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Máximo Kinast Avilés

Chile

MORIR DE ÉXIT0

Omar Contreras Flores

Octubre, 25 de 2010

 

Las autoridades chilenas no pueden morir de éxito por la actuación realizada en el salvamento de los 33 mineros que desde el 5 de agosto han estado sepultados vivos en las profundidades del infierno.

Por que en esos días siete mineros han fallecidos por accidente de trabajo en otras tantas minas del país, desgraciadamente esto no ha sido noticia ni el presidente de la Republica se presento en la boca de la mina a dar las condolencias a los familiares de los mismos.

Además, teniendo en cuenta que fue la desesperada presión que ejercieron los familiares y compañeros de los mineros, lo que hizo que el gobierno desistiera de abandonar la búsqueda, cuando comenzaba a preparar a la opinión publica para que aceptara el desenlace fatal, morir de éxito sería engañar al mundo de la verdadera realidad del país.

La mina de San José es de tamaño medio llena de galerías antiguas e inestables, en ella se explota cobre y oro desde hace casi doscientos años. En el año 2003 el sindicato de la mina presentó una demanda judicial para detener la explotación, que no prosperó.

En el 2004 el desprendimiento de una roca provocó la muerte de un obrero, fue entonces cuando se decretó la clausura temporal de la misma, pero los propietarios lograron su reapertura sin haber hecho las reparaciones oportunas, tuvo que morir de otro obrero en el 2007 para que nuevamente se decretara su cierre.

A pesar de todo los accidentes  anteriores, la explotación volvió ha obtener los permisos para abrir a finales de mayo de 2008, ya que supuestamente se habían llevado a cabo las reparaciones correspondientes.

A principios de este año falleció otro obrero en accidente y pocos días antes del derrumbe que sepulto a los 33 mineros, otro accidente dejó a un minero sin una pierna. El sindicato trató en repetidas ocasiones que obligaran a los empresarios a tomar las medidas de seguridad, recurrieron incluso a los tribunales, pero sin éxito. Intentaron una entrevista con el Ministro de Minería. Este no los recibió y obtuvieron como respuesta que ese ministerio no estaba para preocuparse de la seguridad laboral, sino para garantizar el empleo.

¡Garantizar el empleo es lo que han hecho los dueños de la mina San José declarándose en quiebra para no pagar los sueldos de los 33 ni de los 345 mineros restantes...!.

La razón por la que ocurren hechos de esta naturaleza en Chile, no es otra, que el resultado de la instauración del neoliberalismo económico por la dictadura de Pinochet, que pone en manos de los grandes grupos económicos nacionales e internacionales la explotación de los grandes recursos naturales del país, la minería, el forestal y la pesca, al igual que los servicios del agua, telefonía, electricidad, sanidad y educación, cambiando la Constitución y las Leyes para perpetuar la privatización, que dejan a la clase trabajadora desprotegida de todos sus derechos laborales, trabajando en condiciones inhumanas y recibiendo sueldos de miseria.

No podemos olvidar que en Chile se implanta el Neoliberalismo económico, antes que fuera aplicado por la Sra. Thatcher y el Sr. Reagan.

Mientras todos los focos de los medios de comunicación nacionales e internacionales se concentran en el acontecimiento que ocurría en el Norte del país, en el Sur, dos HECHOS llaman la atención, pero NO a los medios de comunicación:

El Primero, la desastrosa gestión del gobierno con los damnificados por el terremoto de febrero pasado, que han tenido que pasar el invierno en tiendas de campaña, sin que el gobierno les ayude a resolver sus problemas de vivienda.

El Segundo, la huelga de hambre de 34 comuneros mapuches presos, iniciada el 12 de julio y que han mantenido por espacio de 89 días, se han jugado la vida para exigir no ser considerados terroristas por sus luchas reivindicativas en defensa de la propiedad de sus tierras ancestrales que han sido usurpadas por el estado y exigiendo respeto a su forma de vida y a su identidad cultural.

La Ley Antiterrorista es la que  se aplica a los mapuches para ser juzgados por tribunales militares. Otra de las reminiscencias de la dictadura, que los distintos gobiernos democráticos  no se han atrevido a cambiar, quedándose el país pendiente que se inicie la verdadera transición hacia la DEMOCRACIA.

 

XENTILEZA DO:   COSAL   A CORUÑA

CHILE: RIGOBERTA MENCHU VISITA VILLA GRIMALDI

INVITACION

Con motivo de la visita de la Premio Nobel de la Paz Rigoberta Menchú, la Corporación Parque por la Paz Villa Grimaldi, tiene el agrado de invitarle a un "Dialogo Sobre el Rol de la Mujer en la Transmisión de la Memoria".

Esta  actividad tendrá lugar el sábado 30 de octubre de 2010, a las 11.30 horas en el Parque por la Paz Villa Grimaldi, Avda. José Arrieta 8401, Peñalolén.

Organizan: Universidad Academia de Humanismo Cristiano y Corporación Parque por la Paz Villa Grimaldi

https://mail.google.com/mail/?ui=2&ik=d2aee8a71a&view=att&th=12be05bb23b82ce2&attid=0.1&disp=inline&realattid=33933181bd510758_0.1&zw

CORPORACION PARQUE POR LA PAZ VILLA GRIMALDI

Av. José Arrieta # 8401 - Peñalolén  - (56 - 2) 292 52 29

villagrimaldi@villagrimaldi.cl - www.villagrimaldi.cl

El provocador discurso de Nibaldo Mosciatti al recibir el Premio Embotelladora Andina 2010


| 15 de Octubre de 2010 |
http://ciperchile.cl/2010/10/15/el-provocador-discurso-de-nibaldo-mosciatti-al-recibir-el-premio-de-periodismo-embotelladora-andina-2010/

Con cada palabra que leía Nibaldo Mosciatti, el rostro de la ministra de la Secretaría General de Gobierno, Ena von Baer, se descomponía cada vez más. Lo mismo le pasó a Juan Claro, presidente del directorio de Embotelladora Andina que la acompañaba en la testera, y a los militares, empresarios y autoridades invitados. Era la 31ª versión de una ceremonia formal y protocolar, la entrega del Premio de Periodismo Embotelladora Andina 2010, donde el periodista de Radio Bío Bío era el invitado de honor, el galardonado por su trayectoria. Pero el protocolo se esfumó apenas comenzó su discurso. Desde un comienzo, Mosciatti disparó contra la Universidad Católica, la Iglesia, la dictadura, los militares y los periodistas al servicio de las relaciones públicas y el poder. A éstos últimos los retrató desde “un rincón un poco humillante, como esas casuchas para los perros guardianes, que te guarece de la lluvia pero que incuba pulgas y garrapatas, pero allí nunca falta el tacho con comida”. El calibre de sus palabras provocó que la ministra Von Baer, quien habló a continuación, se saliera de libreto para replicarlo.

Lea aquí el discurso completo de Nibaldo Mosciatti:

***

Como el orden de los factores SÍ altera el producto, este discurso comienza así: ¡Familia!, Constanza y retoños, amigas y amigos, queridos auditores, añorados lectores, circunstanciales televidentes, jurado del premio, embotelladora del premio (siempre hay que ser bien educado), autoridades varias y vagas; autoridades en la vaguedad. O sea, en la distancia. Amablemente.

Este texto consta de tres partes. A saber: agradecimientos, reflexiones sobre el oficio y, finalmente, piloto para un espacio de radio de trasnoche. Vamos, pues…

1.- Agradecimientos:

Quiero agradecer a mis maestros. A los que, primero, me enseñaron. Quiero agradecer a mis padres. El rigor de la Loli y la fantasía de Pocho. La perseverancia y pasión de ambos. El aprendizaje de ver pasar el río, de plantar algunos árboles. El vivir la vida sin ambición por el dinero, ni ínfulas sociales.

En este oficio de periodista quisiera haber heredado una pizca del talento, la sensibilidad y la rebeldía de mi padre. Sin esas cualidades, el periodismo se convierte en otra cosa: en una simple reproducción de discursos, en un engranaje más de las máquinas de los poderes y los poderosos, en esa cosa amorfa, triste, gelatinosa, y, a veces, ruin y malvada, que son las relaciones públicas o todo tipo de comunicación que está al servicio de unos pocos en detrimento de la mayoría anónima.

Quiero agradecer, andando ya el camino, a algunos profesores. De mi colegio: Lamiral, Varela, Tolosa, Fierro, Boutigieg, Pilon, Biancard. La añoranza de ese espacio de libertad cuando la libertad escaseaba.

Y de la Universidad… allí, en verdad, gracias a pocos. Es más, si hablo largo terminaría a los garabatos y repudiando a muchos de esa Universidad Católica, la UC de aquella época, puta prístina de la dictadura, con sus sapos, sus silencios cómplices, sus injusticias mofletudamente bendecidas, bendecidas por sus monseñores y sus autoridades venenosas que no se arrugaban en tolerar, avalar y alentar la brutalidad para preservar el orden, que era un orden chiquitito, orden sólo de ellos.

Doble mérito entonces para mis profesores de la Universidad a los que agradezco: Juan Domingo Marinello, Cacho Ortiz, Gustavo Martínez y los Óscares: Saavedra y el RIP González, lo que no es maldad, porque todos nos vamos a morir. Así es que RIP nomás.

Y, en el oficio, más gracias. Gracias a algunos que me apuntalaron, mostrándome matices de dignidad: Salvador Schwartzmann, Jaime Moreno Laval, Mario Gómez López, Gabriela Tesmer.

Los otros, los amigos que me enseñaron y que, por sobre todo, quiero: Andrés Braithwaite, el mejor editor de prensa escrita que haya conocido nunca; Pancho Mouat; los laberintos del pensamiento de Ajens; Pablo Azócar y el filo de su pluma; Rafael Otano y su erudición que te obliga a ubicarte donde siempre debe ubicarse un periodista, que es en la ignorancia; y Patricio Bañados, que me ha mostrado el valor de las convicciones y la decencia que debería imperar en este medio. Pero ustedes lo saben: NO impera.

En cuanto al premio mismo, gracias al premio, que permite esta convocatoria. Así veo a gente que quiero. Premio gracioso y gaseoso. Tan gracioso que creí que era pitanza. Premio de fantasía y bebestible, para mí, que me ufano de haberme criado bebiendo agua de un pozo alimentado por una napa subterránea que desciende al río Bío Bío desde la cordillera de Nahuelbuta. Agua pura.

Gracias, entonces, al jurado que me eligió. Gracias sinceras porque, por lo demás, no he postulado a premio alguno, lo que me indica que mi nombre les salió del corazón. O de la razón, lo que no sé si es mejor o peor, todavía.

Y gracias a la empresa que da el premio. Premiar periodistas es labor samaritana. Mejor que el Hogar de Cristo o la Teletón, en la medida en que no se convoque, paradójicamente, a la prensa.

Sugiero a la embotelladora que también se incluya, en galardones paralelos, a zapateros remendones, desmontadores de neumáticos en vulcanizaciones, panaderos, imprenteros, empastadores de libros, ebanistas y expertos en injertos de árboles frutales, para que se consolide la idea de que lo que se premia es el ejercicio de un oficio, el día a día de las letras, y no la ruma de certificados, con sus timbres y estampillas, ni la galería de cargos, ni, menos todavía, la trenza de contactos, pitutos, militancias, genuflexiones (para no usar imágenes obscenas) favores y deudas. Así debiera ser.

En suma, muchas gracias. Gracias por mí, pero también gracias por La Radio. Este premio es, en gran parte, mayoritaria parte -seamos sinceros-, un premio a Radio Bío Bío. Un premio a un proyecto que nació en 1958, en Lota, con radio El Carbón. Un proyecto que mi padre no sólo ideó, parió, construyó, afianzó y encauzó, sino que es un proyecto que sigue siendo fiel –y esperamos no tropezar nunca en ello– a lo que mi padre quiso. Eso es lo que más se merece un premio: la idea de un medio de comunicación al servicio de la gente, sin cálculos, sin ideas de trampolín para lanzarse a otra piscina. Señoras y señoras, muchas gracias.

2.- Reflexiones sobre el oficio:

Lo primero es que trataré de evitar, probablemente, sin éxito, el peligro de todo discurso, que es terminar pontificando. Imagínense: yo de pontífice. Pondría mis condiciones eso sí: fin al celibato y, por supuesto, me negaría a usar esas polleras que usan los pontífices. Báculo sí usaría: más de alguno con que me cruzo merece un garrotazo, y los báculos papales y obispales, a veces pesados con tanto oro, deben ser buenísimos para tal efecto.

Bien, no nos desviemos, aunque el tema provoque curiosidad malsana.

Entonces: evitar pontificar. Porque el periodismo debiera estar lo más lejos posible de los pontífices: los de las religiones, la política, los negocios, la banca, el capital, la revolución, la involución, las dietas, las verdades reveladas, las ideologías, la numerología y tantos etcéteras. O sea, lejos de las certezas. El periodismo sólo se sostiene en su falta de certidumbres, en la duda permanente, en el escepticismo, en la incredulidad.

Vivir poniendo en duda todo puede, es cierto, generar angustia. Pero si no se busca el poder, la certeza mayor que te da el poder y, por consiguiente, la posibilidad del abuso –porque eso es el poder: la posibilidad de abusar–; si no se busca esa certeza, se puede vivir de lo más bien.

¿Cómo vivir en el ejercicio de la duda? Aventuro una respuesta: haciéndolo desde la sensibilidad. Sensibilidad para entender al otro. Hacer el ejercicio de despojarse de lo propio –las ideas, los odios, las fijaciones– para intentar reconocer, conocer, entender lo ajeno.

Hay, al menos, dos periodismos. Voy a dejar fuera a esa manga de serviles que, por opción (libero de culpa a los que no tuvieron alternativa), fueron útiles plumíferos de la dictadura. Siempre he sostenido que en dictadura, hacer periodismo es hacer oposición. Si yo pretendiera hacer periodismo en China, hoy, sería agente opositor (y qué bueno que el Premio Nobel de la Paz se haya otorgado a un disidente chino).

Bueno, dejando de lado esto, repito que hay, al menos, dos periodismos: Uno, el que le habla a la gente, porque piensa en la gente y siente que está al servicio de ella. Otro, el periodismo que le habla a los poderes, porque vive en ese rincón restringido y cálido –pero nunca gratis– que los poderes guardan a ese periodismo. Es un rincón un poco humillante, como esas casuchas para los perros guardianes, que te guarece de la lluvia pero que incuba pulgas y garrapatas, pero allí nunca falta el tacho con comida. Sabe mal, pero alimenta. Y, en general, engorda.

Lo que entiendo por periodismo es lo primero: el periodismo es un ejercicio de antipoder. Repartir, difundir, democratizar la información que, si es tenida en reserva por unos pocos, constituye poder. ¿No les suena acaso la figura de “uso de información privilegiada”?

Mi convicción, entonces: lejos de los poderes, que el poder corrompe. Y a más poder o más dinero, más corrupción.

De lo mucho que le debo a mis lecturas –en rigor no he hecho más que repetir cosas que he considerado inteligentes y por otros dichas–, le debo a Albert Camus la mejor definición de patriotismo. Si la bandada de sujetos vociferantes que se dicen patriotas se aproximara a esa definición, algo de eso que se sueña como humanismo sería factible. Escribió Camus, a propósito de la resistencia francesa a la ocupación nazi:

“Fue asombroso que muchos hombres que entraron en la resistencia no fueran patriotas de profesión. Pero el patriotismo, en primer lugar, no es una profesión. Es una manera de amar a la patria que consiste en no quererla injusta y en decírselo”.

Uno podría cambiar el término patria por humanidad y patriotismo por humanismo. Y uno podría considerar que ese ejercicio de humanismo es el buen periodismo.

Para no subirse por el chorro, una advertencia: muchos periodistas estaban o están convencidos que el periodismo es la palanca o instrumento para generar un cambio social. Nica. O sea, no. Quienes piensan así exhiben, quizás sin darse cuenta, una arrogancia y un mesianismo temible. Allí no hay duda, ni cuestionamiento. Los cambios los hacen los pueblos, no el periodismo. Tratemos –termino igual como empecé–, tratemos de no pontificar.

3.- Piloto para un espacio radial en el trasnoche. ¡Invito a que me acompañe (en saxo) Nano González!

¿Por qué te premian? ¿Porque ya eres suficientemente viejo? ¿Por qué ya lo que dices son puras boludeces y tus dichos perdieron filo, agudeza, desparpajo, y te repites como un viejo gagá que no dice nada nuevo ni nada que escandalice? ¿Por eso te premian, porque la lengua te la comieron los ratones? O, mejor dicho, ¿porque tu lengua se pudrió, de desprendió, añeja, agria, inútil?

Sobrevuelas un pedazo de tierra, hermoso por lo demás (bueno, hermoso en lo que va quedando de hermoso, porque lo otro ya lo arrasaron) y te dicen: mira, esa es tu Patria. ¿Qué es eso? ¿Una Patria, La Patria, tu Patria? ¿Para despedazarla y repartirla? ¿Para prohibirla, censurarla, amordazarla? Será mejor, entonces, no tener Patria, y ahorrarnos uniformes, paradas militares, desfiles, aniversarios, profesionales ociosos de la guerra. No, no, no; mejor así: que los militares sigan siendo ociosos y que no ejerzan su trabajo. Digo: no a la guerra. Y agrego: mar para Bolivia, y con soberanía.

En cada uno de nosotros habita ese lobo que ve a los otros como ovejas, y quiere devorárselas. Pero no nos engañemos, los lobos son los lobos de siempre. Se les reconoce por el hedor que van dejando sus meados. No trates de domesticar al lobo. Sácale lustre, aliméntalo con carne cruda y no lo retengas cuando llegue la hora de las dentelladas. ¿Se acuerdan de ese coro, auténtico, maravilloso, porque ponía en duda el orden que es, como todo orden, en el fondo, una prisión? El coro decía: ¡va a quedar la cagada, va a quedar la cagada, va a quedar la cagada…!

Nosotros, asesinos. Esa cualidad última es la que se promueve. No veas al otro como un socio, olvídate del concepto de prójimo (salvo cuando vayas a ese teatro vacío que se llama iglesia). Gánate un espacio, desplazando a otro. Es una lógica asesina. Bienvenidos al carrusel de los depredadores. Nuestro futuro está escrito: feliz regreso al canibalismo.

¿Dónde están los que no están? Bueno, yo lo sé, porque así lo siento: en ningún lado, por algo no están. Chau, listo, se acabó… Pero están. En nuestros recuerdos, en la memoria. Me gustaría que estuviera aquí Galo Gómez. Galo Gómez hijo. Romántico y pendenciero, pero tan buen tipo que sus peleas eran pura bondad. Galito, ¿te mataste o te mataron? No, parece que fue la borrachera y el exceso de velocidad. Te mataste, entonces. Te echo de menos.

Luciérnagas en la noche. Bajo los boldos, vuelan encantadas las luciérnagas de mi niñez y juventud. No las vi por años, casi décadas, hasta que una noche reaparecieron. Allí, en la orilla del Bío Bío. ¡Luciérnagas en la noche de nuevo! Como un mensaje que dijera: no todo está perdido, no todo es derrumbe. La sobrevivencia de las luciérnagas como metáfora de la supervivencia de lo hermoso, de los sueños, de que sigan existiendo luciérnagas para los futuros niños.

Y sí… Quisiera volver a ser un niño. Vivir, aunque sin saber, que todas las posibilidades del mundo están abiertas y disponibles para mí. Eso es la niñez: la infinitud de rumbos, la ausencia, por el momento, de condicionamientos, directrices, guías. El primer día de colegio es el primer navajazo a esa infinitud. Quisiera volver a ser un niño, antes del colegio. Niño, niño. Puro horizonte, posibilidades infinitas. Quisiera ser niño. ¡Y sin premio!

Muchas gracias.

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CARTA DE UNA ABUELA DESDE SUECIA A LOS MINEROS CHILENOS

Queridos hijos y nietos:

Como comprenderan no me he despegado de la tele para recibir toda la informacion del rescate de los mineros.

Haciendo abstraccion del show, ha sido emocionante ver a esos esforzados trabajadores saliendo de lo profundo del desierto con su fuerza, entereza, sencillez  y la sonrisa franca de los mineros. La historia da cuenta que el salitre,el carbon y el cobre dieron origen a una casta de aguerridos luchadores y estoicos obreros que sacando la riqueza de la tierra, fueron objeto de injusticias, enfermedades, discapacidad e incluso masacrados cuando osaron alzar su voz por mejores condiciones laborales.

Esa historia, el recuerdo de mis tios (mineros del salitre), de la lectura de las novelas Sub-Sole y Sub-Terra de Baldomero Lillo, "Carbon" del cro. Diego Muñoz, el gran logro del gobierno del cro. Allende como fue "la nacionalizacion del cobre"; son emociones que tocan hoy mi corazon reafirmando cada vez mas la fuerza de mis convicciones, la justeza de la lucha de mis padres, de mis inolvidables cros.

Por supuesto mi propia participacion junto a mi cro.Carlos. Espero con ansiedad la salida de la mina del ultimo minero, que desde el comienzo fue el lider, guia y organizador para enfrentar tan dificil situacion.

Por eso,  cuando el compañero Urzua llene sus pulmones del aire de la pampa, abrace a sus seres queridos y seguramente reciba el aplauso y mas sonoro  ce ache i yo cantare: ARRIBA LOS POBRES DEL MUNDO,..............

Luz de Alborada

¡VIVA CHILE MIERDA!

Fernando Alegría

Cuando al alba sale el huaso a destapar estrellas
y, mojado de rocío, enciende el fuego en sus espuelas,
cuando el caballo colorado salta la barra del mar
y se estremece el lago con una lenta bruma de patos,
cuando cae el recio alerce y en sus ramas cae el cielo:
digo con nostalgia ¡VIVA CHILE MIERDA!

Cuando el buzo ilumina su escafandra
y las ballenas se acercan a mamar en el vientre de las lanchas
cuando cae al fondo del océano la osamenta de la patria
y como vaca muerta la arrastra la ola milenaria
cuando explota el carbón y se enciende la Antártida:
digo, pensativo, ¡VIVA CHILE MIERDA!

Cuando se viene el invierno flotando en el Mapocho
como un muerto atado con alambres, con flores y con tarros
y lo lamen los perros y se aleja embalsamado de gatos
cuando se lleva un niño y otro niño dormidos en su escarcha
y se va revolviendo sus grises ataúdes de saco:
digo enfurecido ¡VIVA CHILE MIERDA!

cuando en noche de luna crece una población callampa
cuando se cae una escuela y se apaga una fábrica
cuando fallece un puerto en el Norte y con arena lo tapan
cuando Santiago se apesta y se oxidan sus blancas plazas
cuando se jubila el vino y las viudas empeñan sus casas:
digo cabeza bajo ¡VIVA CHILE MIERDA!

Me pregunto de repente y asombrado, por qué
diré Viva Chile Mierda y no Mier... mosa Patria?
quizás en mi ignorancia repito el eco de otro eco:
¡Viva! dice el roto con la pepa de oro entre los dedos
¡Chile! dice el viento al verde cielo de los ebrios valles
¡Mierda! responde el sapo a la vieja bruja de Talagante
¿Qué problema tan profundo se esconde en las líneas de mi mano?

¿Es mi país una ilusión que me sigue como la sombra al perro?
¿No hay Viva entre nosotros sin su Mierda, compañeros?
la una para el esclavo, la otra para el encomendero
la una para el que explota salitre, cobre, carbón, ganado
la otra para el que vive su muerte subterránea de minero.
Y como penamos y vivimos en pequeña faja de abismo
frente al vacío alguien gritó la maldición primero.

¿Fue un soldado, herido en la batalla de Rancagua?
¿Fue un marino en Angamos? ¿Un cabo en Cancha Rayada?
¿Fue un huelguista en La Coruña? ¿Un puño cerrado en San Gregorio?
¿O un pascuense desangrándose en la noche de sus playas?
¿No cantó el payador su soledad a lo divino
y a lo humano y se ahorcó con cuerdas de guitarra?
¿No siguió al Santísimo a caballo y a cuchillás mantuvo al diablo raya?

¡Ah!, qué empresa tan gigante para destino tan menguado.
Entre nieve y mar, con toda el alma, nos damos contra un rumbo ya tapiado,
por consecuencia, en la mañana cuando Dios nos desconoce,
cuando alzado a medianoche nos sacude un terremoto,
cuando el mar saquea nuestras casas y se esconde entre los bosques,
cuando Chile ya no puede estar seguro de sus mapas
y cantamos, como un gallo que ha de picar el sol en pedazos,
digo, con firmeza, ¡VIVA CHILE MIERDA!

Y lo que digo es un grito de combate
oración sin fin, voz de partida, fiero acicate
espuelazo sangriento con las riendas al aire
galopón del potro chileno a través de las edades

TREINTA Y TRES CRUCES QUE NO FUERON

http://www.elpais.com/articulo/opinion/Treinta/cruces/fueron/elpepiopi/20101014elpepiopi_4/Tes

Treinta y tres cruces que no fueron 

Cinco de agosto de 2010. Mina San José. Desierto de Atacama. Treinta y tres mineros atrapados a 700 metros bajo tierra.

Por Hernán Rivera Letelier*

Primero fueron las carpas solitarias de los familiares. Llegaron a la mina con banderas, con santitos, con velas de duelo, con fotografías de los padres, de los esposos, de los hermanos, de los hijos enterrados allá abajo. Mientras comenzaba el rescate allí se quedaron, día y noche, rezando, llorando, blasfemando, exigiendo justicia, soportando el viento y el tierral inclemente, el calor durante el día y el frío atigrado de la noche. Y cuando todo hacía suponer que el drama terminaría como siempre, que allí, sobre la mina convertida en fosa común, iban a aflorar 33 cruces de animitas, iguales a las cientos que se alzan a lo largo del desierto chileno, sube desde las profundidades el mensaje que estremece a todos: los hombres están vivos.

Fue el comienzo de un espectáculo de espejismo. Como en un desfile de feria comenzó a llegar una muchedumbre que alborotó la tranquilidad del desierto: payasos de semáforos, predicadores evangélicos, actrices de telenovelas, millonarios excéntricos repartiendo millones como embelecos, modelos, humoristas, políticos, presentadores de televisión y miles de periodistas de los más lejanos países del mundo. Y de la noche a la mañana, en medio de un gran desorden y confusión de lenguas, apareció un pueblo de Babel que en su momento de apogeo tuvo una población de más de 3.000 personas.

La historia del desierto de Atacama está coronada de tragedias (como una larga muralla coronada de vidrios rotos). Huelgas interminables, marchas de hambre, accidentes fatales, mineros ametrallados y cañoneados a mansalva en masacres inconcebibles. Todo esto a causa de una larga data de injusticias laborales, sociales y morales en contra del minero, injusticias que, pese a los años y a ríos de promesas políticas, se han conservado inalterables, como agrias momias atacameñas. Se dice Desierto de Atacama y se entiende drama, explotación y muerte. Por eso ya era hora de que se viviera una epopeya con final feliz. Ya era hora de que la tierra, regada tanto tiempo por la sangre, el sudor y las lágrimas de los mineros, devolviera verdores desde su vientre, devolviera frutos de vida. Aquí sangre, sudor y lágrimas no es una frase vulgar. Yo, que viví 45 años en este desierto, que trabajé en las minas a rajo abierto -solo dos veces y por muy corto tiempo lo hice en minas subterráneas-, lo puedo decir fehacientemente: el desierto de Atacama está regado de sangre, sudor y lágrimas.

El rescate de los 33 mineros de Copiapó, además de un triunfo de la tecnología, se alza desde este desierto como una lección de vida para la humanidad entera. Una prueba de que cuando los hombres se unen a favor de la vida, cuando ofrecen conocimiento y esfuerzo al servicio de la vida, la vida responde con más vida. Aquí no se trabajó buscando oro o petróleo o diamantes. Lo que se buscaba era vida. Y brotó vida, 33 chorros inmen

-

sos. Y a los estallidos de aplausos y abrazos y risas mojadas de lágrimas de la muchedumbre en la mina, y del júbilo de campanas y sirenas de las ciudades del país, se sumó la alegría emocionada del mundo entero. Éramos todos seres humanos conmovidos hasta los tuétanos.

Porque a medida que cada uno de los mineros iba subiendo, saliendo, renaciendo desde las entrañas de la tierra, cada uno de nosotros lo sentía como emergiendo desde el fondo de su propio pecho. Fue la celebración total de la vida.

Ya lo he dicho: el desierto está poblado de cruces, testimonios mudos de muerte y desolación. Hagamos por lo tanto de este lugar un homenaje a la vida. No construyamos otro monolito, que son superfluos; no levantemos un monumento, que hay demasiados; no erijamos un santuario, que ya hay los suficientes. Echemos a volar la imaginación y creemos algo nuevo, algo que manifieste a toda la raza humana.

Yo propongo un Elogio de la vida.

Un mensaje para los 33: que les sea leve el alud de luces, cámaras y flashes que se les viene encima. Es cierto que sobrevivieron a esa larga temporada en el infierno, pero al fin y al cabo era un infierno conocido para ellos. Lo que se les viene ahora, compañeros, es un infierno completamente inexplorado por ustedes: el infierno del espectáculo, el alienante infierno de los sets de televisión. Una sola cosa les digo, paisitas, aférrense a su familia, no la suelten, no la pierdan de vista, no la malogren, aférrense como se aferraron a la cápsula que los sacó del hoyo.

Es la única manera de sobrevivir a ese aluvión mediático que se les viene encima. Se los dice un minero que algo sabe de esta vaina.

Para terminar, una oración por ustedes, una oración del poeta iquiqueño Jaime Ceballos, síntesis exacta de lo que acabo de decir:

Oración 33

Señor, tú que sabes

De milagros y esperanzas

No los abandones.

En esta hora del secuestro

Rescátalos de sus rescatadores

No los abandones.

Baja tú antes que los medios

Infórmales antes que sea tarde

No los abandones.

Sácalos de los sets de televisión

Apártalos de las luces que enceguecen

No los abandones.

Tú sabes que entre cámaras y flashes

Ya destruyeron la Tragedia.

Pero a ellos, no los abandones.

* Hernán Rivera Letelier, escritor chileno, fue premio Alfaguara de Novela 2010 con El arte de la resurrección. Autor de otras novelas como: La Reina Isabel cantaba rancheras, Fatamorgana de amor con banda de música, El Fantasista, La contadora de películas, etc.

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SACANDO CHILENOS DEL HOYO...

Escribe Luis Casado – 11/10/2010

Una vez que los 33 mineros estén en los brazos de sus familias, -para felicidad de todos-, la cuestión que se planteará es la de saber si Piñera será lo suficientemente perseverante como para continuar en tan buen camino: sacar a todos los trabajadores chilenos del profundo hoyo en que se encuentran.

Afortunadamente para este gobierno la cantidad de trabajadores asalariados va disminuyendo. Según los datos oficiales del INE, cuando Piñera asumió la presidencia había 4 millones 870 mil trabajadores asalariados. Al 10 de agosto solo quedaban 4 millones 857 mil. Menos los 33 mineros que serán rescatados esta semana, a Piñera le quedan aun 4 millones 586 mil 967 trabajadores que sacar del hoyo.

Si digo afortunadamente es porque Piñera se comprometió a crear 250 mil puestos de trabajo cada año. Si nada cambia en las condiciones de desprotección, de salarios miserables, de interminables horarios de trabajo y de falta de respeto por la mano de obra, la cantidad de asalariados en el fondo de un pozo insondable aumentaría de otros tantos. Afortunadamente para él, Piñera no ha creado ni un solo empleo, si exceptuamos un leve aumento del número de mucamas, sirvientas, asistentes del hogar, “nanas”, o como quieras llamarlas.

No hace mucho la TV mostraba a los conductores del Transantiago obligados a usar pañales para poder cumplir con sus horarios y suplir la falta de infraestructuras adecuadas. La ausencia de lugares de reposo y de servicios higiénicos se ha transformado en la norma, sobre todo en la empresa en la que Ricardo Solari, ex ministro del Trabajo, fue a ejercer sus talentos. Pero este caso no es sino uno entre miles. De las trabajadoras temporeras, obligadas a soportar las fumigaciones de productos tóxicos mientras realizan sus labores, a los mineros de la pequeña, la mediana y la gran minería, pasando por los trabajadores de las salmoneras y los obreros de la construcción, la inseguridad en el trabajo es un dato.

Armen Kouyoumdjian precisa que “de acuerdo a la Mutual de Seguridad, y restringiendo las cifras solo a sus miembros, en el año 2009 hubo 191.685 accidentes del trabajo”. Esa es una cifra enorme: año tras año, uno de cada 25 trabajadores asalariados sufre un accidente en el ejercicio de sus labores.

En los veinte años de pseudo-democracia se produjeron casi cuatro millones de accidentes del trabajo. ¡Cuatro millones! Kouyoumdjian agrega que “En los últimos cinco años hubo 23 accidentes graves en la minería chilena. En el caso de la mina San José los problemas fueron puestos en evidencia hace ya mucho tiempo, en 1992. Durante este período virtualmente todos los inspectores, públicos y privados, informaron que la mina era peligrosa y que quebrantaba todas las reglas, sin embargo la mina fue autorizada a continuar sus operaciones”.

María Ester Feres, que durante once años fue Directora General del Trabajo, afirma que la legislación laboral chilena solo protege al empresario. Y agrega que el Código del Trabajo impuesto en dictadura sigue vigente.

La desprotección de los trabajadores chilenos no se limita a la seguridad industrial. El nivel y la estructura de las remuneraciones hacen que Chile tenga el dudoso privilegio de figurar entre los países más injustos del planeta. María Ester Feres señala que cada vez más los pobres y los indigentes se reclutan entre personas que tienen un empleo. Las estadísticas del Casen, aún manipuladas, muestran que la pobreza y la indigencia aumentan al mismo tiempo que crece el PIB. 

No solo los asalariados están en el fondo del pozo. Las crías, los niños y los jóvenes también. Las cifras del Casen indican que un 24,5% de los chilenos de 0 a 3 años edad están por debajo del umbral de pobreza y/o de indigencia. Para el grupo etario que va de 4 a 17 años de edad, la proporción es de un 21,5%. Es profundo el hoyo… El hoyo es profundo.

Lo dicho: una vez que los 33 mineros estén en los brazos de sus familias, la cuestión que se planteará es la de saber si Piñera será capaz de sacar a todos los trabajadores chilenos del profundo hoyo en que se encuentran.

CÁTEDRAS ANARQUISTAS


Ante la frecuente usanza de la palabra “anarquista” o “libertario” en Chile, os invitamos a las “cátedras anarquistas”, para conocer las tensiones y características analíticas del “pensamiento ácrata”, como también su influencia contemporánea en el ámbito político, económico, social y artístico.

 

Martes 5 de octubre

Introducción al Anarquismo

 

Martes  12 de octubre

Análisis Social del Anarquismo

 

Martes 19 de octubre

Geografía y Anarquismo

 

Martes 26 de octubre

El Anarquismo en América Latina

 

Martes 2 de noviembre

Anarquismo y Literatura Latinoamericana

 

Martes 9 de noviembre

El Anarquismo en Chile

 

Martes 16 de noviembre

Experiencias Autogestionarias

 

Martes 23 de noviembre

El Anarquismo y el Arte Contemporáneo

 

Las cátedras se realizarán en la Universidad de Artes y Ciencias Sociales (ARCIS),  ubicada en la calle Libertad Nº 53, cerca de la Estación Tren Subterráneo Unión Latinoamericana (Metro ULA), a contar de las 19.00 horas, en la sala A-313.

 

Convoca:

Grupo de Estudios José Domingo Gómez Rojas

http://grupodeestudiosgomezrojas.wordpress.com

grupogomezrojas@gmail.com

 

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