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Máximo Kinast Avilés

Q E P D (fragmento)

Las vergonzosas declaraciones de Fulvio Rossi, -regente provisorio de lo que queda de PS-, apoyando una no menos vergonzosa declaración de la Internacional Socialista con relación a Venezuela, me llevan a proponer un fragmento de mi libro “QEPD – de la inutilidad del partido socialista y de las razones que aconsejan hacerlo desaparecer”.

En estas líneas describo la involución de la política internacional del PS, involución que lo transformó de partido antiimperialista en proveedor de regentes de la OEA, ese ministerio de colonias yanqui.

Que aproveche.

 

Luis CASADO

 

 

La repudiación de la idea

¿Existe acaso un régimen o una experiencia socialista que el PS persiste a considerar, si no como un modelo, al menos como un experimento interesante, loable, digno de interés?

¿Cuál?

El PS no asume ni excusa ninguno.

Si se excluye un tardío acercamiento a la Internacional Socialista agonizante, cuyos miembros desmantelan, tan rápido como pueden, los Estados de bienestar con los que se enfrentaron al comunismo, al socialismo real…

Ningún socialismo realizado, o en curso de realización, ha encontrado o conservado la simpatía del PS.

A pesar de contactos establecidos a través de las comunidades establecidas en Chile, en los cuales los militantes de ese origen jugaron algún papel, ni el socialismo sirio, ni el iraquí, ni el argelino, ni el yugoslavo, ni el israelita de los kibutz, se hicieron carne en la estima de la dirigencia del PS.

Ni tampoco el de Corea del Norte, ni el socialismo albanés, ni el somalí, ni el etíope, ni el de la República de Benín, ni el de Guinea, ni el malgache, ni el tanzanio, ni el rumano, ni el soviético, ni el chino, ni el vietnamita, ni el checo, ni el alemán del Este del cual tanto se vivió en tiempos duros, ni el socialismo cubano que fue hasta darle formación a los futuros combatientes que los capitanes Araya debían enviar a ponerle término a la dictadura.

Ninguno.

Ni siquiera los procesos socializantes de la hora actual, ni el de Bolivia, ni del de Ecuador, ni el de Venezuela, ni el de Nicaragua, ni el de Paraguay, ni el más reciente de El Salvador, todos ellos observados con displicencia, desgana, desinterés, indiferencia, cuando no con declarada hostilidad.

No habiendo, ni Brasil ni Uruguay, albergado nunca ningún propósito al respecto, no pretendiendo ni queriendo ser confundidos ni por broma con algo que se asemeje a socialismo… la dirigencia socialista chilena se permite alguna arrogante condescendencia con Tabaré Vásquez y con Luiz Inácio Lula da Silva.

Sólo Cristina Fernández de Kirchner logró interesar al secretario de relaciones internacionales del PS, el inenarrable Jaime Gazmuri, al punto de hacerle viajar hasta Buenos Aires para estar presente en las horas del triunfo del peronismo estilo K…

Peronismo, ese neofascismo en el que se reclutan en Argentina las víctimas y los victimarios, los torturados y los torturadores, los desaparecidos y los criminales… ¿Nostalgias falangistas?

El PS de hoy quiere jugar en las grandes ligas, ganar admisibilidad entre la gente bien, transformar el amor de los empresarios que premió a Ricardo Lagos en un “asset”[1], de preferencia “high yield”[2] y  transable el “asset”, en los mercados en los que esas cosas se transan.

También hay que decir que el balance de las experiencias del “socialismo real”, calamitosas, tanto en el plano humano como en el plan económico, de dulce y de agraz en los planos social y cultural, y sobre todo sus prácticas de gobierno muy frecuentemente atentatorias a los derechos individuales y a los principios democráticos, no le permiten, así fuese a estos supuestos socialistas (en realidad sobre todo a estos), adoptar una actitud que no sea la del distanciamiento que hace oficio de exorcismo.

Hoy por hoy es la derecha neoliberal la que confiesa la fascinación que ejercen sobre ella la China “socialista”, e incluso el Vietnam que sigue proclamándose comunista. Son los dirigentes de la UDI los que viajan a Cuba en busca de oportunidades de negocio. Los que van a Bolivia.

Los socialistas, -ellos-, se acaban de descubrir una repentina simpatía por el Dalai Lama y por el Tíbet…

El imperio, -¿pero, existe aun el imperio?-, fascinación o no, necesita los dólares chinos. El petróleo venezolano. El pragmatismo siempre fue cualidad adosada al carácter norteamericano, y visto que el dinero no tiene olor…

En alguna época, entre los años 1950 y 1960,  algunos socialistas se entusiasmaron -por oposición al estalinismo- con el socialismo pretendidamente autogestionario yugoslavo. Era la época en la que Oscar Weiss escribía su “Amanecer en Belgrado”.

Más tarde, los socialistas fueron decididos partidarios de la descolonización en África, en Asia y en América Latina, fueron ardientes defensores del Vietnam heroico que terminó derrotando al imperio, solidarizaron con la revolución cubana, formaron parte de la OLAS y de la OSPAAAL y enviaron a Walterio Fierro como su representante permanente en La Habana, escribieron en la revista Tricontinental, tuvieron veleidades de No Alineados.

La solidaridad de los socialistas con el movimiento tercermundista y la lucha antiimperialista llevó a algunos jóvenes magníficos a ofrendar su vida en la guerrilla de Che Guevara en Bolivia y al propio Salvador Allende a jugar su prestigio de presidente del Senado chileno para proteger a los sobrevivientes.

La victoria de Salvador Allende al frente de una vasta coalición de izquierdas hizo de Chile un lugar señero en el mapa mundial de la lucha por el socialismo, el primer país en el que los revolucionarios (¡Sí! Revolucionarios…) llegaron al poder por medio de elecciones democráticas.

Los socialistas chilenos le abrieron un mundo de posibilidades a la transformación social por la vía democrática, contribuyeron poderosamente a hacer posible el triunfo de François Mitterrand en Francia en 1981[3], y más tarde la victoria en las urnas de los líderes latinoamericanos antiimperialistas.

Junto con provocar profundas transformaciones sociales, económicas, políticas y culturales, el gobierno democrático de Salvador Allende concitó el odio preferente de un presidente estadounidense rufián, destinado poco después a ser despojado ignominiosamente de su cargo no sin antes haber organizado, financiado y dirigido el cruento golpe de Estado que hizo del partido socialista y de sus aliados la comunidad de los fusilados, de los desaparecidos, de los torturados, de los perseguidos.

Paradójicamente, el mismo partido socialista -otros tiempos, otros hombres- participó activamente en las negociaciones que, a espaldas del pueblo de Chile, iban a consagrar el retorno a un simulacro de democracia a cambio de la más completa impunidad para los criminales.

Uno de ellos, Jovino Novoa, se eleva hoy a la categoría de segunda autoridad del Estado[4] y eventual sucesor a la presidencia de la República en caso de desaparición de la Presidenta en ejercicio. Y, como queda dicho, recibe las felicitaciones de Ricardo Núñez, ese minúsculo apóstata que justificó en la Escuela Militar el golpe de Estado financiado por el imperio[5].

Paradójicamente fue Camilo Escalona, un mediocre dirigente de trayectoria plana, que llegó a la cúspide gracias, entre otros, a la ausencia de toda una generación de brillantes líderes asesinados, desaparecidos y exiliados, el que -durante la administración de un Presidente presuntamente socialista, Ricardo Lagos- aceleró el proceso de transustanciación de lo que quedaba de socialismo.

Y que después de haber ingurgitado, digerido y excretado las enseñanzas y las experiencias del “socialismo real”, terminó por imponer este “socialismo virtual”, tan funcional al modelo institucional y económico heredado de la dictadura.

El PS, después de haber vivido relativamente impermeable a todas las experiencias de realización del socialismo bajo cualquiera de sus formas, -leninista, maoísta, kimilsunguista, enverhoxista, titista, castrista, baasista, nasserista, boumedienista, africana, asiática, árabe, balcánica, latinoamericana, escandinava, ortodoxa, heterodoxa, civil o militar, glacial o tropical, etíope o birmana, eslava o teutona, nordista o sudista, austera o excéntrica, hereditaria o mandarinal, exótica o conformista, neo prehistórica en plan khmer rojo o neo modernista en plan chino, verbofílica estilo Fidel o verborreica estilo Chávez, vestida de djellaba, de guayabera, de bubú, de sari, de camisa roja, de blusón gris o de traje azul-, terminó por rechazar vomitivamente hasta su propio intento, enviando al baúl de los recuerdos -para no decir al basurero de la historia- el vino tinto y las empanadas de la vía chilena al socialismo, vino tinto y empanadas ventajosamente reemplazados por el whisky y la comida chatarra.

Como un Ricardo Solari cualquiera[6].

Descartando, como un baldón obsolescente, la especificidad del socialismo chileno que antes que nadie, en el ámbito planetario, había advertido la inviabilidad del socialismo soviético y la catástrofe inevitable del capitalismo primitivo y brutal, como lo había adelantado con aún más anticipación Karl Marx, otra víctima del vergonzante  aggiornamento del PS.

Justo cuando le tocaba ser el portador de lo nuevo, de la expresión de una posible síntesis salvadora de la humanidad, el PS aparece en un oscuro rincón, como una desagradable telaraña, aguardando las migajas que eventualmente deje la elite dominante y usufructuaria del capitalismo más salvaje que ha imperado en Chile.

Justo cuando le tocaba ser el demiurgo del cambio social, portador de la utopía posible, mensajero del sueño realizable, el PS pasó a cumplir, en un abrir y cerrar de ojos, el papel de carroñero de los estragos causados por el capitalismo que fue, antaño, el enemigo jurado.

Las experiencias socialistas, incluso las suyas propias, descomponen al PS, le hacen vomitar.

¿Quién reivindica hoy en el PS la aventura del avión rojo, la gesta de la Revolución Socialista de 1932, la construcción del movimiento popular que llevo al poder a Salvador Allende, quién hace suyos esos objetivos, esas realizaciones?

¿Y cómo expresa el PS su rechazo a su pasado, a su acción revolucionaria? Marcándolos y marcándose con la estampilla de lo que le descompone y le hace vomitar.

Hay vegetarianos que se pretenden carnívoros. Ateos que te ofrecen el perdón divino sin confesión. Racionalistas y laicos que crean iglesias para clamar sus certidumbres. Por antisemitismo hay quién se hace circuncidar.

Hay quién timbra la expresión de la razón con el tampón que designa la manifestación de la locura.

El PS, todo lo que rechaza y vomita lo reintegra por medio de una sigla que da la impresión que en realidad lo hace suyo.

El PS intenta identificarse a un contenido ajeno a él mismo, contenido que al mismo tiempo pretende execrar.

El PS pretende “ser” lo que detesta que “sea” y lo que no quisiera que adviniese.

Son socialistas -¡qué diablos!- pero se oponen, se oponen radicalmente incluso, a toda puesta en obra efectiva de los principios que declaran suyos. Como su anticastrismo de hoy les lleva a vestirse de guayabera, a viajar a La Habana.

Hablando de vestimenta distintiva, las camisas de acero que vistieron Allende y Schnake, las camisas verde oliva que portaron Carlos Lorca, Ariel Mancilla, Joel Huaiquiñir, Michelle Peña, Ricardo Lagos (el bueno, el que mataron), Mario Zamorano y tantos otros… fueron reemplazadas por camisas Armani adornadas de corbatas de seda italiana.

De este modo se puede eternizar la constitución de la dictadura, rehusar la democracia, rechazar la República, romper definitivamente con ella -como efectivamente es el caso-, combatirla alegando su impotencia o su perversión, su déficit de gobernabilidad, y al mismo tiempo declararse demócrata y republicano para no desentonar en el ámbito del primer mundo al que se desearía pertenecer.

 

 NOTAS

[1] « asset » : activo.

[2] « high yield » : de alta rentabilidad.

[3] Una vez elegido Primer Secretario del PSF en el Congreso de Epinay, Francois Mitterrand destinó su primer viaje internacional a Chile, en donde se entrevistó con Salvador Allende. Eran las premisas del “Programa Común” en Francia.

[4] Este libro fue escrito y publicado cuando Jovino Novoa era presidente del Senado, y Michelle Bachelet presidente de Chile.

[5] Ricardo Núñez. Discurso en la Escuela Militar. 07/12/2004.

[6] Ricardo Solari, Ministro del Trabajo de Ricardo Lagos, fue a comer hamburguesas para “descartar” el peligro que representaba la presencia de la bacteria que provoca el Síndrome Hemolítico Urémico (SHU) en los productos de una transnacional yanqui. Se trataba de devolverle al público la confianza perdida cuando un honesto funcionario de Sesma le aplicó una multa al conocido Mc Donalds. Ricardo Solari fue a participar en una “degustación” de Escherichia Coli Enterohemorrágica junto al subsecretario de salud Ernesto Benkhe enviado por Michelle Bachelet, entonces ministra de salud.

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