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Máximo Kinast Avilés

Política

¡ASAMBLEA CONSTITUYENTE!

 




Escrito por Juan Pablo Cárdenas S.

miércoles, 30 de mayo de 2007

Enviado por Luis Casado

El fracaso de la iniciativa de otorgarle voto a los chilenos que viven en el extranjero, cuanto aquella que se proponía modificar el sistema electoral, reiteran que la actual Constitución no sólo es ilegítima en su origen sino en su mismo contenido. Aunque existe una evidente mayoría que reclama estos cambios, la legalidad pinochetista que todavía nos rige se demuestra exultante en sus trampas y en la imposibilidad de derogarla o modificarla severamente.

Las enmiendas hechas a este texto durante los largos 17 años de Transición, y que culminaron con la firma de un texto cosméticamente corregido por el Presidente Lagos, sólo indican la incapacidad de nuestros últimos gobiernos para enfrentar a los sectores políticos y grupos fácticos que se favorecen de una normativa antidemocrática. Con mucha razón, hay quienes concluyen que en el oficialismo predominan quienes se sienten cómodos con el sistema binominal, justamente por la excusa que en el Parlamento éste les ofrece para perpetuar el modelo económico, la concentración escandalosa de la riqueza, la postergación de las demandas sociales y la cupularidad de la política.

Con entusiasmo debemos recibir, entonces, la iniciativa de un grupo de demócratas que convocan a la suscripción de un manifiesto a favor de una Asamblea Constituyente que, tal como en otros países del continente, elabore un nuevo Texto Fundamental refrendado por el pueblo. Aunque esta demanda es antigua, esta vez se propone a los ciudadanos que en las próximas elecciones, junto con marcar su voto, anoten “Constitución Democrática Ahora” lo que no invalida el sufragio emitido. De esta forma puede quedar en creciente evidencia una de las demandas nacionales más consistentes, toda vez que los convocantes se proponen exigir la contabilidad de las papeletas con dicha leyenda. Una experiencia similar patrocinada por los estudiantes colombianos culminó con una Constitución que se estima un modelo en América Latina. Imaginamos que universitarios y secundarios chilenos tienen una oportunidad histórica de hacer propia esta iniciativa que, con una nueva Constitución Política del Estado, abra la posibilidad de contar con políticos que representen verdaderamente a la nación y se comprometan con los cambios económicos, culturales y sociales ahogados por el autoritarismo vigente.

Lo anterior deberá estar acompañado por la movilización social, la protesta en las calles y la rebeldía cotidiana de los auténticos demócratas. El movimiento “pingüino” las espontáneas manifestaciones en contra del Transantiago y otros tantos eventos nos confirman que, cuando no hay respeto a la soberanía popular, la única forma de estimular los cambios y remecer la inercia culpable de los políticos es manifestarse de muchas y contundentes maneras. De estos pueden dar cuenta los otrora manifestantes contra la Tiranía y que hoy duermen en los laureles de la alternancia de los mismos de siempre, el cuoteo partidario y la corrupción que ya se hace tan impune como muchos de los crímenes de la Dictadura Militar.

Quienes se rotan en La Moneda , en las cámaras legislativas e, incluso, en los tribunales es hora que sientan el desdén ciudadano, la vigilancia de los medios de los medios de comunicación dignos y el repudio de los regímenes democráticos del mundo para sacarlos de la complacencia con el orden injusto que hemos heredado y que ni siquiera la bonanza económica logra alterar sustantivamente. La propia Presidenta de la República que tan acertadamente fustiga a los “agoreros del pesimismo” debe asumir que después de 17 años y 4 gobiernos del mismo signo la peor manifestación de derrotismo es renunciar a una constitución democrática en su origen y contenido. Definida por una asamblea constituyente y no por un puñado de militares y civiles abyectos.

PARTIÓ EL MOVIMIENTO CIUDADANO POR UNA ASAMBLEA CONSTITUYENTE PARA CHILE

por Redacción PiensaChile

http://piensachile.com/ 

miércoles 30 de mayo de 2007


Con las palabras introductorias del vicepresidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile, Eduardo Arancibia, se dio la partida, el pasado 24 de mayo, a la formación de un movimiento ciudadano que se propone demandar la convocatoria a una Asamblea Constituyente.


En el evento, que repletó la Sala de Plenarios de la FECH en Santiago, se
discutió un documento – borrador en el que se postula “una nueva Constitución
Política del Estado en la que se garanticen los derechos humanos, económicos y
sociales, restableciendo la soberanía nacional a manos del pueblo de Chile”.


El abogado Roberto Garretón explicó la imposibilidad de reformar la actual
constitución pinochetista en el marco del actual sistema político chileno y
describió el proceso desarrollado en Colombia que, tras una propuesta de la
Federación Universitaria, obligó a las autoridades a convocar a una consulta a
todo el electorado, en la que obtuvo amplia mayoría la opción de convocar a una
Asamblea Constituyente, de la que emanó la actual Constitución Política de ese
país, una de las más democráticas del continente.


A continuación se mencionaron las numerosas adhesiones que ha concitado esta
iniciativa de ciudadanos que en Chile y en el exterior, superando divergencias
de orden ideológico y valórico, se han decidido a participar en esta gran
batalla democrática cuya amplitud sólo es comparable con el abanico de fuerzas
antidictatoriales que confluyó en la Asamblea Democrática, en los años 80 del
siglo pasado.  Como resolución principal de la jornada, se acordó emprender
múltiples iniciativas que permitan reunir decenas de miles de adhesiones a la
demanda de una nueva Constitución Política del Estado de Chile.


Se resolvió, además, realizar un acto público en el transcurso de las próximas
semanas para difundir el texto definitivo del llamamiento con las primeras mil
adhesiones, entre las que se cuentan el ex Rector de la Universidad Católica,
Fernando Castillo Velasco, los dirigentes universitarios Giorgio Bocardo,
Felipe Hazbún y Eduardo Arancibia, los sindicalistas Etiel Moraga, de la CUT,
Nelson Viveros de la ANEF y Oscar Torres, de la Plataforma Rural por la Tierra,
los ex Ministros Jacques Chonchol, Humberto Martones, Enrique Silva Cimma,
Jorge Arrate, los abogados Mauricio Salinas, Julio Stuardo González, Miguel
Ávila, Héctor Salazar Ardiles, Humberto Lagos Schufenegger, Roberto Ávila; los
dirigentes políticos Carmen Lazo, Carlos Moya, Luis Casado, Lautaro Videla,
Esteban Silva, Carlos Tomic, Jorge Cisternas, Atilio Barrios, María Emilia
Marchi;  los académicos Roberto Aldunce, Pedro Alejandro Matta, Orlando Caputo,
Graciela Galarce, Danilo Salcedo, Héctor Vega, Claudio Pérez, Sergio Muñoz, los
dirigentes sociales Miguel Retamal, Ramón Núñez, Alfredo Estrada,  Patricio
Valenzuela, Fernando Lira, Celsa Parrau, Gustavo Ruz, Juana García, Edgardo
Condeza; los artistas Vicky Larraín, Aníbal Reyna, Toño Kadima y Mónica
Echeverría, entre otros.


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El texto del llamamiento, que recoge las enmiendas formuladas durante esta
asamblea, es el siguiente:


Por la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente

La Constitución Política del Estado no representa la voluntad soberana del
pueblo chileno. Fue impuesta en 1980 para legitimar una dictadura que violó los
derechos humanos y enriqueció a un puñado de empresarios que, mediante espurias
privatizaciones, se apoderaron de la mayor parte del patrimonio público forjado
con el trabajo y ahorro de generaciones de chilenos.



La Constitución actual ampara a los poderes fácticos que ayer se sirvieron de
la tiranía y que hoy gozan de ocultos e irritantes privilegios, ejerciendo un
control decisivo sobre la economía, las instituciones políticas y los medios de
comunicación. No sólo es ilegítima en su origen. Es, además, antidemocrática,
porque privilegia la renta y el lucro por sobre la dignidad humana, deja los
principales resortes del poder económico y jurídico fuera del alcance y control
de la ciudadanía y establece obstáculos insalvables para su modificación.
Representa, en definitiva, la continuidad jurídica de la dictadura e impide el
establecimiento de un régimen verdaderamente democrático.


Todas y cada una de las frustraciones, dolores y angustias que afectan
gravemente la subsistencia y el bienestar de la gran mayoría de los chilenos,
derivan de un modelo económico e institucional que, amparado en la Constitución
de 1980, favorece la concentración monopólica de la propiedad y agudiza la
injusticia social. Así, el capital extranjero ha llegado a controlar la mayor
parte del cobre, los recursos hídricos, el sistema previsional, la energía, el
sistema bancario y las telecomunicaciones, sangrando, a perpetuidad, el
esfuerzo del trabajo nacional. La inestabilidad y la precariedad del empleo, la
deficiente atención en salud, educación y vivienda, la gravísima destrucción
del ecosistema, el deterioro de la calidad de vida en nuestras ciudades, la
impunidad que beneficia a muchos civiles y militares responsables de graves
crímenes contra la humanidad, la discriminación y el desconocimiento de los
derechos de los pueblos originarios, la corrupción y el clientelismo presentes
en el aparato público, la crisis del transporte urbano y la escandalosa y
creciente desigualdad entre ricos y pobres, son resultado de un modelo
económico e institucional que se ampara en el Decreto Ley Nº 3464, dictado bajo
Estado de Sitio por la Junta Militar bajo la denominación de  “CONSTITUCIÓN
POLÍTICA DEL ESTADO”.  Las reformas parciales aprobadas en el plebiscito de
1989 y por el Parlamento, desde 1990, han dejado intacta su naturaleza
plutocrática y autoritaria.


Porque nos asiste la convicción de que la mayoría de los chilenos, más allá de
sus diferencias ideológicas o valóricas, rechaza la constitución pinochetista,
hemos decidido iniciar un proceso de consulta y organización ciudadana para
exigir la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente encargada de
elaborar una nueva Carta Fundamental, que restablezca los grandes avances
democráticos que Chile alcanzó en el siglo veinte, que haga efectivas las
libertades y derechos proclamados en las heroicas jornadas de lucha contra la
dictadura y que restituya la soberanía nacional a manos de su único titular: el
pueblo de Chile.


Deberemos afrontar enormes obstáculos que opondrán quienes se obstinan en
mantener sus mezquinos privilegios, a saber: la oligarquía y el autoritarismo
de viejo cuño que han sido capaces de cooptar a dirigentes políticos que, en el
pasado, criticaron a la dictadura pero que actúan ahora como administradores de
su nefasta herencia.


Para conservar la vieja institucionalidad, las elites privilegiadas fomentan la
apatía ciudadana y desalientan todo signo de cohesión y solidaridad en la base
social. Resultado de lo anterior es que, en 1989, los ciudadanos que no
participaron en las elecciones, o votaron  nulo o blanco, representaban el
15,4%. Después de 16 años aumentaron al 42,5%. Confirma esta tendencia el hecho
de que entre el 85 % y el 90 % de los chilenos desconfían del parlamento, del
Poder Judicial y de los partidos políticos.


LLAMAMIENTO


El rumbo actual del país compromete gravemente el futuro de las jóvenes
generaciones y nos conduce inexorablemente a la pérdida de independencia,
libertad y dignidad. Chile, con su colosal riqueza y su extensa trayectoria
republicana, se encuentra en condiciones de proveer, con creces, la
satisfacción de las necesidades materiales, culturales y espirituales de toda
su población. Para que ello sea una realidad, no podemos soslayar los temas
institucionales.


No hay razones para resignarse y permitir que nuestro país permanezca, por
tiempo indefinido,  bajo la tutela del capital foráneo y los poderes fácticos
locales.


Apelamos, por ello, a todas las reservas morales de la nación, a todos los
trabajadores, hombres y mujeres, que a diario viven en la incertidumbre de su
frágil subsistencia, a todos los empresarios hastiados de los privilegios que
se otorgan al capital extranjero, a todos los jóvenes que culminan agobiadoras
jornadas de estudio con un título de cesantes, a los sectores religiosos que
constatan la falta de escrúpulos y de valores de quienes amasan fortunas
atropellando la dignidad y los derechos ciudadanos;  a los adultos mayores, que
tras una vida laboriosa son condenados a la pobreza por las AFP que se apropian
de sus ahorros previsionales con fines especulativos; a lo mejor de la
intelectualidad, a nuestra comunidad científica y académica, a nuestros
artistas y gestores culturales, a los pueblos originarios, a todos los sectores
que sufren discriminación de clase o de género, para que sean parte activa en
esta gran fuerza social y política que demanda un orden social e institucional
en armonía con nuestro desarrollo histórico y cultural, abierto al conocimiento
y a las nuevas tendencias que se plantean la defensa de la especie humana ante
el peligro de una nueva catástrofe ecológica de impacto mundial.


Factor fundamental para el éxito de esta tarea es la superación constructiva
del sectarismo, el mesianismo y el dogmatismo, vicios que –paradojalmente-
sirven a la mantención del status quo, porque contribuyen a neutralizar la
fuerza de la mayoría ciudadana inspirada en ideales superiores de soberanía,
dignidad y libertad.


Nuestro objetivo no admite postergaciones ni ambigüedades: generar un gran
movimiento ciudadano que exija la convocatoria a una Asamblea Constituyente que
redacte una nueva Constitución Política del Estado en la que se garanticen los
derechos humanos, económicos y sociales, restableciendo la soberanía nacional a
manos del pueblo de Chile.


Entre otras acciones proponemos que, en las próximas elecciones municipales, al
momento de marcar nuestra preferencia, escribamos en la papeleta la
frase “Constitución democrática ahora” lo que, según la ley vigente, no
invalida el sufragio. Vigilaremos que esos votos sean rigurosamente escrutados,
computados y contados.


Llamamos a todos los chilenos y chilenas –donde sea que se encuentren- para
que, desde ahora mismo, suscriban este llamamiento, promuevan debates y
emprendan múltiples iniciativas tales como plebiscitos comunales, o barriales,
foros y charlas en agrupaciones estudiantiles, poblacionales, campesinas,
colegios profesionales, etc.,  que pongan de manifiesto el mayoritario apoyo de
los chilenos a una nueva Carta Fundamental.


De esta forma, paso a paso, se irá configurando una gran fuerza unitaria que
represente la aspiración colectiva de quienes amamos a Chile y nos sentimos
parte de un pueblo que, recogiendo las lecciones de la historia, asume la
construcción de su propio destino, entrañablemente hermanado con el de los
pueblos latinoamericanos y con la paz y la solidaridad en todo el planeta.

Nota: Por favor, ¡difunda esta iniciativa!



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--
Este material ha sido tomado de un medio de prensa de libre circulación en Chile, cuyo crédito se menciona en el despacho. Los envios no representan la postura de Amnistía Internacional.
 
Alejandra Mujica
Coordinadora de Información Pública
________________________________________________________
Amnistía Internacional - Chile
www.amnistia.cl

CONVERSACION CON EL DR. WESTPHAL SOBRE LIBERTAD DE PRENSA CON COPIA A CONGRESISTAS DE CHILE

NOTA DE MAXIMO KINAST: Reproduzco esta conversación con el Dr. Westphal, con copia a los inverecundos del Congreso Nacional de Chile, porque en esa institución hay congresistas que han sido inductores, cómplices y encubridores de los crímenes contra la Humanidad de la Dictadura de Pinochet. Algunos han ocupado altos cargos en esa Dictadura genocida, y hoy se rasgan las vestiduras por un acto legítimo y democrático del Gobierno de Venezuela, que tiene el derecho de conceder o rechazar licencias, como cualquier gobierno en el. Mundo.

En estos emails con copia a los ‘Honorables chilensis’ queda clara la felonía de los parlamentarios que callan y siguen callando el expolio de El Clarín y de la libertad de prensa en Chile. Por eso los publico en mis blogs

http://VenezuelaInsolita.blogia.com  (Valor de 3 sobre 10 en Page Rank de Google)

http://ChileInsolito.blogia.com (Valor de 3 sobre 10 en Page rank de Google

http://MaximoKinast.blogia.com (Valor de 5 sobre 10 en Page Rank de Google

Se pueden reproducir, difundir, editar o simplemente invitar a leerlos en los blogs, si les apetece burlarse de los congresistas inverecundos de Chile. Ah, y como van las direcciones, se les puede escribir preguntándoles por el Caso El Clarín de Chile.

 

 

¿Recuerdan el caso "Clarín"?

 

De: Germán F. Westphal <westphal@umbc.edu>   28 de mayo de 2007 15:42

Para: Maximo Kinast maximokinast@gmail.com

Cc: aallamand@senado.cl, Senadora Soledad Alvear <salvear@senado.cl>, jarancibia@senado.cl, navila@senado.cl, cbianchi@senado.cl, ccantero@senado.cl, chadwick@senado.cl, jcoloma@senado.cl, cescalona@senado.cl, aespina@senado.cl, fflores@senado.cl, presidencia@senado.cl, jgarcia@senado.cl, jgazmuri@senado.cl, ggirardi@senado.cl, jagomez@senado.cl, ahorvath@senado.cl, kuschel@senado.cl, hlarrain@senado.cl, jpletelier@senado.cl, longueira@senado.cl, ematthei@senado.cl, pmunoz@senado.cl, rmunoz@senado.cl, jnaranjo@senado.cl, Senador Alejandro Navarro Brain <anavarro@senado.cl>, jnovoa@senado.cl, rnunez@senado.cl, ominami@senado.cl, jorpis@senado.cl, vperez@senado.cl, jpizarro@senado.cl, bprokurica@senado.cl, sromero@senado.cl, mruiz@senado.cl, hsabag@senado.cl, gvasquez@senado.cl, azaldiva@senado.cl, "Dr. Enrique Accorsi" <eaccorsi@congreso.cl>, raedo@congreso.cl, Sergio Aguilo <saguilo@congreso.cl>, ralinco@congreso.cl, iallende@congreso.cl, alvarado@congreso.cl, alvarez@congreso.cl, ralvarez@congreso.cl, paraya@congreso.cl, garenas@congreso.cl, ascencio@congreso.cl, jbarros@congreso.cl, ebauer@congreso.cl, gbecker@congreso.cl, mbertoli@congreso.cl, sbobadilla@congreso.cl, jburgos@congreso.cl, jbustos@congreso.cl, acardemi@congreso.cl, gceroni@congreso.cl, scorrea@congreso.cl, macristi@congreso.cl, mcubillos@congreso.cl, fchahuan@congreso.cl, adeurresti@congreso.cl, rdelmast@congreso.cl, ediaz@congreso.cl, mdiaz@congreso.cl, jdittbor@congreso.cl, gduarte@congreso.cl, aegana@congreso.cl, eeluchans@congreso.cl, fencina@congreso.cl, menriquez-ominami@congreso.cl, merrazu@congreso.cl, aescobar@congreso.cl, mespinosa@congreso.cl, fespinoza@congreso.cl, eestay@congreso.cl, rfarias@congreso.cl, mforni@congreso.cl, rfuentealba@congreso.cl, pgalilea@congreso.cl, rmgarcia@congreso.cl, agarcia@congreso.cl, ggirardibriere@congreso.cl, jgodoy@congreso.cl, cgoic@congreso.cl, rodrigogonzalez@congreso.cl, phales@congreso.cl, jhernandez@congreso.cl, aherrera@congreso.cl, jinsunza@congreso.cl, misasi@congreso.cl, ejaramil@congreso.cl, cjarpa@congreso.cl, tjimenez@congreso.cl, jkast@congreso.cl, jclatorre@congreso.cl, aleal@congreso.cl, rleon@congreso.cl, jlobos@congreso.cl, plorenzi@congreso.cl, rmartine@congreso.cl, masferre@congreso.cl, pmelero@congreso.cl, fmeza@congreso.cl, cmonckeberg@congreso.cl, nmonckeberg@congreso.cl, mmonsalve@congreso.cl, cmontes@congreso.cl, imoreira@congreso.cl, jmulet@congreso.cl, amunoz@congreso.cl, cnogueira@congreso.cl, inorambuena@congreso.cl, mnunez@congreso.cl, sojeda@congreso.cl, colivare@congreso.cl, jmortiz@congreso.cl, cpacheco@congreso.cl, opalma@congreso.cl, iparedes@congreso.cl, dpascal@congreso.cl, dpaya@congreso.cl, jperez@congreso.cl, jquintana@congreso.cl, crecondo@congreso.cl, arobles@congreso.cl, mrojas@congreso.cl, frossi@congreso.cl, krubilar@congreso.cl, masaa@congreso.cl, jsabag@congreso.cl, Saffirio <esaffirio@congreso.cl>, fsalaberry@congreso.cl, rsepulveda@congreso.cl, asepulveda@congreso.cl, gsilber@congreso.cl, lsoto@congreso.cl, asule@congreso.cl, rsunico@congreso.cl, jtarud@congreso.cl, ctoha@congreso.cl, etuma@congreso.cl, mturres@congreso.cl, julloa@congreso.cl, guriarte@congreso.cl, iurrutia@congreso.cl, xvalcarce@congreso.cl, evalenzuela@congreso.cl, pvallespin@congreso.cl, avargas@congreso.cl, mvenegas@congreso.cl, svenegas@congreso.cl, gverdugo@congreso.cl, xvidal@congreso.cl, gvonmuhlenbrock@congreso.cl, pwalker@congreso.cl, fwe@congreso.cl

 

 

Aquí va un ayuda-memoria para los hipócritas que ponen el grito en el cielo por el caso RCTV en Venezuela pero callan respecto al caso "Clarín" en su propio país:

http://www.elclarin.cl/fpa/arbitraje.html

 

 

Mi respuesta al Dr. Westphal

 

De: Maximo Kinast <maximokinast@gmail.com>   28 de mayo de 2007 19:14

Para: "Germán F. Westphal" <westphal@umbc.edu>

Cc: aallamand@senado.cl, Senadora Soledad Alvear <salvear@senado.cl>, jarancibia@senado.cl, navila@senado.cl, cbianchi@senado.cl, ccantero@senado.cl, chadwick@senado.cl, jcoloma@senado.cl, cescalona@senado.cl, aespina@senado.cl, fflores@senado.cl, presidencia@senado.cl, jgarcia@senado.cl, jgazmuri@senado.cl, ggirardi@senado.cl, jagomez@senado.cl, ahorvath@senado.cl, kuschel@senado.cl, hlarrain@senado.cl, jpletelier@senado.cl, longueira@senado.cl, ematthei@senado.cl, pmunoz@senado.cl, rmunoz@senado.cl, jnaranjo@senado.cl, Senador Alejandro Navarro Brain <anavarro@senado.cl>, jnovoa@senado.cl, rnunez@senado.cl, ominami@senado.cl, jorpis@senado.cl, vperez@senado.cl, jpizarro@senado.cl, bprokurica@senado.cl, sromero@senado.cl, mruiz@senado.cl, hsabag@senado.cl, gvasquez@senado.cl, azaldiva@senado.cl, "Dr. Enrique Accorsi" <eaccorsi@congreso.cl>, raedo@congreso.cl, Sergio Aguilo <saguilo@congreso.cl>, ralinco@congreso.cl, iallende@congreso.cl, alvarado@congreso.cl, alvarez@congreso.cl, ralvarez@congreso.cl, paraya@congreso.cl, garenas@congreso.cl, ascencio@congreso.cl, jbarros@congreso.cl, ebauer@congreso.cl, gbecker@congreso.cl, mbertoli@congreso.cl, sbobadilla@congreso.cl, jburgos@congreso.cl, jbustos@congreso.cl, acardemi@congreso.cl, gceroni@congreso.cl, scorrea@congreso.cl, macristi@congreso.cl, mcubillos@congreso.cl, fchahuan@congreso.cl, adeurresti@congreso.cl, rdelmast@congreso.cl, ediaz@congreso.cl, mdiaz@congreso.cl, jdittbor@congreso.cl, gduarte@congreso.cl, aegana@congreso.cl, eeluchans@congreso.cl, fencina@congreso.cl, menriquez-ominami@congreso.cl, merrazu@congreso.cl, aescobar@congreso.cl, mespinosa@congreso.cl, fespinoza@congreso.cl, eestay@congreso.cl, rfarias@congreso.cl, mforni@congreso.cl, rfuentealba@congreso.cl, pgalilea@congreso.cl, rmgarcia@congreso.cl, agarcia@congreso.cl, ggirardibriere@congreso.cl, jgodoy@congreso.cl, cgoic@congreso.cl, rodrigogonzalez@congreso.cl, phales@congreso.cl, jhernandez@congreso.cl, aherrera@congreso.cl, jinsunza@congreso.cl, misasi@congreso.cl, ejaramil@congreso.cl, cjarpa@congreso.cl, tjimenez@congreso.cl, jkast@congreso.cl, jclatorre@congreso.cl, aleal@congreso.cl, rleon@congreso.cl, jlobos@congreso.cl, plorenzi@congreso.cl, rmartine@congreso.cl, masferre@congreso.cl, pmelero@congreso.cl, fmeza@congreso.cl, cmonckeberg@congreso.cl, nmonckeberg@congreso.cl, mmonsalve@congreso.cl, cmontes@congreso.cl, imoreira@congreso.cl, jmulet@congreso.cl, amunoz@congreso.cl, cnogueira@congreso.cl, inorambuena@congreso.cl, mnunez@congreso.cl, sojeda@congreso.cl, colivare@congreso.cl, jmortiz@congreso.cl, cpacheco@congreso.cl, opalma@congreso.cl, iparedes@congreso.cl, dpascal@congreso.cl, dpaya@congreso.cl, jperez@congreso.cl, jquintana@congreso.cl, crecondo@congreso.cl, arobles@congreso.cl, mrojas@congreso.cl, frossi@congreso.cl, krubilar@congreso.cl, masaa@congreso.cl, jsabag@congreso.cl, Saffirio <esaffirio@congreso.cl>, fsalaberry@congreso.cl, rsepulveda@congreso.cl, asepulveda@congreso.cl, gsilber@congreso.cl, lsoto@congreso.cl, asule@congreso.cl, rsunico@congreso.cl, jtarud@congreso.cl, ctoha@congreso.cl, etuma@congreso.cl, mturres@congreso.cl, julloa@congreso.cl, guriarte@congreso.cl, iurrutia@congreso.cl, xvalcarce@congreso.cl, evalenzuela@congreso.cl, pvallespin@congreso.cl, avargas@congreso.cl, mvenegas@congreso.cl, svenegas@congreso.cl, gverdugo@congreso.cl, xvidal@congreso.cl, gvonmuhlenbrock@congreso.cl, pwalker@congreso.cl, fwe@congreso.cl

 

Muy buena memoria Dr Westphal.

Los inverecundos del Congreso de Chile nunca se acuerdan de sus chanchadas.

Me adhiero a su recordatorio y les reenvio con copia  a toitos los caraduras mi respuesta.

Máximo Kinast Avilés

Re: ¿Recuerdan el caso "Clarín"? (Continuación)

 

De: Germán F. Westphal <westphal@umbc.edu> 28 de mayo de 2007 20:45

Para: Maximo Kinast <maximokinast@gmail.com>

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Muchas gracias, don Máximo! Aquí va algo más sobre el tema relativo a la confiscación del periódico Clarín, que siguiendo la misma línea de la dictadura, las dos derechas que se reparten el poder en Chile mantienen plenamente vigente como en los mejores tiempos de Pinochet. Tal como sugiere el amigo John Dinges en el artículo de más abajo, la clase política chilena tiene razones más que sobradas para mantenerle un pánico terrible a la libertad de prensa. ¡Es más bonito leerse en
la farándula tele-novelesca de Las Ultimas Noticias o La Segunda!

Incluyo copia a los parlamentarios para el caso que alguno sepa inglés.

 

Un saludo cordial, - GFW

 

 

La confiscación de Diario CLARIN cuestiona la libertad de prensa en Chile


Lunes, 28 de mayo de 2007, www.elclarin.cl



La revista Columbia Journalism Review publica en su último número un reportaje de John Dinges, profesor de periodismo en la Columbia University de Nueva York, acerca de los intereses que mantienen confiscado el patrimonio del diario chileno. Corresponsal en Chile durante los años 70, Dinges es autor de numerosos libros, entre ellos The Condor Years: How Pinochet and His Allies Brought Terrorism to Three Continents (New Press, 2005) y Assasination in Embassy Road (en colaboración con Saul Landau). CLARIN publica a continuación el texto íntegro.



The Curious Case of Victor Pey

Why the Chilean government wants to keep a friendly newspaper shuttered.

By John Dinges

Columbia Journalism Review, May / June 2007


The irony of Chile’s media is that there was more ideological diversity and journalistic energy in the printed press in the late 1980s, in the waning years of the hard-line dictatorship of General Augusto Pinochet, than now when he is long gone and proponents of democracy are firmly in control. Two daily newspapers, El Mercurio and La Tercera, dominate. Both are politically right of center. Their virtual monopoly is a legacy of the scorched-earth ideological repression that took place when Pinochet took power in the 1970s, confiscating or closing all media organizations that did not cheer on his military government. Chile’s newspaper market became what one study called a market ”duopoly... accompanied by an ideological monopoly.”


One might think that such an unbalanced press would have been remedied in the sixteen years since Pinochet left power, especially considering that the center-left Concertación, a coalition of moderate Socialists and Christian Democrats, has won all the elections. But one would be wrong.


”In sixteen years of democracy, clearly we have a failure in this area,”said Ricardo Lagos Weber, a government minister and spokesman.

”We have a debit, as they say, a debt. The majority that voted for the Concertación still does not have a print medium with which it can fully identify. But what can the state do about this? That is a delicate question.”


Doing nothing–a hands-off policy–perhaps would be defensible. But fighting tooth and nail against the re-emergence of a paper shut down by Pinochet is harder to understand. Consider the Sisyphean struggle of ninety-two-year-old Victor Pey. Pey wants to relaunch Clarín, the raucous, left-leaning tabloid that was the largest-selling weekday paper in the country until it was confiscated by Pinochet as part of his military takeover in 1973.


Pey had purchased the paper a few months before it was confiscated, and he has been trying for more than ten years to get the current government to pay him financial restitution so that he can put Clarín back on the streets. The new Clarín, he assures me, will be independent of any party and will occupy the place it once had as a mass-circulation newspaper on the side of ordinary Chileans. It Hill be, as its masthead proclaimed in its heyday, Firme con el pueblo, ”Solidly With the People.”


Judging from Pey’s political associations, however, a new Clarín could also be counted on to be firme with most of the policies of the current government, while providing long-absent critical coverage of Chile’s powerful right-wing parties and business community. In a region in which objectivity is not the rule in journalism, diversity of political views and diversity of ownership in the media take on critical importance for democracy. A reasonable restitution settlement–projected in journalistic circles in Chile to be at least $50 million to $100 million–could ensure that Pey’s Clarín avoids the fate of several other newspaper start-ups in recent years that lacked the financial backing to survive.


So why is Chile’s government so furiously opposed to settling with Pey? It’s not for lack of democratic credentials or a willingness to make reparations for the abuses of the dictatorship. Chile’s current president, Michelle Bachelet, was herself a political prisoner. Her election last year as the country’s first woman president attracted wide and laudatory international coverage. Indeed, Chile is often held up as the shining example of the effort to re-establish democracy in Latin America. The Concertación governments have recognized their obligation to pay for confiscated property and have doled out tens of millions of dollars in reparations to human rights victims.


When it comes to repairing the skewed media situation left by Pinochet, however, the government has been curiously passive. And when it comes to the case of Pey and Clarín in particular, the government has put up a wall of opposition.


Victor Pey runs his private crusade to restore some ideological balance to the Chilean press from a modest second-floor apartment in the middle-class Ñuñoa neighborhood in Santiago. There is a worn brown rug, a chair with a broken back in front of a computer, and shelves of books, magazines, and photos from his variegated past. Pey is an erect man with pale skin and an aura of always being in a hurry. Now, recently recovered from a heart ailment, at his age he is understandably impatient to settle the dispute over Clarín and get on with the business of building a new newspaper.


Although a civil engineer by training and a businessman by vocation, he has been a fighter in political causes since growing up in the Catalonia region of Spain. During the Spanish civil war in the 1930s he helped convert a Barcelona automobile plant into an arms factory for the Republican (leftist) side. That led to his first flight into exile. He escaped to a refugee camp in France after the rightist military, led by Francisco Franco, defeated the forces of the Republican government.


In 1939 he arrived in Chile’s Valparaiso harbor on a French ship with 2,100 other Spanish refugees. Pey had met the Chilean consul in Paris, the poet Pablo Neruda, who arranged for the exiles to find a home in Chile. Chile’s well-organized leftist parties, among the largest and most vibrant in Latin America, warmly embraced the refugees, and the Spaniards quickly began to prosper in Chile’s business and political life.


Pey got into the newspaper business through friendship and by chance. While running an engineering firm involved in making improvements to Chile’s ports in the 1940s and 1950s, he developed a circle of well- connected friends. They included the Socialist senator (and later president) Salvador Allende, and the future founder of Clarín, Darío Sainte-Marie, who was then the editor of the government-owned newspaper, La Nación.


 From its creation, Clarín was a textbook example of the interconnected nature of government, political power, and journalism in Chile. The new newspaper was first printed in La Nación’s plant, with the acquiescence of the populist president at the time, Carlos Ibañez, who was Sainte-Marie’s secret partner. The inspiration for the paper was the realization that the next government, expected to be controlled by the conservative right, would take over La Nación and leave the progressive forces of the center-left without a newspaper.


True to form, the new government that assumed power in 1958 quickly fired Sainte-Marie. It also expelled the start-up Clarín from La Nación’s plant as soon as it became evident that its editorial line was, to put it mildly, critical of the rightist parties and business interests that made up the new regime. Without editorial offices or a printing press, the increasingly popular new paper improvised with antique flat-bed presses purchased at scrap-iron prices.


Enter Victor Pey. Sainte-Marie asked him to organize the physical plant of the newspaper, and specifically to buy and install new presses imported from East Germany. The paper flourished. It was the 1960s, a time of feverish political activity and the mobilization of peasants and workers in Chile. The paper specialized in racy pictures, police stories–the more gruesome the better–and ad hominem attacks and hilarious send-ups of the pomposities of the Chilean aristocracy. Objectivity, or even accuracy, were not words used to describe Clarín.


The readers loved it. It was the first paper written in the spicy idioms–known as ”Chilenismos”–of the middle and lower classes. Sainte- Marie wrote a regular column under the pen name ”Volpone,”gleefully fashioning himself in the image of the unscrupulous trickster who is the main character in Ben Johnson’s seventeenth-century satire. ”The soul of the paper was always Sainte-Marie,”Pey tells me. ”Sometimos he had to put another journalist in charge because there were problems with suits for libel and calumny and he had to go to jail. But he was always the one who ran the paper.”


In 1970, Sainte-Marie’s friend, Senator Allende (whom he had known since childhood), ran for president on a radical platform of agrarian reform, nationalization of Chile’s copper mines, and state control of the economy. He had run twice before and lost, but this time he had two significant new assets: his party had gained control of one of the largest radio networks, and there was Sainte-Marie and Clarín, which was selling 150,000 copies a day all over Chile, putting it in the league with the staid dean of the Chilean press, El Mercurio.


The paper lavished favorable coverage on Allende and another reformist candidate. But Sainte-Marie was most effective in ridiculing the right-wing candidate, Jorge Alessandri, a bachelor former president whom Clarín referred to relentlessly as ”La Señora.”


Overcoming huge odds, including a covert plan by the CIA to discredit him, Allende won a plurality and was confirmed by Congress. An abortive coup attempt, sponsored by the CIA, ended in the assassination of the commander of the Chilean army. But Chile’s democracy survived, and Allende was inaugurated in October 1970, promising a unique political experiment: to bring socialism not by violent revolution but by electoral victories.


Sainte-Marie’s Clarín became the backbone of Allende’s leftist experiment, and the acerbic editor was not shy about claiming credit. ”Many people deny this for political reasons, but the reality is that the difference of votes between Allende and Alessandri [less than one and a half percentage points] would not have existed if it had not been for the action of Clarín in the campaign,”Pey says. ”Sainte-Marie said to Allende, ‘I made you president.’ He said it many times, in front of me.”


Allende, himself a man of colossal ego, reacted by distancing himself from his old friend. Sainte-Marie grew increasingly resentful of Allende’s social snubs and lack of appreciation. He responded with bouts of drinking; his marriage to a much younger woman was unraveling disastrously, and he feared a public scandal that would be seized upon by the right. Sainte-Marie had soured on his own success and wanted out.


Pey, meanwhile, had assumed a more active role in the paper. Clarín’s circulation had surged to 280,000 each weekday, overtaking El Mercurio. The paper again needed newer, faster presses to keep up. Pey took on the task of importing a modern, color rotary press. Clarín also purchased a large building (its third major piece of real estate) in the center of Santiago, near the Defense Ministry, in whose basement the press was to be installed. ”One day Saint-Marie called me and said, ‘Old friend, I have to leave, and next week is when I’m leaving. You who have been with me and have seen all of this, you should keep the paper,’”Pey recalls. Pey used the week to pull together his assets, borrow money, and decide to buy the paper. He made a series of payments totaling about $1.3 million. It was a fire-sale price, Pey says, because the paper was booming and the value of the buildings and new presses alone far exceeded the selling price. He traveled to Portugal, where Sainte-Marie had fled, to finalize the bill of sale.


That’s where the story gets murky and the disputes begin. Pey had documentation of the bank transfers to Sainte-Marie, the bill of sale, and stock certificates signed over by Sainte-Marie and others who appeared on corporate ownership papers. But Chile’s September 11–the Pinochet coup–intervened, forcing Pey into exile before he could register the transaction with the Superintendent of Corporations, a regulatory body.
It was a violent, chaotic time. The country was wracked with protests for and against Allende, the economy was paralyzed with inflation topping 500 percent, and the president and his coalition parties were rapidly losing control. On September 11, 1973, General Pinochet (with well-documented U.S. encouragement) overthrew the Allende government in one of the most violent military coups in Latin American history, leaving thousands dead and tens of thousands political prisoners.


Clarín and Chile’s other pro-government media were a special target. On the same day that military aircraft bombed the presidencial palace, soldiers stormed into Clarín’s offices, shut down its presses, and jailed its top editors. Clarín’s front page that day, its last, trumpeted a call to resistance.


Pey was among the hundreds of Chileans who were ordered to turn themselves in to the new military authorities. Many of those who obeyed were executed. Having survived the trauma of Spain, Pey was not tempted. He hid out for several days and eventually got asylum in the Venezuelan embassy. He was allowed to leave the country Ander embassy protection, but his passport was taken away, in effect making him stateless.


The political cleansing of the Chilean media was total. In all, twelve print publications were closed and forty radio stations silenced. The staffs of the three television stations were purged and the stations placed under military control.


Amid much publicity, in 1975 the Clarín company was officially confiscated without compensation, under a decree designed to liquidate all properties owned by political parties and labor unions. The military’s actions at that time, intended to discredit Pey as a tool of the Marxist president, have provided–in yet another bit of irony–some of the strongest evidence in Pey’s favor in his struggle with the current government. To justify the confiscation, a Pinochet government official announced that the ownership papers for Clarín had been discovered in the private office of Victor Pey. The papers, the official said in a written statement, showed that Pey, not Darío Sainte-Marie and the three other men whose names still appeared in the registry of the Superintendent of Corporations, was the real owner of Clarín. The papers, found in a strongbox, had the signaturas of Sainte-Marie and the others, and showed that the four men had signed over their titles to all Clarín stock, in effect, to Pey, the possessor of the documents. ”Based on this evidence... the result is that it was Victor Pey who bought... the Empresa Periodística Clarín, making payments of U.S. $780,000 [and] $500,000,”the official declared.


That’s where the matter stood in 1990. With a democratic government in power, Pey moved to recover Clarín. At first all went well. A court order returned to him the ownership papers that had been preserved by the military government. With the papers in hand, he began the process–which he initially thought would be friendly–of claiming restitution. It should be simple, he said at the time: ”They took it away from me by decree; they can restore it to me by decree.”


Pey vowed that he had no intention of keeping the money for himself. ”I have said that the minute I have sufficient resources I am going to publish the newspaper Clarín, which will defend interests that coincide in some ways with the interests of the current Concertación government.”As a guarantee of his intentions, Pey donated 90 percent of the Clarín property to the President Allende Foundation, a nonprofit human rights organization founded in Spain.


Pey’s partner in the effort to recover Clarín is a story in his own right. He is Joan Garcés, the Spanish lawyer who devised the legal strategy that resulted in the arrest of Pinochet in London in 1998. Garcés served as a political adviser to Allende until the coup, and is the president and co-founder of the President Allende Foundation.


After several years went by with no progress on Pey’s claim in Chile, he and Garcés tried another tack. In November 1997, Pey, a Spanish citizen, and the foundation filed their claim against the government of Chile in the International Centre for Settlement of Investment Disputes (ICSID), an arbitration center at the World Bank in Washington, D.C.


The filing put the Chilean government in a double bind. On the one hand, it could not refuse the arbitration, to which it was committed by treaty with Spain, without sending a negative signal to foreign investors interested in Chile’s booming economy. In cases of confiscation the arbitration process allowed for restitution not only of the property itself but also of unrealized profits. Thus Pey’s claim was initially set at a stratospheric $517 million, although the three arbitration judges appointed to the case will establish any final settlement.


On the other hand, the government did not feel free to negotiate a lesser settlement through direct talks with Pey for fear of the wrath of Chile’s powerful rightist parties and their ally, El Mercurio. Alarm bells went off inside the Concertación. According to a former official directly involved, Concertación leaders warned President Ricardo Lagos that if the government did not put up a fierce fight, employing the best lawyers, it could be accused of ”some sort of connivance with the Allende Foundation.”Such accusations did in Fac. soon materialize, not only from the right but from the Christian
Democrats, the large centrist party that is a mainstay of the Concertación coalition. El Mercurio’s writers pounded on the story, citing ”rumors”that the money for Clarín was actually going to end up in the treasury of the Socialist Party.


The warnings set in motion a counter-strategy to avoid settling with Pey and the foundation. The strategy amounted to paying a lesser amount to other claimants in Chile, on the legal theory that once the case had been administratively resolved in Chile, the World Bank arbitration process would be closed.


At that point–mid-1998–there were no rival claimants to Clarín. Darío Sainte-Marie had died in the early eighties. His will, obtained from government files on the case released to me, has a long list of bank accounts and properties, but no mention of Clarín. Another man whose name appeared on the Superintendent of Corporations registry, Emilio González, had also died and his will, too, contained no claim to Clarín.


Nevertheless, within a few months of the filing of Pey’s claim with the arbitration center, the heirs of Sainte-Marie, González, and two other men whose names appeared on the registry surfaced to file a joint claim in Chile, and in record time were granted a settlement of $9 million. (Needless to say, none of the recipients expressed any intention of publishing a newspaper.) The strategy and the government’s actions are too complex to explain in detail, but the central elements were confirmed by two government officials envolved in the deal and by government documents released to me through a petition using the Chilean equivalent of the Freedom of Information Act.


In the simplest form, here is what happened: the government’s Committee for Foreign Investment, which was fighting the Pey arbitration case in Washington, hired a lawyer to make the legal argument, called a ”Study in Law,”against Pey’s claim of ownership. The lawyer did that in a twenty-page confidential document in which he concluded that only the people listed in the Superintendent of Corporations registry (or their heirs) were the legitimate owners, and that because Pey had failed to register the titles and transfer papers in his possession, ”a legally certified purchase”by Pey could not be demonstrated.


The same lawyer then approached at least two of the familias mentioned in his report and made them aware of a possible financial windfall if they teamed up with him to make a claim. According to Roberto Mayorga, who was in charge of the case for the Committee for Foreign Investment and who hired the lawyer, ”What I know is that the heirs were not aware they had rights to Clarín, and they had learned about it through the Study in Law which was leaked and which concluded that they were the title holders to the stocks of the company that owned the newspaper.”He said the lawyer’s action in
contacting the families was ”unethical”but not illegal under Chilean law. In exchange for their legal services, the lawyer and his partners received a $1.6 million share of the restitution paid to the families.


The government’s minister of national property at the time, Claudio Orrego, who signed the administrative decree for the $9 million, also acknowledged that the payment was connected to the Washington arbitration of the Pey claim. ”I don’t want to deceive you,”he tells me. ”The idea was that this [the $9 million restitution to the heirs] in some way would sanction the other pending issue.”He said he was presented with the case in his first month as minister and that there was ”urgency”to resolve it quickly. ”This was a strategy that came from before our arrival,”he says. ”I remember that the internacional case was invoked as one of the factors of urgency to be able to resolve the matter quickly.”


In the end, the tactic did not work. The World Bank arbitration judges refused to close the case. So the Chilean government was out $9 million and the arbitration continued to drag on anyway for several more years, until last year, when it appeared to enter its final phase. A confidential draft decision that runs over a hundred pages, which I have read, provides a strong indication that the borrad is leaning toward a resolution favorable to Pey. The document declares that the sale of Clarín to Pey ”was without doubt the real intention of the parties”and that the Chilean government’s arguments that others were the true owners ”gave rise, to say the least, to abundant doubts and questions.”


The arbitration board conducted what the presiding judge said was its last hearing in January, and signaled that the next step would be the final ruling. The judge seemed to echo Joan Garcés’s plea that time is running out for the ninety-two-year-old Pey. ”The tribunal has already set a working calendar,”the judge said, ”and we are aware that it is necessary to finish as soon as possible, because this is a case that has lasted too long, for a series of reasons that it World serve no purpose to recall.”


The arbitration tribunal’s decision, and the establishment of a settlement amount, if any, are not subject to appeal. A government spokesman, Ricardo Lagos Weber, said his government will accept the decision, whatever it is. ”Chile has to honor its internacional commitments, whether they are from ICSID or from the Inter-American Human Rights Commission,”he told me.


if and when Clarín appears on the streets again, it will face an uphill battle to survive in Chile’s homogenous media climate. Three other newspaper startups have tried and failed since the return of democracy to break the domination of the two media companies that publish El Mercurio and La Tercera, which account for about 90 percent of newspaper circulation and advertising in print media. None was able to attract advertising from Chile’s conservative business community. Three other weekly political magazines that had survived, with international funding, during the waning years of the Pinochet dictatorship collapsed for lack of advertising in the first years of democracy.


The government has proclaimed a policy of nonintervention regarding the media, but in Chile the government has never been a passive actor on the country’s media stage. In fact, the government still owns the newspaper La Nación, a money-losing relic from the early part of the last century when state media were in vogue in Latin America. And La
Nación, with a minuscule circulation and very little journalistic credibility because of its government ties, has been one of the factors preventing any new paper from surviving financially.


It certainly was a factor in the most recent failure of Diario Siete, which folded in June 2006 even though it had earned respect for its tough investigative reporting. ”We knew there wouldn’t be many private ads,”editor Mónica González says. ”The businessmen in Chile are the most ideologically rigid in the continent.”


Instead, according to the paper’s confidential business plan and three inside sources, the success of Siete depended on the promise by President Lagos to finally close La Nación as a daily newspaper, tus freeing up its ample government and institutional advertising for the privately run Siete. When Lagos left office in March 2006 without following through on the promise, Siete’s financial backers–many of them prominent Concertación political figures–pulled the plug.


As for Victor Pey, he is allowing himself some optimism, now that the judges are finally writing a decision, that ”white smoke”may soon appear. Still, he is at a loss, as are many in Chile, to explain the resistance to his project. ”You have to introduce one thing into your thinking, and that is there is someone in whose interest it is that Clarín not come out,”he told me.

If it were just the money, to follow this line of thinking, the logical course would be for the government to simply offer Pey less. But the government’s actions–especially in paying rival claimants in the midst of litigation with Pey–suggest more complicated motives at work. The theory I heard most often, from journalists and political operatives, points to the overweening power of El Mercurio and the economic forces with which it is allied. They are resigned to not winning elections, the theory goes, but have forged a bargain with the government in which it does not encroach on El Mercurio’s journalistic and economic power, and El Mercurio in turn keeps its coverage of the Concertación critical but respectful. Unspoken–but evident in the tone of both El Mercurio and La Tercera–is a commitment to refrain from the kind of savage anti-leftist media campaigns that were instrumental in goading the military to action in the past.


It makes sense in some ways, but I can’t bring myself to buy such a tidy conspiracy; besides, it’s hard to imagine a return to political violence in the country that has become a model of stability and prosperity in the region. Still, I can’t ignore the blatant faintheartedness displayed by various Concertación governments when the political right has turned up the heat, as it did when the Clarín claim came to light.


For Concertación officials, Clarín is the devil they don’t know, a potential menace to a comfortable modus vivendi. However favorable and professional Pey promises it will be in its reincarnation, Clarín is not seen as a political asset, much less an ally for the government coalition. It was, and would be, they fear, the paper of extremes, the scandal sheet everybody remembers either loving or hating. Perhaps in the minds of Chile’s cautious politicians–who are more interested in economics these days than ideology–there is the fear that Clarín’s existence, even its support, will produce an unwanted flashback to the bad old days of polarization and bombast that once led Chile to tragedy.

CJR

 

CARTA ABIERTA A GUILLERMO TELLIER, SECRETARIO GENERAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CHILE

En diaspora-chilenaNoSPAM@yahoogroups.com, Serafín Rodríguez
<pim_pin_serafin@...> escribió:


Señor Guillermo Tellier
Partido Comunista de Chile
Presente

Mi nombre tal vez no le diga nada, sin embargo deseo recordarle que hace dos días usted, junto a otro miembro del PC, llegaron al "Buffet Express", del Mall Estación San Borja, a tomar una bebida. Ahí los atendió una dependienta del lugar, que es mi nuera, a la que, al pedirle una coca cola y responder ella que no había, usted pidió otro refresco, que ni siquiera existe (Pap Diet), debido a lo cual finalmente se sirvió otro, mientras hacía llamar a la jefa del local para reclamar por la mala atención de la persona a la que le tocó servirle (mi nuera). Junto con lo anterior, estampó una denuncia contra ella en el libro de reclamos del local.

¿Qué tiene aquello de "anormal", es decir que un cliente presente un reclamo en contra de un empleado de un local comercial? Nada, señor, si no fuera porque su actitud, la típica de un patrón de fundo, deja mucho que desear, peor aún siendo usted miembro de un
partido que se dice respeta y lucha por los derechos de los trabajadores. ¿Qué saco en limpio de esto? Que esos que nos hablan hoy de los derechos de los trabajadores, como usted, son los mismos burgueses que se codean con el poder y que hacen que en este país la riqueza continúe en manos de quienes todos sabemos.

¿Sabe usted lo que le ocurrirá a mi nuera por su reclamo? Ni más ni menos que van a descontarle parte de su sueldo, más una amonestación verbal del dueño del local, que lo único que pretende es despedirla por ser mujer y estar, además, embarazada.

¿Por qué mentir, señor Tellier, si la realidad no fue esa?  ¿O tal vez usted se molestó porque mi nuera no le hizo una reverencia por pertenecer usted a la farándula política?

Pues bien, ahora me voy a identificar. Mi nombre es Inés Castillo Jara, viuda de PATRICIO SOBARZO NÚÑEZ, ASESINADO POR LA DICTADURA EL 2 DE JULIO 1984, JUNTO A OTROS COMPAÑEROS, POR DEFENDER LA VIDA DE UN MIEMBRO DEL BRAZO ARMADO DE SU PARTIDO EN ESE ENTONCES, EL FRENTE PATRIÓTICO MANUEL RODRÍGUEZ. Mi nuera es estudiante de la carrera de Derecho y POR NECESIDAD TRABAJA, no por hobby, al igual que mi hijo, quien también estudia Derecho. Ella, además, es hija de un retornado del exilio.

¿Hasta cuándo es posible que tengamos que aguantar los atropellos de personas como usted? Pinochet ya murió Sr. Teiller, pero parece que usted ha heredado su legado de prepotencia y desaires con los más débiles.

Le comunico, además, que esta carta va dirigida a todos los medios de comunicación y las organizaciones que usted frecuenta como dirigente de su partido.



Inés Castillo Jara
Profesora
7.429.377-8

E-mail: ersdcl@...

Tomé, 24 de mayo de 2007

 

A MODO DE COMENTARIO CITO A PABLO NERUDA: "En efecto, de Infierno a Infierno, ¿qué hay?..."

A MODO DE COMENTARIO PARODIO A PABLO NERUDA: "En efecto, de político a político, ¿qué hay? 

Máximo Kinast

¿POR QUE NO SE APROBÓ EL DERECHO A VOTO DE LOS CHILENOS RESIDENTES EN EL EXTRANJERO?

La respuesta es simple: Porque en Chile hasta lo bueno lo hacen mal en la medida que lo condicionan a intereses partidistas. PUNTO.
 

El Gobierno y los partidos políticos que lo apoyan han demostrado una ineptitud sin paralelo en su manejo con la oposición.
Cuando se trata de un proyecto de Ley Orgánica Constitucional tan trascendente como el relativo al voto en el extranjero, no se improvisa; no se tira al hemiciclo de la Cámara de Diputados el proyecto de la noche a la mañana, sin estar seguro de que va a ser aprobado, a menos que se quiera utilizar políticamente su rechazo, como en los hechos ha sido el caso.

En efecto, se lanzó el proyecto a la Cámara de Diputados sin tener acuerdo previo con la oposición para obtener los cuatro votos que se necesitaban para aprobar la idea de legislar. Bajo estas circunstancias, la Cámara postergó la discusión para dar lugar a algunas negociaciones que no prosperaron. Era demasiado tarde.

Simplemente es imposible negociar un proyecto como éste de la noche a la mañana, tratando de improvisar acuerdos con una oposición que se sabe que es retorcida. En otros términos, ni el gobierno ni los diputados concertacionistas, especialmente los diputados
patrocinantes, hicieron su tarea de comprometer anticipadamente los cuatro votos que necesitaban.

Peor aún, sabiendo que no contaban con dichos votos, sabiendo que la idea de legislar no iba a prosperar, no retiraron el proyecto y lo
terminaron enviándolo al purgatorio por un año, haciendo imposible su presentación antes de que se cumpla dicho plazo.

¿Es que el gobierno y los diputados que lo apoyan son imbéciles?

Aunque hay quienes se inclinan por una respuesta afirmativa, en este caso el hecho es que sabían perfectamente lo que estaban haciendo y las consecuencias que ello tendría para las aspiraciones de los chilenos en el extranjero.

Sin embargo, de manera aún más importante, también sabían que podrían usar la coyuntura para criticar fuertemente a la oposición, lo que por lo visto les resultó más importante que mantener la posibilidad de volver a presentar el proyecto en los próximos meses, una vez que hubiera sido adecuadamente consensuado con la oposición.

Así, hoy rasgan vestiduras culpando a la oposición --lo que era previsible-- y una buena parte de los chilenos en el extranjero les
hace coro, sin siquiera darse cuenta que se hizo un uso meramente político de sus legítimas aspiraciones, sin importar en nada el fondo de ellas, excepto en las palabras, en el discurso cínico, inmoral e hipócrita de quienes calculadamente sacrificaron por un año tales
aspiraciones para poder criticar a la oposición.

Algo similar ya había ocurrido antes pues ésta es la tercera vez que el texto del proyecto es debatido con los mismos resultados.

Por lo visto, el resultado paga dividendos, especialmente en circunstancias en que el gobierno recibe fuertes críticas a su gestión no sólo de la oposición sino que de manera mucho más importante, de la ciudadanía, la cual se expresa a través de las encuestas.

Así, ayer, a las 14:34 horas, escuchábamos a la Presidenta afirmar categóricamente que no abandonará su promesa del derecho a voto en el extranjero, aunque la señora sabe perfectamente que no tiene los votos necesarios y que después de antagonizar a la oposición de la manera en que se la ha antagonizando, se hace incluso más difícil obtener los cuatro votos necesarios.

Sin embargo, no es eso lo que importa.

No es el voto en el extranjero lo que importa.

Lo que importa es montar un tinglado que permita fustigar a la oposición, especialmente con vistas a las próximas elecciones, si es
del todo posible.


Como chileno en el extranjero, espero poco o nada de la oposición, pero lo del gobierno y los partidos que lo apoyan resulta absolutamente inexcusable. Bajo estas circunstancias, expreso mi repudio y repugnancia al uso que han hecho y están haciendo de las legítimas aspiraciones que comparto con la gran mayoría de mis compatriotas fuera del país.



Germán F. Westphal
Baltimore, EE.UU.

COMENTARIO DE MÁXIMO KINAST: El Dr. Westphal tiene razón. Nunca le ha interesado a la Concertación que los chilenos residentes en el extranjero tengamos derecho a voto. Saben que una mayoría esta contra el sistema bipartidista, contra la expropiación, robo, saqueo o privatización (que es lo mismo) de los bienes de propiedad nacional. En fin, que no les conviene que seamos ciudadanos como los demás. Pero si pueden usar y usan nuestras legítimas aspiraciones para tocarle eso mismo a la oposición. Esta es una de las rzones por las que siento un profundo desprecio por nuestra clase política.

 

POR LA CONVOCATORIA A UNA ASAMBLEA NACIONAL CONSTITUYENTE

A LOS CHILENOS EN EL EXTRANJERO Y A LOS CHILENOS EN CHILE

A los de la diáspora, a los de 5ª categoría (sin derechos a pataleo ni a voto)

A los de adentro, pero a los de muy adentro, a los de 4ª categoría (mapuches, aymaras, quechuas, diaguitas y otras etnias sin derecho a pataleo)

A los de abajo de las poblaciones, a los de 3ª categoría, que sólo tienen derecho a votar por una de las dos derechas, pero sin chistar

A los que usan corbata, pero viven pa'abajo del Canal San Carlos, los de 2ª categoría, que tienen derecho a vivir encalillados para aparentar y mantener la pega y tambien pueden votar por una de las dos derechas, siempre que el patrón les de permiso

A todos ustedes, les reenvío este mensaje de Luis Casado, para que lo difundan y para que se adhieran. Aunque no lo crean, aunque piensen que es imposible, podemos cambiar la Constitución y debemos hacerlo si queremos un Chile sin privilegios, sin explotadores, sin políticos ni jueces corruptos como los que tenemos. En cada uno de ustedes esta la oportunidad de decir BASTA! SE ACABÓ! Ahora vamos a decidir nuestro futuro nosotros, la gente de todas partes, los que son como usted o como yo, los de 2ª, los de 3ª, los de 4ª y hasta los de 5ª categoria tenemos derecho a patalear, opinar y exigir una constituyente.

Máximo Kinast

 


París, 18/05/2007

Estimados todos: la iniciativa que consiste en propiciar la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente merece todo nuestro apoyo. Por esta razón les llamo a suscribir este documento, a participar masivamente en esta acción, y a difundir este llamado.

Ayer nos reunimos en París con Jacques Chonchol, uno de los impulsadores de la iniciativa. La recepción de ambos, Chonchol y la convocatoria recibió un amplísimo respaldo.

El texto que sigue se explica por si solo. El grupo de iniciativa se constituye el próximo jueves 24 de mayo de 2007, a las 18:30 horas, en la sede de la Federación de Estudiantes de Chile (FECH), calle José Carrasco Tapia, n° 10 (por Vicuña Mackenna entre Marcoleta y Diagonal Paraguay).

Para los ciudadanos chilenos que residen fuera del país, ruego enviar las adhesiones a:

luis.casado@free.fr

 

Por la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente

 

La Constitución Política del Estado no representa la voluntad soberana del pueblo chileno. Fue impuesta en 1980 para legitimar una dictadura que violó los derechos humanos y enriqueció a un puñado de empresarios que, mediante espúreas privatizaciones, se apoderaron de la mayor parte del patrimonio nacional forjado con el trabajo y ahorro de generaciones de chilenos.

 

La Constitución actual ampara a los poderes fácticos que ayer se sirvieron de la tiranía y que hoy gozan de ocultos e irritantes privilegios, ejerciendo un control decisivo sobre la economía, las instituciones políticas y los medios de comunicación. No sólo es ilegítima en su origen. Es, además, antidemocrática, porque privilegia la renta y el lucro por sobre la dignidad humana, deja los principales resortes del poder económico y jurídico fuera del alcance y control de la ciudadanía y establece obstáculos insalvables para su modificación. Representa, en definitiva, la continuidad jurídica de la dictadura e impide el establecimiento de un régimen verdaderamente democrático.

 

Todas y cada una de las frustraciones, dolores y angustias que afectan gravemente la subsistencia y el bienestar de la gran mayoría de los chilenos, derivan de un modelo económico e institucional que, amparado en la Constitución de 1980, favorece la concentración monopólica de la propiedad y agudiza la injusticia social.

 

Así, el capital extranjero ha llegado a controlar la mayor parte del cobre, los recursos hídricos, el sistema previsional, la energía, el sistema bancario y las telecomunicaciones, sangrando, a perpetuidad, el esfuerzo del trabajo nacional. La inestabilidad y la precariedad del empleo, la deficiente atención en salud, educación y vivienda, la gravísima destrucción del ecosistema, el deterioro de la calidad de vida en nuestras ciudades, la impunidad que beneficia a muchos civiles y militares responsables de graves crímenes contra la humanidad, la discriminación y el desconocimiento de los derechos de los pueblos originarios, la corrupción y la burocracia presentes en el aparato público, la crisis del transporte urbano y la escandalosa y creciente desigualdad entre ricos y pobres, son resultado de un modelo económico e institucional amparado por el Decreto Ley Nº3464, que 4 generales denominaron “CONSTITUCIÓN POLÍTICA DEL ESTADO”.

 

En consecuencia, no bastan meras reformas o ajustes cosméticos, que dejen intacta su naturaleza plutocrática y autoritaria.

Porque nos asiste la convicción de que la mayoría de los chilenos deplora esta camisa de fuerza institucional, estamos decididos a unirnos en pos de una normativa constitucional que restablezca los grandes avances democráticos que Chile alcanzó en el siglo veinte y que asegure, a las nuevas generaciones, un marco democrático y libertario para forjar el gran proyecto de desarrollo nacional que inspiró la fundación de la República.

 

 

Nos proponemos iniciar un amplio proceso de consulta y organización democrática y unitaria, que permita la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente encargada de elaborar una nueva Carta Fundamental que restituya la soberanía nacional a manos de su único titular: el pueblo de Chile.

 

Deberemos afrontar enormes obstáculos que opondrán quienes se obstinan en mantener sus mezquinos privilegios, a saber: la oligarquía y el autoritarismo de viejo cuño que han sido capaces, incluso, de ir cooptando a quienes, en el pasado, enfrentaron la dictadura y hoy actúan como administradores de su nefasta herencia.

 

Para conservar la vieja institucionalidad, las elites privilegiadas fomentan la apatía ciudadana y desalientan todo signo de solidaridad y organización en la base social.

 

Resultado de lo anterior es que, en 1989, los ciudadanos que no participaron en las elecciones, o votaron nulo o blanco, representaban el 15,4%. Después de 16 años aumentaron al 42,5%.

 

Confirma esta tendencia el hecho de que entre el 85 % y el 90 % de los chilenos no confían en el Congreso Nacional, en el Poder Judicial, en los partidos políticos y en los políticos.

 

 

LLAMAMIENTO

 

El rumbo actual del país compromete gravemente el futuro de las jóvenes generaciones y nos conduce inexorablemente a la pérdida de independencia, libertad y dignidad. No hay razones para resignarse y permitir que nuestro país permanezca subordinado a intereses foráneos por tiempo indefinido.

 

Chile, con su colosal riqueza y su extensa trayectoria republicana, se encuentra en condiciones de proveer, con creces, la satisfacción de las necesidades materiales, culturales y espirituales de toda su población. Para que ello sea una realidad, no podemos soslayar los temas institucionales.

 

Sólo una nueva Carta Fundamental, expresión de la potestad constituyente del pueblo chileno, podrá doblegar la resistencia de las grandes concentraciones económicas y financieras que se apropian de las rentas más importantes que produce nuestro país.

 

Apelamos a todas las reservas morales de la nación, a todos los trabajadores, hombres y mujeres, que a diario viven en la incertidumbre de su frágil subsistencia, a todos los empresarios hastiados de los privilegios que se otorgan al capital extranjero, a todos los jóvenes que culminan agobiadoras jornadas de estudio con un título de cesantes, a las congregaciones religiosas que constatan la falta de escrúpulos y valores de quienes amasan fortunas atropellando la dignidad y los derechos ciudadanos; a los adultos mayores, que tras una vida laboriosa son condenados a la pobreza por las AFP que se apropian de sus ahorros previsionales con fines especulativos; a lo mejor de la intelectualidad, a nuestra comunidad científica y académica, a nuestros artistas y gestores culturales, a los pueblos originarios, a todos los sectores que sufren discriminación de clase o de género, para que sean parte activa en esta gran fuerza social y política que demanda un orden social e institucional en armonía con nuestro desarrollo histórico y cultural, abierto al conocimiento y a las nuevas tendencias que se plantean la defensa de la especie humana ante el peligro de una nueva catástrofe ecológica de impacto mundial.

 

Factor fundamental para el éxito de esta tarea es la superación constructiva del sectarismo, el mesianismo y el dogmatismo, vicios que –paradojalmente- sirven a la mantención del status quo, porque contribuyen a neutralizar la fuerza de la mayoría ciudadana inspirada en ideales superiores de soberanía, dignidad y libertad.

 

Nuestro objetivo no admite postergaciones ni ambigüedades: se trata de convocar una Asamblea Constituyente que redacte una nueva Constitución Política del Estado en la que se garanticen los derechos humanos, económicos y sociales de todos los ciudadanos, restableciendo la soberanía nacional en manos del pueblo de Chile.

 

Entre otras acciones proponemos que, en las próximas elecciones municipales, al momento de marcar nuestra preferencia, hagamos también un signo en la papeleta -que no invalida el sufragio- pidiendo “Constitución democrática ahora”. Vigilaremos que esos votos sean rigurosamente escrutados, computados y contados.

 

 

Llamamos a todos los chilenos y chilenas –donde sea que se encuentren- para que desde ahora mismo suscriban este llamamiento, promuevan debates y emprendan múltiples iniciativas que ayuden a construir, desde las bases sociales y territoriales, una gran fuerza unitaria que represente la aspiración colectiva de quienes amamos a Chile y nos sentimos parte de un pueblo que, recogiendo las lecciones de la historia, asuma la construcción de su propio destino, entrañablemente hermanado con el de los pueblos latinoamericanos y con la paz y la solidaridad en todo el planeta.

 

 

EL MITO DE PAULO FREIRE

Para entender el rol de Paulo Freire

Por Profesor Jota 

 

 

La formación teórico ideológica de Paulo Freire presenta un tronco común con partidos de izquierda cristiana, reconociendo él que algunos de los principales teóricos que influyeron en sus propuestas son Jacques Maritain y Emmanuel Mounier. El primero de estos autores es el sistematizador de la teoría del humanismo cristiano, considerada eje, por ejemplo de la Democracia Cristiana chilena y, dicho sea de paso, poco acogido en las filas de la teología de la liberación. El segundo, Mounier, es el autor de las tesis del individualismo cristiano, faceta de los sectores más ideológicos de las corrientes cristianas llamadas progresistas, entre otras nuevamente la DC chilena. Su libro El Personalismo es un canto camuflado a la distinción entre individuos. No es casualidad que el arzobispado de Valparaíso haya escogido estos dos autores para servir de viga maestra para la educación de los estudiantes de la Universidad Católica del Puerto desde la década de los sesenta.

En esa época Freire es invitado por el gobierno de Eduardo Frei a ocupar un alto puesto en el ministerio de educación para auxiliar al programa de la Revolución en Libertad, modelo adscrito a las necesidades del capital en la época que aspiraba a transformarse en muro de contención al desarrollo de la rebeldía social que recorría el continente después de la revolución cubana.

Allí Freire tuvo una notable contribución a la maduración de un sector de la Juventud Demócrata Cristiana, llamado los chascones, que salen del partido y constituyen el Movimiento de Acción Popular Unitaria MAPU, que se incorporó a la unidad popular y de donde provienen los Principales cuadros que se incorporar al Partido Socialista y constituyen uno de los más importantes pilares del gobierno empresarial de la Concertación, entre ellos Insulza, Viera Gallo y muchos otros. Este sector se caracterizaba y se caracteriza actualmente del punto de vista filosófico y sociológico por una notable influencia de la racionalidad instrumental weberiana, así como kantiana y también de Jurgen Habermas, autor que complementa las posturas de Freire, en especial por medio de la teoría de la Acción Comunicativa.

No es casual que hoy día en Chile los principales incentivadores de Freire se encuentren en las filas de partidos políticos, en especial, la propia DC, sectores del Partido Humanista, La Surda y algunos sectores de la actual Izquierda Cristiana. Las universidades católicas de Chile y de otros países lo continúan utilizando con profusión. Las instituciones como ONGs y Fundaciones lo prefieren antes que otros autores. La jerarquía de las iglesias prefiere este autor antes que a los actuales teólogos de la liberación como Boff y Gutiérrez.

En la actualidad el Vaticano ha lanzado una ofensiva para recuperar terreno debido al fuerte desarrollo de la autonomía social y de las ideas propias de las comunidades y localidades, en especial en nuestro continente. No sólo se ha lanzado en picada contra la teología de la liberación, sino que afirma en Brasil que la iglesia católica ha purificado a los indígenas y que el resurgimiento de sus religiones sería un paso atrás, que los indígenas le dieron la bienvenida a los sacerdotes que llegaban con los invasores. De más está decir que esta noticia aparecida en la prensa el día de hoy, martes 15, trajo como consecuencia fuertes reacciones y críticas de dirigentes indígenas de Brasil. No es casualidad que hace poco tiempo la CIA haya declarado que las luchas indígenas son un peligro para la estabilidad del continente (la de ellos será).

El PT brasileño utilizó en su época la teoría de Paulo Freire más que todos los demás partidos, Es muy extraño que al igual que el MAPU chileno, haya luego hecho su opción por el neoliberalismo. Lula, un ejemplo de gobierno de izquierdas para el capital, muy semejante a la Concertación chilena, siempre ha apoyado y estimulado el estudio de Paulo Freire.

En Iquique en unas jornadas antropológicas, una señora, militante de la teoría Paulo Freire, afirma que es necesario que los aymaras asuman el humanismo, hay que humanizarlos. Pero eso no es posible, el humanismo occidental es una manera de mirar las cosas y que ellos tienen otra cosmovisión.

Queda claro que los sacerdotes que llegaron con los invasores y los actuales pedagogos humanistas seguidores de Maritain y de Mounier, no presentan mucha diferencia en las intenciones de introducir elementos valóricos y conceptuales dentro de la gente.

Freire afirma que no se puede ser neutro en la educación popular, es decir, hay que tener una ideología previa. La pregunta es que si la gente va a asumir su propio pensamiento, para qué necesitamos nosotros estar modelados de una muy específica manera de pensar.

Para la época del estatismo, es decir del welfare state, el capitalismo de estado, el dirigismo ideológico, etc. Paulo Freire fue muy importante para las izquierdas, ya que permite la concientización, es decir, el desarrollo de un pensamiento liberador en cada persona.

Hoy día, ante las crisis estatales, de hegemonía, de ideologías, paradigmas, éticas, etc. y la emergencia de sujetos sociales con pensamiento propio, la incorporación de la población en los estados e instituciones es una tarea primordial para el capital, con la finalidad de evitar que la población se autoorganice de maneras alternativas desarrollando otra sociedad desde abajo.

No importa el tipo de sociedad que la gente se plantee, pero para quien ya tiene un diseño de cómo debería ser, esa aseveración resulta contraproducente, pues la idea es que la gente de la población "se plantee" un tipo de sociedad, sus características, en fin, tal como la señora "humanista" quería insuflar esa mentalidad a las comunidades aymaras.

Freire se caracteriza por una racionalidad adecuada a la época de disputa del poder. Hoy esa disputa no está en primer orden para mucha gente y parte importante de la población. En Chile casi la mitad de los con derecho a voto o no se inscriben, o no asisten a la gesta electoral, o votan nulo o blanco y unos pocos votan a la izquierda. Es interesante constatar que la votación de la Concertación y de la Alianza corresponde casi exactamente a la mitad de los que tienen edad de votar.

Obviamente si se forma parte de una entidad que desea que la gente vaya a votar, se va a partir de la base de que algo anda mal y así se estará imponiendo un criterio, aunque se diga que hay libertad de escoger a quien quieran. Con esto no se quiere decir que se esté a favor o en contra del voto, simplemente estamos haciendo abstracción, pero ¿pueden todos los educadores populares hacer esa abstracción? Freire no quiere la neutralidad, ya que según él todo educador popular debe tener una ideología de liberación, cuyas características están diseñadas en diferentes partes de sus escritos. ¿Alguien conoce a algún seguidor de Freire que sea abstencionista? Freire cree en un camino más o menos establecido para dicha liberación, que es la humanización, es decir que opresores y oprimidos dejen de andar como el perro y el gato. Recordamos que Lula habla de su gobierno de humanización del capitalismo.

Si los métodos de Paulo Freire no funcionan con las comunidades originarias es porque allí no es posible la concientización, puesto que ellos tienen una cosmovisión que no acepta el humanismo de Maritain ni el personalismo de Mounier.

Freire es un educador de la época del individuo ciudadano, es decir una persona separada de las otras y unidas por vía de las instituciones. Freire es un educador de base religiosa, es decir de un tipo de amor que antes de dirigirse hacia las personas como el buen samaritano, debe primero asentarse en una relación directa con dios. Freire es un educador ideológico, es decir que prioriza por la concientización, es decir el conocimiento y la comprensión de las cosas, después viene el cambio. Un racionalista.

Freire no es un educador para las comunidades, ya que éstas no necesitan la intervención de educadores. Freire es un educador de personas que mantienen y acentúan su individualidad frente a los demás, evitando la formación de los sujetos "nosotros", más bien manteniendo espacios de convivencia, respeto y acuerdo sin llegar a niveles mayores de aproximación o simbiosis. Por eso Freire no trabaja con conceptos como "confianza", "afecto", "espiritualidad", "amor", "cuerpo a cuerpo".

Para Freire el cruzamiento es de ideas, para el desarrollo de la conciencia que llevará a la gente a determinar un camino. Dicho camino no está en la aproximación a las personas que tiene a su lado, sino que está por fuera de esos momentos y lugares, Los zapatistas dicen que hay que partir de los corazones, Freire dice que hay que partir de la conciencia, es decir, de la racionalidad. El irracionalismo de los afectos y del mundo de la vida no tiene cabida en la práctica de los seguidores actuales de un Freire adecuado a épocas idas. Para Freire hay que "visualizar" la utopía, es decir, configurarla mentalmente, lo que no es más que un preconcepto kantiano o una instrumentalización de la racionalidad, con lo que se cae en el viejo iluminismo de la época de transición del medioevo al pensamiento liberal.

Esperamos que estas breves notas muestren la distancia existente entre la pedagogía y la antipedagogía, es decir, la ausencia total del educador. Estos talleres se basan en la teoría del maestro ignorante, es decir, no se trata de alcanzar un nivel de conciencia, no se trata de llegar a alguna parte predefinida, sino de encontrar puntos de partida, donde el educador deja de serlo, abandona su bagaje de iluminado, por más palabras diferentes que le ponga para parecer menos doloroso que ser considerado iluminado, y se acerca al plano de la igualdad, al plano de la inteligencia. No es un intercambio de saberes o de posturas como dice Freire en su acción dialógica donde el que enseña sabe que le falta algo y el que aprende sabe que tiene algo para entregar, sino un intercambio de afectos, sensaciones y búsquedas que configuran un sujeto cognitivo diferente. En el plano de la igualdad de las inteligencias y de las sensaciones la idea es desprenderse de los saberes individuales para juntarlos amorosamente en la construcción de un saber otro. Los saberes se acumulan en el plano conciente, la racionalidad y es justamente allí donde circulan las lógicas que invitan a actuar de determinadas maneras.

El rupturismo de la educación popular pasa por zafarse de esos lazos que introducen el elemento dialógico proveniente de la cultura oficial sutilmente en el seno del proceso de reconstrucción del carácter gregario comunitario del ser social, para descubrir entre la gente elementos y métodos de autoeducación que no se transformen en poleas de transmisión de la cultura sistémica o liberadora o cualquiera que sea. Esa sería una forma de liberación, librarse de los educadores. Los métodos de trabajo que desarrollamos en los talleres apuntan a eso.

Los interesados están invitados a participar en el Taller de Educación Popular de los Talleres Transhumantes de la Universidad Libre de la V Región, los jueves a las 18:00hrs. en la sede de la Confederación Nacional de Pescadores Artesanales de Chile, Conapach, calle Montealegre 398, cerro Alegre. Este jueves los esperamos desde las 17:30hrs. para realizar las inscripciones a los nuevos incorporados. Con esto se cierran las inscripciones.

Saludos libertarios

ULibre 5ta.

LA DISYUNTIVA

NOTA A MODO DE INTRODUCCIÓN: Las cosas ocurren tan rápìdo que mucho suele quedar obsoleto antes de ser noticia. Creía haber publicado este manifiesto o grito, pero la verdad es que sólo le había puesto un comentario en su blog. Tengo una buena imagen de Aguiló. Quiero creer en su honestidad y en su compromiso; pero eso no me obliga a comulgar con ruedas de carreta. Creo que Aguiló está equivocado. Los demás me parecen un atado de caraduras que quieren acomodarse. Espero que el pueblo de Chile haya adquirido un criterio de critica, una capacidad de análisis que le permita librase de todos los políticos, especialmente de los confesos de derechistas.

Por mi parte, los subo a mi blog, por si el suyo desaparece. Les ha ido tan mal a los pobres con su manifiesto, que en cualquier momento puede desaparecer. Máximo Kinast

Fuente: http://www.ladisyuntiva.blogspot.com/

 

I. Un diagnóstico necesario

Lo que revela el Transantiago

No basta con declararse consternado y decir, como se ha hecho prácticamente un lugar común, que la situación creada con la puesta en práctica del Transantiago es el momento más crítico por el que ha atravesado la Concertación en sus 17 años de gobierno. Es preciso explicar porqué se ha llegado a esta situación, identificando con rigor las razones que le confieren tanta gravedad a una situación que ha concentrado de manera prácticamente exclusiva la atención de la opinión pública.


La revolucionaria idea de cambiar radicalmente el pésimo transporte público con que contaba la capital por uno de calidad, seguro y menos contaminante, que se impuso durante la administración anterior, no estuvo exenta de polémicas y controversias, básicamente por los riesgos que implicaba reemplazar el desgastado y contaminante sistema de transporte capitalino de manera integral y radical, a través una suerte de Big Bang, como proponían sus impulsores.


Una primera decisión, que está en el origen de muchos de los problemas que ha debido enfrentar el Transantiago en su debut, dice relación con el financiamiento del transporte público en la capital, que en la mayoría de los países recibe un subsidio fiscal y que en nuestro país se ha optado por financiar exclusivamente a través de tarifas a los usuarios. Claramente eso limita el parque de buses, cuya necesidad muchos calculan por sobre los 6.000, y cuyo funcionamiento la actual tarifa no alcanza a financiar.


El diseño de recorridos, más que responder a las necesidades y demandas de los usuarios, debió ajustarse a limitaciones de orden financiero. Inicialmente contemplaba 4.600 buses, posteriormente se elevó a 5 100 (noviembre 2006) y luego a 5.600 buses (febrero 2007). Sin embargo, en sus mejores días, el Transantiago no habría logrado movilizar más de 4.400 buses, con claras dificultades y limitaciones de frecuenta y recorridos, con el agravante que faltaron los dispositivos tecnológicos que permitieran controlar su funcionamiento y las inversiones en infraestructura urbana que agilizaran el transporte colectivo de superficie.


Asociado a lo anterior, está el problema de los operadores privados, muchos de los cuales son los responsables por la mala calidad de transporte que existía en la capital. Mucho se discutió en el gobierno anterior acerca de la conveniencia de trabajar con nuevos operadores del transporte, con la exigencia de renovar íntegramente el parque de autobuses, que garantizaran confiabilidad y buen servicio pero, al final, pudo más el inmenso poder de presión de los antiguos operadores para mantenerse en el rubro, refaccionando su antiguo parque y renovando sólo los buses troncales.


Frente a las dificultades técnicas e incumplimiento del administrador financiero para hacer operativo el sistema de cobros y control de recorridos, el gobierno garantizó un retorno fijo para los operadores hasta el 10 de mayo, aunque no estaba en condiciones de fiscalizarlos, introduciendo un incentivo perverso a la operación de la flota comprometida.


Una segunda decisión estuvo asociada a los considerables costos en infraestructura vial (paraderos, estaciones de transbordos y vías segregadas) que se requería para implementar eficientemente esta verdadera revolución urbana, en donde no sólo el Ministerio de Hacienda carga con la pesada responsabilidad de no haber aportado oportunamente los recursos necesarios, sino que también el ministerio de Obras Públicas y las autoridades de Vivienda comparten diversos grados de responsabilidad por el evidente atraso en la ejecución de las obras.


El principal error político que comparten las autoridades de Hacienda y de Transporte y del cual el gobierno es solidariamente responsable, fue decidir, por razones básicamente financieras, la implementación del plan de transporte en una fecha en que era evidente que no estaban dadas las condiciones mínimas para controlar las frecuencias, ni construidas las vías segregadas, las estaciones de transbordos, los lugares de prepago y los paraderos techados, mientras aún existía un debate acerca de la cantidad de buses que se requería para su correcto funcionamiento.


Ha quedado así de manifiesto una insuficiencia mucho más de fondo, un pecado de origen, cuya comisión es particularmente grave para una coalición como la Concertación y un gobierno como el que encabeza Michelle Bachelet. Se trata de la debilidad manifestada en la defensa del concepto de servicio público (que se encuentra en entredicho por la privatización heredada de la seguridad social y de buena parte de la educación, temas de largo plazo, solo que en este caso el descontento de los usuarios se manifestó de inmediato), con la consecuente indefensión en que quedaron cientos miles de habitantes de la Región Metropolitana, todos pertenecientes a las capas menos favorecidas de la sociedad. En este sentido, el episodio no tiene precedentes y pone en cuestión un elemento central de la política chilena desde 1990: el vínculo privilegiado de la Concertación y sus partidos con los sectores populares. Los errores del Transantiago, sin duda, no sólo pasarán a engrosar manuales internacionales de estudios de caso de políticas públicas fallidas sino que debieran constituirse en un punto de inflexión en la manera de resolver los asuntos relativos a la provisión de bienes públicos por medio del recurso indiscriminado a los operadores privados en relaciones contractuales débiles y asimétricas.


Resulta en verdad imperdonable que se haya puesto en práctica una reforma que toca un aspecto tan sensible de la vida cotidiana de las personas como es el transporte, sin consulta con los interesados y a través de un sistema cuyos requerimientos pusieron por delante el negocio, la caja fiscal y la rentabilidad de los privados y no las necesidades de los usuarios y la necesaria progresividad del cambio.
A la Concertación la gente le ha perdonado muchas cosas, pero no este abandono de los sectores populares. Se requerirán muchas explicaciones, muchas disculpas y, sobre todo, muchas acciones prácticas para que esta herida pueda cicatrizar convenientemente. Si existe algo por lo que la Concertación ha luchado, es justamente por terminar con la desigualdad y lamentablemente, el Transantiago sólo dejó de manifiesto y acrecentó las desigualdades de este país.


Este reconocimiento no pone en cuestión lo logrado por los gobiernos de la Concertación en este tiempo, y que es algo de lo que podemos sentir legitimo orgullo. Si bien ésta se inició como un proyecto de reconstrucción democrática desde una dictadura, ha ido avanzando hacia un horizonte de consolidación democrática, con ampliación de las libertades, modernización económica con justicia social y lucha contra las discriminaciones. Es con la Concertación que, durante estos años, se ha avanzado además en la disminución de la pobreza, el reconocimiento y promoción de los derechos para las religiones minoritarias, para los hijos nacidos fuera del matrimonio y para los pueblos originarios. Sin embargo, sigue como una deuda pendiente avanzar en una acción más efectiva en materia de redistribución del ingreso y de consolidación de servicios públicos eficaces y dignos para atender las necesidades de las mayorías.



La impronta de la protección social y la paridad


La crisis provocada por la puesta en práctica del Transantiago se hizo más virulenta por la acción de otros elementos. No es trivial que ella haya tenido lugar bajo un gobierno que se fundamenta en una medida decisiva en su empatía y cercanía con la gente, que ha explícitamente declarado que su impronta será la protección social y que cuenta con unos excedentes presupuestarios sin precedentes en la historia económica nacional.


A fin de cuentas, es la credibilidad del salto en materia de protección social como la gran tarea de este gobierno la que ha quedado en tela de juicio. El que esto ocurra es en extremo delicado. El período de la presidenta Bachelet se inició cargado de grandes expectativas: gobierno ciudadano, paridad y fin a la histórica discriminación de las mujeres, combate a fondo a las desigualdades, cambio cultural, recambio generacional y sustitución de las antiguas elites; en fin, reinserción de Chile en América Latina.


La idea de cambio cultural aparece asociada de manera evidente al primer gobierno presidido por una mujer en Chile que, además, alentó muchas expectativas en las mujeres. El hecho de ser una mujer representa y simboliza el ingreso de los excluidos secularmente en la administración de los asuntos políticos. Por otra parte, los temas relativos a los derechos de las mujeres han sido crecientemente polémicos en el Chile postdictadura. Muy pocos dudaban que, durante el gobierno de la Presidenta Bachelet, se produciría una expansión de los derechos civiles y, sin duda, serían las mujeres las principales beneficiarias. Hoy, reina el escepticismo frente a esta posibilidad. Además de la dificultad para hacerse cargo de nuevos conflictos y problemas que emergen en la sociedad, debe tenerse en cuenta la erosión de legitimidad que representa no posibilitar la discusión de estos temas.


Por otra parte, el hecho revolucionario de la paridad con el que la Presidenta inauguró la conformación de su primer equipo, con una conformación en porcentajes iguales de ministros y ministras, no se ha visto erosionado en el reciente cambio de gabinete, con una conformación de mujeres levemente inferior (9 frente a 13 hombres). Desgraciadamente ha importado menos que la paridad, en un criterio flexible, se haya en definitiva mantenido, que la percepción según la cual la paridad como uno de los sellos más indelebles se ha visto desmoronada. Al cabo de un año, el gobierno puede exhibir en materia de igualdad de género el lanzamiento de la Guía de Buenas Prácticas Laborales sobre no Discriminación en la Empresa y el instructivo presidencial sobre Código de Buenas Prácticas Laborales sobre no Discriminación en el Estado. Mientras tanto, la promesa de impulsar una ley de cuotas para las mujeres sigue esperando por razones ajenas al gobierno, pues la Presidenta Bachelet ha insistido que quiere normas que promuevan la participación política de las mujeres y ha encontrado resistencias políticas que deben ser superadas.


Asimismo, en el plano internacional las complejidades de las situaciones nacionales vecinales han tornado más difícil la opción de buscar una inserción estrecha en una América del Sur más integrada. Las dificultades de abastecimiento de gas desde Argentina, el conflicto entre Argentina y Uruguay, las tensiones internas de Bolivia y Ecuador, el hiper protagonismo venezolano, una cierta debilidad del liderazgo regional brasileño, la fuerza de las presiones nacionalistas en Perú, son otros tantos obstáculos que han hecho, hasta ahora, que el proyecto de la Comunidad Sudamericana de Naciones siga siendo una tarea ampliamente pendiente.


A un año de gobierno resulta evidente que la agenda efectiva se ha decantado a través de una reducción de las expectativas iniciales. Fue un gran mérito de la Presidenta y de los sectores mas avanzados de la coalición, presentes transversalmente en todos los partidos de la Concertación, haber sido capaces de definir el salto en protección social como el sello histórico del gobierno. Para un periodo corto de cuatro años, por poco que se avanzara en los otros ámbitos, producto en muchos casos de circunstancias internas imprevisibles y ajenas a la voluntad gubernamental, el establecimiento de bases sólidas para la construcción de un sistema de protección social desde la infancia hasta la vejez le permitiría a Michelle Bachelet hacer un gobierno con proyección histórica.


Esto es lo que aparece hoy día puesto en cuestión, con un escenario de un gobierno que es llevado a limitar progresivamente sus aspiraciones para concentrarse en una administración más preocupada de evitar los conflictos que de impulsar grandes transformaciones. Esta es la disyuntiva que enfrenta en la actualidad el gobierno de la Presidenta Bachelet: mejorar sus gestión corriente reduciendo al máximo los riesgos involucrados en todo proceso de transformación o producir un golpe de timón en las formas de la conducción política y las orientaciones de su política económica de modo de darle consistencia a su compromiso con la lucha contra las desigualdades y a favor de la protección social.


Los riesgos que amenazan a este gobierno no son propiamente catastróficos. No hay abiertos ni tampoco se abrirán escenarios de desestabilización que pongan en entredicho el mandato constitucional como algunos lo hicieron en los momentos mas difíciles del gobierno del Presidente Lagos. El peligro es otro. Se puede denominar de muchas maneras: renuncia, decepción, frustración, intrascendencia, resignación.


La situación actual no se puede reducir a la condición de un simple episodio, grave pero finalmente puntual. Antes bien, se trata de una situación que pone de manifiesto una tensión que no es nueva al interior de la Concertación. Una tensión que se ha arrastrado y que ha atravesado transversalmente a las administraciones concertacionistas, entre sus sectores tecnocráticos y neoliberales, que en esta oportunidad se manifestaron con particular virulencia, y los sectores políticos que sostienen el gobierno, que se reconocen en una matriz social demócrata y social cristiana, comprometidos con un proyecto de transformación del país en busca de una sociedad más justa, igualitaria e innovadora.


Dos son las cuestiones de fondo que deben ser objeto de un examen especialmente severo. Por una parte, la coherencia entre las prioridades de la agenda pública y la política económica, en particular en su dimensión fiscal. En segundo lugar, los modos de decisión y gestión política.



La fuerza del neoliberalismo


Aunque en retroceso en el mundo, el enfoque neoliberal mantiene en Chile y al interior de la Concertación una innegable influencia. No se trata por cierto de poner en tela de juicio la necesidad del rigor económico y la importancia de mantener equilibrios macroeconómicos sólidos. Eso esta completamente fuera de duda. El país tiene activos reconocidos en este campo y ha rendido satisfactoriamente múltiples exámenes. Lo propio del neoliberalismo es otra cosa: la primacía de una racionalidad puramente tecnocrática, que desconfía profundamente de lo público, que cree incluso en las soluciones únicas cuyos grandes protagonistas son el mercado y los actores privados. En este enfoque, la satisfacción de las necesidades de las personas es un resultado ex-post y no el punto de partida de las políticas públicas.


Esta es la concepción que mostró todas sus limitaciones en el caso del Transantiago.


Mientras esta lógica siga predominando, será imposible cumplir el ambicioso programa de gobierno de Michelle Bachelet; introducir rectificaciones al actual modelo de desarrollo, enfrentar las desigualdades y avanzar en la construcción de un sistema integral de protección social como el que ha propuesto la Presidenta. El escenario que de esta forma se dibuja es uno en el cual predominan las inercias, se mantienen o incluso se agravan las desigualdades y la acción política democrática, desprovista de sustancia, continúa su camino de deslegitimización, distanciamiento y descrédito ciudadano. Es un escenario gris, lejos de las catástrofes que anuncian e incluso muchos desean en la oposición, en el cual se habrá, sin embargo, despreciado la enorme oportunidad histórica que la mayoría de los chilenos visualizó al elegir a Michelle Bachelet Presidenta de Chile.


Lo acontecido en el 2006 es en este plano revelador. Difícilmente el país conocerá otro año tan favorable en cuanto a condiciones internacionales y términos del intercambio. En vez de abrir paso a una política audaz e inteligente de inversión productiva en capital físico y capacidades humanas de los cuantiosos excedentes, se privilegió un enfoque conservador que condujo a una cuantiosa acumulación de recursos más allá de lo necesario para enfrentar prudentemente los vaivenes del ciclo económico y del precio del cobre, postergando una vez más la resolución de enormes carencias sociales y productivas.


En efecto, el gobierno generó un superávit global de US$ 11.285 millones equivalente a 7,9% del PIB. No hay registros que indiquen que algún gobierno haya tenido alguna vez un superávit semejante. Debe recordarse, además, que el superávit en 2005 ya fue de US$ 5.402 millones, equivalentes a un 4,8% del PIB. Esto ha llevado al Gobierno a disminuir sus deudas en unos US$ 1.350 millones y a crear reservas financieras que alcanzan cerca de US$ 18.000 millones, después de distribuir del orden de US$ 600 millones al Banco Central para recapitalizarlo, hacer aportes al Fondo de Reserva de Pensiones por US$ 605 millones, y amortizar bonos de reconocimiento por US$ 984 millones.


Sin embargo, el notable aumento de los ingresos se debe única y exclusivamente a factores ajenos a la actividad productiva nacional. El aumento de la recaudación tributaria se debe fundamentalmente al inusitado precio del cobre y el gran salto de las importaciones, principalmente de bienes de consumo. Es así como el ingreso fiscal proveniente de la minería, principalmente del cobre, aumentó en 3,7 puntos del PIB, mientras la recaudación tributaria no minera cayó en casi 2 puntos del PIB, de los cuales el IVA explica 0,6 puntos porcentuales.


El resultado final del 2006 fue un magro crecimiento del 4%, claramente mediocre en comparación con los estándares internacionales e incluso latinoamericanos, mientras continuaron acumulándose los graves problemas de calidad de la educación, la salud, la vivienda, protección del ambiente, desfinanciamiento municipal, precariedad laboral, incluso en la administración pública, y falta de una política más agresiva hacia la pequeña y mediana empresa.


La gran reforma comprometida por este gobierno es la relativa al sistema previsional. Ella ocupa un lugar estelar en la agenda de Protección Social. El proyecto propuesto a consideración del Parlamento introduce como gran novedad la construcción de un pilar solidario, elemento central de un sistema de seguridad social avanzado de caracter mixto. Sin embargo, el proyecto establece una tal gradualidad que se prolonga hasta el 2017 en la puesta en práctica del pilar solidario, es decir siete años después de haber terminado el gobierno actual. La reforma pierde así una parte importante de su impacto social y resulta por debajo de las posibilidades del país. Todo esto en virtud de consideraciones fiscales sin fundamento, en un país en donde existe la enorme acumulación de excedentes descrita. Los desembolsos presupuestarios a titulo de la previsión tenderán a disminuir fuertemente en el mediano plazo. Y mientras tanto, se insiste en mantener una regla de superávit fiscal de un 1% que a todas luces ha perdido su fundamento inicial.



Los problemas de la conducción política


Con la excepción del primer gobierno de la transición encabezado por el Presidente Aylwin, el tema de la conducción política ha sido siempre objeto de controversia. Lo fue de un modo muy acuciante al inicio del gobierno del Presidente Frei y estos déficit de conducción política acompañaron también a un periodo largo del gobierno del Presidente Lagos. A juicio de muchos, las insuficiencias de conducción política han sido, hasta el momento, la tónica del gobierno de la Presidenta Bachelet. Los sucesivos cambios de gabinete son una demostración de las dificultades que se han presentado en este plano. Sería, sin embargo, una extrema simplificación reducir el problema a una mala selección de elencos. La cuestión planteada es de una envergadura mucho mayor y tiene que ver con las formas generales del régimen político, por una parte, y con las distorsiones que en su funcionamiento se producen como consecuencia de las influencias de corte neoliberal, por la otra.


En las condiciones del actual régimen político, a la Presidenta le corresponde desempeñar, simultáneamente, tres grandes funciones: la representación del Estado con la definición de sus grandes orientaciones, la conducción contingente del gobierno y el liderazgo de la Concertación. La experiencia de los tres gobiernos anteriores muestra que ninguno de los tres presidentes ejerció simultáneamente las tres funciones. Aylwin, desde un primer momento se concentró en las grandes tareas de Estado y el liderazgo de la Concertación, delegando a sus equipos político y económico la conducción gubernamental contingente.

El gobierno de Frei, luego de un inicio problemático que condujo a un rápido cambio de gabinete, optó por instalar al frente de la conducción gubernamental a un poderoso círculo de colaboradores que claramente actuaba con el respaldo presidencial. Luego de un inicio también complejo, el Presidente Lagos, que en muchos sentidos ejerció al mismo tiempo las tres funciones, asumió las dificultades de hacerlo. La entronización del ministro Insulza como un indiscutido jefe de gabinete fue la solución lógica que permitió una mejoría sustancial en la marcha del gobierno. Se hizo ahí la demostración de que es posible compatibilizar rigor económico y conducción política a la altura de las múltiples contingencias que todo gobierno debe enfrentar.


La cuestión de la conducción y el ejercicio de las tres funciones descritas no han encontrado un modo de resolución adecuado durante la actual administración. Nadie duda del talento y la prestancia con que la Presidenta ejerce en Chile y en el exterior su condición de Jefa del Estado. El debate se plantea en relación con la conducción gubernamental y el liderazgo de la Concertación.


Si la evidencia indica que ninguno de los tres presidentes anteriores pudo ejercer simultáneamente esas tres responsabilidades, no hay ninguna razón para exigir a Michelle Bachelet que ella si pueda hacerlo. Esta afirmación no tiene absolutamente nada que ver con algún tipo de prejuicio machista de los que objetivamente ha sido víctima la Presidenta. Se trata, por el contrario, de una constatación de índole estructural aplicable a cualquier presidente, independientemente de su género.


Esta observación remite a un cuestionamiento del presidencialismo excesivo que existe en Chile. En principio, si no media una delegación nítida de facultades, es la figura presidencial la que termina asumiendo muy rápida y directamente las consecuencias de todas las determinaciones que se adopten en la vasta máquina de la administración gubernamental. La reciente crisis provocada por el mal funcionamiento del Transantiago es un ejemplo de esto.


En las condiciones del siglo 21, sociedades crecientemente complejas enfrentadas a procesos de cambio tecnológico acelerado difícilmente pueden ser bien gobernadas mediante un sistema que concentra en la cabeza del Estado un cúmulo de responsabilidades que resulta agobiante, y a la postre imposible, atender adecuadamente.


Así se ha entendido, por ejemplo, en las grandes empresas en donde desde hace décadas se ha ido abandonando el esquema de dirección basado en un liderazgo individual sustituyéndolo por estructuras de dirección mas impersonales y horizontales. Así también ocurre en la abrumadora mayoría de las grandes democracias modernas. Incluso en los Estados Unidos, citado como paradigma del presidencialismo, existe un sistema con un sinnúmero de grandes contrapesos que emanan de las facultades del Congreso, la Corte Suprema y los Estados federados.


El hiperpresidencialismo chileno es un sistema arcaico y poco eficiente, cuyos fundamentos tienen mucho más que ver con los traumas del pasado que con las exigencias del presente y el futuro. Este era un diagnostico ampliamente compartido por la gran mayoría de los lideres de la Concertación hacia finales de los 80. Es perfectamente comprensible que el debate en vista a su puesta en práctica haya sido postergado mientras el General Pinochet continuaba desempeñando un rol político relevante a la cabeza de la comandancia en jefe del ejército. En las nuevas condiciones del país, todo aconseja abrir el debate sobre el régimen político e intentar rescatar los consensos que hacia finales de los 80 apuntaban a la necesidad de establecer un régimen semipresidencial.


Más allá de la voluntad de los presidentes, el presidencialismo ha jugado un papel muy negativo en el desarrollo institucional del país. El Congreso Nacional y los partidos políticos, las instituciones por excelencia de la democracia, han sido sus principales victimas.
En realidad, es imposible pensar en un mejoramiento sustantivo de la calidad de la política sin una interrogación a fondo sobre los condicionamientos estructurales que han producido su deterioro. Y a su vez, es difícil imaginar que el país pueda enfrentar con éxito las exigencias del desarrollo en un cuadro en donde las instituciones democráticas de degradan, el debate pierde espesor, priman las descalificaciones y se reducen al mínimo las posibilidades de acuerdo.


El Ministerio de Hacienda no solo establece un marco presupuestario al resto de las instituciones, lo que es evidentemente imprescindible, sino que interviene prácticamente en todas las definiciones sustantivas. En no pocos casos, la opinión de un sectorialista de Presupuesto ha primado respecto de la opinión de un Ministro.


El gran poder que radica en Hacienda y Presupuesto no siempre es sinónimo de eficiencia. Así como programas innovadores que pueden ser generadores de un gran valor agregado pueden esperar años antes de ser considerados, una vez que un determinado programa entra al sistema tiene una gran posibilidad de mantenerse indefinidamente independientemente de su desempeño. La aversión al riesgo no es un mal del cual estén exentas las autoridades económicas.


Las opiniones que emanan de estos ámbitos adquieren una gravitación inusitada. Desde su perspectiva, mucho más importante que la cohesión social de un país es su nivel de acumulación de reservas fiscales, más importante que la inversión productiva es la mantención de fondos en el exterior, que a su vez pueden dar lugar a operaciones financieras altamente rentables para los bancos e instituciones financieras en los que estos analistas se desempeñan.


Este es muy someramente descrito el mecanismo a través del cual el Ministerio de Hacienda se ha transformado en una suerte de poder dentro del poder que termina marcando con su impronta la mayoría de las iniciativas gubernamentales. Esta tendencia, digámoslo con claridad, se refiere más a la lógica de un modelo que a la persona de un ministro.


La política económica debe estar al servicio de la agenda gubernamental y no a la inversa. Esto no ocurre necesariamente así en nuestro país. Recién parecemos advertir que padecemos de un cierto subdesarrollo político, con déficit de funcionamiento y efectividad de importantes instituciones políticas. Por otra parte, todavía no tomamos conciencia de la precaria calidad de nuestra democracia.
La razón de fondo dice relación con el tremendo desequilibrio social que se ha producido en Chile y fruto del cual son las enormes injusticias y desigualdades. De alguna manera, el sobredimensionamiento del papel de Hacienda es expresivo de la enorme influencia alcanzada por el mundo empresarial.


Que los empresarios hagan grandes negocios y acumulen riquezas es propio de la economía de mercado y la globalización. Nada podría ser más poco realista que limitarse a establecer una condena ética al respecto. Pero una cosa es que sean ricos y otra bien distinta es que se transformen en todopoderosos. Es incluso comprensible que en un país como Chile, que debió enfrentar precozmente profundas reformas económicas que obligaron a una intensa competencia, el empresariado sienta que es un protagonista fundamental del proceso de desarrollo. Pero le corresponde a la sociedad, a la política, al gobierno, al Parlamento, recordarle permanentemente que no es el único actor de la vida colectiva, que sus intereses deben ser puestos en concordancia con los de otros, que junto a la utilidad privada existe también la rentabilidad social, que los países que aseguran dinamismo en el largo plazo son aquellos capaces de generar grados crecientes de integración y cohesión social. Este proceso de compatibilización de intereses es el que requiere de importantes definiciones. La puesta en práctica de una agenda de Protección Social apunta en la dirección correcta.


Decisiones importantes que se han adoptado recientemente siembran, sin embargo, dudas respecto de la consistencia de la política económica con las grandes prioridades de la agenda gubernamental.


El privilegio acordado a la acumulación financiera de excedentes invertidos en el exterior con bajas tasas de retorno, la mantención de una regla fiscal que ha perdido todo fundamento y que prácticamente ningún economista defiende, la excesiva postergación en el tiempo de los beneficios asociados a la Pensión Básica Solidaria y al Aporte Solidario en el proyecto de reforma previsional, la terminante negativa a la participación del Banco del Estado en un negocio previsional ampliamente dominado por un oligopolio que ha eliminado la competencia y la generosa franquicia tributaria que principalmente para las grandes empresas representa el proyecto sobre depreciación acelerada, dan cuenta de un cierto patrón de compartimiento, de una determinada política, que fundamenta estas aprensiones sobre la falta de congruencia de la política gubernamental entre los dichos y los hechos.


Una solución progresiva de la disyuntiva planteada requiere de rectificaciones y decisiones presidenciales trascendentes.



II. Nuestra contribución: propuestas para un nuevo impulso

Coherencia con el programa de gobierno y la naturaleza de centro izquierda de la coalición
La oposición ha entrado a una fase de confrontación aguda en todos los frentes, usando un estilo de descalificación sistemática. Su uso de los medios de comunicación afines le ha permitido crear un clima de confrontación artificial y de crítica acerba, del cual la Presidenta ha sido victima preferente. Pero la oposición equivoca el camino, porque los chilenos rechazan la lógica de la confrontación y la derecha no es creíble como alternativa para enfrentar las deficiencias que hemos reseñado, pues sigue representando a todas luces los intereses de los privilegiados y es expresión de un pasado autoritario y de una lógica social y culturalmente excluyente.


El principal desafío del gobierno es el de enfrentar a la derecha ordenando su propia coalición tras una lógica política coherente con su programa y con el proyecto de centro izquierda que encarna. Más que la apelación a la disciplina y a la lealtad de la coalición al gobierno que contribuyó a elegir, este ordenamiento y cohesión debe apoyarse en contenidos sustantivos, referidos no sólo a mecanismos eficientes de coordinación sino a espacios de deliberación política entre el gobierno, los partidos de su coalición, las bancadas parlamentarias y también el mundo social, que permitan construir consensos reales y sólidos para unir a la Concertación tras una agenda de realizaciones y contrastar a la oposición, buscando acuerdos y regulando los disensos.


Lejos de agotarse en la coyuntura o inmiscuirse en las funciones propias de la administración, estos espacios de deliberación política no deben perder de vista el mediano plazo y el proyecto político en donde tanto el programa de gobierno como las medidas para implementarlo adquieren su verdadera consistencia y coherencia. La Concertación de Partidos por la Democracia es una alianza política exitosa que no sólo ha recuperado la democracia sino que ha transformado al país en un sentido de mayor progreso y justicia social.
La elección de Michelle Bachelet inauguró un nuevo ciclo, que requiere de un nuevo pacto político, no sólo para sostener el actual gobierno y asegurar su pleno éxito sino que para proyectar a futuro a la coalición.


El actual gobierno tiene las ideas, capacidades y condiciones para cumplir el programa ofrecido al país. De lo que verdaderamente se trata es de reponer una lógica política coherente con su programa de gobierno y el proyecto político que le da sentido a su coalición. Para ello es fundamental fortalecer un equipo político dotado de un mandato claro y de todas las facultades necesarias para cumplirlo.
El programa de la candidata Michelle Bachelet fue aprobado por la Concertación y sigue constituyendo la referencia y compromiso de acción entre nosotros, así como lo son la gran mayoría de las iniciativas de su gobierno. En este contexto, parece ahora necesario visibilizar mejor y darle coherencia de conjunto a las iniciativas centrales en curso: las reformas electoral, al sistema de pensiones, a la educación y la infancia, y a favor de la probidad, entre otras.


Es necesario articular la iniciativa política más cercanamente a la idea fundacional de la Concertación: la normalización democrática es un valor en sí misma, pero se debe poner al servicio de la justicia social, de la necesidad de crecer y de avanzar hacia más participación e inclusión. Este criterio se debe expresar en el próximo período en tareas que aborden el mejoramiento de nuestra democracia, el desafío estructural del crecimiento (empleo, energía, educación y desarrollo tecnológico) y el fortalecimiento sustancial de la protección social (infancia, pensiones, salud y calidad de vida).

Una rectificación que viabilice las prioridades de la agenda del gobierno y la coalición


Ese es nuestro modelo, no el neoliberal ni su teoría del chorreo libremercadista. A estas tareas debe aplicarse prioritariamente el financiamiento adicional. Este no debe diluirse en desgravaciones tributarias que no benefician el desarrollo de Chile o, peor aún, sólo benefician a los más ricos con el pretexto de promover la inversión y que terminan en manos de la gran empresa. La inversión debe ser en promover las capacidades de la gente que vive de su trabajo remunerado o de su pequeña empresa. A ellos nos debemos, no a los grandes empresarios, que encuentran en la estabilidad jurídica y macroeconómica condiciones más que suficientes para su desenvolvimiento. Nuestra tarea es para las grandes mayorías, no para las minorías privilegiadas de siempre. Proponemos definir las siguientes prioridades.



1. Empleo y Pymes


La situación del empleo mejora, pero no es suficiente el funcionamiento espontáneo del llamado mercado de trabajo. Chile no puede desperdiciar la capacidad productiva de sus jóvenes, por lo que debe iniciarse un programa de creación de 100 mil empleos juveniles de inserción, mediante la formación y el servicio a la comunidad, sustituyendo el actual subsidio que no crea empleos. Proponemos hacer de las Pymes el gran motor de la creación de empleo y tomar medidas audaces en su apoyo, haciendo más expedito para ellas el uso de la franquicia de capacitación, renegociando sus deudas tributarias, ampliando sustancialmente su acceso al crédito en condiciones favorables para la expansión de su actividad, viabilizando su incorporación de nuevas tecnologías, apoyando con decisión su acceso preferente a las compras públicas, promoviendo con más energía su inserción en los mercados externos, favoreciendo su asociatividad, defendiéndolas de la monopolización de sus canales de comercialización.


A su vez, la enorme inestabilidad de los contratos de trabajo debe al menos compensarse con un fuerte mejoramiento del seguro de desempleo, con menos requisitos de cotización previa y extensión del período de cobertura a 8 meses, seguido de derecho a planes de inserción y capacitación para los desempleados de larga duración. Chile debe y puede avanzar a plazos breves al pleno empleo promoviendo un desarrollo inclusivo.



2. Energía


La situación energética del país es precaria. Es necesario asegurar su abastecimiento pensando en el largo plazo. Se requiere reforzar sustancialmente los mecanismos de ahorro de energía, con beneficios tributarios al equipamiento de vivienda antigua y nueva, edificios autovalentes y promoción de los cambios de los sistemas de iluminación pública y privada). Debe asimismo promoverse, pues la ley presentada es un avance pero no es suficiente al abarcar solo la gran generación, el uso de fuentes renovables no tradicionales (energía eólica y solar, centrales de paso, biocombustibles), junto al desarrollo del gas natural licuado en los sistemas interconectados del norte y el centro-sur. Chile tiene mucho que ganar pasando de los megaproyectos económica y ecológicamente costosos al ahorro de energía en gran escala y el uso de tecnologías que nos permitan dar un salto sustancial en la sustentabilidad del crecimiento y establecer una matriz mixta. Es urgente fortalecer, para acometer esta tarea, los órganos de planificación de largo plazo de nuestra matriz productiva y energética para lograr su diversificación.



3. Educación y desarrollo tecnológico


Apoyamos los proyectos de subvención preferencial y general de educación para establecer que la educación sea una tarea que debe ser abordada con espíritu de equidad y no sólo de supuesta eficiencia que conduce a una desigualdad de acceso abismante. Es del todo evidente que los recursos públicos no deben usarse para el lucro privado a costa tanto de la pérdida de valores cívicos en la sociedad como también de la propia calidad de la educación mediante instituciones cuyo fin no es educar sino obtener una rentabilidad. Se equivocan los que sostienen que el problema de la educación chilena no es de mercantilización sino de calidad; es la mercantilización, entre otros factores, la que ha llevado a la pérdida de calidad.


Es urgente corregir la desigualdad de la educación públicamente financiada. La subvención pareja aplicada a situaciones desiguales no es equitativa, como tampoco lo son los cobros a los padres en régimen de financiamiento compartido que se autorizaron en 1993 por presión de la derecha, ni los aportes municipales que se realizan según la mayor o menor riqueza de los municipios. Todo este esquema neoliberal es el que debe ser corregido de raíz, pues ha conducido a una descomunal desigualdad educacional y a una enorme ineficiencia. Apoyamos la subvención preferencial para los más pobres y la prohibición de selección en los establecimientos preescolares y escolares con financiamiento público, con algunas excepciones de liceos de excelencia en media, en los que los alumnos con mayor rendimiento puedan beneficiarse de una educación más avanzada.


La lógica futura debe ser la de nivelar la calidad hacia arriba, con más recursos para los liceos con alumnos con más dificultades y con un incremento general del nivel de exigencia. Para hacerlo posible, se debe transitar a una gestión supracomunal (mediante nuevas entidades de derecho público) de la educación pública, con una extensión de la autonomía de los proyectos educativos y simultáneamente la facultad de la nueva autoridad de educación de intervenir los establecimientos con mala gestión. Este proceso debe acompañarse de una inmediata universalización del equipamiento en banda ancha en Internet en todos los establecimientos educacionales de Chile.


A su vez, se debe crear nuevos Institutos Tecnológicos Universitarios en cada región para invertir la pirámide de recursos humanos que no forma suficientes profesionales intermedios de nivel técnico. A esto debiera sumarse desincentivos a las carreras universitarias saturadas.

Este mayor esfuerzo educativo debe hacerse en consonancia con la puesta en práctica prevista de los nuevos programas de innovación y desarrollo tecnológico. Chile tiene el inmenso desafío de usar los recursos del royalty con imaginación, articulando las universidades y empresas en la conglomeración de actividades innovadoras complementarias en las diversas partes de nuestro territorio en lo que esto es posible. Los programas de formación en el exterior deben acelerarse, así como el estímulo al aprendizaje de idiomas extranjeros.



4. Protección social


Las personas de bajos ingresos, inferiores al 60% del ingreso mediano, son en Chile un 26% de la población y más de cuatro millones de personas, de acuerdo a la encuesta CASEN 2003. Del orden de 230 mil hogares, con más de un millón de personas, pueden considerarse en situación de exclusión severa, con ingresos per cápita menores al 30% del ingreso mediano, es decir un 7% de la población.
Reducido a este segmento viene operando en Chile desde los años posteriores a 1973 y como parte del enfoque neoliberal de focalización extrema, el sistema de asignación familiar, de subsidio único familiar, de subsidio al agua potable y de pensión asistencial. Más recientemente, se estableció el programa Chile Solidario, concebido para que las familias con menores niveles de ingresos puedan “construir un puente hacia sus derechos” de un modo directo en su relación con el Estado, con un sistema de monitoreo de las situaciones familiares y de sus progresos, con flexibilidad en los instrumentos y prioridad en el acceso a los sistemas de apoyo social. Sin embargo, el bono de protección familiar que las beneficia está limitado a 24 meses y es decreciente y de escaso monto.


Una ampliación sustancial de los mecanismos de protección social que mejore la situación de los sectores mencionados probablemente supondría una simplificación de la actual gama de mecanismos de transferencia de ingresos a los más pobres y definir una política de ingreso básico garantizado con dos mecanismos fundamentales, como suele ocurrir en los países con sistemas avanzados de protección: el primero concentrado en los niños (sobre la base de una prioridad valórica, con además alta rentabilidad social) y el segundo orientado a las personas de más de 65 años para asegurarles una vejez con un mínimo de dignidad.


El primer mecanismo debiera consistir en otorgar a cada hijo de las familias de menos ingresos un subsidio a la infancia hasta que se complete la educación media, a ser percibido por la madre y con la condición de asistir a la escuela, y ser de un monto sustancialmente mayor al actual Subsidio Único Familiar, que se propone sea sustituido por este mecanismo, junto al sustancial esfuerzo en curso de incremento del sistema de cuidado infantil y educación pre-escolar, así como de la alimentación complementaria infantil. Un subsidio a la infancia de 30 mil pesos mensuales para 1,4 millón de niños de familias en situación de bajos ingresos tendría un costo anual del orden de 0,7% del producto de 2006 y constituiría un incremento de ingresos significativo para las familias con niños más carenciadas.
Un segundo criterio de homologación a las democracias sociales avanzadas debiera ser el de otorgar a los adultos mayores una pensión básica garantizada. Esto es parte sustancial de la reforma propuesta por el gobierno a fines de 2006, que ha considerado pertinente sostener la necesidad de la adopción de un sistema de pensión básica (no contributiva y financiada con impuestos, aplicable a todos los residentes en el país durante el ciclo de vida activa exceptuando a los de más altos ingresos) como primer pilar solidario del sistema de pensiones, combinado con un sistema contributivo de capitalización individual reformado en tanto segundo pilar y con el sistema de complemento de ahorro voluntario con descuento tributario a la renta (cotizaciones voluntarias, depósitos convenidos con empleadores, depósitos de Ahorro Previsional Voluntario) en tanto tercer pilar.


Creemos que el esfuerzo para financiar la pensión básica debiera ser mayor a lo propuesto y ponerse en práctica antes. ¿Cuántos recursos está dispuesto a comprometer el país para entregar un ingreso básico a las personas que no pudieron ahorrar para obtener una pensión digna? No hay ninguna razón para decidir que tales recursos no lleguen al menos al 1,5 % del PIB cuando el sistema esté funcionando en régimen. Se propone elevar los beneficios del sistema de pensiones solidarias (SPS) en la siguiente forma:

- establecer la pensión básica solidaria (PBS), en julio de 2008, en un monto equivalente a un 80% del ingreso mínimo líquido vigente en ese momento (entre $90.000 y $95.000: nótese que los $ 75.000 propuestos por el Consejo Asesor Presidencial julio de 2006 equivalen, en términos reales, a $ 79.600 de julio de 2008 y $ 82.000 de julio de 2009);
- fijar la pensión máxima con aporte solidario (PMAS), en julio de 2009, en un monto equivalente a 2,7 veces la PBS (mantiene la proporción entre estos dos montos propuestos por el Consejo Asesor Presidencial);
- otorgar acceso a los beneficios del sistema de pensiones solidarias (SPS), en julio de 2009, al 60% de la población de menores ingresos; y al cuarto quintil, en julio de 2013.


- integrar la bonificación por hijo a las mujeres y el subsidio a los trabajadores jóvenes a los mecanismos de la SPS. La primera debiera alcanzar un monto equivalente al 10% de la PBS y pagado junto con ésta o con el APS. El subsidio a los jóvenes debiera pagárseles en una modalidad similar a los bonos de reconocimiento.


- establecer una misma edad de jubilación para las mujeres, sean estas capaces de financiar con sus ahorros previsionales íntegramente su pensión, o así requieran de un aporte fiscal a través del sistema de pensiones solidarias. Es injusto establecer requisitos de edad distintos a las mujeres (60 años en un caso y 65 años en el otro) para adquirir derecho a pensionarse. Se puede pensar en subir a 62 años el requisito a pensionarse de todas las mujeres, pero no establecer una discriminación en perjuicio de las mujeres más pobres.


En relación al sistema contributivo de AFP, se plantean los siguientes puntos para disminuir costos, elevar tasas de reemplazo, trasparentar prácticas y aumentar cobertura:


- separar la gestión de inversiones y la administración de fondos de los otros servicios que proporcionan las AFP.
- establecer una cotización de 2% de la remuneración imponible por parte de los empleadores que iría la cuenta de cada trabajador.
- vincular la rentabilidad de los fondos de los trabajadores con las ganancias de las AFP como empresas.
- regular la designación de directores de empresas por parte de las AFP.
- asegurar la participación del BancoEstado en el sistema.
- establecer un límite máximo al cobro de comisiones por administración que cobran las AFP actualmente. Hoy las AFP cobran por este concepto aproximadamente un 22% de la cotización mensual del trabajador, y se debe limitar este cobro a un 10%.



5. Salud


El sistema de salud se encuentra en curso de reforma. Las patologías incorporadas progresivamente al Plan Auge cubren ya una proporción alta de los problemas más graves de la población (56 y van a llegar a ser 80 a fin de este gobierno), es decir garantías crecientes en el marco de un acceso universal. Sin embargo, la reforma debe profundizarse y no perder dinamismo.


El desafío del fondo de compensación de riesgos se mantiene a propósito de la búsqueda de una mayor solidarización de los recursos. El sistema de salud ISAPRE sigue descremando el sistema. El sistema ISAPRE sigue echando a las patologías más caras y a la gente de mayor edad al sistema público. Junto a someterse a un fondo de compensación de riesgos, las ISAPRES deben tener planes de largo plazo y mayores límites en el copago, para de ese modo establecer incentivos apropiados a la realización de medicina preventiva.


Otro pilar indispensable es mantener y ahondar acciones colectivas que vayan a impactar en los factores de riesgo para poder controlar el incremento de la demanda futura, lo que requiere ir fortaleciendo los planes de salud pública, el control sobre el medioambiente, sobre las aguas, sobre los factores condicionantes culturales y sociales que dan lugar a las inequidades en el acceso a la salud y de ese modo asegurar la protección social en salud. La promoción de conductas saludables en las escuelas debe adquirir una prioridad cada vez mayor.
Esto no va a ser posible si no somos capaces de seguir fortaleciendo redes de atención, especialmente la red pública basada en una atención primaria de capacidad resolutiva creciente que asegure en toda la extensión de nuestro país la posibilidad de mejores condiciones de salud. Es necesario enfatizar cada vez más la prioridad de la salud preventiva y el mejoramiento sistemático del nivel primario de salud. Proponemos mantener un plan reforzado de construcción de consultorios, Sapus y Centros de Referencia, incrementando la capacidad resolutiva de la salud primaria.


Se debe ampliar el per cápita de atención primaria y avanzar a un sistema de atención primaria que dignifique la vida, que tenga un concepto territorial en el que las personas puedan crecientemente resolver sus problemas de salud cerca de su hogar. Hoy día la atención primaria es una medicina para pobres en la mayoría de las comunas pobres. Se debe volver a tener especialistas básicos de atención primaria. y si además los médicos de atención primaria y del sistema hospitalario fueran de la misma carrera, podríamos tener una tremenda mejoría.


La evaluación de desempeño y de calidad de servicio en salud debe hacerla la gente, usando las nuevas tecnologías de la información.

6. Descentralización
Si la acción política ha perdido crecientemente su prestigio, debemos aceptar el desafío de transferir poder desde el nivel central a las regiones y comunas. Apoyamos lo propuesto por la presidenta Bachelet de elegir en octubre del 2008 a los consejeros regionales junto a los alcaldes y concejales. ¿Por qué no pensar en crear autoridades metropolitanas en las regiones que lo requieren (al menos la Región Metropolitana, la 5a y la 8ª) o sistemas de alcaldía mayor y transferirles las facultades de transportes (con capacidad de crear sistemas de transporte de operación pública) y urbanismo al nivel regional y comunal. Esto supondrá incrementar el FNDR y el FCM y su capacidad redistributiva de recursos.


7. Finanzas públicas al servicio del desarrollo


Pasar a una regla de balance estructural debe ser definido a partir del presupuesto 2008, así como proponer terminar con las exenciones en el IVA y el impuesto a la renta para una reforma tributaria que asegure mayor suficiencia fiscal, con eficiencia y equidad tributaria. Es en los períodos de bonanza cuando se debe reformar la estructura tributaria con serenidad.


Es preferible en esta materia la franqueza: esto significa un Estado más grande que el que hoy en día tenemos. Debemos avanzar progresivamente a un tamaño del Estado equivalente, en proporción a la economía, al de EE.UU o Japón, es decir del orden de un 30% del PIB (recordemos que en Suecia, Alemania o Francia es del orden del 50% del PIB), para hacer viable las tareas públicas de promoción del crecimiento y el empleo, de protección social y de cuidado del ambiente. Esto requiere financiarse sin penalizar a los más débiles ni detener el crecimiento.


En Chile la desigualdad de ingresos antes de impuestos es grande. Luego de aplicar los impuestos, la desigualdad crece y los gastos totales del Estado, necesarios por lo demás, no se concentran en los más pobres sino en algunas áreas, por lo que hasta hoy no corrigen suficientemente las desigualdades.


Por eso no es un capricho mejorar sustancialmente la tributación al uso de nuestros recursos naturales. La actividad minera en 2005 y 2006, dado el muy alto precio del cobre y el molibdeno, ha tenido utilidades superiores a la suma de la inversión privada desde que esta se reautorizó en Chile después de la nacionalización. Los chilenos estamos regalando a transnacionales del área inmensos dividendos que provienen de un recurso natural cuyo precio pasa por un ciclo alto. El royalty que se aprobó con dificultad sólo revertirá sobre los chilenos una mínima parte de esta bonanza, que irá a parar a los bolsillos de los accionistas de las transnacionales mineras. El royalty a aplicar en Chile debe incrementar su tasa progresivamente en función de los precios que obtenga el metal.


Otra fuente de ingresos para financiar un Estado social significativo en Chile es aumentar la capacidad de lucha contra la evasión tributaria y la eliminación de franquicias en el impuesto a la renta, que es un impuesto progresivo, franquicias que sólo en pocos casos tienen justificación. Con fines recaudatorios y asignativos, se debe establecer además que las empresas tributen una parte de sus utilidades, lo que hoy día no ocurre, habida cuenta de la renta tecnológica colectiva que estas se apropian, y que legítimamente debe ser revertida a un uso socialmente establecido. Es necesario desvincular progresivamente el impuesto a las utilidades de las empresas del impuesto a la renta (como es el caso en EE.UU., por ejemplo), manteniendo un mecanismo de descuento de los gastos en capacitación laboral, en investigación y desarrollo tecnológico y en producción limpia, que tendría la virtud de estimular la inversión en estas áreas, que muy pocas empresas realizan hoy en la magnitud necesaria para los nuevos desafíos de incremento de la competitividad que la integración en la economía global hace indispensables.



III. La concertación y el futuro



La Concertación, para continuar existiendo como la fuerza mayoritaria debe asumir que se ha abierto un nuevo ciclo político, enteramente distinto, con nuevos desafíos y nuevas demandas de la ciudadanía. Grandes cambios y transformaciones ha experimentado Chile en estos últimos 17 años. Este es un país que tiene poco que ver con el que recibimos en 1990.


Luego de tres gobiernos concertacionistas Chile es un país más desarrollado que ha más que duplicado su ingreso per cápita y ha mejorado todos y cada uno de sus índices sociales. Y si bien los ricos son más ricos y se ha agudizado un proceso de concentración de la riqueza, los pobres son menos pobres. Pese a estos notables avances en materia de crecimiento y los notables avances sociales, el país enfrenta el tema de una muy desigual distribución del ingreso y los frutos del crecimiento, generando fuertes tensiones sociales que bien pueden agravarse sino se enfrenta resueltamente el problema.


Chile cuenta hoy día con una ciudadanía más informada y demandante. Chile es hoy día un país más liberal en los temas valóricos que lo que expresan los medios de comunicación, en donde el fenómeno de corrupción no es sistémico como en muchos otros países, aunque se debe reforzar la lucha contra este flagelo y apoyar la agenda de probidad de la Presidenta Bachelet, y en donde la seguridad ciudadana se mantiene en niveles razonables.


Este es el nuevo Chile de los albores del siglo 21. Un Chile desafiante y lleno de promesas de futuro. Los partidos, tanto de gobierno como de oposición estamos confrontados a interpretar y conducir este nuevo Chile con sus anhelos de progreso y transformación, de mayor cercanía entre la política y los ciudadanos, con mayores grados de participación a través de nuevos derechos ciudadanos y con mayor protección social mediante un desarrollo verdaderamente inclusivo.


La alianza de centro izquierda que ha gobernado en estos años y que representa a la mayoría del país es el único sector político capaz de asumir estos nuevos desafíos. La derecha aún es prisionera de su pasado y su credo se reduce a la fe casi inconmovible en las virtudes del mercado y de la ley del más fuerte, sin propuestas reales para enfrentar los tremendos desafíos de futuro.
Pero nuestra opción no puede estar simplemente basada en la incompetencia de nuestros oponentes.


La Concertación tiene mucho por hacer si quiere continuar representado a la mayoría nacional. Luego de 17 años de gobierno necesitamos perfilar con más nitidez nuestra opción por el cambio y la transformación estructural. No podemos ser una coalición simplemente administradora de un estado de cosas, que con razón, una gran mayoría percibe como injusto.


Asimismo la Concertación tiene que renovar sus partidos que, reconozcámoslo se nos han ido quedando atrás. Tiene que resolver la paradoja que encierra el hecho de haber creado un nuevo Chile y experimentar al mismo tiempo serias dificultades para continuar representándolo. La Concertación debe abrirse a las nuevas realidades asumiendo la diversidad que existe en la sociedad y que se expresa también en su propio seno. Su diversidad en algunos ámbitos no puede ser un problema. Es, por el contrario, parte de su riqueza. La Concertación no puede ser una camisa de fuerza para ninguno de sus componentes. A estas alturas es claro que una Concertación consumida en la administración del poder, sin ideas nuevas para enfrentar los nuevos desafíos aparece condenada. La Concertación no puede vivir de la nostalgia de los éxitos del pasado ni constituir tampoco una instancia puramente transmisora de las decisiones gubernamentales.


De la misma manera que todo lo que se ha venido realizando durante los últimos 20 años es el producto de un intenso debate y una profunda reflexión que produjo cambios sustantivos en el paisaje político - cultural del país, se requiere en la actualidad, de una acumulación político – intelectual de una intensidad semejante. De ahí la importancia de estimular la discusión, de no coartar los debates, de situarse a la vanguardia de las nuevas inquietudes, de ser intransigentes en la denuncia y la lucha en contra de los abusos y los privilegios.


La Concertación tiene una deuda con el país y con la comunidad internacional que observa con admiración los logros de estos quince años y que lleva a muchos de hablar del “milagro chileno”. No son pocos en nuestro país que buscan presentar la experiencia chilena como la simple administración del legado del régimen militar, intentando ocultar el enorme costo social y la represión política que encierra la “obra” de Augusto Pinochet. Otros pretenden presentar nuestra propia experiencia como “modélica” para ser imitada por otros países y realidades y sin el rigor suficiente para analizar los claroscuros de nuestro propio proceso y el tipo de sociedad que emerge tras estos 16 años.


Como coalición en el poder, que aspira a proyectarse a futuro tenemos el deber de hacer un balance de los inmensos logros de estos años, como también acerca de nuestros errores e insuficiencias, no para reeditar una absurda e intranscendente polémica entre auto complacientes y auto flagelantes, sino para construir un relato comprensivo que le de un sentido a las transformaciones que hemos impulsado desde el poder y nos permita identificar los nuevos desafíos que se le presentan al país de cara al futuro.


Pensar el Chile de los próximas décadas sin cortapisas ni autocensuras es la condición primera que debe cumplir la Concertación si quiere proyectarse como fuerza constructora de futuro y no como simple administradora o reproductora del poder y dique en contra de una derecha, a la que con razones muy poderosas, la ciudadanía no ha querido en los últimos 50 años, confiarle el gobierno de la Nación.
Pero los diques no son eternos, los vetos no son vitalicios. La Concertación no puede contentarse con mantener a la mayoría ciudadana como rehén. En algún momento la ciudadanía, si no tiene argumentos y propuestas de futuro, se rebelará e instalará a la derecha en el poder. Esto es lo que hoy día se está jugando. Un factor clave, será sin duda, el desempeño del gobierno. Si este logra recomponerse y saca adelante su agenda, hará una contribución sustantiva a la proyección de la Concertación. Si por el contrario, no es capaz de hacer converger su política económica con su agenda global, hará muy difícil, por no decir imposible, la continuidad de la Concertación en el gobierno.


El éxito del gobierno es condición necesaria pero no suficiente. Las elecciones son siempre batallas por el futuro y para ganarlas es preciso contar con buenos argumentos.

a llegado la hora de renovar el pacto político fundante de la alianza de centro izquierda que logro recuperar la democracia, rectificar el modelo de desarrollo, avanzar sustantivamente en materia de verdad, justicia y reparación en materia de derechos humanos e implementar activas políticas de inclusión y protección social. Hoy, de lo que se trata es de hacer un balance riguroso no sólo de los avances, errores e insuficiencias en materia económica o social, también en el plano de las libertades y derechos ciudadanos, sino acerca del sentido de estos cambios y los vertiginosos cambios acaecidos en el mundo, sino también y muy principalmente acerca de lo que le proponemos al país como proyecto político de largo aliento, que trasciende los marcos del actual programa y mandato del actual gobierno para reponer una perspectiva de transformaciones que permita terminar con las exclusiones para perfeccionar y profundizar nuestra democracia con mas participación, descentralización y poder para los ciudadanos, en donde la legitimidad de la política tiene una importancia capital; rectificar el actual modelo de desarrollo por un proceso de desarrollo inclusivo, que enfrenta las extremas desigualdades y distribuya de manera más equitativa el poder en la sociedad. Una versión del llamado Estado de bienestar adaptada a nuestra propia realidad, sin los condicionamientos extremos que nos impone la actual carga fiscal, es un desafío insoslayable para una coalición de centro izquierda que busca conjugar la libertad y mayor igualdad.


Este es un debate urgente e indispensable no sólo para suscribir un nuevo pacto político de una coalición que legítimamente aspira a proyectarse en el futuro sino para fijar un norte u orientación en donde cobre su verdadero sentido no sólo el actual programa de gobierno sino el accionar de la propia coalición en el poder.


No existe en el gobierno un organismo que asuma la responsabilidad de pensar el futuro, más allá de los límites de su mandato. Tampoco los partidos políticos el parlamento o los centros de pensamiento vinculados a la Concertación asumen con demasiado rigor, interactividad y espíritu de cooperación esta responsabilidad insoslayable.


Las ideologías, entendidas como sistema completo y acabado de pensamiento han dado paso a visiones muchos más instrumentales y ajustadas a los nuevos tiempos acerca del rol de los partidos políticos en democracia, como portadores de un proyecto político, entendiendo por tal un conjunto de objetivos, propuestas y orientaciones, mediante el cual un partido o una coalición política propone un rumbo por el que pretende conducir al país con el apoyo de la mayoría. Ese es el desafío que enfrenta la actual coalición de centro izquierda si aspira a proyectarse a futuro. Responder al país hacia donde queremos conducirlo en un horizonte temporal que trasciende el gobierno.

 

En este cuadro debe insertase la definición de los nuevos liderazgos presidenciales. Toda ambición asociada a la elaboración de nuevas propuestas constribuye a abrir nuevos horizontes. Por el contrario, en las condiciones de hoy día una ambición sin ideas, esencialmente continuista, tiene algo de obsceno.


¿Qué hacer hoy día? Proponemos convocar a un debate muy amplio y participativo en el que participen no sólo los partidos políticos, sus bancadas parlamentarias, los centros de estudio y pensamiento o los liderazgos presidenciables sino la propia comunidad organizada, los líderes de opinión, los dirigentes sociales, estudiantes, trabajadores, las llamadas minorías, los grupos ambientalistas, los jóvenes y mujeres, en un proceso sistemático no sólo buscando elaborar un nuevo programa de gobierno sino un nuevo proyecto político para Chile en torno al cual renovar un pacto político que de sentido a la proyección de la Concertación.

 

COMENTARIOS RECIBIDOS AL 13 DE MAYO DE 2007

 

 

Javier Ulloa dijo...

Este caso el del transantiago, me parece que va a marcar a lo menos un cambio en los conceptos de ingenieria y gestión del Estado respecto de la política. Los políticos actuales desde el año ‘98 en adelante, al existir cierto grado de bien estar social, se han dedicado masivamente a la demagogia, o sea, estan aprovechandose del subproducto de las relativas buenas administraciones pasadas, jugando - los políticos de la concertación a -" quien es el mas bueno" -, y los de la oposición a -"mira que mal lo hacen"- pero en el esquema cortoplacista del político que se quiere reelegir tratando de ser lo mas mediatico y de jugarsela lo menos posible por temas que no ganan votos y de largo plazo: la reforma de la educación, la crisis energética, las reformas al sistema de pensiones , la modernización del Estado y varias otras.....Y de repente ocurre un engendro ingenieril: EL TRANSANTIAGO. El transantiago es un proyecto que se estaba preparando desde hace a lo menos unos 6 años, ya no es una de esos cambios decorativos para que los politicos saquen dividendos electorales fáciles, es uno de esos cambios grandes y de realtivo mediano plazo (pero dentro de esos cambios grandes que requiere el Estado Chileno es uno de los mas pequeños) el transantiago es un plan que requería una gran capacidad de GESTIÓN, era una prueba a la calidad de los equipos político-ingenieriles de los administradores del Estado (todavía tengo la certeza de que faltó un “Lider del proceso de Cambio” y no sólo el Ministro de la Cartera). ¿Y que a pasado?, un diseño deficiente en el Plan del Transantiago esta desnudando la pobreza mental y las deficiencias culturales de nuestra clase politica respecto del modo de hacer rerformas dentro del Estado. Esto no es nuevo, recordemonos de lo que pasó con los Tribunales de familia que colapsaron practicamente unos dias despues de que fueron creados, paso algo parecido, el diseño colapso por que no se consideraron todas las varibles en el plan y la gestión fue deficiente, lo mismo que en el Transantiago. Entonces ¿qué está pasando?, aparentemente creo que lo que esta ocurriendo es que los problemas no son evaluados completamente ( mal diagnóstico) y se minimizan desde el punto de vista financiero (Hacienda), baste recordar lo que pasa con muchas obras civiles- Aeropuertos, escuelas, hospitales, consultorios, que colapsan al poco tiempo de ser construidas. Parece que la pequeñez mental de en que estan sumergidos los equipos administrativos y nuestro politicos nos está jugando una mala pasada, al minimizar los problemas seguimos creando un país chato, de corto alcance, en el que los medios no alcanzan para todos.
Uno de los síntomas y partes del circulo vicioso de esta pequeñez mental se observa al comparar las remuneraciones de los profesionales del mismo nivel entre el sector público y el privado: los del sector privado generalmente ganan el doble o mas por el mismo tipo de trabajo, lo que a la larga explica muy bien como el sector privado selecciona a su personal (descreme inverso), explicando de esta forma el porqué no abunda la buena gestión en el sector público. De la misma forma como los malos sueldos del sistema público son incentivos perversos para que exista una administración deficiente, lo son tambien las viejas normas administrativas (estatuto administrativo y otros) que impiden la remoción de sus cargos a muchos profesionales que debieran liderar procesos de cambio en sus areas de influencia pero que estan vegetando dentro del sistema sin hacer mayores aportes. El centralismo del sistema respecto de las desiciones regionales tambien tiene una dinámica perversa parecida a las ya nombradas y no sólo de Santiago respecto de las regiones, sino el de las capitales de región respecto de areas no representadas en las capitales de región (Concepción- Chillan, Talca-Linares, Puerto Montt-Osorno, Antofagasta- Calama, etc).

Por tanto, antes de que la Concertación acometa nuevas reformas y para no arriesgar catastrofes como la del Transantiago, según mi opinión debiera evaluarse que tan capacitada esta La Administración o sea el Gobierno y sus equipos de gestión y apoyo para evaluar y afronatar las dinámicas del cambio en por lo menos la mínima magnitud deseada y que esta sea una magnitud real o lo mas próxima a ella, o de otra forma: el mínimo politicamente correcto al que queremos llevar el proceso de cambio y que sea asumido por un equipo o Lider del Proceso de Cambio y que el diagnostico deba ser respetado por el resto de los equipos ministeriales en especial de Hacienda y que deba responder jerarquicamente sólo frente a la Presidencia de la República, porque creo que quedarse cortos de nuevo le costaría la continuidad a la Concertación.

Atentamente

12:59 AM

Anónimo dijo...

El documento en cuestión es aparentemente la culminación de una serie de documentos similares que se han venido haciendo públicos en los últimos años sin ninguna consecuencia rectificadora de las políticas neoliberales de la tal llamada "Concertación de Partidos por la Democracia".

En efecto, el 31 de agosto de 2006, publicamos el siguiente comentario en www.elclarin.cl/ --el cual recapitula brevemente dichos documentos y el nulo efecto práctico que tuvieron:

¿El tercer grito de Aguiló?

escrito por Serafín Rodríguez

jueves, 31 de agosto de 2006

En marzo del 2002, el diputado Sergio Aguiló Melo lanzó su famoso "Grito de Aguiló" en un documento titulado "Chile entre dos derechas", el cual él mismo terminó por reconocer a los pocos días como "un tardío grito en el desierto" (El Sur, 31/III/2002). En octubre del 2004, lanzó su "segundo grito" en otro documento de varias páginas suscrito por varios políticos e intelectuales, "Enfrentar las desigualdades", el cual tampoco fue a ninguna parte.

El Presidente Lagos y su Ministro Insulza, literalmente se limpiaron el traste con ambos documentos.

Hoy, en agosto del 2006 ---parece que todo ocurre en ciclos de dos años--- escuchamos nuevamente al diputado gritar en dúo con su colega Enríquez-Ominami dentro y fuera de su partido, respecto a la virtual proclamación de José Insulza como presidenciable, con lo cual --aparentemente-- tampoco irá a ninguna parte.

Bajo estas circunstancias, cabe preguntarse ¿a qué viene todo este griterío, o pataleo en el aire --para usar una expresión más autóctona?

En los hechos y a la larga los famosos grititos sólo terminan siendo funcionales a las posturas que el diputado critica en la medida que, una vez que se han agotado las escaramuzas verbales del caso, lo que queda subliminalmente presente en la conciencia de quienes siguen con algún interés y esperanza los argumentos del diputado, es nada más ni nada menos que "el lado bueno de la Concertación"... Tal vez a la próxima, ya sea elección o movida política, resulta algo bueno de todo este pataleo... --esperanza que ha sido reiteradamente frustrada por el oficialismo, ya sea de gobierno o de partido, del cual Aguiló es parte.

***

Hasta aquí mi comentario en www.elclarin.cl/

Ahora, en mayo del 2007, sale a la luz pública el documento titulado "La Disyuntiva", con el diputado Sergio Aguiló Melo (otra vez) como uno de sus principales autores. El diputado es economista de profesión.

Este nuevo documento va en la misma línea de los dos gritos iniciales de Aguiló y, aunque su título y algunas de sus consideraciones --como el desastre del Transantiago, por ejemplo--, lo presentan como un documento de coyuntura actual, en todo lo de fondo es un documento que se podría haber dado a conocer varios años atrás.

Entonces, la gran pregunta es ¿por qué se hace público ahora, en momentos de graves complicaciones políticas para la coalición gobernante y el inicio anticipado, guste o no guste, de la carrera presidencial?

Después de ver lo que pasó con el primer y segundo grito de Aguiló y la función apaciguadora de ánimos que cumplieron respecto a las insatiasfacciones ciudadanas, la respuesta a la pregunta planteada no puede ser otra que la misma dada en el último párrafo de mi comentario publicado en www.elclarin.cl/

Como esta apreciación sólo puede ser desmentida por hechos que la contradigan, quienes suscriben el documento de marras tienen la obligación de transformar sus palabras en tales hechos.

De lo contrario, bien pueden ir yéndose a casa.

Muy atenta y cordialmente,



Serafín Rodríguez

9:01 AM

Maximo Kinast dijo...

COMENTARIO DE MAXIMO KINAST: Chancho en misa. Na'a que ver. Tan puro hueviando. Esa es toita la custion, como diría don Serafín Rodríguez. La madre del cordero es que el barco se hunde y los mismos de siempre, los de las declaraciones de izquierda y giros a la derecha, como las ratas, quieren abandonar el barco que se hunde. Los pericotes como Flores y el otro socio (cuyo nombre no recuerdo) ya se apearon y están haciendo un nuevo partido. Por algo Flores sabe de Marketing. Gente como los Ominami hace rato que son momios neoliberales. Ahora se hacen los cartuchones y se rasgan las vestiduras, buscando su acomodo. La cuestión es no soltar el palito del emboque, aunque haya que cambiar las reglas del juego. Pituteo, saber ubicarse, estar al loro se dice en España, la cuestión es una sola, seguir viviendo del Estado, de la 'peguita' en el Congreso y gozando de los privilegios de ser legislador. ¿Y la Derecha? Tranquila. No pasa nada. Que sus lacayos, administradores y gerifaltes, no se ponen de acuerdo, pues nada, que ya se entenderán, porque todos están de acuerdo en lo fundamental. Los ricos han de seguir siendo ricos y tener libertad para hacerse inmensamente ricos. Lo demás, o sea eso que llaman pueblo, país, gente, sociedad, nada, da lo mismo. Total Pinocho los acostumbró a bajar el moño y decir 'Si, Wana'. O sea, que esta Declaración y las que vendrán es puro tongo, toyo, chiva o hueveo, pa que me entiendan bien.

Mi propuesta es bien clara y ni siquiera es original. Ya la dijeron los argentinos y quizás la tomaron del Mayo francés (el del 68, no el de ahora). Dice así: ¡Que gobiernen las .utas; sus hijos fracasaron!

9:37 AM


Anónimo dijo...

¿por qué los autores del documento le cargan el muerto del TransChantazo sòlo al Gobierno de Bachelet?. No nombrar a Lagos Escobar es pura cobardía política y oportunismo.

En cuanto a la elección de "equipos". Primer problema : no se eligen equipos, sino personas individuales. El equipo lo tiene que construir el/la líder. (suponiendo que Bachelet pudo elegir ella y no sólo sucumbir a la presión de las directivas partidarias o jet-set parlamentario).

Aunque nunca está demás el hacer funcionar la neurona desocupada, este documento me recuerda mucho a los 'autoflagelantes' de Frei.... (los cambios que sufrió la Concertación después de los documentos autoflagelantes marcan 'un antes' y 'un después'.....ja,ja,ja,ja....)

9:48 AM

Soy Chileno, soy Popular dijo...

la autocritica es importante solo cuando sirve de verdad para corregir los errores y no solo para pugnar por mayores cuotas de poder dentro de un grupo politico...si están en contra del modelo neoliberal de verdad y no solo buscan defender sus cargos en el aparato de Estado, atrevanse a dar un paso a un lado para construir una alternativa real y plausible al neoliberalismo que nos gobierna...me parece que un documento encapuchado era util en otros tiempos...hoy es necesario poner la cara.

Salu2.

11:04 AM

fernando barrientos dijo...

Me pregunto si hoy no existiera la posibilidad cierta de que la concertación pierda la próxima elección presidencial, existiría este documento? Esta rajada de vestidura? La verdad es que tengo mis serias dudas.
Lo que veo es un intento desesperado de algunos de revertir un descontento ciudadano creciente producto de una seria de promesas incumplidas o programas bellos en el discurso pero de escasa utilidad para las personas en los hechos y así poder mantener sus prebendas.
Me baso en esto porque en el documento solo se lee constantemente que el gran responsable de la mala distribución del ingreso es el sistema económico imperante, (neoliberal) y en ningún momento aparece una real autocrítica a los gobernantes y políticos de la concertación, han tenido 17 años para introducir regulaciones al modelo para transformarlo en un modelo social de mercado, (hasta en Estados Unidos es mas social que acá). Pero cuando el modelo es funcional a sus intereses políticos no se escucha nada, con el modelo lograron disminuir la pobreza.
La falta de autocrítica es patética, especialmente sobre lo ocurrido en los dos últimos gobiernos de la concertación, el de Lagos y el actual.
Es muy fácil ganarse los votos diciendo que la educación, la salud, la justicia, el transporte etc. está mala. Eso todos lo sabemos. Y se realizan proyectos maravillosos, algunos hasta con visión mesiánica, (Lagos: Transantiago, reforma salud), los que además se entregaron para su realización a técnicos de dudosa capacidad y que solo tenían el merito de ser amigos personales y muy cercanos al presidente pasado, (ejemplo: Dr. Hernán Sandoval, creador de la reforma de salud, el cual jamás trabajó en un hospital publico, y que terminó como embajador en Francia, pago por favor concedido).
Ahora hay que preguntarse que ha ocurrido en la practica con todos estos proyectos, tribunales de familia: hoy a una mujer le toma mas tiempo conseguir su pensión alimenticia que antes, transantiago: les cuesta mas movilizarse, salud: la garantía para algunos ha significado una postergación inmoral para muchos, se pueden dar muchos mas ejemplos.
Que importa que se diga que el sistema antiguo en todas estas áreas era obsoleto si los actuales por muy modernos que se diga que son, son menos funcionales a las personas que antes. En que avanzamos, que ganó la gente?, en la practica nada, incluso muchos han perdido.
Escucharon alguna vez a los que algo entendían? No se les dijo que los recursos financieros, humanos, técnicos y de infraestructura en todas estas áreas eran fa lentes y que bajo esas condiciones no era posible que funcionaran estos proyectos? Claro que lo sabían, pero primo más la mezquindad política, la visión mesiánica en algunos casos, el deseo de pasar a la historia, que el sentido lógico de hacer algo realmente bueno en forma progresiva. Y para darle mayor magnificencia a todos estos anuncios, se le dijo a la población que tenían todo el derecho de exigir, y ahora tenemos una sociedad llena de derechos, (claro que con escaso o nulo sentido del deber) que le está pasando la cuenta, ya que el sistema creado no puede responder ni satisfacer las demandas y exigencias de la población, en justicia faltan fiscales y jueces, los que hay no dan ha basto, lo mismo pasa en salud, faltan recursos infraestructura y profesionales, etc. como ya el argumento de que los responsables de todas las fallas son los profesores, los jueces, los fiscales, los doctores y no las reformas creadas es que hay que responsabilizar al sistema económico, (todo sistema tiene sus fallas, pero son corregibles)
Que mayor representante de un modelo económico de mercado no regulado, fue Lagos, no terminaron de hinojos los empresarios frente a él al final de su mandato?
Favorecer al gran empresariado fue el pago que tuvo que hacer cuando por los casos de corrupción que ponían en juego su continuidad en el gobierno aceptó el salvavidas lanzado por Longueira? Salvavidas con visión de estado se dijo. Buen arreglo económico para algunos y continuidad política para otros.
Porque hoy la banca, las eléctricas, las concesiones viales, agua potable, están en manos de empresarios españoles? Muchos concertacionistas estuvieron en España. Coincidencia? Que me dicen del negocio de los trenes, también en España. Pero ahora todo el problema es del mercado.
De la presidenta Bachelet, no saben todos que fue un fenómeno mediático, favorecido por las encuestas?
Es cierto que ha tenido que cargar con la mochila que le dejó Lagos, pero ella es responsable de haber implementado el Transantiago y de seguir profundizando la reforma de salud, que dicho sea de paso, ella nunca estuvo muy de acuerdo con la reforma.
Como logro social, la paridad de genero? Esto si que es chato y diría que hasta ofensivo para las mujeres, se llega a dirigir por merito no por condición sexual, y mujeres con condiciones hay de sobra, lo que pasa es que hay pocas en política e incondicionales menos.
Alta dirección pública, otro bello nombre para dar la imagen de transparencia en la elección de altos cargos públicos. Todos saben que son ternas de la cual la autoridad elige al directivo, el cual obviamente debe ser otro incondicional, si no lo hay se declara desierto.
Que se perdió el rumbo producto del modelo argumentan ahora, si el modelo y el rumbo ha sido siempre el mismo, nunca lo han perdido, lo que pasa es que ahora desesperados por la incapacidad de cumplir las exigencias de la población, que reclama los derechos que los mismos políticos le han dado y que se puede traducir en una efervescencia social poco controlable, y por el riesgo alto de perder la teta a la cual han estado agarrado por años es que salen con estos documentos y discusiones.
Ya poco se les cree, primero hagan una verdadera autocrítica, asuman la responsabilidad que han tenido en administrar el modelo por 17años, hagan transparencia de sus actos, acaben con la corruptela, pongan en cargos directivos a los capaces no a los incondicionales, no sigan engañando a la gente, díganle a la gente que todas estas reformas son insuficientes porque sacaron mal los cálculos, que no alcanza para todos, no le sigan haciendo creer que tenemos sistema de justicia o salud o transporte de país desarrollado.
Seguir jugando al empate moral con los otros ya está pasado de moda, los actos de los otros ya ocurrieron y no justifica los actos corruptos actuales.
Dejen de ser, pensar y actuar como concertacionistas y no sean como el apitutado que para justificar sus actos corruptos argumento que lo hacia porque era, pensaba y actuaba PPD. Alguna vez sean algo honrados, a lo mejor si lo hacen siguen agarrados a la teta, si no, se la van a tener que entregar a los otros, pero no se preocupen, la gracia de la democracia es que la pueden volver a agarrar y ahora solo después de cuatro años. Pero no nos vengan hacer creer que solo el modelo es la razón de la diferencia de ingresos y social del país y que ustedes son unos santos inocentes.
Por favor tengan mas respeto por la ciudadanía.

5:05 PM

javier ulloa dijo...

Como dicen en los otros post, si se quieren dar ideas o legitimar posiciones en contra del modelo neoliberal y avanzar en reformas de corte socialista sin evaluar antes que los que administren estas nuevas políticas (las reformas de las que hablan en el documento), serían los mismos que las estan administrando en estos momentos y que ya en estos momentos se nota la falta de gestión, sólo imaginense como se va a notar la falta de gestión si se invierten mas recursos y se logran los mismos resultados o peores.

Lo que tienen que entender los políticos (no solo los de la concertación) es que el País ya cambió, ya se modernizó respecto del País que era antes de los '90, y los nuevos cambios que se realicen deben ser muchos mas certeros que los cambios de antes porque la "maquinaria socioeconomica" es actualmente mas compleja de lo que era antes y no admite retroceder como gráficamente lo demuestra el famoso Transantiago.

Lo que deben comprender es que las modernizaciones aplicadas al Estado deben empezar por cambiar la administeración para hacerla mas rápida y eficiente: cambiar la normativa caduca del estatuto administrativo, modificar a Contraloria para que sea un ente regulador definitivamente independiente y sobretodo ágil, modificar quizás las relaciones de la Presidencia de la República con el legislativo, de modo que haya algunas otras instancias en la toma de desiciones. Dentro del Poder Judicial crear un Tribunal Contralor que normalice el desmpeño de los tribunales incluso a la misma Corte Suprema. En síntesis modernizar la administración completa de todo el aparato estatal, luego de eso homologar los sueldos de la administración pública respecto de la empresa privada, luego recien acometer las reformas que estan planteando realizar: la educación, la previsión y otras.

Pero como Uds. son políticos con mentalidad cortoplacista es muy difícil que vayan a tomar en cuenta esta opinión, lo que Uds. andan buscando es una "panacea" que no existe y se ve que en su desesperación intentan encontrar culpables y el modelo neoliberal es el que encuentran mas fácil de atacar sobretodo cuando varios países Latinoamericanos, comenzando por Venezuela están tratando de torecer rumbo hacia la izquierda: pero recuerden que Chile no tiene el Petroleo que tiene Venezuela ni tampoco tenemos un caudillo como Chavez y que de todas formas dentro de algunos años veremos como en estos países (Venezuela probablemente no por la extrema riqueza que tiene), como Bolivia, Ecuador sumergidos en mayores problematicas sociales por la disminución de la creación de riquezas.

5:46 PM

Juano dijo...

Creo que mientras no nos sentemos a discutir como Concertación una Agenda, en temas tan delicados como el medioambiente, el rol del estado, y la formación de Servidorews Públicos, es bastante poco lo que podemos hacer; desde hace 5 años atrás, se nos preparó en temas de interés social demócrata a través de las escuelas de Chile 21, de la Fundación Ebert, y de ellos, muy pocos continuamos en el servicio público, ysaben el por qué; porque simplemente entendimos en esas jornadas que no eramos ni serviles, ni clientistas del poder.

Recuperemos los valores propios del Radicalismo y podremos contribuir a mejorar la imagen poco alentadora de la clase política.

7:45 PM

Anónimo dijo...

Increible, a casi 20 años del termino de la guerra fria, la forma de pensar y actuar en ese periodo de la historia del siglo XX, en chile aun no ha quedado atras "Si no estas incondicionalmente conmigo, estas en mi contra"; y eso que nos creemos modernos con nuestros Notebooks,doctorados en USA o Europa,Auto ultimo Modelo...Por favor Señores(Ominamis,Garretones,Bruner,Burgos,Velascos(hacienda)), Aunque les cueste mucho sean MODERADOS.y quizas asi podamos ser un pais Desarrollado, mientras tanto hay que hacerlo mas Humano.................

9:11 PM

Luis Martinez dijo...

Mi gran interrogante, que la comparto con Fernando Barrientos, es que si NO existiera la posibilidad real de perder las elecciones en un tiempo más ¿estaríamos reflexionando?. Sinceramente, creo que no.

Yo me siento 110% concertacionista, pero creo que me quedé muy en el pasado y soy de los nostálgicos que aún creen en eso de "crecer con igualdad"; Pues bien, las caídas enseñan, pero más importante que las caídas es saber levantarse. En este sentido, el documento me parece un buen REcomienzo, pero que sirva para marcar un punto de inflexión y para REtomar el rumbo hacia medidas más progresistas (no populistas ni demagógicas) que incidan en una mejor calidad de vida para las personas, esas de "carne y hueso" que viajan diariamente en Metro, que usan el Transantiago, que se atienden en hospitales públicos y consultorios, cuyos hijos van a colegios públicos o subvencionados y que mayoritariamente han dado su confianza a los gobiernos de la concertación y que se sienten profundamente "desorientados", porque sus expectativas no se han visto cumplidas.

Hay que ser justos también, y el éxito del gobierno de la presidenta Bachelet es el éxito de los chilenos; pero, no habrá éxito y el esfuerzo para lograrlo no vale nada sino se avanza en el camino de la transparencia, de la equidad y del recambio en las estructuras político - administrativa.

Un "debate muy amplio y participativo..." para qué? acaso ustedes, los parlamentarios, ¿no conocen la realidad de sus distritos? de sus organizaciones, de esos hombres y mujeres que confiaron y les dieron el voto? Estimados "amigos" (permítanme decirlo así), creo deben fortalecer el diálogo fuído, permanente y en terreno con esas persoans de "carne y hueso" que constituyen el verdadero "pulsómetro" de la realidad social y política del país.

Hay que romper la burbuja de cristal en la que muchos políticos aún viven.