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Máximo Kinast Avilés

EL DIÁLOGO

Escribe Patricio Valenzuela - Stgo. 24.08.11

(Enviado por Louis Casado)

La coalición gobernante ha descubierto una nueva categoría sociológica. Antes era la lucha de clases, ahora es el diálogo de clases. Dialogar es la palabra clave, una especie de mantra adormecedor, un ejercicio catártico de unidad.

 

Es por eso que el presidente Piñera se dolía ayer de que mientras muchos chilenos se esfuerzan y trabajan porque el País crezca; otros trabajan con mucha fuerza y dedicación para que Chile, no crezca, no progrese. Luego  el Ministro de hacienda –no se sabe si entre asustado o provocativo-, desafiaba a los chilenos que; si querían cambiar el Gobierno, debían hacerlo por la vía de las urnas (electorales se entiende).

 

Y yo me preguntaba. ¿Cómo tragarse todos estos sapos? Por ahora dejemos pendientes estas visiones, e imaginemos que aceptamos  esta invitación al diálogo:

 

1.- Dialoguemos por ejemplo acerca de   llamar a un Plebiscito vinculante e informado en que el País, se pronuncie acerca de un conjunto de materias fundamentales para la buena convivencia nacional; que es el motivo de la andanada de protestas que tienen al País conturbado y que seguirán existiendo, en tanto se insista en mantener criterios herméticos rígidos y autoritarios.

O una Asamblea constituyente, que de origen a una nueva y moderna Constitución democrática, que refleje la voluntad de todo el pueblo chileno.

 

2.- O, podemos dialogar también, acerca del derecho a una educación pública de excelencia gratuita y no discriminatoria. (Cosa que hace ya tres meses  el movimiento estudiantil esta intentando hacer, con los resultados ya conocidos por todos).

 

3.- O, de la renacionalización de la minería (no solo del Cobre, también del Oro, Litio, Molibdeno etc.). Para que sus cuantiosos excedentes se distribuyesen en función del bien común, el desarrollo equitativo y armónico, donde florezca el conocimiento, las Universidades, la investigación científica y tecnológica, el arte, la cultura y la dignidad para todos los chilenos.

 

4.- O –si se prefiere- acerca de energías limpias. No la visión estrecha de un crecimiento obsesivo, sin más sentido que depredar la naturaleza, envenenar o dañar el equilibrio medio ambiental y en definitiva avanzar a pasos agigantados al colapso de nuestro habitat. A cambio de concentrar la riqueza y el poder en un puñado de transnacionales.

Creo que ha llegado la hora de  reflexionar en conjunto, acerca de un nuevo paradigma de desarrollo posible y alternativo, de decrecimiento no utilizando aquellas fuentes energética que dañan la naturaleza y construyendo un modelo de desarrollo equitativo y justo, que respete la naturaleza y la pacha-mama, y se corresponda con sociedades verdaderamente democráticas participativas y sustentables.

 

5.- O de la justicia en la distribución de las oportunidades, donde todos los jóvenes de esta tierra, puedan desarrollar sus talentos,  proyectándose hacia una vida plena y digna sin deudas y sin que la educación o calificación profesional sea una barrera infranqueable y un “bien que se trance en el mercado.”

 

6.-O dialoguemos acerca del derecho a una  salud pública digna y de excelencia, sin discriminaciones odiosas, a la cual tienen derecho todos los chilenos.

 

¿Existe en algunos de estos puntos una mínima posibilidad de diálogo? ¿No hay a priori una barrera insalvable de segmentación mental y social de dos mundos excluyentes  que ellos han construido?

 

Pienso honestamente que sería un diálogo de sordos, y que Piñera seguiría doliéndose de la impertinencia de exigir estos cambios;  populistas y regresivos, en un momento en que estamos creciendo casi al 6%, es decir, -corregimos- están creciendo: los Srs:  Matte, Angelini, Luksic, Paulman, Piñera, Cueto, Solari y las grandes Transnacionales Españolas, Canadienses y Norteamericanas (que ni siquiera pagan impuestos y son expertos en la ingeniería de la elusión y evasión),  ahítas de sudor y sangre, y que -como las garrapatas en primavera,- tendrían que reventar, para que migajas de ese chorreo,  salpique o revierta sobre los sectores pobres, -que por fin, aunque de una manera kitch-, podrían imitar los patrones de consumo, de estas capas, que -por algún derecho divino(¿) o natural- (¿), merecen gobernar los Países o -en última instancia-, el mundo.

 

O el Ministro de Hacienda por su parte, esperaría las próximas elecciones seguro  que sus antecesores hubiesen hecho bien el trabajo de arquitectura mental, cuyo castillo (de arena), lleva ya casi 40 años. Les asiste  la plena confianza que podrían profitar por mucho tiempo más de los petroglifos grabados por  el machaqueo cultural desde las familias, las escuelas, los colegios confesionales, las  Aulas, los medios de comunicación, etc.,  construyendo  subjetividades/basura, conciencias/basura, culturas/basura; todo lo cual está en el basamento filosófico de su paradigma neoliberal “que el egoísmo de todos revertirá en beneficio de todos”.

 

En ese contexto se puede entender mejor el circo de la futbolización masiva el onanismo del emprendimiento y del consumo, el solipsismo de un disfrute competitivo solitario y egoísta.

 

El Ministro sabe que en la medida que estas figuras hayan calado profundamente en las conciencias, seguirán reinando en las urnas.

 

¿Será que el  Chile de hoy comienza a despertar y a sacudirse  tanta estupidez?

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