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Máximo Kinast Avilés

CHILE, 35 AÑOS DESPUES... UNA INTRODUCCION Y CUATRO REFLEXIONES

Queridos amigos, septiembre es un mes que vuelve a pasar por el corazón, es el mes en que nos recordamos de nuestros muertos, el principal : los sueños de toda una generación por un mundo más justo. 
La partida abrupta de Celia Hart en estos días me ha dejado sin aliento, pero arrimo las banderas de la esperanza gracias a ustedes.
 
Los abraza,
Patty "Ardilla" Parga.

Chile, 35 años después: una introducción y cuatro reflexiones

Patricia Parga-Vega*

El martes 11 de septiembre de 1973, el destino de toda una nación y las esperanzas de un continente van a bascular el curso de la historia… La desaparición forzada, la tortura, la prisión política y la delación inaugurarán una etapa considerada “exitosa” por los Estados Unidos.
A pesar que su gobierno no alcanzó a la mitad del periodo, Allende es una de las figuras más decisivas en la historia de Chile del siglo XX.

Escriben Álvaro Cuadra, Ernesto Carmona, Marcel Claude y Eduardo Hurtado.

El presidente Salvador Allende Gossens, dejó su vida en el empeño de llevar a cabo el mandato de su pueblo y se constituyó, para el mundo entero en un símbolo de dignidad. Hoy, desde la entraña del poder norteamericano: Informe Church, Desclasificados de la CIA, "Memorias" personales de autoridades cercanas a Nixon, podemos saber a ciencia cierta de la sangrienta operación fraguada durante diez años por los EE.UU. (1963-1973).

Tras el reconocimiento del triunfo de Allende, por parte del Senado chileno, en EEUU se registran dos reuniones, el 8 y el 14 de septiembre de 1970. En esos mismos días, el presidente de la Pepsi-Cola, Donald M. Kendall, estampó su huella en esta trágica historia.

El 14 de septiembre, diez días después de la elección presidencial chilena, Kendall fue a la Casa Blanca y le pidió a Nixon, quién había sido abogado de la Pepsi-Cola, que le concediera una audiencia extraordinaria a un chileno amigo y socio suyo: Agustín Edwards, propietario de uno de los diarios más influyentes de Chile: El Mercurio. La relación entre Nixon y Kendall estaba basada en una deuda política y como las deudas se pagan… Kendall había reconstruido a Nixon políticamente tras su derrota en la gobernación por California, hasta llevarlo a la Casa Blanca.

Se repitió una escena tantas veces vivida en América Latina: el poder de las transnacionales buscando torcer a su favor y por sus intereses la historia, sin importar los costos humanos y asociándose para ello con los empresarios locales ultraconservadores.

La reunión entre Nixon y Kendall se realizó al día siguiente, 15 de septiembre de 1970, lo que indica la prioridad del asunto para la casa Blanca. El poderoso empresario chileno Agustín Edwards pidió la ayuda de Estados Unidos para evitar el desastre en Chile.(1) Kissinger en sus memorias le endosa al chileno Edwards la responsabilidad de haber presionado a Nixon, de haberle “calentado” el ánimo para que decidiera acciones drásticas. Tras esta entrevista Nixon se junto, esa misma tarde, con Kissinger; el fiscal general (General Attorney) John Mitchell –quien se encontraba ahí a título privado y no oficial-; y Richard Helms, director de la CIA, quién registro algunas notas de esa reunión:

– Aunque tenga una sola oportunidad entre diez, salve a Chile.
– Gastar duro
– No importa los riesgos que haya que correr
– No meter a la embajada en esto
– Diez millones de dólares disponibles, más si es necesario
– Trabajar a tiempo completo, los mejores hombres disponibles
– Elaborar un plan estratégico de supuestos variables
– Hacer aullar de dolor a la economía (chilena)
– 48 horas para el plan de acción

“En ese encuentro, Nixon nos ordenó a los tres no informar de esas instrucciones al Secretario de Estado, al Secretario de Defensa, al embajador en Chile y al jefe de la CIA en Chile. De toda mi carrera esa fue la ocasión en que tuve un mayor secreto”, aseguró Richard Helms al escribir sus memorias.

El Informe Church anotó así el resultado de tal cita:

“El 15 de septiembre, el presidente Nixon informó al director de la CIA, Richard Helms, que un gobierno allendista no era aceptable para los Estados Unidos e instruyó a la CIA para que jugara un rol directo en organizar un golpe de Estado en Chile para evitar que Allende accediera a la presidencia”.

Y el propio director de la CIA lo ratificó en sus memorias: “El presidente me ordenó instigar un golpe militar en Chile, un país hasta entonces democrático”.(2) Y agregó en sus notas que a Nixon y a Kissinger “no les preocupaban los riesgos que esto entrañaba”. Sin embargo esta primera etapa destinada a evitar la presidencia de Allende fracasó rotundamente, lo que dio inicio a una segunda reunión de urgencia.

A esas alturas, con Allende instalado en la Moneda, todos los esfuerzos de la Casa Blanca –concluyó el Informe Church– “estaban orientados al golpe militar”.

El resultado de esta sedición norteamericana, tras 35 años de ocurridos los hechos, generan hoy reflexiones interesantes e inéditas de cuatro chilenos bien situados para una lectura histórica y de sus efectos reales en el Chile de hoy. La exitosa estrategia de los EE.UU. y su perfeccionamiento e incursión en otros países del tercer mundo. La necesidad de la memoria histórica y el rol de los medios.

Notas.
(1)Henry Kissinger, White House Years (Brown, Boston: Little, 1978).
(2)Richard Helms, A Look over my Shoulder (New York: Random House, 2003)

*Periodista, miembro de Investig’Action.
 


Primera reflexión:
11 septiembre 1973, Golpe de Estado en Chile

Álvaro Cuadra*
No es fácil referirse a los sucesos del once de septiembre de 1973, dejando fuera las propias pasiones. Es así porque se trata de un acontecimiento traumático para una gran mayoría de chilenos, cuyas consecuencias debemos vivir cotidianamente hoy. El Golpe de Estado ocurrido hace ya más de tres décadas no es un hecho histórico sepultado en el pasado. Por el contrario, el presente económico, político y cultural del Chile actual no se explica sino por aquella fecha.

La dictadura militar diseñó la matriz de la cual emerge el Chile de hoy. Un modo particular de organizar la economía, el neoliberalismo. Una manera de administrar la política, una democracia de baja intensidad. Un tipo de cultura adversa de toda forma colectivista o asociativa, el individualismo. Este molde sigue vigente en todas y cada una de sus partes. Cualquier observador desapasionado debe consentir que el diseño militar ha sido objeto de escasas medidas cosméticas. Bastará pensar, por ejemplo, en la Constitución Política que sigue siendo la pauta general sobre la que se ordena la vida nacional.

El sentido último de esta reorganización militar del Chile contemporáneo, ha sido y es, salvaguardar la tradición y el orden de la nación. Es decir, como afirmó el mismo Pinochet: salvar vida y fortuna a las elites dirigentes que sintieron amenazados sus privilegios. Dicho con absoluta honestidad, debemos admitir que las vigas maestras del diseño militar han funcionado hasta nuestros días, cumpliendo cabalmente el propósito para el que fueron creadas. Desde la ley electoral hasta la legislación en torno a la salud, la previsión social o las leyes tributarias.

En rigor, la llamada Concertación de Partidos por la Democracia, o ha hecho sino administrar el modelo heredado, con el claro compromiso de garantizar su continuidad. De suerte que más allá de sus epilépticas bravatas y del gastado discurso demagógico, los personeros concertacionistas han actuado más como “estafetas” de la derecha económica que como representantes del pueblo. Incapaces de llevar adelante un proyecto histórico alternativo, se han sumido en una atmósfera de ineptitud y de, para decirlo con elegancia, “debilidad moral”.

Como en una mala novela de terror, el amnésico Chile de hoy vuelve su mirada a las luminosas vitrinas del consumo suntuario, a las rutilantes pantallas de plasma, mientras en el patio desentierran osamentas de algún vecino o pariente. Son los muertos silenciados por esta historia macabra que todavía persiste, obstinada, en ocultar cadáveres en el ropero. El once de septiembre no ha terminado en nuestro país, está presente en cada línea de la Constitución, en el opaco gris de los cuarteles y comisarías; en la risa socarrona del “honorable”, y en muchos “hombres de negocios”. El once de septiembre sigue vivo en quienes tanto le deben al General.

El crimen cometido en Chile no atañe, tan sólo a los dramáticos sucesos conocidos por todos. El verdadero Mal está todavía con nosotros, en nuestra vida cotidiana, en la injusticia naturalizada y aceptada como desesperanza. La verdadera traición a Chile es haber impedido que, por vez primera, aquel hombre y aquella mujer humildes, hubiesen comenzado a construir su propia dignidad en sus hijos, y en los hijos de sus hijos.

En un sentido último, Augusto Pinochet Ugarte, fue la mano tiránica que interrumpió la maravillosa cadena de la vida. Como Caín, el general asesinó a sus hermanos, ofendiendo al Espíritu que late en el fondo de la historia humana. Sus obras, su herencia lamentable ya la conocemos: generaciones de chilenos condenados al infierno de la ignorancia, la pobreza, el luto y la indignidad. En el Chile del presente no hay paz para los muertos como tampoco la hay para los vivos.

Más allá de las complicidades de la mentira para ocultar la naturaleza de aquella tragedia; por mucho que se esfuercen algunos falsos profetas en exorcizar las cenizas, enseñando la resignación; y más allá de los demagogos de última hora que administran hoy el palacio: hay un pueblo silencioso y paciente que encarna el advenimiento histórico de un mundo otro

*Investigador y docente de la Escuela Latinoamericana de Postgrados (ELAP). Miembro de Arena Pública, Plataforma de Opinión. Universidad de Artes y Ciencias Sociales, ARCIS-Chile.
 

Segunda reflexión:
El lado oscuro del Chile de hoy

Ernesto Carmona*

¿Qué ha cambiado en Chile desde que fue derribado el gobierno democráticamente elegido de Salvador Allende? Han transcurrido 35 años, 17 de dictadura militar y 18 de “transición a la democracia” conducida por una coalición hegemonizada por los partidos Socialista, Demócrata Cristiano y Por la Democracia, seguidos de otros menores, como el partido Radical, llamada Concertación de Partidos por la Democracia.

La primera observación es que la “transición” lleva ya más tiempo que la dictadura. Pero las condiciones de vida del pueblo han empeorado dramáticamente desde la época de Allende. Y hay poca cabida para protestar. Hoy existe una perversa democracia formal que limita el acceso de los pobres a la política y excluye de cualquier participación a la minoría comunista y a otros grupos izquierdistas. Existe un sistema binominal de elecciones que fue creado precisamente para que dos grandes bloques –la derecha y la Concertación– se alternen perpetuamente en el poder, tal como ocurre con los demócratas y republicanos en EEUU.

El fin de la dictadura no fue sólo el resultado de la lucha del pueblo, que aportó generosamente su sangre, instigado por quienes hoy gobiernan al país, sino que prevaleció un acuerdo político impulsado por los mismos factores internacionales que provocaron la caída de Salvador Allende, es decir, EEUU, la CIA, la USAID, el Fondo Nacional para la Democracia (NED, su sigla en inglés) y las grandes corporaciones transnacionales, cuyos negocios de explotación de los recursos naturales mejoraron notoriamente en estos últimos 18 años, según todos los indicadores. Los sectores que producen mayores ganancias al capital local e internacional son la minería del cobre, que es 70% privada, y la industria de la celulosa que se extrae de los bosques del territorio indígena, entre muchos otros rubros.

Neo-derecha “progresista”

La dictadura sigue presente, pero con otra apariencia, en el exitoso modelo de “desarrollo democrático” que padece Chile, pero que se exporta como imagen envidiable para otros países. La carta magna de la dictadura, que data de 1980, ha sido legitimada por sucesivas reformas constitucionales “de parche” concertadas por el gobierno con la derecha parlamentaria. Cada vez que tienen la oportunidad, las organizacionales patronales de la derecha económica manifiestan su satisfacción por la marcha de sus negocios bajo la administración concertacionista, particularmente bajo el sexenio presidencial de Ricardo Lagos (2000-2006).

En estos 18 años de “transición a la democracia”, la Concertación se convirtió en una neo-derecha, con tintura socialista y social cristiana, como ocurrió antes con los partidos “progresistas” en Europa y en otras latitudes, donde la social democracia imitó a la democracia cristiana como nueva expresión partidaria renovada de la derecha tradicional. El socialismo de hoy no es el mismo de los tiempos de Allende.

El partido del presidente inmolado que pretendió realizar reformas sociales involuciona por el mismo camino que siguieron antes sus colegas socialistas de España y Francia, los laboristas del Reino Unido, el partido “trabalhista” de Brasil y tantos otros. El Chile de hoy se puede transitar libremente pero por carreteras privadas. Santiago tiene una red de autopistas urbanas que cobran. La gente se ve triste porque está endeudada, aunque existe algo de trabajo, pero precario y “flexibilizado”. Los empleadores no tienen que complicarse con la seguridad social de sus trabajadores. La educación, la salud y la previsión social se han privatizado, convirtiéndose en negocios o “industrias”.

Una nueva clase política de apariencia “democrática y progresista” se incrustó en la superestructura del poder del Estado para administrar la expoliación del pueblo chileno y de sus recursos naturales con mayor “eficiencia” que los militares y con pocos reclamos de los trabajadores, gracias al control de la Concertación sobre la Central Única de Trabajadores (CUT). Esa clase política también ha puesto en marcha un proceso de corrupción a expensas de los fondos públicos sin precedentes en la historia política republicana del país.

Los rebeldes son jóvenes

Los disidentes, incluidos cientos de miles de izquierdistas allendistas, no tienen cabida en esta democracia, porque el sistema electoral binominal les bloquea su acceso al Parlamento. Los jóvenes se niegan a inscribirse voluntariamente en los registros electorales. O sea, rehúsan adquirir el derecho al voto. Una vez inscritos tendrían la obligación de concurrir a votar a riesgo de severas sanciones. Si el derecho a voto no se ejerce, en Chile hay castigo. Y el gobierno pretende legislar una inscripción automática al cumplirse la mayoría de edad de 18 años, manteniendo la obligatoriedad del voto, en un esfuerzo desesperado por recuperar la representatividad perdida.

Paradojalmente, quienes se oponen a esta medida totalitaria son los propios herederos políticos del pinochetismo que ahora juegan al populismo electoral al mejor estilo del Partido Popular español.

Cuando algunos sindicatos que no están bajo el control de la Concertación y ciertos sectores de la sociedad chilena manifiestan su descontento con el nuevo modelo político-económico que favorece a los ricos, son brutalmente reprimidos por el gobierno nominalmente “socialista”, en nombre del sagrado sistema legal heredado de la dictadura que garantiza la expoliación neoliberal. Los más afectados han sido los sindicatos de trabajadores subcontratados –o tercerizados con empleo precario y “flexible”–, los estudiantes y la etnia mapuche, cuyo territorio permanece ocupado militarmente por años, sin nada que envidiarle a Palestina.

Y al igual que Israel, Chile hace caso omiso a las recomendaciones de los organismos de derechos humanos de Naciones Unidas. La región mapuche, con sus habitantes en extrema pobreza perpetua, es un territorio ocupado por Carabineros bajo permanente estado de sitio, mientras sus tierras son explotadas por las industrias madereras de los grupos económicos más ricos de Chile.

El gobierno de la socialista Michele Bachelet eligió el camino de la represión, hasta con 1.500 detenciones de jóvenes estudiantes en el mes de julio 2008. La policía militarizada de Carabineros ejerce una brutalidad sin restricciones, incluso en detenciones regulares ordenadas por algún tribunal. El fallecimiento del jefe policial en un accidente aéreo en Panamá, mientras andaba de compras con su familia y ciertos allegados, fue convertido en tragedia nacional por el gobierno y los medios de comunicación, con duelo oficial y un derroche propagandístico que elevó al difunto a la categoría de un santo.

El rol de los medios

Todo esto ocurre mientras existe una creciente criminalización de la protesta civil, que comenzó reduciendo a 14 años la responsabilidad penal de los jóvenes. Los estudiantes que protestan en las calles corren el riesgo de ser procesados como autores de crímenes, no de desórdenes públicos, como ya ocurre en países como El Salvador, que hizo suya la ley antiterrorista de EEUU, la Patriot Act. Sin embargo, cuando un estudiante de 15 años es detenido y apaleado por Carabineros en las calles de cualquier ciudad, debe permanecer detenido hasta que sus padres vayan a rescatarlo a la comisaría. Es decir, hay un doble estándar entre los derechos ciudadanos y la responsabilidad penal que siempre opera contra los jóvenes.

El debate parlamentario se realiza entre cuatro paredes, casi igual que en los tiempos de la dictadura, sólo que ahora la sala es más grande y hay más protagonistas de la clase política disfrutando de un salario que pagan “todos los chilenos”. Tampoco hay debate público democrático en la prensa, donde no hay acceso para todas las opiniones ni existe cabida para los críticos y disidentes.

Los grandes medios de comunicación –cuya propiedad está súper concentrada– apoyan las medidas represivas y demás políticas del gobierno que son del agrado de los grupos económicos y de los poderes fácticos. Los medios practican un doble juego de apoyo y crítica, aunque las portadas más populares se dedican a temas banales. Dos empresarios controlan la prensa escrita del país, Agustín Edwards y Álvaro Saieh, a través de sus diarios insignia El Mercurio y La Tercera.

La televisión exhibe el mismo signo ideológico, estigmatiza las protestas sociales, cultiva la banalidad y criminaliza peyorativamente a sus protagonistas a través de todos los canales. El candidato presidencial Sebastián Piñera, que es la versión local de Silvio Berlusconi, tiene su propio canal de televisión, mientras otro responde al Vaticano, un tercero pertenece al multimillonario Ricardo Claro, del Opus Dei, otros dos pertenecen al magnate mexicano Ángel González y el canal del Estado es co-gobernado por los intereses comunes de un directorio acordado en cuotas entre la derecha y la Concertación.

Diputados “elegidos” a dedo

Resulta imposible describir in extensu en una simple crónica al Chile de hoy, a 35 años de la muerte de Salvador Allende. Hay múltiples brochazos para pintar esta situación. Por ejemplo, en estos días los chilenos se enteraron de la asunción de un nuevo diputado que jamás fue sometido al voto popular. Se trata del reemplazante socialista del fallecido Juan Bustos, presidente de la Cámara. La ley permitió que el sucesor fuera designado a dedo por el partido del difunto. El premio recayó en Marcelo Schilling, que se hizo célebre como organizador de “La Oficina”, una instancia de espionaje interno creada por Patricio Aylwin (2000-2004) que Ricardo Lagos convirtió en la Agencia Nacional de Inteligencia (ANI), para vigilar a los disidentes domésticos.

Los empresarios exportadores de productos primarios como uvas, manzanas y peras llevan años quejándose de la devaluación del dólar, que es un fenómeno mundial, no chileno. Con dinero proveniente de las ventas del 30% del cobre que el Estado sigue poseyendo (Allende nacionalizó el 100% de ese recurso), el Banco Central destinó 8.000 millones de dólares para comprar dólares durante todo 2008, haciendo subir artificialmente el precio de la divisa extranjera en el mercado interno a fin de beneficiar a los exportadores. Con esta medida se desató una inflación que eleva dramáticamente el costo de la vida y de la energía, que es básicamente importada como gas de Argentina. De paso, se violó una de las sagradas normas de la economía neoliberal, al manipular “la mano libre del mercado”, pero esto no le importa a los diarios como El Mercurio, que defienden a sangre y fuego el neoliberalismo.

El ministro de Hacienda Andrés Velasco llegó a decir que las últimas cifras de aumento del desempleo son buenas porque indican que hay más gente buscando trabajo (¡sic!).

…Y echaron a mi vecino

Chile fue el país más golpeado por el retrógrado experimento neoliberal mundial que comenzó en los años 70. Precisamente para esa experimentación con un pueblo atado, encarcelado o asesinado, sin capacidad de reclamar, se estableció una dictadura militar. Hoy sus cifras macroeconómicas son buenas, se muestran como ejemplares para otros países, pero los números benefician exclusivamente a los que ya son ricos y al capital extranjero. Los grandes empresarios suelen decir por televisión que ahora sí el país va por “el camino correcto” del crecimiento. Pero crecimiento ¿para dónde? ¿Hacía qué?...

Mientras yo escribía esta historia en esta mañana de lunes, vino la policía, un tribunal y la fuerza policial a desalojar y lanzar a la calle a mi vecino de clase media porque no ha pagado su departamento… Como diría Bertold Brecht, ¿cuándo vendrán por mí?...

*Consejero nacional del Colegio de Periodistas de Chile; secretario ejecutivo de la Comisión Investigadora de Atentados a Periodistas (CIAP) de la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP) y miembro del movimiento Axis for Peace.

 

Tercera reflexión
A cien años del natalicio de Salvador Allende

Marcel Claude*

El 4 de diciembre de 1972, el entonces presidente de Chile, Salvador Allende, tuvo la oportunidad de presentarse ante la Asamblea General de Naciones Unidas en Nueva York y dar cuenta del país que presidía. Muchas cosas han cambiado en el curso de los últimos 35 años pero otras son muy similares e incluso, en algunos casos, se ha profundizado la distancia entre lo deseable y la áspera realidad.

En cuanto a los cambios de signo negativo, una actualización al 2008 debería decir, por ejemplo:

“Vengo de Chile, un país pequeño, en el que hoy cualquier ciudadano ya no es libre de expresarse como mejor prefiera, con una preocupante intolerancia cultural, religiosa e ideológica, donde la discriminación racial tiene cabida.

"Un país con una clase obrera atomizada en distintas y pobres organizaciones sindicales, donde el sufragio universal y secreto, es cada día menos participativo y cada vez más el vehículo para consagrar un régimen político excluyente, con un Parlamento que sufrió una severa interrupción en su funcionamiento desde su creación hace 196 años y que permanece como un poder limitado y de dudosa representatividad popular, donde los tribunales de justicia no son independientes del Ejecutivo y de los poderes económicos y militares.

"Un país que desde 1981 cuenta con una carta constitucional creada de acuerdo a las necesidades de una oligarquía representada en la dictadura de Augusto Pinochet y avalada por los presidentes Aylwin, Frei Ruiz-Tagle, Lagos y Bachelet, cuya vida pública está organizada en instituciones civiles bajo la tutela de las Fuerzas Armadas, con un extremadamente limitado espíritu democrático.

"Un país con cerca de diecisiete millones de habitantes que en los últimos 30 años no ha logrado ningún premio Nobel de Literatura, como si lo hicieron Gabriela Mistral y Pablo Neruda, ambos hijos de modestos trabajadores de un Chile menos pretencioso y soberbio pero también más humano y noble”.

Siguiendo la misma línea argumental, hoy no es posible decir que el pueblo de Chile “se encuentra plenamente entregado a la tarea de instaurar la democracia económica, para que la actividad productiva responda a necesidades y expectativas sociales, y no a intereses de lucro particular”. Menos se podría añadir que “los trabajadores están desplazando a los sectores privilegiados del poder político y económico, tanto en los centros de labor, como en las comunas y en el Estado”.

Más bien habría que decir que el proceso que vive el país es totalmente opuesto y no se dirige, como sostenía entonces Allende, hacia la superación del sistema capitalista, peor aún, se consolida un capitalismo cada día más salvaje y despiadado.

En su aplaudido discurso, Allende señalaba la necesidad de poner al servicio de las enormes carencias del pueblo chileno, la totalidad de nuestros recursos económicos, lo que tenía –según él– directa relación con la recuperación de la dignidad de Chile. Para Salvador Allende, debíamos acabar con una situación en la que nosotros, los chilenos, debatiéndonos contra la pobreza y el estancamiento, teníamos que exportar enormes sumas de capital en beneficio de la más poderosa economía del mundo, por lo que la nacionalización de los recursos básicos constituía una reivindicación histórica.

Nuestra economía no podía tolerar por más tiempo la subordinación que implicaba tener más del 80% de las exportaciones, en manos de un reducido grupo de grandes compañías extranjeras que siempre habían antepuesto sus intereses a las necesidades de los países en los cuales realizaban sus operaciones lucrativas. Tampoco podíamos aceptar la lacra del latifundio, los monopolios industriales y comerciales, el crédito para beneficio de unos pocos ni las brutales desigualdades en la distribución del ingreso.

Esta realidad denunciada por el entonces presidente Allende, no ha cambiado mayormente e incluso se ha agudizado, puesto que hoy los monopolios y la concentración de la riqueza son aún peores que en ese entonces; así también, la propiedad de la tierra y de los principales recursos naturales siguen siendo de usufructo del capital trasnacional y de los grupos económicos nacionales.

En relación al cobre, Allende denunciaba que “sólo en los últimos cuarenta y dos años se llevaron, en ese lapso, más de cuatro mil millones de dólares de utilidad…”. Cuánto más no habría que escandalizarse hoy en día cuando sólo en el año 2006, las compañías multinacionales que explotan el cobre chileno se llevaron la módica suma de 20 mil millones de dólares.

En ese entonces, Allende comparaba cifras y pedía tener presente que con sólo una parte de esa suma se asegurarían proteínas para siempre a todos los niños chilenos. Respecto a las sumas que hoy extrae el capital extranjero podemos afirmar –como lo hiciera Allende– que se podría asegurar por muchos años una educación apropiada para todos los niños de Chile. Lo grave es que esto no sólo ocurre con el cobre, sino también con el agua, el suelo, y todos los recursos pesqueros y forestales de que dispone el país para su desarrollo.

En ese entonces como hoy con Allende podemos afirmar que “Chile es también un país cuya economía sigue enajenada a empresas capitalistas extranjeras…; un país con una economía extremadamente sensible ante la coyuntura externa, donde millones de personas han sido forzadas a vivir en condiciones de explotación y miseria, de cesantía abierta o disfrazada”.

A tanto ha llegado el retroceso de Chile en casi todos los aspectos que hoy ni siquiera siguen siendo validas las conclusiones de Allende, cuando se refería al pueblo chileno como políticamente maduro. Hoy es todo lo contrario, ya que como pueblo, exhibimos una inmadurez política mayúscula que impide por falta de práctica, capacidad reflexiva, desidia, flojera y hasta mediocridad superior, una participación activa y decidida para hacer frente a los saqueos, robos y todo tipo de abusos de que somos víctimas.

La trágica actualidad de ese ovacionado discurso de Allende, se extiende también a las consecuencias que él anunciara como resultado del proceso de globalización y que hoy se hacen cada día más evidentes, cuando sostenía que las perspectivas para Chile, como para tantos otros países del Tercer Mundo, no eran más que estar condenados a excluir de las posibilidades de progreso, bienestar y liberación social a más y más millones de personas, relegándolas a una vida infrahumana.

Así y todo, confiamos tanto como Allende en que los grandes valores de la Humanidad tendrán que prevalecer y no podrán ser destruidos.

* Economista y Director de Arena Pública, Plataforma de Opinión de Universidad de Artes y Ciencias Sociales ARCIS-CHILE.


Cuarta Reflexión
Paradojas de la dictadura y democracia chilena

Eduardo Hurtado*


Las clases en la Escuela de Periodismo de la Universidad de Chile tenían mucho de paradojal. Mientras en sus aulas se leían textos sobre la libertad de prensa, el terror se expandía y se respiraba en cada una de sus instalaciones. La escuela reabierta en septiembre de 1974, un año después del golpe de estado, representaba la realidad que se vivía en todas las universidades públicas intervenidas por los golpistas.

Les había bastado un año para clausurar aquellas instituciones académicas de mayor prestigio intelectual. Sobre todo, las que históricamente habían representado los pensamientos más progresistas en Latinoamérica, y cuna de académicos de todo el mundo que llegaban a sus claustros a enseñar.

Periodismo no había sido la excepción. Por eso que las expulsiones masivas de académicos y alumnos de pensamiento de izquierda, en sus más variadas definiciones y doctrinas, tanto chilenos y extranjeros, había dejado a esos institutos acéfalos de sus mejores docentes y tan sólo habían logrado sobrevivir aquellos de menor relevancia. El miedo era cosa viva. Extraños personajes, muchos de ellos haciéndose pasar por alumnos que nadie reconocía como tales, se sentaban en las clases a observar al alumnado y grabar las opiniones que pudieran entregar en clases. El plantel de servicio y aseo también lo componían extraños individuos que ingresaban incluso a los baños de hombres y mujeres, revisando los muros para ver si había rayados contra la dictadura.

Pero, sin duda, la parte peor, era el miedo que invadía a la comunidad universitaria, luego que en varias oportunidades agentes de los servicios de seguridad –DINA de Pinochet–, ingresaban a clases y en presencia de todos detenían a los estudiantes y a veces también a profesores. Algunos de ellos integran hasta hoy las listas de detenidos desaparecidos o debieron marchar al exilio, luego de largas condenas en los campos de concentración del régimen.

Todos estos hechos no sólo no podían ser denunciados a través de los propios canales universitarios, sino que los medios de comunicación de la época los ignoraban completamente. “Autocensura”, era la palabra preferida entonces y que no significaba otra cosa que aquel que osara cualquier disenso en público, inexorablemente, terminaría en las mazmorras de la dictadura en calidad de preso político o asesinado. Por eso, era frecuente ver en los diarios murales de las escuelas o en los informativos centrales, únicamente noticias relativas a los torneos de fútbol interfacultades, o más triviales como saludos de cumpleaños, ventas de bicicletas o cosas así.

Así la libertad de prensa se proclamaba en los textos que se leían en las casas, al tiempo, que se ignoraba completamente la realidad. Ningún trabajo de investigación en periodismo, podía referirse a la realidad chilena. Lo común era investigar historias de Etiopía con Haile Selassie, o el conflicto árabe israelí desde una perspectiva pro estadounidense, etc.

A lo anterior había que agregar un clima altamente represivo en el Instituto Pedagógico –lugar donde estaba Periodismo y las escuelas de Sociología, Sicología, Antropología y todas las pedagogías– con reglas que prohibían que más de 3 personas anduvieran juntas por los arbolados patios, porque podía entenderse como una manifestación opositora.

Lo mismo para comer en los casinos. No se debían poner libros sobre la mesa a fuerza de ser considerado un acto subversivo por si alguien osaba dejar subrepticiamente panfletos o volantes denunciando las atrocidades de la dictadura. Agentes vestidos de civil vigilaban las instalaciones y era frecuente que ante cualquier sospecha se abalanzaran sobre el estudiante, lo patearan y tiraran al suelo, le trajinaran la ropa y la mochila. Era frecuente y común ver esas escenas en los patios. Nadie se detenía a observarlas. Estaba prohibido. Había además otras normas como que ninguna clase podía impartirse pasadas las 16 horas. Tras ello el campus universitario quedaba completamente clausurado y con vigilancia militar.

De ayer a hoy...

Hoy, 35 años después, en que aún se recuerdan estos hechos con escalofríos y espanto por parte de quienes los vivieron, los avances políticos en Chile si bien han sido importantes, aún subsisten contradicciones atentatorias a cualquier sociedad que quiera definirse como democrática. A pesar del tiempo transcurrido, Chile sigue siendo un país de grandes paradojas.

Como por ejemplo la libertad de prensa. Si durante la dictadura la censura y represión a la prensa parte esencial del modelo de dominación, hoy las circunstancias en cuanto a diversidad de pensamiento, pluralidad y el derecho a acceder libremente a la información, no son tanto más diferentes.

El modelo neoliberal impuesto desde la dictadura, de alta concentración económica y que se mantiene vigente en sus bases principales, ha permitido que subsistan a nivel de la prensa escrita dos duopolios de clara tendencia derechista y que durante la dictadura fueran afines al régimen de Pinochet.

Si bien es cierto no hay impedimentos legales para crear nuevos medios de comunicación, la gran mayoría de aquellos que han surgido en estos 18 años de democracia, han tenido corta vida.

Todos han sido estrangulados económicamente y, lo más paradojal, es que los propios gobiernos concertacionistas, que anualmente gastan alrededor de US$60 millones en publicidad estatal, principalmente la canalizan hacia estos dos duopolios. El Mercurio y La Tercera, que son estas empresas periodísticas, tienen un maná de recursos prácticamente garantizados por el estado y sus empresas públicas.

La situación no es diferente en la televisión, los canales públicos son un eufemismo con el criterio que deben autofinanciarse, así como en la radio, donde se han creado glandes conglomerados empresariales. Ellos no sólo controlan y vetan la información que no sea acorde a sus intereses económicos y políticos, sino además segregan aquellas noticias que contradicen los parámetros culturales que hoy dominan a la sociedad chilena, como el individualismo y el farandulismo y la banalización, con prescindencia en los grandes temas país que tengan relación con su cultura, las artes, sus pueblos originarios, etc.

Chile, es hoy una sociedad acrítica, incapaz de cuestionarse su realidad y que exhibe el triste récord de estar entre las diez sociedades del mundo con mayor desigualdad en los ingresos, según cifras y estudios de diversos organismos internacionales –incluido el Banco Mundial–. Se habla de los éxitos económicos, pero no se menciona la pobreza en sus más variadas expresiones y donde la delincuencia juvenil ha tenido un crecimiento gigantesco.

Se habla de los elevados ingresos de su población en relación a sus vecinos, pero no se menciona lo escuálidos ingresos que reciben los quintiles más pobres de la sociedad y la falta de oportunidades. Se sostiene que hay la libertad de emprender, pero todos aquellos que han intentado nuevos medios de comunicación alternativos, sucumben ante el complot de las grandes empresas matriculadas con su publicidad solamente con los medios que les son afines sumadas a la complicidad de los gobiernos concertacionistas, que optaron por el entendimiento con la derecha.

Es así como opiniones disidentes de grupos ambientalistas y políticos que se oponen a la construcción de grandes represas hidroeléctricas en la zona de Aysén, –que significará un desastre ecológico y medioambiental de una de las grandes bioreservas naturales de la Tierra en la Patagonia chilena– están casi completamente vedadas. La trasnacional Endesa de España, de los grandes avisadores publicitarios en Chile a través de sus empresas relacionadas, se encuentra cerca de lograr sus objetivos con la complicidad de los medios que fueron afines a la dictadura y que habitualmente bloquean cualquier disenso o las muestran reducidas a su mínima expresión.

Al igual que la trasnacional minera canadiense Barrick, que con su proyecto Pascua Lama en la zona norte de Chile, también está a punto de concretar la destrucción de uno de los más antiguos glaciares del mundo y arrasar de paso con una de las culturas precolombinas más antiguas como son los diaguitas.

El bloqueo informativo alcanza también a la región de la Araucanía, donde el sufrido pueblo mapuche subsiste cercado en sus comunidades por los grandes conglomerados forestales, que durante la dictadura se apropiaron de miles de hectáreas de esta etnia, que hoy lucha por su recuperación. Todas las manifestaciones y rebeliones de este pueblo a los abusos de las compañías son presentadas en la prensa oficial como propias de insurrectos y subversivos, negando cualquier reconocimiento a que se trata de la comunidad más pobre de Chile, segregada y atomizada, desde la época de la conquista española y a la que los sucesivos gobiernos chilenos le desconocieron todos sus tratados.

Los 35 años transcurridos desde el golpe militar de 1973, han marcado ya a varias generaciones de chilenos. Una de esas marcas es la dificultad de vivir en una nación donde todos los ciudadanos libremente puedan optar por medios de comunicación plurales y diversos. Una gran tarea por delante.

*Periodista.

ESA SENSACIÓN DE RABIA E IMPOTENCIA

Por José Raúl Vaquero*

Con gran preocupación vivo una situación que lamentablemente cada vez está siendo más habitual dentro de las comunidades locales de nuestros sistemas democráticos, me refiero a la sensación de impotencia y rabia contenida que cada vez más ciudadanos manifiestan contra un sistema político que según sus sensaciones, en vez de representarles se valen de los mismos para campar a sus anchas en una impunidad intocable durante los años de mandato.

Los ejemplos son múltiples y no hay nada más que echar un vistazo a los medios de comunicación para ver atropellos de poder de unos pocos políticos frente a la mayoría de ciudadanos que dicen representar. Ayuntamientos que deciden cambiar el tipo de impuesto en contra de la opinión mayoritaria de sus ciudadanos, cambio de leyes que aun siendo impopulares salen adelante, u otros que envalentonados en los votos confiados se atreven a subirse el sueldo nada más tomar posesión de sus nuevos sillones a pesar de contar sus entes locales con deudas millonarias.

El ciudadano se siente estafado, defraudado, impotente ante estos políticos que una vez elegidos en las urnas dan la espalda a los ciudadanos que les eligieron para hacer lo que les venga en gana, sin que existan mecanismos aparentes de control y regulación ciudadano que permitan poner orden en tales atropellos.

En estas situaciones de flagrante abuso de autoridad

  • ¿qué le queda al ciudadano antes de su próxima presencia en las urnas electorales?
  • ¿qué mecanismos legales le quedan para hacer frente a la toma de decisiones que van en contra de sus intereses tomados por quienes dicen representarles?
  • ¿servirán las nuevas tecnologías de la información como instrumentos de cambio ciudadano? y lo que es más importante
  • ¿permitirán los entes políticos la implantación y uso responsable -alfabetizado- de las tecnologías, difusión de información por parte de los ciudadanos para hacer frente a su mismo poder de forma que este pueda peligrar o ser sometido constantemente a revisión?

No tengo las respuestas a estas preguntas, pero desde la Red Internacional InfoCC un grupo de expertos mundiales nos hemos unido para buscarlas, ya que de las respuestas que demos dependerá en gran medida la salud de nuestras sociedades democráticas, de su continuidad en paz y de que sea verdaderamente instrumento de igualdad social.

Estamos entrando peligrosamente en un estadio de apatía social ante la política y las formas democráticas de representación, donde cada vez más ciudadanos se sientes "excluidos", sino peor, "engañados", por políticos que usan su voto para otros fines alejados de su fin inicial de representación.

No hablo ya de jóvenes que pasan de la política, sino que también hablo de adultos responsables con sus sociedades los que no creen ya en un sistema que los ignora en los períodos de tiempo que transcurren entre votación y votación.

Las campañas políticas se asemejan cada vez más a un show donde los candidatos -cual títeres de feria- se muestran al escaparate público defendiendo sus mimos graciosos más que presentando propuestas reales que mejoren los problemas de sus ciudadanos.

Que quede claro que soy un defensor a ultranza de la democracia como sistema político justo y equitativo, pero no soy ajeno al clamor cada vez más intenso de una población, que a pesar de los intentos de alineamiento ideológico de algunos sectores, buscan una evolución de la misma, que sin duda pasa por una democracia participativa continua, donde el ciudadano pueda durante todo el ciclo político participar en las decisiones que le afectan como individuo social.

Asunto para otra reflexión será considerar si el ciudadano actual está capacitado y formado para tomar las riendas de su participación continua en democracia, usando las tecnologías y la información como instrumentos que le generen conocimientos que pueda usar en favor de una democracia más justa, en especial entre los más necesitados.

Como siempre, es una reflexión que quería hoy compartir con todos Ustedes. Pueden estar de acuerdo, rechazarla o mejorarla, que precisamente en eso consiste esta democracia participativa continua.

Muchas gracias.

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*José Raúl Vaquero es Presidente de la Fundación Ciencias de la Documentación
www.documentalistas.org y Miembro del Capítulo Español del Club de Roma  www.clubderoma.net

 

CODINA MIENTE CUANDO DICE LA VERDAD

Por Máximo Kinast

DNI 2274418-6

En relación al desmentido o corrección sobre lo declarado por el Director de Amnistía Internacional a lo dicho por el Almirante Codina, pienso, opino que CODINA MIENTE USANDO LA VERDAD.

Codina es un inverecundo y un cahuinero. Esta emborrachando la perdiz y diciendo puras cabezas de pescado. A ver si nos entendemos:

a) Estoy convencido de que es verdad -como dice Codina- que el 11 de Septiembre de 1973, la Armada disponía de unos 30 mil efectivos, entre oficiales y clases, a los que hay que descontar los marinos democrátas asesinados en agosto de 1973. 

b) Estoy convencido de que de esos 30 mil efectivos, sólo unos mil cometieron físicamente violaciones a los Derechos Humanos, tal como dice Codina. O sea, que quede bien claro, en la Armada hubo unos mil criminales ejecutores de crímenes contra la Humanidad.

c) Los dos hechos citados como a) y como b) son verdades y al mismo tiempo son una muestra del cinismo con que se miente en Chile diciendo la verdad. Porque esas dos afirmaciones ocultan y falsean un hecho más importante: No se trató de mil marinos locos que salieron a torturar y a asesinar gente, por su cuenta y riesgo.

No, señores, no fue así. El hecho verídico, claro y puro, que se oculta con dos verdades, es que la Armada de Chile adoptó (hizo suya) una Política de Terrorismo de Estado y autorizó y ordenó los hechos delictivos que cometieron unos mil miembros de la Institución. Y no sólo autorizó y ordenó, sino que además premió, alabó y protegió hasta el día de hoy a los hechores.

POR LO TANTO,

ES LA ARMADA DE CHILE, COMO INSTITUCIÓN, LA RESPONSABLE DE AUTORÍA, DE FELONÍA, DE COMPLICIDAD Y DE ENCUBRIMIENTO DE DELITOS CONTRA LA HUMANIDAD.

Echarle la culpa y achacarle la responsabilidad a unos mil pelafustanes, es un acto de cobardía, muy propio de la política personal de Daniel López (alias Ramón Ugarte, Alias El Innombrable, alias El Loco Vitalicio, alias Augusto Pinochet), que para sacarle el poto a la jeringa, o sea, para eludir la Justicia se declaraba enfermo y culpaba a sus subordinados. Eso se llama cobardía.

Señor Almirante Codina, usted es un cobarde y un mentiroso.

PARA UNA MEJOR COMPRENSIÓN DEL TEXTO, COPIO LA NOTA DIFUNDIDA POR AMNISTÍA INTERNACIONAL:

Noticias de Derechos Humanos en los medios

En relación a la nota publicada por La Nación que se cita, es importante aclarar que

El Director Ejecutivo de Amnistía Internacional Sergio Laurenti ha requerido a La Nación que rectifique la entrevista donde se lo cita al respecto de dichos del Almte. Codina. Dijo claramente –en dos ocasiones durante la entrevista- que: “cuando se consideraba la cantidad de efectivos de la Armada que podrían haber estado involucrados en violaciones de Derechos Humanos, el Almte. Codina indicó que en un contexto de 30.000 efectivos estimaba que el total de efectivos en las dotaciones donde podrían haberse registrado hechos no superaba los 1.000 efectivos, incluyendo al personal auxiliar y no que todos habrían cometidos violaciones de DDHH”.

El director de La Nación, Sr. Marcelo Castillo, en conversación telefónica, indicó que publicará dicha aclaración.

Codina “admitió” que mil marinos violaron DDHH

Por Claudio Leiva / La Nación

Según informó el secretario ejecutivo de Amnistía Internacional-Chile quien contó detalles de la inédita reunión del comandante en jefe de la Armada con organizaciones de derechos humanos.

Mil efectivos de la Armada, de los 30.000 que estaban activos en septiembre de 1973, participaron en la represión tras el golpe militar, según reconoció el comandante en jefe naval, almirante Rodolfo Codina, en la reunión que sostuvo el miércoles con organizaciones de derechos humanos (DDHH).

Detalles de la entrevista los entregó el secretario ejecutivo de Amnistía Internacional-Chile, Sergio Laurenti. "Fue una instancia de diálogo que no se había dado antes y en ella se tocaron temas que habían sido soslayados, como el reconocimiento institucional a las violaciones de los DDHH, dijo.

El encuentro se realizó en la "neutral" Municipalidad de Valparaíso y también asistieron el vicealmirante Cristián Millar, la Comisión de Derechos Humanos, ex marinos constitucionalistas, familiares de detenidos desaparecidos de la V Región y amigos del sacerdote Miguel Woodward, muerto por torturas en el buque-escuela "Esmeralda".

Los representantes de las organizaciones de DDHH exigieron que la Armada entregue los antecedentes de "los crímenes cometidos por la institución en las dependencias a su cargo, a partir de 1973, en particular en la V Región, donde hay más de 80 detenidos desaparecidos.

Laurenti dijo que le plantearon al almirante Codina un trabajo de búsqueda de la verdad entre el personal en retiro que debe tener información acerca de las violaciones de los derechos humanos.

El máximo jefe naval les respondió que "eso es un problema para la Armada, porque no podía imponer acciones sobre un grupo que ya no tiene responsabilidades institucionales, aunque haría el intento".

Según el secretario ejecutivo de Amnistía, el almirante Codina también admitió que cuatro miembros del actual alto mando naval estaban activos para el golpe y no sólo él, como se ha informado.

También estaban en funciones en esa época los hoy vicealmirantes Mariano Sarraeta, Cristián Gantes y Sergio Robinson.

¿EXIGENCIAS O RECOMENDACIONES?

Laurenti se mostró "muy conforme" con este encuentro y anunció que podrían efectuarse otras reuniones. Sin embargo, otros asistentes, como el Grupo de Amigos de Miguel Woodward, se manifestaron menos satisfechos.

Según la agrupación que recuerda al sacerdote chileno-británico, el vicealmirante Millar puso reparos al uso del término "exigencia", a lo cual el grupo respondió que "no somos nosotros los que exigimos, sino que la verdad y la justicia misma son las que exigen ciertas medidas y conductas de la Armada para hacer verdad y justicia".

En vez de "exigencias", Amnistía prefirió hacer "recomendaciones", entre ellas, que la Armada diga públicamente cuáles han sido sus contribuciones a la justicia ordinaria en los casos de violaciones de los DDHH que se investigan. También "recomendó" un fondo para actos concretos de reparación a los familiares de las víctimas.

Finalmente, aunque el almirante Codina dijo que estimaba "legítimas todas las demandas" que se le plantearon, el vicealmirante Millar comentó que "uno siente que estamos súper lejos aún".

 

 

 

TERMINÓ LA HUELGA DEL SIGLO

Comunicado Público

Sindicato de Trabajadores de El Siglo

Transcurridos once meses de huelga, hemos llegado al convencimiento que no hay nada más que esperar de nuestros empleadores, quienes han quedado retratados en cuerpo entero en su desidia e inconsecuencia con el manejo de este conflicto.

Paradojal resulta que, una de las huelgas más largas realizada en el país, sea contra una empresa dependiente de un partido que dice defender los intereses de los trabajadores. Sin embargo, hay que decir que nuestra intención no era cumplir ningún record en este sentido, sino que fuimos impulsados a defender nuestros justos derechos como asalariados, denunciando a la vez, la incoherencia entre el discurso y la práctica de nuestro empleadores para no hacernos cómplices de un engaño.

A un mes de cumplir un año de huelga legal, cuya vigencia está acreditada en la Inspección del Trabajo, resolvimos acogernos al articulo 369 del Código del Trabajo y bajar la huelga para que la empresa transparente su accionar en nuestra contra.

Según han dicho algunos funcionarios a cargo de la Editorial Siglo XXI, para ellos, el fallo de la Corte Suprema, ilegitima nuestro sindicato, la negociación colectiva, y por tanto, también la huelga que iniciamos el 2 de octubre pasado, por lo que habrían puesto una constancia en Carabineros por “abandono de deberes” de los trabajadores, tras lo cual estaríamos todos despedidos.

Cabe hacer notar que a pesar de estas declaraciones, ninguno de los socios del sindicato ha recibido notificación formal alguna de finiquito, tal como obliga la ley.

Este jueves 4 de acudimos a las nuevas oficinas de El Siglo, ubicadas en Alameda 232, Of. 204, para discutir nuestra situación con la empresa, siguiendo los pasos legales estipulados en estos caso, pero el conserje del edificio nos señaló que tenía  prohibición de dejarnos subir, por lo que se estampó la denuncia en la Inspección del Trabajo respectiva.

Tras estos activos meses de huelga, en los que no nos hemos desvinculado del quehacer periodístico, editando el semanario El Siglo en Huelga -cuya buena recepción agradecemos a todos los que nos han apoyado-, hemos decidido continuar en la senda escogida por la empresa, la que se ha negado rotundamente a llegar a un acuerdo digno con el equipo responsable por más de una década de la edición de El Siglo, y hemos decidido dejar en manos de la Justicia todos y cada uno de los abusos de los que hemos sido objeto.

Cómo todo empleador, los dueños de Editorial Siglo XXI están confiados en que los fallos los favorecerán, confianza sentada principalmente, en una lectura equivocada de lo estipulado por la Corte Suprema el 28 de enero pasado, la que postula que un Tribunal Laboral debiera determinar si Julio Oliva, Raúl Blanchet y Jorge Zúñiga son o no trabajadores dependientes. Este caso ya está en curso y para el es abundante el material escrito probatorio de esta dependencia, así como son muchos los compañeros y personalidades que se han ofrecido para dar su testimonio en tal sentido.

Si bien, la huelga se ha depuesto, el conflicto continúa y seguiremos informando de lo que vaya sucediendo a todos quienes nos han brindado su incondicional apoyo durante todo este tiempo.

Sindicato de Trabajadores El Siglo

2 de septiembre de 2008

Julio Oliva García, Presidente

09 5893617

GRUPO EN FACEBOOK ANTI TORTURADORES

Por Máximo Kinast

En Facebook hay un grupo nuevo que se llama: "justicia y castigo a los torturadores: Si conoces a uno denuncialo". 

Para esto también sirven las redes semánticas. Para denunciar a los criminales y para unirnos y reencontrarnos con nuestro pasado.Para que el pasado nos sirva para hacer nuestro Futuro.

La información de contacto está en agrapha_naw@hotmail.com

La presentación del grupo dice: "A pesar que han pasado los años... los torturadores no han sido enjuiciados, de hecho andan por ahi como si nada... torturaban jornadas completas y despues tranquilamente a sus hogares... besaban a sus hijos y conversaban del dia diario "en la oficina"... no se imagine un torturador monstruoso como el "legendario Guatón Romo"... también los hay refinados y profesionales, médicos, psicólogos, dentistas, abogados, curas, carabineros, militares... y otros oportunistas desquisiados... Nada de odio, tan sólo JUSTICIA, NADA MAS NI NADA MENOS... si sabes de un torturador... denúncialo, comenta con sus familiares, distribuye afiches y volantes... sobre sus "andanzas pasadas..."

He publicado en ’El Muro’ de ese grupo algunos datos de interés, que copio en este blog:

PARA QUE NUNCA MAS, VISITA: http://www.memoriaviva.com/

LOS GENOCIDAS DE LA ’A’ A LA ’Z’:  http://www.memoriaviva.com/culpables.htm y si falta alguno, avisa para añadirlo.

DETENIDOS DESAPARECIDOS: 

http://www.memoriaviva.com/Desaparecidos/desaparecidos.htm 

EJECUTADOS POLÍTICOS: http://www.memoriaviva.com/Ejecutados/ejecutados.htm 

TORTURADOS: http://www.memoriaviva.com/tortura.htm También está el Informe Valech y la Lista de Presos Políticos en esta dirección.

CÓMPLICES Y ENCUBRIDORES: http://www.memoriaviva.com/complices.htm

MAPAMUNDI DEL EXILIO CHILENO: http://www.memoriaviva.com/exilio/exilio.htm

EMPRESAS CÓMPLICES: http://www.memoriaviva.com/empresas.htm

ALGUNOS INVERECUNDOS: http://Inverecundos.blogia.com Faltan muchos, pero los que están son genocidas, o inductores, o cómplices, o encubridores, o coautores, en resumen, son inverecundos y contumaces.

Un homenaje a nuestras compañeras asesinadas y desaparecidas en Villa Grimaldi. Un blog que no he podido terminar, porque cada vez que me pongo a hacerlo, lloro como un niño y no puedo seguir. http://MujeresdeVillaGrimaldi.blogia.com

Únete al grupo: "justicia y castigo a los torturadores: Si conoces a uno denuncialo".  agrapha_naw@hotmail.com

Apoya a la FUNA http://www.funachile.cl

SI ALGUIÉN VE A LA PRESIDENTA..

 

Difundido por Michele Drouilly Yurich y por Patricia 'Ardilla' Parga

Autor: Ricardo Candia Cares *

....avísenle que murió calcinada Juana María Pichinao y otras cinco personas que aún no han sido identificadas en el pueblo de Santa Bárbara en la Región del Bio Bio. Así, la autoridad podría entregar su pésame a las familias respectivas, y enviar el avión presidencial por si necesitan algo, tal como lo hizo, con justificada razón, para la tragedia de las estudiantes del Colegio Cumbres en días pasados.

Habría que decirle que la noticia de esta tragedia apenas ocupa algunas líneas de los diarios de hoy.

Si se entera de este hecho, la presidenta podría encomendar a la Ministra de Educación o a alguna otra autoridad, para acompañar a los deudos y poner cara de pena en las noticias de las nueve.

Habría que informarle también que se trata de familias muy pobres que vivían hacinados en una casa de madera y calentaban sus huesos con carbón y que eso incendió su carencia.

También decirle que no son nombres muy conocidos ni relacionados con las mayores fortunas del país, ni son dueños sino de su miseria. Y sugerirle que haga el mismo gesto que hizo con los familiares de las familias ricas y poderosas. E informarle que no se ha escuchado de ninguna autoridad algún mensaje de condolencias para las familias afectadas.

O será que no son suficientes seis muertos y que nueve sí lo son? Será que morir en un accidente de tránsito es distinto que achicharrados en una casucha de madera?

Habría que avisarle también que entre los muertos, hay un niño

Gracias.

* rcandia@colegiodeprofesores.cl

 

VENDO MI PRÓXIMO LIBRO

Por Máximo Kinast


Se trata simplemente que necesito un editor para mi futuro libro sobre posibles soluciones a la crisis mundial.


¿Cómo me he decido a escribir este libro? Muy simple, un amigo me envió -con grandes y bien merecidas alabanzas- un fragmento de un discurso reciente de Saramago, que he subido a este blog con el título: HAY QUE PERDER LA PACIENCIA. Saramago dice prácticamente lo mismo que yo había publicado bajo el título de: LA LÓGICA DE LA SINRAZÓN en Junio del año 2005.


En mi vida he anticipado varias cosas, sin ser brujo ni futurólogo. Por ejemplo, en enero del año 2001 anticipé las causas de la crisis llamada ‘La Burbuja de Internet’, como puedes ver en http://recorta.com/84102a en una serie de cuatro artículos, que aún hoy creo que están de actualidad y pueden ayudar a entender Internet. Es cierto que no predije la burbuja, porque nunca imaginé que la gente fuese tan estúpida como para comprar ‘expectativas futuras de beneficios virtuales’.


Lo que hice fue explicar las causas de porque reventó la burbuja… ¡mucho antes de que se empezara a inflar! Y aunque parezca una exageración decirlo, todavía hay gente que no entiende o no sabe porque reventó esa burbuja. Esto se hace evidente cuando vemos lo mal que se usa Internet, incluso por gente que se dicen expertos y que ofrecen ‘destacar tu web en quinientos buscadores’ mientras las suyas propias valen cero o muy poco en el PageRank de Google.


Es claro que soplando, por una vez, hasta un burro puede hacer sonar la flauta. Lo importante es cuando se acierta en más de una ocasión, como por ejemplo, en enero del año 2004 anuncié la debilidad del dólar y la crisis de los Estados Unidos en el artículo titulado LA CAÍDA DEL IMPERIO que fue el primero que subí a mi blog cuando me inicié como bloguero, en marzo del 2005. También lo puedes leer en más de doscientas ediciones o citas que hallarás en Google si pones esta frase en el buscador:


"La Caída del Imperio" +kinast


A este artículo le siguieron, entre otros:


EL FMI ASUSTADO (abril 2005), Originalmente el título fue: ‘El FMI empieza a sospechar la verdad’


EL ESCALPELO ’KATRINA’ (septiembre 2005) Abunda sobre la crisis de USA.


EL NUEVO ROSTRO DEL FMI (octubre 2005) Me burlo de la ignorancia y de la petulancia de Rodrigo Rato, que dice barbaridades sobre la crisis sin arrugarse. Pero el hombre no es tonto, porque cobra por decirlas.


¿POR QUÉ EL MUERTO SIGUE EN PIÉ? (diciembre 2005) En el que explico las razones de que todavía en esa fecha no se haya notado la crisis de USA.

Y abundo sobre el tema en mi blog http://EconomiaconMaximo.blogia.com ya sea con artículos de mi cosecha o ajenos que he seleccionado.


El tema de la crisis mundial me apasiona como ser humano y lo vengo estudiando desde los años sesenta, cuando el Club de Roma hizo unas predicciones que se han ido cumpliendo cabalmente. En los años 70, Laszlo Ervin, miembro de ese club, escribió “La Última Oportunidad”, un interesante libro que se vendió en España a través de Círculo de Lectores, pero que no llegó a ser un best seller y no mereció la atención de nadie. En los 70 envié a todos los socios del Club de Marketing de Barcelona una carta advirtiendo de los peligros ecológicos. Tuve un par de respuestas: Alguien me preguntó si eso era negocio y otra persona quiso saber si me había vuelto loco.


Desde entonces he leído, observado, meditado, conversado y sobre todo he pensado en la crisis y en sus posibles soluciones, porque creo que las hay… todavía, aunque no para toda la humanidad. Sólo unos pocos sobrevivirán al deshielo, a la subida de los mares, a las lluvias ácidas, a la deforestación, a los transgénicos, al cambio climático, a los caudillismos, al neoliberalismo y a toda la gama de ismos, al hambre, a la escasez de agua y de materias primas, a las energías contaminantes, a los políticos, a la concentración del poder económico y militar, a los místicos y sus visiones, a los futurólogos y sus extraterrestres, a los especuladores financieros… y a una interminable lista de calamidades que nos amenazan.


¡Cuidado! No soy un pesimista. Creo que tenemos alguna mínima oportunidad y hemos de aprovecharla. Por eso busco un ‘partner’ que me facilite la posibilidad de escribir un capítulo cada mes. Necesito investigar y confirmar algunas hipótesis de trabajo y luego escribir.


Si el tema te interesa, escríbeme y conversemos sobre la mejor forma de que hagas un buen negocio y ganes un buen dinero participando en una causa que a todos nos atañe.

Recibo ofertas, consultas y propuestas en mi email: maximokinast@gmail.com

Cordialmente

Máximo

HAY QUE PERDER LA PACIENCIA

Por José Saramago
© LA NACION

Es curioso cómo nosotros vivimos en una época, afortunadamente para todos, en que todo se puede debatir. Llegamos a la felicidad del ágora donde la gente va y discute todo lo que hay para discutir en la vida personal y en la vida comunitaria y humana. Parece que es así y no lo es, porque hay un tema que no se toca y es precisamente el fundamental -o debería de serlo-, porque constituye las bases, los cimientos, la sustancia misma de la relación humana.

El tema que no se toca es la democracia. Podemos tener la seguridad de que ahora mismo se está discutiendo de todo en congresos y seminarios, pero apuesto, con una convicción que viene de lejos, que en ningún lugar se está planteando esta sencilla pregunta: ¿es esto una democracia?; ¿por qué no lo es?, si la conclusión es esa, que a mi juicio es la más sensata.

Esto que llaman democracia no lo es. Todos sabemos que vivimos bajo una plutocracia. Son los ricos los que gobiernan. Aristóteles, el discípulo de Platón, en su Política , escribió algo muy interesante: en una democracia bien entendida, el gobierno de la polis debería ser un gobierno en el que la mayoría de sus componentes fueran los pobres, porque ellos son la mayoría de la población.

Eso, añadía Aristóteles, no significa que los ricos no deban estar representados, por supuesto que sí, pero en proporción. Las cosas que se pueden enunciar desde la ingenuidad porque Aristóteles era un ingenuo, ni siquiera en su tiempo esto se podía poner en práctica. O sea, que llamar democracia a algo que no lo es, parece una vergüenza, yo por lo menos me siento avergonzado de ver el desplante, el descaro con que la palabra democracia pasa por todas las columnas de los periódicos, por las ondas de la radio, por las bocas de los políticos, por nosotros todos.

Nadie se importuna deteniéndose un minuto para preguntarse si lo que está diciendo es verdad. Con esa palabra, democracia, se nos están ocultando cosas que no tienen nada que ver con lo que significa y propone. ¿Para qué sirve un ciudadano en una situación como esta? Para votar. Y cuando vota se nos dice, bueno, hasta la vista, dentro de cuatro años vuelve.

El ciudadano ha votado a un partido, no importa cuál, no se le pide nada más durante esos cuatro años, al cabo de los cuales vuelve a sonar la campana -la campaña- y a votar. Luego, como borregos y carneros nos ponemos todos en fila para introducir un papel en la urna, (vaya palabra, urna) que en principio expresa nuestra voluntad política y nuestro mandato para que se cumpla un programa, pero deberíamos saber que de ese papel se hará el uso que entienda aquel o aquellos que van a gobernar ante nuestra indiferencia.

¿Cómo se resuelve esto? Por un lado, toda la parafernalia de la democracia -los himnos, las banderas, los cargos públicos- se nos presenta como una pirámide muy bien compuesta, de acuerdo siempre con el resultado de la expresión de la voluntad popular, cuando en realidad esa pirámide lo que hace es aplastar a la sociedad, condicionarla -si les parece muy fuerte lo de aplastar- y reorientarla según los intereses del que manda.

El problema es muy sencillo, voy a usar una expresión de cuyo significado histórico todos estamos aquí informados: hoy se puede decir sin calumniar a nadie que los gobiernos son los comisarios políticos del poder económico. Esto es un poco duro, sobre todo si conocemos las connotaciones que la expresión "comisario político" conllevaba en los años treinta o cuarenta del siglo pasado en la Unión Soviética.

Pero bueno, eso es lo que me parece que hacen los gobiernos, preparar el terreno para las decisiones económicas a gran escala, multinacionales, pluricontinentales. O nacionales, si así se aconseja. En este escenario ¿qué hacemos? No lo sé, pero quedarnos mirando, como el poeta, que decía que "sabio es quien se contenta con el espectáculo del mundo", eso sí que no.

En mi novela Ensayo sobre la lucidez , cuando pongo una ciudad en pánico, por la afirmación de conciencia cívica de los ciudadanos el 83 % vota en blanco, y el sistema se tambalea. Recuerdo que en la presentación de ese libro en Lisboa, el ex presidente Mario Soares, a quien invité para presentarlo y debatir el contenido, me suelta a boca de jarro, "pero vamos a ver ¿usted no entiende que un 15 % de votos en blanco sería un fracaso de la democracia?". Y yo le contesté "¿y usted no entiende que el 50 % de abstención es el fracaso de la democracia?".

Porque eso es lo que está ocurriendo, que la abstención cada vez es mayor, aunque claro, para la abstención todo el mundo tiene explicaciones: llovía, no llovía, estaban en la playa Y no pasa por la cabeza de los señores que nos gobiernan que esa desidia puede significar algo más La presencia de un voto en blanco podría decir otra cosa: yo soy elector, he venido aquí a votar, pero como no me gusta nada de lo que estos señores me proponen y hacen, vengo a decirlo de la única manera que puedo decirlo, votando en blanco.

Porque si no tomamos medidas de responsabilidad cívica, la democracia se transforma en caricatura de sí misma. ¿Hasta dónde llegamos? Cambiaremos, sí, de gobiernos, pero ¿cambiarán las políticas?, ¿la democracia política será también económica y cultural? ¿Qué cambiamos cuando cambiamos de gobierno? ¿Los índices macroeconómicos se transforman? ¿En beneficio de quién? ¿Para qué? En fin, aunque sepamos que nada decisivo va a cambiar, sigamos la rutina, cumplamos nuestro deber cívico, pero seamos conscientes de lo que estamos haciendo y de lo que están haciendo con nosotros.

Porque, amigos, ya lo sabemos, el mundo democrático está dirigido por organismos que no son democráticos, que algunos, en un alarde de corrección política, dicen que son "ademocráticos": el Fondo Monetario Internacional no es democrático, la Organización Mundial del Comercio no es democrática y el Banco Mundial no es democrático, no votamos a nadie para estas instituciones, por lo tanto las democracias son gestionadas por poderes no democráticos. Y mientras esto no quede claro en nuestras cabezas, vamos a seguir igual.

El otro día tuve una idea que si puedo voy a tratar de poner en marcha para la próxima reunión del llamado G-8: que en la misma ciudad o en una ciudad cercana a la que sirva de sede para la reunión de los ocho países más ricos del planeta, se reúnan, en los mismos días, los ocho países más pobres del planeta, exigiendo de los medios de comunicación una cobertura igual. Desde ya lanzo la idea, por si quieren sumarse.

Es que hay unas cuantas cosas que tenemos que hacer. La primera es perder la paciencia. Y manifestarlo en cualquier circunstancia. En el epígrafe que pongo en uno de mis libros, que por otra parte es inexistente, llamado el Libro de las voces , hay cuatro palabras que no me parecen baladíes: "aullemos, dijo el perro".

Pues bien, ya hemos hablado demasiado, es hora de aullar. Si no queremos ser los corderos que ni siquiera pueden balar, si nos dejamos llevar, si incluso sabemos que nos llevan y no hacemos nada para contrariar a quien nos lleva, entonces se puede decir que merecemos lo que tenemos.

¿Salvaremos el mundo con estas reflexiones u otras semejantes? A lo mejor no, creo que estamos llegando al final de una civilización, los valores cambian a una velocidad increíble. Y se presentan tiempos de oscuridad. El fascismo puede regresar y podemos llegar a la paradoja, que debía de haber sido prevista, de tener, por ejemplo, una Unión Europea con un país donde el pueblo decida elegir un gobierno fascista. ¿Qué haremos después?, ¿pedir por favor que no sea fascista? [...]

De verdad creo que hay que hacer algo, por lo menos que reforcemos en nuestra conciencia la voluntad de no dejar que nos engañen, y no tenemos que emplear mucho tiempo en saber dónde, cuándo y cómo nos están engañando. El engaño, la mentira, es el rey de la Tierra. Recordemos lo que ha pasado en Irak, cómo se preparó esa guerra. Cuando ocurrió la invasión de Irak, o antes de ella, en España se manifestó en la calle un millón de personas.

A mí me parece muy bien, pero ¿qué pasa después de una manifestación? La gente enrolla la pancarta, vuelve a casa, se sienta delante del televisor, cambia sus zapatos por unas zapatillas cómodas y la vida continúa, porque al día siguiente no puede haber otra manifestación, aunque sí siga habiendo miles de muertos y continúe la destrucción sistemática de un pueblo, de millones de personas.

En cualquier caso, hay una manifestación cotidiana que deberíamos llevar a cabo sin tregua: el desprecio por aquellos que, gobernándonos supuestamente en nuestro nombre, engañan a diario. Voy a dar un ejemplo del engaño más flagrante: todos sabemos que vivimos en un período en que el empleo precario es la norma.

¿A quién se le ocurrió pasar de la promesa del pleno empleo al empleo precario? ¿A un gobierno? ¿A un gobierno que dijo, por ejemplo, en campaña electoral "esto hay que cambiarlo, hay que imponer el empleo basura frente a la antigualla del empleo estable" y dicho esto por un gobierno y votado animosamente por los ciudadanos, los otros gobiernos del mundo lo imitaron? ¿Así ha sido? ¿No parece más lógico pensar que el Poder Económico (hay que encontrar alguna fórmula para que se noten las mayúsculas cuando nos referimos al Poder Económico) ha hecho saber a los gobiernos que la situación tenía que cambiar, que necesitaban las manos libres para hacer y deshacer de acuerdo a sus intereses?

Y como antes dije, el gobierno, alegre comisario político del poder económico, se apresuró a redactar las leyes necesarias para que en una operación de anestesia absolutamente extraordinaria, sin que la gente se diera cuenta, se pasara de la promesa del pleno empleo al empleo precario o movilidad laboral, excelso hallazgo que bien merece el reconocimiento de todos. Me sigo preguntando y les pregunto: ¿Alguien aquí es capaz de acordarse cuándo ocurrió esta operación? No. La amnesia está instalada.

Ha sido la operación más sutil y más canalla, y a la vez más inteligente a la que hemos asistido casi sin darnos cuenta. Bueno, ahora están rizando el rizo, llega la deslocalización. ¿Para qué pagar salarios altos si puedo poner mi fábrica, mi empresa, en otro país donde se pagan salarios más bajos, los horarios laborales son más largos y, lo que es más curioso, las leyes de trabajo del país donde me he deslocalizado no pueden intervenir? Es el reino del arbitrio total del Poder Económico. Con mayúsculas, sí.

Nosotros no podemos hacer una revolución, ya lo sé. ¿Una revolución con ideas?, ¿con palabras? Ahí está el problema, porque mientras la derecha ha sido siempre la derecha, la izquierda ha dejado de ser izquierda. No vale la pena darle más vueltas.

Cuando la izquierda cambia de nombre y de símbolos y corre hacia el centro parece que no se da cuenta de que se está acercando a la derecha y eso hace que todos los países, hablo de Europa, que tienen gobiernos socialistas, en realidad no tengan gobiernos socialistas, tienen gobiernos que son de partidos que se llaman socialistas, pero entre el nombre y la realidad, media el abismo. [...]

Y no hablo de España porque, a pesar de todo, el gobierno socialista español compensa la política económica neoliberal de la que necesariamente no puede escapar, con funciones sociales importantísimas. Es decir, la fisonomía de España ha cambiado, aunque en lo que toca a la economía, España no es una excepción en el concierto general.

No tenemos ideas de izquierda. No las hay. Después de un período, en los años sesenta, en que se pensó que volviendo a masticar a Marx alguna cosa se extraería, se acabó concluyendo que la lectura de Marx no es necesaria ni indispensable, porque el mundo ha cambiado de tal manera que Marx no lo reconocería. Marx hoy sería otro, porque otro es el tiempo. Ya no estamos en la misma galaxia que formó a Marx y la mayoría de los que estamos aquí, vivimos otra era, quizá la "Cibernética", no sé.

Antes, cuando pensábamos que ser de izquierda era lo máximo a lo que un ciudadano debería aspirar y que, por ser de izquierda, uno mismo se reconocía más potencia cívica, caíamos en el tópico de decir que la derecha era estúpida. Y lo hemos dicho todos muchas veces.

Pues bien, hoy quiero decirles que no conozco nada más estúpido que la izquierda. Y miren que siento tener que decir esto. Pero así lo veo, ya está bien de vivir de fantasía imaginando que la historia equilibrará lo que en el presente es una evidencia. No: lo que estamos viviendo unas veces es fruto de la complicidad y de errores cometidos antes, y otras veces una intención deliberada de dejar la chaqueta que se usaba y pasar a vestir otra. Cambiaron todos, sobre todo los partidos socialistas. Ha sido una operación cosmética impresionante. Decir que se es "demócrata de izquierda" es una redundancia, porque si se es de izquierdas, se es demócrata.

En principio, un demócrata de derechas tiene que tener ideas de izquierda, porque si lucha lealmente y respeta a los adversarios es un interlocutor válido. En cualquier caso, no necesitamos vivir bajo un régimen autoritario para tener motivos de protesta, de reivindicación. En los regímenes democráticos también se cometen abusos de todo tipo que deberíamos ser los primeros en denunciar y combatir.

Lo que está mal en la democracia es el hecho de que no la critiquemos. Y porque no la criticamos, corremos el riesgo de perderla. Incluso puede ocurrir que el último golpe contra la democracia le sea asestado en nombre de la "democracia"...

Fragmento de la intervención de José Saramago en la I Cita internacional de la literatura iberoaméricana, organizada por la Fundación Santillana y realizada en España en junio del año pasado