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Máximo Kinast Avilés

LOS INVISIBLES

Escribe Luis Casado – 18/03/2011

 

Si ruedas por la A7, -la autoruta del sol-, entre Pierrelatte y Bollène pasas frente a la central nuclear de Tricastin. Está a unos 300 metros de la ruta, así que ves patentitos los cuatro reactores y las dos gigantescas chimeneas que sueltan vapor de agua en permanencia. Saint-Paul-Trois-Châteaux, el pueblito cuya comuna alberga la central, está del otro lado de la ruta, a unos dos o tres kilómetros.

 

Confieso que ayer, al pasar por allí, la miré en modo diferente. No soy inconsciente, pero recorriendo los caminos de Francia y de Navarra uno suele toparse con este tipo de instalacion, -casi siempre pegada a un gran río, el Sena, la Loira, la Garonne u otro-, y termina por no verlas. Un bello terrenito que tenemos en Misy-sur-Yonne, está a pocos kilometros de la central de Nogent-sur-Seine. Si vas a ver los célebres castillos de la Loira, te topas con los dos reactores de la central de Saint-Laurent-des-Eaux. Francia, el país más nuclearizado del mundo, cuenta con 19 centrales que albergan 58 reactores y como cereza sobre el pastel tenemos la central de La Hague que procesa los desechos nucleares de Francia, Alemania, Bélgica, Suiza, Holanda y Japón. La Hague concentra la mayor cantidad de plutonio del planeta, y no es como para estar orgullosos.

 

Pero hay muchas cosas que uno no sabe: por ejemplo que la estafa de las “subcontrataciones” la usan en las centrales atómicas desde hace décadas. En Chile no hemos inventado nada. La empresa Electricité de France (EDF), que fue pública y que construyó un verdadero imperio atómico antes de ser privatizada, le da trabajo a un centenar de empresas subcontratistas ¿Y qué hacen las empresas subcontratistas? Se ocupan del mantenimiento y las reparaciones de los elementos más peligrosos de las centrales nucleares. Por ejemplo, de la descontaminación.

 

De modo que los obreros y técnicos “subcontratados” se pasean por toda Francia limpiando y descontaminando las zonas expuestas a las radiaciones, desmontando y remontando turbinas, exponiendose a emisiones radioactivas. En ocasiones “comen” como le llaman en la jerga del oficio, o sea tragan partículas letales cuando el traje rosadito en el que se meten para visitar a la muerte pierde su estanqueidad.

 

Estos son los llamados “invisibles”, equivalentes galos de nuestros “subcontratistas”. Invisibles porque aun cuando son los más expuestos a un trabajo de una peligrosidad extrema (en la minería chilena dirían “un trabajo en condiciones subestandard”), no existen para la EDF, la empresa dueña de las centrales. Invisibles porque no tienen ni los salarios ni las garantías sociales de los empleados de la EDF. Cuando alguno de ellos recibe una dosis significativa de radiaciones, simplemente se le niega la posibilidad de seguir trabajando. Para “protegerle”. Y cuando se enferman, hasta la legendaria Seguridad Social francesa se hace la desentendida: solo dos tipos de cáncer, la leucemia y la tiroide, son reconocidos como enfermedad profesional. Un “invisible” que después de más de 20 años de radiaciones se ve afectado de un cáncer de la vejiga es un enfermo casual. Como si tuviese una gripe.

 

Todo eso por un sueldo apenas superior al SMIC, el salario mínimo. De modo que conociendo a nuestro empresariado, tan apegado a sus exigentes criterios de liderazgo y competitividad, ya veo a nuestros futuros “invisibles” chilensis descontaminando radiaciones por 200 lucas mensuales.  Vistiendo un trajecito rosado, que en una de esas compran en China porque son más baratos, pero con una cintita tricolor en el cuello y una banderita chilena bordada en el brazo. Bajo la cual estará escrito: “Do it the Chilean way”.

 

Tiemblo solo de pensar

Energía nuclear: la realidad sobrepasa la fisión…

Escribe Luis Casado – 16/03/2011

 

Privilegio que tenemos algunos: ser ciudadanos de Francia, el país más nuclearizado del mundo, y al mismo tiempo de Chile, país que irradia tanto optimismo que se imagina devenir potencia nuclear a corto plazo. Francia produce 80% de su energía eléctrica gracias a 19 centrales nucleares que poseen un total de 58 reactores. Cada francés se encuentra a menos de 500 km de una central nuclear, distancia que aconseja tener en el botiquín familiar una caja de pastillas de iodo. Desde luego no es el caso y, como ha quedado en evidencia a lo largo de los años, ni siquiera los vecinos inmediatos de las instalaciones nucleares saben qué hacer en caso de peligro. A pesar de ello, Francia es considerada como un ejemplo de seguridad en la materia. Un reciente informe confidencial pedido por Sarkozy señala: “La cuestión del riesgo nuclear aceptable (…) es un debate de sociedad para el cual la o las respuestas son de orden político”. En otras palabras, un debate en el que debe participar ampliamente la ciudadanía. Afirmación algo tardía: los franceses nunca fueron consultados con relación a la  energía nuclear y los riesgos que conlleva.

 

Como no se ha consultado a nadie en los países que quisieran comprar una central atómica. La Oficina Parlamentaria de Evaluación de las Decisiones Científicas y Tecnológicas (OPECST) dice: “La energía nuclear es una tecnología demasiado sofisticada para ser objeto de un proselitismo universal: solo los países capaces de efectuar una inversión material y humana considerable están en situación de dominar suficientemente las condiciones de seguridad para poder utilizarla”. A los parlamentarios franceses les faltó agregar “Los países sin terremotos, sin maremotos, sin inundaciones, sin terroristas… y sin ministros chambones como los que se han ocupado de las catástrofes del Transantiago y de la EFE”. Con ese tipo de artistas, una central nuclear en Chile superaría con creces el jueguito de la ruleta rusa.

 

En mi niñez tuve la oportunidad de ver una película de humor protagonizada por Mickey Rooney: “El chico atómico”. Mickey Rooney merecía los dos adjetivos: era pequeñito, y estuvo casado ocho veces. En la ceremonia de los Golden Globes del año 1960, Ronald Reagan presentó a la pulposa Jane Mansfield cuya marquesina constituida de un poderoso par de tetas llegaba justo al nivel de la nariz de Mickey Rooney. Este venía a recibir un premio especial acordado a Cantinflas quién no pudo asistir al evento. Confrontado al profundo escote de la Mansfield, Rooney no pudo impedirse suspirar: “¿Quién quiere ser grande?” Si evoco a este humorista es porque en la copia feliz del edén se prepara el “remake” de “El chico atómico”, y Piñera y Golborne se disputan el honor del rol principal. Ninguno de los dos necesita las tetas de una sex symbol para sentirse enano. Hace un par de semanas Tomás Mosciatti dejó en evidencia que en materia de energía las decisiones son tomadas a espaldas de la ciudadanía, con una total ausencia de debate público, en violación de las disposiciones legales vigentes incluyendo el soborno de los altos funcionarios encargados de velar por el medio ambiente y presiones sobre las más altas autoridades del Estado.

 

¿Qué es lo que guía la premura por dotarse de una central nuclear en un país incapaz de administrar alguna red de transporte público, o la seguridad de la actividad minera?

 

Denis Flory, -que fue Director de Asuntos Internacionales del Instituto francés de Protección contra las Radiaciones y de la Seguridad Nuclear (IRSN) y luego Director General adjunto de la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA)-, dice que una de las misiones más importantes de la Agencia consiste en asegurarse que los países que sueñan con una central nuclear disponen de todo lo necesario: conocimientos, experiencia, infraestructuras, cultura de la seguridad, técnicos e ingenieros especialistas, recursos financieros para la construcción y para el desmantelamiento de la central al cabo de 30 a 60 años, estabilidad institucional y política, y un sinfín de otras menudencias que no caen del cielo. Denis Flory estima que reunir las condiciones mínimas requiere un plazo no inferior a quince años.

 

Confrontados a una penuria energética la alternativa nuclear no constituye una solución que pudiese inaugurar el sucesor del sucesor de Piñera. Los chilenos debiesen saberlo antes de tomar cualquier decisión mayor al respecto. Como debiesen saber que existen alternativas que conviene evaluar cuidadosamente antes de sacrificar la seguridad de las futuras generaciones en el altar de la única motivación que conoce la trenza Alianza-Concertación: el afán de lucro.

La comunidad mapuche Juan Paillalef de la comuna de Cunco informa


 

COMUNICADO

 

La comunidad  mapuche Juan  Paillalef de la comuna de Cunco informa a la opinión  nacional e internacional los siguientes:

 

1.- La Lonko Juana Calfunao Paillalef, con fecha 15 del presente mes,  recién pudo viajar a Suiza a reencontrarse con su hija Relmutray Cadin Calfunao después de 3 año sin verla, quien se encuentra en situación de asilo político en ese país, cabe señalar que la lonko después de una larga tramitación de parte del gobierno chileno pudo lograr salir del país.

 

2.- Además de visitar a su hija la lonko Juana Calfunao sostendrá varias reuniones en distintos países de Europa, con distintas organizaciones sociales que apoyan incansablemente  la lucha de nuestro pueblo con la finalidad de dar a conocer la situación particular de  nuestra comunidad y del pueblo mapuche, y las políticas del Gobierno Chileno en materia indígena y solicitara a los organismo internacionales la presencia de observadores en los juicios de nuestro hijo Waikilaf Cadin Calfunao y todos los hermanos que se encuentran encarcelados por el Estado Chileno por reivindicación territorial

 

3.- Es por ello que informamos a todas las organizaciones sociales, ONG, organismo de DDHH. Que nos han apoyado en nuestra lucha como comunidad y en la reconstrucción de nuestro núcleo familiar y en la  recuperación de nuestras tierras y los derechos colectivos de nuestro pueblo como nación originaria.

 

Por ultimo apoyamos y respaldamos la huelga de hambre que han iniciado nuevamente nuestros hermanos de la cárcel de Lebu, por el injusto encarcelamiento para lograr su libertad.

 

Libertad a todos los presos politico mapuche

Marichiweu

Comunidad Juan Paillalef

 

Wallmapu, 15 de Marzo 2011|

Primera Audiencia CIDH por Violencia Institucional Contra la Niñez Mapuche en Chile

(Favor de difundir)

Día:               Jueves 17 de marzo*

Hora:              11:00 hrs*

Lugar:* Huelén Nº 164, 1º Piso, Providencia, Santiago de Chile (sede de
Amnistía Internacional – Chile)

La Fundación ANIDE, junto a la Red de ONGs de Infancia y Juventud de Chile
(ROIJ Chile), representantes de comunidades mapuche y organizaciones de
Derechos Humanos, anunciarán en conferencia de prensa la *audiencia
concedida por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para
presentar las graves situaciones de vulneración de derechos a niñas, niños y
adolescentes mapuche en Chile.*

Se trata de la *primera audiencia de la CIDH otorgada para tratar la
situación de la Niñez Indígena en Chile*, y la quinta sobre este tema en el
continente. La cita está agendada para el viernes 25 de marzo a las 14:00
hrs., dentro del período ordinario de sesiones Nº141 en Washington DC.

* *

En dicha ocasión, será presentado ante la CIDH el *Informe sobre Violencia
Institucional Contra la Niñez Mapuche en Chile*, elaborado por La Fundación
ANIDE, en alianza con la Red de ONGs de Infancia y Juventud de Chile (ROIJ
Chile), gracias al auspicio de Kindernothilfe, y con el respaldo de la Red
Latinoamericana y Caribeña por la Defensa de los Derechos de los Niños,
Niñas y Adolescentes (REDLAMYC). En este documento se expone la grave
situación de violencia que las instituciones del Estado chileno ejercen
hacia niños, niñas y adolescentes mapuche pertenecientes a comunidades
movilizadas en el marco de la protesta social por la recuperación de sus
tierras ancestrales.

Existen *más de 100 casos documentados* entre el año 2001 y 2011,  por
diversas organizaciones de derechos humanos que denuncian violaciones graves
a los derechos de la niñez mapuche, como consecuencia de violencia
innecesaria, desmedida y brutal, ejercida por las Fuerzas Especiales de
Carabineros de Chile, y por la Policía de Investigaciones de Chile (PDI), a
niñoz, niñas y adolescentes mapuche en sus comunidades, escuelas y espacios
públicos, con sus consecuentes secuelas físicas y psicológicas. Junto a
esto, es cuestionada la Ley de Responsabilidad Penal Adolescente y la Ley
Antiterrorista que son aplicadas a niñas, niños y adolescentes vinculados
con la protesta social mapuche por la recuperación de su territorio
ancestral.

La conferencia de prensa se realizará el próximo *jueves 17 de marzo a las
11:00 hrs. *en la sede de Amnistía Internacional- Chile, ubicada en Huelén
164, 1º Piso, Providencia, Santiago de Chile.

Encuentro que contará con la participación de:

*Claudio Vistoso Alcorta, *Presidente de Fundación ANIDE

*Carlos Muñoz Reyes, *Vocero Nacional de la Red de ONGs de Infancia y
Juventud de Chile

*Ana Cortez Salas, *Coordinadora proyecto PICHIKECHE, Fundación ANIDE

*Consuelo Labra Videla, *Abogada Observatorio Ciudadano

*José Cariqueo Saravia, *Lonko de la Comunidad Cacique José Guiñón, Ercilla

*Elena Cayupán Calluan, *miembro de la comunidad Mateo Ñirripil, Lautaro

*
*

Se agradece cobertura y difusión

*Contacto de prensa:*

Pamela Sepúlveda Rosales

(056-9) 9-848 4658

DECLARACIÓN DE LUZ DE LAS NIEVES AYRESS MORENO

Rogamos difundir, pues el gobierno de Chile pretende, por razones "humanitarias", indultar a estos esbirros que han sido capaces de llevar a cabo estas atrocidades

ASI ME TORTURÓ MANUEL CONTRERAS EL JEFE DE LA DINA DE PINOCHET EN TEJAS VERDES, SAN ANTONIO - CHILE

En Nueva York, estado de Nueva York, Estados Unidos de América, agosto del año dos mil, ANTE MI, Alvaro Zuñiga, Cónsul General de Chile en esta ciudad, comparece Doña Luz de las Nieves Ayress Moreno (nacida en Chile con el nombre Luz de las Nieves Ayress Moreno, cuidadana chilena, de profesión tutora, domiciliada en Nueva York, Nueva York, EEUU, pasaporte No. 6.347.871-7) mayor de edad, quien demostró su identidad con su pasaporte, y expone:
 
1. Hago esta declaración para ser presentada como evidencia en los casos pendientes contra el General Augusto Pinochet y sus subordinados en Chile. Esta declaración la hago bajo juramento y en pleno conocimiento del delito de perjurio.

2. Los hechos son los siguientes: Nací en Santiago, Chile el 5 de octubre de 1948. Yo ingresé al Ejercito de Liberación Nacional de Bolivia, un brazo del Partido Socialista en Chile, en el año 1968, y, en 1973, seguía siendo militante y activista del ELN, trabajando con mujeres y niños en las poblaciones. También era estudiante de arte y periodismo en la Universidad de Chile. Posterior al año 1973, milité en el Movimiento de Izquierda Revolucionaria de Chile (MIR).
3. A pocas semanas después del golpe de estado, yo estaba en la casa de la madre de una amiga mía que estaba presa, cuando, a alrededor de las 10 de la noche, llegó un grupo de oficiales de carabineros y me arrestaron. Me esposaron y me llevaron primero a la Escuela de Suboficiales de Carabineros, y, después de dos o tres días, al Estadio Nacional. (En el Estadio los carabineros me contarían que la madre de mi amiga me había nombrado con la esperanza de salvar a su propia hija.) En la Escuela de Suboficiales, me golpearon y me dieron cachetazos. También me tocaban el cuerpo, amenazándome con avances sexuales, y me insultaban. A los presos nos tenían en unas celdas que quedaban en la parte de atrás de la Escuela, en las caballerizas.
4. Después los carabineros me llevaron al Estadio Nacional, donde estuve presa alrededor de dos semanas, siempre a cargo de carabineros y no de los militares. Me tenían en una de las torres del Estadio, sola. Yo veía abajo a los otros presos, pero ellos no me veían a mí. A menudo me interrogaban, a golpes y puñetazos, siempre encapuchada. También me insultaban; mis interrogadores tenían acentos brasileros. Eventualmente un oficial me llevó a mi casa y me dejó en libertad.
5. Me detuvieron nuevamente a mediados de enero del 1974. Yo estaba en la fábrica de mi padre, que manufacturaba artefactos de laboratorios en San Miguel, cuando llegaron muchos hombres armados, algunos con uniformes y otros no. Entre ellos estaba "El Comandante Alberto el Esteban", un hombre que había infiltrado a varios grupos y movimientos de izquierda. Yo nunca confié en él, pero un compañero del Partido Comunista le había dado mi nombre de guerra y nos habíamos visto, así que él fue el que me identificó cuando me arrestaron. (Después salió en los medios de comunicación que había un "Plan Leopardo," una supuesta acción que pretendía hacer un atentado contra las torres de alta tensión que estaban en la población Violeta Parra. Todo esto del plan fue inventado por la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA) para justificar el asesinato de todo el grupo de Legua. Yo caí a raíz de el supuesto "Plan Leopardo".)
6. De la fábrica me llevaron a la casa de mis padres, también en San Miguel, y ahí tomaron preso también a mi padre, Carlos Ayress y mi hermano Carlos ''Tato'' Ayress, y otros amigos que estaban en la casa. Yo me enteré cuando estaba en la calle Londres que ellos también estaban detenidos.
7. De nuestra casa me llevaron al centro de torturas en la calle Londres, donde permanecí alrededor de dos semanas en una celda, sola e incomunicada. Aquí fui torturada brutalmente. Los métodos de tortura incluían golpes, y choques eléctricos a todas las partes más sensibles del cuerpo, como los senos, los ojos, el ano, la vagina, la nariz, los oídos, y los dedos. También usaban un método de tortura que se llamaba "Pavo de Arara", en el cual me amarraban los pies y los brazos, me colgaban cabeza abajo, y me aplicaban choque eléctrico al ano. Otro método de tortura que usaban es "el teléfono," en el cual me golpeaban con fuerza los dos oídos simultáneamente. Me torturaban desnuda y encapuchada. Fui torturada en la presencia de mi padre y hermano, y una vez me forzaron a intentar el acto sexual con mi padre y hermano. Me forzaban a presenciar las torturas de mi padre, de mi hermano, y de otros conocidos que estaban presos. Varias veces en el baño de Londres me violaron.
8. En una ocasión me subieron a un camión, de noche. Yo estaba encapuchada, y no podía ver. Me dijeron que me iban a matar, y yo perdí la conciencia. Luego me acuerdo de que alguien me empujó, y yo me caí del camión. Al borde del camino escuchaba como pasaban los autos. No sé si estaban intentando matarme; no estoy segura que pasó después.
9. Aunque no supe quienes eran mis torturadores en el centro de la calle Londres, me acuerdo que tenían acentos extranjeros, argentinos y paraguayos. Ellos me convencieron que estábamos en Buenos Aires. Una vez durante las torturas me vino un choque al corazón, o algún tipo de ataque de corazón, y los torturadores se asustaron. Escuché una voz chilena que dijo dónde tenían que ir a buscar medicina, en la calle Arturo Prat, y así es como supe que estaba en Santiago. De ahí en adelante me torturaban hombres con acentos chilenos. M. D., quien después supe que había dado mi nombre bajo tortura, también estuvo en Londres durante este tiempo.
10. En febrero, probablemente a principios de febrero, me trasladaron a Tejas Verdes, y estaba nuevamente incomunicada, en una celda que estaba en un grupo de cabañas que se habían construido bajo el Presidente Allende como un lugar de veraneo para los trabajadores. El centro de torturas quedaba al otro lado de un puente, en el subterráneo de un edificio, donde habían celdas de cementos. Como siempre estaba encapuchada cuando me llevaban, no sé bien como era ese edificio.
11. Tejas Verdes era el lugar donde entrenaban a los militares para ser torturadores, y ahí sufrí torturas brutales. Me forzaban a hacer actos sexuales con un perro que había sido entrenado para participar en torturas. Colocaban ratas adentro de mi vagina, y luego me daban choques con electricidad. Al recibir el choque, las ratas se desesperaban y hundían sus garros en la carne de mi vagina. Se orinaban y defecaban en mi cuerpo, introduciéndome el virus toxo plasmosis. Los torturadores me violaron en muchas oportunidades, y me tocaban sexualmente, insultándome, y forzándome a tener sexo oral con ellos. Me cortaban con cuchillos; una vez me cortaron las primeras capas del vientre con un cuchillo, y perdí mucha sangre. También me cortaron las orejas. Aún tengo las cicatrices. Otro método de tortura era que amarraban mis brazos y pies, yo estando tendida sobre una mesa, y luego me estiraban los brazos y las piernas hasta que perdían la circulación. Muchas veces me torturaban sin interrogarme. Yo no sabía por qué me seguían torturando.
12. Una vez fui torturada directamente por Manuel Contreras, a quien lo pude divisar porque la venda que cubría mis ojos estaba floja. Después lo reconocí en fotos. El me torturó con otra mujer, una alemana que estaba presa y quien a veces la torturaban conmigo porque pensaban que nos parecíamos y que quizás éramos hermanas. Ella era la ex-mujer de Bautista van Schown. Contreras daba órdenes y supervisaba, pero también participaba directamente en las torturas. En esta sesión, él me golpeó, me dio cachetazos, y me insultó.
13. En Tejas Verdes yo me puse muy débil y enferma; mi vagina y útero estaban infectados y muy dañados por la tortura. Un sargento me traía paños y vinagre para que me tratara de curar. Una vez me dijeron que yo había tratado de suicidarme, y me mostraron un cordel colgado del techo de mi celda, pero yo no tengo recuerdo de haberlo puesto ahí, y pienso que quizá ellos lo pusieron. A través de un pequeño hoyo en mi celda yo podía ver a quienes pasaban; a veces veía a mi hermano y mi padre. A mi solo me veían los otros presos cuando los guardias me llevaban al baño. A M D. también la habían trasladado a Tejas Verdes, pero no estaba incomunicada.
Ella es testigo de que yo estaba en Tejas Verdes, y probablemente vio en la condición débil en que me encontraba. Yo también fui testigo de cómo torturaban a una mujer embarazada, que se llamaba Ana María.
Un doctor la supervisaba, y les decía a los torturadores cuándo podían seguir.
14. En marzo de 1974 fui trasladada a la Cárcel de Mujeres en la calle Vicuña Mackenna, en Santiago, que estaba bajo la administración de una orden de monjas carceleras. Aquí yo estuve en libre plática, y me quedé en un patio con las otras presas políticas; a las presas políticas nos tenían apartados.
15. En abril me di cuenta que estaba embarazada, y esto lo confirmó el Dr. Mery, un doctor militar que ejercía en la Universidad Católica, y quien me dijo que yo debiera estar orgullosa de tener un "hijo de la patria". Mi embarazo causó gran controversia. A estas alturas mi caso era internacionalmente conocido, debido a los esfuerzos de mi madre y familia de denunciar lo que me estaba pasando, y también a que una mujer que estuvo presa conmigo en la cárcel de mujeres de Vicuña Mackenna había logrado sacar al extranjero una declaración mía. Fuí entrevistada por la Cruz Roja Internacional, la Comisión Kennedy, Amnistía Internacional, la Comisión Internacional de Derecho Humanos de la Organización de Estados Americanos (OEA), el Alto Comisionado de las Naciones Unidas, por el Obispo Aristía de Santiago, un Dr. Phillippe, y por el Cardenal Raul Silva Henríquez, quien venía a ver a su sobrina, que también estaba presa. Un grupo de esposas de militares vino a visitarme, y me prometieron la libertad si yo no hacía mas declaraciones sobre mi embarazo y mi tortura, y me amenazaron con quitarme mi hijo una vez que naciera.
16. Las monjas ofrecían ayudarme a pedir permiso para un aborto. Yo no era religiosa, pero por estar en una cárcel cuidada por religiosas, tenía que elevar una solicitud al cardenal, y del cardenal al Papa. En Chile el aborto es penado por la ley de cinco años y un día. Yo estaba muy mal físicamente, y si me hacía un aborto clandestino en la prisión me podía morir, y por tal motivo decidí tener el hijo. Después de haber sobrevivido meses de tortura y detención, no les iba a dar el gusto a los militares de morirme. Sin embargo, en abril o mayo, comencé a tener mucho dolor en el vientre, y a perder coágulos de sangre. Aborté en forma espontánea. No recibí atención médica durante el embarazo ni la pérdida.
17. Yo nunca tuve un proceso legal. El General Bonilla, quien se interesó en mi caso, mandó un oficial a entrevistarme a la cárcel acerca de mi embarazo y del abuso sexual y otras torturas que había sufrido. En esta entrevista, el oficial me dijo que en un momento hubo tres distintos procesos en contra mí, pero que los procesos eran tan contradictorios uno con el otro, que las cortes militares se declararon incompetentes en mi caso. Después hubo una orden de trasladarme al campo de concentración Pisagua, con pena de fusilamiento, pero el General Bonilla la bloqueó; él no estaba de acuerdo con el trato de los prisioneros y las prisioneras. Sin embargo, fuí condenada a estar presa "en virtud del estado de sitio."
18. Dos presas, M .D. y María Emilia Tijaux, estaban conmigo en la cárcel de mujeres, y son testigos del estado débil en que me encontraba. Eventualmente mi caso se puso demasiado complicado debido a toda la controversia que estaba causando, y, como no tenía condena oficial de la corte, en marzo del 1975 me trasladaron a Tres Alamos.
19. En Tres Alamos, donde permanecí hasta diciembre del 1976, fui sometida nuevamente a violaciones, amenazas, insultos, y otras torturas sicológicas. El Comandante Pacheco, quien estaba a cargo de Tres Alamos, me abusaba constantemente, sometiéndome a acosos sexuales durante casi dos años. Le gustaba pasearse por el campo de concentración conmigo a su lado. Yo estaba muy débil, y me desmayaba con frecuencia. Me quedaba en una celda con ocho otras compañeras. Otra presa, Marcia Scantlebury, también fue muy abusada por el Comandante Pacheco.
20. En la primavera, no me acuerdo en qué mes, nos trasladaron a las prisioneras de Tres Alamos por un mes a Pirque, en la cordillera, porque venía a Chile un grupo de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, y querían evitar una visita a Tres Alamos. Fue para dar una buena imagen ante la delegación de la ONU. Yo estaba muy deprimida, y me sentía ansiosa. Comía y lloraba mucho. La belleza del lugar de alguna manera me quebró sicológicamente.
21. Después de un mes nos llevaron de vuelta a Tres Alamos. Seguimos organizándonos para hacer trabajos de artesanía para vender afuera. Nacieron tres guaguas, y las cuidábamos entre todas. Mi madre y mis tías me visitaban en Tres Alamos. En esta época mi madre estaba haciendo las gestiones para que yo pudiera salir a Alemania.
22. En diciembre, salí expulsada de Chile por la dictadura con 17 compañeros y compañeras. La dictadura publicó un decreto especial para expulsarnos, dejándonos sin derecho de regreso. En esta lista estaban Gladys Díaz, Víctor Toro, Luis Corbalán, y 15 compañeros más. Muchas organizaciones internacionales, como la Cruz Roja, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas, y "CIME", ALTO COMISIONADO DE LA N.U. y la solidaridad de los pueblos del mundo, ayudaron a sacarme. En Berlín tenía conocidos, y me quedé con Nuria Nuñez, y también con Gilde Botay. En este tiempo me dedicaba a denunciar públicamente lo que estaba pasando en Chile, y viajé mucho.
23. En octubre o noviembre del 1977, me fui a vivir a Cuba, y ahí recibí atención médica en el Calixto García, un hospital de La Habana. Me trataron por un virus toxo plasmosis, con el cual había sido infectado por las ratas, y que ataca la córnea del ojo. No podía tener hijos, y me reconstruyeron la vagina y todo mi cuerpo para poder engendrar. También me trataron por infecciones vaginales, por descalcificación, y por sordera, causada por la tortura "el teléfono." Me operaron las pies, que me habían golpeado mucho, y me arreglaron las cicatrices que tenía en el vientre y en las orejas. No me acuerdo de todos los tratamientos que recibí. El hospital tomó interés en el caso de mi familia, y nos entrevistaron a mí, a mi padre y a mi hermano, y nos dieron terapia psicológica. Cuba era la única parte del mundo donde nos podíamos operar ya que el costo era muy alto y ahí todo fue gratis.
24. He tenido muchas secuelas físicas y sicológicas debido a la tortura que sufrí en Chile. Tengo dolor permanente en el cuello, las manos, las rodillas y los pies. Tengo marcas y cicatrices en todo mi cuerpo. Cuando veo una rata, tengo un reflejo de dolor en mi vagina. También tengo un estado de ansiedad constante, y he tenido pesadillas y depresión. He superado algunas de las secuelas sicológicas, por ejemplo, el miedo al encierro que me surgió a causa de las violaciones que sufrí en el baño del centro de torturas de la calle Londres. Pero sigo siendo muy sensible emocionalmente. Mi familia fue destruida, dividida y toda mi vida cambió después del golpe militar.
25. Estoy dispuesta a viajar a Chile para atestiguar sobre mi caso, y los casos de mi hermano y mi padre.
 
ANTE MI QUE DOY FE:
Luz de las Nieves Ayress Moreno

Italia: Sospechan presiones de presidente Piñera para liberación del chileno Podlech

Radio Bio Bio escribe:

Publicado por Alberto Gonzalez | La Información es de Agencia AFP
 
 
Una eventual intervención del presidente chileno Sebastián Piñera durante su reciente visita a Italia para la liberación en Roma del ex fiscal militar chileno Alfonso Podlech, fue denunciada este lunes por políticos y abogados italianos.
Podlech, de 74 años, detenido en España en 2008 de donde fue extraditado a Italia, se encontraba en la cárcel romana de Rebibbia para ser juzgado por su presunta implicación en la desaparición y muerte de Omar Venturelli, ex sacerdote de origen italiano, detenido en Temuco, sur de Chile, poco después del golpe de Estado de 1973.
El viernes pasado, el Tribunal para el Reexamen italiano decidió liberar al ex fiscal chileno, quien abandonó inmediatamente la cárcel, lo que suscitó reacciones y sorpresa.
“Se trata de una singular coincidencia temporal con la reciente visita de Estado del presidente de Chile a Italia”, denunció el Partido Democrático italiano, la mayor formación de la oposición en Italia.
“Espero que los dos casos sean absolutamente independientes y que no ocurra, otra vez, que los intereses legítimos de justicia y verdad hayan sido sacrificados en aras de las buenas relaciones internacionales, como este gobierno tristemente nos ha acostumbrado”, aseguró Francesca D’Ulisse, responsable del PD para América Latina.
“Es posible que el presidente Piñera haya presionado para que sea liberado, aunque no tengo elementos para afirmarlo. La coincidencia con la visita a inicios de marzo del mandatario chileno resalta sobre todo porque ha tenido palabras de estima hacia Podlech”, comentó a la AFP el abogado de los familiares, Marcello Gentili.
El abogado recordó que el ex obispo de Temuco, Bernardino Piñera, de 93 años, tío del mandatario chileno, testimonió a mediados del año pasado a favor de Podlech.
“La liberación de Podlech faltando sólo un mes para la sentencia es un absurdo jurídico, además de moral y ético”, afirmó Gentili.
“Es una situación increíble. Faltaba sólo un mes para la sentencia. Está siendo juzgado por homicidio y secuestro de persona. Lo dejaron libre, no tiene ninguna obligación, ni administrativa, ni de cumplir horarios, ni de presentarse a la comisaría”, aseguró a la AFP María Paz Venturelli, hija del desaparecido Venturelli.

“Es evidente que Podlech tiene poderosos que lo defienden, es una persona con mucho de poder en Chile”, sostiene Venturelli, quien también sospecha que el mandatario chileno pudo haber presionado para obtener su liberación.
“Quizás. Lo liberaron tan pocos días después de la visita de Piñera. La petición la habían negado ya antes, ahora dicen que no hay peligro de que huya”, subrayó.
 
Leonor George-Nascimento
Comisión Ética Contra la Tortura - Italia
Lunes 14 marzo 2011 | 17:04
 
 
 
Alfonso Podlech Michaud, sigue su juicio en Roma por crímenes contra la humanidad
 
 
José Venturelli, Pediatra, Vocero del Secretariado Europeo de la Comisión Ética contra la Tortura
 
 
14 de Marzo del 2011
 
Más sobre la realidad de este imputado en Italia por crímenes contra la humanidad. El caso en especial es el de haber dirigido su tortura, desaparición y eventual asesinato en octubre del 1973 de Omar Venturelli. Podlech Michaud participó desde el primer día del golpe de Estado cuando se presentara en la cárcel de Temuco para dejar en libertad a los miembros de Patria y Libertad que estaban detenidos por actividades de ataques a civiles y colocación de bombas en diversos lugares como parte de la preparación del golpe de Estado.
 
Omar Venturelli era un ex-sacerdote, profesor de la Universidad Católica de Temuco que se presentó voluntariamente cuando fuera llamado por bandos radiales de las autoridades militares y de policía. Nada tenía que temer por tener actividades absolutamente legales y se presentó, acompañado por su padre. Pero fue asesinado. Tuve el triste privilegio de conocer a Omar en la misma cárcel. Conversamos por algo más de un día e intercambios impresiones. Entre ellas la calidad, tipo y saña con que fue torturado, bajo la vigilancia de Podlech mismo y de las amenazas repetidas contra su vida que éste le hiciera.
  
 Alfonso Podlech Michaud, general en retiro del Ejército de Chile estuvo a cargo de las Cortes Marciales en Temuco y desde las que dirigió la represión ilegítima y brutal contra todos aquellos que le parecieran ser “sus enemigos”. Podlech en los juicios en Roma, donde se encuentra desde Julio del año 2008, continúa justificando sus actos porque “en ese momento estábamos en un Estado de Guerra”. Es decir, sigue usando el mismo leguaje de su “jefe”, el dictador Pinochet. Es conocido que bajo su mando se utilizó la tortura, los allanamientos violentos, repetidos y contra civiles. Las desapariciones fueron muchas y éstas continúan sin ser juzgadas por la complicidad de la dictadura y de todos los gobiernos que la han seguido.
Las Fuerzas Armadas, que mediante las leyes de la dictadura, especialmente luego del establecimiento de la Constitución que aún sigue en vigor, han rechazado toda posibilidad de juicios y, además, en cada posibilidad que han tenido, han intentado contra los tratados internacionales de justicia firmados por Chile, de indultar a los criminales de guerra. Han conseguido todo tipo de prebendas estando detenidos en verdaderas “jaulas de oro” con acceso a todo tipo de facilidades. (Muy distinto es el trato de los detenidos Mapuche que lo son por una Ley Anti-Terrorista en la que permanecen por años en celdas inhumanas que solo pueden ser una forma adicional de tortura contra ellos).
  
Podlech lleva ya casi tres años en la Cárcel de Roma y su juicio por crímenes contra humanidad se acerca a su fin. Podlech ha hecho tres apelaciones para obtener ser dejado en libertad bajo palabra y así asistir a su juicio. Aunque no es técnicamente un octogenario (tiene 75 años) la Corte italiana le otorgó la libertad en estos términos. No ha sido absuelto y debe seguir con su Juicio. La Corte pretende que no es un peligro público ni es un riego para que se puede escapar.
Esto no es compartido por muchas organizaciones italianas y, los criminales de guerra en el pasado nunca son liberados cuando los crímenes que se les imputan son del grado de los de Podlech. Por cierto que una fuga pondría en movimiento a las policías del mundo. Teóricamente, hasta la chilena… Pero el Estado chileno no ha tenido sino actos de protección contra este tipo de individuos… Los desaparecidos por la presencia de Podlech como Jefe de las Cortes ilegítimas del Chile de Pinochet son muchos más que Omar Venturelli.
  
Francia, donde se acaban de hacer juicios y condenas a varios chilenos que tenían crímenes similares a los de Podlech, tiene también una petición para que Podlech sea juzgado en Francia por crímenes contra franceses durante los años de la dictadura. Tanto los juicios en Italia y Francia resultan de la absoluta falta de voluntad de juzgarlo en Chile con un mínimo de respeto por las normas jurídicas internacionales.
Los gobiernos chilenos, las autoridades de las fuerzas armadas y el sistema judicial han estado unidos en esta violación a los derechos humanos. Por ello es que los juicios de criminales como Podlech es un paso hacia la recuperación de la dignidad de Chile, en el camino aún muy largo hacia un país democrático y legítimo.
El trabajo que hacen los familiares de los detenidos asesinados y desaparecidos, de las organizaciones de Derechos Humanos en Chile y en extranjero, exigen que Justicia sea hecha. Estos crímenes son imprescriptibles y, por la naturaleza tan aberrante de sus crímenes, no son indultables como insisten los Jefes de las Fuerzas Armadas chilenas. El nuevo gobierno se asocia a estas actitudes en forma oportunista y sólo esconde la mano cuando el rechazo social se hace evidente.
  
Podlech no ha sido absuelto y es muy poco probable que pueda serlo: su Juicio ha mostrado la total incapacidad de la defensa de Podlech de mostrar alguna evidencia que pudiera ser usada para probar alguna débil forma de inocencia. Su carácter y absoluta incapacidad de identificar sus propios crímenes y errores: los sigue justificando en sus intervenciones en la Corte.
  
Todos debemos seguir mirando a como evoluciona el Juicio contra este militar chileno imputado por crímenes de lesa humanidad, sin olvidar que en Chile hay muchos de ellos y que se mantienen impunes, habiendo incluso progresado en grado en sus instituciones y que han obtenido grandes ganancias.
Jefes de las fuerzas armadas de estos días son reconocidos como personas que han evitado ser enjuiciados –con el apoyo del Estado y gobiernos- y, por ello, podemos decir que el proceso de Justicia aún tiene por delante mucho que demostrar. Todo lo que es la implementación de medidas incluso precautorias, como la implementación de los Protocolos contra la Tortura sigue ausente.
La tortura sigue siendo usada y enseñada en la formación de las fuerzas policiales y de seguridad. El Estado debe entender que no se puede hablar de justicia y respeto de los derechos humanos sin cumplir con las normas correspondientes. Deben cambiar su hablar por un verdadero hacer.
  
Podlech hace resaltar nuevamente la falencia en Derechos Humanos que seguimos mostrando. Los gobiernos deben cambiar su accionar y salir de la ambigüedad histórica, especialmente cuando la orientación actual del gobierno, en el apoyo político al dictador, fue ideológico y estratégico de los crímenes contra la humanidad.
Sin querer olvidar ningún crimen, no quisiera dejar de lado que durante los años post dictadura formal ya hemos tenido 60 muertos de personas que han sido parte del pueblo mapuche y de otros luchadores sociales de las más amplias áreas de la sociedad chilena.
El menor José Huenuleo sigue desaparecido y sus raptores son carabineros conocidos aún intocables (Juan Ricardo Altamirano Figueroa, Patricio Alejandro Mera Hernandez y Cesar Antonio Vidal Cárdenas. Oficiales de Carabineros como Walter Ramírez y el Mayor Marco Aurelio Treuer son también intocables por sus crímenes de Matías Catrileo (22 años, asesinado en enero 2008) y Alex Lemun (17 años, asesinado noviembre 2002) y Jaime Mendoza Collío (24 años, asesinado en agosto 2009 por el sargento del GOPE, Patricio Jara Muñoz).
¿Vamos entonces a aceptar lo que se ofrece de “Olvídense de las Tierras ancestrales si no recibirán balazos o cárcel”?
Quienes fallecieron en estas circunstancias lo hicieron bajo el signo de  los crímenes de lesa humanidad, situación que persiste y que todos, sí, cada uno de los que viven en este país, debemos erradicar para siempre. Ellos “han fallecido como consecuencia de la violencia de agentes del estado chileno al reclamar legítimamente tierras ancestrales.” [1]
  
 Las enseñazas dejada por el dictador y sus peones, como Podlech, han seguido en práctica y, mientras esto no sea erradicado con una práctica honesta, consistente y moralmente transparente no podremos hablar de tener un país democrático.
Esto va a requerir establecer una nueva Constitución, genuinamente participativa, democrática y que se preocupa del ser humano, de todos nuestros pueblos, de ancianos y niños, de mujeres, de los detenidos, de los jóvenes y trabajadores que busque una verdadera justicia social y equidad.
Una carta magna que elimine el terror de estado, la Ley Marcial y sus Tribunales que produce discriminaciones inexcusables, una Ley Anti-Terrorista que se usa para impedir las luchas sociales y legítimas.
No más una Constitución que justifica todo en nombre de la diosa de esta economía de marras y de ganancias pingües para de unos pocos, de Don Dinero que todo lo pudre y de un país lleno de injusticias sociales. Las fuerzas policiales deberían ser respetadas y no temidas, deben ser fraternales y no represivas. Deben ser democráticas, educadas y valores éticos que aún no se vislumbran. Con autoridades que no nieguen las violaciones que continúan ocurriendo en contra de nuestro pueblo.
El Estado debe recordar que los tratados internacionales de paz, justicia, derechos humanos, el convenio 169 de la OIT y otros son obligaciones legales que incluyen a todos los poderes del Estado y a todos y cada uno de los miembros de gobiernos y fuerzas policiales y armadas. A todos. Y así, todo esto nos sirve para recordar a las víctimas y llevar a la práctica el Juicio de Alfonso Podlech en Roma. Y más aún: recordar lo que cada uno de nosotros debe hacer para que ocurra.
Para recordar construir la Memoria Histórica: por ejemplo, construir el Memorial de Lonquén, en el lugar donde el crimen ocurrió y que fuera destruido por quienes niegan los derechos humanos en este país. El Gobierno tiene la obligación de hacerlo. Para ello se necesita voluntad humana, coherencia y decisión , Señor Presidente.
  
 
[1] Citas del documento del Observatorio de Derechos de los pueblos Indígenas Edición 2009  ISbN 978-956-8775-01-8 www.observatorio.cl
 
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De la ‘guerra de don Ladislao’ al ‘maremoto de don Sebastián’


No es extraño que siempre sean autoridades derechistas las que procurando objetivos políticos  provoquen pánico nacional. Ladislao Errázuriz, Augusto Pinochet y Sebastián Piñera han utilizado esa deleznable fórmula

 

Arturo Alejandro Muñoz

EN 1920 CHILE vivía momentos difíciles, cruciales. Luego de tres décadas de parlamentarismo conservador se avizoraba la posibilidad de un cambio en la candidatura de Arturo Alessandri Palma, un ex adversario del Presidente José Manuel Balmaceda pero, además, ferviente partidario de redactar una nueva Constitución Política para establecer un sistema presidencialista.

Ese mismo año nuestro país era desafiado por eventos importantes. Uno de ellos resultaba ser la elección presidencial que enfrentaba a conservadores con liberales y demócratas, cuyo candidato era precisamente “el león de Tarapacá” (Alessandri). El otro evento lo constituía el plebiscito que debería efectuarse en las ciudades de Tacna y Arica para que sus poblaciones decidieran a cuál país pertenecer, Perú o Chile (el plebiscito nunca se realizó). Además de lo anterior, el moribundo gobierno conservador-parlamentarista era remecido en el Norte Grande por la resistencia de los trabajadores del salitre, quienes, organizados en sindicatos luchaban por derechos que les habían sido históricamente negados, poniendo además en jaque las exportaciones de nitrato de sodio, llamado también ‘oro blanco’.

Como la poderosa derecha terrateniente chilena adivinaba que en esta ocasión los comicios electorales podían serles desfavorables, el entonces Ministro de la Guerra y Marina (hoy Ministerio de Defensa), Ladislao Errázuriz, decidió movilizar tropas hacia la frontera norte, argumentando que existía un serio peligro de invasión foránea encabezada por el Perú, aduciendo que la “cuestión de Tacna y Arica” se encontraba sumida en negros augurios para los intereses nacionales.

Obviamente, muchos chilenos se tragaron ese cuento y vivieron semanas –quizá meses- de tensión, incertidumbre e incluso miedo, rogando a Dios y al destino que no hubiese un nuevo conflicto armado con la república vecina del norte.

Pero, la intención del ministro Errázuriz y del Presidente Juan Luis Sanfuentes no era otra que ‘invadir’ las salitreras nortinas con soldados y poner bajo arresto a los líderes sindicales de las organizaciones obreras, asegurando tranquilidad y ‘mano dura’ a los empresarios extranjeros que eran propietarios de esos enormes centros de producción de nitrato.

Los dirigentes de la FECH (Federación de Estudiantes de Chile), enterados del verdadero objetivo que perseguía el ex senador derechista -y ministro en ese momento-, publicaron un panfleto que recorrió el país de norte a sur, en el cual delataban los propósitos reales del empresariado extranjero y criollo que utilizaba el falso problema Tacna-Arica como razón válida para movilizar a miles de soldados al norte salitrero, y bautizaron este asunto con el risible título de “La guerra de don Ladislao”.

Finalmente, como es sabido, no hubo guerra ni plebiscito. Tacna quedó en manos peruanas y Arica en las nuestras. Arturo Alessandri ganó la elección de 1920 y luego de múltiples dificultades (golpe de estado y exilio incluidos) su gobierno logró  redactar y aprobar el Código del Trabajo (1924) y la Constitución Política del Estado (1925).  

PINOCHET SALE A ESCENA

El invierno de 1983 trajo novedades para el entonces aherrojado pueblo chileno. La dictadura militar –apoyada por el empresariado nacional y por el gobierno norteamericano- enfrentaba una serie de protestas organizadas por los trabajadores y sus sindicatos, las cuales complicaban al régimen a tal grado que el propio general Pinochet había buscado recaudo salvador para su esposa e hijas, trasladándolas a unidades militares lejos de Santiago con la orden de transportarlas a isla de Pascua “si las cosas empeoraban”.

Y las cosas –para el gobierno- tendían a oscurecerse más cada día, toda vez que en algunas poblaciones capitalinas grupos de jóvenes estructuraban núcleos de resistencia dispuestos a enfrentarse cara a cara con los uniformados. Ya no se trataba de dirigentes sindicales con nombres, domicilios y oficios conocidos, sino que esta vez el temor gubernamental caminaba la senda del peligroso desafío urbano que ganaba voluntades, adeptos y villas enteras cada jornada, lo cual era seguido y observado atentamente por la prensa mundial que sin disimulo manifestaba simpatía por los “rebeldes demócratas poblacionales”, dispuesta a publicar en primera plana cualquier desaguisado cometido por Pinochet.   

Fue entonces que los aparatos de inteligencia militar salieron en ayuda del dictador. ¡Había que apresar a varios cabecillas, pero sin bochinche, sin prensa ni ojos indiscretos mirando la acción! ¿Cómo hacerlo en una ciudad que, a pesar del ya tibio y disminuido toque de queda, contaba con miles de personas deambulando por sus calles? ‘Inteligencia’ dio la solución. Inventó un feroz frente de mal tiempo que azotaría la zona central –especialmente a Valparaíso y Santiago- la noche del venidero jueves.

Todo ese día, desde temprano y sin cesar, la televisión y muchas radioemisoras se ocuparon en informar –con tonos alarmistas- del aguacero y fuerte vendaval que se dejarían caer sobre la capital pasadas las once de la noche. “Refuerce ventanas y techumbres, limpie sus canaletas, mantenga a mano una linterna, pilas, velas, botellas con agua…no salga de su casa porque existirá peligro ante voladuras de planchas de zinc”…

Y el 99% de los santiaguinos, esa noche, se recogió sus hogares tempranamente, oteando hacia el cielo, olfateando el norte, intentando distinguir en lontananza el avance de los negros nubarrones que portaban la desgracia. Al llegar la medianoche, o poco después de ella, Santiago quedó a oscuras. Por cierto, todos pensaron que la tormenta se había desencadenado en los aledaños de la ciudad, y que un rayo era el responsable de ese ‘black out’ al haber golpeado alguna de las gigantescas torres en las cercanías de Alto Jahuel.

Mientras tanto, efectivos militares y policiales se encargaban de trasladar a más de un centenar de presos políticos desde los conocidos centros de detención (Tres Álamos, José Domingo Cañas, Villa Grimaldi, etc.) hacia  distintos puntos de la geografía chilena, muy particularmente rumbo a unidades militares sitas en lugares apartados de las ciudades. Esos presos políticos constituirían el ‘seguro de vida’ que Pinochet y la Junta Militar requerían si llegaba el instante de una negociación forzada y última. 

Al mismo tiempo, apoyados por soldados de dos regimientos -Puente Alto y Santa Rosa-, y con presencia de personal de la Fuerza Aérea (FACH), decenas de agentes de la tenebrosa Central Nacional de Informaciones (CNI) procedieron a allanar domicilios en la oscuridad de la noche para apresar a golpes e insultos a 35 dirigentes juveniles poblacionales, a quienes les condujeron de inmediato al campo de concentración de  Tejas Verdes, en Llo-Lleo (o, según el Informe Valech, Campamento Nº 2 de prisioneros, de la Escuela de Ingenieros Militares), donde el faraón de las torturas y apremios ilegítimos era el general Manuel Contreras, apoyado por uno de los ‘profesores’ de aquella escuela, el coronel Cristián Labbe Labbe, hoy alcalde de Providencia.

http://www.memoriaviva.com/centros/05Region/tejas_verdes.htm.

Días después, los chilenos se enteraron que la noche aquella de la tan voceada tormenta de agua y viento, no fue lluvia la que cayó sobre Santiago, sino sangre.

LA FARÁNDULA MEDIÁTICA-POLÍTICA DEL TSUNAMI

Chile es un país sísmico. Eso lo sabemos. ¿Qué más sabemos? Que los maremotos o tsunamis son realmente peligrosos, principalmente, cuando el epicentro de un movimiento sísmico superior a siete grados en la Escala Richter ocurre en el fondo marino a una distancia de tierra firme que no supere los 700 kilómetros. Con  mil o más kilómetros de distancia desde el epicentro, la mayoría de los tsunamis llegan a tierra firme convertidos en marejadas que pueden ser de mayor o menor intensidad, pero muy lejos de provocar los daños propios de un maremoto.

¿Hay más de 1.000 kilómetros de agua oceánica entre Chile y Japón? Por cierto que sí, y muchísimo más que eso. Distancia suficiente (y tiempo también) para sembrar una especie de histeria colectiva afianzada por la concreción mediática de una posta ministerial en la que los diferentes jefes de carteras se fueron turnando ante las cámaras, aplicando a la perfección el libreto que más le agrada al primer mandatario: aquel que se distingue por palabras grandilocuentes y gestos ‘heroicos’, pero de un heroicidad que al actor no le significa peligro alguno el ejecutarla, parecida (si acaso no igual) a aquellas que miles de personas observan en programa de realities televisivos.

Es cierto que un terremoto de 9,1º Richter suena a catástrofe que se aproxima a cataclismo. Es cierto también -cómo no- que la magnitud del movimiento telúrico y su cercanía con tierra firme pronosticaba la ocurrencia de otra tragedia: el maremoto o tsunami. Pero, ello acaece preferentemente en los lugares cercanos al epicentro del sismo, pues los bordes costeros de continentes que se encuentran a más diez mil kilómetros difícilmente experimentarán la furia del mar (el tren de olas, el arrastre líquido o como quiera que se le llame a ese fenómeno infame) con la misma violencia y fuerza que tiene en las costas cercanas al epicentro.

En este último caso (que fue el nuestro, el de Chile, ante el desastre experimentado por Japón) los llamados a la alerta eran, obviamente, necesarios, pero la sobrerreacción de las autoridades –especialmente lo efectuado por el propio Presidente de la República- superó los límites de la tolerancia, ya que si bien los efectos del tsunami tarde o temprano llegarían a nuestras costas, su violencia sería tan baja que no implicaría peligro serio…como finalmente sucedió. Así lo comprendieron gobiernos de países con costas en el océano Pacífico, como Perú, Ecuador, Colombia, México y los Estados Unidos de Norteamérica, quienes alertaron a sus poblaciones, tomaron las medidas lógicas de resguardo y cautela, pero optaron por la seriedad en el trato del problema, y no en la farandulización rayana en el ridículo, como fue la acción emprendida y reiterada hasta la saciedad por el gobierno de Sebastián Piñera, quien poco a poco se ha ido transformando en un  verdadero mandatario 'bananero'. 

Tal cual escribió ‘clarinet.cl’, ha transcurrido sólo un día desde aquel reality presidencial, y ya se sabe que los primeros cálculos de pérdidas en turismo, comercio y otros rubros son inconmensurables.  Este último viernes, los centros turísticos chilenos sitos en ciudades y pueblos con vista al mar sufrieron un peculiar toque de queda. Todo se cerró a las 20:00 horas, y los turistas y clientes huyeron de hoteles, restaurantes, cines, teatros y casinos en Arica, Iquique, Antofagasta, La Serena, Coquimbo, Viña del Mar, Valparaíso, San Antonio, y otros lugares.

Muchas empresas hubieron de licenciar a sus trabajadores tempranamente a objeto de permitirles el regreso oportuno a sus hogares, lo cual, por cierto, redundó en pérdidas millonarias que solamente podrán ser resarcidas subiendo los precios de aquellos bienes y servicios afectados por la destemplada decisión oficial de “cerrar todo y arrancar al cerro”.

Por otra parte, el lenguajeo oficial de que “este gobierno sí hace bien las cosas” –referido ello a la acción preventiva por posible tsunami- no tiene asidero   si se pretende confrontarlo con la pálida, balbuceante y tardía reacción que mostró en febrero del 2010 la entonces presidenta Bachelet, pues aquel megasismo no fue anunciado, simplemente llegó. En cambio, esta amenaza de miarejadas contó con más de 20 horas de plazo para tomar algunas providencias.

Lo malo fue que el gobierno aliancista exacerbó el cuidado del señor cura, e hizo una alharaca mediática que confirmó el amor casi enfermizo que tiene Piñera por transformarse en un súper héroe similar a ese risible personaje de película norteamericana -el detective John McClane-, estelarizado por el actor Bruce Willis en la saga de filmes “Duro de matar” (en este caso, don Sebastián, usted ya se está transformando en “Duro de Soportar” con tanta farandulización).

Queda una pregunta flotando en estas líneas. ¿Cuál era el real objetivo del gobierno con esa larga, mediática y agotadora reiteración de ministros y mandatario ocupando el 100% del tiempo de la TV y gran parte de la prensa durante más de 24 horas? ¿Servir a Chile?

Ya, de acuerdo, servir a Chile.

¿Sólo eso? Una duda razonable ha surgido en algunos sectores del país luego de tanta parafernalia oficial atacando la calidad de vida y seguridad de los domicilios y propiedades ubicados en los bordes costeros, o en las zonas llamadas “inundables”. Se rumora que este gobierno de empresarios y comerciantes aprovechó el terremoto ocurrido en Japón -y las marejadas que llegarían a Chile- para “desprestigiar” los bordes costeros en manos de particulares que no son ABC1 ni mega empresarios, con un  propósito definido: rebajar el valor comercial de esas viviendas y dejarlas preparadas para una posible expropiación pagando el fisco valores muy por debajo del comercial…y luego, obvio, rematarlas al mejor postor.

En este caso, el ‘mejor postor’ siempre será un consorcio transnacional –donde miles de acciones estarán en manos de familiares y/o socios de autoridades y políticos de este gobierno ‘de los mejores’- dispuesto a construir en esas mismas zonas ‘inundables’ algunos elegantes y exclusivos complejos hoteleros, turísticos y comerciales.

La duda es razonable…y de un gobierno de empresarios y especuladores financieros es posible esperar algo así…o peor, como por ejemplo, insistir (específicamente el ministro Laurence Golborne) en la instalación de centrales nucleares en nuestro país, pese a que la catástrofe japonesa señala que tales centrales son un peligro cierto e inmanejable en caso de ocurrencia de terremotos…y Chile, señor Golborne (como bien sabemos todos) es un país sísmico. 

INDULTOS Y AMALGAMAS

Armando Uribe E. - Profesor asociado, universidad de Cergy-Pontoise (Francia) - 11.03.2011

 

 En dos pequeños ensayos titulados “El honor y la dignidad” (1948) y “¿Perdonar?” (1971), sobre las atrocidades cometidas por los nazis, el filósofo francés Vladimir Jankélevitch (1903-1985), que dictó cátedra en filosofía moral durante cerca de treinta años en la Universidad de la Sorbona, analiza las ambigüedades que llevaron a Francia primero a capitular frente a los Alemanes, luego a aceptar la ocupación militar, desentendiéndose de la realidad y, por fin, a tratar de volver a un statu quo ante como si durante los años de guerra no hubiera ocurrido nada, ni deportación de judíos y opositores, ni tortura, ni complicidades felices y poco honrosas.

 

Como en Chile después del 90 y hasta hoy, en distintos medios sociales de la Francia después de 1945 se siguió hablando de la ocupación nazi “no solamente sin ningún asco, sino hasta con gratitud, con nostalgia”, como si los resistentes y las víctimas tuvieran ellos solos la responsabilidad de explicar que los colaboradores de los alemanes habían sido traidores.

 

“¿Cómo es posible, pregunta  Jankélevitch en el primer texto, que no lo entiendan por ellos mismos?”, y agrega lo desesperante que es tener que explicar perpetuamente que los talentos o cualidades propias de un ladrón, por irremplazables que sean, importan infinitamente menos que su canallada, porque “el mal de envilecimiento no tiene remedio”.

 

Y que ese es el problema de la “depuración física” llevada a cabo en Francia después de 1945 (es decir eliminación de los colaboradores más notorios, que fue sin embargo muchísimo más amplia que los procesos por atropellos a los derechos humanos en Chile después del 90), que “no se vería como algo tan importante si la voluntad de purificación hubiese sido mayor: la impunidad de los traidores, que ha pesado como una obsesión después de la guerra, y las controversias desagradables, ridículas y deprimentes que vuelven con cada nuevo caso individual habrían perdido sentido”.

 

Y a renglón seguido: “La pureza es como el amor: es algo que hay que desear; el amor sabe, en todas las circunstancias, lo que tiene que hacer y lo hace de inmediato sin consultar a nadie, e inventa para cada circunstancia la solución más original, la más delicada, la más ingeniosa”. Sin voluntad de pureza, “la amnistía no es sino amnesia y el perdón apenas indulgencia, excusa escandalosa y complicidad degradante con la traición”.

 

El segundo texto, publicado en 1971, comienza planteando si, veinte años después, es tiempo de perdonar, o por lo menos de olvidar. Si un crimen inolvidable hasta mayo deja de serlo en junio, como si veinte años bastaran para que lo imprescriptible por milagro se prescriba, y que de un día para otro, lo inolvidable pase al olvido. Jankélevitch subraya el hecho espeluznante que poco a poco las víctimas de atrocidades terminen teniendo que justificar su calvario como si fueran culpables, ante aquellos que los torturaron como ante los que hicieron carrera bajo la dictadura, perdón, la ocupación.

 

Y habría que agregar, en el caso chileno, ante los propios ex compañeros de sufrimiento y de exilio que aceptaron mantener todo lo que nos impusieron los militares y sus innumerables colaboradores, los que hicieron carrera en dictadura como los que metieron las dos manos en los mayores negocios de Chile: todos prosperaron en dictadura. Y los que prosperaron política y económicamente después, aceptando no cambiar nada o casi nada a la constitución del 80, peor todavía.

 

La apreciación del grado de culpabilidad de los pelafustanes que torturaron, mataron, robaron y sin embargo prosperaron como si no hubiera ocurrido nada, esa apreciación, escribe Jankélevitch, no es tema de controversias. Porque “en la controversia hay un Pro, hay un Contra, y hay la mixtura del Pro y del Contra” como en los disputas y coloquios universitarios; y porque discutir de un Pro y de un Contra frente a cuerpos ausentes de mujeres y hombres vejados, violentados, arrojados vivos o medio inconscientes al mar desde helicópteros, frente al puerto de San Antonio — es una indecencia. El sufrimiento sin nombre excluye las sutilezas y las disquisiciones. No es discutible, sencillamente.

 

Nadie se equivoque. No estamos asimilando Auschwitz  o Treblinka con Londres 38 o la Villa Grimaldi en Santiago de Chile, ni en intención, ni en proporción, ni en naturaleza. Lo único común es el sufrimiento provocado y respaldado a propósito. No hacemos amalgamas. Amalgamas hacen quienes pretenden que los beneficios de un indulto para delincuentes comunes han de aplicarse también a torturadores (encarcelados en el penal de Punta Peuco, que no es precisamente la cárcel de San Miguel), so pretexto de igualdad entre ciudadanos. Son las únicas ocasiones en que la idea de igualdad es reivindicada en Chile. Es una vergüenza que en Chile los responsables intelectuales y políticos de esos sufrimientos aplicados a miles de personas sigan comulgando con la consciencia tranquila, y que una parte de sus antiguas víctimas los aplaudan hoy y hayan pasado veinte años consolidando el edificio legal y económico levantado sobre osamentas atadas a rieles. ¿Pragmatismo? No. Voluntad de olvido.

 

Tema de los noticieros del martes 8 de marzo por la mañana: el día internacional de la mujer y los proyectos de indultos para descongestionar las cárceles, y la controversia para saber si se le aplica o no el indulto a los torturadores activos o pasivos. Sobre el indulto, ver Jankélevitch. Sobre el homenaje a las mujeres, mi opinión es que los homenajes hay que reservarlos a las muertas, no a las vivas (que más vale respetar todos los días antes que celebrar un día al año). Homenaje, pues, a cuatro o cinco mujeres que terminaron en el mar, frente al puerto de San Antonio, con rieles amarrados a sus pies.  Tenían entre veinte y treinta y tantos años. Una de ellas estaba embarazada de ocho meses. Se llamaban Michelle Peña, Carolina Wiff (arrestada con el doctor Carlos Lorca, diputado elegido en marzo de 1973, el único parlamentario chileno desaparecido hasta el día de hoy), Mireya Rodríguez, Rosa Solís y Sara Donoso. Doy estos cinco nombres porque los tengo a mano. Hay miles más