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Máximo Kinast Avilés

Chile

CHILE: TALLERES 2010 - UNIVERSIDAD LIBRE

Aprender en la construcción de comunidades barriales.

Talleres Transhumantes, Universidad Libre

http://www.ulibre.org -  unlibre@gmail.com

 

La Universidad Libre, por intermedio de los Talleres Transhumantes, anuncia los Talleres 2010. Cada taller se realiza en doce sesiones, una por semana con duración de dos horas. Se harán reuniones y planificación con vecinos de un barrio para la implementación práctica durante algunos fines de semana. Una persona puede tomar los talleres que desee. El objetivo es dejar funcionando de forma autónoma dos consultorios: el jurídico y el de salud, la escuela barrial, la huerta, un medio de comunicación, una fuente de energía alternativa, un modelo de autoconstrucción con materiales naturales, un comedor comunitario y al menos uno o dos emprendimientos productivos del barrio, quedando capacitado el estudiante para hacerlo luego en su propio barrio.

 

SALUD COMUNITARIA Y CONSULTORIO BARRIAL AUTÓNOMO

Lunes 5 de abril a lunes 21 de junio 2010. 15:00 a 17:00h.

 

INGENIERÍA DE LA PRODUCCIÓN AUTOGESTIVA Y ENERGÍA ALTERNATIVA

Lunes 5 de abril a lunes 21 de junio 2010. 17:30 a 19:30h.

 

EDUCACIÓN POPULAR Y ESCUELA COMUNITARIA AUTÓNOMA

Martes 6 de abril a martes 22 de junio 2010. 15:00 a 17:00h.

 

ARQUITECTURA, CONSTRUCCIÓN Y URBANIZACIÓN DEL HÁBITAT COMUNITARIO   Martes 6 de abril a martes 22 de junio 2010. 17:30 a 19:30h.

 

INTERCAMBIO, TRUEQUE Y REDES DE ECONOMÍA ALTERNATIVA

Miércoles 7 de abril a miércoles 23 de junio 2010. 15:00 a 17:00h.

 

EMPRENDIMIENTOS AUTOGESTIONARIOS. HUERTA, PROCESAMIENTO DE ALIMENTOS. OTROS  Miércoles 7 de abril a miércoles 23 de junio. 17:30 a 19:30h.

 

EL OTRO DERECHO Y EL CONSULTORIO JURÍDICO BARRIAL AUTÓNOMO

Jueves 8 de abril a jueves 24 de junio 2010. 15:00 a 17:00h.

 

MEDIOS DE COMUNICACIÓN PARA LA VIDA COMUNITARIA EN EL BARRIO

Jueves 8 de abril a jueves 24 de junio. 17:30 a 19:30h.

 

ANTROPOLOGÍA, FILOSOFÍA Y SOCIOLOGÍA DE LA COMUNIDAD BARRIAL AUTÓNOMA  Viernes 9 de abril a viernes 25 de junio 2010. 15:00 a 17:00h.

 

Se solicita una cooperación a los asistentes de 2 mil pesos por sesión y se entrega certificado de la Ulibre al finalizar tres meses, lo que hace un total de 12 sesiones. El transporte y alimentación en las visitas al barrio es de cuenta de cada uno. Las sesiones serán efectuadas en una sala pedagógica cultural en el centro de Santiago y las inscripciones están abiertas hasta el día anterior del inicio del taller escogido, en el mail   unlibre@gmail.com  

 

Solicite el programa y el afiche de cada taller. Las disciplinas son para universitarios desde primer año de cualquiera carrera. Pueden participar secundarios, profesionales, dirigentes sociales y toda persona que lo desee. El cupo no puede ser ilimitado, por lo que se recomienda hacer la inscripción vía mail a la brevedad y por ese motivo no podrá aceptarse la llegada directa sin previa inscripción. Al mandar la solicitud de inscripción y habiendo cupo, se le hará llegar la dirección donde será efectuado su taller escogido.

 

Fraternalmente

Jaime Yovanovic (Profesor J)

Coordinador ULibre    

ALERTA CIPER 24/03/2010

 

Anatomía del accidentado debut del Presidente Piñera

En sus 14 primeros días, la agenda de eficiencia y rapidez que pretendía imponer el Mandatario fue devorada por varios y sucesivos frentes de conflicto: demora en nombramientos, gruesos errores en algunos ya concretados, el obvio choque con la UDI por haberla ignorado en el proceso, confusión por órdenes duplicadas, el afán presidencial por estar encima de casi todas las decisiones y su conflicto de interés con LAN: mientras su venta aún no se concretaba la semana pasada estuvo personalmente preocupado del asunto en sus oficinas privadas de Apoquindo. A ese caso se suma el de Chilevisión y las inmobiliarias. Ya hay enfrentamientos dentro de La Moneda, donde el liderazgo político parece descansar más en la Segpres que en el vapuleado Ministerio del Interior. Por Sebastián Minay, CIPER.

 

Sube temperatura en negociaciones entre inmobiliarias y propietarios de edificios dañados.

Cuatro edificios residenciales con orden de demolición, al menos otros 15 que siguen inhabitables y 2.600 propietarios que debieron abandonar sus departamentos hay ahora en la Región Metropolitana. A casi un mes del terremoto, comienzan a ponerse bravas las negociaciones entre inmobiliarias y clientes, desesperados por los dividendos y arriendos de emergencia. Incluso en aquellos “ejemplos”, como Paz Corp y Penta, la "letra chica" provoca nuevos conflictos. Mientras, en la vapuleada Concepción, la empresa responsable de 7 edificios dañados es propiedad del hermano del presidente de la CPC, Rafael Guilisasti. Por P. Ramírez, U. Schüller y F. Avendaño, CIPER

 

Así matamos a monseñor Romero.

El mayor Roberto D’ Aubuisson fue parte de la conspiración para asesinar a monseñor Óscar Romero en 1980, aunque el tirador lo puso un hijo del ex presidente salvadoreño Arturo Armando Molina, dice el capitán Álvaro Saravia. Treinta años después de uno de los crímenes políticos que estremecieron a El Salvador y Latinoamérica, uno de los medios más influyentes de El Salvador (El Faro) vuelve a remecer conciencias con los testimonios de Saravia y otros de los involucrados reconstruyendo aquellos días de tráfico de armas, cocaína y de secuestros. Caído en desgracia, Saravia ha sido repartidor de pizzas, vendedor de carros usados y lavador de narcodinero. Ahora arde en el infierno que ayudó a prender aquellos días cuando matar “comunistas” era un deporte. Por Carlos Dada, El Faro.net.

 

 

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DECLARACIÓN DE LA CAMPAÑA SALVEMOS EL MAR CHILENO

ANTE PRESENTACIÓN DE REQUERIMIENTO

DE INCONSTITUCIONALIDAD

DE LEY QUE PRIVATIZA EL MAR

 

Aunque parezca increíble, un día  antes del cambio de gobierno, el Parlamento chileno  aprobó un proyecto que supone la privatización del mar. Las urgencias del desastre del 27 de febrero impidieron conocer al país esta importante noticia. La citada ley, que reforma la Ley de Pesca y Acuicultura, buscaba salvar a las empresas salmoneras, industrias que mueren fruto de sus propios errores y horrores: destrucción del medio ambiente por una ambición desmedida y una irresponsabilidad a toda prueba.

 

La privatización consiste en que se autoriza a las salmoneras entregar de las concesiones acuícolas, mar incluido, en calidad de hipoteca ante las instituciones financieras.

 

Es decir, para salvar a unos pocos empresarios que se farrearon la posibilidad de haber desarrollado una industria exitosa basada en criterios mínimos y básicos de respeto medioambiental, sanitario y laboral, se les entrega en propiedad el mar y una costa que se supone son de todos los chilenos.

 

El mar es y siempre ha sido un bien nacional de uso público que nos pertenece a todos. Nunca en la historia algún país había permitido hipotecar el mar. No sólo es un escándalo, sino que también es la renuncia de nuestro país a la soberanía sobre su territorio.

 

Frente a esta situación, 34 diputados, en coordinación con la campaña Salvemos el Mar Chileno y el apoyo de los senadores Guido Girardi y Alejandro Navarro, recurrieron al Tribunal Constitucional (TC) con el fin de que se declare la inconstitucionalidad de esta abominable normativa. Estamos seguros de la consistencia de nuestros planteamientos y de que el TC sabrá reconocerlo.

 

Es importante señalar que el proyecto en cuestión, junto con entregar en propiedad un bien nacional de uso público como es el mar, conlleva un evidente favoritismo a favor de un sector de la sociedad chilena como es el salmonero.

 

El proyecto además contiene evidentes vicios de forma que el TC no puede soslayar. Entre estos destaca el hecho de no haber consultado a la Corte Suprema cuando por la materia que se trataba el procedimiento lo exigía.

 

Queremos destacar la decisión patriótica e histórica de los diputados firmantes, de recurrir al TC para impedir que se convierta en ley el último y más leonino de todos los proyectos de la Concertación por la Democracia, que fue promovido por la banca y las salmoneras. Es necesario señalar que, en su mayor parte, los diputados firmantes del requerimiento pertenecen a este conglomerado político. Esto muestra una voluntad de enmendar los graves errores cometidos lo que podría marcar un giro en las definiciones políticas bajo nuevos liderazgos y el inicio de un nuevo tiempo, alejado de la ortodoxia neoliberal. Está por verse.

 

Cabe consignar que este requerimiento lleva la rúbrica de la presidenta de la Cámara de diputados, Alejandra Sepúlveda (PRI), de los tres diputados comunistas, de la totalidad de los diputados PPD y radicales, así como de la casi totalidad de los diputados socialistas con la salvedad de Clemira Pacheco y Fidel Espinoza. También suscribieron el requerimiento los democratacristianos Pablo Lorenzini y Víctor Torres, y el independiente por Magallanes Miodrag Marinovic. Ningún diputado de derecha lo firmó.

 

Debemos destacar que respondiendo a una solicitud de nuestra campaña, participó en la redacción del requerimiento el presidente del Comité de Defensa y Recuperación del Cobre, Julián Alcayaga, quien diez años atrás había llevado al TC la ley que creaba el Tratado Minero con Argentina, la que fue cercenada en sus alcances desnacionalizadores por este tribunal. El abogado patrocinante del actual requerimiento fue Lorenzo Soto.

 

El hecho de que haya existido el interés, la voluntad y la decisión de formular ante el TC esta solicitud de inconstitucionalidad de la privatización del mar constituye un hito desde donde poder comenzar a construir un nuevo escenario social y político para un debate participativo en la sociedad chilena respecto de lo que queremos o no hacer con nuestro territorio y en materia pesquera y acuícola.

 

Campaña Salvemos el Mar Chileno: ¡contra la privatización del mar!

22 de Marzo de 2010

 

Nota del Editor: "Ese mar que tranquilo te baña, te promete futuro esplendor"

 

 

ESTADO DE EXCEPCION EN LO ECONOMICO

El estado de catástrofe -al menos en su aspecto económico si así fuese jurídicamente dable- debe extenderse a la V Región y a la RM. Una y otra han sido víctimas de un sismo bautizado "terremoto hipócrita".

 

Si bien se contuvo un inicial brote de saqueo no es menos cierto que ahora somos víctimas del "pillaje elegante" de nuestros bolsillos. Se manifiesta en el encarecimiento artificial de  los materiales de construcción.  Así se perjudica el afán de los ciudadanos por reparar sus viviendas.

 

Las atribuciones excepcionales de que dispone La Moneda debieran incluir el principio de "frontera abierta" con Argentina. Se propone que -sin cortapisas aduanera, por 90 días- circulen camiones de uno y otro país trayendo cemento, vidrio, fierro, zinc, cerámica y otros productos relacionado con el rubro. 

 

Seamos creativos y ante el aprovechamiento doloso de la situación respondamos dando oportunidad al coraje de emprendedores en el contexto de la economía de mercado. Quienes especulan escudados en la ley de la oferta y la demanda operan con clientela cautiva y ese es un juego sucio que retarda la reconstrucción.

 

 

Prof. Pedro Godoy P.

Centro de Estudios Chilenos CEDECH

director@cedech.cl  ------- www.premionacionaldeeducacion.blogspot.com

rut 4.026.889-8

2-556 8322

 

 

CAMPAÑA SOLIDARIA DE FINANCIAMIENTO

Este es un proyecto que vale la pena ayudar, alla en el corazòn olvidado de chile, si alguien tiene aunque sea 100 pesos que poner en la cuenta que lo haga. No dejemos que el terremoto derrumbe la organizacion popular

Marzo de 2010

Población Boca Sur. San Pedro de la Paz. Región del Bío Bío

 

Compañeros y compañeras:

La Escuela Libre y Popular Víctor Jara agradece profundamente las diferentes muestras de solidaridad que hemos recibido durante las semanas posteriores al terremoto, especialmente a las organizaciones sociales de Santiago y La Legua, gracias a esto hemos podido levantar un comedor popular en la Escuela y apoyar las ollas comunes de nuestro barrio, contribuyendo a la alimentación de nuestra gente y de poblaciones vecinas de Lota, Túmbes y Rocuant.

 

Nuestra Escuela, desde su nacimiento a fines del 2007 se enmarca dentro de un proyecto territorial que viene instalándose en la población Boca Sur desde enero del año 2000, se crea el Centro Cultural Víctor Jara, el cual realizaba talleres y otras actividades vinculadas al fortalecimiento de la identidad y organización de vecinas y vecinos del sector. Hoy, a casi diez años de trabajo continúo y constante, se maduró un proyecto educativo autónomo, fortaleciendo de esta forma un proyecto político territorial que se proyecta en el tiempo dentro del conjunto de demandas que el pueblo comienza a levantar, consolidando así el poder local y control territorial. Es necesario recordar, ya que somos una continuidad dentro de un trabajo que ya se venía realizando, que nada es desde cero, la historia no es estática y nuestra población siempre está en una constate lucha.

 

La escuela se financia en base a las actividades de autogestión, realizadas generalmente en la población, entre todas y todos las/os que participan de la escuela (vecinas/os y facilitadoras/es y red de apoyo). Las actividades pueden ir variando dependiendo de las propuestas que surjan: ventas de picarones, rifas, mateadas, peñas, plato único, entre otras.

 

Sin embargo, la contingencia actual nos impide realizar este tipo de eventos, y necesitamos financiar el arriendo de la casa donde funciona la Escuela y los materiales para iniciar el año. Por este motivo extendemos este mensaje de auxilio y solidaridad a todas las organizaciones sociales que estén en condiciones de contribuir con dinero para velar por la continuidad de nuestra Escuela. Su cooperación servirá  para seguir construyendo un espacio educativo libre y popular que sirva de impulso para el desarrollo del conjunto de las  demandas de nuestra población.

 

Debido a que la Escuela no cuenta aún con personalidad jurídica, enviamos la cuenta bipersonal de dos compañeros que son parte de la escuela en la que pueden depositar sus donaciones.

La cuenta es 53375482467 del Banco Estado, a nombre de Roxana Gutiérrez Pastene o Aldo Cortés Troncoso.

 

De ante mano, muchas gracias por vuestra cooperación y el interés manifestado por nuestra Escuela y población durante este período tan difícil vivido en la zona.

 

Importante: la campaña de financiamiento se inicia el día viernes 19 de marzo al 19 de abril.

 

Equipo Escuela Libre y Popular Víctor Jara

5º Transversal 639, Boca Sur.

QUE SE DERRUMBEN LOS SENTIDOS COMUNES Y SE RECONSTRUYAN LAS COMUNIDADES:

Reflexiones a partir del terremoto y maremoto en Chile http://www.voltairenet.org/article164563.html

 

por Daniel Brzovic, Rodrigo Cornejo, Juan Gonzalez, Rodrigo Sánchez, Mario Sobarzo.1

http://www.opech.cl/editoriales/2010_03/index_13_03_10_derrumben_sentidos_comunes.pdf

 

1 ¿Cuál es la estructura pública para enfrentar catástrofes en Chile?

 

La élite política de nuestro país se ha preocupado de decirnos una y mil veces que “las instituciones funcionan”, pero nadie indica la calidad ni las competencias de esas instituciones. Sin dudas, el reciente movimiento telúrico que sacudió el país puso de manifiesto el hecho que en Chile no existen organismos públicos que sean capaces ni de preparar respuestas oportunas a las catástrofes, ni de responder de manera efectiva luego de producirse una como la que acabamos de presenciar.

 

El día 27 de febrero a las 03:34 hrs. se produce un terremoto de grado 8,8 medido en la escala de Richter, en la zona centro sur del país. Al mismo tiempo se desata una serie de desaciertos, inoperancias, despreocupaciones e irresponsabilidades por parte de los organismos que demostraron que la clase política de nuestro país aún es un gato con ganas de ser jaguar. Sólo seis minutos más tarde se conocía el epicentro (a unos 90 kilómetros al noroeste de la ciudad de Concepción, es decir en el Océano Pacífico), sin embargo el Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada de Chile (SHOA), organismo que tenía a cargo los instrumentos técnicos para evaluar si hay o no un maremoto, no sólo no funcionó, sino que además no dio aviso ni siguió el protocolo existente2.

 

El otro organismo de Estado, se denomina ONEMI, la Oficina3 Nacional de Emergencia, este organismo en todo momento indicó que no había maremoto. Hoy, por voces de los sobrevivientes, sabemos que a las 3:52 se produce la primera ola, de un total de tres. La última ola se produce a las 06:32 hrs. Alrededor de una hora después el subsecretario del Interior descartó la posibilidad de tsunami. Esto pese que el Centro de Alerta de Tsunami del Pacífico (PTWC), de los EE UU, situado en Hawai, ya a las 3:46 se comunicó con el SHOA indicándole: “…

 

Un terremoto de estas dimensiones tiene el poder de generar un destructivo tsunami que puede golpear las costas cercanas al epicentro. La autoridad debería tomar una acción apropiada en respuesta a esa posibilidad”. Sin embargo, el marino de turno no hablaba inglés. Dos minutos más tarde un científico del PTWC, el Dr. Víctor Sardiña, le señala en español al SHOA que dieran información para avisar al resto de los países del Pacifico. Una hora más tarde el mismo científico advierte al SHOA que “las lecturas del nivel del mar indican que unmaremoto se generó” y dieron alerta a los países del Pacífico Sur. En Chile, sólo dos días después el ministro de Defensa reconoció que se había producido un maremoto en nuestras costas. ¿Quién responde no sólo políticamente por este “error-horror”, sino que jurídicamente4?

 

Hasta el momento, lo que nos indican los organismos chilenos (SHOA y ONEMI) esque era imposible comunicarse entre ambos. De siempre, se ha intentado decir que la telefonía móvil, fija y la provisión de Internet (es decir, la tecnología de conectividad comunicacional), de carácter privada en su totalidad, eran de las mejores del mundo. Y no funcionaron5. Digámoslo de esta manera: aunque suene ideológico, el Estado más neoliberal del mundo se atrevió a construir esta respuesta para una catástrofe que los científicos chilenos de la Universidad de Chile ya habían anunciado el año 20086. Las vergonzosas negativas para asumir la responsabilidad técnica y política contrastan con la imagen de un Chile que despega al desarrollo y que hace muy poco ingresó a la OCDE.

 

2. La ofensiva del lucro y la especulación

 

En comparación con la patética respuesta del aparato estatal y la escasa articulación de las redes sociales, ha sido impresionante la capacidad del gran empresariado para recuperar con creces sus pérdidas y articular una nueva estructura para extraer aún más ganancias a partir de esta dolorosa catástrofe. Los medios de comunicación, de los cuales este sector de Chile es dueño o financista, han cumplido un papel fundamental en este aspecto.

 

El negocio de los supermercados y la escasez de alimentos

 

El día de la tragedia quedó patente la incapacidad del estado de construir una red decopio y repartición de alimentos, medicamentos, ropas y otros bienes de primeraecesidad.

 

Estos son propiedad de las grandes cadenas de supermercados, farmacias y retail. Pese a que las cadenas de frío se habían roto, con lo cual muchos alimentos comenzaban a descomponerse, ninguna de las grandes cadenas de supermercados Cencosud (Jumbo – Santa Isabel), Wal-Mart (Líder), Unimarc y Supermercados del Sur activó mecanismo alguno de repartición de alimentos. Tampoco el estado pudo, ni quiso expropiar mercaderías para satisfacer las urgentes necesidades de las víctimas. Lejos de aquello, la repartición masiva de alimentos fue recién anunciada para el día lunes (tres días después del terremoto) luego de una reunión del día anterior entre el gobierno y los principales ejecutivos de las cuatro cadenas: Horst Paulmann (Cencosud), Enrique Ostalé (Wal-Mart), Pablo Vega (Unimarc) y Gonzalo Dulanto (Supermercados del Sur).

 

Días después la prensa publicaría la cifra aproximada que pagó el gobierno en laprimera compra a los supermercados de las regiones VII y VIII: 10 millones de dólares7.

 

La misma prensa cita a uno de estos altos ejecutivos que reconoce que “en un fin desemana de alta demanda, los supermercados de todo Chile logran vender casi 40millones dólares”8. Negocio redondo. ¿Por qué no se recurrió a la vasta red nacional de feriantes, productores agrícolas y centros de distribución de alimentos para comprar canastas a precios radicalmente más baratos, como lo sabe todo Chile, y así evitarse los precios inflados que justifican la plusvalía del empresariado?

 

Otra gran fuente de ganancias fue el cobro de seguros por las pérdidas generadas en los difundidos “saqueos”. El hecho de que los medios de comunicación de masas fomentaron los saqueos fue reconocido explícitamente por Paulmann. El discreto empresario pidió una “cuña” a los canales de TV para decir lo siguiente: “cuando se habla mucho de saqueos, la gente va a hacer saqueos por que se da cuenta que son posibles, es peligroso hablar mucho de los saqueos”.

 

Por eso no extraña el llamado al “orden” y la salida de las FFAA a la calle. La leccióndel terremoto no puede -no podemos permitir- que se concentre en la necesidad del“orden” como prioridad. La prioridad eran y siguen siendo las necesidades vitales de la gente: comida, agua, techo, salud. El orden, en cambio, fue un vulgar sinónimo de la garantía de la propiedad privada. Esta respuesta a los saqueos sobre su propiedad –por sobre la vida de las personas- es la expresión desnuda de la necesidad extrema de control que tienen los administradores del poder y los propietarios-empresarios del país.

 

Cualquier otro escenario de caos, sea una desbandada espontánea como ahora, sea mañana una manifestación soberana de libertad de la gente, tendrá exactamente el mismo resultado.

 

Las inmobiliarias y el sistema financiero

 

Los chilenos tenemos rabia con las inmobiliarias que, teniendo enormes ganancias, han colapsando urbanísticamente barrios enteros y dejando a la gente que compra sus departamentos en la más absoluta indefensión. Ocurrió con las casas COPEVA, que se llovieron completas hace algunos años (y que eran propiedad del hermano del último ministro del interior del gobierno de Bachelet, Edmundo Pérez), ocurre con los remates de propiedades de las familias que no pueden seguir pagando los dividendos usureros y está ocurriendo ahora con los edificios derrumbados o con daño estructural.

 

La Cámara Chilena de la Construcción (el gremio de los empresarios del rubro) aún no termina el catastro de edificios dañados, pese a que la prensa habla de cerca de 50 edificios, casi todos recientemente entregados9. Paralelamente hace llamados a la tranquilidad, como el que realizó el presidente de la Cámara de la Construcción Lorenzo Constans, quien señaló a propósito de los edificios inclinados en distintas ciudades de Chile que “hay edificios que están inclinados, el ejemplo más claro es la Torre Pisa, que se ha mantenido por siglos en pie y, por lo tanto, creo que es conveniente analizarlo con un profesional adecuado”. Sin comentarios.

 

En la misma declaración Constans, solidarizó con el dueño de la inmobiliaria Río Huerquén, el presidente de la Cámara de la Construcción de Bío-Bío, Juan Ignacio Ortúzar, quien renunció a su cargo cuando se supo que esta inmobiliaria y Socoval (también de su propiedad) construyeron y vendieron el edificio Alto Río de Concepción que se desplomó completamente, generando heridos, muertos y gran impacto en la ciudadanía por las graves falencias en su construcción. Constans también felicitó al intendente de Santiago recientemente nombrado por Sebastián Piñera10, Fernando Echeverría, socio de la constructora Echeverría e Izquierdo, que tiene dos edificios nuevos, a punto de derrumbarse en Concepción y Santiago, como él mismo reconoció. Es el mismo Fernando Echeverría que, hace algunos años, cuando postuló a la presidencia de la Confederación de la Producción y el Comercio CPC (la multi gremial de los grandes empresarios Chilenos) afirmó que “ es importante hacer un gran pacto nacional pro empleo que permita por ejemplo, limitar los aumentos salariales, o reducir los pagos de las leyes sociales, etc”11.

 

Va quedando claro a que se refería Piñera con “una nueva forma de gobernar”.

 

Por otra parte familias de las principales ciudades afectadas comienzan a denunciar que se acercan a ellos las principales constructoras e inmobiliarias ofreciendo comprarles sus terrenos a precios que no pasan de un 25% de su valor original, con el objetivo de “entregarles dinero inmediato para que vuelvan a surgir”. Es la especulación sobre los suelos y la vida de las personas por el mercado inmobiliario.

 

Para no dejar de asombrarse, las principales agencias aseguradoras y el presidente de la asociación de bancos Hernán Somerville, anunciaron que los dividendos hipotecarios de todas las viviendas van a subir de precio después del terremoto, pues será obligatorio que los créditos incluyan una póliza contra sismos. Nuevamente nos enteramos que en este país no se necesitan leyes, ni debates legislativos para aumentar las ganancias. Los grandes empresarios lo tienen claro. Ellos estiman que lo que se paga de seguros en los créditos hipotecarios debiera subir cerca de un 30%. Además, Antonio Latorre, gerente general de la agencia aseguradora Creditaria, declaró a “El Mercurio” que “la tasa de seguro será más cara en segmentos de vivienda de menor valor, porque tienen más riesgo”. ¿Un reconocimiento implícito de que las construcciones en barrios populares son de menos calidad que las de los barrios de la elite? ¿Un lapsus involuntario?

 

Concientes de la difícil situación por la que pasan cientos de miles de familia, los cinco grandes bancos del país lanzan un ofertón de créditos de consumo para enfrentar la catástrofe. El gerente general del Banco Santander, el español Emilio Botín (irónico apellido) de visita por Chile afirmó que su banco dispondrá de un fondo de 3200 millones de dólares para realizar “créditos solidarios”. La donación de los bancos a la mediática teletón del terremoto no alcanzó los 500 mil dólares.

 

Las campañas de ayuda como generación de ganancias

 

Muchos chilenos no comprendíamos por qué las campañas de ayuda y recolecciónapoyadas por la televisión no podían iniciarse antes que llegará a Chile el animador de televisión Mario Kreutzberger “don Francisco”. Después nos enteramos por la prensa que el diseño de la llamada “teletón del terremoto” se realizó en una reunión de la multi gremial de los grandes empresarios en la sede de la Confederación de la Producción y el Comercio el día jueves 4 de marzo12.

 

Los mismos grandes dueños del capital que han sido nombrados en este artículo tuvieron un inédito protagonismo mediático en esta “teletón”. Permanentemente algunos de sus representantes ocuparon dos de los doce puestos de telefonistas que recibían los llamados de ayuda televisada. Algo inédito en la historia de las “teletones chilenas”13. “Estamos impresionados con los 60 millones de dólares que se lograron recaudar (30 mil millones de pesos)” afirmó Cesar Barros de Salmón Chile. Lo que no dijeron los señores Barros, Somerville, Paulmann, Constans, etc., es que para muchos chilenos resultó chocante el nuevo ejercicio de lucro con la desgracia del pueblo, expresado en los llamados tipo “compre una frazada en nuestra tienda y nosotros regalamos otra” o “regalaremos un antigripal o paracetamol si se compran determinada marca“, en tal o cual farmacia. Tampoco dijeron que el descuento de impuestos por donaciones alcanza un17%, y que recientemente anunció el presidente electo Piñera que espera aumentar este porcentaje a través de una nueva ley de donaciones. Tampoco dijeron que la magnitud de los daños del terremoto y maremoto se calcula entre 20 mil y 30 mil millones de dólares. Cifra exorbitante, que dista muchísimo de las donaciones que realizaron en la teletón, pero que se acerca a las cifras de las ganancias empresariales.

 

La sociedad de inversiones Luksic declaró a “El Mercurio en el mes de enero que contaba con 500 millones de dólares para invertir fuera de Chile. La venta de las acciones de la Línea aérea LAN Chile pertenecientes al presidente electo Piñera es un caso aparte. El 25 de febrero vendió en la bolsa el 6.4% de las acciones de LAN en más de 375 millones de dólares, el lunes siguiente al terremoto Piñera decide diferir la venta de las demás acciones en su poder porque estaban bajando en la bolsa14. El día 9 de marzo vende el 8.5% de las acciones LAN en la suma de 514 millones de dólares. Aún quedan en poder de Piñera el 11% de las acciones LAN, por lo que se calcula que con la venta de todo este paquete accionario recibirá más de mil doscientos millones de dólares, que constituyen menos del 50% de su actual patrimonio reconocido.

 

Todas estas cifras hacen irrisorias los 60 millones de dólares juntados “mediáticamente” en la Teletón15 y hacen aún más significativo para nuestro país, el noble gesto del presidente y vice –presidente Boliviano quienes donaron la mitad de su sueldo a Chile. ¿Qué significado puede tener esto para el rico empresariado Chileno, empezando por nuestro presidente Sebastián Piñera?

 

La creencia de que las formulas del lucro y el ejercicio financiero son la mejor táctica de ayuda eficiente, se instaló junta a la imagen de que instituciones ligadas a la jerarquía de la Iglesia como “Un techo para Chile” y el “Hogar de Cristo” (ambas jesuitas) son los únicos brazos de solidaridad que tiene el país, invisibilizando a las comunidades locales, que pese a toda su desarticulación y falta de reconocimiento, hicieron la diferencia entre la vida y la muerte, el hambre y la solidaridad, el miedo y el apoyo durante y después del terremoto16. Las comunidades se reorganizan incesantemente, sobre todo donde “el capital circulante” gobierna sin contrapesos, es la única forma de subsistir17.

 

La “ayuda” articulada desde el gran capital en alianza con el Estado, no apoya laconstrucción de lo público y las redes sociales. Explícitamente este gran mecanismo oficial de ayuda desconoce a las organizaciones sociales en los territorios e insiste en entregar canastas individuales para cada familia, haciendo mucho más lentos los procesos de entrega de ayuda y fomentando el individualismo. Decenas de miles de jóvenes se lanzaron a apoyar las diversas campañas de colaboración, es de esperar que un porcentaje importante de ellos, reconozca, aprenda y fomente la reconstrucción a partir de las organizaciones sociales, los proyectos colectivos y los sentidos públicos.

 

Existen hoy en Chile dos proyectos de reconstrucción radicalmente distintos, uno que espera apoyarse en la organización y la participación popular, otro que espera perpetuar el individualismo y la desarticulación y de paso aumentar aún más las increíbles ganancias de la burguesía chilena depredadora y destructora tanto del tejido social, como del medio ambiente, y de la calidad de vida18. ¿Es la burguesía y la oligarquía chilena, la facción más peligroso del lumpenaje?

 

3.- El lumpen, los saqueos y la “crisis” de la estructura social

 

A 24 horas de sucedido el terremoto, el espectáculo había cambiado para la televisión.

 

Del impacto del 2º terremoto más grande ocurrido en Chile se pasó a denunciar elpillaje que le había seguido. El énfasis comunicativo pasaba a ser definido por losgrupos de poder. La primera en hablar fue la alcaldesa de la ciudad de Concepción,representante de la derecha más conservadora (militante UDI, supernumeraria Opus Dei), quien llamó al Gobierno a declarar el estado de sitio en su ciudad.19

 

Los saqueos hechos a grandes conglomerados comerciales, comercios locales e incluso a algunos hogares afectados por la tragedia, se instaló como el hecho más relevante en el análisis político de la catástrofe, realizado por los medios y políticos neoliberales. La figura del saqueo y el lumpen individualista y “desalmado”, se confundió en una asociación simplista, que hoy incide problemáticamente, en las consecuencias sociales y políticas que pudiese tener este acontecimiento, calificado hoy de “vergüenza moral” e incluso “cataclismo social”. Tal análisis tiene una única respuesta posible: la seguridad permitirá controlar a este monstruo que esta latente en la población20. La militarización del territorio, el aumento de las penas ya son un hecho justificado por el evento, y la condena moral del robo en todas sus manifestaciones se impone, sin mayores análisis de un fenómeno que, en este contexto, tiene alta complejidad.

 

Este “desastre moral” puede ser eje de un problema, que como señala Manuel Antonio Garretón (premio nacional de Ciencias Sociales) es el principal problema político que se puede extraer de esta catástrofe. La llamada crisis de cohesión social, de colectivo, de sentido público no es más que la falta crónica de los beneficios de vivir en colectividad, que tradicionalmente garantizaba el Estado y que hoy el mercado ha pervertido en pos de la ganancia incesante de unos pocos. La ausencia de asistencia efectiva y eficiente, de solidaridad pública, de respeto ciudadano y de una educación liberadora no dejan más remedio que la reacción heterogénea de la turba21 que incitada por el hambre, la impotencia cotidiana contra los grandes conglomerados y por los medios de comunicación, asaltó los grandes almacenes de las ciudades los primeros días después de la tragedia.

 

La estigmatización del hecho no se hizo esperar, constituyéndose la imagenlumpenesca”, asociada a un individualismo extremo que, como se ha ido develando, no corresponde a la mayoría de los sectores populares, quienes se han defendido sin encontrar espacio en los medios de comunicación de masas22.

 

¿Quién es lumpen en esta situación de catástrofe? El origen de este concepto está en Karl Marx y su reflexión en el libro “18 Brumario”. En ese entonces Luis Bonaparte se hacía del poder apoyado en una clase que a juicio de Marx, podía llamarse el lumpen – proletariado. Una heterogénea comunidad de personas23 que, desde el mismo Luis Bonaparte hasta el más inescrupuloso delincuente habitual, sólo tenían en común el afán de aprovecharse del poder político para su beneficio, a costa del trabajo de los demás.

 

Tal grupo se organizó tras Napoleón, proveniente de diferentes clases sociales ysirvieron al líder que compartía con ellos el afán parasitario y el desprecio por la República.

 

Provocando el símil histórico. No son los desarrapados, ni los sectores marginalizados de hoy, que se ven obligados a robar, lo que podemos llamar lumpen. Para ser precisos, son los que sostienen una actitud aprovechadora y miserable, basada en el oportunismo y el desprecio a la comunidad, debido a “la necesidad de beneficiarse a costa de la nación trabajadora”.

 

¿Se puede hablar de lumpen hoy? La turba heterogénea que asaltó los supermercados en busca de comida y otros enseres no puede ser llamada lumpen. ¿Es lícito que los medios de comunicación, sus “rostros” que lucran con la publicidad, llamen lumpen a un trabajador que escapa con un televisor? ¿Calificando que esto no es un recurso de primera necesidad? 24 ¿Qué tipo de análisis mediocre es éste?

 

Es un parasito oportunista (lumpen) aquel rostro que lucra con la generación denecesidades superfluas y le lava el rostro a las empresas, es lumpen nuestro nuevopresidente que especula con las acciones de sus empresas mientras sostiene ser unservidor público. En esta categoría caben todos los que están lucrando con la catástrofe y nuestra disminuida fuerza estatal y comunitaria para enfrentarla: empresarios inmobiliarios, empresarios del retail, comerciantes inescrupulosos, etc. El terremoto dejó al descubierto el rostro más horrendo de una sociedad dejada en manos del mercado.

 

4.- Depredación e individualismo

 

El individualismo extremo mostrado por muchos ciudadanos, deja al descubierto nuestra “mala educación”, impregnada de competencia, temor a la incertidumbre y a los demás. Las condiciones brutales a las que el neoliberalismo somete a las formas de vida, se vuelven insoportables en términos psíquicos. Por una parte, la responsabilidad por los fracasos cae en el propio individuo; se le solicita una atención constante, larga e intensa a los procesos productivos y de trabajo; se lo expropia de todo tiempo libre que pudiera generar disidencia intelectual; se lo estupidiza por los Medios de Comunicación de Masas; se lo aísla y expropia de los vínculos sociales que podrían entregarle seguridad psíquica; se le fragmentan los ámbitos de vida (trabajo-hogar-transporteamistad-pareja-hijos) que operan con lógicas diferenciadas y, a veces antagónicas25.

 

El capellán de Un Techo Para Chile, Felipe Berríos instaló la figura del doble terremoto.

 

Para él, detrás del terremoto físico emergieron fisuras en la sociedad chilena quenecesitan repararse. El egoísmo como aglutinante social es muy pobre26. Algunasexplicaciones de los saqueos han remarcado que la comparación entre el terremoto de Haití y el de Chile, muestra una Sociedad sin Estado mientras en el nuestro existiría un Estado sin Sociedad. ¿Qué pasó con esa rica sociedad que era capaz de involucrarse humanamente con los problemas de ella? ¿Cómo llegó a convertirse en una que lo hace con una pantalla de por medio? ¿Cómo es posible que hayan existido más medios de comunicación críticos y responsables en el manejo de la información el año 1985, en plena dictadura, que el 2010? El año 1960 en el terremoto más grande que ha vivido Chile, con menos recursos, podían movilizarse las empresas públicas para evitar que la capa de lodo y piedras que habían generado una represa natural colapsaran debido a las lluvias torrenciales que afectaban a Valdivia, después del terremoto27. No es raro, en aquella época éramos una sociedad pobre, pero digna.

 

El avance del neoliberalismo es brutal. El Neoliberalismo construye anticomunidad y

reprime los vínculos sociales. En Chile, una sociedad con mucha riqueza, pésimamente mal distribuida, existe un Estado eficientísimo y eficaz para socorrer los mecanismos de mercado y salvaguardar el círculo de hierro de la institucionalidad dictatorial, pero que no posee reconocimiento en la población. Esto, ante una catástrofe hace a la institucionalidad estatal inoperante y obliga a las fuerzas militares sólo a reprimir.

 

Como consecuencia, en el día de la despedida de Michelle Bachelet de la presidencia, una patrulla de marinos es acusada del asesinato a golpes de un comerciante de la VIII Región, durante pleno toque de queda28.

 

Las organizaciones sociales y comunitarias son necesarias para enfrentar cualquieremergencia, para organizar la subsistencia. Eso es algo que nuestra especie aprendió en la época de la noche apenas iluminada con tizones, cuando la naturaleza era desconocida y temida. La Concertación generó en 20 años una apatía radical hacia la política y toda forma de organización gestionada por el estado. Se vaciaron las JJ.VV. comunales, las alcaldías se convirtieron en feudos de asistencialismo y creación de clientes. Las organizaciones financieras son dueñas de un tiempo de trabajo que supera en 3 veces promedio el sueldo de 8 horas que los trabajadores reciben, volviéndolos verdaderos siervos voluntarios que están dispuestos a hacer lo que sea necesario para poder pagar los plasmas que el sistema los incita a consumir, y que en estos días algunos han podido arrebatar a estas casas de “deudas”.

 

Un epílogo por construir

 

En Chile la segregada educación pública que resta está obligada a competir con sistemas que incentivan la competencia como fundamento del éxito, sin importar las responsabilidades éticas con los demás. El terremoto mostró, entonces, una educación para una vida totalmente mercantilizada. La construcción incesante de necesidades superfluas, hoy las hace básicas. Millones invertidos en publicidad hace hipócrita la reacción de muchos de los rostros de la tv y de la industria publicitaria, quienes condenaban la extracción de electrodomésticos y afines, en los saqueos, pero sólo horas antes llamaban a endeudarse para consumirlos. La sociedad chilena está fracturada por líneas invisibles que encuentran su legitimidad en un sistema social en el que es normal que la educación discrimine (seleccione) a los más pobres, pero no lo es que ellos manifiesten su desacuerdo en la calle. Nuestras pautas ideales se sostienen en la exclusión y la violencia normalizada. Los que poseen capital moral obviamente no entienden la violencia a la que los someten los desarrapados, pues “ellos no utilizan la violencia contra los pobres”. Hasta la bondad está de parte de ellos.

 

Todo proceso de reconstrucción debiese centrarse en la realidad que surge en torno a las escuelas, sedes comunitarias, cuando las hay, sino será la fogata, el comité, la cancha, la olla común, la esquina, es ahí donde con todo su peso se revela la importancia de las comunidades. El aluvión de (des)informaciones con que nos han atestado los medios durante los últimos días hace difícil armar un balance aún. Sólo las miles de historias de ciudadanos que se cuentan y gestan en las comunidades nos dirán lo que sucedió en ese terremoto.

 

Por ahora, las múltiples organizaciones sociales que cruzan nuestro país tienen un potencial tremendo para desplegar su solidaridad (no como aquella caridad televisada, vuelta espectáculo, negocio y fachada de empresarios). La reconstrucción de las comunidades, en el ejercicio de la organización desde lo más básico hasta lo más político, en la repartición organizada de alimentos, en la construcción de viviendas dignas, en la participación directa en la re-construcción de sus propias vidas. Será la única forma de no reproducir este sucedáneo de sociedad. En ello, las escuelas y liceos públicos tienen un potencial tremendo para demostrar cuál es su real razón de existir para que así el pueblo se levante dislocando sentidos comunes que la naturaleza se está encargando de recrear.

 

Santiago, 11 de marzo, 2010

NOTAS:

1. Todos integrantes del Centro de Alerta e investigadores OPECH- Universidad de Chile

 

2. En Chile existe un protocolo denominado Accemar, que indica que cualquier movimiento sísmico que es de grado mayor a 7,5 grados medidos en escala Richter, obliga a evacuar zonas costeras por peligro de maremoto.

 

3. El hecho de denominarla “Oficina”, ya demuestra la mirada que se tiene de ese organismo, un lugar para oficinistas.

 

4 El fiscal nacional Sabastián Chahuán advirtió que se perseguirá penalmente tanto a los “saqueadores” como a los pequeños comerciantes que han especulado notoriamente con los precios. En cambio, el mismo fiscal reconoció públicamente que no va ocurrir lo mismo con los responsables de “las muertes de la catástrofe”, incluyendo el derrumbe de edificaciones como la falta de alerta de tsunami.

 

5. Hoy se sabe que incluso Carabineros de Chile licitó sus comunicaciones y adquirió un servicio privatizado de IP y dejó de utilizar la tecnología HF (alta frecuencia) que no necesita electricidad, por lo que el día de la catástrofe también dejó de funcionar y quedaron incomunicados.

 

6 Ver artículo publicado el año 2008 en una revista científica: “Interseismic strain accumulation measured by GPS in the seismic gap between Constitución and Concepción in Chile”.

7 Un dólar equivale hoy a 530 pesos chilenos.

8 El Mercurio, sección Economía y Negocios, miércoles 3 de marzo de 2010.

9 Ver www.ciperchile.cl Centro de Investigación Periodística.

10 Sebastián Piñera un multimillonario de derecha elegido recientemente como Presidente de Chile, asumió el 11 de Marzo 2010, en la elección con más abstención de las presidenciales en los últimos 20 años, con una baja entre la 1ª y 2ª vuelta de más de 300 mil votantes. Electo apenas con 3 millones y medio de votos de un total de 12 millones posibles.

11 Diario el Mercurio 26/11/2004En: http://diario.elmercurio.cl/detalle/index.asp?id={a2b85f14-5732- 42d6-903a-2bf05cad777f}

12 El Mercurio domingo 7 de Marzo 2010. Sección Economía y Negocios.

13 El gran empresariado chileno ha dado sólida muestra, durante las últimas décadas de que tienen un manejo eficiente del concepto de ganancia en el plano de la imagen y el prestigio social.

14 El día de cierre las acciones de Lan bajaron 300 pesos. De 9.250 pesos a 8.950 pesos

15 Con la Teletón se produce que la moralidad fascistizada del sentido común autoritario recibe con su realización un analgésico que tranquiliza todas las señales de desencuentro y alienación a que está sometido diariamente. Lo que finaliza siempre en las fanfarrias de un país pseudo-reconciliado en torno a los egos de nuestras celebridades mediáticas y empresariales. En el fondo lo bueno del espectáculo de la Teletón es que permite la identificación entre pares: consumidor-siervo voluntario y empresario-patrón.

 

Lo que la Teletón produce a nivel nacional es un sucedáneo de experiencia colectiva, escenificándola en los medios de comunicación, lo que le permite al habitante de estas ciudades extrañas para él, dormir tranquilo por días. Sobarzo Mario, Los inefables limites cívicos. Universidad Central -Chile 2008.

16 El estado sabía del terremoto que venía al menos desde el año 2009, pero como no poseía ninguna base social real, estuvo obligado a sostenerse en la iglesia católica para gestionar la ayuda que se enviaba a la zona afectada. Esto deja planteada al menos una interrogante bastante grave. ¿Quién reconstruye esa base social necesaria para gestionar una crisis como ésta? ¿La iglesia? ¿Por qué?

17 “A pesar de la falta de respeto de la alcaldesa de Concepción y San Pedro de la Paz en calificar de “saqueadores” a los pobladores y pobladoras de Boca Sur y del borde costero de la comuna, la respuesta es la organización, solidaridad y unidad de los vecinos/as, los que se han organizado en guardias vecinales para defender los pasajes y calles, se han instalado comedores populares y se ha centralizado la información en una casa de la población que muestra la capacidad que tenemos los pobladores/as para cuidarnos y dar respuesta a nuestras demandas.” Comunicado público de pobladores y pobladoras de Boca Sur- Concepción en http://santiago.indymedia.org/. Es interesante destacar que ya existen, al menos, dos asociaciones sociales que ofrecen apoyo legal a las familias estafadas por las constructoras e inmobiliarias: la Asociación de Consumidores Inmobiliarios (www.acoin.cl) y la agrupación www.defendamoslaciudad.cl

18 Lavín, Leopoldo. Dilema empresarial: ¿Schumpeterianos o lumpen burguesía?

http://www.generacion80.cl/noticias/columna_completa.php?varid=516

19 El estado de sitio es una excepción constitucional de tipo político, que restringe las libertades básicas y es distinto del estado de emergencia, en los que el Estado está autorizado a limitar los horarios de movimiento y disponer de todas las fuerzas y recursos de la(s) zona(s) afectada(s), pero se mantienen los medios informativos, el derecho de reunión, etc. El 1º necesita de un acuerdo con el Congreso, el 2º es declarado por el ejecutivo.

20 Para mayor reflexión sobre este tema véase concepto de monstruosidad en teóricos obreristas italianos, como Toni Negri (Imperio) y Paolo Virno (Gramática de la multitud).

21 El conocido historiador, Erick Hobsbawm define turba como: “equivalente urbano del bandolerismo social. Grandes urbes pre-industriales. Su impulso va contra el rico siempre. Sin filiación política ni ideológica firme.

22 “En relación a los “saqueadores” aclaramos que no es responsabilidad de los vecinos/as esta situación, la inoperancia del Gobierno no la podemos pagar los más necesitados, la desesperación ante la incertidumbre de lo que pasará y la falta de alimentos obligó a muchas familias a ingresar a los supermercados y obtener alimentos para los suyos”. Comunicado público de pobladores y pobladoras de Boca Sur.

23 “… vástagos degenerados y aventureros de la burguesía, vagabundos, licenciados de tropa, licenciados de presidio, huidos de galeras, timadores, … alcahuetes, dueños de burdeles, mozos de cuerda, escritorzuelos … en cuanto que todos sus componentes sentían, al igual que Bonaparte, la necesidad de beneficiarse a costa de la nación trabajadora”. (Karl Marx 18 Brumario de Luis Bonaparte cap.V)

24 “¿Pero qué es un bien de primera necesidad? Un periodista tan agudo como Núñez (periodista empleado en canal de propiedad del recién electo presidente) debería saber que esa noción se ha ido estirando como un chicle durante los últimos treinta años: hoy el pan es tan necesario como un plasma o un bling-bling o un 4x4, porque así lo establecen las promesas cotidianas de un bienestar basado en el consumo. En treinta años, día tras día, liquidación tras liquidación, crédito tras crédito, las masas pasaron de tener poco a carecer de mucho: del hambre del ciudadano a la insaciabilidad del cliente. La base de ese sistema es justamente la disgregación social, que obliga a los individuos, ya convertidos en compradores ávidos, a rascarse sus propias pulgas, y a que a los demás se los coman los perros” (Leonardo Sanhueza Las Ultimas Noticias 02 de marzo).

25 Margaret Mead en Sexo y Temperamento describe a la tribu de los Mundugumor, caníbales que tenían una moral basada en la admiración a los más despiadados, a los más poderosos. Nuestro sistema actual se sostiene en dicho rasgo como factor central del prestigio. Un estado ausente, sin políticas sociales, sin proyectos de desarrollo propio, que le entrega todas estas funciones a grupos privados, sólo puede operar si es lo suficientemente consistente para expresar su utilidad al servicio de esta forma de subjetividad.

26 “El terremoto social que produjo saqueos y destrucción se debe tal vez a una parte de la sociedad que imperceptiblemente ha ido acumulando por años decepción por sentirse marginada del desarrollo y que lentamente ha ido corroyendo sus valores por el desengaño y los antivalores. Así, injustificadamente, ha liberado toda la frustración acumulada en un comportamiento explicable sólo en quienes no tienen nada que perder.” Berrios, E. Un doble terremoto. http://blogs.elmercurio.com/revistasabado/2010/03/06/undoble- terremoto.asp

27 Véase Ramos Muñoz, Víctor. En: http://www.elciudadano.cl/2010/03/06/terremoto-y-tsunami-en-unasociedad- de-consumo-de-1960-al-2010/

 

28 En: http://www.elmostrador.cl/noticias/pais/2010/03/10/investigan-responsabilidad-de-infantes-demarina-en-la-muerte-de-un-hombre-durante-toque-de-queda/

 

 

LA DOCTRINA DEL SHOCK

Naomi Klein

 

Paidós

Barcelona – Buenos Aires - México

 

 El auge del capitalismo del desastre

 

Introducción

LA NADA ES BELLA

Tres décadas borrando y rehaciendo el mundo

 

Conocí a Jamar Perry en septiembre de 2005, en el gran refugio que la Cruz Roja había organizado en Baton Rouge, Luisiana. Un grupo de jóvenes miembros de la cienciología repartían, sonrientes, la cena entre la gente que esperaba en fila, y él era uno de ellos. Me acababan de llamar la atención por hablar con los evacuados sin un periodista a mi lado y me estaba esforzando por disimular y mezclarme con el gentío, una canadiense blanca en medio de un mar de afroamericanos sureños. Me escabullí hasta la fila, detrás de Perry, y le pedí que hablara conmigo como si fuéramos amigos de toda la vida, y se avino amablemente.

 

Nacido y criado en Nueva Orleans, había pasado una semana fuera de la ciudad inundada. Aparentaba unos diecisiete años, pero me dijo que tenía veintitrés. Él y su familia habían esperado a los autobuses de rescate hasta el último momento. A falta de una evacuación organizada, se habían lanzado al exterior, bajo un sol abrasador. Finalmente habían terminado allí, en un inmenso centro de congresos, en donde habitualmente se celebraban las ferias de la industria farmacéutica y espectáculos de lucha libre como Capital City Carnage: The Ultimate in Steel Cage Fighting.

 

Ahora, en el centro se apretujaban más de dos mil camillas y una muchedumbre de gente exhausta y enfadada bajo la vigilancia de los soldados de la Guardia Nacional, tensos y con los nervios a flor de piel, recién llegados de Irak.

 

Ese día corría la voz en el refugio de que Richard Baker, un destacado congresista republicano de Nueva Orleans, le había dicho a un grupo de presión: “Por fin hemos limpiado Nueva Orleans de los pisos de protección oficial. Nosotros no podíamos hacerlo, pero Dios sí”. Joseph Canizaro, uno de los constructores más ricos de Nueva Orleans, también había expresado una opinión parecida: “Creo que podemos empezar de nuevo, pasando página. Y en esa página blanca tenemos grandes oportunidades”.

 

Durante toda la semana, por el parlamento estatal de Luisiana en Baton Rouge habían desfilado grupos de presión, y gente de toda ralea con influencias y ganas de aprovechar esas grandes oportunidades: menos impuestos, menos regulaciones, trabajadores con salarios más bajos y “una ciudad más pequeña y más segura”, lo que en la práctica equivalía a eliminar los proyectos de pisos a precios asequibles y sustituirlos por promociones urbanísticas. Al escuchar frases y expresiones como “empezar de nuevo” y “pasar página”, casi se le olvidaba a uno el hedor nocivo de los escombros, las mareas químicas y los restos humanos que se amontonaban a unos pocos kilómetros, en la autopista.

 

En el refugio, Jamar no podía pensar en otra cosa: “Para mí no tiene nada que ver con limpiar la ciudad. Lo que yo veo es un montón de gente del centro que ha muerto. Personas que no deberían estar muertas”.

Hablaba en voz baja, pero un hombre mayor que estaba en la cola, delante de nosotros, le oyó y se dio la vuelta como si le hubiera dado un latigazo: “¿Qué les pasa a esos tipejos de Baton Rouge? Esto no es una oportunidad. Es una maldita tragedia. ¿Están ciegos o qué?”.

Una madre con dos niños intervino: “No, no están ciegos. Son malvados. Tienen la vista perfectamente sana”.

 

Milton Friedman fue uno de los que vio oportunidades en las aguas que inundaban Nueva Orleans. Gran gurú del movimiento a favor del capitalismo de libre mercado, fue el responsable de crear la hoja de ruta de la economía global, contemporánea e hipermóvil en la que hoy vivimos. A sus noventa y tres años, y a pesar de su delicado estado de salud, el “tío Miltie”, como le llamaban sus seguidores, tuvo fuerzas para escribir un artículo de opinión en The Wall Street Journal tre meses después de que los diques se rompieran: “La mayor parte de las escuelas de Nueva Orleáns están en ruinas –observó Friedman–, al igual que los hogares de los alumnos que asistían a clase.

 

Los niños se ven obligados a ir a las escuelas de otras zonas, y esto es una tragedia. También es una oportunidad para emprender una reforma radical del sistema educativo”.

 

La idea radical de Friedman consistía en que, en lugar de gastar una parte de los miles de millones de dólares destinados a la reconstrucción y la mejora del sistema de educación pública de Nueva Orleans, el gobierno entregase cheques escolares a las familias, para que éstas pudieran dirigirse a las escuelas privadas, muchas de las cuales ya obtenían beneficios, y dichas instituciones recibieran subsidios estatales a cambio de aceptar a los niños en sus alumnado. Era esencial, según indicaba Friedman en su artículo, que este cambio fundamental no fuera un mero parche sino una “reforma permanente”.

 

Una red de think tanks y grupos estratégicos de derechas se abalanzaron sobre la propuesta de Friedman y cayeron sobre la ciudad después de la tormenta. La administración de George W. Bush apoyó sus planes con decenas de millones de dólares con el propósito de convertir las escuelas de Nueva Orleans en “escuelas chárter”, es decir, escuelas originalmente creadas y construidas por el Estado que pasarían a ser gestionadas por instituciones privadas según sus propias reglas.

 

Hay un gran debate en torno a las escuelas chárter en Estados Unidos, pues muchos padres y madres afroamericanos opinan que son un paso atrás en el camino de los derechos civiles, que garantizaban una educación igual para todos los niños. Sin embargo, para Milton Friedman el mismo concepto de sistema de educación pública apestaba a socialismo.

 

Desde su punto de vista, las únicas funciones del Estado consistían en la “protección de nuestras libertades, contra los enemigos del exterior y del interior: defender la ley y el orden, garantizar los contratos privados y crear el marco para mercados competitivos”. En otras palabras, policía y soldados; cualquier cosa más allá, incluyendo una educación gratuita e igualitaria, era una interferencia injusta en las leyes del mercado.

 

En brutal contraste con el ritmo glacial al que se repararon los diques y la red eléctrica de Nueva Orleans, la subasta del sistema educativo de la ciudad se realizó con precisión y velocidad dignas de un operativo militar.

 

En menos de diecinueve meses, con la mayoría de los ciudadanos pobres aún exiliados de sus hogares, las escuelas públicas de Nueva Orleans fueron sustituidas casi en su totalidad por una red de escuelas chárter de gestión privada.

 

Antes del huracán Katrina, la junta estatal se ocupaba de 123 escuelas públicas, después, sólo quedaban 4. Antes de la tormenta, Nueva Orleans contaba con 7 escuelas chárter, y después, 31.

 

Los maestros de la ciudad solían enorgullecerse de pertenecer a un sindicato fuerte. Tras el desastre, los contratos de los trabajadores quedaron hechos pedazos, y los 4.700 miembros del sindicato fueron despedidos. Algunos de los profesores más jóvenes volvieron a trabajar para las escuelas chárter, con salarios reducidos. La mayoría no recuperaron sus empleos.

 

Nueva Orleans era, según The New York Times, “el principal laboratorio de pruebas de la nación para el incremento de las escuelas chárter”, mientras el American Enterprise Institute, un think tank de inspiración friedmaniana, declaraba entusiasmado que “el Katrina logró en un día […] lo que los reformadores escolares de Luisisana no pudieron lograr tras varios años intentándolo”.

 

Mientras, los maestros de escuela, que eran testigos de cómo el dinero destinado a las víctimas de las inundaciones era desviado de su objetivo original y se utilizaba para eliminar un sistema público y sustituirlo por otro privado, tildaban el plan de Friedman de “atraco a la educación”.

 

Estos ataques organizados contra las instituciones y bienes públicos, siempre después de acontecimientos de carácter catastrófico, declarándolos al mismo tiempo atractivas oportunidades de mercado, reciben un nombre en este libro: “capitalismo desastre”.

 

La columna de opinión de Friedman sobre Nueva Orleans terminó siendo su última recomendación sobre políticas públicas: murió menos de un año después, el 16 de noviembre de 2006, a los noventa y cuatro años. Puede parecer que la privatización del sistema de educación pública de una ciudad norteamericana de tamaño medio fue una preocupación modesta para el hombre considerado el economista más influyente del pasado medio siglo, entre cuyos discípulos se cuentan varios presidentes estadounidenses, primeros ministros británicos, oligarcas rusos, ministros de Finanzas polacos, dictadores del Tercer Mundo, secretarios generales del Partido Comunista chino, directores del Fondo Monetario Internacional y los últimos tres jefes de la Reserva Federal.

 

No obstante, su decidida voluntad de aprovechar la crisis de Nueva Orleans para instaurar una versión fundamentalista del capitalismo también fue un adiós extrañamente adecuado para el profesor de metro cincuenta y ocho y energía sin límites que, en el apogeo de sus facultades, se describió como “un predicador a la antigua pronunciando el sermón de los domingos”.

 

Durante más de tres décadas, Friedman y sus poderosos seguidores habían perfeccionado precisamente la misma estrategia: esperar a que se produjera una crisis de primer orden o estado de shock, y luego vender al mejor postor los pedazos de la red estatal a los agentes privados mientras los ciudadanos aún se recuperaban del trauma, para rápidamente lograr que las “reformas” fueran permanentes.

 

En uno de sus ensayos más influyentes, Friedman articuló el núcleo de la panacea técnica del capitalismo contemporáneo, lo que yo denomino doctrina del shock. Observó que “sólo una crisis –real o percibida– da lugar a un cambio verdadero. Cuando esa crisis tiene lugar, las acciones que se llevan a cobo dependen de las ideas que flotan en el ambiente. Creo que ésa ha de ser nuestra función básica: desarrollar alternativas a las políticas existentes, para mantenerlas vivas y activas hasta que lo políticamente imposible se vuelve políticamente inevitable”.

 

Algunas personas almacenan latas y agua en caso de desastres o terremotos; los discípulos de Friedman almacenan un montón de ideas de libre mercado. Y una vez desatada la crisis, el profesor de la Universidad de Chicago estaba convencido de que era de la mayor importancia actuar con rapidez, para imponer los cambios rápida e irreversiblemente, antes de que la sociedad volviera instalarse en la “tiranía del statu quo”.

 

Estimaba que “una nueva administración disfruta de seis a nueve meses para poner en marcha cambios legislativos importantes; si no aprovecha la oportunidad de actuar durante ese período concreto, no volverá a disfrutar de ocasión igual”. Es una variación del consejo de Maquiavelo según el cual vale más comunicar de una sola vez “las malas noticias”, y supuso uno de los legados estratégicos más duraderos de Friedman.

 

Milton Friedman aprendió lo importante que era aprovechar una crisis o estado de shock a gran escala durante la década de los setenta, cuando fue asesor del dictador general Augusto Pinochet. Los ciudadanos chilenos no sólo estaban conmocionados después del violento golpe de Estado de Pinochet, sino que el país también vivía traumatizado por un proceso de hiperinflación muy agudo. Friedman le aconsejó a Pinochet que impusiera un paquete de medidas rápidas para la transformación económica del país: reducciones de impuestos, libre mercado, privatización de los servicios, recortes en el gasto social y una liberalización y desregulación generales.

 

Poco a poco, los chilenos vieron cómo sus escuelas públicas desaparecían para ser reemplazadas por escuelas financiadas mediante el sistema de cheques escolares. Se trataba de la transformación capitalista más extrema que jamás se había llevado a cabo en ningún lugar, y pronto fue conocida como la revolución de la Escuela de Chicago, pues diversos integrantes del equipo económico de Pinochet habían estudiado con Friedman en la Universidad de Chicago. Friedman predijo que la velocidad, la inmediatez y el alcance de los cambios económicos provocarían una serie de reacciones psicológicas en la gente que “facilitarían el proceso de ajuste”. Acuñó una fórmula para esta dolorosa táctica: el “tratamiento de choque” económico, programas de libre mercado de amplio alcance han optado por el tratamiento de choque que incluía todas las medidas de golpe, también conocido como “terapia de shock”.

 

Pinochet también facilitó el proceso de ajuste con sus propios tratamientos de choque, llevados a cabo por las múltiples unidades de tortura del régimen, y demás técnicas de control infligidas en los cuerpos estremecidos de los que se creía iban a obstaculizar el camino de la transformación capitalista. Muchos observadores en Latinoamérica se dieron cuenta de que existía una conexión directa entre los shocks económicos que empobrecían a millones de personas y la epidemia de torturas que castigaban a cientos de miles que creían en una sociedad distinta. Como el escritor uruguayo Eduardo Galeano se preguntaba, “¿cómo se mantiene esa desigualdad, si no es mediante descargas de shocks eléctricos?”.

 

Exactamente treinta años después de que estas tres distintas metodologías de shock cayeran sobre el pueblo de Chile, la fórmula resurgió con mayor violencia en Irak. Primero fue la guerra, diseñada, según los autores del documento de doctrina militar Shock and Awe, para “controlar la voluntad del adversario, sus percepciones y su comprensión, y literalmente logra que quede impotente para cualquier acción o reacción”.

 

Luego vino la terapia de shock económica, radical e impuesta por el delegado de la administración estadounidense, cuando el país aún se encontraba devorado por las llamas. Paul Bremer decretó las medidas de rigor: privatizaciones masivas, liberalización absoluta del mercado, un impuesto de tramo fijo del 15 % y un Estado cuyo papel se vio brutalmente reducido.

 

El ministro de Finanzas provisional de Irak, Alí Abdul-Amir Allawi, declaró entonces que sus conciudadanos estaban “hartos de ser conejillos de indias. El sistema ha sufrido bastantes golpes por el momento, así que no nos hace ninguna falta una nueva terapia de shock económica”. Cuando los iraquíes se resistieron, los pusieron contra la pared: terminaron en cárceles, donde sus cuerpos y mentes se enfrentaron a más traumas y shocks, algunos mucho menos metafóricos.

 

Empecé a investigar la dependencia entre el libre mercado y el poder del shock hace cuatro años, al principio de la ocupación de Irak. Después de informar desde Bagdad acerca de los fallidos intentos de Washington de seguir con sus planes de terapia de shock, viajé a Sri Lanka, mese después del catastrófico tsunami del año 2004.

 

Allí presencié otra versión distinta de las mismas maniobras: los inversores extranjeros y los donantes internacionales se habían coordinado para aprovechar la atmósfera de pánico, y habían conseguido que les entregaran toda la costa tropical.

 

Los promotores urbanísticos estaban construyendo grandes centros turísticos a toda velocidad, impidiendo a miles de pescadores autóctonos que reconstruyeran sus pueblos, antaño situados frente al mar. “En una cruel broma del destino, la naturaleza ha ofrecido a Sri Lanka una oportunidad única: de esta terrible tragedia nacerá un destino turístico de primera clase”, anunció el gobierno. Cuando el Katrina destruyó Nueva Orleans, la red de políticos republicanos, think tanks y constructores empezaron a hablar de “un nuevo principio” y atractivas oportunidades; estaba claro que se trataba del nuevo método de las multinacionales para lograr sus objetivos: aprovechar momentos de trauma colectivo para dar el pistoletazo de salida a reformas económicas y sociales de corte radical.

 

La mayoría de las personas que sobreviven a una catástrofe de esas características desean precisamente lo contrario de “un nuevo principio”. Quieren salvar todo lo que sea posible y empezar a reconstruir lo que no ha perecido, lo que aún se tiene en pie. Desean reafirmar sus lazos con la tierra y los lugares en los que se han formado. “Cuando ayudo a reconstruir la ciudad, siento que también yo estoy reconstruyéndome”, afirmaba Cassandra Andrews, residente en la zona de Lower Ninth Ward, terriblemente asolada durante las inundaciones, mientras seguía limpiando las ruinas después de la tormenta.

 

Pero a los capitalistas del desastre no les interesa en absoluto reconstruir el pasado. En Irak, Sri Lanka y Nueva Orleans, los procesos engañosamente llamados “de reconstrucción” se limitaron a terminar la labor del desastre original, tirando abajo los restos de las obras, comunidades y edificios públicos que aún quedaban en pie para luego reemplazarlos rápidamente con una especie de Nueva Jerusalén empresarial; todo antes de que las víctimas del conflicto o del desastre natural fueran capaces de reagruparse y reclamar lo que les pertenecía.

 

Mike Battles supo expresarlo mejor: “Para nosotros, el miedo y el desorden representaban una verdadera promesa”. El ex agente de la CIA de treinta y cuatro años se refería al caos posterior a la invasión de Irak, y cómo gracias a eso su empresa de seguridad privada, Custer Battles, desconocida y sin experiencia en el campo, pudo obtener contratos de servicios otorgados por el gobierno federal por valor de unos 100 millones de dólares. Sus palabras podrían constituir el eslogan del capitalismo contemporáneo: el miedo y el desorden como catalizadores de un nuevo salto hacia delante.

 

Cuando me puse a investigar sobre la relación entre los enormes beneficios de las empresas y las grandes catástrofes, pensé que me hallaba frente a un cambio radical en la forma en que la “liberalización” de mercados se desarrollaba en todo el mundo. Durante mi implicación en el movimiento contra el poder de las empresas que hizo su primera aparición global en Seattle en 1999, ya había sido testigo de políticas parecidas, que favorecían a las grandes multinacionales y se imponían en las cumbres de la Organización Mundial del Comercio, a menudo contra la volunta de los países desfavorecidos, bajo amenaza de negarles los préstamos del Fondo Monetario Internacional si se oponían a ellas.

 

Las tres grandes medidas habituales –privatización, desregulación gubernamental y recortes en el gasto social– solían ser muy impopulares entre la gente, pero con el establecimiento de acuerdos firmados y una parafernalia oficial, al menos se sostenía el pretexto del consentimiento mutuo entre los gobiernos que negociaban, así como una ilusión de consenso entre los supuestos expertos. Ahora, el mismo programa ideológico se imponía mediante las peores condiciones coercitivas posibles: la ocupación militar de una potencia extranjera después de una invasión, o inmediatamente después de una catástrofe natural de gran magnitud. Al parecer, los atentados del 11 de septiembre le habían otorgado luz verde a Washington, y ya no tenían ni que preguntar al resto del mundo si deseaban la versión estadounidense del “libre mercado y la democracia”: ya podían imponerla mediante el poder militar y su doctrina de shock y conmoción.

 

Sin embargo, a medida que avanzaba en la investigación de cómo este modelo de mercado se había impuesto en todo el mundo, descubrí que la idea de aprovechar las crisis y los desastres naturales había sido en realidad el modus operandi clásico de los seguidores de Milton Friedman desde el principio. Esta forma fundamentalista del capitalismo siempre ha necesitado de catástrofes para avanzar. Sin duda las crisis y las situaciones de desastre eran cada vez mayores y más traumáticas, pero lo que sucedía en Irak y Nueva Orleans no era una invención nueva, derivada de lo sucedido el 11 de septiembre. En verdad, estos audaces experimentos en el campo de la gestión y aprovechamiento de las situaciones de crisis eran el punto culminante de tres décadas de firme seguimiento de la doctrina de shock.

 

A la luz de esta doctrina, los últimos treinta y cinco años adquieren un aspecto singular y muy distinto del que nos han contado. Algunas de las violaciones de derechos humanos más despreciables de este siglo, que hasta ahora se consideraban actos de sadismo fruto de regímenes antidemocráticos, fueron de hecho un intento deliberado de aterrorizar al pueblo, y se articularon activamente para preparar el terreno e introducir “reformas” radicales que habrían de traer ese ansiado libre mercado.

 

En la Argentina de los años setenta, la sistemática política de “desapariciones” que la Junta llevó a cabo, eliminando a más de treinta mil personas, la mayor parte de los cuales activistas de izquierdas, fue parte esencial de la reforma de la economía que sufrió el país, con la imposición de las recetas de la Escuela de Chicago; lo mismo sucedió en Chile, donde el terror fue el cómplice del mismo tipo de metamorfosis económica. En la China de 1989, la masacre de la plaza de Tiananmen fue el shock que desató oleadas de detenciones, más de decenas de miles, las cuales permitieron al Partido Comunista convertir el país en una zona de exportación al por mayor, bien surtida de trabajadores demasiado aterrorizados como para exigir ningún derecho laboral. En la Rusia de 1993, Boris Yeltsin decidió enviar los tanques al parlamento, y maniobrar para impedir que los líderes de la oposición fueran un obstáculo para la privatización fulminante que dio lugar a la nueva clase dirigente del país: hoy famosos oligarcas.

 

La guerra de las Malvinas, en 1982, permitió a Margaret Thatcher superar la crisis de las huelgas de los mineros. Gracias a la excitación patriótica que recorrió el país como un relámpago, pudo aplastar la revuelta de los mineros y lanzar la primera gran marea privatizadora de una democracia occidental. En 1999, el ataque de la OTAN contra Belgrado permitió que más tarde la antigua Yugoslavia fuera pasto de rápidas privatizaciones, un objetivo anterior a la propia guerra. La economía no fue en absoluto la única motivación que desató estos conflictos, pero en todos y cada uno de los casos, un estado de shock colectivo de primer orden fue el marco y la antesala para la terapia de shock económica.

 

Los traumáticos episodios que “prepararon el terreno” no siempre han sido de carácter abiertamente violento. En los años ochenta, en Latinoamérica y África, las crisis a causa de las deudas forzaban a los países a “privatizarse o morir”, como dijo un ex funcionario del FMI. Devorados por la hiperinflación, y demasiado endeudados como para negarse a las exigencias que venían de la mano de los préstamos extranjeros, los gobiernos aceptaban los “tratamientos de choque” creyendo en la promesa de que les salvarían de mayores desastres. En Asia, la crisis financiera de 1991 y 1998 –de consecuencias comparables a la Depresión de 1929– bajó los humos de los denominados Tigres de Asia, abriendo sus mercados en lo que el New York Times describió como “la mayor liquidación por cierre del mundo”.

 

Muchos de estos países eran democráticos, pero las transformaciones radicales que crearon el “libre mercado” no se instauraron democráticamente. Más bien al contrario: tal y como lo entendía Friedman, la atmósfera de crisis a gran escala ofrecía los pretextos necesarios para desestimar los deseos expresados por los votantes y entregar las riendas del país a los “tecnócratas” económicos.

 

Por supuesto, ha habido casos en los que la adopción de las políticas económicas de libre mercado se ha producido de forma democrática. Los políticos han presentado propuestas de línea dura, y han ganado las elecciones, siendo la presidencia de Ronald Reagan en Estados Unidos el mejor ejemplo, y la elección de Francia de Nicolas Sarkozy uno más reciente. En estos casos, no obstante, los cruzados del capitalismo se enfrentaron a la presión del público, y tuvieron que suavizar y modificar sus planes radicales, viéndose obligados a aceptar cambios graduales en lugar de una conversión total. En resumen, el modelo económico de Friedman puede imponerse parcialmente en democracia, pero para llevar a cabo su verdadera visión necesita condiciones políticas autoritarias. La doctrina de shock económica necesita, para aplicarse sin ningún tipo de restricción –como en el Chile de los años setenta, China a finales de los ochenta, Rusia en los noventa y Estados Unidos tras el 11 de septiembre–, algún tipo de trauma colectivo adicional, que suspenda temporal o permanentemente las reglas del juego democrático. Esta cruzada ideológica nació al calor de los regímenes dictatoriales de América del Sur, y en los nuevos territorios que ha conquistado recientemente, como Rusia y china, coexiste con comodidad, y hasta con provecho, con un liderazgo de puño de hierro.

 

AFICHE DE FEDERICA MATTA

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