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Máximo Kinast Avilés

Chile

CONFLICTO PINGÜINO 2.0

por Salvador Muñoz[1]

Se desató un nuevo conflicto pingüino. No por la derogación de la LGE (ex LOCE), ni para terminar con la municipalización de la educación o por la gratuidad del pase escolar y la PSU. Ahora es por el derecho a la vida. Si bien los pingüinos de Punta de Choros no se pueden manifestar, sus amigos desataron masivas movilizaciones en repudio a la aprobación de la central termoeléctrica de Barrancones.

La aprobación de la termoeléctrica por los funcionarios de COREMA designados por Piñera marca un nuevo incumplimiento de sus promesas de campaña, y el desprecio de la clase política por el pueblo de Chile.

En el marco de una Constitución ilegítima, Alianza y Concertación cogobiernan el país en beneficio de un puñado de grupos económicos. De la ciudadanía solo se requiere un voto cada cuatro años y  pasividad ante los desmanes políticos, financieros, sociales y culturales. No nos cansaremos de repetir las palabras de David Rothkopf: “Chile no es verdaderamente un país sino un Club privado”. Alianza y Concertación trabajan para los propietarios del Club privado.

Los partidos, en una brillante “transversalidad” que va de la UDI a los comunistas, viven en cúpulas cerradas que reproducen las condiciones de su existencia. Se limitan a levitar sobre el cuerpo social en el que casi no tienen raíces. La actividad política es un negocito de representación en el que cada partido tiene un "nicho" de mercado. Ya no hay programas, sino ofertas. En el plano de las ideas el encefalograma es plano. El mercado omnisciente es verdad revelada, indiscutible, dogmática, infalible. Para embellecer la realidad se manipulan los datos, los cálculos, la interpretación. Se manipula la realidad. Pero la realidad es testaruda.

Nuestro pueblo ¿tiene alternativa? Esa es la cuestión abierta. Quienes queremos reconstruir una Izquierda que se perfile como una fuerza capaz de dirigir el país con el pueblo y en beneficio del pueblo, partimos preguntándonos por qué aun no lo somos.

La Izquierda representa los intereses de la inmensa mayoría de la sociedad chilena por la simple razón que su objetivo primero consiste en devolverle al pueblo su soberanía.

Izquierda mayoritaria pero dispersa. En Chile hay que hablar de izquierdas, no de Izquierda. Pero la pluralidad y la diversidad son potencialmente una gran riqueza. La tarea consiste en hacer de la diversidad una fuerza, transformando la dispersión en una sólida unidad de propósitos. Para pensar la Izquierda como alternativa para Chile, ésta dispone de una adecuada interpretación de la realidad socioeconómica del país. Y de un diagnóstico político correcto de las fuerzas políticas del Chile actual y de los intereses objetivos que defienden. Alianza y Concertación heredaron el legado institucional y económico de la dictadura. Los empresarios del gran capital nacional y extranjero encuentran en ellos a sus mejores defensores. Si en las caras de los dirigentes de la Alianza se ven en filigrana los rostros de los Matte y los Larraín, en la frente de los líderes de la Concertación vienen impresas las cataduras de los Luksic y los Angelini.

Limitada a esta disyuntiva, no existe sino la alternativa de elegir las llamas o las brasas. La construcción de la Izquierda desde el “antipiñerismo” está condenada a ser funcional a la Concertación y a sus grupos económicos. De ahí que la única vía posible sea la construcción de la Izquierda como una radical oposición al modelo institucional y económico.

Los principios y los valores de la Izquierda viven en la conciencia de grandes grupos humanos, particularmente entre los jóvenes. Ellos cubren los derechos humanos y el respeto de la naturaleza. Son parte de lo más noble de la especie humana y no pueden ser segados definitivamente. Renacen cada vez que la codicia y la fiebre del lucro pone en peligro a seres tan inermes como los pingüinos Humboldt. O a los 33 mineros enterrados vivos en la mina San José. Cada vez que se reprime con saña a los otros pingüinos en las calles. Cada vez que un niño, mujer o anciano no encuentran asistencia médica en los hospitales públicos. Cada vez que el nombre de un ciudadano anónimo entra en las listas criminales del DICOM. Cada vez que la corrupción compra las conciencias de quienes tenían la obligación de cambiar esta cruel realidad.

La movilización a la que asistí en rechazo a la termoeléctrica de Punta de Choros fue una respuesta a la pregunta formulada más arriba. Allí había voluntad, coraje, sana espontaneidad y sana juventud, mucha juventud. Yo quiero una Izquierda que trabaje para esa juventud, para ese pueblo, para nuestra tierra. ¿Quién viene conmigo?



[1] Cientista Político y Presidente del Partido de Izquierda (PAIZ).

Chile, ese país con vista al mar

Por Luis Sepúlveda

Los méritos literarios de Isabel Allende están fuera de cualquier discusión, pero es necesario hacer algunas consideraciones respecto del premio nacional de literatura. En todos los países en los que se da este tipo de premios se supone que se trata de un reconocimiento a toda una vida dedicada a la escritura, en ningún caso se asimila el posible éxito de ventas de una escritora o escritor al potencial general de las exportaciones, sean estas de cobre o de papas fritas, porque esto es confundir el culo con las témporas. Tampoco se suele hacer del premio la polémica del año, pero en Chile, como el presente es -terremoto incluido- bastante sucio, se remplaza entonces con la actualidad burda y banal que llena las televisiones y casi todos los espacios permitidos.

De cara al mundo hay que tapar un hecho, ocultarlo, negar su existencia, porque los 32 mapuche que sostienen una prolongada huelga de hambre, con más que evidente peligro de sus vidas, es algo que ensucia la actualidad protagonizada por una especie de debate intelectual burdo y banal. Para la mayoría de los chilenos, sean estos escritores, escritoras, o gente dedicada al deporte de la chilenidad, los mapuche no existen, y si por casualidad se acepta que están ahí desde antes de la llegada de los europeos, es para considerarlos, o bien molestos en tanto no asumen su rol de decoración “ étnica”, o gente del campo cuyo único futuro es proporcionar mano de obra barata. Mapuchitas para el servicio doméstico, aunque las peruanas son más baratas, o mapuchitos para servir de “hombrecitos” que saben de jardinería, gasfitería, capan gatos y entienden de yerbas silvestres.

Durante doscientos años se ha ocultado, ignorado, negado, un hecho que forma parte de nuestra historia más sucia, y ese hecho es el expolio, el robo, la usurpación de la tierras pertenecientes a ese gran conglomerado humano llamado pueblo mapuche.

Desde la declaración de una independencia dudosa y amañada por los primeros hijos y nietos de encomenderos -¿se puede celebrar esto?- hasta la recuperación de una democracia diseñada por el corset de la dictadura de Pinochet, los reclamos a toda luz justos de los mapuche han sido ignorados o relegados al carpetón de los problemas que se solucionan con el tiempo, es decir hasta cuando desaparezcan como pueblo, como nación, como etnia, como parte del todo cultural americano.

Incluso durante los mil días del gobierno de Allende apenas se rasguñó el problema aplicando los beneficios de una reforma agraria que ignoró el sentir cultural de los mapuche, que omitió su especial relación con la tierra, con el habitat imprescindible para la Gente de la Tierra.

A veces siento asco cuando, luego de unas rondas de pisco sour, rubiecitas y rubiecitos de todas las edades y pelajes sociales, manifiestan su orgullo de llevar algunas gotas de sangre mapuche en las venas. Entonces, “ hay que llevar a este escritor, oye”, me invitan a su parcela o fundo en la región de la Araucanía, para que vea a los mapuche y esas cosas tan lindas que hacen en los telares. Si hay suerte -agregan- es posible que haya alguno tocando la trutruca.

Una huelga de hambre sostenida por más de una semana ocasiona alteraciones peligrosas en el organismo. Resulta evidente que una huelga de hambre mantenida por más de un mes lesiona de manera irrecuperable. Las alteraciones de ritmo cardíaco, de presión, aceleran la cercanía de la muerte, pero de la muerte de unos mapuche, de unos hombres y mujeres sobrevivientes de la Pacificación de la Araucanía –son muy porfiados estos mapuche -agregan- que se niegan a aceptar pasivos el final de su vida como pueblo despojado de una tierra sin la cual no saben, no pueden ni quieren vivir.

En el desierto de Atacama hay 33 mineros atrapados bajo una montaña. Son hombres valerosos que no deberían estar bajo toneladas de rocas si la empresa minera hubiera cumplido con las normas internacionales de seguridad laboral, que estarían con sus familias si en Chile la exigencia de cumplir con las normas no fuera considerada un atentado a la libertad de mercado. Esos mineros y la posibilidad legal -porque las leyes las hacen los patrones para beneficio de ellos mismos- de que la empresa no les pague los días que llevan sepultados, los días que permanecerán sepultados hasta que los rescaten, es parte del presente sucio de Chile, un presente inalterable desde el día en que la dictadura entregó al país a los caprichos del mercado, de ese mercado generador de fortunas dudosas como la del actual presidente. Y ese presente también ha sido ocultado, negado, o ignorado por todos los que han gobernado para mayor poder y gloria del mercado.

Da asco la epidemia de patrioterío burdo y banal que ha generado la tragedia minera. Da asco ver a sujetos como Leonardo Farkas, ese millonario de bronceado eterno made in Miami, de ricitos y porvenir político al estilo de Berlusconi o Piñera, regalando cinco millones de pesos a cada familia de los mineros atrapados, “ sin intenciones políticas”, evidentemente. Cuando esos mineros sean rescatados -y deben ser rescatados cueste lo que cueste- , si a alguno de ellos se le ocurre insistir en un compromiso estatal que vele por la seguridad del trabajo, ¿le aplicarán la legislación anti terrorista?

Los mineros de Atacama, tal como el premio nacional de literatura, son parte de esa actualidad que tapa, oculta, niega, el presente más sucio, y ese es el largo presente de los mapuche.

Treinta y dos hombres del sur están en peligro de muerte porque piden la libertad de los prisioneros políticos de una democracia vigilada por los intereses de mercado. Piden el beneficio legal consagrado en un Estado de Derecho, piden que se les deje de aplicar la odiosa legislación anti terrorista que elimina la presunción de inocencia, y permite acusaciones de testigos encapuchados, juicios a puerta cerrada, tinieblas pseudo legales que los condenan a una toma de posturas radicales –y eso es lo que busca el Estado chileno- que justifique el exterminio, la “solución final” del problema mapuche.

En Chile, ese extraño país con vista al mar y atendido por su dueño, la actualidad inventada se come al presente cargado de suciedad e ignominia. Ahora, la actualidad serán los fastos del bicentenario, se babeará chilenidad en las fondas, hasta la mierda olerá a patriotismo, el bárbaro lema nacional “por la razón o la fuerza” será el himno aglutinador de millones de analfabetos sociales, y el en sur, en el profundo sur, los mapuche, la Gente de la Tierra, continuará su justa lucha negada, ignorada, oculta, reprimida, falseada por los paladines de la chilenidad que, según ellos, “llevan con orgullo gotas de sangre mapuche en las venas“.

Esos 32 mapuche que se juegan la vida en cárceles del sur, son la gente a la que cantó Ercilla cuando escribió sobre la tierra austral:
“la gente que la habita es tan altiva / tan soberbia, gallarda y belicosa / que no ha sido por rey jamás vencida / ni a extranjero dominio sometida”.

Luis Sepúlveda, Gijón, 3 de septiembre de 2010

LA UNIVERSIDAD DE CHILE CONDENA VIOLENCIA POLICIAL

Declaración Pública

La Universidad de Chile condena la extrema violencia con que las fuerzas policiales reprimieron ayer, jueves 26 de agosto, la expresión libre de los estudiantes en la marcha convocada por la ANEF en conjunto con otras organizaciones sociales.

A partir de las 15.00 hrs., el Campus Andrés Bello que alberga las Facultades de Arquitectura y Urbanismo, de Economía y Negocios y la Administración Central de la Universidad, fue asediado por un contingente policial de envergadura que no respetó los límites del recinto universitario, invadiéndolo con agua y bombas lacrimógenas que afectaron el trabajo de alumnos y profesores comprometiendo gravemente su seguridad.

La violenta acción de Carabineros afectó, entre otros integrantes de la comunidad universitaria, en forma directa al Prof. Leopoldo Prat, Decano de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo. Estos hechos se extendieron por más de dos horas, culminando con el ingreso de carabineros al recinto universitario y la detención de estudiantes que protestaban pacíficamente en su interior.

La Universidad de Chile manifiesta su más enérgico repudio frente a la violencia ejercida contra la comunidad universitaria a través de los hechos denunciados, los que transgreden la democracia y el estado de derecho, a la vez que violan la autonomía universitaria, garante fundamental del pensamiento crítico que sustenta nuestra Universidad.

Respaldamos el legítimo derecho de los estudiantes de manifestarse en defensa de la Educación Superior con el propósito de exigir al Gobierno un compromiso real con la obligación de otorgar educación de calidad a todos los chilenos. El derecho a disentir y la responsabilidad ciudadana frente a los temas país, son centrales a la democracia. Es particularmente preocupante que la represión de las ideas sea inusualmente violenta cuando se celebran 200 años de vida republicana.

El Rector

PLEGARIA A UN LABRADOR

El mes de la Patria merece que recordemos que una vez, por mil días, tuvimos una Patria. ¿Y quien mejor que Víctor Jara para recordarnos?

1,6%

Luis Casado – 28/08/2010

Para hacer pasar un mensaje, -o para ocultar la verdad-, se suele repetir machaconamente lo mismo hasta la nausea. El show recurrente montado en la mina San José intenta disimular la terrible desprotección en que se encuentran millones de trabajadores chilenos y de paso tirarle algunas flores a un gobierno inapto e inepto. Los accidentes del trabajo se cifran en cientos de miles cada año: ¿Quién lo sabe? ¿Qué canal de TV cubrió las muertes de tres asalariados y entrevistó al minero que perdió una pierna en la misma mina San José? Ninguno. En el combate del Chile real contra el Chile de la “imagen país” va ganando este último. La “marca” Chile, dicen ellos. 

Servidor desea iterar aquí cuantas veces sea necesario un mensaje que la maraña de culos y tetas, de asaltos y robos, de pelotas y de famosillos, de divorcios y de concubinatos políticos deforma, esconde, manipula: los resultados económicos. 

Piñera exulta, Felipe Larraín goza, los “expertos” eructan alegría. Chile crecerá este año en más de un cinco por ciento. Si eso de “Chile somos todos” fuese verdad, cada uno de nosotros sería más rico este año. O tendría menos deudas. Desde los años noventa a esta parte tu patrimonio debiese haber más que doblado: ya no eres el feliz poseedor de una modesta casita, sino de dos. Ya no sufres en el Transantiago, visto que ahora tienes dos automóviles. Ya no tienes deudas con las tarjetas de crédito, ni compras medicamentos al fiado, ni un par de calcetines en tres cuotas. Somos un país feliz, visto que nuestro PIB se duplicó. ¿No? No. 

Por un par de razones tan banales como las que te cuento ahorita. Y de una: manipulan las cifras, ¿te acuerdas del Casen? Y de dos: los frutos del crecimiento se lo apropia un puñado de oligarcas que se autodefinen como los dueños del “Club privado” que llaman Chile. Eso de “Club privado” lo inventaron ellos. En otros sitios pasa lo mismo. En los EEUU por ejemplo. La frase que sigue, igual a las que ya han tenido que publicar cientos de veces, lo dice todo: “El PIB progresó solo en un 1,6% entre abril y junio, contra una estimación inicial de 2,4%.” ¿Te queda claro? Los anuncios del crecimiento tienen por objeto calmar la ansiedad del personal, devolverte la confianza, alegrarte a la fuerza, impulsarte a creer que vamos saliendo de la “turbulencia” y en una de esas lograr que compres alguna cosilla, que dopes el consumo que hace la riqueza de otros. 

Paul Krugman, un conocido economista yanqui, recusa el optimismo: “Desafortunadamente (…) esto no es una reactivación económica en ningún aspecto que tenga sentido”. La creación de empleo por ejemplo. Krugman alega que “La cuestión importante es saber si el crecimiento logra bajar tasas de desempleo que están en las nubes. Necesitamos, -dice-, un 2,5% de crecimiento solo para evitar que aumente el paro, y mucho más para reducir la cesantía significativamente”. 

Krugman va lejos cuando afirma que a nadie le importa un cuesco el crecimiento si no se traduce en un mejoramiento visible de su propia situación. Cuando no tienes laburo, o cuando el salario que ganas te obliga a endeudarte para las necesidades más elementales, para darle educación a tus hijos o para ofrecerles algún cuidado médico, ¿qué coños te importa si hay crecimiento o si no lo hay? Justamente. El crecimiento con el que te han trajinado el conducto rectal no ha hecho sino aumentar de manera alucinante la pobreza, la miseria y la indigencia. Incluso en los países del primer mundo. 

Según María Ester Feres, “cada vez más los pobres y los indigentes son personas que tienen un empleo”. De modo que cuando Larraín o Piñera exhiban una sonrisa de pitón al declarar que el crecimiento va viento en popa, pregúntate si tu miserable pensión creció. Intenta saber si tu salario creció, si tu patrimonio creció. Pero en términos reales, o sea considerando tus deudas que contablemente hay que deducir de lo que posees. Si el resultado es positivo, alégrate, paga un botellón e invita a los amigos. Si el resultado es negativo, compra un kilo de tomates maduritos: para tirarle a los boluditos que vienen a vacunarte con la pomada del crecimiento.

CHILE, MES DE LA PATRIA, MES DE MENTIRAS

Por Máximo Kinast Avilés

Pocos dias antes de esa primera declaración (justificando el Golpe Militar), Patricio Aylwin estuvo ’tramitando’ a Allende con falsas promesas de apoyo a un plebiscito.

Pero no es el único mentiroso de Chile. En Chile se miente hasta cuando se dice la verdad. Una técnica muy usada es tomar una verdad pequeñita y usarla para justificar una gran mentira. ¿Me pides algún ejemplo? Lee El Mercurio o La Tercera y no te tragues lo que leas. Digiérelo y piénsalo. Verás como eres capaz de descubrir las falacias. No en balde, el dueño de El Mercurio, Agustín Edwards recibió seis millones de dólares para ’desestabilizar’ el Chile de Allende. (Es un hecho histórico revelado por el Congreso de los Estados Unidos).

Por ejemplo, se miente al hablar del apoyo a los 33 mineros y al omitir las causas que provocaron el accidente http://maximokinast.blogia.com/2010/082901-si-los-33-mineros-hubiesen-....php y al premiar a los empresarios culpables, como se demuestra en el documento citado.

Se miente al publicar la alegría de la prensa por la posibilidad de rescatar con vida a los 33 mineros, y usar esta noticia para ocultar que hay 33 mapuches presos políticos en huelga de hambre, encarcelados por una ley antiterrorista de la Dictadura.

Nos han vendido la gran mentira del neoliberalismo como la panacea universal, como el fin de la Historia y nos han llevado a ser uno de los países con mayor desigualdad. Un país con castas sociales. Un país en el que una denuncia como esta es fruto de un resentimiento social, del odio marxista inoculado en mis venas. (Ni soy ni he sido marxista, ni siento odio, ni resentimiento social, ademas vivo muy bien).

Y llega el mes de septiembre, con la esperanza como lo único que va sonando en los bolsillos, en que celebraremos la mayor mentira: El Bicentenario.

¿De que? Un bicentenario son doscientos años. Hace doscientos años que los dueños de Chile (de esa época) se reunieron en Cabildo Abierto, en lo que hoy es el Correo de Santiago, para decidir como seguir chupando del bote y explotando al pueblo. Habia algunos que querían aprovechar la oportunidad para declararse independientes de España, pero la mayoría optó por privilegiar sus negocios y establecieron una Junta de Gobierno nacional, al estilo de las Juntas de Cádiz e hiceron una Declaración, para cubrirse las espaldas (por siaca) en la que expresaban que lo hacían para ’resguardar este girón de la Corona de Nuestro Amado Soberano, Fernando VII". (Cito de memoria). O sea que de Independencia*, nada de nada. Del pueblo, nada de nada. De República o de Democracia, nada de nada. Lo que no es extraño, porque entonces, igual que ahora el Gobierno de Chile era cosa de ricos, muy ricos.

Pero Chile y los chilenos viven de mentiras, como la Teletón, como la generosidad de Farkas con los mineros (US$ 10.000 le dio a cada familia). ¡Que generoso! Por sólo US$ 300.000 se hizo publicidad en todos los medios de prensa de todo el mundo. ¡Genial! Al Piraña no se le ocurrió esa idea.

A pesar de todo, Septiembre es un mes hermoso y es bueno disfrutarlo. Hagámoslo con estos versos de Pablo Neruda:

Mes de banderas,

mes seco,

mes mojado,

con quince días verdes,

con quince días rojos,

a medio cuerpo te sale humo

del techo,

después abres de golpe las ventanas,

mes en que sale el sol

la flor de invierno

y moja una vez más

su pequeña corola temeraria,

mes cruzado

por mil flechas de lluvia

y por mil lanzas

de sol quemante,

septiembre,

para que bailes,

la tierra pone bajo tus pies

la hierba festival de sus alfombras,

y en su cabeza un arcoiris loco,

una cinta celeste de guitarra.

Baila, septiembre,

baila con los pies de la patria,

canta, septiembre,

canta con la voz de los pobres:

otros meses son largos y desnudos,

otros son amarillos,

otros van a caballo hacia la guerra,

tú, septiembre,

eres un viento,

un rapto,

una nave de vino.

Baila en las calles,

baila con mi pueblo,

baila con Chile,

con la primavera,

corónate de pámpanos copiosos

y de pescado frito.

Saca del arca

tus banderas desgreñadas,

saca de tu suburbio

una camisa,

de tu mina enlutada

un par de rosas,

de tu abandono

una canción florida,

de tu pecho que lucha

una guitarra,

y lo demás el sol,

el cielo puro de la primavera,

la patria lo adelanta

para que algo te suene

en los bolsillos:

la esperanza.

 

* La Independecnia de Chile se firmo en Abril de 1818, por si no lo sabías.

LOBULO VARIETAL

En "Lóbulo Varietal" -
Domingo a las 20:00 hrs. Radio Universidad de Chile - FM 102,5 Mhz

Entrevista al Werken Antonio Cadin

Y la secuencia de Armando Uribe: Preguntas y respuestas cuadradas...

Radio Universidad de Chile - FM 102,5 Mhz

Domingo a las 20:00 hrs.

"Lóbulo Varietal"

Conduce Joaquín Figueroa

Lóbulo Varietal en Internet:

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PA QUE CACHIS LA ONDA

EL RESCATE DE LA PATRIA

Tribuna
Martes 24 de Agosto de 2010
Enviado por Freddy Alonso, desde Iquique


Cristian Warnken.jpg
Cristián Warnken


Todo ha ido derrumbándose alrededor nuestro en estos años (instituciones, convicciones, la república tal como la conocimos), pero el último derrumbe nos trajo una sorpresa inesperada, impensada...
 
La tierra habló el 27 de febrero. Ahora es el hombre el que habla desde el fondo de la tierra. Y habla desde el desierto, el desierto que empezaba a crecer en nuestra propia alma. La mirada de esos mineros a la cámara-sonda y la luz de sus linternas tienen el efecto de un relámpago. Un relámpago en la noche. Porque hemos estado sumergidos en una noche sin darnos cuenta. La noche de un país que ha renegado de su luz propia para copiar y encandilarse con la luz de los reflectores, las cámaras, la farándula, el evento, el reality, etcétera.
 
Ante estos 33 hombres sumergidos en la tierra, todo reality , todo "evento" palidece y se desintegra ante un "acontecimiento". La realidad -con su consistencia de piedra y mineral- desaloja el simulacro.
Es la verdad, la verdad de nuestra radical precariedad y abismo la que ahora brilla, y brilla sumergida, como un mineral de alta ley, puro, tenaz y deslumbrante.
 
La luz de estos mineros nos ciega como la luz de la caverna del filósofo griego. Como si no pudiéramos verla de frente, tanta es su potencia enceguecedora. Ahora estamos ciegos. Ciegos por la luz de 33 pequeñas linternas. Y debemos seguir ciegos todo lo que sea necesario, para volver a ver.
¿Y qué vamos a ver? Nuestra desnuda esencia, nuestra verdad más honda, nuestra belleza, nuestra esperanza tanto tiempo sepultada por la mentira.
 
Estos 33 chilenos son los héroes de una hazaña épica interior. Porque ésa es la batalla que hay que librar ahora: hacia adentro. Y hay que "resistir". Resistir en el sentido radical que una vez señaló el poeta Rilke. Resistir a los cantos de sirena de superficie, resistir a todo lo que nos aleje de nuestro propio centro, y nos extravíe. Porque de tanto alejarnos de nuestro centro, habíamos perdido contacto con la torre de control. Pero alguien nos ha llamado desde la pura piedra. No un e-mail, no un mensaje de texto: 33 caracteres escritos con la propia sangre.
 
Los mineros no están en un Infierno: somos nosotros los que estamos en él. El Infierno del sinsentido, de la falta de verdad y autenticidad. Ellos son nuestros Orfeos. Orfeo sacó a su amada Eurídice del Hades, el país subterráneo de la muerte. Ellos, con sus mensajes y sus lámparas, van a sacar a Chile de su extravío. Ellos son nuestros rescatistas.
 
Hasta ahora teníamos un Bicentenario de cartón piedra, de fachada. Ahora, en esta espera, nos preparamos para nacer de nuevo. Es una espera de un largo parto. Es la tierra que va a dar a luz a 33 hombres. Pero en realidad somos nosotros los que vamos a nacer, porque estábamos dormidos y muertos. No bastó un terremoto para despertar. Necesitábamos un Gran Mito para agruparnos alrededor de él: y ésta no es una "noticia" más, sino un Mito nacido del inconsciente del pueblo chileno. Como si la república quisiera nacer de nuevo, como si estos 33 mineros fueran sus hijos pródigos a punto de regresar. Y mientras no regresen, Chile no existe todavía.
 
Habrá entonces que dejar hablar de Bicentenario: habrá que hablar del nacimiento de una patria nueva, una patria en gestación que se está incubando al interior de nuestras propias entrañas y alma. Una patria que gestaremos entre todos en estos cuatro meses de rescate, de rescate de nuestra propia esencia perdida.

Una patria más pobre pero más rica, cuyos diamantes son los ojos de los más pobres. Una patria que quiere florecer (como desierto florido) con dolores de parto. Una patria de lámparas de minero y miradas limpias