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CUANDO EL RÍO SUENA... ALGO DE ORO HA DE HABER

CUANDO EL RÍO SUENA... ALGO DE ORO HA DE HABER Operador alemán tendría certificado de lingotes a nombre de Pinochet

El misterioso señor Schell

Ahora no serían 9,6 toneladas de oro, sino que 9.620. Es decir, 185 mil millones de dólares, cifra que triplica la fortuna de Bill Gates, el hombre más rico del mundo. Pero no serían de Pinochet. Él sólo habría prestado su nombre... quizás a un gobernante amigo. Eso es lo que afirma el alemán Robert Schell, dueño de la empresa de seguridad que custodia los supuestos documentos originales. El viernes pasado estuvimos en su oficina, ubicada en un pequeño y tranquilo pueblo vecino a Bonn, la capital de la ex República Federal Alemana. Aquí, una pieza más de una historia delirante.

Por Magdalena Parada Desde Bonn, Alemania para LA NACIÓN DOMINGO

Desde el 2000, Schell Security GmbH ocupa dos pisos de lo que antes fue el Banco Central de la región de Renania Westfalia. "Nuestras instalaciones cumplen con todos los requisitos de seguridad del Banco Central de Alemania", dice su dueño, Robert Schell, mostrando las ventanas de su oficina con la mano, todas antibalas. Sobre el escritorio reposa una pistola. El ingreso de la oficina parece el de cualquier pequeña sucursal de banco. Una puerta blindada de vidrio que se abre sólo desde dentro. La sala de espera está separada de las oficinas por un mostrador, también de vidrio blindado, con esas aperturas por donde se pasan las cuentas y el cajero entrega dinero.

Robert Schell, 53 años, fundó Schell Security en 1979 con el objetivo de colaborar en temas de seguridad con las embajadas que entonces estaban instaladas en Bonn, la antigua capital de la Alemania Federal. Hoy, en uno de sus depósitos, posee un documento que él afirma ser la llave para llegar a más de nueve mil toneladas de oro. Una fortuna calculada en 185 mil millones de dólares, cifra que sobrepasa la suma de las reservas en divisas de los Banco Centrales de Chile, Argentina y Brasil juntos.

Detrás de su escritorio hay un mapa del mundo y tres estatuas grandes de cerámica china. En la oficina hay un gran acuario con peces tropicales y por el lugar corretea un scott terrier negro azabache que saluda amistoso.

El ayudante nos hace pasar a la sala de conferencias, donde a un costado se destaca una enorme máquina para hacer capuchinos.

Tiene siempre un arma sobre la mesa?

-No. Generalmente la llevo conmigo.

-¿Tiene muchos clientes peligrosos?

-En este negocio siempre se corren riesgos. Es parte del paquete. Pero yo soy rápido para disparar... (Lo interrumpen. Quieren verificar cómo se escribe el apellido de un cliente ruso).

-¿Tiene muchos clientes rusos?

-Sí. Tenemos incluso una oficina en Moscú, además de la de Zug, en Suiza, y otra en Palma de Mallorca, España.

Miro una copia de la entrevista que le dio esta semana a "La Segunda", donde afirma que nunca ha dicho que el famoso documento que acreditaría la existencia del oro en el HSBC le llegó en el 2004. "Lo tengo desde 1994", dijo. "Todavía no entiendo cómo es posible que nadie me llame de su Gobierno o de la Embajada de Chile aquí en Alemania".

-Pero usted dijo que no podía mostrar nada hasta que le llegara una orden judicial.

-Sí, pero podría haber dado información. Aquí, ninguna entidad oficial, ya sea el HSBC o el Gobierno de Chile o el abogado de Pinochet, me ha llamado. Sólo he recibido llamadas de la prensa. Esto me llama mucho la atención. ¿Han verificado la firma de Pinochet? ¿Es o no es de él la firma? ¿Por qué hablan de 9,6 toneladas cuando se trata de 9.600?

-¿Y a usted no le interesa saber por qué alguien tiene un documento que certifica la existencia de tanto dinero desde hace más de diez años en sus bóvedas? ¿Por qué Pinochet habría firmado documentos que acreditan que poseería una fortuna sideral, tres veces superior a la de Bill Gates?

-Mire, antes los bancos tomaban nombres de gente que tenía buena posición. Quizás se trate de dos gobernantes que quisieron ayudarse entre ellos. Cuando firmó este papel, Pinochet era gobernante de Chile. Por lo mismo, el Gobierno de Chile debería estar interesado en saber si la firma coincide o no. Que el HSBC diga que los papeles son falsos me parece una práctica común de algunos bancos. ¿Cómo cree que se enriquecieron los bancos suizos? Acuérdese de que se apropiaron de muchas cuentas de judíos durante la Segunda Guerra Mundial, para hablar de un caso conocido. Por no hablar de las cuentas de Mobutu y muchos otros.

-Usted declaró esta semana a la prensa chilena que el Gobierno de Chile ha manipulado la información. ¿Cuál sería el propósito de esa manipulación?

-Bueno, lograron imponer una imagen negativa de Pinochet. O quizás querían lograr otra cosa...

DOCUMENTOS

-Hablemos de los certificados. ¿No le llamó la atención la cantidad de faltas ortográficas en los documentos?

-Mire documentos del UBS [banco suizo] y constatará que muchas veces los certificados que tratan oro tienen faltas de ortografía. Éstas son puestas ahí a propósito: son un método utilizado para verificar la autenticidad del documento en cuestión. No hay que pensar tan lógicamente cuando se trata de estas sumas. Si los documentos son falsos, ¿por qué no nos llama el HSBC y nos dice que tenemos papeles falsos? Nadie de la embajada ha venido. Nadie del Gobierno nos ha llamado. Para nosotros no sería un problema recibirlos y podrían verificar todo personalmente. Pinochet firmó este documento cuando era jefe de Gobierno. Ojo, no estoy diciendo que se trate de su dinero. No lo es. Sólo puedo decir que Pinochet no es el dueño del oro.

-¿Se trata de un Estado? ¿De un ex gobernante?

-Sí, podría ser de un Estado. No le puedo decir. Usted tiene que entender que yo me debo a las leyes que resguardan el secreto entre el cliente y el banco.

-Pero usted ha dicho que podría tratarse de un Gobierno amigo de Pinochet. ¿Cómo lo sabe?

-Bueno. Yo no dije exactamente eso.

-Usted ha apuntado a la posibilidad de que se trate, por ejemplo, del ex dictador filipino Ferdinand Marcos, que en ese tiempo era amigo de Pinochet.

-Mire, esas son posibilidades, pero no certezas. Posibilidades hay muchas. Lo que es cierto es que llegó un abogado australiano para entregarme el certificado a nombre de un cliente. Muchos de mis clientes me contactan a través de sus abogados. Entonces, yo compruebo que el abogado sea ciertamente un abogado, que los papeles estén en regla y que no se trate de un asunto criminal. Y eso es todo.

-¿Se trataba de Kevin Shani? (el individuo que envió la documentación al broker de Los Ángeles Al Landry, ofreciendo la venta del oro al CCI Group).

-No le puedo decir.

-Usted, luego, ¿llamó al HSBC para certificar que el documento era auténtico?

-No. Yo no llamé a ningún banco. Eso no me corresponde. Pero tengo muchos indicios de que se trata de un documento real.

-¿Y qué pasa si no le pagan más por el depósito del documento? ¿El certificado pasaría a ser de su propiedad?

-En Alemania existe el derecho al "pfand" [prenda o fianza]. Por ejemplo, si usted lleva un auto al mecánico y no paga la cuenta, el mecánico se puede quedar con el auto hasta que usted cancele. O vender el auto, quedarse con la suma debida y devolverle a usted el resto.

-¿Cuánto cuesta depositar y certificar un documento de este tipo con Schell Security?

-No se lo puedo decir.

-Entonces, si quien le paga por mantener el documento deja de hacerlo, éste pasa a sus manos. ¿Usted podría ser multimillonario?

-No lo sé. No lo he intentado. Podría hacerlo en cuanto dejaran de pagarme. Podría ir al banco y decir que tengo este documento por nueve mil toneladas de oro. El HSBC, como es normal, tendría que comprobar la autenticidad del documento, como se hace siempre cuando se trata de sumas tan altas. Y seguramente dirían que es falso, como ya lo hicieron. Y entonces tendría frente a mí una larga batalla legal.

-Cuando usted recibió el documento, ¿no se preguntó quiénes podrían ser los dueños de ese oro? ¿No le pareció extraño tener que certificar un documento de ese valor astronómico?

-Nuestro trabajo no es hacernos preguntas sobre lo que nos traen, sino ofrecer el servicio. Y de ahí cobrar una comisión.

-¿Cómo se explica la aparición de la copia falsificada, la entregada por Al Landry en Estados Unidos?

-Yo creo que este tratante de oro quería obtener dinero con su información. Él quería vender la información. Se trata de algún privado. No de la CIA o del FBI u otra agencia de inteligencia de algún gobierno. Ahora, no sé si el Gobierno de Chile le pagó o no por esta información.

-Pero la copia que entregó el señor Landry tiene el sello de su compañía, y usted dijo que era verídica.

-Lo que dije es que la copia fue hecha del original, que incluye información del original. Pero no tiene el formato del original en el que se incluye la firma del señor Pinochet. Yo supongo que el Gobierno de Chile puede verificar la firma de Pinochet. Hoy, todos dicen que se trata de una falsificación. Repito, la aparición de una firma no implica que se trate del dueño. Estos certificados son traspasables. Pinochet en ningún momento pudo haber tenido nueve mil toneladas de oro. En el Gobierno de Chile debería haber gente que también pueda pensar lógicamente. Tienen todos los documentos y los medios para comprobar. ¿Cómo no pueden ver la diferencia entre nueve mil kilos y nueve mil toneladas?

-¿Ha trabajado en el pasado para el Gobierno de Chile o para el Ejército de Chile?

-La primera vez que hablé con un chileno fue cuando usted me llamó por teléfono hace tres semanas. No he trabajado para los militares chilenos. Yo llego a conclusiones a través de un análisis lógico. No he tenido que ver con el Gobierno de Chile, ni tampoco con Pinochet. Soy totalmente neutral.

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