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Máximo Kinast Avilés

LA LOBBYSTA BACHELET Y SUS WIKILEAKS

Wikileaks

Las gestiones conjuntas de los gobiernos de Chile y EE.UU. para salvar a termoeléctrica de AES Gener

Por: Juan Pablo Figueroa

La aprobación de la central Campiche estuvo rodeada de polémica, luego de que la Suprema paralizara las obras y el gobierno de Bachelet hiciera cambios legales que permitieron su construcción. Cables filtrados por Wikileaks dan cuenta del fuerte lobby que ejerció la embajada de EE.UU. por AES Gener. El gobierno reaccionó rápido, temiendo ahuyentar inversiones, e incluso la presidenta habría pedido a la ministra Patricia Poblete que encontrara una solución. Según el embajador, Poblete le dijo que esa era su primera prioridad y le prometió que “el gobierno solucionaría la situación”.

A fines de octubre y principios de noviembre de 2009, el entonces embajador de Estados Unidos (EE.UU.) en Chile, Paul Simons, hizo llegar una carta a varios destinatarios del gobierno. La había escrito Gary Locke, el secretario de Comercio de su país, y le urgía que las principales autoridades chilenas la leyeran. Al primero que se la entregó fue a Marcos Robledo, asesor internacional de la presidenta Michelle Bachelet. De acuerdo a un cable enviado a Washington por la embajada y filtrado por Wikileaks, el funcionario le dijo que se la haría llegar a la brevedad y le hizo saber que el gobierno estaba consciente del problema y, “comprometido a encontrar una solución”. En los días siguientes, la misiva llegaría hasta los escritorios de los ministros de Interior, Economía y Energía.

Para entonces ya habían pasado cinco meses desde que la Corte Suprema invalidara la aprobación ambiental de la central termoeléctrica Campiche, un proyecto que se encontraba en construcción en la comuna de Puchuncaví, en la V Región, y que pertenecía a la compañía eléctrica AES Gener, la segunda empresa más grande del rubro en el país y filial en Chile de la norteamericana AES. La decisión judicial no cayó nada de bien ni en EE.UU. ni en el gobierno de Bachelet.

El fallo unánime de la Suprema determinaba que la Comisión Regional del Medio Ambiente (Corema) había incurrido en una ilegalidad al aprobar en mayo de 2008 el permiso ambiental a la termoeléctrica y permitir su construcción sin antes considerar el tipo de uso de suelo. Con eso, se paralizaba una inversión de US$ 500 millones para generar 270 MW de potencia a base de carbón, lo que equivalía al 10% de la capacidad de generación en construcción en ese momento y al 3% de la capacidad ya instalada de la matriz eléctrica en Chile.

-La eliminación ilegal de un uso de suelo para áreas verdes en una localidad afectada por la alta emisión de contaminantes provoca un menoscabo evidente al entorno en que viven los recurrentes, vulnerando su derecho constitucional a vivir en un medio ambiente libre de contaminación –decía la sentencia de junio de 2009.

Un día después del fallo, el diario La Tercera publicó un artículo donde el gerente general de AES Gener, Felipe Cerón, decía que la empresa confiaba “en que institucionalmente se encontrará una solución que le permita mantener su plan de inversiones”.

El plan siguiente consistiría en recurrir a la embajada de EE.UU. y convertir el problema de una empresa privada en un asunto diplomático. Entonces habría reuniones. Luego vendría la carta desde Washington a las autoridades chilenas y su respuesta: que el gobierno haría todo lo posible para solucionarle el problema a AES Gener.

Los primeros pasos del lobby

Un mes después del fallo, el 23 de julio de 2009, Cerón llegó junto al presidente de AES, Andrés Gluski, a una reunión con el embajador Simons. Lo que pasó allí aparece detallado en el cable Nº 221.119. Según el documento, Gluski le hizo saber al diplomático norteamericano que si pasaba más de un año de retraso, Campiche debería cancelarse por el alto costo que significaba la paralización, que estimaba entre los cuatro y los ocho millones de dólares mensuales. Y que las pérdidas no sólo serían para ellos, sino que también para sus proveedores, “principalmente en Corea (contratista general) e Italia (turbinas)”. También le recalcó que la prohibición no se debía a un tema ambiental, sino que era por el uso de suelo. Le dijo además, que el fallo ponía en duda las bases legales de otras plantas de energía. Para él, la sentencia judicial era “una señal activista de la Corte Suprema al gobierno de que no aprueba los procesos de permisos ambientales”.

Gluski le pidió a Simons que elevara la preocupación de AES sobre los costos a las autoridades chilenas y les hiciera notar la importancia de hacer un rápido seguimiento a los cambios en el uso de suelo en la zona donde la central se estaba instalando. Días después, el embajador lo hizo y encontró nada más que apoyo absoluto por parte del gobierno.

El 4 de agosto, Simons se reunió con el entonces ministro del Interior, Edmundo Pérez Yoma. El jefe de gabinete de Bachelet le dijo al diplomático que el gobierno entendía la gravedad del problema: que no sólo implicaba las inversiones de AES, sino que a todo el ambiente de inversión extranjera en el país, principalmente en el área energética. Le aseguró también que pondría a uno de sus asesores más experimentados a trabajar en la materia. Luego Simons lo hablaría con Marcelo Tokman, titular de Energía, quien le “prometió todo su apoyo”.

La siguiente gestión de los diplomáticos estadounidenses fue reunirse con Álvaro Sapag, quien dirigía la Comisión Nacional del Medio Ambiente (CONAMA). Sapag le dijo a un representante de la embajada que ya se había reunido con los ejecutivos de AES en seis ocasiones a discutir los pasos a seguir para conseguir un nuevo permiso ambiental después de que se solucionara el tema del uso de suelo, ya que no estaba claro si debían partir de cero ni qué partes del antiguo Estudio de Impacto Ambiental (EIA) podrían ser usadas de nuevo.

En el cable, fechado el 17 de agosto de 2009, el embajador aseguraba que la ministra de Vivienda, Patricia Poblete, era la responsable de las directrices generales de zonificación y que ya se le había pedido que desarrollara nuevas guías que se acomodaran al fallo de la Suprema. Según la empresa, Poblete estaba dispuesta a solucionar el problema de las zonas industriales, pero no de las zonas de “alto riesgo”. Unos meses después llegaría la carta firmada por el secretario de Comercio norteamericano Gary Locke en la que se refería al problema de AES, y Simons la haría llegar a los escritorios de la presidenta y los titulares de Interior, Economía y Energía. Entonces, el embajador confirmaría la disposición de Poblete y los demás ministros de Bachelet para apurar la reapertura de la termoeléctrica en Puchuncaví.

La promesa de la ministra Poblete

Todo lo relativo a la carta aparece en el documento que salió el 20 de noviembre de ese mismo año desde la embajada de EE.UU. rumbo a Washington, el cable Nº 235.975. El texto de Locke reconocía los esfuerzos del gobierno chileno para solucionar la situación de AES y solicitaba “medidas oportunas para desarrollar una salida positiva para la compañía y sus inversiones”. Luego de haberla despachado, Simons habló con cada uno de los ministros de las tres carteras destinatarias. Todos le dijeron lo mismo: que estaban al tanto de la situación, que al gobierno le urgía resolver el tema para evitar un impacto negativo en el clima de inversiones en Chile y que quien podría hacer algo era la ministra Poblete. Pérez Yoma también aprovechó de indicarle que “la compañía (AES Gener) no ha hecho lo suficiente para pulir su imagen pública o construir relaciones con la comunidad colindante al proyecto Campiche”.

El 9 de noviembre Poblete recibió a Simons, quien le llevaba una copia de la misiva. Lo primero que dice el cable sobre aquella reunión es que la ministra de Vivienda le señaló “que ha recibido muchas peticiones para encontrar una vía para que AES Gener pueda reanudar el trabajo en la planta”. Poblete le dijo al diplomático que entre éstas estaban una carta enviada por el gobierno de Corea del Sur e incluso una llamada de la presidenta Bachelet. Además, le aseguró que “para ella y el gobierno chileno es la principal prioridad apuntar a resolver el tema antes de fin de año (2009)”.

Durante la conversación, la ministra mencionó que bajo el Plan Regulador Regional de Valparaíso, que comprende la zona donde se estaba instalando la termoeléctrica, hay limitaciones claras y estrictas para proyectos industriales. Agregó también que AES Gener nunca tuvo el permiso para construir en Campiche y que “la empresa debería haberse acercado a su ministerio mucho antes de empezar a trabajar en el proyecto”.

–Ella se lamentó –dice el informe de Simons– de que en vez de recurrir directamente a ella, la compañía perdiera tiempo tratando de trabajar en una solución con el Ministerio de Energía y afirmó que en esta etapa la solución es enmendar el Plan (Regulador) para acomodar el proyecto Campiche.

Poblete le habría explicado al diplomático norteamericano que el equipo del Ministerio de Vivienda (Minvu) ya había presentado una propuesta de cambios al Plan Regulador a través de la Corema y que la Contraloría lo había devuelto con 66 observaciones. Según el cable, la ministra se veía confiada. Le dijo también que hacía poco su cartera había completado las respuestas a las dudas y cambios solicitados por la Contraloría y que “usó canales internos de comunicación con la oficina del contralor (Ramiro Mendoza) para asegurarse de que las respuestas sean aceptables”. Que sólo faltaba que el documento fuera formalmente reenviado desde la Corema hacia la Contraloría. Que al día siguiente se juntaría con Pérez Yoma, Tokman y el alcalde de Valparaíso, Jorge Castro, –también llegaría a esa reunión Ana Lya Uriarte, ministra del Medio Ambiente– para idear una estrategia que resolviera el tema. Que “el gobierno solucionaría la situación, recurriendo a un decreto ejecutivo de ser necesario”.

Camino abierto para Campiche

Para fines de 2009, cuando la embajada envió el cable, AES Gener ya había dejado el tema judicial en manos del estudio Bofill, Mir & Álvarez, Hinzpeter, Jana Abogados, del cual era socio el actual ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter. También se había enfrentado al municipio de Puchuncaví, que le exigía demoler lo que ya habían edificado en Campiche por haber construido sin permisos de edificación, lo que correspondía al 40% de la obra total. A la empresa le urgía acelerar el proceso del cambio de suelo. Por eso, sólo unos días después de que Patricia Poblete recibiera al embajador Simons, llegó hasta el Minvu el gerente general de la compañía, Felipe Cerón.

Según consta en el mismo cable, Cerón le contó a funcionarios de la embajada que la ministra le explicó que la enmienda del Plan Regulador podría tomar más tiempo que lo esperado y que recién en febrero de 2010 el trámite podría estar listo. Sólo entonces la compañía estaría en condiciones de reanudar las obras. Él creía que para lograrlo antes del cambio de mando, el gobierno de Bachelet lo cambiaría por decreto. Eso fue lo que ocurrió.

El 31 de diciembre de 2009, el Diario Oficial publicó el Decreto Supremo Nº 68. La norma se refiere a los terrenos afectos a dos o más usos de suelo distintos y estableció que si “al menos el 30% de su superficie permite los usos de suelo de actividades productivas y/o infraestructura, se admitirá en todo el terreno dicho uso de suelo”. El documento también indicó que en los casos donde se permita la actividad industrial, “estará siempre admitido el emplazamiento de las instalaciones o edificaciones destinadas a infraestructura”. Todo beneficiaba a Campiche: según AES Gener el decreto dejaba superadas las razones por las que la Suprema detuvo el proyecto. La empresa aseguró que el 33% del terreno donde se emplazaba la termoeléctrica era de uso industrial, por lo que la nueva normativa le permitía extender esa utilización al resto de su proyecto.

A esas alturas, las modificaciones causaban revuelo público. Una nota del diario electrónico El Mostrador denunciaba que el gobierno había hecho un traje a la medida de Campiche y apuntaba principalmente a la ministra Poblete, pero también a sus colegas Pérez Yoma y Tokman. “No hemos hecho nada especial para que Campiche se pueda resolver”, se defendía al día siguiente la ministra de Vivienda.

Pero el escenario era claramente favorable para AES Gener. Cerón solicitó entonces un informe a la Secretaría Regional Ministerial (Seremi) de Vivienda y Urbanismo de la V Región que incorporara las modificaciones en la ordenanza y ratificara que el terreno de Campiche cumplía con las exigencias municipales. También le pidió a la Corema la inclusión de los cambios en el proceso de calificación ambiental y que el proyecto pasara a ser sometido para la aprobación definitiva. Pero aún no estaba el camino llano. En relación a la extensión del uso de suelo industrial, el decreto agrega que “el instrumento de planificación territorial que corresponda podrá prohibir la aplicación de este inciso dentro de su territorio”.

Los días previos al terremoto del año pasado fueron movidos para AES Gener y su proyecto. El 18 de febrero de 2010, el Concejo Municipal de Puchuncaví rechazó por unanimidad el decreto del Minvu. Un artículo de La Tercera señala que el alcalde de Puchuncaví, Agustín Valencia, dijo que “se rechaza el cambio y vamos a pedir congelar esa área para que no se pueda construir”. Menos de una semana después, la Corema de Valparaíso aprobó la calificación ambiental de Campiche. Aunque el municipio anunció que recurriría a la justicia, el proyecto podía reanudarse apenas la empresa lo estimara conveniente. Pero para eso faltaba la seguridad de que el proyecto no se detendría nuevamente.

La certeza que AES Gener necesitaba llegó recién en julio de 2010. Durante ese mes, luego de varias semanas de negociación, el municipio de Puchuncaví desistió de cualquier acción judicial que trabara la reapertura de las obras. A cambio, la empresa se comprometió a invertir unos US$ 4.000.000 en aportes sociales a la comunidad, otros US$ 80 millones en mejoras de las tecnologías usadas en las cuatro plantas termoeléctricas de la zona y a no construir ninguna otra central eléctrica en el sector. El 10 de agosto de 2010, la dirección de obras de Puchuncaví le otorgó a AES Gener los permisos de construcción que hacían falta. Campiche empezará a operar en 2012.

CAIMANES, EL MUNDO AL REVÉS

 

Quienes defienden el agua del Valle de Pupío, formalizados por causa de demanda de Minera los Pelambres, que día a día destruye el ambiente natural del Choapa

 

Por Ana Leyton

 

Fueron muchos los asistentes convocados por “la asamblea del 29 de enero”, que llegaron a Caimanes el sábado 5 de marzo a las 15:00 Hrs. para informarse, analizar y apoyar a Cristian Flores y abogados del pueblo, quienes fueron formalizados injustamente por la demanda que Minera Los Pelambres puso por Asociación Ilícita y Prevaricación en el caso de los abogados.

 

Llegaron hasta la retirada localidad de Caimanes, ciudadanos chilenos concientes de la serie de injusticias inaceptables que destruyen nuestro país, a propósito de la defensa que los gobiernos “democráticos” hacen de las transnacionales, incluso adecuando  leyes en su favor. Se contó con la presencia de organizaciones como la /Red Ambiental Norte con representantes de diferentes lugares de la cuarta y quinta región, representantes del Movimiento por la Asamblea de los Pueblos, dirigentes sociales de Aconcagua, Putaendo, Santiago, de distintas comunidades del Choapa y otros lugares del país; además, se unieron dirigentes de Kilimarí, donde se están viviendo las mismas desgracias ambientales, de carencia y contaminación del agua que en Caimanes, ya que esta comuna también pertenece al Valle de Pupío.

 

La Asamblea, centró su energía, fundamentalmente, en el apoyo a Cristian Flores, quien junto a sus abogados se encuentra paradojalmente en peligro de ser detenido por la justicia chilena, situación que ya no reviste sorpresas, puesto que cuando no pueden acallar a los dirigentes y a quienes los apoyan, son sacados de escena siendo encarcelados, mientras el pueblo no comprende cómo la justicia democrática, encarcela chilenos en beneficio de los intereses de las transnacionales y el capital extranjero.

 

En medio de la Asamblea, se comunicó que Caimanes participará como invitado especial en un Congreso Internacional, cuya sede es en Francia, donde se abordará la problemática vital del agua, invitación realizada por periodistas europeos, que estuvieron haciendo un documental en Caimanes, a raíz de las denuncias emanadas de la huelga de hambre sostenida por 81 días, por parte de 11 caimaninos el año recién pasado.

 

En este momento otros abogados, cuyos nombres están siendo protegidos, estudian la forma de interponer una demanda en cortes  internacionales en contra de Minera Los Pelambres, y a esta causa se han unido otros profesionales impactados por la secuencia de injusticias de la minera, por lo que se esperan una serie de acciones futuras en relación a demandas por contaminación del agua, demandas respaldadas por fundamentos concretos y sobre la sólida base de lo que se puede probar.

 

Una de las grandes interrogantes realizada fue ¿qué es lo que va a pasar, cuando producto de la demanda internacional se sepa que en esta parte de Chile, los productos agrícolas que se están exportando se están regando con aguas contaminadas?

 

La comunidad organizada en la Asamblea no quiere negociar, sin embargo, fue  expresado por parte de los asistentes que MLP se ha estado acercando con esta intención, ya que de cualquier forma el tranque de relaves el mauro, de 245 metros de altura, ya está sobrepasado y la minera estaría mensurando tierras cercanas para hacer otra cortina, lo que pondría inmediatamente en peligro, la poca tranquilidad que aún le queda al valle de Kilimarí.

 

El Choapa está despertando, está tomando conciencia de que los que fueran antes focos de contaminación, ahora están ramificados por toda la provincia. Pocos ya están creyendo en las autoridades, por lo que probablemente, ni los dineros de las mineras  podrán financiar campañas políticas exitosas, de los mismos de siempre que prometen y no cumplen.

 

La síntesis final fue, que la absurda e injusta demanda que pone en peligro la libertad de Cristian Flores y los abogados, pretende ser ejemplificadora para que nunca más en el Choapa otro abogado quiera defender las causas de los comunidades, sin embargo, lo que esto provocó, fue muy por el contrario, ya que aparecieron más abogados comprometidos, más apoyo por parte de otras comunidades y apoyo de dirigentes y profesionales militantes de la causa ambiental; además, el terrorismo coludido provocó la gran respuesta de que Cristian Flores, actualmente, no sólo es el Presidente del Comité de defensa del Valle de Caimanes, sino que además, es el Primer Coordinador de la Asamblea de Defensa del Choapa.

 

Es por eso, que la misma Asamblea, hace un llamado amplio a la solidaridad de quienes conscientes de las injusticias del terrorismo transnacional, apoyen a Cristian y a los abogados del pueblo, el día jueves 10 a las 10:00 Hrs. en el tribunal de Los Vilos, para dejarle en claro a los que se creen dueños de Chile y de nuestras vidas y también a quienes los apoyan que ¡basta de injusticia! ¡el ser humano y la vida por sobre el capital! Esto es algo que toda persona, que en el futuro quiera mirar de frente a sus hijos y que tenga madre, es capaz de entender

MIEDO E INCERTIDUMBRE

Escribe Luis Casado

El miedo y la incertidumbre se han transformado en la cualidad central del sistema en que vivimos. Sin miedo y sin incertidumbre sería difícil convencer a nadie que trabaje por salarios miserables, en la precariedad, el peligro y la indefensión. O bien que acepte una central nuclear a dos pasos de sucasa. El día de la apertura de la Cumbre deD avos 2000, Craig Barrett, presidente de Intel, declaró que “El miedo y la paranoia” son las características “interiorizadas” del asalariado yanqui.

 

El fenómeno es planetario y en Chile alcanza proporciones inimaginables. Digan lo que digan, aquí reina el miedo. El miedo a perder tu laburo, el miedo a no poder financiar la educación de tus hijos, el miedo de enfermarte, el miedo al Dicom, el miedo a la peligrosidad de tu trabajo, el miedo a embarazarte, el miedo a ir a orinar, el miedo a no saber qué hacer con el diploma pagado a precio de oro, el miedo a opinar.

 

Vivimos en el miedo, el lugar geométrico en el que comienza la pasividad popular. Nos duele el miedo, ese calmante de los ardores sindicales. O que los calmaba en tiempos pretéritos, visto que no hay sindicatos porque nos tercerizaron, nos transformaron en “subcontratistas”, en trabajadores por cuenta propia, en boleteros. La precariedad del asalariado, la del profesional sin contrato, la del pequeño empresario que paga créditos usureros, todo concurre a generar el miedo.

 

Incluso entre los trabajadores del sector público: Alquilados a contrata por los gobiernos de la Concertación, les está prohibido criticar y tienen que apoyar de modo “incondicional e irrestricto” -los adjetivos son de Camilo Escalona- al príncipe de turno.

 

Desechados como pañuelos llenos de moco apenas llegó Piñera, los que quedan, confrontan el consenso Alianza-Concertación en materia salarial.

 

Del terror político de la dictadura pasamos al terror modernizante del modelo neoliberal.

 

HidroAysén financia una campaña del terror por cuenta propia: Nos vamos a quedar sin electricidad. Eike Batista –octava fortuna planetaria-, aviva la cueca, porque ahí está su negocio: “Sin energía Chile no puede seguir construyendo proyectos de minería importantísimos”. Y amenaza: “Si las autoridades deciden que no desarrollemos el proyecto (Castilla), yo recomendaría que todas las mujeres del mundo dejen de secarse el pelo, que no usen más celulares y que no anden en auto (sic). Curiosa conclusión. Si esto no es una campaña del terror…

 

De paso, Eike Batista nos recuerda nuestra triste realidad: “Existe un monopolio de generación eléctrica dañino. (…) existe este problema: (Chile) es un país que está bloqueado por una oligarquía -cuatro o cinco grupos económicos que controlan todo-, lo que no ayuda al desarrollo”. Prevenidos quedamos.

 

Súmale la sequía y ya tienes justificados los aumentos de las tarifas eléctricas y las del agua potable. Como el barril de petróleo está superando los U$100, hay que hacerse a la idea del alza de los combustibles. Todo esto lleva a la incertidumbre, a la vida cotidiana percibida como un enigma y el mañana como un peligro potencial. ¿Cómo proyectarse hacia el futuro, amar, tener hijos, hacer proyectos, imaginar momentos de ternura?

 

Cada minuto de tu vida te imponen la condición de tu miserable existencia: “Liderazgo y competitividad”. Allí solo caben el temor y la inseguridad. No duermas, o duerme solo con un ojo: La competencia acecha. Miedo e incertidumbre: Las dos tetas de las que mama este sistema. Hasta que se nos quite el miedo.

 

DOCUMENTOS QUE DEMUESTRAN QUE EL PIRAÑA FUE CONDENADO POR DESFALCO DEL BANCO DE TALCA

 

Fuente: 

http://www.youtube.com/watch?v=QH9uMWr9HPA

 

La condena fue en primera y en segunda instancia... luego se fugó de la Justicia y la Suprema, a instancias de Mónica Madariaga, lo dejó en libertad bajo fianza y más tarde lo absolvió.

 


 



EL PIRAÑA NO ESTUVO PRESO, PERO SI ESTUVO FUGADO

 

Declaraciones de Mónica Madariaga, registradas en una entrevista dada a Cambio21 punto cl, y en otra a la CNN, acerca de ex-carcelación de Piñera el 82.

 

Fuentes: 

http://www.youtube.com/watch?v=QH9uMWr9HPA

http://www.youtube.com/watch?v=SuRGgOd1yyI

Hay que aclarar que la Sra. Mónica Madariaga entendió que Piraña estaba preso, cuando en realidad estaba fugado.

Esta confusión no invalida las declaraciones de Mónica Madariaga, ni hace desaparecer las sentencias de Primera y Segunda instancias que condenaron al Piraña por desfalco... aunque los momios logren eliminar algunos videos del YouTube, siempre es posible encontrarlos en alguna parte del cyberespacio, como por ejemplo, al final de este documento:

http://www.taringa.net/posts/info/4058184/El-lado-oscuro-de-Sebastian-Pinera---Parte-2.html

 

MARIO VARGAS LLOSA OPINA SOBRE EL ABORTO EN ESPAÑA

El nasciturus
Mario Vargas Llosa

El Congreso de los Diputados, en España, ha rechazado por un voto una ampliación de la ley del aborto que hubiera añadido, a las tres causales ya legitimadas para la interrupción del embarazo (violación, malformación del feto o peligro para la salud de la madre) un cuarto supuesto, social o psicológico, semejante al que, con excepción de Irlanda y Portugal, admiten todos los países de la Unión Europea, cuyas legislaciones, con variantes mínimas, permiten el aborto voluntario dentro de los tres primeros meses de gestación.

El resultado de la votación fue una gran victoria de la Iglesia Católica, que se movilizó en todos los frentes para impedir la aprobación de esta ley. Hubo un tremebundo documento de la Conferencia Episcopal titulado “Licencia aún más amplia para matar a los hijos” que fue leído por veinte mil párrocos durante la misa, rogativas, procesiones, mítines y lluvia de cartas y llamadas a los parlamentarios (campaña que resultó eficaz, pues cuatro de ellos, cediendo a la presión, cambiaron su voto). Muchos intelectuales católicos, encabezados por Julián Marías –para quien la aceptación social del aborto es una de las peores tragedias de este siglo–, intervinieron en el debate, reiterando la tesis vaticana según la cual el aborto es un crimen perpetrado contra un ser indefenso, y, por lo mismo, una salvajada intolerable no sólo desde el punto de vista de la fe, también de la moral, la civilización y los derechos humanos.

Está dentro de los usos de la democracia que los ciudadanos se alisten en acciones cívicas en defensa de sus convicciones, y es natural que los católicos españoles lo hayan hecho con tanta beligerancia, en un tema que afecta sus creencias de manera tan íntima. En cambio, quienes estaban a favor del cuarto supuesto –en teoría, la mitad de la ciudadanía– permanecieron callados o se manifestaron con extraordinaria timidez en el debate, trasluciendo de este modo una inconsciente incomodidad. También es natural que sea así. Ocurre que el aborto no es una acción que entusiasme ni satisfaga a nadie, empezando por las mujeres que se ven obligadas a recurrir a él. Para ellas, y para todos quienes creemos que su despenalización es justa, y que han hecho bien las democracias occidentales –del Reino Unido a Italia, de Francia a Suecia, de Alemania a Holanda, de Estados Unidos a Suiza– en reconocerlo así, se trata de un recurso extremo e ingrato, al que hay que resignarse como a un mal menor.
 
La falacia mayor de los argumentos antiabortistas es que se esgrimen como si el aborto no existiera y sólo fuera a existir a partir del momento en que la ley lo apruebe. Confunden despenalización con incitación o promoción del aborto y, por eso, lucen esa excelente buena conciencia de “defensores del derecho a la vida”. La realidad, sin embargo, es que el aborto existe desde tiempos inmemoriales, tanto en los países que lo admiten como en los que lo prohíben, y que va a seguir practicándose de todas maneras, con total prescindencia de que la ley lo tolere o no.
Despenalizar el aborto significa, simplemente, permitir que las mujeres que no pueden o no quieren dar a luz puedan interrumpir su embarazo dentro de ciertas condiciones elementales de seguridad y según ciertos requisitos, o lo hagan, como ocurre en todos los países del mundo que penalizan el aborto, de manera informal, precaria, riesgosa para su salud y, además, puedan ser incriminadas por ello.

Significa, también, reducir la discriminación que, de hecho, existe en este dominio. Donde está prohibido el aborto, la prohibición sólo tiene algún efecto en las mujeres pobres. Las otras, lo tienen a su alcance cuantas veces lo requieran, pagando las clínicas y los médicos privados que lo practican con la discreción debida, o viajando al extranjero. Las mujeres de escasos recursos, en cambio, se ven obligadas a recurrir a las aborteras y curanderos clandestinos, que las explotan, malogran, y a veces las matan.

Es absolutamente ocioso discutir sobre si el nasciturus, el embrión de pocas semanas, debe ser considerado un ser humano –dotado de un alma, según los creyentes– o sólo un proyecto de vida, porque no hay modo alguno de zanjar objetivamente la cuestión. Esto no es algo que puede determinar la ciencia; o, mejor dicho, los científicos sólo pueden pronunciarse en un sentido o en otro no en nombre de su ciencia, sino de sus creencias y principios, igual que los legos. Desde luego que es respetabilísima la convicción de quienes sostienen, guiados por su fe, que el nasciturus es ya un ser humano imbuido de derechos, cuya existencia debe ser respetada. Y también lo es que, coherentes con sus principios, los publiciten y traten de ganar adeptos para su causa.

Sería un atropello intolerable que, por una medida de fuerza, como ocurrió en la India de Indira Ghandi, o como ocurre todavía en China, una madre sea obligada a abortar. ¿Pero no lo es, igualmente, que sea obligada a tener los hijos que no quiere o no puede tener, en razón de creencias que no son las suyas, o que, siéndolo, impelida por las circunstancias, se ve inducida a transgredir? Esta es una delicada materia, que tiene que ver con el meollo mismo de la cultura democrática.

La clave del problema está en los derechos de la mujer, en aceptar si, entre estos derechos, figura el de decidir si quiere tener un hijo o no, o si esta decisión debe ser tomada, en vez de ella, por la autoridad política. En las democracias avanzadas, y en función del desarrollo de los movimientos feministas, se ha ido abriendo camino, no sin enormes dificultades y luego de ardorosos debates, la conciencia de que a quien corresponde decidirlo es a quien vive el problema en la entraña misma de su ser, que es, además, quien sobrelleva las consecuencias de lo que decida.

No se trata de una decisión ligera, sino difícil y a menudo traumática. Un inmenso número de mujeres se ven empujadas a abortar por ese cuarto supuesto, precisamente: unas condiciones de vida en las que traer una nueva boca al hogar significa condenar al nuevo ser a una existencia indigna, a una muerte en vida. Como esto es algo que sólo la propia madre puede evaluar con pleno conocimiento de causa, es coherente que sea ella quien decida. Los gobiernos pueden aconsejarla y fijarle ciertos límites –de ahí los plazos máximos para practicar el aborto, que van desde las 12 hasta las 24 semanas (en Holanda) y la obligación de un período de reflexión entre la decisión y el acto mismo–, pero no sustituirla en la trascendental elección. Esta es una política razonable que, tarde o temprano, terminará sin duda por imponerse en España y en América Latina, a medida que avance la democratización y la secularización de la sociedad (ambas son inseparables).

Ahora bien, que la despenalización del aborto sea una manera de atenuar un gravísimo problema, no significa que no puedan ser combatidas con eficacia las circunstancias que lo engendran. Una manera importantísima de hacerlo es, desde luego, mediante la educación sexual, en la escuela y en la familia, de manera que mujer alguna quede embarazada por ignorancia o por no tener a su alcance un anticonceptivo. Uno de los mayores obstáculos para la educación sexual y las políticas de control de la natalidad ha sido también la Iglesia Católica, que, hasta ahora, con algunas escasas voces discordantes en su seno, sólo acepta la prevención del embarazo mediante el llamado “método natural”, y que, en los países donde tiene gran influencia política –muchos todavía, en América Latina– combate con energía toda campaña pública encaminada a popularizar el uso de condones y píldoras anticonceptivas.

Se impone una última reflexión, a partir de lo anterior, sobre este delicado tema: las relaciones entre la Iglesia Católica y la democracia. Aquella no es una institución democrática, como no lo es, ni podría serlo, religión alguna (con la excepción del budismo, tal vez, que es una filosofía más que una religión). Las verdades que ella defiende son absolutas, pues le vienen de Dios, y la trascendencia y sus valores morales no pueden ser objeto de transacciones ni de concesiones respecto a valores y verdades opuestos. Ahora bien: mientras predique y promueva sus ideas y sus creencias lejos del poder político, en una sociedad regida por un Estado laico, en competencia con otras religiones y con un pensamiento religioso o anti-religioso, la Iglesia Católica se aviene perfectamente con el sistema democrático y le presta un gran servicio, suministrando a muchos ciudadanos esa dimensión espiritual y ese orden moral que, para un gran número de seres humanos, sólo son concebibles por mediación de la fe. Y no hay democracia sólida, estable, sin una intensa vida espiritual en su seno.

Pero si ese difícil equilibrio entre el Estado laico y la Iglesia se altera y esta impregna aquel, o, peor todavía, lo captura, la democracia está amenazada, a corto o mediano plazo, en uno de sus atributos esenciales: el pluralismo, la coexistencia en la diversidad, el derecho a la diferencia y a la disidencia.

A estas alturas de la historia, es improbable que vuelvan a erigirse los patíbulos de la Inquisición, donde se achicharraron tantos impíos enemigos de la única verdad tolerada. Pero, sin llegar, claro está, a los extremos talibanes, es seguro que la mujer retrocedería del lugar que ha conquistado en las sociedades libres a ese segundo plano, de apéndice, de hija de Eva, en que la Iglesia, institución machista si las hay, la ha tenido siempre confinada.

Mario Vargas Llosa

CARTA DEL DR. WESTPHAL AL DIRECTOR DEL MERCURIO

Señor Director:

En mi revisión diaria de la prensa digital chilena, incluido El Mercurio, me ha resultado en extremo sorprendente encontrar que la responsabilidad de la ex Presidenta Michelle Bachelet aparezca absolutamente minimizada respecto al escándalo de la Planta Campiche --un escándalo sin precedentes en la historia democrática de nuestro país.

Así, la mayoría de las notas periodísticas y artículos que he leido critican al Embajador de EE.UU. por "las presiones" que ejerció y a los ministros de Bachelet que estuvieron involucrados. Si tales notas y artículos hacen alguna mención de la Presidenta, es principalmente en términos de "los ministros de Bachelet", "durante el Gobierno de Bachelet", etc.

Como ciudadano chileno, esto me parece en extremo preocupante pues distorsiona gravemente la verdad y, por implicación, exime tácitamente de toda responsabilidad a la ex Presidenta, en circunstancias que es la principal responsable de todo lo ocurrido.

Primero, ningún embajador de ningún país va a pasar a llevar la autoridad de un Jefe de Estado dirigiéndose a sus ministros sin antes dirigirse al mismo. Por tanto, es altamente probable que el Embajador de EE.UU. trató el asunto de la Planta Campiche con la Presidenta Bachelet antes de conversar con sus ministros, una gestión que tampoco puede haber llevado adelante a menos que ésta se lo sugiriera. Por tanto, se sigue que la Presidenta Bachelet debe haber estado informada de absolutamente todo lo relativo a la Planta Campiche desde el mismo inicio de la serie de hechos que culminaron con la firma del Decreto Supremo que autorizó la planta de marras.

Segundo, se habla mucho de "las presiones" que habría ejercido el Embajador de EE.UU. como si fueran lo que justifica la actuación del gobierno de Bachelet. Sin embargo, hay que entender que el Embajador de EE.UU. estaba simplemente haciendo su trabajo: favorecer los intereses de una empresa de su país. Una vez que se entiende esto, queda claro que la responsabilidad no es del Embajador sino que de quienes se dejaron presionar, incluida la Presidenta Bachelet.
A esto cabe agregar que para que un embajador de cualquier país pueda presionar a un Jefe de Estado de otro país, tiene que tener los medios para poder hacerlo, como por ejemplo veladas extorsiones en el caso de los mandatarios corruptos, o algún tipo de favor o algo a cambio en el caso de los que no lo son tanto, un tema que en el caso que nos ocupa sólo está abierto a especulaciones, a menos que la actuación de Bachelet y sus ministros haya sido única y exclusivamente motivada por un servilismo complaciente y abyecto para con el Embajador de EE.UU. y los intereses que representaba.

Tercero y por último, cabe notar que ningún Presidente de a República firma un Decreto Supremo simplemente porque sus ministros se lo ponen ante la nariz, encima del escritorio, a menos que se trate de un pelele manejado por sus subordinados. Esto es especialmente cierto si tal decreto modifica substancialmente y de manera unilateral una norma co-legislada por el Ejecutivo y el Congreso e interpretada y ratificada por un fallo judicial de la Corte Suprema de Justicia  –un asunto en extremo serio desde el punto de vista de la institucionalidad del país. Por tanto, dados todos los antecedentes proporcionados por Wikileaks que indican que a nivel de gobierno hubo una confabulación para aprobar la Plante Campiche, la única conclusión posible es que tal confabulación involucró de una manera central y activa a la ex Presidenta Bachelet. De lo contrario, no habría firmado el Decreto Supremo que firmó.

En general, los tiempos de las gestiones y el Decreto Supremo que modificó la ley para favorecer a la Planta Campiche en contra de los mejores intereses del país, coinciden con el fin del Gobierno de Bachelet y su ulterior nombramiento --de la noche a la mañana, como por arte de magia--, como Presidenta de la ONU-Mujer, un cargo para el cual de seguro que contó con el apoyo y beneplácito de EE.UU. como una forma de devolverle la mano por los favores recibidos.

Hoy la ex Presidenta Bachelet y sus ex Ministros de Estado están fuera de toda posibilidad de que se les haga efectiva su responsabilidad por este escándalo institucional pues éste se destapó después de los seis meses de terminado su mandato, lo que les asegura a todos total impunidad. 

A la luz de lo ocurrido en el caso Campiche, Chile haría bien en extender la persecución de la responsabilidad de ex Presidentes y Ministros por lo menos por tres años.



Germán F. Westphal, Ph.D.
Universidad de Maryland
Sede Baltimore, EE.UU.
RUT: 4.645.308-5

LOS HEROES OLVIDADOS