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Máximo Kinast Avilés

DECLARACION RAMA CHILENA ASOCIACION AMERICANA DE JURISTAS

ASOCIACION AMERICANA DE JURISTAS

                   RAMA CHILENA

Huérfanos 1117, Of. 632, Santiago. Fonofax 6953223. Mail: graciela@entelchile.net

Santiago, 11 de diciembre de 2006

La Rama Chilena de la Asociación Americana de Juristas declara:

1. Ha muerto el dictador Augusto Pinochet. Lamentamos que los crímenes y violaciones a los Derechos Humanos de miles de chilenos continuarán impunes. La tardía justicia no le condenó por ellos, apenas fue sometido a proceso, y en algunas de las querellas incoadas en su contra, fue sobreseído por una falsa demencia dictaminada por peritajes ambiguos y controvertidos.

2. Los familiares de las víctimas de los delitos de desaparición forzada de personas, de los torturados y ejecutados políticos, que demandaron que se hiciera justicia y se condenara al dictador Pinochet como el principal autor y responsable, más allá del dolor  que han debido soportar durantes largos años de peregrinar ante los tribunales en demanda de la justicia a que tenían legítimo derecho, deberán seguir esperando a que los que ejecutaron las órdenes del dictador sean alguna vez sancionados. La muerte le salvó antes de ser condenado por sus crímenes. El verdadero autor de estos crímenes de lesa humanidad ha muerto sin ser juzgado.

3. Muchas justificaciones y explicaciones se dieron en los espacios del poder para facilitar la impunidad del dictador. Razones políticas, miopes y vergonzosas, se aunaron para sacarle de Inglaterra y librarlo de la aplicación de la justicia internacional, con la promesa de que en Chile debía y podía ser juzgado. Esta misma política protectora  permitió salvarlo de responsabilidad en el caso de la estafa de los pinocheques, y después en el escándalo de pasaportes falsos y cuentas secretas del Banco Riggs.

4. Se perdió la gran oportunidad de saneamiento de la sociedad chilena a través de la justicia que debió condenarle en vida. Sentimos vergüenza como chilenos y abogados que creemos en el respeto del derecho, que luchamos por la igualdad de todos ante la ley, que abogamos porque la justicia actúe en forma rápida y oportuna para que sea verdaderamente justicia sin temores ni genuflexiones ante el poder. Sentimos impotencia porque se ha impuesto la impunidad que es una forma vergonzosa de corrupción y abdicación de los principios. Sentimos vergüenza porque el dictador ha muerto y es considerado como un héroe por el Ejército chileno, que está todavía en deuda con el legado de Prats y Schneider. Sentimos infinito dolor por aquellos que dejaron de tener voz, y sus familiares que seguirán clamando por justicia y reparación.

5. La Asociación Americana de Juristas, Rama Chilena, institución comprometida con los valores del respeto a los Derechos Humanos y su defensa, llama a los jueces y magistrados del Poder Judicial a reflexionar sobre su responsabilidad de hacer justicia y proseguir con celeridad en la investigación de las querellas pendientes, para que por lo menos sean de una vez condenados los cómplices y encubridores de los crímenes y violaciones a los Derechos Humanos, pese a que el máximo responsable de su ejecución nunca haya sido condenado.

6. Pinochet ha muerto, pero la batalla contra la impunidad no ha terminado. Los abogados de los Derechos Humanos y la Rama Chilena de la Asociación Americana de Juristas se comprometen con más fuerza a continuar su lucha para que en Chile pueda existir una democracia en que impere de verdad el respeto a los Derechos Humanos y se imponga la verdad y la justicia.

Asociación Americana de Juristas. Rama Chilena

Graciela Alvarez Rojas                                      

Vicepresidente                                                    

Fabiola Letelier

Presidente

Juan Subercaseaux

Secretario General

Ramón Vargas

Director

Manuel Jacques

Director


DESDE VENEZUELA ME LLEGA UN POEMA

Camino  al  infierno

Te fuiste sin honores,

por la puerta de atrás

de la historia de América.

Huiste sin dar la cara,

por los muertos,

los desaparecidos,

y los torturados de chile.

Te llevaste el dolor

de quienes no pudieron

rescatar a sus hijos,

hijas,

padres,

madres,

hermanos,

hermanas,

esposos y esposas.

Te llevaste con tu maldad

el destino de quienes quedaron

sembrados para siempre,

en el sagrado suelo chileno,

que florece eterno con la sangre

de sus hijas e hijos gloriosos.

Te fuiste solo,

con el desprecio profundo

de los pueblos del mundo.

Enfrentaras por fin

la justicia divina.

Cobarde,

te fuiste con el rechazo eterno

de la gente de buena voluntad.

No pudiste llevar contigo

el oro y los millones

guardados como botín,

en bóvedas de bancos extranjeros.

Te fuiste,

al encuentro del infierno,

a encontrarte con los tiranos,

con los fascistas,

con los asesinos implacables

de los pueblos que luchan

y sueñan con su liberación.

No valdrá el falso Te Deum,

ni las misas compradas y falsas.

Al diablo dictador,

lacayo imperialista,

mercenario terrorista,

Hasta nunca asesino.

Criminal irresponsable,

traidor del pueblo y de Allende,

te vas sin honores,

por los abismos oscuros

del implacable destino.

No eras eterno e invencible,

como te lo hizo creer el imperio.

Marchaste hoy hacia el olvido,

Hacia las profundidades del infierno.

Obed Juan Vizcaíno Nájera.

Maracaibo- Venezuela.

12 de diciembre del 2006


UNA, ENTRE MUCHAS CARTAS Y NOTAS QUE HE RECIBIDO

Maximo:


Ayer pense en ti y en varios amigos chilenos pero fuiste tu el que me dio la noticia casi telepaticamente.  Yo abri mi correo pero no lo pude leer.
Estaba con mis sobrinos que me pedian jugar y de pronto vi tu nombre: NO (por Maximo Kinast) y senti un palpito y automaticamente prendi la television chilena, era verdad. SE MURIO.

Yo quede con rabia, y me imagino como quedaran ustedes.

Ahora con calma abri tu correo y lo lei y tienes toda la razon.  Ayer vi television chilena hasta las dos de la madrugada.  Y sigo pensando lo mismo.
 Este sujeto no puede ser enterrado con honores de estado ni puede recibir los honores militares.  Este tipo deberia ser enterrado y disculpa la expresion pero deberia ser enterrado como perro no como ser huimano porque de humano no tiene nada.  Pense que si algo iba a tirar la gente era piedras al carro que transladaba su cuerpo, del hospital a la escuela militar.  Que maricon, refugiarse hasta de muerto en las faldas de los militares.

Maximo no sigo escribiendo porque ya me estoy molestando.

Un abrazo;

Yovanna

CHILE EN EL CORAZÓN

A Pablo Neruda, con Chile en el Corazón
Rafael Alberti
La Insignia



No dormireis, malditos de la espada,
cuervos nocturnos de sangrientas uñas,
tristes cobardes de las sombras tristes,
violadores de muertos.

No dormireis.

Su noble canto, su pasión abierta,
su estatura más alta que las cumbres,
con el cántico libre de su pueblo
os ahogarán un día.

No dormireis.

Venid a ver su casa asesinada,
la miseria fecal de vuestro odio,
su inmenso corazón pisoteado,
su pura mano herida.

No dormireis.

No dormireis porque ninguno duerme.
No dormireis porque su luz os ciega.
No dormireis porque la muerte es solo
vuestra victoria.

No dormireis jamás porque estais muertos.

JOAN GARCES: "PINOCHET SE VA DE ESTE MUNDOCOMO FUGITIVO DE LA JUSTICIA"

Fuente: www.elclarin.cl/index.php?option=com_content&task=view&id=5002&Itemid=972

 ENTREVISTA AL DR. JOAN GARCES

Madrid.- "Augusto Pinochet se despide de este mundo como un fugitivo de la justicia", sostuvo el abogado Joan Garcés, quien a finales de la década pasada impulsó en España el primer juicio contra el general que derrocó al presidente constitucional chileno, Salvador Allende, el 11 de septiembre de 1973.

El abogado valenciano Joan Garcés fue uno de los asesores personales más cercanos a Allende, lo que le convirtió en testigo de excepción de la época más trágica de la historia contemporánea de Chile. El golpe de Estado encabezado por Pinochet, el bombardeo del presidencial palacio La Moneda y el asedio de las fuerzas militares y empresariales al gobierno socialista fueron acontecimientos que vivió y sufrió en persona.

Desde su salida clandestina de Chile, Garcés se convirtió en una de las voces más acreditadas del exilio y del ideario de Salvador Allende, hasta el punto de que en 1998, él mismo, acompañado de un grupo de abogados e intelectuales, impulsó desde Madrid el primer proceso judicial contra el ex dictador chileno, que derivó en su primera detención en Londres.

A unas horas de la muerte de Pinochet, Garcés explicó a La Jornada lo que representó su régimen y lo que queda por hacer en el futuro para alcanzar el viejo sueño de justicia y reparación a las decenas de miles de víctimas de la represión de la dictadura chilena.

­¿Qué representa para usted la muerte de Augusto Pinochet?

­Que una persona fallezca a los 91 años de un ataque al corazón no me merece en lo personal ningún comentario. Lo interesante es el contexto: deja detrás un legado de símbolo de una de las fases más negras y represivas de la historia de los pueblos hispánicos, en particular de América Latina. La destrucción en sus raíces de la estructura republicana y democrática del Estado de Chile va a necesitar todavía muchos esfuerzos para superarla.

"Pero también hay que agregar que Augusto Pinochet se despide de este mundo en circunstancia de que es un fugitivo de la justicia, con órdenes internacionales de detención cursadas a Interpol desde varios tribunales de justicia y bajo arresto domiciliario en su propio país por otros crímenes".

­¿Esta muerte le ha hecho recordar aquellos días de la toma de La Moneda, cuando estaba tan próximo al presidente Allende y al propio Pinochet?

­Primero quiero señalar que nunca tuve ocasión de conocer personalmente a Pinochet, ya que mi contacto era con su superior, el comandante en jefe del ejército en aquel momento, que era el general Carlos Prats, a quien Pinochet mandó asesinar en 1974 en Argentina.

"Digamos que yo nunca he sostenido ningún tipo de sentimiento personalizado respecto de Pinochet. Siempre lo he visto de la forma más objetiva, desde el punto de vista de su responsabilidad política al haber impedido que el 11 de septiembre de 1973 el presidente Allende convocara un referéndum nacional para que democráticamente los ciudadanos decidieran en las urnas el camino que querían seguir. El tenía conocimiento de la intención del presidente de dar ese mensaje al país, así que adelantó el golpe de Estado para evitar este pronunciamiento.

"De modo que su responsabilidad política en la interrupción del desarrollo político del país es única y singular, como también lo es su responsabilidad como jefe máximo de la estructura criminal que estableció a partir de esa fecha, que solamente la hemos logrado romper a partir de la colaboración judicial internacional desde 1998".

­¿Cree que para superar la división en la sociedad chilena es imprescindible que se haga justicia con las víctimas de la represión?

­Lo importante de situaciones de crisis en los países es la manera en que busca resolver esa situación. Hay maneras civilizadas y bárbaras. Hay maneras democráticas que salvaguardan los derechos fundamentales de las personas, y hay criminales. Digamos que Pinochet aprovechó una coyuntura de crisis política para hacerse con el poder a sangre y fuego e implantar una dictadura extraordinariamente represiva en lo social, en lo económico, en lo político y también en lo que se refiere a los crímenes comunes.

"Los crímenes los cometió una estructura organizada, que tenía al frente a Pinochet pero en la que colaboraban otras personas, algunas de ellas acusadas ante distintos tribunales. Así que lo que cabe es esperar a que continúen esos procesos, de forma que la desaparición del jefe de la banda no interrumpa el trabajo de la justicia. La exigencia de justicia es natural y va a continuar. Los efectos de hacer justicia son positivos para toda la sociedad".

­¿Qué añade al historial delictivo de Pinochet los recientes hallazgos sobre presuntos hurtos al erario público chileno?

­Una vez más, gracias a las investigaciones que se han hecho desde fuera de Chile también ha sido descubierto lo que muchos pensábamos pero que ellos negaban: que fue el gobernante más corrupto de toda la historia de Chile. A nivel histórico de Chile no ha habido ningún responsable político que haya cometido los latrocinios que él cometió.

"De modo que hay coincidencia en ambos niveles: crímenes de lesa patria, contra el sistema democrático y republicano, contra el derecho a la libertad y a la vida, y crímenes contra el erario público. Pinochet no dejó de explorar ninguna de esas vías.

"Hay procedimientos civiles abiertos que afectan a algunos familiares de Pinochet, eso naturalmente seguirá, pero lo que se ha extinguido ­con su muerte­ es la responsabilidad penal individual, pero no la civil, que puede afectar sin duda a sus familiares".

­Usted que vivió aquellos años junto a Salvador Allende, ¿por qué cree que daba tanto miedo el proyecto político que representaba?

­Eso lo definió claramente Henry Kissinger, cuando era secretario de Estado de Estados Unidos en aquellos años: era una revolución que avanzaba con más democracia, participación social y mayor respeto a las libertades que ninguna otra. Eso no les gustaba nada, evidentemente, a los partidarios de mantener las estructuras tradicionales. Era una vía nueva y un ejemplo para otros países de la región, incluso de Europa, y eso lo quisieron estrangular haciendo un escarmiento sobre el pequeño país latinoamericano.

"Pero la voluntad de los pueblos latinoamericanos de desarrollo social y democrática no la pueden apagar. La pueden, si acaso, contener temporalmente por la vía de la represión, pero son coyunturas que dejan paso a otras circunstancias y otras generaciones siguen adelante con los mismos ideales. Pinochet representó un dique temporal mantenido de manera sangrienta, pero es evidente que ese dique no podía ser indefinido y los hechos han demostrado que no lo ha sido".

EL MUERTO DEL QUE TODOS HABLAN

Por Raul Wiener
Lima - Perú

El tirano jugó los últimos años de su larga vida a burlar la justicia que iba cercándolo cada vez más y nunca llegó a sentenciarlo.

Desde la detención en Londres, el viejo general descubrió que se había acabado su tiempo y cambió su objetivo: no dejarse condenar por sus crímenes y morir en algún momento en la ambigüedad en la que pudiese decirse que ningún juez lo encontró culpable.

Claro que el hombre que tenía tanta familiaridad con la muerte de los otros, sufría a su vez de pánico de enfrentar la suya propia. Por eso se moría de a pocos y no terminaba de morirse.

Y creía que sus medias muertes podrían sacarlo del marasmo de sus decenas de juicios y causas pendientes.

Todo caía delante suyo: inmunidades, impunidades, respeto por sí mismo y por sus familiares. Todo con tal de evadir la justicia y demorar la muerte.

¡Cuánto crece su rival que enfrentó de pie su hora histórica, frente al general asesino fingiendo demencia, hospitalizándose el día del juicio, haciéndose el tonto cuando le descubrieron las cuentas millonarias en el extranjero, echando culpas a Conteras que nunca hizo honor a su apellido...

Pinochet no fue sólo un genocida y un corrupto, sino sobre todo un cobarde que jamás asumió un verdadero riesgo:

· se plegó al golpe a último momento, porque se dio cuenta que no podía evitarlo, y desde allí se convirtió en el peor de todos los golpistas;

· no sabía que hacer con la economía después de Allende, y la entregó al control de los alumnos de Milton Friedman;

· no pudo detener el apetito de la burguesía que hizo de ese país uno de los más desiguales del mundo, aprovechando la cobertura del autoritarismo, y convirtió a los pobres chilenos en invisibles, y se contentó con que le dieran su premio en dinero por los servicios prestados;

· no fue capaz de asumir los costos de su derrota en el referéndum de 1988, y se aferró a la jefatura del ejército por diez años para protegerse de la democracia;

· no tuvo un solo gesto de dignidad o patriotismo, cuando los españoles ordenaron detenerlo, y se quedó dos años en las prisiones inglesas;

· se respaldó en las debilidades de la Concertación gobernante para tratar de conservar un puesto de senador e intocable, hasta que algunos jueces valientes empezaron a romper los muros que lo protegían.

Este es el muerto por el que lloran las señoras rubias (aunque lo sean con su propio dinero) en las calles de Santiago. Los momios están de duelo por su salvador, su protector y el que no se hizo bola para matar a 6 mil chilenos del otro lado de las vallas sociales y políticas, a pesar de que dicen que no hubo resistencia.

El muerto que celebran los que lo sufrieron en la cárcel, la tortura, el exilio, los familiares muertos y desaparecidos, el “éxito económico” que se olvidó de las mayorías.

El hombre que dividió una nación un 11 de septiembre y que la mantiene escindida 33 años después. Una división que –a su manera- también existe entre nosotros.

12.12.06



Raúl W.

CARTA DE CRISTINA CASTELLO

Queridos amigos,   

Viví intensamente el día histórico de la muerte de Pinochet, que asesinó a más de 3.100 personas y torturó a otros 27.000 seres humanos que soñaban, amaban, luchaban. Muchos de ustedes lo saben: en el mismo momento empecé a comunicarlo, estremecida y tratando de que, sin embargo, las neuronas no dejen de funcionar.   

Paradojalmente, murió el Día de los llamados “Derechos Humanos”; y digo llamados pues comer, educarse, soñar y tener derecho a la vivienda, a la salud y a la esperanza, son también derechos humanos, absolutamente ignorados por la mayoría de los gobiernos.  De todos modos, quizás la fecha de la muerte del tirano sea un guiño de la vida. Quizás esa sea -apenas y tanto-  la luz de una luciérnaga en medio de la noche, ya lo dije, ya lo escribí. Celebremos. Celebremos para reforzar nuestro compromiso.  Para que un día la sonrisa del mundo acaricie a los desesperados.  Por justicia, por paz, por libertad, por niños que sonrían, por viejitos que puedan ser sabios y no mendigos, por cada uno de los desaparecidos de Chile y del planeta, de pie frente a sus corazones. Luchemos por un mundo sin amos ni esclavos.  

Celebremos. Pero no olvidemos que la lucidez es un estado de gracia. Y más necesario que nunca, en estos días. No olvidemos que el criminal Pinochet murió porque era un anciano. Ojalá nuestros padres, sembradores de vida, hubieran vivido hasta los 92 años. No olvidemos que Pinochet murió sin ser castigado y que la muerte que sembró durante su tiranía no fue siquiera resuelta por la Justicia.   

No olvidemos, pero no por odio, –sentimiento que no conozco y sí conozco el desprecio hacia los monstruos- a nuestros propios desaparecidos en Argentina.No olvidemos a nuestros propios verdugos.   

Quisiera que se analizara cuántos saben en Argentina, la "perfección" de la crueldad que cometieron Videla, Massera, Agosti y los que siguieron.Cada vida y todas las vidas son  importantes.  Pero no olvidemos que en Argentina tuvimos 30.000 desaparecidos, quienes  también habían sido torturados.  

No olvidemos que tuvimos miles más miles de otros torturados de los cuales, algunos, pudieron seguir viviendo, marcados para siempre por el horror. Las situaciones de los países son otras. Cada uno tiene su marco de acción, su historia, su economía (llamémosla de alguna manera). Cada uno tiene sus monstruos. Pero no quiero que la memoria me traicione en estas cosas, aunque pueda olvidar lo insignificante.

Yo no olvidaré jamás a los genocidas argentinos. Como a ninguno de los que hubo (y hay) en el mundo, quienes siguieron el "ejemplo" de Franco, de Hitler.... La trascendencia internacional como genocida que -felizmente- tiene en el mundo el asesino Pinochet, es un fenómeno a estudiar y a analizar. Y es un fenómeno a estudiar por qué no es tanta la repercusión que tienen en el mundo –y aún en nuestra América-  los otros criminales, responsables del mayor genocidio del siglo pasado en América  Latina.  

Hablo de Argentina. Hablo de Videla, Massera y Agosti, como miembros de las primeras juntas dictatoriales, hablo de Luciano Benjamín Menéndez en Córdoba, del otro asesinísimo Ramón Camps… y siguen las firmas de esta galería del horror. De todo modos,  digo esto por la fuerza de la pasión, a la que no quiero quitarle la de mi conciencia. 

Quisiera agregar más información, pues –aunque mi ser es el de poeta- tengo 30 años de una trayectoria fuerte en periodismo. Entonces, desearía aportar más datos y apoyarme en informaciones más concretas. No puedo hacerlo, no tengo tiempo ahora. Tengo muchas luchas personales, y necesito terminar mi poemario donde la condición humana será exaltada como en cada respiración de mi vida. 

Develé demasiadas máscaras en mi trayectoria en los medios gráficos de más venta, en la radio, en la televisión, y con mis alumnos. 

Entonces, como periodista, soy una exiliada en mi propio país.Es el precio de nunca haber dado un paso al costado.Y no lo daré. Pensemos en esto de los genocidas argentinos, pensemos en la repercusión de Pinochet en el mundo. Sepamos las razones. Nos ha sido dada la posibilidad de la inteligencia.

Y nos ha sido dado el corazón. No podemos desoír ese regalo.  Un abrazo en la vida de todos, en el Bien, en la Bondad, en la Belleza y en la Inocencia. 

Y como ya lo he escrito, pensemos en las palabras de Tencha Allende, frente a las cenizas de su marido. 

“No son restos, dijo, son semillas”. 

Por las semillas y por la siembra, 

Cristina Castello 

http://www.cristinacastello.com 

ROMPER EL SILENCIO CON LA MUERTE DE UN SATRAPA

Por Tito Alvarado

Hace unos minutos he colgado el teléfono, ahora escucho música de allá, los Jaivas me traen Melodías con aires de ausencia. La voz de un compañero y amigo me dice que anoche (10 de diciembre, día internacional de los derechos humanos) murió el innombrable. Murió de muerte natural para Vergüenza de la escuálida democracia que fue incapaz de juzgarle por sus numerosos y prologados crímenes.

Es hora de romper mi silencio. Me ha ocurrido que luego de hacer un largo viaje por tierras del Quebec, me he puesto a recorrer miles de páginas escritas, para cerciorarme de estar vivo y también para buscar nuevas respuestas a las viejas preguntas.

Sucede que he terminado con el alma al borde del abismo, se acumulan problemas no resueltos, se mueven los hilos del poder para mantenerse en el poder y como un rayo de esperanza se levantan las voces de los pueblos con las propuestas de cambio. Las noticias a diario me dicen que es la hora de América latina y que esta hora ha de ser definitiva: o cambiamos las reglas del juego juntos o sucumbimos todos.

No soy de los que se alegran con victorias piñuflas, que los dolores y injusticias no se apagan con victorias de un día sino con transformaciones profundas, las imprescindibles para hacer de verdad humana la vida, para desarrollar las potencialidades de todos y construir un destino de hermanos.

Este silencio que ahora rompo me ha permitido reiterarme en mis convicciones. Ha sido un silencio de observación, de acumulación, de trabajo y de certezas. Quizá la primera de ellas sea coincidir con lo que una vez dijera el Che: hay que disparar hacia adelante, pero de vez en cuando hay que hacerlo hacia los lados.

El imperio es una cosa gelatinosa, una institución que mancha todo lo que toca y toca sin que se note de inmediato. La pregunta es ¿hasta qué punto quienes luchamos por los cambios estamos corroídos por la ideología del imperio? La respuesta más que palabras debe ser escrita en hechos siempre nuevos.

Acaba de morir el más cruel, el más sanguinario, el más ladrón, el más traidor, el más astuto para no enfrentar la justicia, también ha muerto nuestra mayor vergüenza, su muerte nos deja el alma desnuda. 

Allí están los que le rendirán honores a quien honor no tuvo; allí están los que han de mirar para otro lado sin atreverse a mirar de frente las verdades que la larga vida de este sátrapa nos enseña con nuestra sangre; allí están quienes se sentirán burlados por la muerte del que nunca enfrentó la justicia; allí está la justicia de Chile, que ayer lo apoyó, que en general lo apoya todavía, salvo las honrosas excepciones; allí están los criminales de uniformes intactos en su traición, intactos en su deshonor, intactos en su poder paralelo y sobretodo allí estamos los pocos o los muchos que no vacilaremos en ir a su tumba para escupirla y en ese gesto nos pagaremos un muerto, un torturado, un preso desaparecido, un fusilado, una compañera violada, un exiliado, un relegado, un preso, un exonerado.

Hoy es la hora de que la verdad toda salga a flote y también es la hora de saber quienes somos quienes, que la muerte de este canalla nos sirva para decir este soy yo, y en este gesto, reconocernos con el hermano, reconocernos en el dolor y unirnos para consolidar el cambio, los cambios que chile necesita.

Es la hora de decir basta de corrupción, basta de entregar el país al imperio, basta de injusticia, basta de postergar soluciones y sobretodo basta de creer en quienes administran el modelo. Es hora de juntar nuestra fuerza y hacer camino nuevo.


Tito Alvarado
pcsur@aei.ca
tito.alvarado@proyectoculturalsur.org
www.proyectoculturalsur.org
www.proyectoculturalsur.org/titoalvarado

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