
OBAMA
Rafael del Barco Carreras
Si la culpa de que un selecto grupo político-funcionario-empresarial haya succionado todo el dinero español en macabra orgía de inversión y corrupción sin más objetivo que “llevárselo de los bancos y cajas” abocando al País a la peor crisis financiera jamás conocida, en versión oficial, es de los americanos y su crisis, ahora, por arte de birlibirloque, la solución, la esperanza, surge de que allí han elegido un presidente negro, presuntamente de izquierdas, que ni es negro… ni de esa izquierda, tal como aquí se entiende, ¡si se entiende algo!
El discurso oficial me pasma, debe ser porque soy un ácrata en política que al único político a quien admiro es al Presidente Suizo porque jamás he sabido ni su nombre ni siquiera de su físico, ni menos si cree o piensa en algo. No me gustan los o las líderes, en todos y cada uno de sus discursos programáticos, por lo demás bastante sencillos, solo entreveo fórmulas para alcanzar el Poder, que en ningún caso va más allá que otorgar, siempre a un reducido grupo de adictos, el dominio de unos pocos sobre la mayoría, el Poder y Dinero.
Ese señor, negro, medio negro, y de materia gris de Harvard, pagada por su abuela blanca y banquera (a esperar que no sea de los 6.000 bancos que dicen quebrarán si el Estado no ayuda), o sea, un "perfecto americano" cuya imagen encandila a decenas de millones de los más desfavorecidos de sus compatriotas, ni tiene nada que ver con la situación española, o solo, en lo que la agravó su País afectando al nuestro por su cadena de quiebras (que poco más o menos puede compensarse por los capitales americanos perdidos en el crack local), no arreglará absolutamente nada de la cadena de desastres que el crack de la Burbuja Inmobiliario Financiera ha iniciado en nuestro País, por el momento paliado por la masiva inyección de € y el aguante europeo.
La misma solución que allí con $ controlados por el Senado. Pero los hábiles demagogos de la Izquierda Española, los forrados por su posición en el Poder, si antes encontraron el referente a sus males, producto de reales fechorías, ahora pretenden jugar con si se desmonta Guantánamo o se retiran del Irak.
Yo que conocí y sufrí un Guantánamo, o peor, durante tres años en la Modelo de los 80, acusado por el Ayuntamiento Socialista y Progresista de Barcelona, Narcis Serra y Pascual Maragall, y tras el juicio me contenan a los tres años pasados, ver www.lagrancorrupcion.com, y que Irak me queda lejos, mucho más que las diarias repercusiones que la situación en España afecta mi pequeño y a ras de suelo entorno, con amigos que quiebran, íntimos en el paro, sueldos y pensiones que crecen un 2.40 y la “vida” mucho más, y con un turbio futuro por delante, no veo que puede hacer Obama.
No creo que acabe con la voracidad de nuestras clases dirigentes, ni menos transformar la Justicia en algo parecido a Justicia, ni borrar de la capa de la tierra el Oligopolio Financiero Español… por muchas tropas que retire de Irak ni Guantánamos que desmonte… más allá de alimentar la demagogia…
LOS NAZIS DE HOY Y DE AYER
¿Entiendes noruego? No importa, seguro que comprendes esta foto de un diario de Noruega.

KJENTE BILDER: Bildene som brukes i mailen, som går verden rundt, er velkjente fra mediedekningen av konflikten i Midtøsten. Foto: Skjermdump
LA 'GUERRA PREVENTIVA' CONTRA EL PUEBLO MAPUCHE
Se agradece la difusión!!
En Chile se han instalado mecanismos que obedecen a la lógica de la “guerra preventiva”, que divide al mundo en enemigos y amigos. En las filas de los “enemigos”, para el Estado chileno parecen estar los jóvenes que expresan su descontento por la ausencia de perspectivas de futuro; los estudiantes que denuncian la mercantilizació n de la educación; los trabajadores que luchan por salario digno y sobre todo, los Mapuche que exigen recuperar sus tierras ancestrales. Esto último es lo que hoy nos convoca. Por Lucía Sepulveda Ruiz / Rebelion La expresión legal máxima de esta criminalizació n de las luchas del pueblo mapuche, es la reanudación de la aplicación de la Ley Antiterrorista de tiempos de Pinochet. Se está utilizando desde el 30 de octubre para enjuiciar a ciudadanos chilenos activistas de la causa mapuche, acusados de lanzar molotov a vehículos policiales, sin heridos ni daños mayores. Actualmente hay 32 presos políticos mapuche. Todos los presos políticos mapuche que cumplen condena, ya sea por ley antiterrorista o no, lo hacen por hechos vinculados con las recuperaciones de tierras o la defensa de sus derechos. Por ejemplo, el 20 de enero de este año la Corte Suprema confirmó la sentencia dictada contra Roberto Manquepi Vita, dirigente de la comunidad Trapa Trapa-Butalelbum de la comuna de Bío Bío. El recibió 5 años y un día por “robo con fuerza” pero en reallidad, el robo se refiere a su participación en la recuperación de las veranadas para su ganado en su tierra ancestral, el fundo Cochico, usurpado por colonos. El asimismo estuvo presente en las luchas territoriales del Valle del Queuco. Ahora permanece en la cárcel de Los Angeles por ese “crimen” social. Cada vez que una comunidad se moviliza en defensa de sus derechos, la respuesta del aparato del Estado es la represión. El gobierno de la Presidenta Bachelet formuló en abril de este año una política que incluso ha llamado “Re-conocer”: Pero lo que ella escribe con una mano es borrrado por su brazo policial. Lo que pasa en territorio mapuche es inimaginable en el resto de Chile, salvo si nos remontamos a tiempos de dictadura. Nos remiten a la vida en dictadura la violencia de los allanamientos, la vigilancia y persecución, los amedrentamientos, el sufrimiento de las familias, los montajes policiales y mediáticos, las salidas clandestinas de Chile para pedir asilo en Mendoza o en Suiza,. Esto último es lo que debieron hacer este año la pequeña Relmutray Calfunao por la persecución que vive la comunidad Juan Paillalef, y el dirigente Pedro Vivanco Rebolledo, que eludió así la condena a 5 años por participar en recuperaciones de tierras en la zona del Alto Bío Bío. Criminalizar es también asesinar impunemente a los luchadores sociales, ya que los casos pasan a la justicia militar. Así, continúa la impunidad en los casos de Matías Catrileo, que murió por un impacto de bala de Carabineros en Vilcún el 3 de enero de este año y Johnny Cariqueo, que perdió la vida luego de ser torturado por Carabineros en Pudahuel el día 1º de abril. Y se alargan eternamente otros juicios que pasan a la justicia militar, como es el caso de Iván Llanquileo, de la comunidad Juana Millahual, preso en la cárcel de El Manzano, Concepción. Los medios y la criminalización La prensa inmediatamente cataloga como “terroristas” a los detenidos mapuche y también cuelga ese cartel a los chilenos que –como la documentalista Elena Varela o los estudiantes de tercer año de antropología de la Universidad de Temuco Jonathan Vega Gajardo y Fénix Delgado Ahumada - dan su apoyo activo a las movilizaciones por tierra. Antes que los detenidos sean llevados a juicio oral, ya han sido condenados por los medios de comunicación. En el caso de Elena Varela la inmensa mayoría de la prensa aceptó la acusación oficial sin cuestionar los hechos ni investigar lo sucedido. Sólo el espacio virtual permite difundir en este y otros casos la información de las fuentes directamente involucradas en los hechos por los que se les criminaliza. No se contextualizan las acciones desplegadas por las comunidades y en cambio los dueños de las empresas forestales y los funcionarios de gobierno tienen asegurado un espacio para entregar su versión de las movilizaciones. Se habla del “conflicto mapuche” sin nombrar más que a una parte del conflicto, precisamente para exculpar de la violencia institucional a los otros actores involucrados. El conflicto, en todo caso es mapuche/forestales o mapuche/usurpadores , pero ello remite a la historia y no interesa a los medios. Sin embargo la prensa nacional ha dado cabida a amplias informaciones sobre la readecuación del trabajo de la policía y los órganos de inteligencia en la región. Esquizofrenia oficial o la política del “bueno y el malo” El Fiscal Regional de Temuco Francisco Ljbetic al aplicar este año la legislación antiterrorista que el discurso bacheletista había dejado de lado, se hizo parte de la política esquizofrénica del Estado y la Concertación, que por una parte promulga el Convenio 169, y por otra declara, a través de funcionarios como el ahora renunciado subsecretario del interior Felipe Harboe, que las leyes están “para ser aplicadas”. Recurrir a esta ley en democracia constituye una regresión inaceptable. El 24 de octubre de 2008 la Corte de Apelaciones de Temuco a su vez siguió aplicando la ley antiterrorista, al negar la libertad condicional a Patricia Troncoso Robles y los hermanos Marileo Saravia, que ya han cumplido más de la mitad de su condena a diez años y un día. Los beneficios carcelarios de salida dominical de que gozan actualmente sólo los lograron a costa de más de 112 días de huelga de hambre de la activista de la causa mapuche, recluida en el Centro de Educación y Trabajo de Angol. Al amparo de esta ley, se ha hecho una costumbre por parte de los tribunales recurrir a testigos sin rostro contra los comuneros imputados, práctica totalmente ilegal. Hace poco, el juez de Cañete, Juan Lagos, había dejado inéditamente fuera de una causa por incendio a los testigos sin rostro, pero el 13 de noviembre de 2008 la Corte de Apelaciones ordenó revocar esa decisión y se hará un nuevo juicio con otro juez. Los fiscales especializados en causas contra los mapuche, entre ellos Mario Elgueta, no están acostumbrados a perder y tampoco lo está la Agencia Nacional de Inteligencia. Ahora lograron que la Corte de Apelaciones de Concepción aceptara revisar la petición de nulidad del juicio del tribunal oral de Cañete que absolvió al lonko Avelino Meñaco el pasado 3 de noviembre. Este lonko llevaba 8 meses preso, acusado de quemar unas cabañas, cuando en realidad se encontraba fuera de la región. Las maniobras que han rodeado este juicio han incluido manipulaciones para enemistar entre sí a distintas organizaciones mapuche, una maniobra que merece una investigación a fondo. Amedrentamiento y criminalización El 11 de diciembre se inicia la revisión por la Corte del juicio contra el lonko Meñaco. Pero sospechosamente, dos días antes de la nueva comparecencia, el 9 de diciembre fue allanado el hogar de su abogado, Lorenzo Morales Cortés, a quien se le incautó el computador con documentación de la causa que debe alegar nuevamente a favor de Meñaco. Además la policía también allanó la casa de sus padres. Morales ha desplegado un destacado trabajo profesional a favor de mapuches procesados. La creciente presencia de defensores privados especialistas en derechos humanos, y de profesionales tan destacados como el ex juez Juan Guzmán ha sido clave para triunfos que hubieran sido imposibles de conseguir con los defensores públicos. El clima de amedrentamiento por parte de la fiscalía también forma parte de la criminalizació n que hoy estamos analizando, y ha afectado también a los profesionales del Observatorio Ciudadano cuyo derecho a defender a imputados mapuche ha sido cuestionado por el Fiscal Regional de Temuco en varias oportunidades. Por otra parte, la actuación de los jueces de garantía constituye en general un mecanismo funcional de reafirmación de la criminalizació n de estas luchas. Es habitual que los detenidos mapuche pasen más de ocho meses en prisión preventiva o deban cumplir engorrosas medidas cautelares que obstaculizan sus tareas y quehaceres habituales y también la participación en sus organizaciones. La Corte de Apelaciones de Temuco es sumamente rápida para revocar las libertades condicionales que en algunos casos ha concedido algun juez de garantía. A mayor criminalización más tortura Los casos de torturas y maltratos denunciados en el último tiempo van en aumento permanente. Para sistematizar esta información la Comisión Etica documentó en junio de este año 55 casos de prisión política y maltrato a miembros de comunidades mapuche ocurridos durante el gobierno de la Presidenta Bachelet, a quien se hizo llegar la denuncia. El silencio del gobierno al respecto fue ensordecedor. Ahora hemos actualizado este informe a diciembre, y lamentablemente a esta fecha, llegamos a un total de 69 casos. 34 de los (las) afectados permanecen en prisión. 30 de ellos son hombres y hay 3 mujeres en cárceles de Angol, Victoria, Arauco, Los Angeles, Lebu, Traiguén y Temuco. A las denuncias de tortura y trato vejatorio ya realizadas en junio, agregamos ahora siete nuevos casos: - El menor de 13 años, Patricio Queipul Millanao (comunidad Temucuicui) fue detenido en un allanamiento (4 de diciembre9, desaparecido y prácticamente secuestrado por la policía que lo golpeó e interrogó en dos recintos policiales liberándolo horas después lejos de su domicilio. - El menor RHI, de 17 años, alumno del Liceo Industrial de Temuco fue detenido por la Ley Antiterrorista (31 de octubre) y llevado irregularmente a una cárcel de adultos, situación que luego se revirtió. - El menor Luis Marileo Cariqueo, de 17 años (comunidad Cacique José Guiñon, sufrió fractura de mandíbula durante un allanamiento. Jorge Marimán, de 18 también fue herido en la pierna y se le fracturó un brazo. -El estudiante José Ancalao fue torturado el 1º de julio al interior de un bus de carabineros de fuerzas especiales, luego de participar en una marcha en Temuco, en rechazo a la Ley General de Educación. - el comunero Julio Cayhuan denunció que fue torturado en la Comisaría de Collipulli y en Investigaciones de Angol, luego de comparecer voluntariamente el pasado 18 de octubre por estar requerido. - el comunero Jaime Huenchunao, gravemente enfermo, fue sometido a tortura y trato degradante en la cárcel de Temuco. Sólo le quitaron las cadenas cuando la Corte de Apelaciones así lo ordenó, acogiendo un recurso de amparo interpuesto por el ex juez Juan Guzmán.(Septiembre/ octubre 2008) - El comunero Roberto Painemil Parra, de Yeupeco Vilcún, fue absuelto el 3 de junio del delito de incendio del que se había inculpado bajo tortura. El denunció al tribunal lo vivido en la prisión de Nueva Imperial. El juicio oral también absolvió a Héctor Llaitul, dirigente de la Coordinadora Arauco Malleco de Comunidades en Conflicto, ya que el único cargo que había contra él eran los dichos de Painemil. Sin embargo ambos pasaron más de un año y cuatro meses en prisión preventiva antes de ser llevados a juicio oral. ------------ --------- --------- --------- --------- --------- -
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| Villa Pehuenia: Recuperaciones territoriales |
Audios de las recuperaciones territoriales por parte del Pueblo Mapuche que se están realizando en cercanías de Villa Pehuenia, en la Zona Centro de la Provincia del Neuquén. Las entrevistas que realizamos son al Werken (vocero) de la Zona Centro de la Confederación Mapuche Neuquina, Martín Maliqueo. Audio: MP3 at 6.7 mebibytes ------------ --------- --------- --------- --------- --------- --- |
No al veto de los glaciares: Comunidad Mapuche junta firmas |
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| Sigue el conflicto en estancias |
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Caso Huentelolén: Se realizó la preparación de juicio Oral |
Durante la mañana del pasado jueves se realizó en Cañete la preparación de juicio oral en contra de los cinco comuneros Mapuche acusados en el caso de Huentelolén. El próximo martes se dará a conocer la lectura de autoapertura por parte del Tribunal de Cañete para dar el puntapié inicial al esperado juicioun plazo de sesenta días. que se realizaría dentro de |
Notas Anteriores:
Enviado por:
Libertad a todos los Presos Políticos Mapuche
¡¡ Abajo la Constitución pinochetista !!
¡¡ Por una Nueva Constitución, AHORA !!
MAPUCHE EN HUELGA DE HAMBRE, OFRECE RIÑÓN EN VENTA
PARECE UN HECHO TRIVIAL QUE A NADIE IMPORTA, POR ESO TE PIDO QUE DIFUNDAS EL COMUNICADO PÚBLICO:
En Huelga de Hambre Indefinida
Werken Jaime Huenchullán Cayul
desde la cárcel de Angol
http://comunidadtemucuicui.blogspot.com
Comunicado Público
Comunicamos a las Comunidades y organizaciones Mapuche, así como a la opinión pública nacional e internacional lo siguiente:
1.- El día de hoy, 21 de enero de 2009, se realizó la audiencia de revisión de medida cautelar por cierre del plazo de investigación, a nuestro Werken Jaime Huenchullán Cayul en la ciudad de Angol. El dictamen del Tribunal decidió dejarlo en prisión preventiva ya que según se indicó, no existían las garantías para que este se presentase nuevamente ante el tribunal, puesto que podría nuevamente declararse en rebeldía y volver a la clandestinidad.
2.- Ante la negativa del Tribunal en conceder la libertad bajo firmas semanales a nuestro Werken, él ha decidido renunciar a la nacionalidad chilena, puesto que siempre se le ha negado su condición de hijo del Pueblo Mapuche, y siente necesario, ahora más que nunca, hacer valer sus derechos como miembro de Pueblo Originario, y que se le respeten todos los derechos que tiene como tal, según los tratados internacionales. Además, seguirá adelante con la venta de su riñón para lograr conseguir una defensa que se preocupe realmente de su caso y logre comprobar su inocencia de los cargos que se le imputan.
3.- Por todas estas causas antes mencionadas, y considerando que es una opción válida para un luchador social que se encuentra en la prisión política, es que nuestro Werken Jaime Huenchullán Cayul inicia el día de hoy una Huelga de Hambre Indefinida hasta que no se aclara su situación judicial y pueda optar a la libertad que se merece, ya que es inocente y quiere comprobar que esto no es nada más que otro montaje que intenta criminalizar las justas reivindicaciones sociales del Pueblo- Nación Mapuche.
Comunicamos a las Comunidades y organizaciones Mapuche, así como a la opinión pública nacional e internacional lo siguiente:
1.- El día de hoy, 21 de enero de 2009, se realizó la audiencia de revisión de medida cautelar por cierre del plazo de investigación, a nuestro Werken Jaime Huenchullán Cayul en la ciudad de Angol. El dictamen del Tribunal decidió dejarlo en prisión preventiva ya que según se indicó, no existían las garantías para que este se presentase nuevamente ante el tribunal, puesto que podría nuevamente declararse en rebeldía y volver a la clandestinidad.
2.- Ante la negativa del Tribunal en conceder la libertad bajo firmas semanales a nuestro Werken, él ha decidido renunciar a la nacionalidad chilena, puesto que siempre se le ha negado su condición de hijo del Pueblo Mapuche, y siente necesario, ahora más que nunca, hacer valer sus derechos como miembro de Pueblo Originario, y que se le respeten todos los derechos que tiene como tal, según los tratados internacionales. Además, seguirá adelante con la venta de su riñón para lograr conseguir una defensa que se preocupe realmente de su caso y logre comprobar su inocencia de los cargos que se le imputan.
3.- Por todas estas causas antes mencionadas, y considerando que es una opción válida para un luchador social que se encuentra en la prisión política, es que nuestro Werken Jaime Huenchullán Cayul inicia el día de hoy una Huelga de Hambre Indefinida hasta que no se aclara su situación judicial y pueda optar a la libertad que se merece, ya que es inocente y quiere comprobar que esto no es nada más que otro montaje que intenta criminalizar las justas reivindicaciones sociales del Pueblo- Nación Mapuche.
Hacemos extensivo el llamado a apoyar a nuestro peñi y a generar movilizaciones para que sea liberado lo antes posible, junto a todos los luchadores sociales Mapuche encarcelados.
Libertad a todos los Presos Políticos Mapuche.
Comunidad Mapuche Autónoma Temucuicui
21 de enero de 2009
Enviado por Beto
lugar_beto@yahoo.es
Libertad a todos los Presos Políticos Mapuche
¡¡ Abajo la Constitución pinochetista !!
¡¡ Por una Nueva Constitución, AHORA !!
TEATRO PRISIONERO PARA PÚBLICO CAUTIVO
MARCO HISTÓRICO
Teatro en prisión: cárceles y campos de concentración. Chile 1974-1976
Enviado por Pedro Alejandro Matta
GRIMALDI SOCIAL CLUB
http://grimaldisocialclub.blog4ever.com/
PATRICIO PANIAGUA GIANNINI
Azul Producciones S.A.
Director - Productor Ejecutivo
56 (2) 263 0885
56 (9) 218 2320
Se estima que en Chile unas 200 mil personas fueron detenidas ilegalmente tras el golpe militar del 11 de septiembre de 1973. En los primeros días, cientos de ellas fueron trasladadas a centros de detención y tortura colectivos y reconocibles, como el Estadio Nacional o el Estadio Chile, regimientos como el Tacna, el cuartel general de la Policía de Investigaciones o campos de prisioneros como Isla Dawson. Esta práctica se combinaría con la detención, confinamiento, tortura y desaparición en lugares clandestinos que fueron masificándose, especialmente a partir de los primeros meses de 1974: Londres 38, Villa Grimaldi, Academia de Guerra de la Fuerza Aérea, José Domingo Cañas, etc.
En el primer período, el sistema de incomunicación, vigilancia, maltrato y degradación a la que fueron sometidos los prisioneros, hizo imposible cualquier grado de organización.
Con el traslado masivo de prisioneros a campos de concentración ubicados en Santiago y en ciudades de la provincia, comenzaron a aparecer las primeras expresiones de organización colectiva en algunos de estos centros. Aunque las condiciones represivas se mantenían, los detenidos ya no estaban incomunicados: vivían juntos en casas, cabañas o dormitorios; desayunaban y almorzaban en recintos comunes. No sabían cuánto tiempo permanecerían detenidos y desconocían los cargos que se les imputaban. Ante esa incertidumbre, y como una forma de resistencia anímica, social y política, comenzaron a surgir las primeras manifestaciones culturales y artísticas en recintos como Chacabuco, Tres Álamos, Ritoque y Melinka. Aparecieron artesanos, pintores, músicos, joyeros, tejedores, escritores, actores, bailarines, animadores, humoristas, escenógrafos. Fue una mezcla entre quienes conocían y practicaban estos oficios y quienes se sumaron a ellos por una vocación inesperada o desconocida.
En este contexto, el teatro fue una de las manifestaciones que congregó masivamente a los prisioneros. Las pequeñas o grandes compañías o grupos que se desarrollaron en los campos (y también en algunas cárceles) generaron un sistema de producción artística que, muchas veces, comprometió a decenas de personas que jamás se habían vinculado al teatro: ingenieros, campesinos, arquitectos, carpinteros o electricistas se sumaron al engranaje colectivo para, en casi todos los casos, estrenar una obra por semana.
Toda esta enorme actividad artística de resistencia al interior de los Campos de Concentración es prácticamente desconocida. Oscar Castro, director del Teatro Aleph, es uno de los pocos, sino el único, que ha entregado un testimonio extenso y público de su experiencia teatral en los campos de Tres Álarnos, Ritoque y Melinka.
Hoy, a más de treinta años de aquellos difíciles e intensos momentos de represión y resistencia, Oscar convoca a los ex Presos Políticos, compañeros de infortunio y de sueños, a reunirse por primera vez desde entonces. Destaca, como elemento central de esta convocatoria, la representación de cuatro de las muchas obras de teatro que fueron presentadas en los campos de concentración y que serán puestas en escena con el mismo elenco de ex presos de entonces.
El lugar para producir este emotivo reencuentro, no podía ser más simbólico: El Teatro de la Memoria, al interior del Parque de la Paz, construido en el lugar mismo donde en aquellos oscuros años de barbarie funcionó uno de los más sangrientos centros clandestinos de detención y tortura de la DINA. Por ese lugar pasaron miles de opositores a la dictadura y cientos de ellos, entre los que se encuentra la madre de Oscar Castro, fueron asesinados y desaparecidos.
Conservando el humor negro de aquellos años, que les permitió sobrellevar a aquel encierro sin horizontes, estos ya viejos ex prisioneros, han bautizado esta actividad con el nombre de “Grimaldi Social Club”.
· Un párrafo más poético, como lo sabe hacer Oscar, sobre el simbolismo de hacer el encuentro ahí. (Michelle Bachelet inauguró el Teatro de la Memoria. Ella también estuvo detenida ahí junto a su madre)
· Oscar y Marieta estuvieron detenidos en ese lugar.
· En el elenco hay ex presos exiliados en Francia y vienen para actuar o que fueron exiliados y regresaron a Chile.
· Otros elementos que completen la presentación.
LE CADRE HISTORIQUE DU PROJET
On estime à 200 000, les personnes détenues illégalement au Chili après le coup
d’état militaire du 11 septembre 1973. Dans les premiers jours des centaines d’entre
elles furent transférées dans des centres de détention et de torture collectifs, comme
le Stade National ou le Stade du Chili, des régiments comme celui de Tacna, le
Quartier Général de la Police d’Investigation ou des camps de prisonniers comme
l’île Dawson.
Cette pratique se combinait avec la détention, le confinement, la torture et la
disparition dans des lieux clandestins qui se sont multipliés, notamment à partir des
premiers mois de 1974 : Londres 38, Villa Grimaldi, Académie de Guerre, Jose
Domingo Cañas, etc.
Dans la première période, le système de désinformation, de surveillance, de mauvais
traitements et de dégradation auquel furent soumis les prisonniers rendait impossible
une quelconque organisation.
Avec le transfert massif de prisonniers dans les camps de concentration situés à
Santiago et dans les villes de province, ont commencé à apparaître les premières
expressions d’organisation collective dans certains de ces centres. Bien que les
conditions répressives se maintenaient, les détenus n’étaient plus sans
communiquer : ils vivaient ensemble dans des maisons, des baraques ou des
dortoirs ; ils déjeunaient et dînaient dans des salles communes. Cependant, ils ne
savaient combien de temps ils resteraient détenus et dans de nombreux cas, ne
connaissaient pas les charges retenues contre eux.
Devant cette incertitude et dans une forme de résistance existentielle, sociale et
politique, ont commencé à surgir les premières manifestations culturelles et
artistiques, dans des endroits comme Chacabuco, Tres Álamos, Ritoque ou Melinka.
Sont apparus des artisans, peintres, musiciens, joailliers, tisserands, écrivains,
acteurs, danseurs, animateurs, humoristes, metteurs en scène. Ce fut un mélange
entre ceux qui connaissaient et pratiquaient couramment ces activités et ceux qui
sont venus les pratiquer par une vocation inespérée ou inconnue.
PARA ENTENDER NUESTRO ACTUAL SISTEMA ECONÓMICO
Amable lectora o amable lector, te sugiero ver el video de Annie Leonard:
La historia de las cosas
O leer este simpático artículo de Eduardo Galeano (o hacer ambas cosas)
POR QUÉ TODAVÍA NO ME COMPRÉ UN DVD
Eduardo Galeano.
Lo que me pasa es que no consigo andar por el mundo tirando cosas y cambiándolas por el modelo siguiente sólo porque a alguien se le ocurre agregarle una función o achicarlo un poco.
No hace tanto con mi mujer lavábamos los pañales de los críos. Los colgábamos en la cuerda junto a otra ropita; los planchábamos, los doblábamos y los preparábamos para que los volvieran a ensuciar. Y ellos, nuestros nenes, apenas crecieron y tuvieron sus propios hijos se encargaron de tirar todo por la borda (incluyendo los pañales). ¡Se entregaron inescrupulosamente a los desechables!
Si, ya lo sé. A nuestra generación siempre le costó tirar. ¡Ni los desechos nos resultaron muy desechables! Y así anduvimos por las calles guardando los mocos en el bolsillo y las grasas en los repasadores. Y nuestras hermanas y novias se las arreglaban como podían con algodones para enfrentar mes a mes su fertilidad.¡
Nooo! Yo no digo que eso era mejor. Lo que digo es que en algún momento me distraje, me caí del mundo y ahora no sé por dónde se entra. Lo más probable es que lo de ahora esté bien, eso no lo discuto. Lo que pasa es que no consigo cambiar el equipo de música una vez por año, el celular cada tres meses o el monitor de la computadora todas las navidades.¡Guardo los vasos desechables!¡Lavo los guantes de látex que eran para usar una sola vez! ¡Apilo como un viejo ridículo las bandejitas de espuma plástica de los pollos! ¡Los cubiertos de plástico conviven con los de acero inoxidable en el cajón de los cubiertos!
Es que vengo de un tiempo en el que las cosas se compraban para toda la vida. ¡Es más! ¡Se compraban para la vida de los que venían después! La gente heredaba relojes de pared, juegos de copas, fiambreras de tejido y hasta palanganas y escupideras de loza. Y resulta que en nuestro no tan largo matrimonio, hemos tenido más cocinas que las que había en todo el barrio en mi infancia y hemos cambiado de heladera tres veces.
¡Nos están fastidiando! ¡¡Yo los descubrí. Lo hacen adrede!! Todo se rompe, se gasta, se oxida, se quiebra o se consume al poco tiempo para que tengamos que cambiarlo. Nada se repara. Lo obsoleto es de fábrica.¿Dónde están los zapateros arreglando las medias suelas de las Nike? ¿Alguien ha visto a algún colchonero escardando sommiers casa por casa? ¿Quién arregla los cuchillos eléctricos? ¿El afilador o el electricista? ¿Habrá teflón para los hojalateros o asientos de aviones para los talabarteros?
Todo se tira, todo se desecha y mientras tanto producimos más y más basura. El otro día leí que se produjo más basura en los últimos 40 años que en toda la historia de la humanidad. El que tenga menos de 40 años no va a creer esto: ¡¡Cuando yo era niño por mi casa no pasaba el basurero!! ¡¡Lo juro!! ¡Y tengo menos de........... . años!
Todos los desechos eran orgánicos e iban a parar al gallinero, a los patos o a los conejos (y no estoy hablando del siglo XVII). No existía el plástico ni el nylon. La goma sólo la veíamos en las ruedas de los autos y las que no estaban rodando las quemábamos en San Juan. Los pocos desechos que no se comían los animales, servían de abono o se quemaban.De por ahí vengo yo. Y no es que haya sido mejor.
Es que no es fácil para un pobre tipo al que educaron en el ’guarde y guarde que alguna vez puede servir para algo’ pasarse al ’compre y tire que ya se viene el modelo nuevo’.Mi cabeza no resiste tanto. Ahora mis parientes y los hijos de mis amigos no sólo cambian de celular una vez por semana, sino que además cambian el número, la dirección electrónica y hasta la dirección real. Y a mí me prepararon para vivir con el mismo número, la misma mujer, la misma casa y el mismo nombre (y vaya si era un nombre como para cambiarlo)
Me educaron para guardar todo. ¡¡¡Toooodo!!! Lo que servía y lo que no. Porque algún día las cosas podían volver a servir. Le dábamos crédito a todo.
Si, ya lo sé, tuvimos un gran problema: nunca nos explicaron qué cosas nos podían servir y qué cosas no. Y en el afán de guardar (porque éramos de hacer caso) guardamos hasta el ombligo de nuestro primer hijo, el diente del segundo, las carpetas del jardín de infantes y no sé cómo no guardamos la primera caquita. ¿Cómo quieren que entienda a esa gente que se desprende de su celular a los pocos meses de comprarlo?En casa teníamos un mueble con cuatro cajones. El primer cajón era para los manteles y los repasadores, el segundo para los cubiertos y el tercero y el cuarto para todo lo que no fuera mantel ni cubierto. Y guardábamos.
¡¡Como guardábamos!! ¡¡Tooooodo lo guardábamos!! ¡Guardábamos las chapitas de los refrescos! ¡¿Cómo para qué?! Hacíamos limpia-calzados para poner delante de la puerta para quitarnos el barro. Dobladas y enganchadas a una piola se convertían en cortinas para los bares. Al terminar las clases le sacábamos el corcho, las martillábamos y las clavábamos en una tablita para hacer los instrumentos para la fiesta de fin de año de la escuela. ¡Tooodo guardábamos!
Las cosas que usábamos: mantillas de faroles, ruleros, ondulines y agujas de primus. Y las cosas que nunca usaríamos. Botones que perdían a sus camisas y carreteles que se quedaban sin hilo se iban amontonando en el tercer y en el cuarto cajón. Partes de lapiceras que algún día podíamos volver a precisar. Tubitos de plástico sin la tinta, tubitos de tinta sin el plástico, capuchones sin la lapicera, lapiceras sin el capuchón. Encendedores sin gas o encendedores que perdían el resorte. Resortes que perdían a su encendedor.
Cuando el mundo se exprimía el cerebro para inventar encendedores que se tiraban al terminar su ciclo, inventábamos la recarga de los encendedores descartables. Y las Gillette -hasta partidas a la mitad- se convertían en sacapuntas por todo el ciclo escolar. Y nuestros cajones guardaban las llavecitas de las latas de sardinas o del corned beef, por las dudas que alguna lata viniera sin su llave.¡Y las pilas! Las pilas de las primeras Spica pasaban del congelador al techo de la casa. Porque no sabíamos bien si había que darles calor o frío para que vivieran un poco más. No nos resignábamos a que se terminara su vida útil, no podíamos creer que algo viviera menos que un jazmín.Las cosas no eran desechables. Eran guardables..
¡¡Los diarios!! Servían para todo: para hacer plantillas para las botas de goma, para poner en el piso los días de lluvia y por sobre todas las cosas para envolver!!. ¡Las veces que nos enterábamos de algún resultado leyendo el diario pegado al trozo de carne!
Y guardábamos el papel plateado de los chocolates y de los cigarros para hacer guías de pinitos de navidad y las páginas del almanaque para hacer cuadros y los cuentagotas de los remedios por si algún medicamento no traía el cuentagotas y los fósforos usados porque podíamos prender una hornalla de la Volcán desde la otra que estaba prendida y las cajas de zapatos que se convirtieron en los primeros álbumes de fotos. Y las cajas de cigarros Richmond se volvían cinturones y posa-mates y los frasquitos de las inyecciones con tapitas de goma se amontonaban vaya a saber con qué intención, y los mazos de naipes se reutilizaban aunque faltara alguna, con la inscripción a mano en una sota de espada que decía ’este es un 4 de bastos’.Los cajones guardaban pedazos izquierdos de palillos de ropa (broches) y el ganchito de metal. Al tiempo albergaban sólo pedazos derechos que esperaban a su otra mitad para convertirse otra vez en un palillo.
Yo sé lo que nos pasaba: nos costaba mucho declarar la muerte de nuestros objetos. Así como hoy las nuevas generaciones deciden ’matarlos’ apenas aparentan dejar de servir, aquellos tiempos eran de no declarar muerto a nada. Ni a Walt Disney. Y cuando nos vendieron helados en copitas cuya tapa se convertía en base y nos dijeron: ’Cómase el helado y después tire la copita’, nosotros dijimos que sí, pero, ¡minga que la íbamos a tirar! Las pusimos a vivir en el estante de los vasos y de las copas.
Las latas de arvejas y de duraznos se volvieron macetas y hasta teléfonos. Las primeras botellas de plástico se transformaron en adornos de dudosa belleza. Las hueveras se convirtieron en depósitos de acuarelas, las tapas de bollones en ceniceros, las primeras latas de cerveza en portalápices y los corchos esperaron encontrarse con una botella.
Y me muerdo para no hacer un paralelo entre los valores que se desechan y los que preservábamos.
Ah¡ No lo voy a hacer! Me muero por decir que hoy no sólo los electrodomésticos son desechables; que también el matrimonio y hasta la amistad es descartable. Pero no cometeré la imprudencia de comparar objetos con personas. Me muerdo para no hablar de la identidad que se va perdiendo, de la memoria colectiva que se va tirando, del pasado efímero. No lo voy a hacer.
No voy a mezclar los temas, no voy a decir que a lo perenne lo han vuelto caduco y a lo caduco lo hicieron perenne.
No voy a decir que a los ancianos se les declara la muerte apenas empiezan a fallar en sus funciones, que los cónyuges se cambian por modelos más nuevos, que a las personas que les falta alguna función se les discrimina o que valoran más a los lindos, con brillo y glamour.
Esto sólo es una crónica que habla de pañales y de celulares.
De lo contrario, si mezcláramos las cosas, tendría que plantearme seriamente entregar a la bruja como parte de pago de una señora con menos kilómetros y alguna función nueva.
Pero yo soy lento para transitar este mundo de la reposición y corro el riesgo de que la bruja me gane de mano y sea yo el entregado.
Hasta aquí.
Eduardo Galeano
EUROPA Y GAZA
Rafael Poch | 21/01/2009 - 12:29 horas
Un continente miserable, con Alemania en el centro
Converso con la escritora Ruth Fruchtman en su casa del barrio berlinés de Prenzlauerberg. Fruchtman es presidenta de la asociación, "Voces judías para una paz justa en Oriente Medio" (’Jüdische Stimme für gerechten Frieden in Nahost’), que ha participado en las protestas berlinesas contra la masacre de Gaza. "Voces judías..." es una de las diecinueve organizaciones de judíos europeos que en 2003 firmaron una declaración que contiene el único programa realista; fin a la ocupación de Gaza, Cisjordania y Jerusalén oriental, reconocimiento de las fronteras de 1967, desmantelamiento de todos los asentamientos en territorios ocupados, reconocimiento del derecho de los dos estados a contemplar Jerusalén como su capital, y reconocimiento de la responsabilidad israelí en el problema de los refugiados palestinos. "También a nosotros nos acusan de antisemitas", dice Fruchtman con una sonrisa triste.
También ella lleva en el estómago el peso de estos veinticuatro días infames. Infames para las naciones europeas por su vergonzoso papel. Más que una entrevista, lo nuestro es un desahogo en el mismo corazón de ésta Europa miserable que tiene a Alemania en el centro.
Los quitavergüenzas de Israel
Anunciando el alto el fuego del cruel bombardeo que ha venido masacrando a la población del gueto de Gaza desde el 27 de diciembre, el primer ministro israelí, Ehud Olmert, agradeció expresamente el sábado por la noche la colaboración, comprensión y ayuda de Sarkozy, Merkel, Berlusconi, Brown y la presidencia checa de la Unión Europea, además de la de George Bush y Condoleeza Rice. Olbert no mencionó a los medios de comunicación occidentales que, en general, actúan, en diverso grado y medida, como quitavergüenzas de Israel, aceptando los absurdos razonamientos, en ocasiones claramente criminales, de los dirigentes de ese país, y, sobre todo, omitiendo una gran cantidad de información esencial para comprender este indignante drama.
Más doloroso que los muertos es aun constatar la falsedad y el cinismo que rodean a la masacre. Si el apoyo del 80% que la matanza recibe en Israel indica la loca ceguera y el fanatismo de la sociedad de ese país, la complicidad europea nos confronta con los horrores y demonios de nuestra propia historia, incluida la complicidad europea/alemana en el holocausto judío. La falsedad es aun más dolorosa que la masacre, precisamente porque garantiza su repetición, impune y sin horizonte de enmienda. Los medios de comunicación europeos han demostrado, una vez más y en distintos grados, su capacidad para justificar/relativizar lo injustificable.
Cinco mil a catorce
Comentando la patraña de los "escudos humanos" utilizados por Israel, el disidente israelí Uri Avnery escribe que "hace casi setenta años durante la segunda guerra mundial, un crimen atroz fue cometido en la ciudad de Leningrado. Durante más de mil días, una banda de extremistas llamada ’Ejército Soviético’ mantuvo como rehenes a los millones de habitantes de la ciudad, provocando las represalias de la Wehrmacht. Los alemanes no tuvieron más alternativa que bombardear y tirotear a la población e imponer un bloqueo que ocasionó la muerte de centenares de miles". "Poco antes, un crimen similar se cometió en Inglaterra", continua este autor. "La banda de Churchill se escondía entre la población de Londres, utilizando como escudos humanos a millones de ciudadanos. Los alemanes se vieron obligados a enviar a su Luftwaffe para reducir la ciudad a ruinas". Esa es, dice Avnery, la versión que hoy aparecería en los libros de historia si los alemanes hubieran ganado la guerra. Es comparable a la que nos vende hoy Israel y nuestros medios han comprado, para adoptar una actitud centrista entre víctima y verdugo.
El "derecho de Israel a defenderse" se afirma con el dato de que 14 israelíes inocentes murieron antes de la presente masacre por cohetes, mayormente caseros, lanzados desde Gaza en los últimos siete años (la BBC ha dado la cifra de 28 muertos) sobre localidades israelíes como Ashkelon, Beersheva y Sderot. Si el "derecho a defenderse" incluye el derecho a disparar sobre población inocente, ¿por qué no pueden hacer suyo ese crimen los palestinos, que murieron en número de 5.000 en ataques israelíes durante esos mismos siete años?
Como ha dicho la periodista de Haaretz, Amira Hass, y tantos otros, "el cerco de Gaza no empezó cuando Hamas se hizo con el control de los órganos de seguridad de allá, o cuando el soldado israelí Gilad Shalit cayó prisionero (los miles de prisioneros y secuestrados palestinos tomados por Israel no tienen nombre), o cuando Hamas fue elegido en unas elecciones democráticas. El cerco empezó en 1991, antes de los atentados suicidas, y desde entonces se ha hecho cada vez más sofisticado, culminando en 2005", explica Hass, galardonada en el 2000 con el premio "Press Freedom Hero" del International Press Institute, con el Premio Bruno Kreisky de 2002, el Premio Guillermo Cano de la Unesco en 2003 y el del Fondo Memorial Anna Lindh en 2004. En aras de la misión imposible de convertir a las víctimas en el problema, hay que omitir cualquier referencia a los más elementales antecedentes de esta crisis.
Una crisis sin contexto
Siguiendo al establecimiento del Estado de Israel, en 1948, más de la mitad de la población nativa palestina, cerca de 800.000 personas, fueron expulsadas y 531 pueblos fueron destruidos, explica el historiador israelí Ilan Pappe (en "The Ethnic Cleansing of Palestine". Oxford, 2006). No se menciona que los cohetes sobre Ashkelon, Beersheva y Sderot, los lanzan descendientes, directos o generacionales, de los pobladores de aquellas localidades. La situación ya daba mucho que pensar, explica Pappe, a Moshe Dayan, cuando el militar y político israelí decía en 1955: "¿Cómo podemos quejarnos de la intensidad con la que nos odian? Desde hace ocho años están en sus campos de refugiados de Gaza, contemplando con sus propios ojos como nos apropiamos de la tierra y de los pueblos en los que vivieron ellos y sus antepasados". Eso era hace más de medio siglo.
La crueldad, genera crueldad y también demencia, porque el ser humano no está diseñado para el maltrato. Toda tortura tiene consecuencias. La tortura colectiva, tiene consecuencias colectivas. Nadie mejor que los judíos ilustra la enfermiza sicología colectiva del torturado puesto a torturador, pero la serie está abierta; los nazis y fascistas europeos en los años treinta y cuarenta del siglo XX y antes que ellos siglos de fanatismo religioso, además del sionismo, generaron desde Europa éste estado de Israel. Ahora, desde la segunda mitad del siglo XX, Israel lleva alimentando con los palestinos una nueva sicología colectiva torturada. Los palestinos, decía Edward Said, son "las víctimas de las víctimas". Su actual masacre alimenta esa espiral.
Proporciones y comparaciones
El gueto de Gaza, una de las zonas de mayor densidad demográfica del mundo, evoca analogías con el de Varsovia, en el que un puñado de judíos se enfrentó con las armas a los nazis. Es verdad que aquellos resistentes, calificados de "terroristas" por los nazis, no lanzaban cohetes sobre objetivos indiscriminados. También lo es que los agresores y carceleros de hoy no transfieren a sus víctimas a campos de exterminio, aunque algunos políticos israelíes, como el viceministro de defensa, Matan Vilnai, haya amenazado a los palestinos en esa dirección al decir, "cuantos más cohetes kassam y de más largo alcance nos lancen, mayor será la ’shoah’ que se autoinfligirán, porque usaremos todo nuestro poder para defendernos". (’Shoah’ es el término hebreo para "holocausto" - en "Israeli Minister warns of Palestinian ’holocaust’", The Guardian, 29 de febrero 2008). "Solo haremos la paz con los árabes cuando ellos amen a sus niños más de lo que nos odian a nosotros. No podemos perdonarles que nos obliguen a matar a sus niños", ha dicho la Presidenta de la comunidad judía de Berlín, Lala Susskind.
Hay muchas diferencias, pero la desproporción de Varsovia es comparable. Los palestinos también podrían lanzar hoy ese tipo de declaraciones genocidas, como podrían haberlo hecho en su día los desesperados asediados del gueto de Varsovia hacia los alemanes. La diferencia es que aquellos, como hoy los palestinos, no tienen medios para respaldar sus amenazas de masacre y despropósitos, mientras que en Israel, que si los tiene, un 60% de la población está de acuerdo en completar la "limpieza étnica" de 1948 y echar a los árabes, tanto de Israel como de los territorios ocupados... No masacra el que quiere, sino el que puede; el que tiene los medios y los apoyos internacionales requeridos.
¿Va Europa a seguir colaborando con este abuso? Si cualquier otro país hubiera cometido las atrocidades que Israel está cometiendo en Gaza, la Unión Europea habría suspendido inmediatamente sus relaciones comerciales, pero en el caso de Israel ni siquiera se ha querido cancelar el acuerdo de asociación con ese país, tal como contempla la cláusula sobre derechos humanos incluida en el propio acuerdo.
¿Y el informe? En la crisis de Kosovo, la muerte de dos mil personas, incluidas víctimas de los albaneses, indignaba a nuestros políticos y medios de comunicación, en el contexto del precalentamiento mediático para la intervención de la OTAN. Los comentarios exigían intervención militar y hablaban de "genocidio". Entre 1998 y 1999 los diarios "Los Angeles Times", "New York Times" y "Washington Post" y los semanarios "Newsweek y "Time", utilizaron el término "genocidio" 220 ocasiones para describir la conducta de los serbios en Kosovo, señala un cómputo estadounidense perfectamente aplicable a Europa. Hoy, con un monto acumulado de víctimas civiles palestinas mucho mayor, los quitavergüenzas de Israel sólo utilizan el término "genocidio" para descalificar a los críticos de la masacre. Los mismos medios y personas que entonces lo usaron, llaman ahora la atención sobre su empleo inapropiado. Ser errático en los términos, tanto en Kosovo como en Palestina, no es nada al lado de haber perdido el sentido de la compasión y de la elemental indignación ante la injusticia. El problema no es semántico, sino ético. Refugiarse en una actitud salomónica entre la víctima y el verdugo es miserable. Como dijo el antifascista italiano Piero Gobetti (1901-1926), "cuando la injusticia está concentrada por entero en una sola parte, la actitud salomónica se convierte en completamente tendenciosa". Cooperar con el verdugo, contemporizar con el violador sistemático de la ley internacional, ser indulgente con el matón, es miserable. Esa es la actitud europea que Olmert ha agradecido.
Alemania, paradigma de la cobardía europea
Centenares de miles se han manifestado en toda Europa contra la masacre israelí. También en Alemania, pero aquí las manifestaciones han sido organizadas y casi exclusivamente frecuentadas por ciudadanos árabes o de origen tuco o árabe. Los alemanes han estado casi por completo ausentes de la protesta. Las fuerzas políticas alemanas, todas ellas, han participado en manifestaciones de apoyo a Israel, tres actos "contra el terror de Hamas" que tuvieron lugar en Berlín, Munich y Francfort el 11 de enero y que casi sólo congregaron a la comunidad judía, que en Berlín es mayoritariamente de origen ruso/soviético.
En toda Europa cuesta mucho criticar a Israel, pero en ningún lugar cuesta tanto como en Alemania, porque este país presenta la mayor concentración de daño a los judíos que Europa tiene en su historia. Por eso, si explicamos la razón de la dificultad alemana en criticar a Israel, la actitud europea quedará clara.
La solidaridad de Alemania con Israel se manifiesta en aspectos como su posición de segundo socio comercial de ese país, sólo por detrás de Estados Unidos, y en su papel como principal valedor de los acuerdos de asociación con Israel en el seno de la Unión Europea. También en la actitud de sus políticos; en su visita a la región, el Ministro de Exteriores alemán, Frank-Walter Steinmeier, ha ofrecido al gobierno egipcio "ayuda técnica" para sellar, aun más eficazmente, la frontera de Gaza sometida a un bloqueo inhumano. Y también en que su televisión, su prensa y sus periodistas, sean aun más confusos y parciales que los nuestros en la explicación de la situación y que hayan destacado en el generalizado fenómeno quitavergüenzas.
¿Hierve Alemania de "solidaridad" por Israel, hasta el extremo de que su pasión la ciega?. No es eso; la actitud alemana no tiene nada que ver el fanatismo de quien cree luchar por una "causa justa", como podría ser el caso del manifestante antimasacre de otras latitudes. Los ciudadanos alemanes tampoco han acudido a las manifestaciones pro Israel. La presencia en ellas de los políticos alemanes ha sido asunto exclusivo de los de arriba, de la Alemania oficial. ¿Qué opina la Alemania real?.
En las encuestas los alemanes dicen que Israel es un país agresivo (49%), solo un 30% de los ciudadanos declaran que Israel respeta los derechos humanos, el 59% afirma que Israel "persigue sus intereses sin importarle las otras naciones", y un 60% cree que Alemania ya no tiene ninguna "responsabilidad especial", por su pasado nazi, frente a un 35% que afirma lo contrario. Con esa última afirmación se destruye la piedra angular de la política oficial de Alemania hacia Israel, expuesta en sus documentos oficiales; a saber: que Alemania mantiene una relación "única" hacia ese país, fundamentada, "en la responsabilidad de Alemania en la Shoa, el sistemático genocidio de unos seis millones de judíos en Europa durante la época del nazismo". El 60% de los alemanes hoy no creen en esto. Entonces, ¿cual es el contenido de la dificultad alemana en criticar a Israel?, ¿cual es la sustancia de esa "solidaridad" oficial?. A la luz de las encuestas, la respuesta es inequívoca: el miedo.
Un miedo a ser comparados con los antisemitas exterminadores de los años cuarenta, desemboca aquí en un cheque en blanco a los desmanes del estado de Israel, bombardeando civiles, templos religiosos y escuelas de la ONU, destruyendo cuatro mil viviendas, matando a 1.300 en veinticuatro días y disparando contra ambulancias. Ese cheque es enormemente ambiguo porque, pretendiendo ser contrición por un crimen de la nación alemana, resulta que el precio de esa contrición del pasado es cerrar los ojos ante crímenes del presente. Todo eso tiene una lectura válida para el conjunto de Europa, e Israel lo explota a fondo.
La verdadera conexión
El concepto de "culpa colectiva" en un delito es jurídicamente borroso aplicado a toda una nación, más aun teniendo en cuenta los cambios generacionales experimentados en sesenta años. Sin embargo, hablar de una "responsabilidad alemana" por los crímenes del nazismo es algo que ha honrado a la sociedad alemana en la Europa de posguerra, y que debe ser contemplado en el contexto de la república alemana más decente que ha conocido la historia. Salta a la vista la considerable diferencia de actitud respecto a los japoneses, que eliminaron a unos veinte millones de chinos en los años treinta y cuarenta, sin que las instituciones y gobiernos japoneses de posguerra hayan extraído consecuencias y actitudes convincentes, por no citar los crímenes, nunca reconocidos como tales, de las naciones imperiales vencedoras, decimonónicas o contemporáneas. Sin embargo nada es moralmente más falso y corrupto que deducir el presente e infame cheque en blanco de aquella honorable responsabilidad.
Es la responsabilidad alemana/europea en la trágica historia de los judíos la que debería hacer particularmente responsables y sensibles a los alemanes, y a los europeos, ante cualquier repetición de algunos de aquellos crímenes antijudíos de hace más de sesenta años, ahora contra los palestinos; racismo, expansionismo territorial, ocupación, crueldad y masacre. Responder a esa responsabilidad cerrando los ojos y con indulgencia hacia los crímenes del presente, sugiere que las actitudes de aquel pasado oficialmente rechazado conservan cierta vigencia.
La conexión más preocupante en esta crisis no es la supuesta alianza de la crítica a Israel con el pasado antisemita, como insisten los quitaverguenzas, sino la existente entre el miedo de los años cuarenta y el actual: miremos para el otro lado, no vaya a ser que me acusen hoy de antisemita, de la misma forma en que ayer podían acusarme de ser un mal patriota alemán y de no participar del espíritu de la "Volksgemeinschaft", la "comunión nacional" nazi; ¿puedo apoyar a los palestinos de Gaza sin que me acusen de complicidad con un atentado suicida en Tel Aviv, o de ser cómplice del terror de Hamas, la organización electa que articula la resistencia nacional en Gaza?. Mejor mirar para otro lado, mejor comenzar mi artículo equidistante entre la crítica al bombardeo de un campo de refugiados y el "derecho de Israel a defenderse", dejando claro la cantidad de amigos judíos que tengo...
La general complicidad alemana con los nazis fue resultado de esta misma y concreta falta de coraje civil.
Hitler está muerto
Mas allá de los rencores que el propio estado de Israel suscita con sus acciones, la impresión es que, por lo menos en Europa, el antisemitismo es un fantasma. La obra de Hitler y los nazis inoculó en el continente potentes anticuerpos que han inmunizado al cuerpo europeo, acabando con la posibilidad de una repetición de aquello para siempre jamás contra los judíos. Por obra de Hitler, el peligro racista en la Europa de hoy es mucho más significativo como tendencia anti-árabe y antiislámica que antijudía. Naturalmente que siempre habrá canallas que hagan suyos los postulados de Hitler, profanen tumbas o pinten sinagogas, como siempre habrá quien venda heroína en la puerta de los colegios, pero imaginar que eso llegue a ser de nuevo un programa aclamado por alguna de las naciones más desarrolladas del continente, como fue el caso, es impensable. Hoy, gracias a Hitler, en Europa y en el mundo -incluido el mundo árabe donde la política israelí ha sido el principal factor de antisemitismo-, la mayoría de personas que están conmocionadas por la política de Israel también están genuinamente horrorizadas por los crímenes perpetrados contra los judíos durante la II Guerra Mundial. Que en el actual y apasionado debate sobre Gaza, ambos bandos equiparen al adversario con la barbarie nazi, ¿no es acaso indicio de un consenso sobre la indiscutibilidad de la maldad del nazismo?.
En Alemania y en Europa, Hitler está muerto y bien muerto. Como reivindicación, Stalin está mucho mas vivo y representa un peligro más real, en la Rusia de hoy, del que Hitler pueda representar en Europa, por más que el escenario de una Rusia neoestalinista tampoco parezca creíble... El discurso del "conflicto de civilizaciones" y de la "guerra contra el terrorismo", o la complicidad quitavergüenzas ante la masacre de palestinos, es mucho más peligroso que el cadáver de Hitler, maldito por los siglos de los siglos para la conciencia global.
Sancionar es ayudar
La falsa "solidaridad con Israel" no sitúa a Alemania en el primer vagón del tren de la corrección europea, sino, muy al contrario, en el más despreciable primer puesto de la hipocresía y de la complicidad continental con una injusticia repugnante. La verdadera solidaridad con Israel consiste en oponerse a la masacre, en afirmar el derecho de la nación Palestina a una existencia digna y soberana, en impedir la loca carrera de Israel hacia la destrucción de su propia sociedad, hacia su conversión en un estado paria, por no aceptar una relación normal con su enorme entorno árabe, lo que pasa por un regreso a las fronteras de 1967. La solidaridad con Israel es apoyar al minoritario pero glorioso movimiento civil israelí por la paz y la convivencia. Reivindicar la actitud de los valientes soldados israelíes que rechazan servir en Gaza. (Ver este vídeo). Si para afirmar eso hay que expulsar a embajadores y trabajar por unas sanciones comerciales en el seno de la Unión Europea, hay que ir a eso. Esa es la posición correcta, tanto por razones éticas como de "realpolitik".
Israel debe comprender que las cuatro ventajas estratégicas que tiene hoy en medio de su enorme y hostil contexto árabe (disponer del ejército más fuerte, la economía y la población más moderna, el monopolio del arma nuclear y el apoyo de occidente) no serán eternas. Como observa Gwynne Dyer, a Israel le conviene hacer la paz con sus vecinos mientras aun conserva esas ventajas. "Tarde o temprano, la balanza girará e Israel se hará más vulnerable. Si para entonces no se ha integrado en la región se encontrará ante un peligro mortal", dice Dyer, un periodista que perdió su columna en varios diarios canadienses por presiones del lobby judío al hacer estas consideraciones.
Para Israel no hay mejor política de seguridad que renunciar a la crueldad, los territorios ocupados y regresar a las fronteras de 1967. Para la Unión Europea y Estados Unidos no hay mejor política antiterrorista que presionar en esa dirección. Esta masacre es un crimen contra el pueblo palestino, un crimen contra el derecho internacional y los valores universales, pero también es un crimen contra el propio estado de Israel.
La racionalidad de Don Quijote
No señores, la pregunta no es por qué en España no apoyamos hoy los desmanes de Israel. No los apoyamos a la vez por elemental sentido de la justicia y por realismo político. Con todos sus defectos este era el país de Don Quijote, un pueblo al que ofendía la injusticia del matón y el abuso sobre el débil e indefenso. Ahora hay que ser "realistas", nos dicen quienes censuran a Zapatero por haber sido el europeo más estridente en su pasividad. Piden una pasividad mas "equidistante" con la media europea. Ya perdimos la sintonía con Estados Unidos por la guerra de Irak, ahora, dicen, perdemos, "la triangulación Madrid-Jerusalén-Washington". Nadie define las virtudes de ese geométrico concepto por la sencilla razón de que es una completa nulidad.
El primitivo pueblo español, en su mayoría, no entiende la "realpolitik", dicen, cuando lo que ocurre es que la está practicando con su protesta, como hizo con Irak. Lo que la gente normal entiende, a veces pese a los medios de comunicación, es que la matanza de civiles, la destrucción de templos, escuelas, el maltrato de la ONU y de la Cruz Roja, es motivo para llamar a un país al orden. Por querer estar con los que mandan, ¿vamos a vender el alma?. ¿Renunciar no solo al Quijote sino también a la inteligencia y al realismo?. Entonces dejemos que maten al concejal Miguel Ángel Blanco sin protestar y perdonemos a Aznar habernos mentido con los atentados de Madrid, y, ¿por que no?, trafiquemos con droga a la puerta de los colegios.
También ella lleva en el estómago el peso de estos veinticuatro días infames. Infames para las naciones europeas por su vergonzoso papel. Más que una entrevista, lo nuestro es un desahogo en el mismo corazón de ésta Europa miserable que tiene a Alemania en el centro.
Los quitavergüenzas de Israel
Anunciando el alto el fuego del cruel bombardeo que ha venido masacrando a la población del gueto de Gaza desde el 27 de diciembre, el primer ministro israelí, Ehud Olmert, agradeció expresamente el sábado por la noche la colaboración, comprensión y ayuda de Sarkozy, Merkel, Berlusconi, Brown y la presidencia checa de la Unión Europea, además de la de George Bush y Condoleeza Rice. Olbert no mencionó a los medios de comunicación occidentales que, en general, actúan, en diverso grado y medida, como quitavergüenzas de Israel, aceptando los absurdos razonamientos, en ocasiones claramente criminales, de los dirigentes de ese país, y, sobre todo, omitiendo una gran cantidad de información esencial para comprender este indignante drama.
Más doloroso que los muertos es aun constatar la falsedad y el cinismo que rodean a la masacre. Si el apoyo del 80% que la matanza recibe en Israel indica la loca ceguera y el fanatismo de la sociedad de ese país, la complicidad europea nos confronta con los horrores y demonios de nuestra propia historia, incluida la complicidad europea/alemana en el holocausto judío. La falsedad es aun más dolorosa que la masacre, precisamente porque garantiza su repetición, impune y sin horizonte de enmienda. Los medios de comunicación europeos han demostrado, una vez más y en distintos grados, su capacidad para justificar/relativizar lo injustificable.
Cinco mil a catorce
Comentando la patraña de los "escudos humanos" utilizados por Israel, el disidente israelí Uri Avnery escribe que "hace casi setenta años durante la segunda guerra mundial, un crimen atroz fue cometido en la ciudad de Leningrado. Durante más de mil días, una banda de extremistas llamada ’Ejército Soviético’ mantuvo como rehenes a los millones de habitantes de la ciudad, provocando las represalias de la Wehrmacht. Los alemanes no tuvieron más alternativa que bombardear y tirotear a la población e imponer un bloqueo que ocasionó la muerte de centenares de miles". "Poco antes, un crimen similar se cometió en Inglaterra", continua este autor. "La banda de Churchill se escondía entre la población de Londres, utilizando como escudos humanos a millones de ciudadanos. Los alemanes se vieron obligados a enviar a su Luftwaffe para reducir la ciudad a ruinas". Esa es, dice Avnery, la versión que hoy aparecería en los libros de historia si los alemanes hubieran ganado la guerra. Es comparable a la que nos vende hoy Israel y nuestros medios han comprado, para adoptar una actitud centrista entre víctima y verdugo.
El "derecho de Israel a defenderse" se afirma con el dato de que 14 israelíes inocentes murieron antes de la presente masacre por cohetes, mayormente caseros, lanzados desde Gaza en los últimos siete años (la BBC ha dado la cifra de 28 muertos) sobre localidades israelíes como Ashkelon, Beersheva y Sderot. Si el "derecho a defenderse" incluye el derecho a disparar sobre población inocente, ¿por qué no pueden hacer suyo ese crimen los palestinos, que murieron en número de 5.000 en ataques israelíes durante esos mismos siete años?
Como ha dicho la periodista de Haaretz, Amira Hass, y tantos otros, "el cerco de Gaza no empezó cuando Hamas se hizo con el control de los órganos de seguridad de allá, o cuando el soldado israelí Gilad Shalit cayó prisionero (los miles de prisioneros y secuestrados palestinos tomados por Israel no tienen nombre), o cuando Hamas fue elegido en unas elecciones democráticas. El cerco empezó en 1991, antes de los atentados suicidas, y desde entonces se ha hecho cada vez más sofisticado, culminando en 2005", explica Hass, galardonada en el 2000 con el premio "Press Freedom Hero" del International Press Institute, con el Premio Bruno Kreisky de 2002, el Premio Guillermo Cano de la Unesco en 2003 y el del Fondo Memorial Anna Lindh en 2004. En aras de la misión imposible de convertir a las víctimas en el problema, hay que omitir cualquier referencia a los más elementales antecedentes de esta crisis.
Una crisis sin contexto
Siguiendo al establecimiento del Estado de Israel, en 1948, más de la mitad de la población nativa palestina, cerca de 800.000 personas, fueron expulsadas y 531 pueblos fueron destruidos, explica el historiador israelí Ilan Pappe (en "The Ethnic Cleansing of Palestine". Oxford, 2006). No se menciona que los cohetes sobre Ashkelon, Beersheva y Sderot, los lanzan descendientes, directos o generacionales, de los pobladores de aquellas localidades. La situación ya daba mucho que pensar, explica Pappe, a Moshe Dayan, cuando el militar y político israelí decía en 1955: "¿Cómo podemos quejarnos de la intensidad con la que nos odian? Desde hace ocho años están en sus campos de refugiados de Gaza, contemplando con sus propios ojos como nos apropiamos de la tierra y de los pueblos en los que vivieron ellos y sus antepasados". Eso era hace más de medio siglo.
La crueldad, genera crueldad y también demencia, porque el ser humano no está diseñado para el maltrato. Toda tortura tiene consecuencias. La tortura colectiva, tiene consecuencias colectivas. Nadie mejor que los judíos ilustra la enfermiza sicología colectiva del torturado puesto a torturador, pero la serie está abierta; los nazis y fascistas europeos en los años treinta y cuarenta del siglo XX y antes que ellos siglos de fanatismo religioso, además del sionismo, generaron desde Europa éste estado de Israel. Ahora, desde la segunda mitad del siglo XX, Israel lleva alimentando con los palestinos una nueva sicología colectiva torturada. Los palestinos, decía Edward Said, son "las víctimas de las víctimas". Su actual masacre alimenta esa espiral.
Proporciones y comparaciones
El gueto de Gaza, una de las zonas de mayor densidad demográfica del mundo, evoca analogías con el de Varsovia, en el que un puñado de judíos se enfrentó con las armas a los nazis. Es verdad que aquellos resistentes, calificados de "terroristas" por los nazis, no lanzaban cohetes sobre objetivos indiscriminados. También lo es que los agresores y carceleros de hoy no transfieren a sus víctimas a campos de exterminio, aunque algunos políticos israelíes, como el viceministro de defensa, Matan Vilnai, haya amenazado a los palestinos en esa dirección al decir, "cuantos más cohetes kassam y de más largo alcance nos lancen, mayor será la ’shoah’ que se autoinfligirán, porque usaremos todo nuestro poder para defendernos". (’Shoah’ es el término hebreo para "holocausto" - en "Israeli Minister warns of Palestinian ’holocaust’", The Guardian, 29 de febrero 2008). "Solo haremos la paz con los árabes cuando ellos amen a sus niños más de lo que nos odian a nosotros. No podemos perdonarles que nos obliguen a matar a sus niños", ha dicho la Presidenta de la comunidad judía de Berlín, Lala Susskind.
Hay muchas diferencias, pero la desproporción de Varsovia es comparable. Los palestinos también podrían lanzar hoy ese tipo de declaraciones genocidas, como podrían haberlo hecho en su día los desesperados asediados del gueto de Varsovia hacia los alemanes. La diferencia es que aquellos, como hoy los palestinos, no tienen medios para respaldar sus amenazas de masacre y despropósitos, mientras que en Israel, que si los tiene, un 60% de la población está de acuerdo en completar la "limpieza étnica" de 1948 y echar a los árabes, tanto de Israel como de los territorios ocupados... No masacra el que quiere, sino el que puede; el que tiene los medios y los apoyos internacionales requeridos.
¿Va Europa a seguir colaborando con este abuso? Si cualquier otro país hubiera cometido las atrocidades que Israel está cometiendo en Gaza, la Unión Europea habría suspendido inmediatamente sus relaciones comerciales, pero en el caso de Israel ni siquiera se ha querido cancelar el acuerdo de asociación con ese país, tal como contempla la cláusula sobre derechos humanos incluida en el propio acuerdo.
¿Y el informe? En la crisis de Kosovo, la muerte de dos mil personas, incluidas víctimas de los albaneses, indignaba a nuestros políticos y medios de comunicación, en el contexto del precalentamiento mediático para la intervención de la OTAN. Los comentarios exigían intervención militar y hablaban de "genocidio". Entre 1998 y 1999 los diarios "Los Angeles Times", "New York Times" y "Washington Post" y los semanarios "Newsweek y "Time", utilizaron el término "genocidio" 220 ocasiones para describir la conducta de los serbios en Kosovo, señala un cómputo estadounidense perfectamente aplicable a Europa. Hoy, con un monto acumulado de víctimas civiles palestinas mucho mayor, los quitavergüenzas de Israel sólo utilizan el término "genocidio" para descalificar a los críticos de la masacre. Los mismos medios y personas que entonces lo usaron, llaman ahora la atención sobre su empleo inapropiado. Ser errático en los términos, tanto en Kosovo como en Palestina, no es nada al lado de haber perdido el sentido de la compasión y de la elemental indignación ante la injusticia. El problema no es semántico, sino ético. Refugiarse en una actitud salomónica entre la víctima y el verdugo es miserable. Como dijo el antifascista italiano Piero Gobetti (1901-1926), "cuando la injusticia está concentrada por entero en una sola parte, la actitud salomónica se convierte en completamente tendenciosa". Cooperar con el verdugo, contemporizar con el violador sistemático de la ley internacional, ser indulgente con el matón, es miserable. Esa es la actitud europea que Olmert ha agradecido.
Alemania, paradigma de la cobardía europea
Centenares de miles se han manifestado en toda Europa contra la masacre israelí. También en Alemania, pero aquí las manifestaciones han sido organizadas y casi exclusivamente frecuentadas por ciudadanos árabes o de origen tuco o árabe. Los alemanes han estado casi por completo ausentes de la protesta. Las fuerzas políticas alemanas, todas ellas, han participado en manifestaciones de apoyo a Israel, tres actos "contra el terror de Hamas" que tuvieron lugar en Berlín, Munich y Francfort el 11 de enero y que casi sólo congregaron a la comunidad judía, que en Berlín es mayoritariamente de origen ruso/soviético.
En toda Europa cuesta mucho criticar a Israel, pero en ningún lugar cuesta tanto como en Alemania, porque este país presenta la mayor concentración de daño a los judíos que Europa tiene en su historia. Por eso, si explicamos la razón de la dificultad alemana en criticar a Israel, la actitud europea quedará clara.
La solidaridad de Alemania con Israel se manifiesta en aspectos como su posición de segundo socio comercial de ese país, sólo por detrás de Estados Unidos, y en su papel como principal valedor de los acuerdos de asociación con Israel en el seno de la Unión Europea. También en la actitud de sus políticos; en su visita a la región, el Ministro de Exteriores alemán, Frank-Walter Steinmeier, ha ofrecido al gobierno egipcio "ayuda técnica" para sellar, aun más eficazmente, la frontera de Gaza sometida a un bloqueo inhumano. Y también en que su televisión, su prensa y sus periodistas, sean aun más confusos y parciales que los nuestros en la explicación de la situación y que hayan destacado en el generalizado fenómeno quitavergüenzas.
¿Hierve Alemania de "solidaridad" por Israel, hasta el extremo de que su pasión la ciega?. No es eso; la actitud alemana no tiene nada que ver el fanatismo de quien cree luchar por una "causa justa", como podría ser el caso del manifestante antimasacre de otras latitudes. Los ciudadanos alemanes tampoco han acudido a las manifestaciones pro Israel. La presencia en ellas de los políticos alemanes ha sido asunto exclusivo de los de arriba, de la Alemania oficial. ¿Qué opina la Alemania real?.
En las encuestas los alemanes dicen que Israel es un país agresivo (49%), solo un 30% de los ciudadanos declaran que Israel respeta los derechos humanos, el 59% afirma que Israel "persigue sus intereses sin importarle las otras naciones", y un 60% cree que Alemania ya no tiene ninguna "responsabilidad especial", por su pasado nazi, frente a un 35% que afirma lo contrario. Con esa última afirmación se destruye la piedra angular de la política oficial de Alemania hacia Israel, expuesta en sus documentos oficiales; a saber: que Alemania mantiene una relación "única" hacia ese país, fundamentada, "en la responsabilidad de Alemania en la Shoa, el sistemático genocidio de unos seis millones de judíos en Europa durante la época del nazismo". El 60% de los alemanes hoy no creen en esto. Entonces, ¿cual es el contenido de la dificultad alemana en criticar a Israel?, ¿cual es la sustancia de esa "solidaridad" oficial?. A la luz de las encuestas, la respuesta es inequívoca: el miedo.
Un miedo a ser comparados con los antisemitas exterminadores de los años cuarenta, desemboca aquí en un cheque en blanco a los desmanes del estado de Israel, bombardeando civiles, templos religiosos y escuelas de la ONU, destruyendo cuatro mil viviendas, matando a 1.300 en veinticuatro días y disparando contra ambulancias. Ese cheque es enormemente ambiguo porque, pretendiendo ser contrición por un crimen de la nación alemana, resulta que el precio de esa contrición del pasado es cerrar los ojos ante crímenes del presente. Todo eso tiene una lectura válida para el conjunto de Europa, e Israel lo explota a fondo.
La verdadera conexión
El concepto de "culpa colectiva" en un delito es jurídicamente borroso aplicado a toda una nación, más aun teniendo en cuenta los cambios generacionales experimentados en sesenta años. Sin embargo, hablar de una "responsabilidad alemana" por los crímenes del nazismo es algo que ha honrado a la sociedad alemana en la Europa de posguerra, y que debe ser contemplado en el contexto de la república alemana más decente que ha conocido la historia. Salta a la vista la considerable diferencia de actitud respecto a los japoneses, que eliminaron a unos veinte millones de chinos en los años treinta y cuarenta, sin que las instituciones y gobiernos japoneses de posguerra hayan extraído consecuencias y actitudes convincentes, por no citar los crímenes, nunca reconocidos como tales, de las naciones imperiales vencedoras, decimonónicas o contemporáneas. Sin embargo nada es moralmente más falso y corrupto que deducir el presente e infame cheque en blanco de aquella honorable responsabilidad.
Es la responsabilidad alemana/europea en la trágica historia de los judíos la que debería hacer particularmente responsables y sensibles a los alemanes, y a los europeos, ante cualquier repetición de algunos de aquellos crímenes antijudíos de hace más de sesenta años, ahora contra los palestinos; racismo, expansionismo territorial, ocupación, crueldad y masacre. Responder a esa responsabilidad cerrando los ojos y con indulgencia hacia los crímenes del presente, sugiere que las actitudes de aquel pasado oficialmente rechazado conservan cierta vigencia.
La conexión más preocupante en esta crisis no es la supuesta alianza de la crítica a Israel con el pasado antisemita, como insisten los quitaverguenzas, sino la existente entre el miedo de los años cuarenta y el actual: miremos para el otro lado, no vaya a ser que me acusen hoy de antisemita, de la misma forma en que ayer podían acusarme de ser un mal patriota alemán y de no participar del espíritu de la "Volksgemeinschaft", la "comunión nacional" nazi; ¿puedo apoyar a los palestinos de Gaza sin que me acusen de complicidad con un atentado suicida en Tel Aviv, o de ser cómplice del terror de Hamas, la organización electa que articula la resistencia nacional en Gaza?. Mejor mirar para otro lado, mejor comenzar mi artículo equidistante entre la crítica al bombardeo de un campo de refugiados y el "derecho de Israel a defenderse", dejando claro la cantidad de amigos judíos que tengo...
La general complicidad alemana con los nazis fue resultado de esta misma y concreta falta de coraje civil.
Hitler está muerto
Mas allá de los rencores que el propio estado de Israel suscita con sus acciones, la impresión es que, por lo menos en Europa, el antisemitismo es un fantasma. La obra de Hitler y los nazis inoculó en el continente potentes anticuerpos que han inmunizado al cuerpo europeo, acabando con la posibilidad de una repetición de aquello para siempre jamás contra los judíos. Por obra de Hitler, el peligro racista en la Europa de hoy es mucho más significativo como tendencia anti-árabe y antiislámica que antijudía. Naturalmente que siempre habrá canallas que hagan suyos los postulados de Hitler, profanen tumbas o pinten sinagogas, como siempre habrá quien venda heroína en la puerta de los colegios, pero imaginar que eso llegue a ser de nuevo un programa aclamado por alguna de las naciones más desarrolladas del continente, como fue el caso, es impensable. Hoy, gracias a Hitler, en Europa y en el mundo -incluido el mundo árabe donde la política israelí ha sido el principal factor de antisemitismo-, la mayoría de personas que están conmocionadas por la política de Israel también están genuinamente horrorizadas por los crímenes perpetrados contra los judíos durante la II Guerra Mundial. Que en el actual y apasionado debate sobre Gaza, ambos bandos equiparen al adversario con la barbarie nazi, ¿no es acaso indicio de un consenso sobre la indiscutibilidad de la maldad del nazismo?.
En Alemania y en Europa, Hitler está muerto y bien muerto. Como reivindicación, Stalin está mucho mas vivo y representa un peligro más real, en la Rusia de hoy, del que Hitler pueda representar en Europa, por más que el escenario de una Rusia neoestalinista tampoco parezca creíble... El discurso del "conflicto de civilizaciones" y de la "guerra contra el terrorismo", o la complicidad quitavergüenzas ante la masacre de palestinos, es mucho más peligroso que el cadáver de Hitler, maldito por los siglos de los siglos para la conciencia global.
Sancionar es ayudar
La falsa "solidaridad con Israel" no sitúa a Alemania en el primer vagón del tren de la corrección europea, sino, muy al contrario, en el más despreciable primer puesto de la hipocresía y de la complicidad continental con una injusticia repugnante. La verdadera solidaridad con Israel consiste en oponerse a la masacre, en afirmar el derecho de la nación Palestina a una existencia digna y soberana, en impedir la loca carrera de Israel hacia la destrucción de su propia sociedad, hacia su conversión en un estado paria, por no aceptar una relación normal con su enorme entorno árabe, lo que pasa por un regreso a las fronteras de 1967. La solidaridad con Israel es apoyar al minoritario pero glorioso movimiento civil israelí por la paz y la convivencia. Reivindicar la actitud de los valientes soldados israelíes que rechazan servir en Gaza. (Ver este vídeo). Si para afirmar eso hay que expulsar a embajadores y trabajar por unas sanciones comerciales en el seno de la Unión Europea, hay que ir a eso. Esa es la posición correcta, tanto por razones éticas como de "realpolitik".
Israel debe comprender que las cuatro ventajas estratégicas que tiene hoy en medio de su enorme y hostil contexto árabe (disponer del ejército más fuerte, la economía y la población más moderna, el monopolio del arma nuclear y el apoyo de occidente) no serán eternas. Como observa Gwynne Dyer, a Israel le conviene hacer la paz con sus vecinos mientras aun conserva esas ventajas. "Tarde o temprano, la balanza girará e Israel se hará más vulnerable. Si para entonces no se ha integrado en la región se encontrará ante un peligro mortal", dice Dyer, un periodista que perdió su columna en varios diarios canadienses por presiones del lobby judío al hacer estas consideraciones.
Para Israel no hay mejor política de seguridad que renunciar a la crueldad, los territorios ocupados y regresar a las fronteras de 1967. Para la Unión Europea y Estados Unidos no hay mejor política antiterrorista que presionar en esa dirección. Esta masacre es un crimen contra el pueblo palestino, un crimen contra el derecho internacional y los valores universales, pero también es un crimen contra el propio estado de Israel.
La racionalidad de Don Quijote
No señores, la pregunta no es por qué en España no apoyamos hoy los desmanes de Israel. No los apoyamos a la vez por elemental sentido de la justicia y por realismo político. Con todos sus defectos este era el país de Don Quijote, un pueblo al que ofendía la injusticia del matón y el abuso sobre el débil e indefenso. Ahora hay que ser "realistas", nos dicen quienes censuran a Zapatero por haber sido el europeo más estridente en su pasividad. Piden una pasividad mas "equidistante" con la media europea. Ya perdimos la sintonía con Estados Unidos por la guerra de Irak, ahora, dicen, perdemos, "la triangulación Madrid-Jerusalén-Washington". Nadie define las virtudes de ese geométrico concepto por la sencilla razón de que es una completa nulidad.
El primitivo pueblo español, en su mayoría, no entiende la "realpolitik", dicen, cuando lo que ocurre es que la está practicando con su protesta, como hizo con Irak. Lo que la gente normal entiende, a veces pese a los medios de comunicación, es que la matanza de civiles, la destrucción de templos, escuelas, el maltrato de la ONU y de la Cruz Roja, es motivo para llamar a un país al orden. Por querer estar con los que mandan, ¿vamos a vender el alma?. ¿Renunciar no solo al Quijote sino también a la inteligencia y al realismo?. Entonces dejemos que maten al concejal Miguel Ángel Blanco sin protestar y perdonemos a Aznar habernos mentido con los atentados de Madrid, y, ¿por que no?, trafiquemos con droga a la puerta de los colegios.
















