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Máximo Kinast Avilés

La derecha no ha aprendido la lección de los derechos humanos y le arrastra el poncho al mundo civilizado y democrático


 

Con su máxima: ‘por el dinero, hasta la vida damos”, la derecha ha comenzado a ordenar a sus ‘socios uniformados’ mostrarse con armas en ristre para que el país pierda la esperanza de contar con una democracia real, justa y solidaria. El mundo mira con ojos críticos la conducta del gobierno piñerista-aliancista.

 

Arturo Alejandro Muñoz

 

“SI NO BAJAN la marcha de esta tarde, no me hago responsable por los muertos”. Con esa frase despidió a Camila Vallejo, presidenta de la FECH (Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile), el señor Rodrigo Hinzpeter Kirberg, ministro del interior, jefe de gabinete del gobierno de Sebastián Piñera, al terminar la reunión de emergencia realizada en La Moneda a solicitud del mismo ministro. 

 

Hay formas y formas de gobernar. Una de ellas es la que utiliza la derecha, como comprobamos este 04 de agosto, fecha en la cual Santiago se convirtió en ciudad sitiada por policías armados como si fuesen a una guerra. Eso hizo feliz a Pablo Zalaquett,  alcalde de Santiago, hombre de escasas luces, asunto que ya había confirmado durante la visita a Chile del mandatario norteamericano Barack Obama, a quien “persiguió” de manera desalada (y ridícula, hay que anotarlo) por toda la ciudad para entregarle unas llaves que, seguramente, el afroamericano debe haber enviado a bodega de la Casa Blanca.

 

Ayer, luego de  constatar que la acción represiva ordenada por el gobierno logró cerrar la Alameda de las Delicias, bajar las cortinas de casi el 90% del comerció y suspender el tránsito vehicular, todo ello a lo largo de la jornada, el inefable edil UDI Zalaquett manifestó a la prensa:“no estoy arrepentido”, refiriéndose a la brutal acción de carabineros contra muchachos y chiquillas adolescentes que, bien sabemos, iban “armados” con dos cuadernos y un lápiz, pero que impetraban “educación de calidad, pública y gratuita”, repitiendo con enorme convicción y justicia lo mismo que hace ya seis décadas declarara el entonces presidente Pedro Aguirre Cerda. ¿Habrá que prohibir a nuestros alumnos y alumnas estudiar el gobierno de Aguirre Cerda porque este atenta contra el ‘bolicherismo’ económico al que gobiernos del duopolio Alianza-Concertación sometieron  a la educación desde el año 1990? Hoy, la Concertación dice estar arrepentida de sus pecados veniales y capitales en esta materia, pero la derecha no muestra dolor alguno,  por el contrario, desea profundizar las mesas de negocio subsumiendo a la Educación en el pantano de la banca, las financieras y el apartheid social.

 

Extraña es la forma en que la derecha entiende la política, la gobernabilidad y la democracia. No se habitúa a otro estilo; no entiende que puedan existir formas civilizadas y pacíficas para administrar un país. Tampoco entiende (ni acepta) que las mayorías ciudadanas sean quienes delineen el quehacer de una nación. La derecha –digámoslo sin ambages- cree a pie juntillas solamente en la fuerza, en el garrote, en la imposición de órdenes a través de las armas pero jamás mediante las ideas, porque carece de ellas a la hora de confrontarlas con las que posee la población.

 

Nuestros actuales representantes “aliancistas” gustan de una democracia que esté ‘protegida’ de la democracia misma, vale decir, enemiga de la voluntad y soberanía popular, de la igualdad ante la ley y el estado…ese tipo y estilo de gobierno totalitario y clasista agrada a la derecha y a sus empleados que visten uniformes, los que acostumbran gritar: “usted no piense, sólo obedezca”. Pero, la conjugación de ese verbo no está referida a la ley, sino al patrón, al amito de turno que, por cierto, debe ser ciegamente obedecido sin derecho a réplica ni cuestionamiento porque si  ello ocurre, entonces –para la derecha- significa que hay comunistas en derredor.

 

Este bloque político -fundamentalista en lo económico y feudal en lo social- esperó 20 años para acceder al gobierno; y ha demorado sólo catorce meses en demostrar que tal responsabilidad le quedó grande. Hoy, en La Moneda, ya barruntan que electoralmente se le viene la noche a  la ‘Coalición por el Cambio’; quizá debido a ello decidieron mostrar –tenuemente, es cierto- parte de su equipo de reserva, ergo, soldados y marinos apareciendo de manera fugaz (pero con armas en ristre) en algunos puntos de Chile en medio de las movilizaciones estudiantiles, como para que tomemos nota respecto a que las fuerzas armadas siguen siendo, en estricto rigor, partes vivas y activas del mundo beato y clasista que conforma a la derecha criolla.

 

Esa presencia fugaz de fuerzas armadas a media tarde del día 04 de agosto, se puede explicar no solamente por el inmanente espíritu derechista amante de la sedición y el totalitarismo, sino, también, porque la incapacidad del actual mandatario, la ineficacia e ineficiencia de sus equipos ministeriales y de gobierno interior, han provocado un trastabille de tal magnitud que es factible asegurar que existe una preocupante crisis de gobernabilidad, provocada por las impopulares medidas efectuadas por la administración de Sebastián Piñera.

 

Lo acaecido el jueves 04 de agosto podría constituir el prolegómeno de lo que todos tememos: un estallido social de enorme magnitud y duración, cuyo final es impredecible, aunque bien puede ser imaginado si nos atenemos a lo sucedido en otros lugares del mundo, donde un viejo líder y ‘faraón’ terminó encerrado en una verdadera jaula de zoológico ante los tribunales de justicia.

 

Hoy día, guste o disguste a los fundamentalistas de la derecha chilena, ningún país del planeta contradice las razones que han movido al estudiantado nacional a parar sus actividades y salir a las calles en defensa de su educación y de su futuro, lo que equivale a decir que luchan por la prosperidad de la patria. Ningún gobierno civilizado acepta ni avala la actitud de la administración Piñera en cuanto a golpear y reprimir con inusitada violencia a los jóvenes, pues ello se lee en el extranjero y en todas las organizaciones supranacionales (ONU, OEA, UNICEF, etc.) como un artero y brutal ataque a los derechos humanos, ya que la propia UNICEF cataloga a la educación como uno de los principales derechos del ser humano, y el propio presidente Barack Obama ha determinado prohibir el ingreso a los Estados Unidos a quienes sean violadores de, precisamente, los derechos humanos.

 

Algo que, obviamente, ya debería preocupar a Piñera, Hinzpeter, Zalaquett, Gordon y los demás…pues parece improbable que hayan olvidado lo que acaeció al genocida y ladrón Augusto Pinochet cuando decidió viajar a Inglaterra para dar una vueltecita por la City y aprovechar de tomar tecito con doña Margaret Thatcher.

 

 

Politika

www.laizquierda.cl 

La Izquierda designa a quienes no admiten ningún derecho a veto por sobre la voluntad del pueblo soberano

 

 

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