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Máximo Kinast Avilés

LA CORTE SUPREMA PODRIA PARALIZAR INVESTIGACIÓN SOBRE FORTUNA DEL INNOMBRABLE

NOTA DE MÁXIMO KINAST: La Corte Suprema de Chile, aunque tiene algunos Ministros decentes. todavía está integrada por delincuentes que participaron en el Gobierno de la Dictadura. Esos Ministros pinochetistas obstruyen la Justicia y actúan como cómplices y encubridores de los inverecundos, gozando ellos mismos también de la condición de inverecundos contumaces. Gracias a ellos, el Innombrable nunca fue condenado y gracias a ellos, el prófugo de la Justicia peruana, el ciudadano japonés Alberto Fujimori saldra libre y se escapará al Japon.

Sigue un artículo distribuido por Política Cono Sur

Enviado por Paty 'Ardilla' Parga 

Dom, 9 de Sep, 2007 3:27 pm (PST)

Investigación sobre fortuna de Pinochet puede ser paralizada

Fuente: Chile - Adital

Ante la posibilidad de que se detengan las investigaciones sobre las cuentas multimillonarias en el extranjero del general y ex dictador Augusto Pinochet, un grupo de abogados chilenos rechaza el intento de la Corte Suprema de sacar al ministro Sergio Muñoz Gajardo, que venía llevando el caso adelante. De acuerdo con la prensa local, la Corte Suprema se utilizaría de un recurso judicial el reordenamiento en la que el Juez Muñoz "se concentraría en el proceso contra la red de pedofilia del empresario Claudio Spiniak". Con eso, el juez sería obligado a dejar las investigaciones de las cuentas bancarias de Pinochet.

"La complejidad procesual del Caso Spiniak, que el ministro Muñoz llevaba con antelación, no puede ser un pretexto para apartarlo de su rápida, amplia y eficiente investigación que está llevando a cabo en estos precisos momentos sobre los cuantiosos bienes de Pinochet y su familia", expresa la petición elaborada por los abogados contrarios a la iniciativa de la Corte, que forman parte de un grupo de defensa de los derechos humanos.

Los profesionales hacen un llamado al presidente Ricardo Lagos para que no se permita que se repita nuevamente con Pinochet y su familia, lo mismo que ocurrió en 1996, cuando el ex mandatario obtuvo absoluci€  ón por "razones de Estado", en el gobierno del presidente Frei Ruiz Tagle.

Mientras no se oficializa el orden de la Corte, el juez Sergio Muñoz continuará interrogando a los miembros de la familia y colaboradores del general Pinochet. Así afirmó el sitio 24 Horas, de Chile.

De acuerdo con el sitio, el juez posee una lista con 39 personas que deber€  án declarar sobre el patrimonio del ex dictador. Las investigaciones se concentran en las presuntas cuentas que Pinochet y su esposa manten€  ían en el Riggs Bank, en Estados Unidos.

La conducta del ministro de la Corte, Lamberto Cisternas, también fue criticada por los abogados. Él actuó como subsecretario del Trabajo en los años 70 y es considerado un hombre de confianza de Pinochet. El ministro, afirman los abogados, no hizo ningún esfuerzo para invalidar el orden que paralizó las investigaciones de los bienes de Pinochet por parte del ministro Juan Guzmán Tapia.

La Corte de Apelaciones de Santiago decidió por dos votos contra uno de sus miembros frenar la investigación, que había sido autorizada hace un mes por el juez Guzmán. Los resultados de las investigaciones tendrían como objetivos "lograr medidas precautorias sobre dichos bienes para poder asegurar a futuro el pago de indemnizaciones a las víctimas del genocidio político más grande de la historia de Chile".

El 11 de septiembre de 1973 las fuerzas armadas de la República Chilena, bajo los comandos del general Augusto Pinochet, pusieron en marcha una dictadura militar. La acción, que tuvo apoyo de la CIA y del Departamento de Estado de Estados Unidos, generó un gran número de desaparecidos y detenidos, y continuó hasta inicios de 1990.

CHILE ENTRE DOS DERECHAS

En marzo del año 2002, el diputado socialista Sergio Aguiló hace un análisis social, político y económico de la transición chilena que permanece vigente e intacto al día de hoy.
 
Quizás agudizado en ciertas áreas como el respeto a los derechos humanos, como lo hemos venido observando desde hace algún tiempo por la criminalización que se hace al legítimo derecho a disentir y manifestarse públicamente a través de la movilización social.

El señor Aguiló pertenece a la misma tienda política que la actual presidenta de Chile.

Comparto este documento por la memoria y para matar los fantasmas triunfalistas que rodean a Chile por su "despegue económico" para algunos en desmedro de muchos. Creo que la autocrítica de Aguiló es la que necesita hacerse el gobierno en su conjunto, dejar de mirarse el ombligo y cumplir con el juramento que hicieran al asumir sus funciones, como corresponde a una "verdadera democracia".

Patricia PARGA
PERIODISTA
http://pattyardillaparga.blogspot.com/
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Por Sergio Aguiló Melo, diputado socialista.

En diciembre del año pasado, religiosas de Talca de una congregación que
mantiene un hogar de menores en riesgo social, vivieron una experiencia traumática que, por desgracia, se ha repetido en otros lugares del país: al momento de ir a matricular a los niños a la escuela pública más cercana, se encontraron con el rotundo rechazo de la directora del establecimiento, bajo el argumento de que había que mantener el prestigio de la escuela, el cual se podría ver afectado con la incorporación de estos niños. En los siguientes establecimientos donde fueron a golpear puertas les ocurrió otro tanto. Sólo mucho más tarde, y después de reclamos y protestas, lograron ubicar matrícula para sus niños, en escuelas más apartadas y con menor desarrollo académico. El derecho a la educación de estos niños, precisamente de estos niños pobres, marginados y marginales, fue gravemente vulnerado.

Esto ocurrió justamente en
las escuelas públicas, en aquellas que creó el Estado para garantizar el derecho a la educación de todos los chilenos. En la mayoría de los liceos públicos de mayor desarrollo académico del país, especialmente en aquellos ubicados en las capitales de regiones, algunos de los cuales han sido beneficiados por programas especiales del Estado tendientes a mejorar la calidad de la enseñanza, ha venido produciéndose en los últimos años, lenta pero inexorablemente, un progresivo reemplazo de alumnos provenientes de familias económicamente modestas, por aquellos provenientes de familias económicamente acomodadas. El mecanismo a través del cual ha ocurrido este fenómeno no ha sido explícito, pero no ha dejado de ser eficiente. Con el argumento de elevar el prestigio de la educación pública, y del establecimiento en particular, y para lograr ubicarse en lugares expectantes en los rankings de la prueba Simce o de la PAA, los directores de los liceos han aumentado crecientemente las exigencias de ingreso y los test de admisión a sus establecimientos, al punto de generar, tal vez sin proponérselo, esta verdadera mutación social en la composición de su alumnado. Si hoy hacemos una encuesta para averiguar el perfil socioeconómico de los alumnos de estos liceos, probablemente nos encontremos con la sorpresa de que no será radicalmente muy distinto al de los alumnos del colegio particular pagado más cercano.

Ciertamente, todo ello ocurre mientras se les niega la matrícula a postulantes de origen económico más modesto, que no fueron capaces de superar, muchas veces por falta de acceso a la educación preescolar, por educación básica deficitaria o por otras causas asociadas a su condición, las duras exigencias que les fueron puestas para su ingreso a uno de estos liceos "top".

El fenómeno, en todo
caso, pone claramente en entredicho las limitaciones que hoy está teniendo el ejercicio del derecho a la educación de los más pobres. En la educación superior, el panorama es suficientemente conocido: miles de jóvenes, no obstante sus capacidades y talentos, quedan todos los años al margen de la posibilidad de continuar sus estudios exclusivamente por razones económicas. Adicionalmente, la absoluta desrregulación y falta de control del sistema de educación superior está generando miles de profesionales , sobre todo de universidades privadas, que no encuentran espacio laboral por no ser útiles, necesarias o pertinentes dichas profesiones al desarrollo económico, social y cultural de nuestro país.

En otro ámbito, en las últimas semanas, miles de familias de nuestro país, especialmente aquellas que viven en regiones donde se privatizó la empresa sanitaria local, constataron con estupor el exorbitante aumento de las tarifas del agua potable, las que en muchos casos duplicaron las cuentas del mes inmediatamente anterior. En el caso de los cesantes y de los jubilados con rentas bajas, esto se traducirá rápidamente en un incremento del número de hogares con el suministro de agua potable cortado. Así también, nos encontramos con que, según antecedentes actualizados al mes de Junio del 2001, la lista de espera por atenciones de médicos especialistas en los hospitales del país, superaba la cifra de 150.000 personas. Se trata de una espera mayor de seis meses y de una cifra que subdimensiona el fenómeno, ya que no todos los servicios de salud regionales han actualizado sus antecedentes.

Naturalmente, las personas afectadas son beneficiarias del Fonasa, y se puede inferir que pertenecen a los tramos de ingreso más bajos entre sus afiliados, puesto que de lo contrario habrían optado por atenderse con un médico particular, haciendo uso de la modalidad de "libre elección". En los últimos dos años, producto de la crisis económica, la cartera de deudores hipotecarios morosos del SERVIU se incrementó drásticamente. Aunque el Ministerio de la Vivienda puso en práctica medidas de ayuda a las familias en problemas, suspendiendo la obligatoriedad de pago de los dividendos por seis meses prorrogables, adoptó la decisión estructural de traspasar a la banca privada la cartera de créditos por viviendas sociales, agregando de esta forma un factor adicional que alimenta la intranquilidad de muchas familias chilenas. Estas breves pinceladas, que no pretenden agotar el panorama de la realidad social de nuestro país, pueden, sin embargo, ayudar a comprender el estado de ánimo y la percepción del país que hoy tienen un importante número de chilenos y chilenas.

Los nuevos temores


Sabemos que muchos compatriotas se encuentran hoy experimentando una sensación de temor, de inseguridad, de riesgo, de desesperanza e incluso de "antiesperanza", como expresara recientemente el destacado dramaturgo nacional Juan Radrigán. Muchas y muy serias encuestas así lo demuestran. Entre otras, las incluidas en los prestigiosos estudios sobre la realidad chilena elaborados por el PNUD. Inseguridad por no tener un trabajo estable o por la posibilidad de perderlo en el futuro; riesgo de enfermarse y de no ser atendido; temor a no dejarle a sus hijos ni siquiera la herencia de una buena educación.

Que contradictoria pareciera ser esta visión con la que tienen de Chile los organismos financieros internacionales, la mayor parte de la prensa mundial y la opinión pública exterior que se informa a través de esta prensa. Allí, Chile cuenta con el sólido prestigio de tener una economía sana y de llevar adelante una transición exitosa. Pero basta escarbar apenas un poco para encontrar información sólida, con las comparaciones pertinentes, elaborada por instituciones tan solventes y de reconocida reputación como Naciones Unidas, para caer en la cuenta que nuestro país se encuentra, por ejemplo, entre las diez naciones con la más desigual distribución del ingreso del planeta; que nuestro país se encuentra entre los más inequitativos e injustos del mundo. No es exagerado decir que un país, en donde el 10% más rico de su población acapara más del 42% de todo lo que se produce, donde el 20% más pobre de su población apenas se queda con el 3.7% del Ingreso, y donde el Estado ha sido incapaz de construir una red de protección social, cuenta con un potencial de conflictividad que puede llegar a amenazar la estabilidad y la paz social.

Definitivamente, no estamos construyendo una sociedad esperanzadora para los pobres y para amplios sectores de la clase media de nuestro país. Como ha dicho P. Bourdieu, una de las razones de la desesperación de todas esas personas procede, en realidad, de que el Estado se ha retirado, o está a punto de hacerlo, de cierto número de sectores de la vida social que le correspondían y de los que se responsabilizaba: la vivienda social, la escuela pública, la salud pública, entre los más relevantes.

La Dictadura retiró al Estado de su responsabilidad con la seguridad social de los adultos mayores, privatizando el sistema previsional; nosotros, es decir la Concertación, retiramos al Estado de su tarea de proveer a un costo razonable los servicios de agua potable y alcantarillado, privatizando buena parte de las empresas sanitarias del país; la Dictadura retiró al Estado de su función de asegurar que todos los jóvenes capaces llegaran a la educación superior; nosotros estamos retirando al Estado, al menos en parte, de su responsabilidad con la vivienda social , al traspasar a la banca privada el financiamiento que hasta ahora le correspondía al SERVIU; la Dictadura inició el retiro del Estado de la salud pública disminuyéndole drásticamente los recursos y creando las Isapres como seguros privados; nosotros, a pesar de haber destinado mayores recursos a hospitales y consultorios, corremos el riesgo de terminar consolidando un sistema sanitario con predominio de actores privados, poniendo en serio peligro el ejercicio del derecho a la salud del conjunto de los chilenos (si prosperan las iniciativas que hasta ahora han inspirado a integrantes del equipo de la Reforma).

Con Pinochet completamente fuera del escenario político y con la no despreciable
distancia de más de doce años del momento en que nos interpelaba el dramático dilema de dictadura o democracia, la mayoría de los chilenos busca en las propuestas que hoy le ofrecen las principales fuerzas políticas - si es que algo buscan todavía los chilenos en la política -, alguna respuesta que les permita mitigar sus miedos, sus frustraciones, sus inseguridades, ante un mundo que se globaliza, pero donde nadie les garantiza lo mínimo y justo. Y no encuentran más que una respuesta: para que el país crezca es necesario liberar todos los mercados; es necesario entregar toda iniciativa de producción y distribución de bienes y servicios - salud, educación, transporte, agua potable, energía eléctrica incluidos -, a los privados que son los que saben hacer eficientemente estas cosas; es indispensable reducir al máximo la participación del Estado, ya no sólo en la producción sino también en la regulación de los mercados, para no distraer a los empresarios de su esfuerzo principal.

En lo que a los chilenos les preocupa ahora - no sería razonable que juzgáramos esas preocupaciones quienes precisamente tenemos un trabajo estable y un sueldo más que suficiente -, las agendas de la Concertación y de la Alianza por Chile son, en lo fundamental, idénticas. Son de derecha, sin más. Y ese es el principal problema político de nuestro país en estos tiempos: tener que optar entre dos derechas. Una, la Concertación, integrada por mujeres y hombres de larga y probada convicción y conducta democrática; otra, la Alianza por Chile, integrada por personas que acompañaron y respaldaron a la Dictadura de Pinochet, con todas sus violaciones incluidas. Ambas, sin embargo, dibujando el mismo horizonte para Chile, a través de programas y proyectos que en cualquier debate intelectual serio y sin censuras serían catalogados de derechas. Derecha democrática o derecha autoritaria, esa pareciera ser la cuestión. Pobre cuestión para un país orgulloso de su tradición democrática y de su imagen progresista.

En cuatro años más, cuando estas alternativas estén planteadas directamente en el terreno electoral, es muy probable que los chilenos tiendan a optar, como lo advirtiera con preocupación Carlos Huneus en una reciente entrevista, por el original y no por la copia. Para tranquilizarnos, algunos de nuestros intelectuales, los que han hecho del neoliberalismo su nueva obsesión ideológica , se han apresurado a preparar el terreno a tan singular acontecimiento, señalando que no hay nada más propio de la democracia que la alternancia en el poder. Se guardan de añadir, eso sí, que la derecha autoritaria comandada por la UDI controlaría, en ese evento, prácticamente todas las esferas de poder de nuestra sociedad: el mundo de la empresa, los medios de comunicación, el gobierno, el parlamento eventualmente, el poder militar. Nuestros partidos, atomizados como están, pero no adormecidos, han realizado algunos intentos por poner en discusión el tema más global del tipo de país que estamos construyendo.

Desde el mundo social, especialmente desde la CUT, se han
realizado planteamientos cuestionadores del "modelo" en su conjunto; desde el mundo intelectual - o de lo que queda de aquel - llegan esporádicamente reflexiones críticas y provocadoras que no alcanzan, sin embargo, a motivar una discusión general; desde la política - militantes, dirigentes de partidos, parlamentarios -, se ha hecho poco por poner en cuestión lo que a estas alturas resulta inevitable. Razones nunca faltaron, y probablemente nunca faltarán. Al comienzo estaba Pinochet, quien con sus boinazos y ejercicios de enlace, ordenaba las prioridades de todo el mundo, excluyendo cualquier otra preocupación. Luego vino la euforia por el crecimiento sostenido a tasas superiores al 7%, relegando todo debate para mejores ( o habría que decir peores) tiempos. Hasta que, en diciembre de 1997, llegó el momento propicio. Aquel año, el crecimiento, el empleo y el consumo mostraban cifras más que aceptables. Sin embargo, en las elecciones que se realizaron para renovar el Parlamento, la Concertación perdió 900.000 votos. Fue suficiente - y era que no - para que se iniciara una discusión seria en el seno de nuestra alianza.

Como
se sabe, porque esto es historia, se instalaron múltiples espacios y se generaron diversas convergencias, casi todas transversales, para exponer, intercambiar y discutir los diversos planteamientos surgidos al calor de las motivaciones del momento. Los principales argumentos cristalizaron en sendos documentos formales ( dos o tres fueron los principales, según quien cuente la historia), que no alcanzaron a ser masivamente socializados, porque en ese momento cayó sobre sus promotores la amenaza de la doble calificación de desleales y ridículos; la primera por poner en riesgo los avances del gobierno y la segunda por el supuesto absurdo intento de contraponer a "autoflagelantes" y "autocomplacientes". Allí abortó el debate. Hoy, a dos años de haberse iniciado el tercer gobierno de la Concertación, y cuando aún le quedan cuatro años al Presidente Lagos, el ánimo de dirigentes y parlamentarios concertacionistas, con todas las graduaciones y matices correspondientes, parece ser distinto. Como rendidos frente a la sentencia, más famosa en francés, de "así es la vida", pareciéramos pensar, aunque no siempre dispuestos a confesar, "que frente a una economía y a una sociedad globalizada bajo los parámetros del neoliberalismo, nada significativo se puede hacer".

Así,
cada vez es más evidente que ante la ausencia de un proyecto colectivo o ante la ausencia de esfuerzos visibles por construirlo, nuestros empeños se encaminan en la búsqueda de logros personales, que en la política suelen ser el poder, la figuración mediática, el prestigio propio y, aunque por fortuna de manera muy excepcional todavía, el dinero. La expresión de este estado de ánimo, que predomina en las bancadas oficialistas en el nuevo Parlamento que acaba de jurar, ha sido particularmente elocuente.

En
las negociaciones por instalar las mesas y las presidencias de comisiones de ambas cámaras, se han manifestado con fuerza inédita las ambiciones personales y los proyectos individuales , incluso cuando, como ocurrió en relación a la presidencia del Senado, esto haya podido acarrear un duro revés para el interés colectivo de la Concertación. Sería muy poco riguroso, además de injusto, si aquí no constatáramos que los gobiernos de la Concertación, además de los enormes logros conseguidos en la tarea de democratizar el país y de los sinceros esfuerzos desplegados para alcanzar los objetivos de Verdad y Justicia en materia de Derechos Humanos, pueden mostrar avances innegables en el mejoramiento de las condiciones de vida del pueblo chileno. Bástenos recordar sólo que la pobreza se ha reducido a la mitad, respecto a la que el país tenía en 1989.

Podemos decir, sin una gota de sarcasmo, que se ha administrado con gran sensibilidad social el modelo neoliberal que heredamos.

El punto es, sin embargo, que la sociedad que se dibuja en el horizonte,
proyectada para los próximos años a partir de la administración de lo que hoy tenemos, es rechazada por la mayoría de los chilenos y no convoca los entusiasmos, los sueños ni las energías de los militantes de la Concertación. Ya hemos hecho bastante, en verdad todo lo que podíamos hacer, administrando un modelo neoliberal.

Es hora de cambiar.
No es un cambio a la revolución. Ni a nada dramático, en verdad. Es un cambio a lo que Ricardo Lagos comprometió en ese histórico discurso en Curanilahue, al comienzo de su campaña, cuando sentenció recordando a Violeta Parra que "Chile limita al centro de la injusticia", y trazó la que sería su principal tarea (que luego se transformó en la consigna de la campaña): Crecer con Igualdad. Hoy, para organizar sus prioridades en los próximos cuatro años, el Gobierno nos presenta su agenda bajo el título de "Crecimiento con Protección Social". Suponemos, de buena fe, que ambas consignas apelan a lo mismo: a que en una sociedad como la nuestra, el Estado tiene un rol insustituible en la promoción del empleo; en el subsidio a la cesantía cuando inevitablemente se produce; en la salud pública; en la educación pública; en la seguridad social previsional; en la promoción de la cultura y en garantizar el acceso equitativo a los bienes culturales a todos los chilenos; en garantizar el ejercicio de sus derechos a todos los habitantes del país, especialmente a sus minorías discriminadas; en promover y hacer respetar los derechos de los trabajadores; en la redistribución del ingreso, etc.

Así, no es el cambio de consigna lo que debe preocuparnos, sino la absoluta falta de voluntad para llevar a la práctica las tareas y esfuerzos que inevitablemente se desprenden de su enunciación. Para participar de un proyecto colectivo que se proponga hacer de Chile un país más igualitario y más justo, sobre todo más protector de los débiles, que reduzca y ojalá elimine el temor y la incertidumbre que hoy agobia a miles de compatriotas, hay mucha gente todavía en Chile. Ese es nuestro gran capital. Está, por cierto, toda la Concertación y creo que también la llamada izquierda extraparlamentaria. Sobretodo, están muchos jóvenes que sueñan con participar de un proyecto colectivo, que se comprometa con la dignificar nuestra sociedad y con un real respeto a los derechos de cada uno de nuestros compatriotas.

Con todo, siento necesario terminar diciendo que el sentido primero de estas
reflexiones es, antes que nada, autocrítico. Tengo perfecta conciencia de que en estos doce años en que he ejercido como diputado, he votado favorablemente leyes cuyos efectos sociales aquí critico. No puedo evitar, sin embargo, tener igual conciencia acerca del dilema que enfrentamos quienes militamos en algún partido de la Concertación, más aún si tenemos cargos de representación popular: caer en el cinismo, con su secuela de deterioro moral, o ser arrastrados a la frustración permanente e infecunda. Una manera de arrancar de este dilema, nada de atractivo por lo demás, es colocar en común estos temas con quienes hemos recorrido un camino similar estos años.

Entre tanto, en lo que a mi conducta estrictamente política se refiere, me ha
parecido necesario, para ser mínimamente coherente con lo que aquí he expresado, renunciar al cargo de jefe de la bancada de diputados socialistas y al rango de miembro de la comisión política del partido, toda vez que dichas funciones implican necesariamente la representación colectiva de la opinión del conjunto de los Diputados en el primer caso y, de la dirección política colectiva del Partido Socialista, en el segundo.

Asimismo, he estimado indispensable
informarle al Gobierno de mi disposición a votar favorablemente sólo aquellos proyectos que, en mi opinión, vayan en la dirección de ir construyendo un país que crece con igualdad.

Santiago de Chile, Marzo de 2002.


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Publicado por Patty Ardilla Parga para Patty "Ardilla" Parga-Vega el 9/09/2007 09:44:00 AM

TU PUEDES AYUDAR EN LA DEFENSA DE LOS DERECHOS HUMANOS

EVITEMOS QUE EL INSTITUTO DE DERECHOS HUMANOS SEA UN INSTRUMENTO DE IMPUNIDAD

From: Germán F. Westphal <westphal@umbc.edu>
Date: September 8, 2007 8:21:56 PM EDT
To: A los 5 mil 600 suscriptores de Política Cono Sur
<politicaconosur@gruposyahoo.com>

Considerando que los miembros de Política Cono Sur están debidamente informados sobre la grave situación en que paradojalmente quedarán los DD.HH. en Chile si se llega a aprobar el proyecto de ley relativo al Instituto de DD.HH., aparentemente negociado entre la oposición y el gobierno, nos permitimos solicitarles que le escriban una breve nota expresando su rechazo a tal proyecto que facilita la impunidad en Chile a la Sra. Asesora en DD.HH., quien tiene acceso directo a la Presidenta de la República:

María Luisa Sepúlveda
Asesora en DD.HH.
Presidencia de la República
Santiago, Chile

E-mail: mlsepulveda@presidencia.cl

En lo posible, agradeceremos que envíen copia abierta de su comunicación a los Diputados y Senadores chilenos cuyas direcciones electrónicas incluimos más abajo.

¡Muchas gracias desde ya!


El Equipo de PCS


E-mails de Diputados y Senadores chilenos:

eaccorsi@congreso.cl, raedo@congreso.cl, saguilo@congreso.cl, ralinco@congreso.cl, iallende@congreso.cl, alvarado@congreso.cl, alvarez@congreso.cl, ralvarez@congreso.cl, paraya@congreso.cl, garenas@congreso.cl, ascencio@congreso.cl, jbarros@congreso.cl,
ebauer@congreso.cl, gbecker@congreso.cl, mbertoli@congreso.cl, sbobadilla@congreso.cl, jburgos@congreso.cl, jbustos@congreso.cl, acardemi@congreso.cl, gceroni@congreso.cl, scorrea@congreso.cl, macristi@congreso.cl, mcubillos@congreso.cl, fchahuan@congreso.cl,
adeurresti@congreso.cl, rdelmast@congreso.cl, ediaz@congreso.cl, mdiaz@congreso.cl, jdittbor@congreso.cl, gduarte@congreso.cl, aegana@congreso.cl, eeluchans@congreso.cl, fencina@congreso.cl, menriquez-ominami@congreso.cl, merrazu@congreso.cl, aescobar@congreso.cl, mespinosa@congreso.cl, fespinoza@congreso.cl, eestay@congreso.cl, rfarias@congreso.cl, mforni@congreso.cl, rfuentealba@congreso.cl, pgalilea@congreso.cl, rmgarcia@congreso.cl, agarcia@congreso.cl, ggirardibriere@congreso.cl, jgodoy@congreso.cl, cgoic@congreso.cl, rodrigogonzalez@congreso.cl, phales@congreso.cl, jhernandez@congreso.cl, aherrera@congreso.cl, jinsunza@congreso.cl, misasi@congreso.cl, ejaramil@congreso.cl, cjarpa@congreso.cl, tjimenez@congreso.cl, jkast@congreso.cl, jclatorre@congreso.cl, aleal@congreso.cl, rleon@congreso.cl, jlobos@congreso.cl, plorenzi@congreso.cl, rmartine@congreso.cl, masferre@congreso.cl, pmelero@congreso.cl, fmeza@congreso.cl, cmonckeberg@congreso.cl, nmonckeberg@congreso.cl, mmonsalve@congreso.cl, cmontes@congreso.cl, imoreira@congreso.cl, jmulet@congreso.cl, amunoz@congreso.cl, cnogueira@congreso.cl, inorambuena@congreso.cl, mnunez@congreso.cl, sojeda@congreso.cl, colivare@congreso.cl, jmortiz@congreso.cl, cpacheco@congreso.cl, opalma@congreso.cl, iparedes@congreso.cl, dpascal@congreso.cl, dpaya@congreso.cl, jperez@congreso.cl, jquintana@congreso.cl, crecondo@congreso.cl, arobles@congreso.cl, rojas@congreso.cl, frossi@congreso.cl, krubilar@congreso.cl, masaa@congreso.cl, jsabag@congreso.cl, esaffirio@congreso.cl, fsalaberry@congreso.cl, rsepulveda@congreso.cl, asepulveda@congreso.cl, gsilber@congreso.cl, lsoto@congreso.cl, asule@congreso.cl, rsunico@congreso.cl, jtarud@congreso.cl, ctoha@congreso.cl, etuma@congreso.cl, mturres@congreso.cl, julloa@congreso.cl, guriarte@congreso.cl, aallamand@senado.cl, salvear@senado.cl, jarancibia@senado.cl, navila@senado.cl, cbianchi@senado.cl, ccantero@senado.cl, chadwick@senado.cl, jcoloma@senado.cl, cescalona@senado.cl, aespina@senado.cl, fflores@senado.cl, presidencia@senado.cl, jgarcia@senado.cl, jgazmuri@senado.cl, ggirardi@senado.cl, jagomez@senado.cl, ahorvath@senado.cl, kuschel@senado.cl, hlarrain@senado.cl, jpletelier@senado.cl, longueira@senado.cl, ematthei@senado.cl, pmunoz@senado.cl, rmunoz@senado.cl, jnaranjo@senado.cl, anavarro@senado.cl, jnovoa@senado.cl, rnunez@senado.cl, ominami@senado.cl, jorpis@senado.cl, vperez@senado.cl, jpizarro@senado.cl, bprokurica@senado.cl, sromero@senado.cl, mruiz@senado.cl, hsabag@senado.cl, gvasquez@senado.cl, azaldiva@senado.cl, iurrutia@congreso.cl, xvalcarce@congreso.cl, evalenzuela@congreso.cl, pvallespin@congreso.cl, avargas@congreso.cl, mvenegas@congreso.cl, svenegas@congreso.cl, gverdugo@congreso.cl, xvidal@congreso.cl, gvonmuhlenbrock@congreso.cl, pwalker@congreso.cl, fwe@congreso.cl

A FUNAR, A FUNAR, VAMOS TODOS A FUNAR

Mensaje de la Funa - Chile:

 

¡PUTA QUE SOMOS PORFIA'OS!

HAY EMPRESARIOS QUE SON CARE PALO

hay torturadores y asesinos que son despreciables

A 34 AÑOS DEL GOLPE SEGUIMOS FUNANDO

PREPÁRATE Y PONTE REBELDE



¡ PORQUE SE VIENE LA FUNA !

NOS JUNTAMOS EN PORTUGAL CON ALAMEDA A LAS 17.45
Martes 11 de Septiembre

¡¡¡ A FUNAR TOO EL RATO !!!

Y MARCHA CON NOSOTROS

EL DOMINGO 9 DE SEPTIEMBRE

10.00 Hrs. Monumento de los Héroes

WWW.FUNACHILE.CL

 

EL INNSTITUTO DE DERECHOS HUMANOS SERÁ UN INSTRUMENTO DE IMPUNIDAD

"Un error lo comete cualquiera..." - Alejandro Navarro Brain

 

www.elmostrador.cl

Abogado Boris Paredes:

''El Instituto de Derechos Humanos se va a convertir en un instrumento de impunidad''

El profesional habló con El Mostrador.cl en representación de los querellantes del Programa de Derechos Humanos del Ministerio del Interior y advirtió que una vez que se dicte la ley que crea el nuevo organismo las víctimas quedarán sin defensa, por lo que ''vamos a tener que confiar en la acuciosidad de algunos ministros y nada más''.

Error en ley de Instituto de DDHH dejaría a víctimas sin defensa judicial.

SIGUE EL ARTICULO PUBLICADO EN 'EL MOSTRADOR'

www.elmostrador.cl
7 de Septiembre de 2007

Abogado Boris Paredes:
''Instituto de Derechos Humanos se convertirá en instrumento de impunidad''


por  Jorge Molina Sanhueza

El profesional habló con El Mostrador.cl en representación de los querellantes del Programa de Derechos Humanos del Ministerio del Interior y advirtió que una vez que se dicte la ley que crea el nuevo organismo las víctimas quedarán sin defensa, por lo que ''vamos a tener que confiar en la acuciosidad de algunos ministros y nada más''.

Preocupación y desazón. Ésas son las expresiones que mejor resumen el ánimo que reina en el Programa de Derechos Humanos del Ministerio del Interior, luego de que el Senado aprobara la creación del instituto del ramo y una comisión que revisará y heredará los archivos de las comisiones Rettig y Valech.

Este jueves, los profesionales que a diario litigan estos procesos se reunieron para analizar el escenario y nombraron al abogado Boris Paredes, como su vocero.

En entrevista con El Mostrador.cl, el profesional aseguró que la dictación de la ley implicará que los familiares de las víctimas no tendrán defensa judicial, debiendo quedar al arbitrio de algunos ministros que investigan acuciosamente.

¿Cómo recibieron esta noticia?
- Primero que todo, quiero dejar en claro que ésta no es una reinvindicación de carácter laboral. A ninguno de nosotros se nos ha dicho que nos vamos a quedar sin trabajo o algo parecido, sino que es una preocupación por el destino de las causas. Desde ese punto de vista creemos que, o por mala fe o por ignorancia, eso no lo podemos calificar se ha entregado información errónea a la ciudadanía que no pensamos que sea el parecer de la Presidenta.

¿En qué sentido?
-Se ha dicho que no importa que el Programa de Derechos Humanos no se pueda querellar ni sostener acciones penales por las víctimas que son detenidos desaparecidos. Pero resulta que si actuaba en calidad de continuador de la comisión Rettig y si el continuador va a ser este nuevo organismo, el programa va a carecer de todas facultad para seguir haciéndolo.

¿De qué manera califican como abogados esa situación?
- Es grave, por decir lo menos, porque en gran parte de las causas el programa es el único actor real. Y desde ese punto de vista, es nuestra preocupación y se va a convertir en un instrumento de impunidad. Y eso es lo que no queremos. Además, vemos con mucha preocupación que un proyecto que se haya tramitado casi dos años, consensuado, discutido, donde todos los actores opinaron y ¡se cambie en 24 horas por una comisión que salió de la noche a la mañana!

Pero aquí también hay una cuestión de futuro, porque creemos que debe existir un organismo independiente que sostenga las acciones penales en casos de violaciones a los derechos humanos, por ejemplo, cuando haya violencia policial, cuando un fiscal tenga aquiescencia con Carabineros. ¿Quién va a representar al ciudadano? Y ahí aparecerá la paradoja de que vamos a pedir de que no desaparezcan las fiscalías militares porque van a ser los únicos que van a poder poner coto a estas actuaciones desmedidas.

¿Y no basta con la propuesta del ombudsman?
- En este momento, el ombudsman no existe, en este momento a las personas se les deja en el desamparo. Porque este instituto que sale no es más que un centro de estudios. Basta con los que hay, como el de la Universidad Diego Portales, que como órganos independientes lo hacen bastante bien. ¿Entonces para que sirve este instituto? Pues para dejar a los familiares de las víctimas sin defensa legal.

¿Puede ser mejorado en la Cámara de Diputados este proyecto o la Presidenta debiera enviar un veto para esclarecer esta situación?
-Creemos que el proyecto lógico era el original, que salió discutido y consensuado. Insistimos que el nuevo salió de tres personas que dicen ‘somos los sabios’ y aseguran saber cómo debe ser un Instituto de Derechos Humanos. Me van a perdonar, pero ¡ninguno de ellos tiene la experiencia que tienen los abogados que trabajamos en el programa!

¿Qué se hace entonces?, ¿se vuelve al proyecto original?, ¿se anula lo que hay?
- Eso es lo que hay que discutir. Sucede que eso no puede resolverse en 24 horas con una comisión que tiene cero representatividad, porque no representa a los organismos ni a los abogados que, en la práctica, están llevando las causas y vienen a imponer un instituto que no sirve para nada y es más, ¡es un instrumento de impunidad!

¿Se equivocó el Gobierno al presentar este proyecto? - No creo que el Gobierno se haya equivocado. Lo que pasa es que aquí se están diciendo cosas que no son ciertas, como que no se a va afectar en nada la actuación del Programa de Derechos Humanos y eso es falso, por ignorancia o por mala fe, eso no lo calificamos. Lo que sí sabemos es que cuando salga este proyecto al otro día nos van a estar dejando fuera de las causas de derechos humanos.

¿Alguien les ha dicho que ello va a ser así?
- No, pero nosotros conocemos la ley. No basta con que alguien nos diga. Sabemos lo que sucederá. De hecho, los abogados de la contraparte nos han tratado muchas veces de dejar fuera de las causas, porque saben que es el escollo. Y nosotros podemos seguir llevando estos procesos porque tenemos esta calidad y facultades jurídicas esta calidad de continuador va a pasar al instituto se lleva nuestros papeles, documentos, biblioteca, expedientes. O sea, ¿vamos a mirar el techo?

En La Moneda se dice que una cosa no tiene que ver con la otra y que el programa va a seguir tal como antes...
- Insistimos: eso es falso. Porque hay una ley que dice que no tenemos facultades y el instituto tampoco las tiene. Es decir, las causas se quedan sin abogados y vamos a tener que confiar en la acuciosidad de algunos ministros y nada más.




ACTIVIDADES DE LA AGRUPACION DE FAMILIARES DE DETENIDOS DESAPARECIDOS


ACTIVIDADES 11 DE SEPTIEMBRE 2007

9 de septiembre, 10:00 hrs. MARCHA POR LA VERDAD Y LA JUSTICIA, desde Plaza Los Héroes hasta el Cementerio General.

9 de septiembre, 15:00 hrs. HOMENAJE A LOS CAÍDOS, Plaza República de Venezuela, Población San Joaquín.

10 de septiembre, 18:30 hrs., LITURGIA ECUMENICA POR LOS MARTIRES, Salón del Templo Santo Domingo, Calle Santo Domingo con 21 de Mayo. El homenaje finaliza con una procesión al Puente Los Carros, Río Mapocho.

11 de septiembre, 12:00 hrs. HOMENAJE A LUCIO BAGUS Y SUS COMPAÑEROS DE TRABAJO, Hospital San Juan de Dios.

11 de septiembre, desde las 10:00 hrs., OFRENDAS PARA EL PRESIDENTE SALVADOR ALLENDE, Monumento Plaza de la Constitución.

11 de septiembre, 19:00 hrs., VELATON ESTADIO NACIONAL.

12 de septiembre, Inauguración Centro Memoria y Derechos Humanos, Academia de Humanismo Cristiano, Condell 343.

HACE 37 AÑOS, UN DÍA COMO HOY...

HACE 37 AÑOS, UN DÍA COMO HOY...

SALVADOR ALLENDE:

DISCURSO DE LA VICTORIA


Con profunda emoción les hablo desde esta improvisada tribuna por medio de estos deficientes amplificadores. ¡Qué significativo es –más que las palabras- la presencia del pueblo de Santiago que, interpretando a la inmensa mayoría de los chilenos, se congrega para reafirmar la victoria que alcanzamos limpiamente el día de hoy, victoria que abre un camino nuevo para la patria, y cuyo principal actor es el pueblo de Chile aquí congregado! ¡Qué extraordinariamente significativo es que pueda yo dirigirme al pueblo de Chile y al pueblo de Santiago desde la Federación de Estudiantes! Esto posee un valor y un significado muy altos.

Nunca un candidato triunfante por la voluntad y el sacrificio del pueblo usó una tribuna que tuviera mayor trascendencia, porque todos lo sabemos: la juventud de la patria fue vanguardia en esta gran batalla, que no fue la lucha de un hombre, sino la lucha de un pueblo; ella es la victoria de Chile alcanzada limpiamente esta tarde.

Yo les pido a ustedes que comprendan que soy tan solo un hombre, con todas las flaquezas y debilidades que tiene un hombre; y si pude soportar -porque cumplía una tarea- la derrota de ayer, hoy sin soberbia y sin espíritu de venganza, acepto este triunfo que nada tiene de personal y que se lo debo a radicales, socialistas, comunistas, socialdemócratas, a gentes del MAPU y del API, y a miles de independientes. Se lo debo al hombre anónimo y sacrificado de la patria; se lo debo a la humilde mujer de nuestra tierra. Le debo este triunfo al pueblo de Chile, que entrará conmigo a La Moneda el 4 de noviembre.

La victoria alcanzada por ustedes tiene una honda significación nacional. Desde aquí declaro, solemnemente, que respetaré los derechos de todos los chilenos. Pero también declaro, y quiero que lo sepan definitivamente, que al llegar a La Moneda, y siendo el pueblo gobierno, cumpliremos el compromiso histórico que hemos contraído, de convertir en realidad el programa de la Unidad Popular.

Lo dije: No tenemos ni podríamos tener ningún propósito pequeño de venganza. Sería disminuir la victoria alcanzada. Pero si no tenemos un propósito pequeño de venganza, tampoco, de ninguna manera, vamos a claudicar, a comerciar el programa de la Unidad Popular, que fue la bandera del primer gobierno auténticamente democrático, popular, nacional y revolucionario de la historia de Chile.

Dije, y debo repetirlo: Si la victoria no era fácil, difícil será consolidar nuestro triunfo y construir la nueva sociedad, la nueva convivencia social, la nueva moral y la nueva patria.

Pero yo sé que ustedes, que hicieron posible que el pueblo sea mañana gobierno, tendrán la responsabilidad histórica de realizar lo que Chile anhela para convertir a nuestra patria en un país señero en el progreso, en la justicia social, en los derechos de cada hombre, de cada mujer, de cada joven de nuestra tierra.

Hemos triunfado para derrotar definitivamente la explotación imperialista, para terminar con los monopolios, para hacer una seria y profunda reforma agraria, para controlar el comercio de importación y exportación, para nacionalizar, en fin, el crédito, pilares todos que harán factible el progreso de Chile, creando el capital social que impulsará nuestro desarrollo.

Por eso, esta noche, que pertenece a la historia, en este momento de júbilo, yo expreso mi emocionante reconocimiento a los hombres y mujeres, a los militantes de los partidos populares e integrantes de las fuerzas sociales que hicieron posible esta victoria que tiene proyecciones más allá de las fronteras de la propia patria.

Para los que están en la pampa o en la estepa, para los que me escuchan en el litoral, para los que laboran en la precordillera, para la simple dueña de casa, para el catedrático universitario, para el joven estudiante, el pequeño comerciante o industrial, para el hombre y la mujer de Chile, para el joven de la tierra nuestra, para todos ellos, el compromiso que yo contraigo ante mi conciencia y ante el pueblo -actor fundamental de esta victoria- es ser auténticamente leal en la gran tarea común y colectiva. Lo he dicho: mi único anhelo es ser para ustedes el compañero presidente.

Han sido el hombre anónimo y la ignorada mujer de Chile los que han hecho posible este hecho social trascendental. Miles y miles de chilenos sembraron su dolor y su esperanza en esta hora que al pueblo pertenece. Y desde otras fronteras, desde otros países, se mira con satisfacción profunda la victoria alcanzada. Chile abre un camino que otros pueblos de América y del mundo podrán seguir. La fuerza vital de la unidad romperá los diques de las dictaduras y abrirá el cauce para que los pueblos puedan ser libres y puedan construir su propio destino.

Somos lo suficientemente responsables para comprender que cada país y cada nación tiene sus propios problemas, su propia historia y su propia realidad. Y frente a esa realidad serán los dirigentes políticos de esos pueblos los que adecuarán la táctica que deberá adoptarse. Nosotros sólo queremos tener las mejores relaciones políticas, culturales, económicas, con todos los países del mundo. Sólo pedimos que respeten -tendrá que ser así- el derecho del pueblo de Chile a haberse dado el gobierno de la Unidad Popular.

Somos y seremos respetuosos de la autodeterminación y de la no intervención. Ello no significará acallar nuestra adhesión solidaria con los pueblos que luchan por su independencia económica y por dignificar la vida del hombre en los distintos continentes.

Sólo quiero señalar ante la historia el hecho trascendental que ustedes han realizado, derrotando la soberbia del dinero, la presión y amenaza; la información deformada, la campaña del terror, de la insidia y la maldad. Cuando un pueblo ha sido capaz de esto, será capaz también de comprender que sólo trabajando más y produciendo más podremos hacer que Chile progrese y que el hombre y la mujer de nuestra tierra, la pareja humana, tengan derecho auténtico al trabajo, a la vivienda, a la salud, a la educación, al descanso, a la cultura y a la recreación.

Pondremos toda la fuerza creadora del pueblo en tensión para hacer posible estas metas humanas que se ha trazado el programa de la Unidad Popular.

Juntos, con el esfuerzo de ustedes, vamos a realizar los cambios que Chile reclama y necesita. Vamos a hacer un gobierno revolucionario.

La revolución no implica destruir, sino construir; no implica arrasar, sino edificar; y el pueblo de Chile está preparado para esa gran tarea en esta hora trascendente de nuestra vida.

Compañeras y compañeros, amigas y amigos:

¡Cómo hubiera deseado que los medios materiales de comunicación me hubieran permitido hablar más largamente con ustedes, y que cada uno hubiera oído mis palabras, húmedas de emoción, pero al mismo tiempo firmes en la convicción de la gran responsabilidad que todos tenemos y que yo asumo plenamente!

Yo les pido que esta manifestación sin precedentes se convierta en la demostración de la conciencia de un pueblo.

Ustedes se retirarán a sus casas sin que haya el menor asomo de una provocación y sin dejarse provocar. El pueblo sabe que sus problemas no se solucionan rompiendo vidrios o golpeando un automóvil. Y aquellos que dijeron que el día de mañana los disturbios iban a caracterizar nuestra victoria, se encontrarán con la conciencia y la responsabilidad de ustedes. Irán a su trabajo mañana o el lunes, alegres y cantando; cantando la victoria tan legítimamente alcanzada, y cantando al futuro. Con las manos callosas del pueblo consciente y disciplinado podrá realizar.

América Latina y más allá de la frontera de nuestro pueblo, miran el mañana nuestro. Yo tengo plena fe en que seremos lo suficientemente fuertes, lo suficientemente serenos y fuertes, para abrir el camino venturoso hacia una vida distinta y mejor; para empezar a caminar por las esperanzadas alamedas del socialismo, que el pueblo de Chile con sus propias manos va a construir.

Reitero mi reconocimiento agradecido a los militantes de la Unidad Popular; a los Partidos Radical, Comunista, Socialista, Social Demócrata, MAPU y API; y a los miles de independientes de izquierda que estuvieron con nosotros.

Expreso mi afecto y también mi reconocimiento agradecido a los compañeros dirigentes de esos partidos, que por sobre las fronteras de sus propias colectividades hicieron posible la fortaleza de esta unidad que el pueblo hizo suya. Y porque el pueblo la hizo suya ha sido posible la victoria, que es la victoria del pueblo.

El hecho de que estemos esperanzados y felices no significa que vayamos nosotros a descuidar a vigilancia: El pueblo, este fin de semana, tomará por el talle a la patria y bailaremos desde Arica a Magallanes, y desde la cordillera al mar, una gran cueca, como símbolo de la alegría sana de nuestra victoria.

Pero al mismo tiempo, mantendremos nuestros comités de acción popular, en actitud vigilante, en actitud responsable, para estar dispuestos a responder a un llamado, si es necesario, que haga el comando de la Unidad Popular. Llamado para que los comités de empresas, de fábricas, de hospitales, en las juntas de vecinos y en los barrios y en las poblaciones proletarias vayan estudiando los problemas y las soluciones; porque presurosamente tendremos que poner en marcha el país. Yo tengo fe, profunda fe, en la honradez, en la conducta heroica de cada hombre y cada mujer que hizo posible esta victoria. Vamos a trabajar más. Vamos a producir más.

Pero trabajaremos más para la familia chilena, para el pueblo y para Chile, con orgullo de chilenos y con la convicción de que estamos realizando una grande y maravillosa tarea histórica.

¡Cómo siento en lo último de mi fibra de hombre, cómo siento en las profundidades humanas de mi condición de luchador, lo que cada uno de ustedes me entrega! Esto que hoy germina es una larga jornada. Yo sólo tomo en mis manos la antorcha que encendieron los que antes que nosotros lucharon junto al pueblo y por el pueblo.
Este triunfo debemos tributarlo en homenaje a los que cayeron en las luchas sociales y regaron con su sangre la fértil semilla de la revolución chilena que vamos a realizar.

Quiero antes de terminar, y es honesto hacerlo así, reconocer que el gobierno entregó las cifras y los datos de acuerdo con los resultados electorales.

Quiero reconocer que el jefe de plaza, general Camilo Valenzuela, autorizó este acto, acto multitudinario, en la convicción y la certeza que yo le diera de que el pueblo se congregaría, como está aquí, en actitud responsable, sabiendo que ha conquistado el derecho a ser respetado; respetado en su vida y respetado en su victoria; el pueblo que sabe que entrará conmigo a La Moneda el 4 de noviembre de este año.

Quiero destacar que nuestros adversarios de la Democracia Cristiana han reconocido en una declaración la victoria popular. No le vamos a pedir a la derecha que lo haga. No lo necesitamos. No tenemos ningún ánimo pequeño en contra de ella. Pero ella no será capaz jamás de reconocer la grandeza que tiene el pueblo en sus luchas, nacida de su dolor y de su esperanza.

Nunca, como ahora, sentí el calor humano; y nunca, como ahora, la Canción Nacional tuvo para ustedes y para mí tanto y tan profundo significado. En nuestro discurso lo dijimos: somos los herederos legítimos de los padres de la patria, y juntos haremos la segunda independencia: la independencia económica de Chile.

Ciudadanas y ciudadanos de Santiago, trabajadores de la patria: ustedes y sólo ustedes son los triunfadores. Los partidos populares y las fuerzas sociales han dado esta gran lección, que se proyecta más allá, reitero, de nuestras fronteras nacionales.

Les pido que se vayan a sus casa con la alegría sana de la limpia victoria alcanzada. Esta noche, cuando acaricien a sus hijos, cuando busquen el descanso, piensen en el mañana duro que tendremos por delante, cuando tengamos que poner más pasión, más cariño, para hacer cada vez más grande a Chile, y cada vez más justa la vida en nuestra patria.

Gracias, gracias, compañeras. Gracias, gracias, compañeros. Ya lo dije un día: Lo mejor que tengo me lo dio mi partido, la unidad de los trabajadores y la Unidad Popular.

A la lealtad de ustedes, responderé con la lealtad de un gobernante del pueblo; con la lealtad del compañero presidente.

***

Salvador Allende Gossens, madrugada del 5 de septiembre de 1970

ENTREVISTA A TOMÁS HIRSCH EN LIMA

ENTREVISTA A TOMÁS HIRSCH EN LIMA

Entrevista. THOMÁS HIRSCH 

"Hay lobby de la derecha chilena para no extraditar a Fujimori"

Líder del Partido Humanista, vinculado a la izquierda chilena, llega esta noche al Perú

Por Ítalo Sifuentes Alemán

Tomás Hirsch llega esta noche a Lima para realizar una serie de actividades académicas y políticas en torno de su agrupación, el Partido Humanista, con la que en el 2005 postulara a la presidencia de Chile y con la que, según adelantó a nuestro Diario, postulará en el 2009 en busca de reemplazar a Michelle Bachelet.

¿Chile podría convertirse en un refugio de dictadores si su país no aprueba la extradición del ex presidente Alberto Fujimori?
Me parecería gravísimo para mi país y para la región que Chile no extradite a Fujimori. Eso haría un grave daño a la defensa de los derechos humanos en el futuro en toda la región latinoamericana. En dos o tres oportunidades, me reuní con los familiares de las víctimas de Fujimori cuando vinieron a Chile, también con los jueces, y la verdad es que no hay justificación legal para no conceder la extradición. Si esto ocurriera, habría que asumir que obedece directa y exclusivamente a presiones extrajudiciales. Lamentablemente, uno ve cómo hay ciertos medios que en Chile van preparando el terreno para una decisión de ese tipo. Incluso en los medios se utiliza el argumento de que al gobierno de Alan García no le convendría la extradición debido a que los parlamentarios fujimoristas lo apoyan en el Congreso. Van creando un ambiente que justifique, casi como una cuestión para la paz dentro de la región, el rechazo a la extradición. Insisto en que en caso no se extraditara a Fujimori, correspondería lo que ya se ha anunciado: una acusación al Gobierno Chileno ante la Corte Internacional de Derechos Humanos.

Fue muy extraña la decisión en primera instancia del juez Orlando Álvarez denegando la extradición de Fujimori.
Absolutamente, no olvidemos que la fiscal Mónica Maldonado recomendó la extradición de Fujimori como totalmente ajustada al derecho y con base en todos los antecedentes que tuvo en su poder respecto de cada uno de las acusaciones que se le hicieron. Por lo tanto, la decisión del juez Álvarez francamente sorprende a cualquiera que entienda que las decisiones de extradición tienen que estar ajustadas a derecho.

Se dice que Alberto Fujimori está siendo defendido por la derecha chilena. ¿Quiénes lo estarían apoyando?
Es la derecha económica chilena que invirtió fuertemente en el Perú y que tuvo un gran aliado en Fujimori. Con franqueza, yo no sé si también es un aliado en términos económicos. No nos olvidemos de los videos de Montesinos y de los dineros del grupo Luksic. Hay muchas situaciones de este tipo que en algún momento deberán ser debidamente investigadas. Esa derecha evidentemente le debe favores a Fujimori, del mismo modo que se los debe esa ultraderecha japonesa en relación al rescate de la residencia del embajador en Lima. La derecha económica chilena está vinculada con la derecha política, que es su representante en el nivel parlamentario. Uno se encuentra con un 'lobby' camuflado, que es muy mal visto, a favor de la no extradición de Fujimori.

¿Su país está dispuesto a quedarse con Fujimori en Chile?
¿Cuándo me dice Chile, quién es Chile? Creo que los demócratas, los que tenemos clara conciencia de cómo Chile fue un gran violador de los derechos humanos, vemos con una enorme preocupación que el país se convierta en refugio para los violadores de estos derechos. Sabemos lo que ha significado para Paraguay haber sido refugio de dictadores y de nazis. Ese es un estigma que a Paraguay le va a demorar años, hasta decenios, sacárselo de encima. Lamentablemente, una situación similar se puede producir en Chile.

LA FICHA
Nombre:
Tomás Hirsch.
Situación familiar: Hijo de inmigrantes judío-alemanes que escaparon de Adolfo Hitler.
Organización: Fundador del Partido Humanista de Chile. En la campaña presidencial del 2005 fue conocido como el Factor H por intentar desestabilizar la candidatura de Michelle Bachelet, a quien disputó las bases socialistas.

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Fuente:

www.elcomercio.com.pe/edicionimpresa/Html/2007-09-04/imecpolitica0779642.html