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Máximo Kinast Avilés

Campiche o cómo las autoridades tuercen el Estado de Derecho

Es inadmisible es que un grupo de ministros de Estado se concierte para cambiar la legalidad vigente, adopte decisiones e instruya a la administración, con el propósito expreso de burlar y revertir los efectos de una sentencia judicial de la Corte Suprema, con el fin de ayudar al privado.

 

Más aún si ellos mismos reconocen que éste actuó de manera ilegal y sin los permisos previos que requería su inversión.

 

Ver el artículo completo en:

 

http://www.elmostrador.cl/opinion/2011/03/07/campiche-o-como-las-autoridades-tuercen-el-estado-de-derecho/

 

Lo siguiente es de la sección Comentarios:

 

7 de Marzo de 2011, a las 09:39

Fernando Hermann

 

¿Y LA PRESIDENTA DONDE ESTABA?

 

Todo lo que dice el articulista es ciertamente verdad, pero es una verdad parcial e incompleta, una verdad a medias, pues la responsable última de la firma del Decreto Supremo que cambió y tergiversó la ley, fue Verónica Michele Bachelet Jeria, la muy querida y muy popular primera Presidenta mujer de Chile.

 

Los ministros involucrados, por mucho que se hayan confabulado, eran sólo ministros dependientes de la Presidenta. Por tanto, la confabulación tiene que haberla involucrado necesariamente, por mucho que no nos guste y por mucho que se busque protegerla y ocultar su responsabilidad, tal como hace el articulista al no mencionarla en la confabulación que describe.

 

Un Decreto Supremo no lo firma ningún Presidente de la República simplemente porque sus ministros se lo ponen frente a la nariz, encima del escritorio.

 

Esto es especialmente cierto si se trata de un Decreto Supremo que modifica substancialmente y de manera unilateral una norma co-legislada por el Ejecutivo y el Congreso –un asunto institucionalmente muy serio y grave.

 

Por tanto, se sigue de manera lógica y natural que la principal responsable del decreto de marras fue la Presidenta Bachelet, a menos que siguiendo la línea desarrollada por el articulista, no haya sido más que un monigote manejado por sus ministros que le dijeron “Firme aquí donde está su nombre…”

 

Aquí hay algo más. Mucho más.

 

En su entrevista con CNN, el periodista Mosciatti elabora sobre las presiones de que fueron objeto Bachelet y su gobierno por parte de EE.UU. para conseguir la aprobación de la Planta Campiche:

 

http://www.youtube.com/watch?v=mEofyQl9LiU

 

Sin embargo hay que considerar que los solos pedidos del embajador americano y su gobierno, por insistentes que fueran, no tenían por qué ser suficientes para doblarle la mano a la Presidenta de modo que dictara el Decreto Supremo que modificó la ley para acomodar la Planta Campiche en violación a lo que la ley originalmente establecía.

 

Además, para poder presionar, hay que tener los medios para hacerlo. En el caso de los gobernantes corruptos, es generalmente la extorsión, y en el caso de los no tanto, “algo a cambio”, alguna prebenda.

 

Desde esta perspectiva, la pregunta de fondo es ¿qué le ofrecieron a Bachelet para convencerla?

 

Dado el contexto histórico de todo lo ocurrido, estando Bachelet al final de su mandato y sin mayor expectativa que pasar a ser una ex Presidenta, la única respuesta posible es que le ofrecieron la Presidencia de ONU Mujer, la cual de repente le cayó del cielo. ¡Sin más! ¡De la noche a la mañana! ¡Por arte de magia!

 

Los favores, si se hacen, siempre se pagan y ahí está ahora instalada en Nueva York con toda la parafernelia del caso, después de haber vendido a su propia patria, mientras que desde el patio trasero de Chile la gente que no se plantea a fondo cómo pudo haber ocurrido tal milagro, la aplaude y admira, convencida que fue por su defensa de los derechos de la mujer en circunstancias que hay decenas de mujeres en el mundo con liderazgos y trayectorias tanto o más meritorias en tal sentido.

 

¡Así es como funcionan las redes del poder! ¡Mucho más eficientes que “las redes de protección social”!

 

Por último, si se piensa bien, ¿qué tiene Bachelet que no tenga cualquier mujer chilena con algo de formación política y que le permitió llegar a La Moneda? ¡Nada! ¡Absolutamente nada! Excepto la red de poder que la llevó a La Moneda.

 

En el caso de la ONU Mujer, ¡lo mismo!

 

Gracias a la vuelta de mano que le dio EE.UU.

 

¡A Bachelet, Campiche le importó y le importa un bledo! ¡Sólo le importó y le importa su carrera!

 

De lo contrario, no habría firmado el Decreto Supremo que firmó.

 

 

 

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