Blogia

Máximo Kinast Avilés

LAS ELECCIONES EN FRANCIA

Perspectivas y prospectivas  

Escribe Luis Casado – 19/04/2012

 

   

Se entiende por perspectiva geométrica, en el sentido del Renacimiento, las convenciones por las cuales se puede representar en una superficie limitada los efectos de la percepción visual. Paolo Flores d’Arcais, filósofo italiano y director de la revista Micromega, entrega su visión de la campaña presidencial francesa, vista desde una perspectiva distinta, la suya, una que viene del extranjero si aun podemos osar llamar así a un país tan imbricado en la realidad francesa y europea como Italia.  

“Vista desde el extranjero, dice Paolo Flores d’Arcais, la campaña por la elección presidencial en Francia muestra una rareza: el candidato de izquierda Jean-Luc Mélenchon es presentado como un ‘extremista’…”.

 

El autor explica su punto de vista:

“La rareza es que el programa de Mélenchon (que quiere para todos los trabajadores un salario mínimo elevado, y a la inversa, un límite a los ingresos estratosféricos de los managers, una lucha sin tregua contra la evasión fiscal, una prioridad para las energías renovables sobre la nuclear, una brida a la libertad salvaje de la finanza y el capital) puede gustar o no gustar. Pero la síntesis de este programa, uno puede leerla, a menudo en letras doradas y siempre en mayúsculas, en todos los edificios públicos franceses: ‘LIBERTAD, IGUALDAD, FRATERNIDAD’ ”.

 

Esta incongruencia le parece al filósofo italiano un verdadero disparate. Por eso agrega:

“Es realmente extravagante que un programa que se limita a tomar en serio lo que es la razón de ser de la república, y que debiese por ello constituir la principal corriente ética y política de la inmensa mayoría de los franceses, sea calificada de extremista”.

 

Con esta reflexión Paolo Flores d’Arcais no hace sino poner en evidencia el gigantesco retroceso de la democracia en el continente europeo, comenzando por la propia Italia gobernada por un tecnócrata designado a dedo, que nunca obtuvo los votos necesarios ni siquiera para ser miembro de un consejo municipal. Por eso llama, con una inquietud fácilmente perceptible, a reflexionar sobre este tema:

“…Cuando un país encuentra normal el definir como extremistas los valores cruciales de las democracias, y juzga por el contrario ‘realista’ la separación creciente entre los valores invocados en las banderas y proclamados por las Constituciones, y una política que pisotea cotidianamente esos valores, son los fundamentos mismos de la democracia los que están en peligro”.

 

No sólo en Europa se ha llegado al extremo de calificar de irrealista toda medida concreta que pudiese apuntar a la justicia social y económica, y al respeto de los derechos más elementales de la ciudadanía. Quienes se apuntan al ‘realismo’ declaran con desparpajo que sólo el mercado puede decir la ley, la virtud, lo bueno y lo malo. Agregándole además, sin sonrojarse, el mérito de la ‘racionalidad’. Para medir el grado de racionalidad y de realismo que trae consigo el mercado basta con examinar la gigantesca crisis financiera, económica, social y política en que se debaten Europa y el mundo tras 30 años de neoliberalismo. Paolo Flores d’Arcais saca las conclusiones de todo lo que precede al afirmar:

“Esto significa, si la lógica aun tiene sentido, ¡que realismo político y abrogación de los fundamentos de la legitimidad democrática van unidos, y que la realpolitik exige una subversión de la democracia!”

 

La descalificación del candidato del Frente de Izquierda como extremista, según el autor de la nota, no está centrada en aspectos secundarios:

“No, es verdaderamente el programa, es realmente ‘LIBERTAD, IGUALDAD, FRATERNIDAD’ lo que aparece como insoportable e indigesto”.

 

Si tras casi 40 años de autocracia esto no encierra ninguna novedad para un chileno normalmente constituido, en Europa despierta dolorosos recuerdos: dictaduras, guerras, discriminación, miseria, crímenes contra la humanidad. Esa prospectiva comienza a inquietar cada vez más a los pueblos del viejo continente. Este domingo el electorado francés tiene una ocasión de oro para señalarle al mundo que los hijos de la Gran Revolución no se dejarán aplastar sin lucha: para hacerlo basta votar por el ‘extremista’ Jean-Luc Mélenchon.

 

 

Louis Casado

Editor de Politika

¿QUE ES EL GOBIERNO? RESPUESTAS A UN EXTRATERRESTRE

EN DEFENSA DE LOS NIÑOS MAPUCHE

EN DEFENSA DE LOS NIÑOS MAPUCHE

Por  los caminos de un montaje 

La comunidad Wente Winkul Mapu, situada de la comuna de Ercilla, en la Región de la Araucanía, ha sido escenario de recurrentes allanamientos. El lunes 2 de abril un numeroso contingente policial arribó al poblado para realizar un nuevo operativo armado que encabezaba el fiscal Luis Chamorro. En ese lugar un impacto de bala de procedencia indeterminada impactó en el cuello del sargento de Carabineros Hugo Albornoz Albornoz, del Grupo de Operaciones Policiales Especiales GOPE, quien horas después expiraba en el Hospital de Temuco. (seguir leyendo)

 

Desigualdades y exclusión mapuche en la comuna de Ercilla

El 23 de septiembre de 2010 un grupo de 17 personas de la Alianza Territorial Mapuche (ATM) ingresó a la sede de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) en Santiago para pedir un pronunciamiento del Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, sobre la huelga de hambre que 70 días antes habían iniciado 35 comuneros presos en cárceles sureñas. La ocupación concluyó el 2 de octubre cuando, Ban Ki-moon expresó en un comunicado  su preocupación por la situación en que vive el pueblo mapuche y por el sistema jurídico que el Estado de Chile aplica a los indígenas procesados. La ocasión generó también un acuerdo para la producción conjunta de conocimiento sobre las comunidades asentadas en la zona del “conflicto mapuche”, que fructificó en un documento  que el pasado jueves fue presentado por Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva de la CEPAL, y Juan Catrillanca, Ñizol Longko de la Alianza Territorial Mapuche. (seguir leyendo)

 

Justicia para la niñez mapuche: fallos discordantes

En primer lugar toca al Estado la obligación de respetar y fomentar los principios que en favor de los niños, niñas y adolescentes de los pueblos indígenas aparecen definidos en instrumentos  y cuerpos legislativos que el propio Estado ha promulgado o suscrito. El incumplimiento de este deber por parte de las instituciones policiales que actúan en la zona del conflicto mapuche motiva acciones judiciales que ha tocado a los tribunales analizar. Las resoluciones de los últimos meses abordan de manera discordante situaciones similares de violencia y abusos. (seguir leyendo)

 

Niñez mapuche: derechos sin protección

A pesar de ser uno de los países signatarios de la Convención de Derechos del Niño y del Convenio 169 de la OIT, en Chile los derechos de los niños y niñas mapuche no se encuentran protegidos.  Lo sostiene Lorena Fries, directora  del Instituto Nacional de Derechos Humanos, y cita como prueba el dictamen reciente de  la Corte de Apelaciones de Temuco señalando que Carabineros actuó de manera arbitraria al agredir a mujeres, niños y niñas durante un supuesto operativo en una comunidad mapuche de la comuna de Padre Las Casas. (seguir leyendo)

 

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos y los derechos la niñez mapuche

El pasado 25 de marzo se cumplió un año de la audiencia temática en que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) conoció el Informe sobre Violencia Institucional contra la Niñez Mapuche en Chile. El documento reunió amplia y consistente información sobre lo ocurrido con los niños y niñas de las comunidades mapuche en conflicto con el Estado de Chile y su exposición ante el organismo continental  generó impactos y cambios a los que se refiere Carlos Muñoz Reyes, vocero de la Mesa Nacional de ROIJ (Red de ONGs de Infancia y Juventud de Chile), que junto con la Fundación ANIDE y la Red Latinoamericana y Caribeña por la Defensa de los Derechos de los Niños, Niñas y Adolescentes realizaron esa presentación. (seguir leyendo)

 

Declaración Pública

LA RED DE ONGS DE INFANCIA Y JUVENTUD DE CHILE (ROIJ- Chile),  localizadas en cuatro regiones del país, comunica a la comunidad nacional e internacional, que respalda  y solidariza públicamente con  la Fundación ANIDE, en el contexto del desprestigio público de la que está siendo objeto, a través de un burdo montaje difundido en las redes sociales. (seguir leyendo)

LA CASA DE MAMA BALDRA.

Para los que supieron (y saben) de la hospitalidad generosa de Mamá Baldra y también para aquellos que el incendio de Gorostiaga 685 fue, solamente, una noticia más.

Y, por supuesto, para los compañeros (amigos) de Tito, Moira y Glen, este intento de recordar y de cariño.

 

En la madrugada del viernes 30 de marzo, un incendio más despertó, alarmó al centro. Entre las casas afectadas por el fuego (también, por el agua) se cuentan las de Malagarriga y Lizardi, dos apellidos con larga data iquiqueña.

 

“Diario 21” dedicó –el sábado 31– su principal titular y las páginas 23 y 24: “¡DEVASTADOR!”

 

Fue en calle Gorostiaga con Vivar este incendio donde – para muchos habitantes de este puerto, llegados en las últimas décadas – solamente se quemó– “un restaurante y un local de tatuajes” (diario “Estrella de Iquique”, sábado 31, pág. 12). Sin embargo, con la casa de la familia Lizardi – Flores también se perdió un espacio, un lugar emblemático.

 

Pues, allí, Gorostiaga 685 vivía (vive) Mamá Baldra, cuyo hijo Humberto Lizardi Flores, profesor de Inglés y Filosofía, fue muerto en octubre 1973 cuando aún no cruzaba los treinta años. Fue fusilado en el Campo de Concentración de Pisagua (junto con otros militantes de izquierda) solamente porque vivía y actuaba por una sociedad más libre, solidaria.

 

Y después de este suceso trágico, la casa –el hogar– cambia abruptamente su rumbo.  La muerte de Tito lo avasalla todo: Cuán lejos se está de aquellos días felices, cuando papá Humberto vibraba con el deporte, activamente participaba en el club de las Alas Negras (Academia) y leía revista “Estadio” Mamá Baldra, entonces, vivía preocupada, solícita por su esposo y por sus tres hijos – Tito, Moira, Glen.

 

La muerte del hijo mayor  -repetimos– cambia el quehacer, ese transcurrir plácido de la familia Lizardi – Flores. Y, así, mientras el papá se encierra voluntariamente en su hogar y permanece a solas con su justa ira y recuerdos, mamá Baldra decide vivir como lo haría su hijo: proseguir con los ideales de Tito.

 

Llevando -¡siempre!– su dolor y soledad, mamá Baldra participa, llama, reúne, organiza, propone, habla, escribe. Escribe poesía y será un miembro entusiasta, necesario de la agrupación Tarapacá y del Taller Literario de Ross – Murray.

 

Pero, el afán esencial de Mamá Baldra fueron (son) los Derechos Humanos. Su presencia  -distinguida y luminosa- será infaltable en cualquier actividad relacionada con aquellos Derechos: desde la constitución de alguna agrupación, sacar boletines… hasta visitar a un relegado reciente. Y todo lo registra con su inseparable máquina fotográfica.

 

Y con el paso de los días, meses, años, esta casa (refugio amable) se transforma. Desde su entrada al patio, desde su segundo piso (ahora devastado por el fuego) va emergiendo un singular muro memorioso, una expresión colectiva de amor, tristezas y rebeldía. Gracias a la dedicación tenaz y cálida de Mamá Baldra se tiene un real testimonio de nuestra Historia no contada: dictadura de apu (1973).

 

En ausencia de Mamá Baldra, un incendio ha consumido gran parte de esta casa – Gorostiaga 685. Sin embargo, con la ayuda de todos sus compañeros (amigos) de ayer, hoy y mañana, estamos ciertos que -¡muy pronto!– la casa (el hogar) de Mamá Baldra seguirá con sus puertas abiertas, muy lejos de las puertas carcelarias. Seguirá altiva: como su dueña.

 

Guillermo A. Ross – Murray L.

Abril 2012  Iquique (Chile)

UN CANTO PARA NO OLVIDAR

UN CANTO PARA NO OLVIDAR

Los miembros de la Coalición Internacional  de Sitios de Conciencia en Chile, felicitamos y apoyamos la realización del concierto “Un Canto para No Olvidar” con el fin de  recaudar fondos para impulsar el proyecto “Estadio Nacional Memoria Nacional”.  

El Proyecto “Estadio Nacional Memoria Nacional” tiene como objetivo preservar el valor histórico del Estadio Nacional como campo de concentración bajo la dictadura militar. 

Los invitamos a participar de esta gran tarea asistiendo al concierto este sábado 14 de abril a las 18hrs.

Esperando contar con su presencia les saludan,

-      Corporación Parque por la Paz Villa Grimaldi

-      Corporación Paine un Lugar para la Memoria

-      Fundación 1367 Casa Memoria José Domingo Cañas

-      Museo de la Memoria y los Derechos Humanos

-      Sitio de Memoria Nido 20

 

CORPORACION PARQUE POR LA PAZ VILLA GRIMALDI
Av. José Arrieta # 8401 - Peñalolén - Tel. (56-2) 2925229 
villagrimaldi@villagrimaldi.cl - www.villagrimaldi.cl

 

Pásame la lengua…


Escribe Luis Casado – 07/04/2012  

  

El conocido lingüista francés Claude Hagège afirma sin pestañear que la elección del idioma, de sus reglas y particularidades no es algo neutro. “Imponer su lengua es imponer su pensamiento”, dice, antes de agregar que “Sólo la gente mal informada piensa que una lengua sirve sólo para comunicar. Una lengua constituye también un modo de pensar, una forma de ver el mundo, una cultura”.

 

Muy justo. Mi libro “Lingua Comoediae Chilensis” trata de ese tema: de la lengua como herramienta de dominación, como  cortina de humo para esconder la realidad. Nuestra versión del español está pringada de formas impuestas por la clase parasitaria dominante, así como de anglicismos macarrónicos que practican los yanaconas del imperio: el inglés de aeropuerto.

 

Al respecto Hagège dice que “Las clases dominantes son las primeras en adoptar el habla del invasor”. Porque  “Adoptando la lengua del enemigo esperan sacar partido en el plano material, o asimilarse a él para beneficiarse simbólicamente de su prestigio.” Para el servilismo criollo no es lo mismo hablar de audiencia que manosear el “rating”. El ministro Golborne, ex suche bolichero, ¿se ennoblece si afirma haber sido ejecutivo en el negocio del “retail”? En mi escuela pública, laica y gratuita de los años 60 solíamos darnos de patadas en los recreos. Hoy en día los niños practican el bullying. Algún cretino, que merecería la pena llamar “asshole”, introdujo la idea de hacer de Chile un país bilingüe…

 

Mi despertar a la cosa pública y a la conciencia política se nutrió de los discursos de un Salvador Allende que denunciaba la especulación y el agiotismo, la explotación y el abuso. Todo eso desapareció: ahora se practica el amor del riesgo, el high yield, el “líerazgo” y la “competitiviáh”. Ya no hay patrones, sino empresarios, y quedan pocos obreros asalariados porque fueron remplazados por los empresarios subcontratistas. Los periodistas escriben con menos de trescientas palabras mal digeridas y peor ortografiadas, sin haber asimilado la regla básica de la gramática escolar, eso de “sujeto-verbo-predicado”. Muchos parlamentarios, para no hablar de los ministros e incluso del presidente, no leen de corrido.

 

Por eso se impuso una suerte de novlengua, -el sub-idioma inventado por George Orwell en su obra “1984”-, un volapük en curso de degenerescencia plagado de muletillas y frases hechas con las que se practica la ecolalia. Si en un discurso no se incluyen expresiones como “el cayado de la rancha”, el “paradigma” (o el “tarado-gma”…), la “transparencia” y lo “transversal”, para no mencionar la puñeta “valórica”, las pruebas convertidas en “evidencia”, alguna “formalización” y una que otra condena de los “violentistas”, no hay discurso. El modelo a imitar es la prosa cuartelera, esa que exhibe impúdicamente el ex barbouze de la DINA Cristián Labbé.

 

Nada es peor que someterse a la imposición del lenguaje que en Chile llamamos mercurial, habida cuenta del uso y abuso en el que históricamente ha incurrido el diario de los intereses superiores de la oligarquía.

 

La adopción, -aun involuntaria, mimética e inercial-, del lenguaje del adversario, es una derrota más. Tal vez la peor, porque significa que nos sometieron a su modo de pensar, a su modo de ver el mundo, a su (sub)cultura.

 

En una crítica ditirámbica del “Enfermo imaginario”, -última comedia escrita por  Molière-, puesta en escena por la Comédie Française, Jean-Luc Porquet describe la jerga ridícula de los “expertos” que someten al hipocondríaco a la tortura de su supuesto saber. La factura del boticario menciona “un pequeño clisterio  insinuativo, preparativo y emoliente”, así como “un buen clisterio detersivo, compuesto con catolicón doble, ruibarbo y miel rosat (…) para lavar y limpiar el bajo vientre” y un “clisterio carminativo, para expulsar los vientos…”. Ese es el tipo de lenguaje al que nos tiene habituados la satrapía que controla el país, una jerga idiota que sirve para ocultar la realidad y para impedir la reflexión.

 

Puesto que el “Enfermo imaginario” termina por copiar en modo simiesco el guirigay de sus verdugos, Jean-Luc Porquet concluye: “Fin grandioso y cruel a la vez: no hay peor derrota que retomar por cuenta propia la novlengua de aquellos que la usan para imponer sobre Ud. su propia dominación”.

 

Coincidentemente, Jean-Laurent Lastelle y Renaud Chenu acaban de publicar su “Anti-manual de guerrilla política”, en la que explican cómo el léxico se pasó a la derecha: “La izquierda ya no osa hablar de lucha de clases, mientras la derecha la practica día a día”. Los autores proponen pues un método para reaprender una lengua en vías de desaparición, para oponerse a la resignación ante lo “ineluctable” o simplemente al oportunismo de dejarse llevar por la corriente afirmando que el “coraje” de decir la “verdad” consiste en usar el glosario neoliberal.

 

¿Cómo construir una alternativa política si ni siquiera somos capaces de recrear el lenguaje de la insurrección cívica, de los derechos conculcados, de la soberanía arrebatada, del combate por la libertad?

 

Louis Casado

Editor de Politika

DANIEL ZAMUDIO

Escribe Mario Vargas Llosa
La noche del tres de marzo pasado, cuatro “neonazis” chilenos, encabezados por un matón apodado Pato Core, encontraron tumbado en las cercanías del Parque Borja, de Santiago, a Daniel Zamudio, un joven y activista homosexual de 24 años, que trabajaba como vendedor en una tienda de ropa.
Durante unas seis horas, mientras bebían y bromeaban, se dedicaron a pegar puñetazos y patadas al maricón, a golpearlo con piedras y a marcarle esvásticas en el pecho y la espalda con el gollete de una botella. Al amanecer, Daniel Zamudio fue llevado a un hospital, donde estuvo agonizando durante 25 días al cabo de los cuales falleció por traumatismos múltiples debidos a la feroz golpiza.
Este crimen, hijo de la homofobia, ha causado una viva impresión en la opinión pública no sólo chilena, sino sudamericana, y se han multiplicado las condenas a la discriminación y al odio a las minorías sexuales, tan profundamente arraigados en toda América Latina. El presidente de Chile, Sebastián Piñera, reclamó una sanción ejemplar y pidió que se activara la dación de un proyecto de ley contra la discriminación que, al parecer, desde hace unos siete años vegeta en el Parlamento chileno, retenido en comisiones por el temor de ciertos legisladores conservadores de que esta ley, si se aprueba, abra el camino al matrimonio homosexual.
Ojalá la inmolación de Daniel Zamudio sirva para sacar a la luz pública la trágica condición de los gays, lesbianas y transexuales en los países latinoamericanos, en los que, sin una sola excepción, son objeto de escarnio, represión, marginación, persecución y campañas de descrédito que, por lo general, cuentan con el apoyo desembozado y entusiasta del grueso de la opinión pública.
Los delitos de este tipo que se hacen públicos son sólo una mínima parte de los que se cometen.
Lo más fácil y lo más hipócrita en este asunto es atribuir la muerte de Daniel Zamudio sólo a cuatro bellacos pobres diablos que se llaman neonazis sin probablemente saber siquiera qué es ni qué fue el nazismo. Ellos no son más que la avanzadilla más cruda y repelente de una cultura de antigua tradición que presenta al gay y a la lesbiana como enfermos o depravados que deben ser tenidos a una distancia preventiva de los seres normales porque corrompen al cuerpo social sano y lo inducen a pecar y a desintegrarse moral y físicamente en prácticas perversas y nefandas.
Esta idea del homosexualismo se enseña en las escuelas, se contagia en el seno de las familias, se predica en los púlpitos, se difunde en los medios de comunicación, aparece en los discursos de políticos, en los programas de radio y televisión y en las comedias teatrales donde el marica y la tortillera son siempre personajes grotescos, anómalos, ridículos y peligrosos, merecedores del desprecio y el rechazo de los seres decentes, normales y corrientes. El gay es, siempre, “el otro”, el que nos niega, asusta y fascina al mismo tiempo, como la mirada de la cobra mortífera al pajarillo inocente.
En semejante contexto, lo sorprendente no es que se cometan abominaciones como el sacrificio de Daniel Zamudio, sino que éstas sean tan poco frecuentes. Aunque, tal vez, sería más justo decir tan poco conocidas, porque los crímenes derivados de la homofobia que se hacen públicos son seguramente sólo una mínima parte de los que en verdad se cometen. Y, en muchos casos, las propias familias de las víctimas prefieren echar un velo de silencio sobre ellos, para evitar el deshonor y la vergüenza.
Aquí tengo bajo mis ojos, por ejemplo, un informe preparado por el Movimiento Homosexual de Lima, que me ha hecho llegar su presidente, Giovanny Romero Infante. Según esta investigación, entre los años 2006 y 2010 en el Perú fueron asesinadas 249 personas por su “orientación sexual e identidad de género”, es decir una cada semana. Entre los estremecedores casos que el informe señala, destaca el de Yefri Peña, a quien cinco “machos” le desfiguraron la cara y el cuerpo con un pico de botella, los policías se negaron a auxiliarla por ser un travesti y los médicos de un hospital a atenderla por considerarla “un foco infeccioso” que podía transmitirse al entorno.
Estos casos extremos son atroces, desde luego. Pero, seguramente, lo más terrible de ser lesbiana, gay o transexual en países como Perú o Chile no son esos casos más bien excepcionales, sino la vida cotidiana condenada a la inseguridad, al miedo, la conciencia permanente de ser considerado (y llegar a sentirse) un réprobo, un anormal, un monstruo.
Tener que vivir en la disimulación, con el temor permanente de ser descubierto y estigmatizado, por los padres, los parientes, los amigos y todo un entorno social prejuiciado que se encarniza contra el gay como si fuera un apestado. ¿Cuántos jóvenes atormentados por esta censura social de que son víctimas los homosexuales han sido empujados al suicidio o a padecer de traumas que arruinaron sus vidas? Sólo en el círculo de mis conocidos yo tengo constancia de muchos casos de esta injusticia garrafal que, a diferencia de otras, como la explotación económica o el atropello político, no suele ser denunciada en la prensa ni aparecer en los programas sociales de quienes se consideran reformadores y progresistas.
Ante la homofobia, las ideologías políticas se funden en un solo ente de prejuicio y estupidez
Porque, en lo que se refiere a la homofobia, la izquierda y la derecha se confunden como una sola entidad devastada por el prejuicio y la estupidez.
No sólo la Iglesia católica y las sectas evangélicas repudian al homosexual y se oponen con terca insistencia al matrimonio homosexual. Los dos movimientos subversivos que en los años ochenta iniciaron la rebelión armada para instalar el comunismo en el Perú, Sendero Luminoso y el MRTA (Movimiento Revolucionario Tupac Amaru), ejecutaban a los homosexuales de manera sistemática en los pueblos que tomaban para liberar a esa sociedad de semejante lacra (ni más ni menos que lo hizo la Inquisición a lo largo de toda su siniestra historia).
Liberar a América Latina de esa tara inveterada que son el machismo y la homofobia —las dos caras de una misma moneda— será largo, difícil y probablemente el camino hacia esa liberación quedará regado de muchas otras víctimas semejantes al desdichado Daniel Zamudio. El asunto no es político, sino religioso y cultural.
Fuimos educados desde tiempos inmemoriales en la peregrina idea de que hay una ortodoxia sexual de la que sólo se apartan los pervertidos y los locos y enfermos, y hemos venido transmitiendo ese disparate aberrante a nuestros hijos, nietos y bisnietos, ayudados por los dogmas de la religión y los códigos morales y costumbres entronizados.
Tenemos miedo al sexo y nos cuesta aceptar que en ese incierto dominio hay opciones diversas y variantes que deben ser aceptadas como manifestaciones de la rica diversidad humana. Y que en este aspecto de la condición de hombres y mujeres también la libertad debe reinar, permitiendo que, en la vida sexual, cada cual elija su conducta y vocación sin otra limitación que el respeto y la aquiescencia del prójimo.
Las minorías que comienzan por aceptar que una lesbiana o un gay son tan normales como un heterosexual, y que por lo tanto se les debe reconocer los mismos derechos que a aquél —como contraer matrimonio y adoptar niños, por ejemplo— son todavía reticentes a dar la batalla a favor de las minorías sexuales, porque saben que ganar esa contienda será como mover montañas, luchar contra un peso muerto que nace en ese primitivo rechazo del “otro”, del que es diferente, por el color de su piel, sus costumbres, su lengua y sus creencias y que es la fuente nutricia de las guerras, los genocidios y los holocaustos que llenan de sangre y cadáveres la historia de la humanidad.
Se ha avanzado mucho en la lucha contra el racismo, sin duda, aunque sin extirparlo del todo. Hoy, por lo menos, se sabe que no se debe discriminar al negro, al amarillo, al judío, al cholo, al indio, y, en todo caso, que es de muy mal gusto proclamarse racista.
No hay tal cosa aún cuando se trata de gays, lesbianas y transexuales, a ellos se los puede despreciar y maltratar impunemente. Ellos son la demostración más elocuente de lo lejos que está todavía buena parte del mundo de la verdadera civilización.
© Derechos mundiales de prensa en todas las lenguas reservados a Ediciones EL PAÍS, SL, 2012
© Mario Vargas Llosa, 2012

¿QUÉ ERROR HEMOS COMETIDO?

 

Por Sebastián Vivar Rodriguez 
Periodista español, Barcelona (España).
Premio Internacional de Literatura. 


Caminaba por la Rambla del Raval (Barcelona) y lo vi claro: Europa murió en Auschwitz. Nosotros asesinamos a seis millones de judíos, para acabar importando 20 millones de musulmanes por lo común integristas.
¿Qué no es posible generalizar? 

Bien, en vista de cómo nos han ido las cosas yo creo que sí se puede generalizar. ¿Que si hay excepciones? De acuerdo... pero son excepciones. 

Para el resto, es decir, en general debe decirse que en Auschwitz quemamos la cultura, la inteligencia y la capacidad de crear riqueza; quemamos al pueblo del mundo, el que se autoproclama el elegido de Dios. ¡Porque es el pueblo que ha proporcionado a la Humanidad las mayores mentes capaces de cambiar el rumbo de la historia (Cristo, Marx, Einstein, Freud), y grandes momentos de progreso y bienestar!

Y es preciso decir también que el resultado de relajar fronteras y del relativismo cultural y de valores bajo el absurdo pretexto de la tolerancia han sido estos 20 millones de musulmanes, a menudo analfabetos y fanáticos que Europa ha dejado entrar y que en el mejor de los supuestos están, como decía, en esta Rambla del Raval, expresión máximo del tercer mundo y del gueto y que en el peor de los casos preparan atentados como el de Manhattan o el de Madrid, en los pisos de protección oficial que les proporcionamos día a día.

Hemos cambiado a la cultura por el fanatismo, a la capacidad de crear riqueza por la voluntad de destruirla, a la inteligencia por la superstición. 

Hemos cambiado el instinto de superación de los judíos, que ni en las peores condiciones imaginables se han cansado nunca de querer un mundo mejor en paz, por la pulsión suicida de Leganés. Los diamantes como riqueza portátil para la próxima vez que deban huir, por las piedras palestinas contra cualquier intento de paz. 

Hemos cambiado el orgullo de sobrevivir, por la obsesión fanática por morir, y de paso matarnos a nosotros y a nuestros hijos. 

La población islámica global es aproximadamente 1.200.000.000; eso es MIL DOSCIENTOS MILLONES o 20% de la población del mundo. Han recibido los premios Nobel siguientes: 

Literatura: 
1988 - Najib Mahfooz 

Paz: 
1978 - Mohamed Anwar El-Sadat 
1990 - Elias James Corey 
1994 - Yaser Arafat: 
1999 - Ahmed Zewai 

Economía: 
(cero) 

Física: 
(cero) 

Medicina: 
1960 - Peter Brian Medawar 
1998 - Ferid Mourad 

TOTAL: SIETE (7) 

La población judía global es aproximadamente 14.000.000; éso es CATORCE MILLONES o cerca de 0.02% de la población del mundo. Han recibido los premios Nobel siguientes: 

Literatura: 
1910 - Paul Heyse 
1927 - Henri Bergson 
1958 - Boris Pasternak 
1966 - Shmuel Yosef Agnon 
1966 - Nelly Sachs 
1976 - Saul Bellow 
1978 - Isaac Bashevis Singer 
1981 - Elias Canetti 
1987 - Joseph Brodsky 
1991 - Nadine Gordimer World 

Paz: 
1911 - Alfred Fried 
1911 - Tobias Michael Carel Asser 
1968 - Rene Cassin 
1973 - Henry Kissinger 
1978 - Menachem Begin 
1986 - Elie Wiesel 
1994 - Shimon Peres 
1994 - Yitzhak Rabin 

Física: 
1905 - Adolph Von Baeyer 
1906 - Henri Moissan 
1907 - Albert Abraham Michelson 
1908 - Gabriel Lippmann 
1910 - Otto Wallach 
1915 - Richard Willstaetter 
1918 - Fritz Haber 
1921 - Albert Einstein 
1922 - Niels Bohr 
1925 - James Franck 
1925 - Gustav Hertz 
1943 - Gustav Stern 
1943 - George Charles de Hevesy 
1944 - Isidor Issac Rabi 
1952 - Felix Bloch 
1954 - Max Born 
1958 - Igor Tamm 
1959 - Emilio Segre 
1960 - Donald A. Glaser
1961 - Robert Hofstadter 
1961 - Melvin Calvin 
1962 - Lev Davidovich Landau 
1962 - Max Ferdinand Perutz 
1965 - Richard Phillips Feynman 
1965 - Julian Schwinger 
1969 - Murray Gell-Mann 
1971 - Dennis Gabor
1972 - William Howard Stein 
1973 - Brian David Josephson 
1975 - Benjamin Mottleson 
1976 - Burton Richter 
1977 - Ilya Prigogine 
1978 - Arno Allan Penzias 
1978 - Peter L Kapitza 
1979 - Stephen Weinberg
1979 - Sheldon Glashow 
1979 - Herbert Charles Brown 
1980 - Paul Berg 
1980 - Walter Gilbert 
1981 - Roald Hoffmann 
1982 - Aaron Klug 
1985 - Albert A. Hauptman 
1985 - Jerome Karle 
1986 - Dudley R. Herschbach 
1988 - Robert Huber 
1988 - Leon Lederman 
1988 - Melvin Schwartz 
1988 - Jack Steinberger 
1989 - Sidney Altman 
1990 - Jerome Friedman 
1992 - Rudolph Marcus 
1995 - Martin Perl 
2000 - Alan J. Heeger 

Economía: 
1970 - Paul Anthony Samuelson 
1971 - Simon Kuznets 
1972 - Kenneth Joseph Arrow 
1975 - Leonid Kantorovich 
1976 - Milton Friedman 
1978 - Herbert A. Simon 
1980 - Lawrence Robert Klein 
1985 - Franco Modigliani 
1987 - Robert M. Solow 
1990 - Harry Markowitz 
1990 - Merton Miller 
1992 - Gary Becker 
1993 - Robert Fogel 

Medicina:
1908 - Elie Metchnikoff 
1908 - Paul Erlich 
1914 - Robert Barany 
1922 - Otto Meyerhof 
1930 - Karl Landsteiner 
1931 - Otto Warburg 
1936 - Otto Loewi 
1944 - Joseph Erlanger 
1944 - Herbert Spencer Gasser 
1945 - Ernst Boris Chain 
1946 - Hermann Joseph Muller 
1950 - Tadeus Reichstein 
1952 - Selman Abraham Waksman 
1953 - Hans Krebs 
1953 - Fritz Albert Lipmann 
1958 - Joshua Lederberg 
1959 - Arthur Kornberg 
1964 - Konrad Bloch 
1965 - Francois Jacob 
1965 - Andre Lwoff 
1967 - George Wald 
1968 - Marshall W. Nirenberg 
1969 - Salvador Luria 
1970 - Julius Axelrod 
1970 - Sir Bernard Katz 
1972 - Gerald Maurice Edelman 
1975 - Howard Martin Temin 
1976 - Baruch S. Blumberg 
1977 - Roselyn Sussman Yalow 
1978 - Daniel Nathans 
1980 - Baruj Benacerraf 
1984 - Cesar Milstein 
1985 - Michael Stuart Brown 
1985 - Joseph L. Goldstein 
1986 - Stanley Cohen [& Rita Levi-Montalcini] 
1988 - Gertrude Elion 
1989 - Harold Varmus 
1991 - Erwin Neher 
1991 - Bert Sakmann 
1993 - Richard J. Roberts 
1993 - Phillip Sharp 
1994 - Alfred Gilman 
1995 - Edward B. Lewis 
1996 - Lu RoseIacovino 

TOTAL: 129 !!!! 

Los judíos no practican el lavado de cerebro de los niños en los campos de entrenamiento militar, enseñandoles a ser hombres-bomba explotándose, causando la muerte de judíos y de otros no-musulmanes. Los judíos no secuestran aviones, ni matan atletas en las Olimpiadas, o se explotan en restaurantes alemanes. No hay un solo judío que haya destruido una iglesia. No hay un solo judío que haya protestado matando gente. Los judíos no trafican esclavos, ni tienen líderes que llaman a la Jihad para dar muerte a todos los infieles. Quizás los musulmanes deberían considerar el invertir en educar a su gente y no en culpar a los judíos por todos sus problemas.

Los musulmanes deberían preguntarse qué podrían hacer por la Humanidad antes de exigir que la Humanidad los respete.
Independientemente de lo que usted opine sobre la crisis entre Israel y sus vecinos palestinos y árabes, y aunque usted crea que Israel tiene más parte de culpabilidad, la siguiente frase realmente lo dice todo: ’Si los árabes depusieran sus armas hoy, no habría más violencia. Si los judíos depusieran sus armas hoy, no habría más Israel. "Benjamin Netanyahu. 

Es récord histórico que el Comandante Supremo de las Fuerzas Aliadas, General Dwight Eisenhower, al entrar a los campos de concentracion nazis, y ver las víctimas de los campos de la muerte, pidió que se tomaran todas las fotografías posibles, y que se investigara, grabara y documentara toda informacion de los alemanes de las aldeas circundantes, a quienes se les pidió que dieran sepultura a los muertos, y revelaran toda evidencia o pista que guiara a más información sobre este Holocausto.

Eisenhower dijo en sus propias palabras: "Consígan que todo esté en expediente - consigan las películas - consigan a los testigos - porque en alguna parte del camino de la Historia algún bastardo se levantará y dirá que esto nunca sucedió".

Recientemente, el Parlamento del Reino Unido consideró quitar el Holocausto del plan de estudios de las escuelas porque "ofende" a población musulmana que reclama que el Holocausto nunca ocurrió.

Ahora, a más de 60 años la segunda guerra mundial, este e-mail se está enviando como una cadena conmemorativa, en la memoria de seis millones de judíos, 20 millones de rusos, 10 millones de cristianos, y 1.900 sacerdotes católicos que "fueron asesinados, violados, quemados, muertos de hambre, batidos, exterminados y humillados".

Ahora, más que nunca, con Irán, entre otros, reclamando que el Holocausto es "un mito," es imperativo cerciorarse de que el mundo nunca olvide. ¿Cuántos años pasarán antes de que alguien diga que el ataque contra el World Trade Center "NUNCA OCURRIÓ" porque ofende a los musulmanes?

¡Produce escalofríos imaginar un mundo dominado por fanáticos!

 
LES SUGIERO RE-ENVIAR ESTE MAIL A TODOS SUS CONTACTOS PARA ESTAR INFORMADOS Y ADVERTIDOS DEL ESTADO DEL MUNDO FRENTE A ESTE PELIGRO ACUCIANTE