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Máximo Kinast Avilés

Chile

El fin del modelo plutocrático de Augusto Pinochet y de Ricardo Lagos


Por  Rafael Luis Gumucio Rivas          

Siempre ha ocurrido en la historia que los últimos en darse cuenta de que su modelo de dominación se derrumbó, producto de la rebelión ciudadana contra la desigualdad y el abuso, son las castas plutocráticas político-empresariales.

En el Chile de hoy este aserto se confirma plenamente. El duopolio, consecuencia de un sistema electoral ilegítimo e injusto, regentando una Constitución autoritaria en sucesivos gobiernos, sólo ha producido un Chile segmentado donde reina el abuso de los poderosos contra los ciudadanos.

El diagnóstico forma parte ya  del sentido común y es compartido por la gran mayoría de los chilenos. Según la encuesta Latinobarómetro, sólo el 16% tiene confianza en los partidos políticos; el 21% cree que las instituciones funcionan bien; el 48% piensa que los funcionarios públicos son corruptos; el 71% de los ciudadanos cree que el país está gobernado por unos cuantos grupos poderosos que actúan en su propio beneficio. (Cit. por Waissbluth, 2010:42).

La educación, además de ser un negociado, es hoy por hoy un desastre, y es solamente un espejo del Chile segmentado, en base a colegios particulares para ricos, que construyen sus propias redes de poder para perpetuarse, y escuelas municipales para pobres, cuyo destino es limpiar letrinas.

Todos los indicadores sólo sirven para demostrar la cruda realidad del apartheid chileno:

  • en el Simce, el estrato bajo, en matemáticas obtiene apenas 210 puntos, mientras que el alto 225;
  • en la PSU, aquellos en que su familia gana menos de US 550, el 43% obtiene menos de 450 puntos, y el 0.2%, más de 700 puntos;
  • aquellos que ganan más de US 2.500, el 4,1% obtiene menos de 450 puntos, mientras que más de 700 puntos, el 19,3%. (Op. Cit.: 94).
  • En las pruebas internacionales, especialmente en la Pisa, Chile está en los últimos lugares

La mayoría de los alumnos no entiende lo que lee y un alto porcentaje de profesores son incapaces de interpretar un texto, mucho menos de establecer relaciones y asociaciones o de interpretar  un gráfico.

Algunas universidades públicas y  privadas se disputan el mercado de clientes-aspirantes a profesores de educación básica, en base a cursos de fines de semana y vacaciones y de formación a distancia, profundizando así la pésima educación de nuestros docentes.

Una de las claves de nuestro desastre educacional está en la despreocupación en el desarrollo de las competencias docentes a lo largo de la carrera de pedagogía, mucho menos la búsqueda de una carrera docente que valore al profesor como uno  de los profesionales fundamentales para el desarrollo del país.

Tanto los gobiernos de la Concertación, como el actual, visualizan la educación como un negocio, “un bien de consumo”, como lo sostuvo un gran filósofo contemporáneo, algo que se compra y se vende, que se transa en la Bolsa, el más desregulado de los mercados, por el cual los estudiantes deudores son más abusados que en los bancos y el retail.

La casta política chilena ostenta el record mundial de la hipocresía: todos sus integrantes sostienen que la educación es fundamental para el desarrollo, sin embargo, no han hecho más que destruirla.

No sólo los ministros Larroulet, Rivera y Lavín están vinculados a empresas que lucran con la educación, sino que también lo hacen los democratacristianos e, incluso, pseudoizquierdistas y, como están todos en el mismo charco y son dueños del poder, la ley es inaplicable –al menos hasta hora-.

En el plano de la impunidad se hermanan los ex CNI, los dueños de La Polar y de las tres farmacias –Ahumada, Salco  y Cruz Verde– y de los políticos que lucran con las universidades.

El conflicto entre la sociedad civil y la casta política es insoluble: son paradigmas que jamás podrán encontrarse.

Los primeros conciben al país como un gran supermercado, cuyo centro es el lucro y a los ciudadanos como consumidores y deudores; los según dos, como una sociedad de personas, que tiene pleno derecho a recibir del Estado bienes básicos como la educación y la salud gratuitas – por lo demás, estos deberes del Estado están financiados por todos los chilenos.

Tanto la derecha como los encapuchados de ultraizquierda no pueden concebir que un movimiento de resistencia civil no violenta, no sólo haya desnudado las llagas leprosas de este país, sino que también sean capaces de delinear un nuevo camino que permita refundar la república.

Es en este contexto que hay que entender las torpes declaraciones de protofascistas –como aquellas del alcalde Zalaquet, que llama a los militares, o la de Carlos Larraín, al referirse a sus colegas como “inútiles y subversivos”, y la joyita del intendente de Concepción, que sostiene que los anarquistas son “producto del abandono de sus padres”, ignorando que Bakunin y Kropotkin nacieron en cuna de oro- que, en el fondo no pueden dejar de mostrar su alma pinochetista.

Para reconstruir la república, destruida por el duo Pinochet-Concertación, es necesario un plebiscito, posteriormente, una Constituyente, un cambio radical en las cargas públicas, que aumenta el impuesto a las empresas y a los más ricos, reduciéndolos a las personas, la eliminación del lucro en la educación y un Estado docente descentralizado.

Rafael Luis Gumucio Rivas

26/08/2011          

Manifiesto de Historiadores

 


Revolución anti-neoliberal social/estudiantil en Chile


Las calles, plazas y puentes de todas las ciudades a lo largo de Chile se han
transformado en las arterias donde fluyen y circulan miles de estudiantes y ciudadanos,
entonando y gritando las demandas por cambios estructurales en la educación los que, a su vez, exigen cambios sustanciales en el paradigma económico, en el carácter y rol del Estado y en su conjunto, en el pacto social constitucional del país.

Desde hace meses las movilizaciones no han cesado, recuperándose y adaptándose algunas consignas de antaño, cantándose nuevas que apuntan críticamente al corazón del modelo social y económico financiero neoliberal actual: el mercado, el crédito, el endeudamiento, el lucro, la inequidad social y educativa.


Y si bien inicialmente parecía que se hubieran abierto, al fin, las Alamedas, marcando la
llegada de la hora histórica anunciada por el discurso final de Allende, el desarrollo de los
acontecimientos con el recrudecimiento de la represión policial, las amenazas y
amedrentamiento a los/as dirigentes estudiantiles por parte de adherentes oficialistas y la actuación provocativa de policías encapuchados infiltrados de civil, nos recuerdan que estamos en un régimen político dirigido por la derecha chilena, heredera de las prácticas de la dictadura militar y verdadera fundadora del régimen neo-liberal que busca resguardar.

Y mientras los jóvenes copan el cuerpo de Chile y la represión enfurece, suenan los
cacerolazos del apoyo ciudadano, recordando el tiempo de las protestas.


Si no ha llegado aún el tiempo de las alamedas, ha brotado con fuerza la voluntad de poder de la nueva generación para presionar sobre ellas hasta lograr su verdadera Apertura histórica.


* * *
Los que realizamos el oficio de historiar nos preguntamos acerca del carácter de este
movimiento y del significado de su irrupción histórica. ¿Se trata de una fase más del
movimiento estudiantil post-dictadura? ¿Corresponden sus demandas a reivindicaciones básicamente sectoriales? ¿Cuál es la forma de hacer política de este movimiento? ¿Qué relación tiene este movimiento con la historia de Chile y su fractura provocada por el golpe armado de 1973? ¿Cómo se articula este movimiento con el camino y orientación de la historicidad secular de Chile? ¿Qué memoria social y política ciudadana ha activado la irrupción callejera y discursiva estudiantil?

Si bien es arriesgado responder a estas cuando se trata de un movimiento en marcha, los que aquí firmamos lo hacemos como una necesidad de aportar desde la trinchera de nuestro oficio, con la plena convicción de que estamos ante un acontecimiento nacional que exige nuestro pronunciamiento, sumándonos a tantos otros que se han realizado y se realizan cotidianamente desde distintos frentes institucionales, gremiales y civiles.

 

1. Consideramos, en primer lugar, que estamos ante un movimiento de carácter
revolucionario anti-neoliberal.

Las demandas del movimiento estudiantil emergen desde la situación específica de la estructura educativa del país, basada en el
principio de la desigualdad social; una transformación a esta estructura –como bien
lo dicen los gritos callejeros- exige un cambio sistémico en el modelo neo-liberal, que hace del principio de desigualdad (fundado en la mercantilización de todos los factores y en la consiguiente capacidad de compra de cada cual) la clave ordenadora de las relaciones sociales y del pacto social.

Correspondiente con este principio de ordenamiento, la figura política del Estado neo-liberal se perfila como un aparato mediador, neutralizador y garante, a través de sus propias políticas sociales, de dicho principio des-igualitario; estructura económico-política sustentada en la escritura de una carta constitucional legitimadora de dicho principio.

No es de extrañar, así, que el movimiento estudiantil actual encuentre un tan amplio
respaldo ciudadano: en la categoría dicotómica de “deudores” respecto de un grupo legalmente abusivo y corrupto de “acreedores”, se encuentra la mayoría de los
chilenos que grita y cacerolea su apoyo a los estudiantes: porque los estudiantes no
son solo “estudiantes” sino que son ellos mismos en tanto deudores.

Porque no sólo los estudiantes viven en el principio de la desigualdad, sino la mayoría social chilena actual lo sufre en carne propia.

Lo social particular y lo social general se
auto-pertenecen y se auto-identifican mutuamente en una unidad que se construye y se concientiza sobre la marcha.

Así, el movimiento estudiantil, aparentemente sectorial, constituye un “movimiento social” que, al tocar el nervio estructurante del sistema, irradia e identifica a la sociedad civil ampliada, reproduciendo socialmente la fuerza de manifestación de su poder, descongelando el miedo y aglutinando los discursos y las prácticas fragmentadas.

Es decir, el movimiento estudiantil actual tiene un carácter radical en cuanto busca
revertir el principio neoliberal de la desigualdad que construye la sociedad actual,
por el principio de la igualdad social (basado en un sistema de “derechos sociales
ciudadanos”), promesa irrenunciable de la modernidad, a pesar de cualquier
post/modernidad; principio que, desde la esfera educativa chilena, se propaga como
fragancia de nueva primavera a todas las esferas de la sociedad.


2. Este movimiento ha comenzado a recuperar lo político para la sociedad civil, poniendo en cuestionamiento la lógica de la política intramuros, y con ello el modelo de seudo-democracia y legalidad que no ha cortado el cordón umbilical con la dictadura.

Se trata de una política deliberativa en el más amplio sentido de la palabra, que trasciende los esquemas partidarios (a pesar de las militancias personales de algunos dirigentes).

El movimiento muestra cómo, a través de la orgánica de las bases movilizadas, con el apoyo de las redes comunicacionales (“política en red”), se ejerce el poder de las masas en el escenario público, presionando por la transformación de las estructuras.

Este hecho está replanteando los fundamentos del cambio social histórico, cuestionando las modalidades verticalistas y representativas, propias de la premisa moderna, propiciando activamente formas de democracia directa y descentralizada.

Por otra parte, respecto de la relación del movimiento con el sistema político y el
gobierno actualmente imperante, este movimiento corresponde a un nuevo momento
de su trayectoria histórica posdictadura, en el cual la vinculación con la institucionalidad se realiza básicamente desde la calle, no habiendo entrado a la negociación institucional dada al interior de los recintos gubernamentales.

Desde esta perspectiva, lo nuevo de este movimiento es la “política abierta” o “política en la calle” que, al mismo tiempo que permite mantener el control del territorio propio de la sociedad civil, difunde y transparenta su discurso, su texto y sus prácticas a plena intemperie, ante toda la ciudadanía.

La política clásica de los gobiernos concertacionistas de “invitación al diálogo” se ha vuelto una trampa ineficaz, manteniendo el movimiento social actual la fuerza de sus propias prácticas de poder.

Así, las movilizaciones estudiantiles y sociales que hoy se desarrollan a partir de las demandas por la educación, no sólo ciudadanizan lo educativo y lo sitúan como
base fundamental del proyecto de sociedad, sino que dan cuenta de la crisis del sistema político, cuestionando y transgrediendo la “democracia de los acuerdos”, consagrada como principal herramienta para neutralizar y postergar las demandas sociales.

Esta nueva política encuentra su expresión manifiesta en un tipo de protesta social que rompe los marcos impuestos tanto por la cultura del terror de la dictadura, como la del “bien mayor” de la transición.

A través de una incansable apropiación del espacio público y, en general, a través de prácticas corporales de no-violencia activa, el movimiento ha generado múltiples acciones culturales en un lenguaje rico, plástico, inclusivo y audaz que interpela el cerco de la represión policial y de los medios que criminalizan la protesta.


3. Si bien este movimiento corresponde a un momento nuevo de la política y de la historia social posdictadura, este sólo puede comprenderse desde la perspectiva más amplia de la historicidad siglo xx en Chile.

En el curso de ésta, la equidad educacional junto a las limitaciones legales impuestas al capitalismo anárquico, habían alcanzado una maduración estructural en los años ‘60 y ‘70, siendo este proceso abortado con el golpe del ’73 en su fase de plena consolidación.

El movimiento social estudiantil actual es expresión de la voluntad y del acto de
recuperación de esa hebra rota de nuestra historicidad.

Es la irrupción del brote de la semilla que fue pisada y soterrada por la bota dictatorial y el neoliberalismo.

Es el renacimiento, en la nueva generación, del sueño y voluntad de sus padres de fundar
una sociedad basada en la democracia, la justicia social y los derechos humanos
fundamentales, de los que la educación es uno de sus campos más fértiles.

En efecto, el pacto social educativo alcanzado en los ’60 y ’70 fue el fruto de una larga lucha dada por muchas generaciones desde mediados del s. xix.

Proceso y lucha que consistió básicamente en la voluntad política progresiva de arrancar los niños proletarizados en el mercado laboral, para escolarizarlos, como una vía hacia una sociedad más equitativa y como un camino de emancipación social y cultural.

Este trayecto histórico, que involucró a toda la sociedad, alcanzó a producir semillas que fructificaron en las décadas del ’60 y ’70 cuando el Estado y la sociedad civil hicieron del pacto social educativo uno de sus más caros proyectos de construcción de nueva sociedad democrática.

Es ese proceso el que hoy irrumpe nuevamente en el discurso y en la práctica del movimiento estudiantil.

Se trata de una generación que no acepta volver a ser objeto de mercado al que deban proletarizarse sin mas, ya por la vía del endeudamiento o de una educación de mala calidad.

Lo que está en juego y que hoy se encarna en este movimiento, es el “proyecto y pacto social educativo republicano/democrático” chileno, como principio ético-político de
igualdad social.

Aquí radica la densidad histórica de este movimiento, produciendo, a su paso, una
irrupción de memoria histórica en el seno de la ciudadanía: la memoria de los padres y abuelos que marchan y cacerolean su apoyo a la nueva generación que está recogiendo y tejiendo a su modo la hebra de nuestra historicidad.

Así, en su triple carácter dado por su alcance revolucionario anti-neoliberal, por la recuperación de la política para la sociedad civil y por su conexión con la historicidad
profunda del movimiento popular de Chile contemporáneo, el actual movimiento ciudadano que los estudiantes de nuestro país aparecen encabezando con fuerza, decisión y clara vocación de poder, recoge y reinstala las dimensiones más consistentes que la frustrada
transición chilena a la democracia sacrificó.


* * *


A través de estas breves reflexiones este grupo de historiadores/as chilenas, con el apoyo de mucho/as, saludamos al movimiento estudiantil y adherimos a las reivindicaciones
estructurales que ellos han instalado sobre la política chilena.

Saludamos y nos sumamos a las demandas de Asamblea Constituyente.

Al mismo tiempo, invitamos a no ver a este movimiento actuando en la sola coyuntura de
este gobierno de derecha, sino a tomar conciencia de que este es un momento de un
proceso histórico ya en marcha, cuyo principal fruto sin duda será dejar instalada definitivamente la demanda de las reformas estructurales al neoliberalismo, como irrenunciable voluntad de poder de la ciudadanía y como agenda indispensable de los proyectos políticos inmediatos y porvenir.

Agosto del 2011


Comité Iniciativa:

Karen Alfaro Monsalve
Fabián Almonacid Zapata
Pablo Artaza Barrios
Mario Garcés Durán
Sergio Grez Toso
M. Angélica Illanes Oliva
Alexis Meza Sánchez
Ricardo Molina Verdejo
Julio Pinto Vallejos
Gabriel Salazar Vergara
Verónica Valdivia Ortiz de Zárate


Historiadores/as, Profesores/as y Estudiantes de Historia:

- Mario Valdés Vera, Magíster en Historia, académico Universidad de Concepción
- Pablo Aravena Núñez, Historiador y Magíster en Filosofía, académico Universidad
de Valparaíso/Universidad Viña del Mar
- Margarita Iglesias Saldaña, Historiadora, Directora de Relaciones Internacionales
Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile
- Pablo Pozzi, Doctor en Historia, Profesor Titular Plenario, Universidad de Buenos
Aires
- Francisco Zapata, Doctor en Sociología, académico Colegio de México
- Juan Carlos Gómez Leyton, Posdoctorado en Estudios Latinoamericanos UNAM, Director Doctorado en Procesos Sociales y Políticos en América Latina Universidad ARCIS.
- Jorge Pinto Rodríguez, Dr. en Historia, académico de la Universidad de La Frontera, Temuco.
- José del Pozo, Historiador, académico del Departamento de Historia, UQAM (Université du Québec à Montréal), Canada
- Lessie Jo Frazier, académica Indiana University
- Alison Bruey, Historiadora, académica University of North Florida
- Alberto Díaz Araya, Etnohistoriador, Doctor y Magíster en Antropología, Jefe de Carrera Pedagogía en Historia y Geografía de la Universidad de Tarapacá.
- Patrick Puigmal, Doctor en Historia, Director del Magister en Ciencias Humanas,
mención en Historia y Director del Programa de Estudios y Documentación en Ciencias Humanas, Universidad de Los Lagos.
- José Luis Martínez Cereceda, académico Universidad de Chile.
- Rubén Kotler, Historiador, Universidad Nacional de Tucumán – Argentina
- Mario Ayala, Profesor Cátedra de Problemas Latinoamericanos Contemporáneos, Departamento de Historia, Universidad de Buenos Aires.
- Miguel Caro Ramos, Profesor de Historia y Geografía, Director Departamento de Educación Universidad ARCIS
- Cecilia Hernández Sandoval, Profesora de Historia y Geografía, académica de la Universidad del Bío-Bío, Chillán.
- Iñaki Moulián Jara, Profesor, Universidad Austral de Chile
- Sebastián Leiva Flores, Magíster en Historia, académico Universidad ARCIS - USACH
- Nelson Castro Flores, Doctor © en Historia, Jefe de Carrera de Historia, Universidad Viña del Mar y académico de la Universidad de Valparaíso.
- César Leyton Robinson, Doctor © en Historia, Universidad de Chile.
- Myriam Olguín Tenorio, Historiadora, ECO Comunicaciones, académica de la Universidad Raúl Silva Henríquez.
- Carmen Gloria Bravo, Doctora en Historia, académica de la Universidad de
Santiago de Chile.
- Daniel Palma Alvarado, Doctor en Historia, Coordinador Magíster en Historia y Ciencias Sociales Universidad ARCIS
- Graciela Sapriza. Historiadora y docente Centro de Estudios Interdisciplinarios
Uruguayos, Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, Universidad de
la República - Uruguay.
- Robinson Silva Hidalgo, Doctorando en Historia de América, Universidad de
Barcelona
- Rolando Álvarez Vallejos, Doctor en Historia, académico Universidad de Santiago
- Ximena Valdés Subercaseaux, Doctora en Estudios Americanos, académica Universidad Academia de Humanismo Cristiano, Directora CEDEM.
- Enrique Fernández Darraz, Historiador y Doctor en Sociología, académico Universidad Alberto Hurtado.
- Carlos Sandoval Ambiado, Doctor en Historia, académico Universidad de Los
Lagos, sede Santiago.
- Ulises Cárcamo Sirguiado, académico Universidad de Chile.
- Alberto Harambour Ross, Historiador, académico Universidad Diego Portales
- Álvaro Ramis Olivos, Doctorando en Ética y Democracia, Universidad de Valencia- España.
- Giovanni Díaz Villouta, Profesor de Historia y Geografía, Miembro Taller de Ciencias Sociales “Luis Vitale”
- Ricardo Vargas Morales, Magister en Historia.
- José Luis Cifuentes Toledo, Profesor de Historia y Geografía, miembro Taller de
Ciencias Sociales, Luis Vitale Cometa.
- Alicia Salomone, Historiadora, Directora Departamento de Literatura, Universidad
de Chile.
- Jorge Benítez González, Magíster en Historia y Ciencias Sociales, Coordinador
Académico Escuela de Historia y Ciencias Sociales, Universidad ARCIS.
- Jaime Massardo, Doctor en Historia, académico de la Universidad de Valparaíso.
- Manuel Loyola Tapia, Doctor Historia, Director Edición Universitaria.
- Horacio Gutiérrez, Doctor en Historia, Universidad de Sao Paulo, Brasil.
- Patricio Herrera González, Magíster en Historia, Centro de Estudios Históricos, El
Colegio de Michoacán, Zamora, México.
- Luis Corvalán Márquez, Doctor en Estudios Americanos, académico del Instituto de
Historia y Ciencias Sociales de la Universidad de Valparaíso y de la Universidad de Santiago de Chile.
- Ángela Vergara, profesora asociada del Departamento de Historia, California State
University, Los Ángeles, California, Estados Unidos.
- Cristina Moyano Barahona, Doctora en Historia, académica del Departamento de
Historia, Universidad de Santiago de Chile.
- Sergio Astorga, académico Universidad Nacional de Cuyo – Argentina
- Fabio Gabriel Nigra, académico Universidad de Buenos Aires
- Omar Turra Díaz, Doctor en Educación, Jefe de Carrera Pedagogíca y Geografía de la Universidad de Concepción
- Paula Raposo Quintana, Profesora de Estado en Historia y Geografía, Universidad Academia de Humanismo Cristiano
- Milton Godoy Orellana, Doctor en Historia, académico Universidad Academia de Humanismo Cristiano.
- Augusto Salinas, académico Universidad Academia de Humanismo Cristiano - Programa de Investigaciones e Intervenciones Territoriales, Núcleo de Investigaciones en Educación Geográfica.
- Cindy Corrales Valencia, Profesora de Estado en Filosofía y Licenciada en Educación USACH, Colectivo Diatriba.
- Miguel Silva, Historiador.
- Carlos Gutiérrez Palacios, Licenciado en Historia y Magíster en Ciencias Militares,
Coordinador Instituto de Estudios MAIZ.
- Carlos Ruiz Rodríguez, Profesor universitario – investigador Universidad de Santiago de Chile.
- María Soledad Jiménez Morales, Profesora de Historia, Geografía y Educación Cívica, académica de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano.
- Wladimir Urriola González, Profesor de  Historia, Saint Gaspar College, Santiago.
- Iván Ljubetic Vargas, Historiador, Centro de Extensión Luis Emilio Recabarren.
- Fabián Cabaluz, Profesor de Historia y Geografía y Ciencias Sociales, UMCE,
Colectivo Diatriba.
- Felipe Cabaluz Rodríguez, Profesor de Historia y Geografía - Magíster (c) en
Historia de América Latina, Colectivo Diatriba.
- Roberto Berrios, Profesor de Historia, Gografía y Ciencias Sociales, UMCE, Colectivo Diatriba.
- Rene Olivares, Profesor de Historia, Geografía y Ciencias Sociales, UMCE, Colectivo Diatriba
- Mauricio Saraos, Profesor de Historia, Geografía y Ciencias Sociales, UMCE, Colectivo Diatriba
- Cristian Olivares Gatica, Estudiante Pedagogía en Historia y Geografia UMCE,
Colectivo Diatriba
- Camila Silva, Profesora de Historia, Universidad Católica de Chile, Colectivo
Diatriba
- Marcela Cubillos Poblete, Historiadora, académica de la Universidad de La Serena.
- Lucía Valencia Castañeda, Profesora de Historia, académica Universidad de Santiago de Chile.
- María Francisca Giner Mellado, Profesora de Historia, Magister (c) Estudios
Latinoamericanos, Universidad de Chile.
- Felipe Delgado, Magíster en Historia.
- Manuel Bastías Saavedra, Historiador, Magíster en Filosofía Política; Doctorando
en Historia, Universidad Libre de Berlín.
- Benjamìn Silva Torrealba, Historiador, Docente Universidad de Valparaíso,
Investigador INTE, Universidad Arturo Prat
- Mariana Mastrángelo, académica Universidad de Buenos Aires.
- Virginia Escobedo Aguirre, Antropóloga, Centro de Investigaciones y Estudios
Superiores en Antropología Social, México (CIESAS-DF).
- Malena López Palmetro, académica Universidad de Buenos Aires
- Guillermo Lizama Carrasco, Doctorando en Geografía, Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM)
- Andrea Andújar, Historiadora, Universidad de Buenos Aires, Argentina
- Juan David Murillo Sandoval, Historiador e Investigador del Centro de Estudios, Interculturales CEI de la Pontificia Universidad Javeriana de Cali (Colombia).
- Esteban Campos, Historiador, Universidad de Buenos Aires - CONICET-CLACSO
- María Luisa Tarrés Barraza, académica e investigadora Colegio de México
- Alonso Serradell Díaz, estudiante de Máster Oficial en Ciudadanía y Derechos Humanos: Ética y Política, Universidad de Barcelona.
- Dario Martini, académico Universidad de Buenos Aires
- Gladys Lizama Silva Historiadora y académica, Universidad de Guadalajara,
México
- Martha Bañuelos Cárdenas, académica Universidad Autónoma Metropolitana de
México (UNAM)
- Ana Paula de Teresa, Antropóloga Social, UAM-Iztapalapa, México D.F.
- Adriana Capaldo, Historiadora, académica Universidad Academia de Humanismo
Cristiano.
- Claudia Videla Sotomayor, Historiadora, Museo de la Memoria.
- Eduardo Cruzat Carrasco, Profesor de Historia y Geografía, académico y Coordinador de Investigación y Docencia UOM-SD, Ecuador.
- Héctor Gómez Cuevas, Profesor de Historia y Ciencias Sociales, Magister (c) en Ciencias de la Educación (PUC). Académico Escuela de Educación Inicial Universidad Católica Raúl Silva Henríquez.
- Patricio Cisterna Alvarado, Profesor de Etnohistoria Facultad de Ciencias Sociales,
Universidad Diego Portales.
- Danny Marcelo Ahumada Vargas, Profesor Universitario, Universidad de Santiago de Chile.
- Máximo Sandoval Aguilera, Profesor de Historia y Geografía, Liceo Enrique Molina Garmendia de Concepción.
- Rayén Gutiérrez C, Licenciada en Historia, Museo de la Memoria
- Egor Banda Peralta, Profesor de Historia y Ciencias Sociales
- José Joaquín Ovalle, Profesor de Historia y Ciencias Sociales, Museo de la Memoria y los Derechos Humanos.
- Rodrigo Villa Pérez, Profesor de Historia y Ciencias Sociales.
- Marión Assis González, Profesora de Historia y Ciencias Sociales, I. Municipalidad de Lo Prado.
- Voltaire Alvarado Peterson, Profesor de Historia y Ciencias Sociales.
- Álvaro Rojas Zamorano, Profesor de Historia y Ciencias Sociales, Colegio San Agustín de Atacama, Copiapó.
- Jorge Fabián Cabaluz Ducasse, Profesor de Historia, Geografía y Ciencias Sociales,
Magister en Pedagogías Críticas, Universidad de Buenos Aires
- Dan Contreras Mena, Profesor de Historia y Ciencias Sociales, Pedagogo Social y Dramaturgo, Liceo Bicentenario de Molina.
- Andrés Nilo Zepeda, Licenciado en Historia, Universidad de Chile
- Luis Thielemann Hernández, Becario Conicyt - Programa de Doctorado en Historia
- Universidad de Chile.
- Jeambleth López, historiador UACM
- Oscar Canales, Profesor de Historia, Universidad de Playa Ancha.
- Gabriela Ulloa Larenas, Profesora de Historia y Ciencias Sociales, Liceo Doctor Alejandro del Río.
- Pablo Andrés Neut Aguayo, Profesor de Historia, Colegio Alto Palena.
- Alejandra Brito Peña, Historiadora, académica de la Universidad de Concepción.
- Hernán Felipe Rodas Vives, Estudiante de Pedagogía en Historia y Ciencias Sociales, Universidad Austral de Chile.
- Daniela Díaz Gomila, Licenciada en Historia y Ciencias Sociales
- Alonso Neira Letelier, Licenciado en Historia y Ciencias Sociales.
- Marcelo Casals Araya, Magíster © en Historia
- Viviana Cárdenas Zúñiga, Estudiante Pedagogía en Historia y Ciencias Sociales,
Universidad Austral de Chile.
- Ignacio Latorre Marín, Licenciado en Historia y Magíster en Educación, Coordinador Docente Preuniversitario UC.
- Elías Sánchez González, Licenciado en Historia, Maestrando Historia y Memoria, Universidad Nacional de La Plata, Argentina.
- Katherine Quijada, Licenciada en Educación.
- Oscar Arriagada, Estudiante Pedagogía en Historia y Ciencias Sociales Universidad
Austral de Chile.
- Manuel Bastías Urra, Profesor de Historia y Sociólogo, académico Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación.
- Carlos Vivallos Espinoza, Profesor de Historia y Geografía, Doctorando en Estudios
Latinoamericanos, Universidad de Chile.
- Rodrigo Conejeros Olea, Estudiante Pedagogía en Historia y Ciencias Sociales
Universidad Austral de Chile.
- Sergio Cárdenas Zambrano, Profesor de Historia y Ciencias Sociales, Magíster Educación.
- Patricio Bascuñan M. Master en Historia Latinoamericana de la Universidad de Toronto.
- Ulises Ortega, Licenciado en Historia por la Universidad Nacional Autónoma de México
- Yerko José Monje Hernández, Estudiante de Pedagogía en Historia y Ciencias Sociales, Universidad Austral de Chile
- Mauricio Villanueva Vallejo, estudiante de Historia, Universidad San Sebastián.
- Marcelo Martínez Aravena, estudiante Pedagogía en Historia y Ciencias Sociales,
Universidad Austral de Chile.
- Karen Hinrechsen Prieto, Licenciada en Historia.
- Daniel Molina Álvarez, Escritor e historiador
- Javier Muñoz Rosales, Profesor de Historia, Colegio Nuestra Señora del Camino
- José Santis Cáceres, Profesor de Historia y Ciencias Sociales, Estudiante de Posgrado Universidad de Buenos Aires.
- Herta Fierro Rivas, Profesora de Historia y Geografía.
- Jonathan Aguilera Monsalve, Profesor de Historia.
- Julieta Porflitt, Estudiante Pedagogía en Historia y Ciencias Sociales Universidad
Austral de Chile.
- Carolina Santelices Ariztía, Licenciada en Historia y Profesora de Historia y Ciencias Sociales, Colegio Nuestra Señora del Camino
- José Luis Morales Muñoz, Estudiante Pedagogía en Historia y Ciencias Sociales
Universidad Austral de Chile.
- Nicolás Lema, Licenciado en Historia, Estudiante de Filosofía, Universidad Nacional de Australia
- Andrea Campos, Estudiantes Pedagogía en Historia y Ciencias Sociales Universidad Austral de Chile.
- Leonel Sánchez Torres, Estudiante  Pedagogía en Historia y Ciencias Sociales
Universidad Austral de Chile.
- Mauricio Villanueva, Estudiante de Historia y Ciencias Sociales, Universidad San Sebastián.
- Víctor Berrocal Berrocal, Estudiante Pedagogía en Historia y Ciencias Sociales
Universidad Austral de Chile.
Académicos, profesionales y estudiantes de otras disciplinas, ciudadanos en general:
- Víctor Hugo de la Fuente, Periodista, Director de la edición chilena de Le Monde
Diplomatique
- Yanko González, Antropólogo, Decano Facultad de Filosofía y Humanidades
Universidad Austral de Chile.
- Elizabeth Subercaseaux, periodista y escritora.
- Marco Bravo, Sociólogo, Revista SurySur, www.surysur.net
- Facundo Leylaf Ona Vicepresidente de la Asociación Latinoamericana de Poetas.
- Eduardo Aquevedo Soto, Sociólogo, Doctor en Economía, académico Universidad de Valparaíso
- Mauricio Mansilla Muñoz, Profesor de Filosofía, académico Universidad Austral de
Chile.
- Rodrigo Cea Córdoba, académico Facultad de Educación Universidad de Concepción.
- Gustavo Blanco Wells, Sociólogo, académico Universidad Austral de Chile.
- Mario Lagomarsino Barrientos, Sociólogo, Doctor en Educación, académico
Universidad Católica Raúl Silva Henríquez
- Enrique Rivera García, académico Universidad de Granada - España
- Carmen Gloria Godoy R, Antropóloga, Docente Universidad Academia de
Humanismo Cristiano/Universidad Diego Portales.
- Sergio Toro Arevalo, académico Instituto de Filosofía y Estudios Educacionales, Universidad Austral de Chile.
- Jubel Moraga Rojel, Sociólogo, académico Universidad Austral de Chile.
- Gloria Ángela Niebles Gutiérrez, Psicóloga, académica Universidad Austral de Chile
- Ana Traverso, académica Universidad Austral de Chile.
- Breno Onetto M., Profesor de Filosofía, académico Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad Austral de Chile
- Verónica Zondek, Poeta.
- Alberto Moreno Doña, académico Instituto de Filosofía y Estudios Educacionales,
Universidad Austral de Chile.
- María Angélica Benavides Andrades, Psicóloga - Estudiante de Doctorado en
Psicología Social, Universidad Autónoma de Barcelona.
- Carlos Contreras Painemal, Dr. Antropología, Universidad de Lodz, Polonia.
- Rodrigo Rehbein Montaña, Antropólogo, Universidad Austral de Chile.
- Rodrigo Browne S, Periodista, académico Universidad Austral de Chile.
- Manuel Garcés, Ingeniero Civil, NGEMAB
- Ana Riquelme Reyes, Profesora de Español, Magíster (c) en Educación, Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación.
- Jorje Lagos Nilsson, Periodista y escritor, Codirector de Revista SurySur, www.surysur.net
- Javiera Carmona Jiménez, periodista, académica Universidad de Playa Ancha
- Colectivo Diatriba
- Aldo González Becerra, Investigador Científico, Centro de Biología Molecular
Severo Ochoa, CSIC España
- Yuly Mendoza, Socióloga, Universidad de Antioquia- Colombia.
- Anabella Grunfeld H, Profesora.
- Ana María Soto Bustamante, académica Universidad Metropolitana de Ciencias de
la Educación.
- Yuri Carvajal Bañados, Medico-Cirujano, Doctor (c) en Salud Pública, historiador
de la salud pública, Escuela de Salud Pública Facultad de Medicina Universidad de Chile.
- Carlos Contreras Mezzano, ingeniero Civil, Presidente Club Científico de Peñalolén
- Francisco Veloso Ferrari, docente Instituto ARCOS.
- Ricardo Acuña, Contador, Roma Support Group
- Claudio Esteban Merino Jara, Trabajador Social, Doctorante en Ciencias Humanas,
Universidad Austral de Chile.
- Rafael Adolfo Contreras Mühlenbrock, Licenciado en Antropología Social y Documentalista, académico Departamento de Antropología. Universidad de Chile
- Ana María Lea-Plaza Illanes, Estudiante del Doctorado en Literatura Brasilera, Universidad Federal de Rio de Janeiro
- Eraldo Leme Batista, Doutorando em Educação pela Unicamp, Departamento de
Filosofia, História e Educação
- Mario Toro Vicencio, Traductor, Movimiento Talca con Todos y Todas
- Sady Aguila Llanquilef, Profesor, Estudiante Programa de Magíster en Educación, Mención Política y Gestión Educativa, Universidad Austral de Chile.
- Doris Múñoz Carvajal, Profesora y Asistente Social.
- Anyela Gineth Chisaca Niebles, Estudiante de Obstetricia y Puericultura Universidad Austral de Chile.
- Juan Pimentel Quiroz, Antropólogo.
- Anja Sybille Mendel Schwartz, Psicóloga, Universidad Diego Portales.
- Nadia Lepe Toledo, Profesora de Lenguaje y Comunicación y Estudiante de Literatura Hispanoamericana Contemporánea, Universidad Austral de Chile
- Ricardo Casas Tejeda, Periodista - Escritor -Semiólogo, Estudiante Doctorado en
Ciencias Humanas, mención Discurso y Cultura, Universidad Austral de Chile
- Héctor Sandoval Torres.
- Jorge González, Jubilado.
- Dora Mayorga Aravena Profesora Académica de Lingüística exonerada
- Marcia Egert Laporte, Antropóloga Social, Universidad Austral de Chile.
- Sandra Tapia Ramírez, profesora.
- Raúl Rodríguez, Doctor en Química, Amster SA.
- Alicia Lira Matus, Técnico Jurídico, Presidenta de Agrupación de Familiares de
Ejecutados Políticos
- Amalia Lira Morales, Profesora.
- César André Pérez, Estudiante de Antropología Universidad Austral de Chile.
- María Francisca Soriano, Docente jubilada argentina.
- Luis Vásquez Fuentes, Estudiante de Antropología Universidad Austral de Chile.
- Federico Carrizo Torres, Profesor Universitario, Universidad de Los Lagos Campus Santiago.
- María Elena Moreno Zañartu, Socióloga U.C.Valparaiso.
- Mtra. Ana María Sacristán, Centro Académico de la Memoria de Nuestra América de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM)
- Michelangelo Marques Torres, Escola Técnica Estadual de São Paulo e Unicamp.
- Felipe Jovani Tavares Moreira, ANEL São Paulo (Brasil).
- Alba Teresa Estrada Castañón, Investigadora del CEIICH UNAM.
- Cherie Zalaquett, doctoranda en estudios Americanos IDEA-USACH
- Jaime Posada Gómez. Profesor de sociología, Colombia
- Evelyn Navarrete Jaque, estudiante de Antropología, Academia de Humanismo
Cristiano.
- María Quiñelén M, investigadora – docente, UTEM
- Beatriz Torres, Centro Académico de la Memoria de Nuestra América de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM)
- Mtra. Bettina Gómez, Centro Académico de la Memoria de Nuestra América de la
Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM)
- Lic. Ma. Cecilia Sandoval, Centro Académico de la Memoria de Nuestra América de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM)
- C. Cristina Jiménez, Centro Académico de la Memoria de Nuestra América de la
Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM)
- Martha Elena Montoya, Centro Académico de la Memoria de Nuestra América de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM)
- Norma López Suárez, Centro Académico de la Memoria de Nuestra América de la
Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM)
- Maria Fernanda Carrillo, Centro Académico de la Memoria de Nuestra América de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM)
- Tania Paloma Hernández, Centro Académico de la Memoria de Nuestra América de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM)
- Norberto Emmerich, Centro Académico de la Memoria de Nuestra América de la
Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM)
- Dra. Daniela Rawicz, Centro Académico de la Memoria de Nuestra América de la
Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM)
- C. Juan Manuel Struck, Centro Académico de la Memoria de Nuestra América de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM)
- Luis Ricardo Rojas Rivera, FES Acatlán México.
- Juan Carlos Rodríguez Arellano, Estudiante de Historia. U.A.M.I
- Eugenia Gutiérrez-Trejo Slim, Estudiante maestría urbanismo UNAM
- Irma Estrada Martínez, Posgrado en Defensa y Promoción de los Derechos Humanos, Universidad Autónoma de la Ciudad de México
- Armando Acata Ortiz, Maestrante en Derechos Humanos, Universidad Autónoma
de la Ciudad de México (UACM
- Sirio López Velasco, Filósofo y docente universitario, Universidade Federal do Rio Grande (Brasil)
- Andrés Aravena Moya, Sociólogo
- Marco Velázquez, Profesor-Investigador de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México
- José Mendiola Esquivel, Becario de Investigación, Instituto de Investigaciones
Jurídicas
- Dr. José Claudinei Lombardi (Zezo), Coordenador Executivo do HISTEDBR, DEFHE - FE – UNICAMP
- Ramón Cifuentes, Ingeniero Comercial.
- José Naranjo Estrada, Educador Popular, Kairós Educativo, Bogotá – Colombia
- Eliana Villegas, Trabajadora Social – Profesora de Filosofía, Directora de Corporación ANCORA.
- Fernando Basualdo Delgado, Profesor de Estado en Filosofía.
- Evelyn Navarrete Jaque, Estudiante de Antropología, Universidad Academia de
Humanismo Cristiano.

- Máximo Kinast, Director Asociación Educativa Hispanoamericana, Lima Perú

Demagogia y eufemismos

Escribe Maximiliano Ulloa –Estudiante de la U. de Buenos Aires– Exiliado por la Educación

 (Enviado por Louis Casado)

Tras leer las últimas declaraciones del ministro Longueira sobre los plebiscitos, -“Son el camino para la demagogia, el populismo y el caudillismo”-,  y compararlas con las hechas para La Segunda hace un tiempo, -“Así que bienvenido el populismo, si se trata de defender a los más pobres y a la clase media”-, me puse a pensar en las infinitas contradicciones que surgen al comparar las consignas publicitarias de los políticos post dictadura con su comportamiento real.

 

Comienzo con “el recambio generacional”, una de mis favoritas, ya que me siento parte de la burla, la parte de la que ellos se burlan. Previo a las elecciones presidenciales del año 2009, se usó mucho la frase y estalló un debate bastante agresivo sobre la reiteración de rostros dentro del gobierno, la famosa repetición del plato acuñada por la entonces oposición.

Como es usual en nuestro circo, mucho ruido y pocas nueces; el recambio generacional fue Felipe Kast en La Moneda durante 14 meses y el teatro romántico protagonizado por Carolina Tohá y Fulvio Rossi.

 

Ahora, y nuevamente, los mismos de siempre. No sé si merece un análisis mucho más  profundo, puesto que, tras los hechos actualmente en desarrollo en nuestro país, se hace evidente una inquietud de participar por parte de los jóvenes en política y una nula voluntad de incluirlos de parte de la pésimamente llamada clase política.

La falta de representatividad de ésta, respaldada por los indicadores que arrojó la última CEP, corona la situación.

 

Continúo con dos clásicos que compitieron entre sí hace ya varios años. “Crecer con igualdad” y “¡Viva el cambio!” fueron los slogans de campaña presidencial de Ricardo Lagos y Joaquín Lavín respectivamente.

Durante el gobierno del caballero del dedo en alto, lo único que creció con igualdad fue la economía y la billetera de los empresarios, consolidando así el continuismo de las macro políticas instauradas por la dictadura. No olvidemos que, maquillaje más, maquillaje menos, seguimos esperando “la alegría que nunca llegó”.

Por la parte del ex ministro de Educación -nuevo y flamante MIDEPLAN- tenemos la reciente actuación frente a las demandas elevadas por los estudiantes, donde quedó claro que ganas de hacer cambios, pocas. Mucho menos “Viva el cambio”. Mejor arreglemos lo malo y feo de lo que tenemos y nos quedamos como estamos, pero mejor. Por lejos, el más apoteósico despilfarro de oportunidades para, efectivamente, hacer cambios y pasar a los libros.

 

Podría continuar en extenso destacando incongruencias entre dicho y hecho, pero pondré el acento en una última situación particular, que me resulta indignante. La criminalización de la lucha legítima que da nuestra ciudadanía.

El gobierno ha propuesto hasta el cansancio que las marchas y movilizaciones cívicas son “focos de destrucción” y atrocidades dignas de la peor de las barbaries, argumento que una parte menor -pero no despreciable- de la comunidad ha asumido como cierto.

 

Si bien esta estrategia barata de denostar a la competencia también la usaron los gobiernos de la Concertación, me resulta de una desfachatez brutal que este argumento lo utilicen personajes que han declarado abiertamente su apoyo al golpe y la consecuente dictadura cívico-militar.

Esta situación es la que más me entristece -y enoja- ya que, fiel a la convicción de recordar la historia para no cometer los mismos errores, no podemos olvidar que cuando ellos quisieron cambiar Chile bombardearon La Moneda, llevando así al país a escribir uno de sus capítulos más oscuros.

 

He mencionado las que a mi criterio ilustran mejor el actuar de la élite “del retorno a la democracia”, ya que podría estar enlistando infinitamente las evidencias de lo que, a estas alturas, ya es un mal endémico de los políticos chilenos, la demagogia y el uso indiscriminado de eufemismos.

Estos últimos tres meses me han dejado en claro que “la gran mayoría de los chilenos y chilenas” ya no está para que le metan el dedo en la boca, así que haré un par de llamados de atención:

A los políticos, a no menospreciar a los jóvenes, a abrirles la puerta de par en par, para que todos podamos construir la sociedad que queremos, aunque eso les signifique perder la comodidad de sus salones y sillones.

A la ciudadanía, a hacerse parte del desarrollo de la sociedad, a discutir abiertamente todos los temas, a proponer ideas frescas y a buscar nuevas formas de concebir la forma en que nos relacionamos.

A los jóvenes, a no bajar los brazos, a no claudicar frente al maltrato constante, a hacer reales nuestras aspiraciones y a no dejar de participar después que la tormenta se calme.

 

 

Politika

www.laizquierda.cl

La Izquierda designa a quienes no admiten ningún derecho a veto por sobre la voluntad del pueblo soberano

EL DIÁLOGO

Escribe Patricio Valenzuela - Stgo. 24.08.11

(Enviado por Louis Casado)

La coalición gobernante ha descubierto una nueva categoría sociológica. Antes era la lucha de clases, ahora es el diálogo de clases. Dialogar es la palabra clave, una especie de mantra adormecedor, un ejercicio catártico de unidad.

 

Es por eso que el presidente Piñera se dolía ayer de que mientras muchos chilenos se esfuerzan y trabajan porque el País crezca; otros trabajan con mucha fuerza y dedicación para que Chile, no crezca, no progrese. Luego  el Ministro de hacienda –no se sabe si entre asustado o provocativo-, desafiaba a los chilenos que; si querían cambiar el Gobierno, debían hacerlo por la vía de las urnas (electorales se entiende).

 

Y yo me preguntaba. ¿Cómo tragarse todos estos sapos? Por ahora dejemos pendientes estas visiones, e imaginemos que aceptamos  esta invitación al diálogo:

 

1.- Dialoguemos por ejemplo acerca de   llamar a un Plebiscito vinculante e informado en que el País, se pronuncie acerca de un conjunto de materias fundamentales para la buena convivencia nacional; que es el motivo de la andanada de protestas que tienen al País conturbado y que seguirán existiendo, en tanto se insista en mantener criterios herméticos rígidos y autoritarios.

O una Asamblea constituyente, que de origen a una nueva y moderna Constitución democrática, que refleje la voluntad de todo el pueblo chileno.

 

2.- O, podemos dialogar también, acerca del derecho a una educación pública de excelencia gratuita y no discriminatoria. (Cosa que hace ya tres meses  el movimiento estudiantil esta intentando hacer, con los resultados ya conocidos por todos).

 

3.- O, de la renacionalización de la minería (no solo del Cobre, también del Oro, Litio, Molibdeno etc.). Para que sus cuantiosos excedentes se distribuyesen en función del bien común, el desarrollo equitativo y armónico, donde florezca el conocimiento, las Universidades, la investigación científica y tecnológica, el arte, la cultura y la dignidad para todos los chilenos.

 

4.- O –si se prefiere- acerca de energías limpias. No la visión estrecha de un crecimiento obsesivo, sin más sentido que depredar la naturaleza, envenenar o dañar el equilibrio medio ambiental y en definitiva avanzar a pasos agigantados al colapso de nuestro habitat. A cambio de concentrar la riqueza y el poder en un puñado de transnacionales.

Creo que ha llegado la hora de  reflexionar en conjunto, acerca de un nuevo paradigma de desarrollo posible y alternativo, de decrecimiento no utilizando aquellas fuentes energética que dañan la naturaleza y construyendo un modelo de desarrollo equitativo y justo, que respete la naturaleza y la pacha-mama, y se corresponda con sociedades verdaderamente democráticas participativas y sustentables.

 

5.- O de la justicia en la distribución de las oportunidades, donde todos los jóvenes de esta tierra, puedan desarrollar sus talentos,  proyectándose hacia una vida plena y digna sin deudas y sin que la educación o calificación profesional sea una barrera infranqueable y un “bien que se trance en el mercado.”

 

6.-O dialoguemos acerca del derecho a una  salud pública digna y de excelencia, sin discriminaciones odiosas, a la cual tienen derecho todos los chilenos.

 

¿Existe en algunos de estos puntos una mínima posibilidad de diálogo? ¿No hay a priori una barrera insalvable de segmentación mental y social de dos mundos excluyentes  que ellos han construido?

 

Pienso honestamente que sería un diálogo de sordos, y que Piñera seguiría doliéndose de la impertinencia de exigir estos cambios;  populistas y regresivos, en un momento en que estamos creciendo casi al 6%, es decir, -corregimos- están creciendo: los Srs:  Matte, Angelini, Luksic, Paulman, Piñera, Cueto, Solari y las grandes Transnacionales Españolas, Canadienses y Norteamericanas (que ni siquiera pagan impuestos y son expertos en la ingeniería de la elusión y evasión),  ahítas de sudor y sangre, y que -como las garrapatas en primavera,- tendrían que reventar, para que migajas de ese chorreo,  salpique o revierta sobre los sectores pobres, -que por fin, aunque de una manera kitch-, podrían imitar los patrones de consumo, de estas capas, que -por algún derecho divino(¿) o natural- (¿), merecen gobernar los Países o -en última instancia-, el mundo.

 

O el Ministro de Hacienda por su parte, esperaría las próximas elecciones seguro  que sus antecesores hubiesen hecho bien el trabajo de arquitectura mental, cuyo castillo (de arena), lleva ya casi 40 años. Les asiste  la plena confianza que podrían profitar por mucho tiempo más de los petroglifos grabados por  el machaqueo cultural desde las familias, las escuelas, los colegios confesionales, las  Aulas, los medios de comunicación, etc.,  construyendo  subjetividades/basura, conciencias/basura, culturas/basura; todo lo cual está en el basamento filosófico de su paradigma neoliberal “que el egoísmo de todos revertirá en beneficio de todos”.

 

En ese contexto se puede entender mejor el circo de la futbolización masiva el onanismo del emprendimiento y del consumo, el solipsismo de un disfrute competitivo solitario y egoísta.

 

El Ministro sabe que en la medida que estas figuras hayan calado profundamente en las conciencias, seguirán reinando en las urnas.

 

¿Será que el  Chile de hoy comienza a despertar y a sacudirse  tanta estupidez?

CHILE ESTÁ DESPERTANDO

Por Felipe Portales

 Martes, 23 de Agosto de 2011 11:05

Cualquiera sea su resultado final, el movimiento estudiantil está provocando un despertar de la sociedad chilena. Al esclarecer lo cavernario del sistema educacional actual y su vinculación con el conjunto del sistema económico-social impuesto a sangre y fuego por la dictadura y consolidado pacíficamente por el liderazgo de la Concertación; está permitiendo que la sociedad chilena tome conciencia de su realidad.

De que vivimos en una falsa democracia, en que la orientación efectiva del sistema político, social y cultural la realizan unos pocos grandes grupos económicos y no las grandes mayorías nacionales.

Es más, este movimiento ha comenzado a develar que el orden político-institucional es irreformable desde dentro y que para que el pueblo pueda establecer el sistema educativo que quiere (y el laboral, previsional, de salud, etc.) requiere, en definitiva, de un plebiscito o de una asamblea constituyente que, por cierto, no están contemplados en la Constitución impuesta en su momento por Pinochet y hoy suscrita –luego de algunas modificaciones- por ¡Ricardo Lagos!

 

Así, el movimiento estudiantil, además de poner en entredicho al liderazgo binominal (aliancista-concertacionista) ha trizado el monopolio comunicacional gestado por aquel, de modo que hoy podemos saber que el sistema universitario chileno es el más caro del mundo para los grupos familiares; que Chile es prácticamente el único país del mundo que tiene educación pública universitaria pagada (de allí que miles de jóvenes chilenos van a estudiar a Argentina o Uruguay); que el negocio universitario permite en pocos años establecer imperios de millones de dólares (como lo vimos en el caso de Rocha); que las deudas por concepto de educación universitaria representan –además de un pingüe negocio para el sistema financiero- una carga agobiante para el patrimonio de centenares de miles de familias y de futuros profesionales; que de cerca de un millón de estudiantes el 40% deserta sin finalizar sus estudios quedando de todas formas con voluminosas deudas, y que de la cantidad restante el 60% termina trabajando en labores no correspondiente a sus carreras; que el Estado ha terminando brindando un exigüo aporte al financiamiento de las universidades públicas; y que la “industria” universitaria privada representa el tercer rubro de mayor avisaje publicitario alcanzando la suma de 60 millones de dólares anuales.

Esto último ha tenido efectos tan monstruosos que una propia líder de extrema derecha como Evelyn Matthei, que cuando era senadora hace tres años planteó en un libro una dura crítica al hecho –aceptado completamente por la dirigencia concertacionista- de que las universidades privadas desarrollaban el lucro violando desfachatadamente la ley, acaba de denunciar -siendo hoy ministra-, ¡que no pudo conseguir prácticamente ningún medio de comunicación de envergadura que comunicara sus denuncias!

Asimismo, el movimiento estudiantil ha servido para que la población comience a darse cuenta del extremo grado de subordinación a que llegó el liderazgo concertacionista respecto a la derecha económica y a las Fuerzas Armadas en sus veinte años de gobierno.

Por cierto, a ello ha ayudado la revelación de escándalos como la colusión de las grandes cadenas de farmacias; las exacciones de La Polar; las irregularidades de Hidroaysén; la profusión de plantas termoeléctricas contaminantes en la década pasada; y, sobre todo, la toma de conciencia de la pérdida de decenas de miles de millones de dólares por las políticas desnacionalizadoras del cobre diseñadas por la dictadura e implementadas por los gobiernos de la Concertación.

Incluso, ya se está percibiendo que cuando los gobiernos de la Concertación obtuvieron mayoría parlamentaria en ambas cámaras (Lagos, entre agosto de 2000 y marzo de 2002 por los desafueros combinados de Pinochet y Errázuriz; y Bachelet, desde sus inicios hasta más de dos años después) no solo no hicieron ninguna transformación de la ley de universidades, sino tampoco de las leyes laborales y sindicales; de las leyes previsionales; de las leyes de salud; de las leyes tributarias; del sistema financiero; de la ley de amnistía; de la ley antiterrorista; etc.

Todo lo anterior está llevando a que significativos y crecientes sectores de la población hayan perdido toda confianza en ambas “coaliciones binominales”.

De tal manera que persistentes encuestas indican que ya una gran mayoría de la población no se siente identificada ni con la Concertación ni con la Alianza.

Y que lo están expresando progresivamente en manifestaciones públicas convocadas al margen de las directivas políticas y donde son muy minoritarios los emblemas que los identifican.

Naturalmente que el paso siguiente será –más temprano o más tarde- la constitución de un amplio movimiento socio-político -efectivamente de centroizquierda- que tenga como finalidad principal e irrenunciable el reconocimiento al conjunto del pueblo chileno de su derecho fundamental e inalienable de elaborar y aprobar una Constitución democrática para nuestro país que permita posteriormente el establecimiento de estructuras y el diseño de políticas económicas que generen grados cada vez mayores de justicia social.

VOCABULARIO POLÌTICO CHILENSIS

Por Dr. German Westphal
- binoanimal: (1) relativo al binomio concerta-aliancista; (2) dedodesignado por las esféricas políticas cupulares para ocupar curules parlamentarios de aprobación automática y obligatoria por votos ciudadanos en ejercicios cívicos proforma que cada cuatro años tienen lugar con el nombre de "elecciones".

- concerta-aliancismo: nombre con que se conoce al espectro de la clase política binoanimal dominante que controla y administra al país.

- elecciones parlamentarias: tinglado institucional a que se someten los binoanimales a aprobación ciudadana automática y obligatoria.

- campaña política: faramalla o farfolla con que se les dora la píldora a los ciudadanos para darles la impresión de que viven en una sociedad democrática y hacerlos comulgar con ruedas de carreta.

- voto: (1) papeleta en que los ciudadanos tienen la opción de marcar su preferencia por uno de los dos binoanimales que resultarán electos en las elecciones parlamentarias; (2) papeleta con que los ciudadanos eligen al menos peor de los candidatos a la Presidencia de la República o le dan la patá en la raja al que terminó por cabrearlos; (3) también se usa en elecciones municipales con similares fines.

- enroque: nombramiento de un parlamentario como ministro y dedodesignación de un remplazante en el curul vacante según la esférica cupular del partido del otrora congresista decida quién le es más adicto, en virtud de legislación introducida por la clase política binoanimal concerta-aliancista para perpetuarse en el poder; (2) movida de ajedrez.

- gente: conjunto de ciudadanos que no cuentan.

- pueblo: arcaísmo tabú en desuso que antiguamente se refería a los habitantes del país políticamente empoderados.

- ciudadano: véase el término "gente".

- dedodesignado: binoanimal aprobado obligatoriamente por la gente. Véanse también los términos "elecciones parlamentarias" y "enroque".

- movimientos sociales: manga de inútiles subversivos liderados por dirigentes diabólicos que pretenden refundar la institucionalidad oleada y sacramentada por el concerta-aliancismo durante los últimos 21 años en sus esfuerzos por perpetuar la herencia política, económica, social y cultural de la dictadura.

- dieta parlamentaria: Champaña Shipwrecked 1907 Heidsieck, Entremeses de Caviar Almas, Sopa Buddha Jumps Over The Wall, Langosta Sashimi, Filete a lo Pobre --para incluir algo "proletario"--, Ensalada Raymond Blanc, Vino Romanee-Conti Grand Cru, Postre de Trufas Albas, Specialty Coffee, Cognac Dudognon Héritage HENRI IV.

CUANDO LA TRAICION PRETENDE IMPONERSE

Personalmente a estos inverecundos que se han farreado la democracia, cambiàndola en plutocracia, no les creo nada de nada.

Maximo Kinast

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Proponen formar una Comisión Bicameral para elaborar una nueva Constitución

Posteado por Ojo con el Parlamento

(Reenviado por Louis Casado)

Los senadores Camilo Escalona y Andrés Zaldívar, hicieron un llamado “a abrir los espacios a una reforma política que exprese la voluntad de la mayoría de los chilenos”.

 

Con el objeto de avanzar en forma concreta en los grandes cambios que necesita el país, los senadores Andrés Zaldívar y Camilo Escalona, solicitaron a los presidentes del Senado y de la Cámara de Diputados, presidentes de partidos y legisladores a crear Comisión Bicameral para generar una nueva Constitución.

 

Louis Casado

Editor de "Politika" - www.laizquierda.cl

“La Izquierda designa a quienes no admiten ningún derecho a veto por sobre la voluntad del pueblo soberano”.

paizchile

ASI LE HABLAN LOS ESTUDIANTES AL SENADO DE CHILE

(Enviado por Pedro Alejandro Matta)

Patricio Arauco, Presidente de la Federacion de Estudiantes de la Universidad Arturo Prat

Viernes, 19 de Agosto de 2011  
 

El Presidente de la Federación de Estudiantes de la U. Arturo Prat, Patricio Arauco, les leyó la cartilla a los senadores durante la sesión de la Comisión de Educación del Senado. Los parlamentarios lo escucharon con la mandíbula apretada, mientras exponía sus puntos de vista sobre la situación educacional del país.

“Como se nota la diferencia cuando hablan los estudiantes y cuando hablan los "políticos". Sin verborrea lingüística, con dirección y objetivo. Sin duda los dinosaurios-chupasangre,  vendepatria la tienen difícil con estos jóvenes. ¡Fuerza estudiantes”! , escribió un twittero  

El representante del movimiento estudiantil habló claro, fundamentó sus argumentos y fijando la vista en cada uno de los legisladores preguntó:  

¿Cuántos de ustedes han estado horas en un hospital, esperando una consulta médica? 

- Yo he estado más de tres horas.

 Yo no sé cuántos de ustedes han almorzado alguna vez en la JUNJI

- Yo almorcé desde primero a cuarto medio en la JUNJI

Yo no sé a cuántos de ustedes se les ha pasado alguna vez por la cabeza el no tener plata para financiar la carrera de su hijo ¿alguna vez se han planteado ese problema?

-La gran mayoría de la población lo tiene. Tenemos un modelo quintil que descansa con 983 mil pesos, pueden plantear que es mucho, (sin embargo) para la clase media es poco porque ya  con eso no se vive.

-Cuando tenemos un sueldo mínimo de 183 mil pesos y hablamos de una carrera de medicina que cuesta 350 mil pesos; claramente la clase baja nunca va a tener un doctor

El tema de la solución esta claro. Nosotros estamos poniendo los problemas. Ustedes legislan ¿o no? pues claro, (entonces) tomen la rienda de la situación y denle una solución de acuerdo a la misión del legislador.

¿Cuál es su misión?

-Recoger e interpretar lo que el pueblo le ha planteado y entregado como misión.

Es el pueblo el que construye estas sillas. Es el pueblo el que les abre las puertas para que ustedes entren. Es el pueblo el que los coloca en un estado muy superior a mucha gente, pero si quieren mantenerlo tienen que hacer lo que el pueblo pide.