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Máximo Kinast Avilés

Derechos Humanos

GENOCIDIO EN EL CONGO

Cuando leía los horrores que sufren lo palestinos, pensé por un momento que la Humanidad había alcanzado la cima de la barbarie... pero me equivoqué. Siempre puede haber algo peor. La habilidad humana para ’deshumanizar’, para destruir la vida, tiende a infinito. Este artículo de mi querido y respetado amigo cura, Jon Sobrino, lo demuestra.

Máximo Kinast

Jesuitas congoleños acusan a la comunidad internacional de querer prolongar la guerra en el Congo

por Jon Sobrino

Zenit, agencia de noticias del Vaticano, dijo hace poco que “la crisis humanitaria más olvidada en nuestro planeta es la del Congo”. De vez en cuando en los medios asoma la tragedia pues ya no hay modo de ocultarla. Pero lo que se dice de ella es todavía irrisorio e insultante en comparación con la magnitud de la barbarie y el genocidio. Y no hay llanto, ni pedir perdón, ni propósito de enmienda.

 

En esta Carta a las Iglesias de vez en cuando decimos una palabra sobre el Congo. Es un muy pequeño grano de arena. Ahora, aunque no sea más que por pudor, volvemos a recordar a ese inmenso “pueblo crucificado”. Presentaremos, resumidamente, tres textos que han llegado a nuestras manos estos días. Terminaremos con una breve reflexión.

1.      “Quieren prolongar la guerra en el Congo”

 En Periodista Digital del 27 de noviembre el jesuita Ferdinand Muhigirwa acusa a la comunidad internacional de querer prolongar la guerra en el Congo. “Si la comunidad internacional lo quisiera realmente, la guerra en la República Democrática del Congo terminaría en pocos días”. Y da la razón. “Está claro que la raíz del conflicto son los minerales, de los que se benefician las empresas mineras y los países extranjeros, pero no la población autóctona que se ve obligada a vivir con menos de un dólar al día”. Los organismos supranacionales, como la Unión Europea, prefieren que la contienda se mantenga y ”se prolongue en el tiempo de forma interminable”.

 

El genocidio, por causa de la guerra y la pobreza, es claro. “Es terrible que en un país tan extremadamente rico la población viva abocada a tales niveles de pobreza”. Y crece la deshumanización. En El Salvador lo entendemos bien. Desde hace décadas se produce el abandono progresivo de la agricultura: “la gente no quiere seguir trabajando en los sectores tradicionales porque prefiere enriquecerse en las minas”. Y sufren los niños: “Las familias permiten a sus hijos abandonar el colegio desde edades muy tempranas para excavar. Creen que así se van a hacer ricos, cuando después la mayoría no consigue más de 50 dólares al mes”.

 

Son palabras mayores.

 

1. la guerra en el Congo es un genocidio que ha producido 5 millones de muertos en 15 años.

2. El genocidio puede ser detenido, pero la comunidad internacional, las democracias del Norte, no quieren detenerlo.

3. El Congo es un pueblo activamente crucificado.

2. “El teléfono celular: ataúd del Congo”

En lenguaje periodístico Cristóbal Saura explicaba en El portal del medio ambiente, el 6 junio de 2007,  por qué ocurre el genocidio y por qué se oculta.

 

El genocidio. En las montañas orientales del Congo hay coltán y niobio,  además de oro, diamantes, cobre y estaño. El coltán, abreviatura de colombio-tantalio, está en suelos de una antigüedad de tres mil millones de años. Se usa con el niobio para fabricar los condensadores para manejar el flujo eléctrico de los teléfonos celulares. Cobalto y uranio son elementos esenciales para las industrias nuclear, química, aeroespacial y de armas de guerra. Alrededor del 80% de las reservas mundiales de coltán están en el Congo.

Por el control de estos minerales escasos hay una guerra tremenda. Los poderes multinacionales quieren controlar la minería de la región. Conclusión: “el motivo del genocidio son estos minerales que buscan las corporaciones” -y además están destruyendo la segunda área verde del planeta después del también amenazado Amazona.

Un poco de historia. En 1996 Estados Unidos patrocinó una invasión de fuerzas militares de las vecinas Rwanda y Uganda. Hacia 1998 tomaron el control y ocuparon las áreas mineras estratégicas. Muy pronto, el ejército rwandés comenzó a ganar más de 20 millones de dólares por mes con la minería del coltán. Hay cientos de informes que denuncian abusos de los derechos humanos en esa región minera.

Las empresas con capacidad tecnológica convierten el coltán en el codiciado tantalio en polvo y lo venden a Nokia, Motorola, Compaq, Sony y a otros fabricantes que lo usan en teléfonos celulares y otros aparatos de tecnología “de punta”.

Keith Harmon Snow dice que para analizar la geopolítica del Congo y las razones de una guerra casi inacabable desde 1996, hay que comprender el crimen organizado por negocios multinacionales. La guerra del Congo se planificó con las inversiones de corporaciones multinacionales de Estados Unidos, Alemania, China y Japón en la región.  Y está apoyada por las más poderosas corporaciones, la Cabot Corporation y al OM Group, de Estados Unidos; la HC Starck de Alemania; y Nigncxia, de China. Redes criminales, preparadas y mantenidas por esas multinacionales, practican la extorsión, soborno, violación y matanzas. Y obtienen beneficios sin precedentes con la minería del Congo - hasta 6 millones de dólares en cobalto crudo salen a diario de la RDC. Sin embargo, casi nunca aparecen estas compañías en los informes sobre derechos humanos.

Personajes relacionados con el negocio del coltán han estado muy cercanos al gobierno de Estados Unidos. Sam Bodman fue llamado por el Presidente Bush en 2004 para ser Secretario de Energía. Nicole Seligman fue consejera legal de Bill Clinton. Muchos que alcanzaron posiciones de poder en la administración Clinton pasaron a altos cargos en Sony Corporation.

En el negocio participan distribuidores norteamericanos de armas, como Simax, y las compañías que fabrican material de guerra para el Pentágono, llamadas “proveedores de Defensa”, Lockheed Martin, Halliburton, Northrop Grumman, GE, Boeing, Raytheon y Bechtel. Incluso organizaciones pseudo humanitarias como CARE, el Comité de Rescate Internacional; “Conservation”, empresas de relaciones públicas y grandes medios de comunicación como The New York Times.

Se han hecho grandes fortunas, vendiendo electrónica de alta tecnología para que la disfruten los norteamericanos y europeos, los japoneses y los “nuevos ricos” de América Latina, China y la India.

 El encubrimiento. El 5 de junio de 2006, se leía en la portada de la revista Time: “Congo: El Peaje Oculto de la Guerra más Mortal del Mundo”. Es cierto que el artículo mencionaba brevemente el coltán y su uso en los teléfonos celulares y en otros aparatos electrónicos. La guerra era una tragedia horrible, pero nada decía de las actividades de las corporaciones y los gobiernos extranjeros, para, a través de la guerra, apoderarse del coltán. Ni tampoco, de quiénes obtienen de esta guerra resultados financieros y políticos.

Johann Hari en The Hamilton Spectator, el 13 de mayo de 2006, sí analizó el origen de esta y otras guerras en África. “El único cambio a través de las décadas ha sido qué recursos naturales se buscan para consumo occidental: caucho bajo los belgas, diamantes bajo Mobutu y ahora coltán y casiterita”. Lo más cruel es que los medios no dicen nada de que estos conflictos han llevado a la población africana a una vida inhumana.

 3. “Cada kilo de coltán cuesta la vida a dos niños”

 Lo dice Alberto Vázquez Figueroa en el ABC del 12 de noviembre de este año. Cuenta el impacto de la guerra del coltán en los niños. Reproducimos  sus reflexiones, formuladas con palabras de las preguntas y de sus respuestas.

 “Los niños, de entre siete y diez años, son grandes víctimas de la lucha por el coltán. Son terriblemente explotados, y se les “paga” 25 centavos de euro al día. ¿Estamos ante la esclavitud del siglo XXI? El coltán lo extraen niños porque se encuentra en yacimientos a muy baja profundidad, y con sus pequeños cuerpos son los que caben mejor por los recovecos.

 Muchos de estos niños mueren víctimas de horribles desprendimientos de tierra. Y se quedan ahí enterrados. Lo que no han querido las empresas que fabrican aparatos con coltán es que eso se supiera. Yo he vivido dos décadas en África y algo había oído. Hay fotos de esa barbaridad: niños semiesclavos respirando polvo mientras llueve a mares o se los lleva la riada. Eso es un infierno. Han llegado cientos de miles de refugiados y aquello es un desastre.

Yo me pregunto: ¿cómo en el siglo XXI toda nuestra tecnología depende de que haya un niño dando martillazos a una piedra y a un pedazo de tierra que se le viene encima? ¡Esto es de locos! Todos recordamos a tutsis y hutus matándose a machetazos, no olvidamos las iglesias quemadas con toda la gente dentro, ni a los niños perseguidos, con los brazos y narices cercenados. 700,000 desplazados y ya casi cinco millones de muertos ¡por el maldito coltán y para que nosotros tengamos una vida más cómoda!

 No paramos la guerra porque las grandes empresas y gobiernos no quieren que se pare. Si se paraliza la guerra no se hace negocio con el coltán. Se quedaría en el Congo. Quien controle el coltán controlará nuestra vida”.

Reflexiones desde El Salvador

1. No es posible leer textos como éstos sin sentirse mal, pero alguno podrá preguntarse por qué fijarnos en el Congo cuando en El Salvador también vivimos en medio de gravísimos problemas. Y además, poco podemos hacer. La respuesta es: “por pudor”. No se puede ser humano, ni en El Salvador ni en Roma, si no hacemos hoy central el dolor del Congo. Y también por un mínimo de honradez. En los peores años de represión contra el pueblo salvadoreño, se levantaron voces en Estados Unidos y en Europa para dar a conocer nuestra tragedia y ofrecernos solidaridad. Poco podemos hacer desde aquí, pero al menos difundamos lo que está pasando en el Congo.

 2. Por lo que toca a la UCA, ahora que recordamos a nuestros mártires jesuitas sería irresponsable no recordar a los jesuitas del Congo y sus mártires. Un jesuita, Christophe Munzihirwa, arzobispo de Bukavu, fue asesinado en 1996 por defender a cientos de miles de refugiados. Lo llaman “el san Romero de África”. Ahora recibimos este mensaje de Ferdinand Muhigirwa, jesuita congoleño, director del Centro de Estudios para la Acción Social que clama desde Kinshasa. Nos recuerda las palabras de nuestros mártires. Y nos sentimos hermanos. Y nos acordamos también del Padre Arrupe, cuando nos exigió a todos “la lucha por la justicia”, pagando el precio necesario. 49 jesuitas han sido asesinados desde entonces en el tercer mundo. Y el mismo Padre Arrupe sufrió fuerte persecución al interior de la Iglesia.

3. La realidad del Congo desenmascara la falsedad del  “mundo de abundancia, civilizado y democrático”, lo acusa y lo juzga. Casaldáliga escribe: “África ha sido llamada el calabozo del mundo, una Shoá continental”. Nuestro amigo Luis de Sebastián ha escrito un impresionante libro con el título: “África, pecado de Europa”.  Bueno y necesario es recurrir al lenguaje religioso de “pecado”. No es políticamente correcto, pero el lenguaje civil, correcto y democrático, no ha descubierto una palabra equivalente. En teología, “pecado” es “lo que da muerte”. Dio muerte al hijo de Dios y sigue dando muerte a millones de hijos e hijas suyas.  

 4. Por coincidencia, escribimos estas páginas en el tercer aniversario de la muerte del Padre Jon Cortina. En el salmo hemos rezado: “En el consejo de los dioses se levanta Dios y los juzga: “¿Hasta cuándo juzgarán inicuamente? Juzguen a favor del débil y del huérfano; hagan justicia al humilde y al indigente; liberen al débil y al pobre y arránquenlos de las manos de los impíos”. Es el juicio de Dios ante la guerra de El Congo en medio de los dioses, imperios, transnacionales, medios de comunicación.

 5. Y permítanme una reflexión personal. Yo me enteré que había una guerra en el Congo hace unos diez años. No sabía lo que era el coltán, ni para qué servía. Y menos sabía de los criminales manejos de occidente para conseguirlo. De todo ello no me enteré ni en la UCA, ni en mis visitas a Estados Unidos y Europa. Me lo contaron sencillas religiosas que vivieron las tragedias de Ruanda y Burundi, y trabajaron en los campos de refugiados de Bukavu, el Congo. Me abrieron los ojos. Y les he visto trabajar en comités de solidaridad en toda España, con suma sencillez, con medios muy limitados, pero con gran lucidez y amor. Publican Umoya, revista sobre la realidad actual de África. Siguen adelante. Y son las que más saben de África. Me recuerdan las palabras que le escuché a Joe Moackley, congresista por Massachussets, cuando venía a defender a los campesinos salvadoreños de la represión del ejército gubernamental: “cuando tengo que votar en el Congreso sobre nuestra política en algún país del tercer mundo, para informarme no me pongo en contacto con nuestras embajadas, sino con religiosas que trabajen allí. Son las que más saben”.

 6. Con el coltán se hacen misiles, teléfonos celulares y hasta juguetes. Cuando los usemos recordemos a los 5 millones que han muerto en esta guerra, y recordemos a gentes como Ferdinand Muhigirwa, que nos mantiene en la verdad y en el amor.

 7. A las personas a las que he visto mantener la esperanza para el Congo son las religiosas que han estado allá. No son ingenuas, pero con cariño y admiración recuerdan la bondad que han visto.

Jon Sobrino

Fuente: IMWAC-COUNCIL. (27.12.08)

Christian Weisner

 CUADERNOS OPCION por los POBRES-CHILE

MOVIMIENTO TEOLOGÍA de la LIBERACIÓN

Corre: opcion_porlospobres_chile@yahoo.com

Rosas 2090 - D, Santiago -Chile

 

CHILE: SÁBADO 27, ÚNETE A LA FUNA

Mensaje de la FUNA:

¡¡¡Vamos compañeros

hay que ponerle un poco más de empeño,

los que cayeron son nuestra memoria,

desde la resistencia a la victoria!!!


Te invitamos a participar en nuestra nueva acción de denuncia

SABADO 27 de DICIEMBRE

12:00  horas

 NOS JUNTAMOS

(METRO PEDREROS)

 APOYA NUESTRA CONVOCATORIA

REENVIANDO ESTE EMAIL A TUS AMIGOS

Para los torturadores, asesinos y sus cómplices

¡Ni perdón, ni olvido!

Si no hay Justicia

¡Hay FUNA! 

Visita nuestro sitio web:

http://www.funachile.cl

Comisión Funa

SALUDO DE NAVIDAD Y AÑO NUEVO DE LA AFDD



 

PRESENTACIÓN EN ISRAEL DE CONGRESO Y DE ENCUENTRO MUNDIAL DE DERECHOS HUMANOS

 
Estimados compañeros:
 
aunque entramos ya en fechas de vacaciones, os comento que desde la Fundación Ciencias de la Documentación no paramos de difundir el "2º Congreso Mundial de Información y Conocimiento: Aspectos Tecnológicos" que estamos preparando para Mayo de 2009 en Santo Domingo (República Dominicana), así como el "Encuentro Mundial de Información y Derechos Humanos" de Noviembre en España.
 
En este sentido, y después de las presentaciones que hemos realizado en España, Colombia, México y Egipto, os informo que del 29 de Diciembre de 2008 al 5 de Enero de 2009 estaremos en Israel presentando en diversas reuniones el Congreso a entidades de Israel.
 
La agenda de reuniones prevista es la siguiente, aunque si se cuentan con contactos en Israel que podamos visitar, agradecería me mandéis los datos para organizar la reunión:
 
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ISRAEL TRYP AGENDA
29 Diciembre 2008 - 5 Enero 2009
Fundacion CIENCIAS DE LA DOCUMENTACION
DIA 31 Diciembre Reunión con
THE SIMON PERES INSTITUTE :
4th floor, 2 Hashalom Rd, Tel Aviv 67892 Israel

Reunión con Falasaha association
Samuel Salamá Jerusalem
 
Ministerio educación UNESCO
Excm. Sr Daniel Bra Elli Secretario General de UNESCO
 
Desayuno con prensa
Revista Israelí
 
Dia 1 enero
Dra. Batia Eyob
Israel Association for Ethiopian Jews
28 Pierre Koenig Street, 2nd Floor
Jerusalem 93169 Israel
 
Conferencia inaugural: "La información para el Cambio Ciudadano: la reconciliacion y la paz" (conclusiones de nuestro evento de Bolivia)
Holy Jerusalem Writers' Conference Dimona, Israel
 
BLACK HEBREW ISRAELITE COMMUNITY
1433/1 Rocov Aliyah  Dimona, Israel
 
REUNION
Martin Luther king Benami institute Dimona
Dr. Khazriel Ben Yehuda.
 
Dia 3 Enero
Presentacion cumbre en Universidad hebra de Jerusalén
profesor Dr. Yosef benaroch
 
Entrevista
Aurora periódico israelí en español
Director  Mario Wainstein Aurora
 
Día 4 a las 12;00
Instituto Internacional Histadrut - Israel
Beit Levinson – Beit Berl – Kfar Sava - 44905
 
Día 4  a las 19:00h
Boda DE ADAN LEVI exdirector de radio sepharad Madrid
Pedah tickva telavi
kibutz einat beta sala limón recepción al sur
 
Estamos en contacto. Un abrazo,
 
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José Raúl Vaquero - Presidente
Fundación Ciencias de la Documentación
www.documentalistas.org

JUAN GELMAN: "EL IMPERATIVO MORAL DE LA MEMORIA COLECTIVA"

  Ass. Argentina "Vientos del Sur"                 
  Udine-Italia                           
   
"La lengua del poder, cuanto mas articulada màs brutal, no ha dejado de negar y castigar a quienes aùn con gritos y balbuceos persisten en ver el mundo y nombrarlo con la profundidad de la inocencia"
     Vicente Zito Lema
10 - 12 - 08

JUAN GELMAN ESCRIBE CONTRA "LOS ORGANIZADORES DEL OLVIDO"

"El infierno no termina

al cerrarse las puertas

del campo de concentracion"

 

El Ministerio de Cultura español promovió el Primer Encuentro Internacional de Memoria Histórica en la Universidad de Salamanca, la misma donde Miguel de Unamuno enfrentó al dirigente franquista Millán de Astray cuando éste entró a los claustros pistola en mano gritando “Viva la muerte, abajo la inteligencia”.

 

En esa reunión, de la que participaron delegaciones de Chile, Argentina, República Dominicana, Portugal y Alemania, el poeta y columnista de Página/12 fue el encargado de realizar la conferencia inaugural sobre “el imperativo moral de la memoria colectiva”.

 

Imagen: Gustavo Mujica

 

 

Fuente: El Pais     Por: 

Juan Gelman

Soy padre de un hijo de 20 años secuestrado, torturado, asesinado en 1976 por la más reciente dictadura militar argentina, que también desapareció sus restos. Fueron hallados, gracias a la infatigable labor del Equipo Argentino de Antropología Forense, 13 años después. Soy suegro de su esposa, secuestrada cuando tenía 19 años, trasladada de Buenos Aires a Montevideo encinta de ocho meses y medio y asesinada por la dictadura militar uruguaya dos meses después de dar a luz. Sigue desaparecida y su hija fue entregada a un policía de matrimonio estéril. Soy abuelo de una nieta de la que me robaron sus primeros 23 años de vida y que mi mujer, Mara La Madrid, que no es la madre de mis hijos, y yo buscamos y encontramos al cabo de una larga investigación. Nada de esto hubiera sido posible sin el testimonio oral de sobrevivientes uruguayos y argentinos, sin expedientes judiciales y aun militares, sin ese archivo tan particular que es el banco de datos sanguíneos de familiares de desaparecidos del Hospital Durand de Buenos Aires, sin una campaña internacional de denuncia que tuvo la solidaridad de decenas de miles de poetas, escritores, artistas y gente de a pie de 122 países, sin libros, sin documentos, sin Internet, sin videos y, sobre todo, sin la voluntad imperiosa de encontrar la verdad.

Hablo desde la experiencia argentina. ¿Por dónde empezar? ¿Por la madre de un desaparecido que año tras año y día tras día arreglaba el cuarto de su hijo y a la noche le preparaba la sopa que él solía tomar al regreso del trabajo? La sopa se enfriaba en la mesa sin remedio. ¿Por el sueño de la hija de una desaparecida? Este sueño: “Mamá vive en el departamento de la calle 47. Voy a visitarla. Tengo miedo de que me abrace y al hacerlo se convierta en fantasma”. Ha pasado mucho tiempo desde la desaparición de ese hijo y de esa madre, pero no hay final del duelo todavía. No lo habrá mientras no se encuentren sus restos y descansen en un lugar de recuerdo y homenaje. No lo habrá mientras esa madre y esa hija no sepan toda la verdad sobre su sufrimiento. No lo habrá mientras esa verdad no conduzca a la Justicia.

El infierno no termina cuando se cierran las puertas del campo de concentración y los hornos se apagan: hace un cuarto de siglo que cesó el infierno militar en la Argentina y centenares de miles de personas –hijos, padres, hermanos, familiares, amigos de los desaparecidos– viven esa segunda parte del infierno que crepita en la memoria y no hay modo de apagar. “Desde entonces, a una hora incierta/esa agonía vuelve/y hasta que mi cuento espantoso sea contado/mi corazón sigue quemándose en mí”, dice el viejo marinero de un poema de Coleridge que recordó Primo Levi. Para muchos argentinos, uruguayos, chilenos, centroamericanos y nacionales de tantas otras latitudes del mundo esa estrofa poética es vida real y quema cada día.

“En nuestro país el olvido corre más ligero que la Historia”, dijo el escritor Adolfo Bioy Casares. Pues no sólo en la Argentina. Desaparecen los dictadores de la escena y aparecen inmediatamente los organizadores del olvido. “¿Para qué renovar las penas? –dice Ismene a Edipo–. El dolor se sufre al recibir las penas y se vuelve a sufrir al recordarlas.” El Día de Muertos, el pueblo mexicano acude a los cementerios, se sienta alrededor de sus difuntos, toca la guitarra y les canta, les pide que sigan muriendo en paz y que dejen en paz a los vivos para que los recuerden sin terrores. Pero los familiares de los desaparecidos no tienen dónde hablarles y ellos son fantasmas inciertos que vuelven a doler en la memoria.

“Los padres quedaron sin hijos y no terminan sus quejas. Conocen al fin cuál es el dolor total sin remedio”, dice Esquilo. ¿Cada recuerdo trae un dolor que se amontona, capa sobre capa, y se convierte en una geología del dolor? ¿Es posible dialogar con el dolor, fingir que tiene rostro y que no es una potencia que viene y va y protesta contra la muerte del ser querido y le da cuerpo y la afirma negándola? ¿La locura sería la última puerta del dolor, una manera de convertirse en dolor para no padecerlo y desaparecer en el dolor? ¿No será ésa una forma de fundirse con la víctima y así morir con ella? Los familiares de los desaparecidos están en otro lugar. “Un loco, solamente un loco que perdió la mente olvidar puede la muerte de su padre”, dice Electra. O la muerte de un hijo. No es ésa la locura de los familiares: su única “locura” consiste en exigir verdad para las víctimas y justicia para los victimarios. Es un camino lleno de obstáculos con los que se tropieza día a día. Los comisarios del olvido tienen recursos y conocen su trabajo.

Un pacto de silencio sella la boca de los militares argentinos, con pocas excepciones. Cuando sus camaradas conocen que alguno está dispuesto a hablar, lo callan con una buena dosis de cianuro: le ocurrió al prefecto naval Héctor Febres, a punto de ser condenado por los crímenes que cometió durante la dictadura militar. O desaparecen a testigos importantes de los juicios por delitos de lesa humanidad, como desaparecieron a Julio López, para agitar el miedo en las víctimas testimoniantes. La policía facilita la huida del represor atrapado o quema archivos de sus operaciones. La jerarquía de la Iglesia Católica argentina que, a diferencia de la chilena, santificó la matanza –un obispo del Vicariato llegó a decir “cuando hay derramamiento de sangre, hay redención”–, la jerarquía de la Iglesia Católica argentina, que ordenó tranquilizar a militares desasosegados porque venían de tirar prisioneros vivos al océano, se niega a abrir sus muy prolijos archivos de la época, que permitirían recuperar al menos los restos de numerosos desaparecidos.

Ciertos jueces, ciertos fiscales y ciertas instancias judiciales como la Corte de Casación argentina encajonan procesos contra los represores, quienes pueden quedar en libertad por la falta de sentencia. Y lo peor, verdaderamente lo peor, es la perversión que mancha a sectores políticos y sociales que, de un modo o de otro, por acción o por omisión, fueron cómplices de la matanza y callan lo que saben y niegan al Otro lo que saben. Y luego, por qué omitirlo, la actitud pasiva de ciertos familiares que, ante todo por falta de medios, y luego por desánimo, cansancio, resignación, desesperanza o temor, todavía temor, depositan su no hacer en los organismos de derechos humanos. Y también, por qué omitirlo, ciertos organismos argentinos de derechos humanos que burocratizan el dolor o militan contra la búsqueda de los restos de los desaparecidos “para que sigan con sus compañeritos”. Así hacen tabla rasa de la historia personal de las víctimas y del lugar que ocuparon en la historia. Es la continuidad civil, bajo otras formas, del pensamiento militar.

La voluntad de corregir la memoria, como es notorio, viene de muy lejos. En el siglo V antes de Cristo, la sangrienta oligarquía de los Treinta prohibió en Atenas por decreto recordar la derrota militar que le infligiera Esparta. Cada ciudadano fue obligado a pronunciar el juramento “No recordaré las desgracias”. Pasan los siglos y los vencedores siguen reorganizando el pasado a voluntad. En el año de gracia de 1040 el monje Arnold von Saint Emmeram explicaba así el método que había elegido para escribir la historia del ducado de Baviera: “No sólo es pertinente que las nuevas cosas modifiquen las viejas; también es correcto, si las viejas son desordenadas, el de-secharlas por completo, e incluso, aunque estén bien ordenadas pero sean poco útiles, el enterrarlas con reverencia”. La voz de los vencidos es “desordenada y poco útil” en los manuales de historia al uso, cuyo marco de referencia esencial es el Estado. Numerosas víctimas de crímenes contra la humanidad fueron y son carne de olvido, “ese acuerdo con aquello que se oculta”, al decir de Blanchot. Los que falsifican la historia así, falsifican la vida y están presentes y activas las antiguas herencias de nuestra tan moderna, o posmoderna, civilización occidental, en la que los extraordinarios avances tecnológicos conviven o malviven codo a codo con genocidios nunca vistos.

Proliferan las teorías sobre la historia como relato y otras sobre todo lo contrario. De lo primero hay pruebas más que suficientes, algunas francamente ridículas. La historia del Partido Comunista soviético ha sufrido continuos liftings con el correr del tiempo y se convirtió en un acto de predicción del pasado. Es famosa la fotografía del estado mayor bolchevique tomada días después del triunfo de la Revolución Rusa, con Lenin en el centro, a su derecha una escalera y luego Stalin. El lugar de la escalera lo ocupaba Trotski, excomulgado por el Termidor stalinista. El acto tiene pretensiones mágicas y la voluntad de abolir la historia. De ahí la importancia fundamental de los archivos de la memoria. De ahí la importancia fundamental de esta reunión. La pretensión de mutilar la memoria cívica de todos los días corrompe su salud y despeja el camino a nuevos autoritarismos.

El imperativo moral de la memoria colectiva tiene hoy más urgencia que nunca y no faltaron en la Argentina y en otros países quienes entendieron esto muy temprano y crearon y ordenaron personalmente, sin apoyo oficial alguno y movidos por su moral ciudadana, informaciones utilísimas que se pueden ver por Internet. Estos archivos contribuyen a deshacer las artimañas de los asesinos de la memoria, como ésas que pretenden que no hubo cámaras de gas y que el primer pueblo ocupado por el nazismo fue el pueblo alemán. Si queremos que la barbarie no se repita y pase al reino del nunca más, no deberían, creo, ser archivos mudos para la sociedad civil y viceversa: habría que acercar sus contenidos a sectores sociales y políticos en los que hay no poco a despejar todavía.

¿Y se podrá alguna vez despejar mentes en el estamento militar para que obedezcan a lo ético y opongan la desobediencia debida a órdenes criminales? El capitán de navío Juan Carlos Rolón, miembro de un grupo de tareas de la Escuela de Mecánica de la Armada de Buenos Aires donde la marina desapareció a 5000 personas, declaró impávido: “Nos enseñaron que la tortura era una forma moral de combatir al enemigo”. Se recuerda el diálogo que Hannah Arendt sostuvo con un oficial nazi que admitió haber gaseado y enterrado a prisioneros con vida en el campo de concentración de Maidanek. La pregunta de la filósofa: “¿Se da cuenta de que los rusos lo van a colgar!”. La respuesta del nazi: “¿Por qué? ¿Yo qué hice?”.

Las dictaduras suprimen el testimonio de las víctimas, pero llevan sus propios archivos. En Auschwitz hay gruesos volúmenes que registran la muerte de los prisioneros gaseados. En la primera columna de cada página figuran el nombre, la edad y la nacionalidad de la víctima; en las dos restantes, hora y causa de la muerte. La hora es la misma a lo largo de páginas enteras, las 8.15, o las 8.30 o las 9.00 de la mañana. También se repite la causa de la muerte, “influenza” casi siempre. Este no es sólo un acto burocrático; sustituye la vida por una mentira de papel y muestra abismos de la condición humana. Se impone abrir esa clase de archivos. Pero ésta es una decisión de Estado y, lamentablemente, todavía hay gobiernos democráticos que no se atreven a disponer que se dé ese paso indispensable. Los familiares de los desaparecidos sólo conocen la dolorosa mitad del crimen. La otra yace oculta, custodiada por centinelas militares, policiales, eclesiásticos. Jacques Derrida habló del “mal de archivo”, pero ésos son los archivos del mal.

Que se me perdone la insistencia en subrayar la importancia de los testimonios orales, vehículos de una memoria que en ocasiones se transmite de generación en generación. Frente a Panamá –narra el periodista José María Pasquini Durán– hay una isla llamada San Blas en la que vive una etnia indígena. Una vez al año todos se reúnen y los ancianos cuentan a los jóvenes la historia de la etnia, que arranca del casamiento del Sol con la Luna, para que su memoria perdure. Los jóvenes comenzaron a emigrar y a quedarse en Panamá, pero mandan grabadoras a la isla para registrar el relato de los ancianos. Ahora la maravillosa historia que comienza con el Sol y la Luna está en casete y los jóvenes lo tienen en su casa entre los discos más recientes de pop norteamericano. Menciono esto porque en muchas sociedades del mundo no hay casete todavía.

En el año 1987 seguía yo exiliado en Francia y el diario recién nacido entonces para el que trabajo, Página/12, me pidió que cubriera el proceso a Klaus Barbie, el ex jefe de la Gestapo en Lyon, bautizado “El carnicero”. A una víctima que le detallaba sus crímenes, Barbie dijo: “Yo no me acuerdo de nada. Si se acuerdan ustedes, el problema es de ustedes”. Efectivamente: recordar y denunciar los crímenes contra la humanidad y exigir su castigo es un problema nuestro.

 

 

 

 

"La verdad es tan dificil de negarla como de esconderla"

Ernesto Che Guevara 

 

www.vientosdelsur.org

 

 

 

 

 

 

 

EL REGRESO DE GERMÁN COFRÉ, UN DESAPARECIDO QUE NO MURIÓ

El regreso de Germán nos hizo pensar como regresarían los nuestros - ¿con sus cabelleras canas? –seguro que si.

 

Hace siete días atrás Adolfo cumplió 62 años y me gustaría mucho verlo regresar a casa, con vida; también me gustaría ver a Cortazar, a Mancilla, a Atilio, a Dagoberto, o a Larravide, mis amigos. ¡Claro que me gustaría verlos regresar de esta larga noche!, caminando, hablando, y que parados en la puerta nos dijeran ¿sabes quién soy yo?

 

Lamentablemente no es posible que lo hagan, porque a todos los hallamos sin vida y sepultamos sus restos mal heridos. Respecto a la interrogante que si sabemos quienes son, la respuesta queda en el silencio del profundo trauma sufrido masivamente y del que no hemos salido aún.

 

Con callado dolor también pienso en Nancy, amiga y compañera de trabajo en la búsqueda de desaparecidos y reparación económica y salud para los familiares de ejecutados y desaparecidos; esa Nancy que golpeó puertas en busca de familiares que quisieran integrarse en la lucha de la búsqueda y llamó puerta a puerta a los que conformarían el primer grupo de beneficiarios del Programa de Reparación en Salud, PRAIS, en Chile.

 

Nancy fue una joven que un día se las arregló para que su hermano saliera de Chile porque estaba a punto de caer; los agentes de la represión le estaban pisando los talones y él seguía trabajando en la búsqueda de contactos e información de los presos políticos de Pisagua; por esto le compró un pasaje y lo fue a dejar al microbús que salía desde Arica rumbo a Ecuador, un día de 1974; se despidió de él con un adiós de mano y lágrimas, para nunca más volverlo a ver; su hermano no está en el Informe Retiig y ella espera que un día vuelva como Germán, y le diga que no regresó antes porque tenía miedo.

 

Que los desaparecidos regresen es una fantasía necesaria en la práctica del amor; sobresaltos nocturnos y deseos de que la puerta avise que él o ella llegaron, y si no es así, seguir esperando sin olvidarnos jamás, es un acto de presencia permanente.

 

María es una mujer que se quedó en Santiago esperando a su marido, y nunca más supo de él, porque un día lo fue a ver a la cárcel y le dijeron que le habían dado la libertad y que lo esperara. Pasaron los días y junto a sus tres pequeños hijos comenzó a buscar noticias entre sus amistades y familiares por si lo habían visto, hasta que alguien le dijo que había pasado por allí antes de irse a Argentina. Con el tiempo María viajó a ese país a buscarlo y como no lo encontró, trabajó y subsistió junto a sus hijos por un tiempo, estableció por allá una nueva relación de pareja, de la que llegaron nuevos hijos y todos se vinieron a vivir a Chile.

 

De su marido desaparecido nunca supo y cuando un día se me acercó para pedirme apoyo en su angustiosa situación de no haber sabido jamás de él, nos comunicamos con la Administración de esa Cárcel, desde la cual nos enviaron documentos que acreditaban un traslado en el que al parecer había quedado en libertad…María y sus hijos no informaron de esto a la Comisión de Verdad y Reconciliación y esperan que él regrese un día, como lo hizo Germán.

 

A Claudio yo lo había dejado de ver desde hacía bastante tiempo antes del golpe, un año quizás, y un día que me encontré en Copiapó con la minera, vieja compañera pirquinera, en una de esas misas clandestinas que se hacían en dictadura, ella me dijo que Claudio había dicho que se iba a Argentina y que como “Run Run se fue ´pal norte”, cuando me viera si es que me volvía a ver, me entregara sus saludos.

 

Claudio cruzó la cordillera en avión, con pasajes que le compró su madre, quien lo fue a dejar al aeropuerto y nunca más lo vio. Dicen que lo han visto en Europa caminando por las calles de ciudades capitales, y yo lo imagino con su melena de cabello claro y delgado al viento, que si hoy día volviera sería blanco. Sus hermanos lo han buscado con especial preocupación porque era un joven de frágil salud y porque su anciana madre prolonga su vida esperando que regrese. Él no está en el Informe Retiig como desaparecido porque su familia espera que esté con vida.

 

Los detenidos desaparecidos de la dictadura son una cantidad tan superior a la oficial como superior es el dolor que suponemos se causó.

Y con una presencia que permanentemente cuestiona nuestra actitud de sociedad frente a ellos, reiteradamente regresan para decirnos… ¿Sabes quien soy yo?

 

 

Angélica Palleras N.

Hermana de Adolfo Palleras Norambuena

Desaparecido por 17 años y hallado en una fosa común en 1990

SE VIENE LA FUNA

JUEVES 27 DE NOVIEMBRE

18 HORAS

HUÉRFANOS CON AHUMADA

SE VIENE LA FUNA

 

Te esperamos con la mística,

la fuerza

y las ganas de construir

un nuevo Chile,

sin impunidad, sin abusos

y con dignidad

El mejor homenaje para los

que no están, es seguir luchando.

¡¡ DONDE VAYAN LOS IREMOS A FUNAR !!

DIFUNDE, CONVOCA, REENVÍA

MARICHIWEW

WWW.FUNACHILE.CL

CARTA ABIERTA DE ROSA SILVA A SERGIO ARELLANO STARK

General:

A pesar de su supuesto Alzheimer, demencia senil y alcoholismo sabrá UD de nuestra existencia.

 

Todos los días me acuerdo de la sangre herida que hierve sobre mí, por que UD mató a mí padre. Siempre supe que iba ha tener Alzheimer, así lo diagnosticaron los facultativos y expertos de la Política, la Justicia y el Servicio Medico Legal. No podría ser de otra manera. El lobby, la presión, las pasadas de cuenta y hasta una supuesta carta del entonces Cardenal Silva Henríquez, aparecida en los alegatos de la corte suprema contribuyeron a este veredicto final.

 

UD se sabia culpable por eso le temblaban las manos, le paralizaba la cara, sus ojos se enceguecían. Yo merodeaba su existencia. Miré fijamente su rostro en el Club de Polo donde lo escupimos, cuando se evadía de nosotras. Hemos seguido sus pasos, no todas estamos vivas, entre ellas la Medico Dentista, Dora Juralnick, Madre del periodista Carlos Berger asesinado por UD. en Calama y que aturdida por la impunidad y el silencio terminó su vida trágicamente, no antes de depositar velas en un recordatorio. El tiempo, el implacable tiempo ha llegado, el juez Montiglio[i] ha hecho su trabajo, lo ha declarado con una enfermedad irreversible Alzheimer Vascular y pagar la alta suma de $500.000[ii] pesos por 144 asesinatos ¡Que asombro! ¡Que novedad!

 

UD tenia 47 años cuando asesinó a mí padre, que tenia la sazón 35 años y cinco hijos UD era el segundo hombre del poder militar y político y sus ojos no pestañaron ni sus mejillas se paralizaron para elaborar el listado de los chilenos que deberían ser descuartizados desde Calama hasta San Javier. Allí no le falló la memoria, podía distinguir entre matar a Mario Silva Iriarte u otro funcionario de CORFO Norte.

 

A diferencia de otros hijos de ejecutados que no supieron o le ocultaron que sus padres fueron exterminados a pedazos, con mí Madre levantamos el ataúd y trasladamos a mí padre a Vallenar en un día rigurosamente vigilado donde el pueblo se refugio en sus casas entremetido por la muerte de un hombre que no sabia disparar ni pistolas de agua.

 

Se que lo persiguen las sombras, que no puede salir a las calles y que no recuerda las maldades con sus hijos y sobrinos en vísperas de navidad y año nuevo. Pero YO recuerdo las maldades que hacia mí padre cuando me dejaba chocolates en la cama sin avisarme, dos meses antes que UD. lo asesinara.

 

Quiero expresar mí profunda repugnancia por esta sentencia que será apelada por los abogados de DDHH y que burla el honor de cientos de familiares que consagraron su vida en la utopía de ver a UD en la cárcel, "donde un chileno pobre es juzgado por robar una gallina para comer".

 

Parece indigno en un tiempo en que todos hablan de transparencia no haber decretado sentencia como se merece a una persona que en uso de un poder  ilimitado como un "RAMBO" moderno viajaba en un helicóptero para aniquilar opositores.

 

Aquí no se trata de cualquier impunidad. Se trata de un hombre que en el ejercicio de su poder eligió exterminar a un centenar de chilenos que representaba lo mejor del mundo de la cultura, La Política, La Economía, Los Sindicatos y las Universidades Regionales.

 

En rigor estamos hablando de un sujeto que demolió lo mejor de una generación y por ello resulta insólito esta sentencia y los $500.000 pesos a pagar a un menor del reajuste que se impusieron los congresistas en el reciente paro del sector público.

 

Por ellos en honor a tantos sacrificios, dolor y lucha escribo esta carta abierta para silenciar el grito desgarrado de los ejecutados de la Caravana de la Muerte y sus familias.

 

¡¡La Dignidad y el Honor no se Tranzan Jamás!!

 

Adhieren a esta Carta, Mi Madre Graciela Álvarez.

Mis hermanos, Amanda, Libertad, Patricia, Mario y el hermano de mí padre Jaime Anselmo Silva y todos los hombres y mujeres decentes de esta tierra.

 

 

ROSA SILVA ÁLVAREZ

LICENCIADA EN DERECHO

RUT 7.458.048-3


Enviada desde Bruselas, con este mensaje, por:

Gracias Rosa, por la dignidad...

Patricia PARGA-VEGA

Journaliste/Periodista

Investig’Action - Belgique.

 

Notas de Máximo Kinast


[i] Juez Víctor Montiglio, el más prevaricador e inverecundo de los jueces en la Historia de Chile

[ii] Menos de mil euros, ¡una burla!