por Maximo Kinast
No tengo la menor duda. Fujimori pacto con el Gobierno de Chile la impunidad. No existe otra forma de entender que la Policia de Investigaciones (la policia de Frontera en Chile) no lo haya detenido ni ’retenido’ conforme a la orden de busqueda y captura expedida por Interpol a todo el mundo. Hasta la Sra. Bachelet ha manifestado su sorpresa. Porque no es una cuestion juridica, que Chile solo acepta ordenes de detencion de sus Tribunales y no las de Interpol; porque si hay voluntad, la Policia de Investigaciones ’retiene’ a los sospechosos las veces que quiere y por el tiempo que le da la gana.
Supongo que habra gente bien intencionada que no podra creer una bellaqueria semejante, pero Osvaldo Puccio, con sus titubeantes declaraciones ante la TV de todo el mundo -sin decirlo expresamente- lo ha confirmado. Ha dicho que es un tema que han de decidir los Tribunales de Chile. Eso es una burla. Nadie en este planeta ignora que los Tribunales de Justicia de Chile sienten una especial simpatia por los Dictadores y por los violadores de los Derechos Humanos.
¿Alquien lo duda? Gracias a nuestros Tribunales, el Innombrable Augusto Pinochet no ha sido juzgado, ni siquiera prontuariado (No han tomado sus huellas digitales ni la foto de frente y de perfil) como lo han hecho a los complices en su familia, su hijo tontito y su mujer.
La prepotencia y menosprecio por los paises vecinos que viene demostrando el Gobierno de Chile creara e incrementara el malestar con grave riesgo de una escalada militar. ¿Será orden de Bush? Al Imperio le conviene crear desorden y guerras de destruccion inteligente para reconstruir, con ayuda de las empresas de los familiares del clan Bush, lo que previamente se haya destruido. Y ahora que en Mar del Plata le han desinflado el ALCA, no me extrañaria que todo esto
degenere en beneficio de los sospechosos de siempre.
¿Por que pienso asi? Porque Fujimori es un delincuente, un genocida profugo, y un ladron, como todos los Dictadores del mundo. ¿Como es posible que un hombre honrado, con su sueldo de profesor de la Universidad, que hace cinco o seis años renuncio por fax a la presidencia de su pais y desde entonces no tiene ingresos, tenga el dinero suficiente para fletar un avion privado que lo ha llevado desde Japon a Mexico y Chile? Este solo hecho demuestra que es un estafador
y un ladron internacional.
Esta noche a las 21:00 estaremos chilenos y peruanos protestando ante la Embajada de Chile en Lima, Av. Javier Prado, cuadra siete.
¿QUE LE DEBE RICARDO LAGOS A ANDRONICO LUKSIC?
Por Jimena Sánchez Velarde, abogada peruana
http://huyamosdelmonton.blogspot.com/
Chita la payasá po Ricardo, como se te jue a ocurrir apoyar al Luksic po, ¿Nos tai viendo que el Andrónico no es gallo santo po? Eta ve metiste las cuathro patas po Ricardo. ¿Con cuánto te hizo cariño pa tu campaña poh?
Esta semana el empresario chileno Andrónico Luksic, dueño de los fideos Lucchetti, compartió la mesa nada más y nada menos que con el mismísimo Ricardo Lagos, Presidente de la República de Chile. Pero allí no termina la cosa, tanto Lavin como Piñera, candidatos a la presidencia de Chile, han afirmado que creen en la inocencia de Andróniko Luksic y lo que me parece más inaudito todavía, es que el canciller chileno, Ignacio Walker, afirme que "No es indiferente lo que ocurra con tres personas honorables, compatriotas nuestros, que han creído en el Perú, que han invertido cerca de 550 millones de dólares..".
Yo me pregunto si el canciller chileno tendría la misma reacción si se tratara de la señora Juanita. Si la señora Juanita, ciudadana chilena tuviera una orden de captura por intento de soborno a un policía y no fuera precisamente una gran inversionista, presumo que otra sería la reacción del Canciller. Probablemente no andaría pensando en la señora Juanita y Ricardo Lagos no se tomaría con ella ni siquiera un tecito.
Si bien es deber de la Cancillería de cualquier país preocuparse por la situación de sus ciudadanos, no es correcto que la clase política y empresarial chilena realice un "cierrafilas" en torno a un empresario que a todas luces cometió un delito. Andrónico Luksic tiene un "Vladivideo" donde se ve cómo le pide (muy humildemente por cierto) a Vladimiro Montesinos que el Poder Judicial del Perú falle a favor suyo.
Para los que no lo recuerdan, la empresa Luchetti, haciendo gala de su prepotencia, decidió construir su fábrica en medio de los Pantanos de Villa, donde se encuentra una reserva ecológica.
Como la Municipalidad de Lima no le otorgó la licencia de construcción, decidieron acudir al poder político de turno y sacaron un ticket de atención con Vladimiro Montesinos. Continuaron construyendo la fábrica confiados en sus influencias con Montesinos, pero oh, mala suerte, en eso cayó Fujimori y se acabaron los tecitos con Montesinos. Una de las primeras acciones que se tomaron cuando se instauró la democracia fue restaurar la autoridad de la Municipalidad de Lima y se les clausuró la fábrica construida ilegalmente.
Yo me pregunto ¿qué le debe Ricardo Lagos a Andrónico Luksic para que comparta el almuerzo en la misma mesa con él? ¿Le consta al canciller chileno que se trata de un ciudadano honorable? Vaya concepto el que tienen de la honorabilidad, ahora resulta que invertir 500 millones de dólares te convierte en honorable, sin importar que tengas un video donde se te ve cómo traficas influencias con uno de los más grandes corruptos de Latinoamérica. Cuando se trata del poder económico, los empleados de turno sirven el almuerzo. En todas partes se cuecen habas po.
La Ley Lagos de punto final
Por Máximo Kinast 09/09/2005)
Habla tan bien el Presidente. Dice la cosas con tanta seriedad, que uno desea creerle, uno esta predispuesto a creer en lo que dice y cuesta un enorme esfuerzo pensar y pensar y analizar sus palabras, para saber cual es la verdad verdadera que se esconde en esas medias verdades que parecen enteras, pero que no lo son.
Sobre la Ley de punto final. Por ejemplo, ha dicho:
"Lo que he dicho es que es un tema que queremos ver cómo se analiza en el Parlamento y oportunamente haremos ver nuestros puntos de vista. Nada más. Me parece muy bien, creo que es propio de un debate parlamentario posiciones a favor y posiciones en contra, pero que son la expresiones de la democracia".
Ricardo Lagos
-¿Qué está ocurriendo en Chile?
Patricia Verdugo, en un excelente artículo que se difunde hoy por Internet, titulado ¿De qué se trata, Presidente?, dice: ‘Aquí hay gato encerrado, Presidente. Se lo oye maullar. ¿Estará en alguna habitación del Palacio de La Moneda? ¿O en la oficina de la jueza Chevesic, en la Corte de Apelaciones?’
A ver si juntando pedacitos podemos llegar a la madre del cordero, como decimos en Chile cuando del quid del asunto se trata.
Patricia Verdugo denuncia de manera impecable e implacable que se esta gestando un ‘nuevo pacto de impunidad’ y describe seis movidas que demuestran sin lugar a dudas de que se esta cocinando una Ley Lagos de punto final.
-¿Pero, Ricardo Lagos se esta mojando en una Ley de punto final?
Si, afirmativo, como dicen los militares. La iniciativa de los senadores Hernán Larraín y Jorge Arancibia está patrocinada por los legisladores Edgardo Boeninger y Enrique Silva Cimma, en beneficio de ex uniformados y agentes del Estado. Boeninger y Cimma son Senadores designados por el Presidente Lagos. ¿Queda alguna duda?
-¿Pero por qué Ricardo Lagos querría colar una Ley de punto final?
Parece evidente que hay un pacto con la Derecha para transar, ahora que la jueza Chevesic está a punto de procesar a Lagos por los manejos MOP-GATE.
Lagos es hábil en estas maniobras. En el Caso Clarín, ahora que parece que tiene perdido el juicio contra la libertad de prensa, en una jugada maestra, desconoce la autoridad del Tribunal (que ya había aceptado al iniciarse el juicio) para no verse obligado a cumplir la sentencia.
La movida de ahora es un gambito o una ‘transa’ como dicen en Argentina: Tu te olvidas del MOP GATE y yo me cargo los Derechos Humanos con una Ley de punto final. ¿Va quedando claro porque Lagos se esta mojando?
-¿Pero, bueno, Lagos es de izquierda, no?
No. Lagos es de la Red Set. Es de esa ‘izquierda light’ que pactó la transición con los militares y con Pinochet. Esa ‘izquierda’ que hizo lo imposible por conseguir que se fugara de Londres el Innombrable.
-Pero, Máximo, ¡esa es una exageración que no puedes probar!
Claro que puedo probarlo. Cristo lo dejó bien claro. Los perales dan peras y los manzanos dan manzanas y a los hombres se les conoce por sus obras. Y entre las obras de Lagos están las cosas que ha dicho y las que hace. Entre las que ha dicho, dijo: ‘Suscribo todo lo que dice la Fundación Paz Ciudadana’. Esa fundación es una organización tenebrosa, creada y dirigida por Agustín Edwards, el dueño de El Mercurio, el mismo que recibió –según papeles de la CIA- millones de dólares de manos de Kissinger y de Nixon para ‘desestabilizar’ Chile. Edwards es el creador de la política del terror y el inspirador del desabastecimiento que usaron los uniformados para justificar su política de Terrorismo de Estado. ¿Nos vamos ubicando?
Para que quede más claro todavía, Agustín Edwards es el hombre que cena en privado, una vez al mes con Ricardo Lagos y los dirigentes de la SOFOFA (Sociedad de Fomento Fabril), en otras palabras ‘la patronal’.
Ahora así se entiende que nombre momios pinochetistas para el Tribunal Supremo, que indulte a criminales que ni siquiera se han arrepentido, que intente terminar el ‘problema’ de los Drechos Humanos desde inventar ‘mesas de dialogo’ hasta dar el apoyo del Consejo de Defensa del Estado a los genocidas y esta nueva Ley Lagos de punto final que se esta cocinando ‘por el bien superior del país’.
-¿De qué se trata, Presidente? Ha preguntado Patricia Verdugo
A mi leal saber y entender se trata de negociar entre dos derechas (lo denunció el Diputado Aguiló en marzo del 2002) la impunidad para los delincuentes del MOP GATE a cambio de la impunidad, el olvido y el perdón para los genocidas, por el bien superior de las clases dirigentes de Chile.
SIGUE EL ARTICULO DE PATRICIA VERDUGO,
PREMIO NACIONAL DE PERIODISMO
A Ricardo Lagos:
¿De qué se trata, Presidente?
Por Patricia Verdugo
Aquí hay gato encerrado, Presidente. Se lo oye maullar. ¿Estará en alguna habitación del Palacio de La Moneda? ¿O en la oficina de la jueza Chevesic, en la Corte de Apelaciones?
No lo sabemos, Presidente, pero lo intuimos. Y por eso las encuestas dicen que la mayoría ciudadana (63 por ciento) no lo respalda en lo que está haciendo. No lo apoya en su decisión de indultar al asesino de Tucapel Jiménez. Entre los jóvenes, ese rechazo sube al 71 por ciento. Y esperamos que esa mayoría ciudadana tampoco lo apoye en su ‘bendición’ al proyecto UDI de punto final. Porque es eso, punto final, una potente señal de impunidad para que los tribunales vayan cerrando los casos de derechos humanos.
¿Sabe, Presidente, cuánto nos costó llegar hasta los niveles de justicia que hoy tenemos? Diecisiete años y medio de dictadura y quince años y medio de transición. Total: treinta y tres años. Ha sido un largo y doloroso tiempo en el cual luchamos primero contra una dictadura que negaba los hechos y ante Tribunales de Justicia que –salvo honrosas excepciones- amparaban a los criminales y no a las víctimas. Un tiempo en que tuvimos también que lidiar con los extraños ‘consensos’ de la transición que –de tanto en tanto- volvían a pactar la impunidad. Nos ocurrió con Aylwin, con Frei y ahora nos sucede con usted.
Arduo trabajo nos tomó hacer abortar los proyectos de impunidad de los años 90. Y durante su mandato –cuando la impunidad se disfrazó de ‘demencia senil’- seguimos avanzando hasta lograr otros desafueros para el general Pinochet y hasta encarcelar nuevamente a los jefes de la ex DINA.
Y justo cuando estábamos avanzando como nunca antes, comenzó a gestarse este nuevo pacto de impunidad. Un pacto que, hasta ahora, tiene seis movimientos en el tablero.
Primer movimiento, fines de 2004: su presidenta del Consejo de Defensa de Estado planteó la ‘amnistía impropia’, un engendro jurídico inexplicable, en defensa de la cúpula de mando de la DINA. Los tribunales rechazaron la tesis y condenaron al general Contreras y sus criminales asistentes. Usted tuvo que inventar una segunda cárcel militar en Peñalolén. ¿Razón? Ya habíamos logrado copar las celdas de Punta Peuco, esa cárcel-hotel militar que ordenó construir el Presidente Frei y cuyo decreto usted se negó a firmar como ministro de Obras Públicas. Otros tiempos.
Segundo movimiento, comienzos de 2005: el presidente de la Corte Suprema anunció el cierre de los procesos en un plazo máximo de seis meses. Logramos anular la medida.
Tercer movimiento, agosto de 2005: la Sala Penal de la Corte Suprema decidió la prescripción de un caso, inaugurando la sorprendente tesis de que en Chile ‘no hubo guerra’. Mire qué curioso, Presidente, justo cuando los tribunales nos estaban dando la razón, justo cuando el argumento pinochetista de ‘sí hubo guerra’ (avalado por un decreto-ley) nos permitía invocar los Convenios de Ginebra y el carácter imprescriptible de los delitos.
Cuarto movimiento: usted designa al derechista-pinochetista Rubén Ballesteros como nuevo ministro de la Suprema.
Quinto movimiento: usted indultó sigilosamente al asesino de Tucapel Jiménez y, cuando la prensa lo hizo público, se limitó a explicar que lo hizo ‘por el bien superior del país’.
Sexto movimiento, septiembre de 2005: la UDI presenta un proyecto para limitar las condenas de militares a diez años de cárcel y la remisión de penas para los criminales uniformados mayores de 70 años. Bueno, no sólo fue la UDI. El partido pinochetista fue acompañado por dos senadores designados de la Concertación (Boenninger y Silva Cimma) que no arriesgan su reelección porque nunca fueron electos por el pueblo y no se presentan como candidatos en diciembre próximo. ¡Qué mejores emisarios del mensaje presidencial! Y usted, como era de esperar, ‘valoró’ la iniciativa y habló de cerrar heridas con miras al futuro.
Seis movimientos en el tablero político, con la música de fondo puesta por la jueza Chevesic y su investigación acerca de lo ocurrido en el Ministerio de Obras Públicas cuando usted fue ministro. ¿Por qué no cambiamos la música y pedimos escuchar una copia de su discurso titulado ‘No hay mañana sin ayer’?
Seis movimientos que parecen seis puñaladas, Presidente. Y la última llega cuando se cumplen 33 años del golpe militar. Quizás podríamos pedir que se escuchara una copia del último discurso del Presidente Salvador Allende, aquel donde dice que ‘superarán otros hombres este momento gris y amargo, donde la traición pretende imponerse’.
Porque no sólo se trata de traicionar la legítima demanda por justicia para las víctimas de violaciones de derechos humanos, perpetradas por agentes del Estado en nombre de una criminal política de Estado para exterminar a los disidentes. Se trata, Presidente, de traicionar la legítima demanda de los chilenos de hoy para construir una nación fundada en sólidos principios éticos. Si no lo hacemos, ponemos en riesgo a los chilenos de mañana. La impunidad garantiza la repetición de la tragedia.