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Máximo Kinast Avilés

Chile

CHILE: INVERECUNDO Y CONTUMAZ ENCUBRIDOR VA DE CANDIDATO A PRESIDENCIA MUNDIAL DE LA INTERPOL

COMUNICADO

El Comité Memoria y Justicia de Ginebra critica la postulación de un policía chileno, ex-funcionario del régimen de Pinochet, a la Presidencia de INTERPOL

Ante la candidatura al puesto de Presidente de Interpol del señor Arturo Herrera Verdugo, actual Director de la Policía de Investigaciones de Chile, quien ocupa actualmente el cargo de Vicepresidente del Comité Ejecutivo de Interpol, el Comité Memoria y Justicia de Ginebra declara:

Nuestra asociación se hace eco del repudio que esta candidatura ha provocado en muchos medios Chile y en el extranjero. Compartimos la opinión de muchos medios, de que dicho funcionario no da las garantías necesarias, desde el punto de vista de su compromiso con los Derechos Humanos.

El funcionario Herrera Verdugo ha tenido participación directa en el encubrimiento de una situación de violación de derechos humanos (caso del general Trincado), para sustraerlo a la acción de los Tribunales. Asimismo, ha tenido un rol activo en el desmantelamiento del Dpto. Quinto de Investigaciones (Derechos Humanos), alejando a funcionarios meritorios cuyo compromiso en la investigación de casos de asesinatos y desapariciones durante la dictadura ha permitido a la Justicia avanzar.

Nos parece grave que el Gobierno de Chile promueva la candidatura de un funcionario (Herrera Verdugo) cuya conducta aparece poco afín con lo que se espera de un Estado que ha sido admitido recientemente en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU. Esperamos que el Gobierno de Chile haya tomado en cuenta los problemas que le puede acarrear un nombramiento en tales condiciones.

Por otra parte, la historia de Interpol nos muestra que este organismo ha sido, en algunos períodos recientes, dirigido por personeros de ideología contraria a los derechos humanos. Entre sus Presidentes encontramos a los jerarcas nazis: Heydrich (1938-1940), Nebe (1940-1942), y Kaltenbrunner (1942-1943). No está en nuestro ánimo comparar al Sr. Herrera con dichos criminales, pero cualquiera puede comprender que se trata de un contexto delicado, en el cual no sería conveniente, ni para Chile ni para la Interpol, que un Directivo suscitara dudas respecto de su probidad en el campo de los Derechos Humanos.

Nuestra Asociación ha dirigido una carta a los representantes de todas las Misiones diplomáticas acreditadas ante Naciones Unidas en Ginebra, informándolos de nuestra posición frente a esta postulación.

Al mismo tiempo, pedimos al Gobierno de Chile que se anule la candidatura de este funcionario policial, como manera de mostrar que Chile no transige con la imagen internacional de sus representantes, sobre este punto. Esperamos que el Gobierno redoble su vigilancia, para evitar las bochornosas situaciones que se producen cada cierto tiempo, en que representantes de Chile son cuestionados por sus implicaciones en casos de violación de los derechos humanos.
 
Ginebra (Suiza) 30 de septiembre de 2008

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EL PASADO QUE INCOMODA AL DIRECTOR
DE LA POLICIA DE INVESTIGACIONES DE CHILE
Por Mónica González y Cristóbal Peña,
www.ciperchile.cl, 23 Mayo, 2008.

 

Arturo Herrera desarrolló casi la mitad de su carrera policial en dictadura. Primero trabajó en Policía Internacional y fue escolta y ayudante del general Ernesto Baeza, quien dirigió Investigaciones hasta 1980 y prestó estrecha colaboración a las actividades de la DINA en el exterior.

Después se transformó en uno de los hombres de mayor confianza del general Fernando Paredes, sucesor de Baeza y promotor de una férrea política represiva en la institución. Fue Paredes quien le enseñó a jugar golf y le confió el cuartel Papudo, creado con el propósito de cautelar y atender los descansos del antiguo director en ese balneario. Dos décadas después, el pasado sigue presente en el mando del actual jefe de la policía civil.

A juzgar por su currículo laboral, la carrera que realmente importa de Arturo Herrera Verdugo parece haber arrancado recién a comienzos de los '90. Desde entonces sus actividades aparecen perfectamente detalladas en el portal institucional, año por año, misión por misión.

De los años previos al retorno de la democracia, el director de la Policía de Investigaciones consigna únicamente que ingresó a la institución en marzo de 1971, con 19 años, y que a partir de entonces, sin señalar fechas ni funciones específicas, "ha servido en diferentes zonas del país y en importantes reparticiones policiales, tales como: Extranjería, Inteligencia, Homicidios, Dirección General, entre otras".

Con casi 37 años de servicio, cinco y medio de los cuales ha dirigido a la Policía civil, la trayectoria de Herrera Verdugo tiene bastantes más claroscuros y matices de los oficiales y de los que sugirió hace una semana el Presidente venezolano. 

Basándose en lo que calificó como simple información disponible en Internet, Hugo Chávez acusó al jefe de la policía chilena de estar involucrado en la operación "Retiro de Televisores", ordenada por Pinochet en 1979 después del descubrimiento un año antes de los cuerpos de desaparecidos enterrados en los hornos de Lonquén. La operación estaba destinada a exhumar los restos de ejecutados políticos en todo el país para lanzarlos al mar y así borrar toda huella de sus asesinatos.

Chávez aludió a la supuesta intervención que habría tenido Herrera para beneficiar en 2005 al entonces jefe de la II división de Ejército y juez militar de Santiago, general Miguel Trincado Araneda, quien en un informe de la Brigada de Asuntos Especiales y Derechos Humanos de Investigaciones fue señalado como el responsable de la exhumación ilegal de 26 de los cadáveres de los desaparecidos de Calama, enterrados secretamente en 1973. El hecho trascendió a la opinión pública y provocó el retiro obligado del general Trincado.

Lo que está claro es que, a partir del golpe de Estado, recién egresado de la Escuela de Investigaciones, el actual jefe de la policía civil desarrolló una carrera silenciosa y de bajo perfil, ligada directamente a los dos generales de Ejército que encabezaron la institución bajo el régimen militar.

En un principio fue escolta y ayudante del general (r) Ernesto Baeza, y a contar de 1981, cuando éste debió entregar el mando por el asesinato del estudiante de periodismo José Eduardo Jara a manos de un comando de detectives (Comando de Vengadores de Mártires, COVEMA), se convirtió en ayudante y hombre de confianza del general (r) Fernando Paredes. Ambas administraciones estuvieron marcadas por acusaciones de torturas, asesinatos y obstrucción a la justicia en casos de derechos humanos.

Pese a haber desarrollado casi la mitad de su carrera en dictadura, ninguna de esas funciones se consigna en la trayectoria del hombre que hoy ostenta la jefatura interina de Interpol y que aspira a ser confirmado definitivamente en el cargo en la elección que se llevará a cabo en octubre de este año en San Petersburgo, Rusia.

La amenaza de Iturriaga

Ahora fue Hugo Chávez quien reactivó la curiosidad por el pasado de Herrera. Pero hace un año, cuando el ex jefe del Departamento Exterior de la DINA, general (r) Raúl Eduardo Iturriaga Neumann, se dio a la fuga para evitar ingresar a la cárcel y cumplir una condena a 5 años por el secuestro del estudiante Luis San Martín, aún desaparecido, detectives antiguos –activos y en retiro- recordaron con preocupación la relación del prófugo con el actual director de Investigaciones.

Una relación que el propio Iturriaga Neumann se encargó de recordar 52 días después de darse a la fuga. Al ser detenido en Viña del Mar por un grupo de detectives, el retirado militar comentó a sus captores: "Yo conozco bien a su jefe".  Iturriaga Neumann se refería a una relación surgida tres décadas atrás cuando poco después del golpe de Estado, y siendo ya un alto oficial de la DINA, comenzó a viajar al extranjero en misiones de terrorismo internacional. Muchas veces lo hizo con Michael Townley, como quedó acreditado en el juicio por el asesinato del general Prats. Y en múltiples oportunidades lo hizo con pasaporte falso, identidades que también quedaron registradas en su prontuario.

También quedó consignado el modus operandi que utilizaba Iturriaga, que ya dirigía el Departamento Exterior de la DINA, tanto para sus viajes como para el de los agentes que enviaba al exterior con distintas misiones.

"Gigio (sobrenombre de Iturriaga) llamaba por teléfono a la dirección general de Investigaciones y partía con su gente al aeropuerto. Allá ya todo estaba arreglado. A medida que los viajes se hicieron más frecuentes, los policías del aeropuerto ya nos conocían", dijo Michael Townley en una de sus declaraciones.

Fue entonces que el joven Arturo Herrera, destinado a Policía Internacional desde 1973, comenzó a familiarizarse con Iturriaga y los desplazamientos de los agentes de la DINA así como con las detenciones practicadas en el mismo terminal internacional y de las cuales no quedaba registro.

Puesto de confianza

A juzgar por cómo continuó su carrera el joven Arturo Herrera, su desempeño en el Departamento de Extranjería a principios de la dictadura debe haber sido óptimo. Porque en 1976 fue promovido a un puesto de absoluta confianza: al gabinete del director de Investigaciones de la época, general de Ejército Ernesto Baeza Michaelsen.

Fue un año después de que la DINA echara a andar la Operación Cóndor, la coordinación con los servicios represivos de las dictaduras del Cono Sur para la eliminación de opositores. También, el momento en que Manuel Contreras incrementó el despliegue de sus agentes por distintos países, ya sea para el seguimiento de opositores o para su eliminación, como ocurrió con el asesinato de Orlando Letelier en Washington, en septiembre de 1976.

De allí que surgiera como una necesidad prioritaria para el Departamento Exterior de la DINA una estrecha coordinación con Investigaciones para que sus agentes no fueran interceptados ni retenidos al salir o entrar del aeropuerto con identidades falsas. También, para que no quedara huella de sus pasos.

En 1976, en la fase operativa más importante de la DINA, Manuel Contreras escogió a uno de sus oficiales de elite para la función de enlace con la dirección de Investigaciones: Raúl Eduardo Iturriaga Neumann. El mismo oficial procesado como autor del asesinato del general Carlos Prats en Buenos Aires y por la desaparición de 119 chilenos detenidos en Chile y hechos aparecer como asesinados por sus propios compañeros en el extranjero, entre otros.

Iturriaga, oficial formado en la Escuela de las Américas, era la mejor carta: estaba casado con Mireya, la hija regalona del general Baeza, director de Investigaciones. Una de sus funciones mas delicadas la cumplió entre enero y abril de 1978, cuando Estados Unidos pidió la extradición de Michael Townley por su implicancia en el crimen de Orlando Letelier, y Manuel Contreras se resistía a entregarlo. Iturriaga era amigo de Townley y obtuvo la ayuda de Investigaciones para esconderlo y ayudarlo hasta que finalmente, en abril de 1978, ya no pudo evitar su expulsión.

En muchas oportunidades su interlocutor en el gabinete de Baeza fue Arturo Herrera.


Ayudante del general Paredes

El actual jefe de la policía chilena no asistió a la caída del general Baeza. En 1978, dos años antes de que éste fuera arrastrado por la muerte del estudiante José Eduardo Jara, Herrera fue destinado a la comisaría de Las Condes. Fue una destinación feliz. Allá conoció a quienes se convertirían en dos de sus principales amigos y hombres de confianza: Luis Alarcón y Rafael Castillo.

El primero es hoy subdirector Administrativo de Investigaciones y tercero en la línea de mando; el segundo fue hasta el año pasado jefe de la Brigada de Asuntos Especiales y Derechos Humanos. Lo ocurrido con el general Trincado terminó con la amistad entre ambos policías, que llegarían a tener una relación de compadrazgo y destinos encontrados: a Castillo le corresponderá investigar un caso en que Herrera se vería involucrado de manera indirecta a principios de los '80, cuando estando en la Brigada de Homicidios fue llamado nuevamente al centro del poder de la policía civil como ayudante del general de Ejército Fernando Paredes, sucesor de Baeza en la dirección de Investigaciones.

Durante el desarrollo de la última etapa en la investigación judicial del crimen del líder sindical Tucapel Jiménez, asesinado por un comando CNI-DINE en febrero de 1982, quedó en evidencia –con pruebas documentales- la estrecha colaboración y coordinación entre la Policía de Investigaciones, la CNI, la DINE y el equipo antisubversivo del régimen militar encabezado por el fiscal Fernando Torres Silva en lo que se llamó la "Comunidad de Inteligencia". Una acción enfocada tanto a la obstaculización de la acción de la justicia en los procesos sobre asesinatos y tortura de opositores como para acciones represivas.

En una maniobra claramente ilícita –sancionada en el artículo 246 del Código Penal-, el entonces director de Investigaciones informaba a sus pares, antes que al juez que llevaba la causa, de los resultados de las diligencias que obtenían los detectives asignados a la investigación como también de las pruebas que aportaba la parte querellante.

La acción buscaba impedir a como diera lugar que la investigación avanzara en la identificación de los verdaderos autores del crimen de Jiménez así como del asesinato del carpintero Juan Alegría, ideado y perpetrado por agentes de la DINE para intentar sepultar sus huellas a través de una supuesta carta póstuma en donde Alegría se declaraba culpable del crimen de Jiménez.

En una de esas minutas "confidenciales" que la investigación judicial de los '90 pudo recuperar, enviada desde la ayudantía del despacho del director Paredes, donde actuaba Arturo Herrera, se adjuntan dos retratos hablados de los asesinos y fotografías de la huella dactilar revelada en la parte interna de la aletilla de una puerta del automóvil de Jiménez y reloj marca Jaeger Le–Coultre, sustraído a la víctima e identificado con el Nº 882747.

La minuta, así como otras similares incluidas en el expediente por el crimen de Tucapel Jiménez (foja 333 del Tomo VI), va dirigida a todos los jefes de la que llamaron "Comunidad de Inteligencia", integrada entonces por el general Humberto Gordon, director de la CNI; el general Arturo Alvarez Scoglia, director de Inteligencia del Ejército; el vice-Almirante Ronald Mac-Intyre, jefe del Estado Mayor de la Defensa Nacional; el general Vicente Rodríguez, director de Inteligencia de la Fuerza Aérea; el general Mario Mac-Kay, subdirector de Carabineros, y el comandante Raúl Monsalve, director del Servicio de Inteligencia Naval.

Los mismos antecedentes fueron entregados mucho después al juez que instruía la causa, Sergio Valenzuela Patiño, en un parte oficial fechado el 12 de abril de 1984. La investigación judicial reveló también la llamada "Operación Prueba", para el conocimiento de todos los elementos del proceso, lo que incluyó seguimientos al ministro en visita extraordinaria, intervención de sus teléfonos y acceso permanente al expediente.

El ilícito en que incurrió Paredes como quienes lo ayudaron en el envío de esos antecedentes a quienes aparecían como sospechosos del crimen no fue sancionado en virtud de la prescripción.  La misma estrecha colaboración operativa y de obstaculización a la justicia entre Investigaciones y la CNI quedó demostrada en el juicio por el asesinato de 12 personas en la llamada "Operación Albania".

La buena vida en Papudo

La función de ayudante del director era motivo de envidia al interior de la institución. Aparte de comodidades y estatus con que contaban los asistentes de Paredes, éstos no habituaban cumplir turnos ni tareas operativas. Para los tiempos que se vivían, intensos en materia de lucha antisubversiva, no era poca cosa. Pero si Herrera ya podía sentirse afortunado, a mediados de los '80, después de su paso por la Jefatura de Inteligencia Policial, recibió una designación que significó un premio aún mayor, además de una muestra de confianza excepcional. Paredes le confió la jefatura del nuevo cuartel policial de Papudo.

Según coinciden diversas fuentes, el cuartel de Papudo fue abierto por Paredes por una razón muy personal. Aparte de que su hermano Julio era alcalde designado del balneario, el propio director de la policía civil tenía una casa de descanso en ese lugar. De hecho, el cuartel fue levantado frente a la casa de Fernando Paredes, quien al tiempo de la apertura del cuartel gestionó la construcción de cabañas para el descanso del personal.

En Papudo había poco y nada que hacer en materia estrictamente policial. De acuerdo con las mismas fuentes, la tarea de Herrera y la decena de hombres asignados al cuartel –sin contar cocineros y jardineros- consistía en cuidar y mantener la casa del jefe policial, además de atenderlo en sus habituales visitas de fin de semana.

En esos días era común que Paredes coincidiera en Papudo con el jefe de la Brigada Investigadora de Asaltos, Sergio 'Chueco' Oviedo, que tenía familiares en la zona y una panadería de nombre "Su Majestad", y con el comandante del cuartel Borgoño de la CNI, Álvaro Corbalán, visitante frecuente del club de yates del lugar.

Fue en Papudo que Arturo Herrera cultivó amistad con Fernando Paredes, la que se mantiene hasta hoy. Las visitas familiares entre ambos aún son frecuentes. Es probable que Herrera no olvide que quien le enseñó a jugar golf fue el propio Paredes, un deporte que le abrió las puertas de Cachagua y que le ha permitido practicarlo con empresarios y celebridades como el padre del 'Chino' Ríos.

La vuelta de mano no se hizo esperar. Herrera fue el primer jefe de Investigaciones designado en democracia que facilitó el retorno del ex general a los actos oficiales de la institución. Atendiendo a sus oscuros antecedentes –que se arrastran desde que estuvo al mando de la Escuela de Caballería de Quillota en 1973, donde ocurrieron ejecuciones políticas-, tanto Horacio Toro como Nelson Mery prefirieron apartarlo del protocolo institucional.

Hubo un segundo gesto de Herrera hacia Paredes. En febrero del año pasado el actual jefe policial reabrió el cuartel de Papudo, que había sido cerrado en la administración de Toro.

En la decisión pudo haber influido un hecho personal: tras su designación, Herrera compró un departamento en Papudo que aún conserva.

El manto de la Masonería

Tras el fin del gobierno militar, Arturo Herrera ascendió en una carrera académica sin sobresaltos. A fines de los '80, como vivía en La Florida e ingresó al Instituto Superior para optar al grado de subprefecto, fue destinado en media jornada a la comisaría de esa comuna. Después seguiría en cargos académicos hasta que, en 1997, fue designado director de la Escuela de Investigaciones y tres años después quedó al frente de la Academia Superior de Estudios Policiales, ASEPOL. Ambas designaciones fueron interpretadas como una jugada que Nelson Mery, ex director de la policía, ejecutó para preparar el ascenso de su sucesor a la dirección, lo que obligó al retiro de los siete mandos que lo antecedían. Ambos compartían filiación en la Masonería.

Arturo Herrera pertenece a la Logia "Lealtad Nª 156″. Fue allí donde hizo amistad con el abogado Andrés de la Maza, esposo de la ministra Gloria Ana Chevesich, fallecido en 2004. Una relación que le provocó más de un llamado de atención desde La Moneda en tiempos de Ricardo Lagos, cuando se supo de reuniones que ambos sostenían en el momento más álgido del proceso por las irregularidades en el ministerio de Obras Públicas.

Cuando Herrera llegaba a la reunión del grupo en la casa de la Masonería de calle Marcoleta, dejaba sus presillas y reconocía el liderazgo de Andrés de la Maza. El ex esposo de la jueza Chevesich ostentaba el grado de maestro y era secretario de la Logia.

La masonería ha seguido gravitando en el alto mando de Investigaciones. Los dos subdirectores de la institución, René Castellón y Luis Alarcón Adrián (segundo y tercero en el mando) son también masones. Pero no solo comparten ese lazo férreo y secreto. También una historia en común.

Castellón perteneció a la Brigada Especial, la fuerza de elite que Fernando Paredes creó en 1982 para combatir la "amenaza subversiva" y cuidar de la seguridad personal del director y su familia. En esos mismos años duros Alarcón formó parte de la Brigada Investigadora de Asaltos, BIA, la otra fuerza creada para ayudar al combate a la subversión, en estrecho contacto con la CNI. Desde entonces Alarcón es cercano al 'Chueco' Oviedo, ex jefe de la BIA a quien le DEA acusó de tráfico de cocaína, lo que no fue impedimento para que llegara al tercer mando de la institución en democracia.

Puede que su antigua amistad con Herrera, iniciada en la Comisaría de Las Condes en 1978, justifique el meteórico ascenso de Alarcón. Apenas Herrera llegó la dirección de Investigaciones, lo nombró jefe de gabinete. De allí pasó a la jefatura nacional de Inteligencia y luego a inspector general. Hoy es subdirector administrativo y controla un área tan sensible como las finanzas de Investigaciones. Y todo eso en cinco años.

Las complicidades por el pasado no terminan ahí en el alto mando policial. La cuarta antigüedad, Óscar Gutiérrez, jefe de la Región Policial Metropolitana, integró también la Brigada Especial de Paredes. Lo mismo ocurre con el actual jefe de Inteligencia, prefecto inspector Héctor Puga, quien ha permanecido gran parte de su carrera en esta área, pasando sin contratiempos desde la dictadura a la democracia.

Y en el estratégico cargo de Jefe Nacional de Comunicaciones figura el prefecto Carlos González, quien fuera uno de los escoltas favoritos del general Fernando Paredes.

La influencia de este grupo en el mando es el que ha posibilitado que uno de los detectives vinculado al asesinato del estudiante de Periodismo Eduardo Jara a manos del Covema, José Marchant, sea hoy instructor del curso especial que creó Arturo Herrera para alumnos que teniendo una carrera profesional han optado por insertarse como oficiales de la policía.
Todo eso es pasado. Para Herrera, que a los 57 años se acerca al fin de su mando, lo único que importa es la elección de presidente de la INTERPOL. Cinco meses lo separan de la meta.

Arturo Herrera y los derechos humanos

Desde sus primeros pasos en la dirección de la Escuela de Investigaciones, Herrera decidió dictar clases de Ética y también de Derechos Humanos, cursos que sigue impartiendo hasta hoy. Su decisión respecto del segundo curso causó extrañeza entre quienes lo conocen bien. Y es que el caballo de batalla de Herrera ha sido siempre la modernización, en una línea de acción que implicó, desde que asumió la dirección de Investigaciones el 2 de octubre de 2003, reducir a su mínima expresión la dotación y los recursos destinados a terminar las investigaciones judiciales de los crímenes cometidos en dictadura.

Si bien la tarea había sido acotada por su antecesor Nelson Mery a un pequeño equipo de excelencia, su decisión significó desarmar al equipo policial con la mayor experiencia, conocimiento y rigurosidad alcanzado por un país del Cono Sur en la materia una vez terminadas las dictaduras. Y lo hizo en la fase más delicada del proceso, el momento en que los ministros con dedicación exclusiva a juicios de derechos humanos asumían el fin de sus investigaciones para determinar con exactitud cómo ocurrió el secuestro de la víctima, su ejecución y el paradero de restos de desaparecidos así como de los responsables de cada una de esas etapas y de su exhumación ilegal.

Era la etapa final, la de la preparación del cierre de los juicios para dictar los procesamientos. Y en el medio, al menos cuatro juicios en pleno desarrollo y con consecuencias relevantes para los institutos armados y para el país.

Esa fue la situación que debieron asumir el ministro Víctor Montiglio, quien lleva el juicio por el secuestro y desaparición de la dirección del Partido Comunista desde la casa de calle Conferencia; el ministro Claudio Pavez, que investigaba la muerte del ex coronel de la DINA, Gerardo Huber, implicado en el hasta ahora no aclarado enriquecimiento ilícito de oficiales de Ejército por la venta de armas al exterior, entre los que se cuenta el tráfico de armas a Croacia; el ministro Alejandro Madrid, con el juicio por el secuestro y muerte del ex químico de la DINA, Eugenio Berríos, y los cinco procesos laterales por asesinato de chilenos con utilización de armas químicas, lo que incluye la investigación de la muerte del ex presidente Eduardo Frei Montalva; y el proceso que sigue en Valparaíso la jueza Eliana Quezada por el asesinato del sacerdote Michael Woodward, que por primera vez llevó a prisión a altos oficiales en retiro de la Armada.

La preocupación de Herrera por el desarrollo del juicio en Valparaíso, que constató judicialmente que en el buque escuela Esmeralda efectivamente se torturó, lo que durante 34 años había negado la Armada, podría adjudicarse a la incorporación de su hijo a la Escuela Naval. No así su actitud respecto a la investigación de la verdadera causal de muerte de Frei Montalva.

Este último puede que sea el caso más controversial de todos para la seguridad nacional del país. Y ello, porque además de tener como meta dilucidar si efectivamente se utilizaron armas químicas para provocar su muerte, la investigación del ministro Madrid está develando que durante la dictadura Chile fabricó armas químicas, las vendió al extranjero y urge saber su paradero actual. Fue el propio Pinochet quien firmó un tratado internacional por el cual se comprometió a no fabricar esas armas prohibidas por la ONU.

Aún así, el equipo que trabajaba en el caso se vio reducido a su mínima expresión. Y fue el propio senador Eduardo Frei quien debió apelar a su cooperación en entrevista personal para que las pesquisas no se debilitaran. Cuando el ministro Alejandro Madrid pidió a Uruguay la extradición de los tres militares de ese país vinculados al secuestro y muerte de Berríos, Herrera no ocultó entre su grupo más cercano su rechazo a la decisión del juez y su escepticismo. Y cuando finalmente la Corte Suprema uruguaya aprobó las extradiciones, ocurrió un hecho insólito: Arturo Herrera coordinó directamente con el Ejército el traslado y llegada de los inculpados, pasando por alto al ministro Madrid, quien se enteró por la prensa que los tres uruguayos ya estaban en Chile.

Un segundo hecho cuestionable ocurrió poco después de que el estudio jurídico en el que trabaja el abogado Carlos Castro Vargas asumiera la defensa de los militares uruguayos en la Causa 7.981 del 6º Juzgado del Crimen. Nadie hasta hoy ha representado la incongruencia de que el abogado Castro, contratado por Herrera como asesor jurídico personal e institucional, además de hacer clases en la Escuela Policial, defienda a los tres militares uruguayos procesados por el secuestro y muerte de Eugenio Berríos y cuya complicidad con los mandos de Pinochet en la Operación Cóndor y otras materias de seguridad nacional está comprobada.

De La Florida a Los Dominicos

Poco después asumir la dirección de Investigaciones, Arturo Herrera abandonó su casa de los últimos años en La Florida para trasladarse al barrio alto de Santiago. Lo natural habría sido que habitara la casa institucional en calle Juan de Austria, en Las Condes, la misma que ocupó Nelson Mery durante su gestión. Pero no fue así. El nuevo director prefirió arrendar a costa de la institución una amplia propiedad en Camino del Alba, en Los Dominicos, la que tiene el estatus de cuartel. A lo anterior se sumó la adquisición de dos vehículos institucionales por $ 150 millones. La compra de fines de 2005 fue objetada por Contraloría al no contar con la toma de razón.

No ha sido el único problema que ha tenido el director general de Investigaciones con los autos institucionales.

El menor de sus hijos, el cadete naval Arturo Herrera Riveros, quien practica motocross, chocó una camioneta nueva del cuartel de Lo Barnechea, la cual le fue facilitada para que trasladara su moto de competencia. El director de la policía pagó de su cuenta personal los daños del vehículo fiscal. Herrera Riveros es uno de los cuatro hijos que tiene el director de la policía civil. Su hija menor siguió sus pasos y hoy es subcomisaria en la XI Región.
 

EL CHILENO MÁS GRANDE DE LA HISTORIA (DE CHILE)

TELEVISIÓN-CHILE: Allende la historia
Por Daniela Estrada

SANTIAGO, 18 sep (IPS) - El fallecido presidente socialista Salvador Allende, derrocado violentamente por fuerzas militares el 11 de septiembre de 1973, fue elegido como el chileno más grande de la historia en una votación popular organizada por un controvertido programa de televisión.

El espacio "Grandes Chilenos de Nuestra Historia", de la estatal Televisión Nacional de Chile, finalizó en la víspera con Allende superando por estrecho margen de votos al marino y abogado, Arturo Prat, héroe de la llamada Guerra del Pacífico, librada contra Bolivia y Perú entre 1789 y 1883.

Mientras Allende logró 38,81 por ciento de los más de cuatro millones de votos emitidos por los televidentes, Prat obtuvo 38,44 por ciento de apoyo. En tercer lugar, con 7,97 por ciento, quedó el sacerdote jesuita Alberto Hurtado (1901-1952), declarado santo en 2005 por el papa Benedicto XVI.

Le siguieron el cantautor Víctor Jara, torturado y asesinado poco después del golpe en 1973 por la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), el político y guerrillero Manuel Rodríguez (1785-1818), actor clave del proceso de emancipación de España a comienzos del siglo XIX, y el militar José Miguel Carrera (1785- 1821), otro prócer de la independencia.

Más abajo quedaron el líder indígena mapuche, Lautaro (1534-1557), y los poetas Gabriela Mistral (1889-1957) y Pablo Neruda (1904-1973), ambos galardonados con el premio Nobel de Literatura. En décimo lugar quedó la notable cantautora Violeta Parra (1917-1967).

Allende fue primero dirigente estudiantil, luego diputado, senador, ministro y finalmente el primer presidente socialista elegido democráticamente en el mundo. Entre sus más destacadas obras figura la nacionalización del cobre, el principal producto de exportación de Chile.

Se suicidó en el Palacio de La Moneda el 11 de septiembre de 1973, cuando la sede del gobierno era atacada por tierra y aire por las fuerzas militares que encabezaba el general Pinochet, fallecido en 2006, quien instauró una cruenta dictadura de 17 años.

El triunfo de Allende "significa que la sistemática labor de desprestigio y denigración de su figura realizada por la dictadura y las fuerzas sociales y políticas que le dieron sustento, así como el ocultamiento vergonzante de su obra que han realizado las fuerzas en el gobierno desde 1990, no han dado resultado", señaló a IPS el historiador chileno Sergio Grez.

"La actualidad, vigencia y popularidad de Allende en el Chile actual debe explicarse no sólo por su muerte heroica sino también porque numerosos chilenos siguen alentando sueños y proyectos de profundo cambio social, que rescatan muchos de los elementos del allendismo de las décadas del 50, 60 y 70", indicó el académico de la Universidad de Chile.

"A diferencia de otros personajes de la historia nacional y mundial, la figura de Allende no se ha empequeñecido luego de terminarse su ciclo vital. Al contrario, se ha mantenido y crecido, a pesar de la 'caída de los muros' y del 'fin de la historia' anunciado por algunos exegetas de la sociedad actual", comentó. Quien lo secundó en la votación fue Arturo Prat (1848-1879), el joven capitán que comandó la corveta Esmeralda en el llamado Combate Naval de Iquique, el 21 de mayo de 1879, buque que fue hundido por el monitor peruano Huáscar. Es considerado un héroe porque prefirió morir al abordar el Huáscar, antes que rendirse ante la superioridad peruana.

Pese a perder esa batalla, Chile ganó finalmente la Guerra del Pacífico (1879-1883), también conocida como del Salitre, que le significó anexarse importante territorio peruano y boliviano y dejar a ese último país sin salida soberana al océano Pacífico.

"Prat es también una figura heroica, pero a diferencia de Allende, que fue un héroe de la lucha por la emancipación social, Prat es un héroe patriótico en la fase final de la expansión del Estado nacional", explicó Grez.

"Sin haber sido conservador, sino más bien liberal, Prat ha sido enarbolado en esta votación como el símbolo de los sectores conservadores de la sociedad actual para evitar un nuevo triunfo, esta vez simbólico de Allende", añadió.

"Por Internet han circulado profusamente mensajes de sectores de derecha y de militares en retiro, se dice que también en servicio activo, llamando a votar por Prat para impedir el triunfo del 'comunista' Allende", relató el historiador. Inclusive, en julio se informó que un hacker intervino la página de Internet del programa para que ganara el héroe de la Guerra del Pacífico.

"Esos sectores conservadores, a diferencia de algunos militantes y académicos de izquierda que han mirado con olímpico desdén el concurso televisivo, entendieron bien el contenido político de este enfrentamiento y han movilizado todas sus fuerzas para ganar esta batalla simbólica", indicó Grez.

El programa "Grandes Chilenos de Nuestra Historia" fue una adaptación de una licencia de la cadena multimedia británica BBC (British Broadcasting Corporation).

Hasta ahora, la versión original, "Great Britons" (Grandes británicos), donde triunfó el primer ministro Winston Churchill (1874-1965), ha tenido 18 réplicas en todo el mundo.

En Estados Unidos, fue elegido el ex presidente de ese país Ronald Reagan (1911-2004), en Alemania el canciller (jefe de gobierno) Konrad Adenauer (1876-1967), en Francia el estadista Charles De Gaulle (1890-1970) y en India, la madre Teresa de Calcuta (1910-1997).

En Chile, el objetivo fue elegir al hombre o la mujer que más contribuyó a la construcción de un país que celebrará en 2010 el bicentenario de su independencia de España.

Primero, se convocó una comisión asesora, de 18 intelectuales, quienes eligieron a 60 figuras de todos los tiempos, ya fallecidas. También se incluyó a extranjeros cuyo aporte al país fue sobresaliente.

Luego, se dejó en manos de estudiantes y profesores de enseñanza básica, media y superior de todo Chile la selección de los 10 finalistas. Las votaciones para el público general --a través de la telefonía fija y celular y por Internet-- se abrieron el 8 de julio cuando comenzó la transmisión semanal de documentales con la vida y obra de los personajes en competencia.

Durante todo el proceso, el programa recibió innumerables críticas. Por ejemplo, se lo acusó de frivolizar un debate que requería mayor profundidad y de mezclar figuras de distintas áreas, como héroes de guerra, religiosos y artistas.

"Aunque es evidente que la 'votación popular' a la que convoca este programa de televisión no puede constituirse en una suerte de 'tribunal de la historia', creo que en torno a este espacio se ha generado una situación interesante en términos de lo que podría denominarse la 'batalla por la memoria'", indicó Grez.

"Los 10 personajes seleccionados nos demuestran el desfase existente entre la historia oficial, omnipresente en los manuales escolares y en la historiografía tradicional, por un lado, y la memoria popular, por el otro", añadió.

"Grandes íconos de esa enseñanza, símbolos de una visión de Estado y sociedad, no fueron considerados por nuestros conciudadanos llamados a constituirse en jurados", comentó el académico.

La conductora del programa, la periodista Consuelo Saavedra, indicó el miércoles que 60 por ciento de los estudiantes y académicos que votaron por los 10 finalistas tenían entre 13 y 24 años.

"Para indignación de los sectores más conservadores de la sociedad chilena, no quedaron en esta selección final figuras como Bernardo O'Higgins, Diego Portales, Manuel Montt, Arturo Alessandri, Carlos Ibáñez del Campo o Augusto Pinochet, 'padres fundadores' o 'refundadores' de la institucionalidad nacional en distintos momentos de nuestra historia, casi siempre al amparo de la fuerza armada", indicó.

"En cambio, prácticamente todos los elegidos, a pesar de las grandes diferencias existentes entre ellos, tienen en común el ser personajes caracterizados por la firmeza de sus convicciones, su honestidad, el heroísmo o la sensibilidad artística y, en muchos casos, un final digno a la vez que trágico", concluyó Grez.(FIN/2008)

POR UN 11 SIN VIOLENCIA

POR UN 11 SIN VIOLENCIA

COMUNICADO DEL GOBIERNO
Por Andrés Bianque

Como cada año, el 11 de septiembre en Chile es una fecha extremadamente sensible para la gran totalidad del país.

Se conmemora un año más del derrocamiento del presidente Salvador Allende.
Y como es habitual miles de personas demuestran su descontento y rabia de las más diversas maneras, por lo general con actitudes violentistas -terroristas-  subversivas - extremistas.

Nada que esté enmarcado en el estado de derecho. Somos contrarios a todo tipo de acto violento que socave las bases de un sistema que es ejemplo para Latinoamérica y el mundo.

Creemos firmemente en la bondad, en el buen corazón de los chilenos, sin odio, sin rabia, sin molestia. Mirando al futuro y olvidándose de nimiedades y poniendo muy en alto la reconciliación que debe haber entre todos los ciudadanos sin importar el credo político, ni religioso ni etc...

Sin embargo, el gobierno, a sabiendas de lo acaecido cada año ya ha implementado la compra de vehículos anti motines, anti disturbios, anti estudiantes anti mapuches, anti pescadores anti mineros. (Anti pueblo para redondear y no estar repitiendo “anti” una y otra vez)

Entonces, enmarcado en otro momento histórico y de difícil trance, el gobierno hace saber a la ciudadanía que está diametralmente en contra de cualquier acto que no sea como el gobierno quiere que sean los actos.

La autoridad presente inmarcesiblemente preocupada del país, nuestros niños, jóvenes, plantas, perros y gatos es que siente el deber moral y jurídico de hacer saber de las medidas cautelares así como sugerencias, reconvenciones, predicas en contra de esa violenta violencia.

Y para el mejor desempeño y desenvolvimiento de ese día tan delicado para algunos exagerados, como así otras fechas importantes el gobierno ha decretado lo siguiente:

Queda Estrictamente Prohibido:

Ante la presencia de un vehículo policial evitar arrojar pintura, ya sea al óleo o al agua al parabrisas del mismo e impedir la perfecta visualización del conductor.

Tampoco rociar pintura enlatada (spray) sobre aquellos agujeros por los cuales los tripulantes del carro pretender atisbar posibles terroristas.

El arrojar pintura también incluye el protector y visor de carabineros (ese como de jugador de jockey)

Usar condones, bolsas dobles, globos tamaño mediano, ampolletas quemadas llenas de cloro o de pintura o de gasolina debe evitarse.

Así mismo, envases Tetra-pack los cuales por su flexibilidad pueden esconderse fácilmente entre el estómago y la pelvis sujetado con un buen cinto.

Cinturón el cual no puede tener una hebilla muy grande ya que esta podría servir de arma tanto de defensa como de ataque.

Prescindir de esas mascarillas blancas amarradas con un elástico que filtran el aire. De esas que se encuentran en ferreterías, de las que usan los pintores, mueblistas, y personal de hospitales.

Los cascos de protección tanto para motocicletas o de la construcción están igualmente prohibidos.

Pinchar caballos con agujas de zapateros (leznas) con el ánimo de hacerlos corcovar e importunar el buen trabajo del valiente funcionario policial.

Por ningún motivo usar varas de unos 2 metros de largo ó escaleras manipuladas por dos personas en contra del personal de servicio montado.

En este punto también se sancionará el uso y amarre de alambres púas a una altura de unos 2 metros también.

No se permitirán hondas con doble elástico (especialmente sondas de uso hospitalario)

El reemplazar piedras por bolitas de acero (esas que traen los rodamientos o que se compran fácilmente en ferias de pulgas)

También serán sancionados aquellos que usen amoniaco en bajas dosis en contra del gas lacrimógeno, toda vez que puede ser peligroso si se ingiere, se acerca a los ojos o se derrama sobre la piel,aunque se disuelva rápidamente en agua.

El Gobierno, preocupado enormemente por la ecología, no permitirá el uso y abuso de limones y sal en contra del gas lacrimógeno.

Sólo se permitirán manifestantes que se movilicen solos. Por ningún motivo se permitirán grupos con un mínimo de 5 personas (ojalá conocidos entre ellos) ya que de esta manera entorpecerían el accionar policial y de terceros que pudiesen infiltrar y fisgonear importantes asuntos para el correcto accionar jurídico y estado de derecho y las bases constitucionales que han hecho de este país..Bla bla bla etc...

Bajo ninguna razón se permitirá que grupos como los descritos anteriormente intercambien información o pertrechos o ayuda mutua de ninguna especie.
La unión de unos, digamos, 10 a 15 grupúsculos entre sí traería consecuencias lamentables para el buen desarrollo cívico de la ciudadanía.

Afortunadamente existen ciudadanos honestos, dóciles y probos que si entienden lo que es el diálogo. Esos ilustres ciudadanos estarán en las marchas, pidiéndoles que nos sentemos, nos tomemos de las manos, hagamos terapia grupal y nos liberemos de nuestros miedos, traumas, atados y complejos varios. (Aunque no se solucionen, pero la idea es como para una postal)

Es justamente a esas gentes honradas a las que se les tiene que discrepar de a uno y no con eso de los cinco por grupo o pintura, cloro o el spray.
Por ningún motivo transportar lápices con punta o bolígrafos con tinta.

Forrarse un brazo (el izquierdo por ejemplo) con cartón u otro material que evite el trazo elegante del garrote estatal y con la otra mano, defenderse y por ejemplo, dar un giro en cualquier sentido (dirección) al escudo de carabineros con las desgracias plenamente imaginadas.

Tampoco se permitirá el uso de encendedores ante el ataque de un perro policial. Mucho menos rociar al can con elementos externos que no sean la saliva del uniformado bajo mando del primero.

El haber doblado clavos de mínimo 2 pulgadas en tres partes (como una L y la punta doblada hacia arriba) en forma de Miguelitos a falta de esos soldados con forma de asterisco *

En esa misma categoría están las tablas de 30 centímetros con clavos atravesados y arrojados a los vehículos policiales.

Acordar puntos de encuentro y de chequeos (calles alejadas y horas) ante posibles desmanes o estampidas generalizadas.

El uso de celulares para realizar tratos, controles, amarres, y con números importantes o comprometedores que hayan sido borrados previamente.

El realizar llamadas a recintos policiales acerca de supuestas bombas, emergencias, incendios, accidentes de tráfico o incidentes en sectores alejados de los puntos neurálgicos.

Todos aquellos correos electrónicos con insultos, demandas acerca de los derechos humanos, reivindicaciones y otras estupideces serán enviados directamente a la papelera.

Aunque nos colapsen los servidores de tanto paquete enviado cada milisegundo.

Ya que existen cobardes que esconden el Ip de sus computadores con programas gratuitos como el “Tor”. Invento diabólico que cambia el Ip cada 10 segundos siendo imposible la localización de la máquina en cuestión.

Obviamente sujetos que no aman la democracia y se niegan a ser vigilados aduciendo derechos a la privacidad y otras patrañas. Aquí en este link podrán ver que el gobierno no miente, incluso la descarga es gratuita. 
http://tor.eff.org/index.html.es

En las poblaciones y terrenos alejados de la mano de dios y el gobierno.
Queda estrictamente prohibido el hacer hoyos de unos 50 centímetros en las calles principales, llenarlos con agua o taparlos con hojas, ramas o papeles.

Hundir un “Cacho del Diablo” también. Ese fierro de unas dos pulgadas de espesor, el que se usa para la construcción, con ambos lados hechos punta, de unos 50 centímetros que lleva una tuerca soldada justo en la mitad, que con la ayuda de un tubo de acero se martilla en las grietas del pavimento o del asfalto, dejando sobresalir sólo la mitad de el y se pinta de color negro. Entorpeciendo el libre paso de la fuerza pública (¿O privada?) (Que importa)

Es como obvio que no se admitirán cadenazos al tendido eléctrico, como así tampoco dos piedras más o menos grandes o ladrillos amarrados a un alambre más o menos grueso también con el mismo fin.

El obstaculizar la limpia y libre señal de televisión, contraerá enormes pérdidas a la empresa privada representada en sus avisos comerciales y las inversiones. Con las consecuencias por todos sabidas. Además, la programación de alto nivel intelectual en nuestro país no puede ser detenida ni por un solo momento.

Arrojar la basura en señal de protesta, crítica, molestia, reproche será sancionado con multas en su grado máximo a su grado mínimo, dependiendo del estado económico del transgresor.

No se permitirán acciones deleznables como el picar plástico o esponja plástica ó agregar diluyente e introducirlo en los pérfidos “Cóctel Molotov” ya que esto generaría una especie de Napalm casero, dándole más trabajo a la fuerza del orden.

Queda terminantemente prohibido el inventar nuevas técnicas subversivas, ya que creemos que la hemos contemplado casi todas.

Sin embargo, hemos sabido que desde Internet (a través del programa gratuito eMule por ejemplo 
http://www.emule-project.net ) se puede descargar el “Libro de Cocina Anarquista” folleto diabólico que enseña de un cuanto hay en la fabricación de artefactos mortíferos en contra del orden establecido…

Y es el Gobierno, y repito, es el Gobierno, el único con autorización para usar artefactos mortíferos y diabólicos, es el único que crea, vende, permuta y regala folletos intrigantes.

No Particulares.

Este próximo 11 de Septiembre hágalo distinto.
Trabaje cabeza agacha como siempre, disfrute de un interesante programa televisivo, ó váyase a algún bar a tomar un Whisky, disfrute un poco de su piscina, distráigase jugando golf.

Hay una Izquierda que cambiar (Reformar)
Ni Juicio, Ni Castigo.
Olvido y Perdón. Gobierno de la Concertación

MAÑANA SE CUMPLEN 35 AÑOS CON LAS ALAMEDAS CERRADAS

Por Máximo Kinast

¿Qué más se puede decir? En la larga historia de los pueblos, 35 años es un tiempo corto como un suspiro, pero para cada ser humanos es toda una vida. Y muchas cosas han cambiado.

El fin  supremo del Estado era el bienestar de sus ciudadanos. Don Pedro Aguirre Cerda (1938-1942) lo resumió en una frase genial: "Pan, techo y abrigo". Su política fue asegurar el bienestar mínimo de los gobernados permitiéndoles cubrir sus necesidades básicas. El Compañero Presidente, Dr. Salvador Allende insistió en ellas en su "revolución a la chilena, con empanadas y vino tinto" y añadió a sus preocupaciones de gobernante, la educación y la salud. 

La imperfecta democracia chilena fue asaltada por Gabriel González (1946-1952), con su Ley Maldita, que estableció legalmente una división entre los habitantes de Chile en razón de sus ideas políticas y reabrió el campo de concentración de Pisagua para llevar presos a los comunistas. Aunque fue derogada en 1964, por exigencia popular, las listas negras siguieron funcionando y la división se mantuvo. No hubo una democracia plena hasta 1970 y sólo duró mil días. 

El Compañero Presidente respetó las libertades y abrió las alamedas para todos los chilenos y chilenas. Nacionalizó el cobre, el "sueldo de Chile" con el cien por ciento de los votos de todos los parlamentarios, pero muchos ya llevaban el puñal bajo el poncho, porque ésto era doloroso para las transnacionales. Chile pudo soñar, por mil días, con la igualdad de oportunidades para todas y para todos, con la igualdad ante la ley y al abrir las alamedas nos abrió una esperanza en el futuro.

Fue una revolución inteligente, mirando al futuro, creando tres áreas de actividad económica: la privada, la pública y la mixta. Pero eso era demasiado. Aunque las expropiaciones se pagaron y se hicieron cumpliendo fielmente con leyes de la República, lo que realmente le importaba a la Derecha y a los Estados Unidos era que el pueblo -en esos mil días- fue dueño de unos cien mil millones de dólares y eso lo hacía libre y dueño de su futuro. 

No era algo que el Premio Nóbel de la Paz, Henry Kissinger, y el Presidente dimitido por mentiroso de los Estados Unidos, pudieran permitir. Las "gentes de bien", esas de los barrios altos de la capital estaban consternadas con tanto "roto alzado". Había que hacer algo para que todo siguiera igual. Y enviaron al más inverecundo de todos ellos, a Agustín Edwards, dueño de El Mercurio (el diario que miente), a explicarles la situación y pedirles que intervinieran. Hay documentos de sobra que así lo acreditan, y son muchos de fuentes gringas, como la CIA o el Congreso de USA. 

Y se inició la más feroz campaña contra el pueblo de Chile. La CIA llegó el extremo de inventar la palabra "desestabilizar" para explicar y describir el acoso al Gobierno constitucional de Chile. Y los comerciantes escondieron sus mercaderías para crear el desabastecimiento y la CIA organizó y financió la huelga de los camioneros. Y el Mercurio, en un acto de infinita desvergüenza tildó de ineficaz al Gobierno y le culpó del desabastecimiento y de la huelga y hasta hoy hay imbéciles que quieren seguir creyendo y hacer creer que el Gobierno del Pueblo provocaba el desabastecimiento.

El Compañero Presidente respondió con serenidad. El pueblo se organizó para abastecerse. No prohibió las libertades, ni siquiera a los calumniadores profesionales de la prensa mercantilista. Y el pueblo respondió en las elecciones libres de marzo de 1973 dándole un mayor respaldo a la Unidad Popular, que auguraban un amplio triunfo si se hacía una consulta popular: un plebiscito.

No podía ser. Las viejas pitucas sonaron las cacerolas. La CIA soltó dolares a paladas. Patria y Libertad, la organización nazi, multiplicó sus atentados contra personas y contra bienes del Estado y la Democracia Cristiana, encabezada por el inverecundo y mentiroso Patricio Aylwin se encargo de tirar maíz a los milikos para que dieran pronto el Golpe y de conversar con el Dr. Allende sobre su apoyo a un plebiscito. Siempre la DC ha jugado a dos bandas.

Mañana se cumplen 35 años del Golpe de Estado, dado por "generales rastreros" instigados por la Democracia Cristiana y financiados por la CIA. Se inventaron mentiras para desinformar. Que había un "Plan Zeta" para asesinar a toda la gente de bien... (sólo el inverecundo y asesino cura Hasbun todavía se lo cree); que el golpe era contra el cáncer marxista; que lo milikos se quedarían unos días y luego le darían el Poder a la Democracia Cristiana; que el Congreso y la Corte Suprema y la Contraloría avalaban el Golpe, y miles más. Todo falso. Por ejemplo, el día 12 había de todo en todas las tiendas, lo que prueba que el desabastecimiento era ficticio, creado por los momios por órdenes de la CIA. Así lo ha reconocido la propia CIA.

Y tuvimos 17 años de Dictadura. Y muchos carasduras que colaboraron con los genocidas se reubicaron de demócratas en la UDI y hasta en Renovación Nacional. Y los Democrata Cristianos cantaron victoria, pero como los milikos no les dieron el Poder, se hicieron oposición y crearon con sociatas reconvertidos en neoliberales una entidad política que llamaron Concertación.

Y esa Concertación concertó con las Fuerzas Armadas la impunidad y el respeto a la Constitución espúrea de 1980 y a los énclaves de Poder de la Democracia Tutelada que entregó el Dictador cuando ya no pudo robar más. Porque la verdad del Golpe de Estado es que se dio para robar los bienes de las áreas de Propiedad Social y de Propiedad Mixta: ¡unos cien mil millones de dólares de los de ahora!

Y los uniformados, además de asesinar, torturar y mentir se dedicaron a robar. Unos abiertamente para guardar sus dineros mal habidos en el Banco Rigs y en otros paraísos fiscales; y otros robaron institucionalmente las mejores tierras de Chile, los ingresos del poco cobre que queda de propiedad del Estado, y se pagaron doble sueldo durante 17 años, por una guerra inventada, que al final, hace poco, han reconocido que hubo una Política de Terrorismo de Estado.

¿Pero que otra cosa se puede esperar de organizaciones mafiosas de asesinos profesionales? Porque eso son nuestros uniformados, nuestros "gloriosos soldados".

Pero lo más grave es que durante 18 años hemos soportado a la Concertación coaligada con la Unión por Chile (UDI +RN), "Chile entre dos derechas" que han robado o privatizado (que es lo mismo) los bienes del estado y del pueblo de Chile durante 18 años, logrando crear una de las mayores desigualdades entre ricos y pobres del mundo. 

Y lo que es peor, nos han vendido la pomada de la libertad de mercados, una forma de robar a los pobres para que los ricos sean más ricos. Una ideología implantada en Chile por un misógino imbécil, Jorge Guzmán, que ha conseguido cambiar la mentalidad de los chilenos y de las chilenas. Ahora la educación es un negocio. La salud es un negocio. El pan es negocio, el techo es negocio y el abrigo es negocio. Hasta el agua nos han quitado. ¡No te vendas, aire! Así dijo Neruda en su Oda al Aire. Es lo único que nos va quedando, como vaticinara el poeta.

Treinta y cinco años de comernos el coco. Treinta y cinco años de pelotones y pelotudos en TV y en la prensa, vendiendo la pomada del neoliberalismo, financiados por el Estado de Chile. Ahora que ha fracasado en todo el mundo... Ahora que los Estados Unidos están en bancarrota... ¿Qué pomada nos van a vender? ¿Que harán para seguir chupando del bote?

¡Que falta nos hace, Compañero Presidente!

CHILE, 35 AÑOS DESPUES... UNA INTRODUCCION Y CUATRO REFLEXIONES

Queridos amigos, septiembre es un mes que vuelve a pasar por el corazón, es el mes en que nos recordamos de nuestros muertos, el principal : los sueños de toda una generación por un mundo más justo. 
La partida abrupta de Celia Hart en estos días me ha dejado sin aliento, pero arrimo las banderas de la esperanza gracias a ustedes.
 
Los abraza,
Patty "Ardilla" Parga.

Chile, 35 años después: una introducción y cuatro reflexiones

Patricia Parga-Vega*

El martes 11 de septiembre de 1973, el destino de toda una nación y las esperanzas de un continente van a bascular el curso de la historia… La desaparición forzada, la tortura, la prisión política y la delación inaugurarán una etapa considerada “exitosa” por los Estados Unidos.
A pesar que su gobierno no alcanzó a la mitad del periodo, Allende es una de las figuras más decisivas en la historia de Chile del siglo XX.

Escriben Álvaro Cuadra, Ernesto Carmona, Marcel Claude y Eduardo Hurtado.

El presidente Salvador Allende Gossens, dejó su vida en el empeño de llevar a cabo el mandato de su pueblo y se constituyó, para el mundo entero en un símbolo de dignidad. Hoy, desde la entraña del poder norteamericano: Informe Church, Desclasificados de la CIA, "Memorias" personales de autoridades cercanas a Nixon, podemos saber a ciencia cierta de la sangrienta operación fraguada durante diez años por los EE.UU. (1963-1973).

Tras el reconocimiento del triunfo de Allende, por parte del Senado chileno, en EEUU se registran dos reuniones, el 8 y el 14 de septiembre de 1970. En esos mismos días, el presidente de la Pepsi-Cola, Donald M. Kendall, estampó su huella en esta trágica historia.

El 14 de septiembre, diez días después de la elección presidencial chilena, Kendall fue a la Casa Blanca y le pidió a Nixon, quién había sido abogado de la Pepsi-Cola, que le concediera una audiencia extraordinaria a un chileno amigo y socio suyo: Agustín Edwards, propietario de uno de los diarios más influyentes de Chile: El Mercurio. La relación entre Nixon y Kendall estaba basada en una deuda política y como las deudas se pagan… Kendall había reconstruido a Nixon políticamente tras su derrota en la gobernación por California, hasta llevarlo a la Casa Blanca.

Se repitió una escena tantas veces vivida en América Latina: el poder de las transnacionales buscando torcer a su favor y por sus intereses la historia, sin importar los costos humanos y asociándose para ello con los empresarios locales ultraconservadores.

La reunión entre Nixon y Kendall se realizó al día siguiente, 15 de septiembre de 1970, lo que indica la prioridad del asunto para la casa Blanca. El poderoso empresario chileno Agustín Edwards pidió la ayuda de Estados Unidos para evitar el desastre en Chile.(1) Kissinger en sus memorias le endosa al chileno Edwards la responsabilidad de haber presionado a Nixon, de haberle “calentado” el ánimo para que decidiera acciones drásticas. Tras esta entrevista Nixon se junto, esa misma tarde, con Kissinger; el fiscal general (General Attorney) John Mitchell –quien se encontraba ahí a título privado y no oficial-; y Richard Helms, director de la CIA, quién registro algunas notas de esa reunión:

– Aunque tenga una sola oportunidad entre diez, salve a Chile.
– Gastar duro
– No importa los riesgos que haya que correr
– No meter a la embajada en esto
– Diez millones de dólares disponibles, más si es necesario
– Trabajar a tiempo completo, los mejores hombres disponibles
– Elaborar un plan estratégico de supuestos variables
– Hacer aullar de dolor a la economía (chilena)
– 48 horas para el plan de acción

“En ese encuentro, Nixon nos ordenó a los tres no informar de esas instrucciones al Secretario de Estado, al Secretario de Defensa, al embajador en Chile y al jefe de la CIA en Chile. De toda mi carrera esa fue la ocasión en que tuve un mayor secreto”, aseguró Richard Helms al escribir sus memorias.

El Informe Church anotó así el resultado de tal cita:

“El 15 de septiembre, el presidente Nixon informó al director de la CIA, Richard Helms, que un gobierno allendista no era aceptable para los Estados Unidos e instruyó a la CIA para que jugara un rol directo en organizar un golpe de Estado en Chile para evitar que Allende accediera a la presidencia”.

Y el propio director de la CIA lo ratificó en sus memorias: “El presidente me ordenó instigar un golpe militar en Chile, un país hasta entonces democrático”.(2) Y agregó en sus notas que a Nixon y a Kissinger “no les preocupaban los riesgos que esto entrañaba”. Sin embargo esta primera etapa destinada a evitar la presidencia de Allende fracasó rotundamente, lo que dio inicio a una segunda reunión de urgencia.

A esas alturas, con Allende instalado en la Moneda, todos los esfuerzos de la Casa Blanca –concluyó el Informe Church– “estaban orientados al golpe militar”.

El resultado de esta sedición norteamericana, tras 35 años de ocurridos los hechos, generan hoy reflexiones interesantes e inéditas de cuatro chilenos bien situados para una lectura histórica y de sus efectos reales en el Chile de hoy. La exitosa estrategia de los EE.UU. y su perfeccionamiento e incursión en otros países del tercer mundo. La necesidad de la memoria histórica y el rol de los medios.

Notas.
(1)Henry Kissinger, White House Years (Brown, Boston: Little, 1978).
(2)Richard Helms, A Look over my Shoulder (New York: Random House, 2003)

*Periodista, miembro de Investig’Action.
 


Primera reflexión:
11 septiembre 1973, Golpe de Estado en Chile

Álvaro Cuadra*
No es fácil referirse a los sucesos del once de septiembre de 1973, dejando fuera las propias pasiones. Es así porque se trata de un acontecimiento traumático para una gran mayoría de chilenos, cuyas consecuencias debemos vivir cotidianamente hoy. El Golpe de Estado ocurrido hace ya más de tres décadas no es un hecho histórico sepultado en el pasado. Por el contrario, el presente económico, político y cultural del Chile actual no se explica sino por aquella fecha.

La dictadura militar diseñó la matriz de la cual emerge el Chile de hoy. Un modo particular de organizar la economía, el neoliberalismo. Una manera de administrar la política, una democracia de baja intensidad. Un tipo de cultura adversa de toda forma colectivista o asociativa, el individualismo. Este molde sigue vigente en todas y cada una de sus partes. Cualquier observador desapasionado debe consentir que el diseño militar ha sido objeto de escasas medidas cosméticas. Bastará pensar, por ejemplo, en la Constitución Política que sigue siendo la pauta general sobre la que se ordena la vida nacional.

El sentido último de esta reorganización militar del Chile contemporáneo, ha sido y es, salvaguardar la tradición y el orden de la nación. Es decir, como afirmó el mismo Pinochet: salvar vida y fortuna a las elites dirigentes que sintieron amenazados sus privilegios. Dicho con absoluta honestidad, debemos admitir que las vigas maestras del diseño militar han funcionado hasta nuestros días, cumpliendo cabalmente el propósito para el que fueron creadas. Desde la ley electoral hasta la legislación en torno a la salud, la previsión social o las leyes tributarias.

En rigor, la llamada Concertación de Partidos por la Democracia, o ha hecho sino administrar el modelo heredado, con el claro compromiso de garantizar su continuidad. De suerte que más allá de sus epilépticas bravatas y del gastado discurso demagógico, los personeros concertacionistas han actuado más como “estafetas” de la derecha económica que como representantes del pueblo. Incapaces de llevar adelante un proyecto histórico alternativo, se han sumido en una atmósfera de ineptitud y de, para decirlo con elegancia, “debilidad moral”.

Como en una mala novela de terror, el amnésico Chile de hoy vuelve su mirada a las luminosas vitrinas del consumo suntuario, a las rutilantes pantallas de plasma, mientras en el patio desentierran osamentas de algún vecino o pariente. Son los muertos silenciados por esta historia macabra que todavía persiste, obstinada, en ocultar cadáveres en el ropero. El once de septiembre no ha terminado en nuestro país, está presente en cada línea de la Constitución, en el opaco gris de los cuarteles y comisarías; en la risa socarrona del “honorable”, y en muchos “hombres de negocios”. El once de septiembre sigue vivo en quienes tanto le deben al General.

El crimen cometido en Chile no atañe, tan sólo a los dramáticos sucesos conocidos por todos. El verdadero Mal está todavía con nosotros, en nuestra vida cotidiana, en la injusticia naturalizada y aceptada como desesperanza. La verdadera traición a Chile es haber impedido que, por vez primera, aquel hombre y aquella mujer humildes, hubiesen comenzado a construir su propia dignidad en sus hijos, y en los hijos de sus hijos.

En un sentido último, Augusto Pinochet Ugarte, fue la mano tiránica que interrumpió la maravillosa cadena de la vida. Como Caín, el general asesinó a sus hermanos, ofendiendo al Espíritu que late en el fondo de la historia humana. Sus obras, su herencia lamentable ya la conocemos: generaciones de chilenos condenados al infierno de la ignorancia, la pobreza, el luto y la indignidad. En el Chile del presente no hay paz para los muertos como tampoco la hay para los vivos.

Más allá de las complicidades de la mentira para ocultar la naturaleza de aquella tragedia; por mucho que se esfuercen algunos falsos profetas en exorcizar las cenizas, enseñando la resignación; y más allá de los demagogos de última hora que administran hoy el palacio: hay un pueblo silencioso y paciente que encarna el advenimiento histórico de un mundo otro

*Investigador y docente de la Escuela Latinoamericana de Postgrados (ELAP). Miembro de Arena Pública, Plataforma de Opinión. Universidad de Artes y Ciencias Sociales, ARCIS-Chile.
 

Segunda reflexión:
El lado oscuro del Chile de hoy

Ernesto Carmona*

¿Qué ha cambiado en Chile desde que fue derribado el gobierno democráticamente elegido de Salvador Allende? Han transcurrido 35 años, 17 de dictadura militar y 18 de “transición a la democracia” conducida por una coalición hegemonizada por los partidos Socialista, Demócrata Cristiano y Por la Democracia, seguidos de otros menores, como el partido Radical, llamada Concertación de Partidos por la Democracia.

La primera observación es que la “transición” lleva ya más tiempo que la dictadura. Pero las condiciones de vida del pueblo han empeorado dramáticamente desde la época de Allende. Y hay poca cabida para protestar. Hoy existe una perversa democracia formal que limita el acceso de los pobres a la política y excluye de cualquier participación a la minoría comunista y a otros grupos izquierdistas. Existe un sistema binominal de elecciones que fue creado precisamente para que dos grandes bloques –la derecha y la Concertación– se alternen perpetuamente en el poder, tal como ocurre con los demócratas y republicanos en EEUU.

El fin de la dictadura no fue sólo el resultado de la lucha del pueblo, que aportó generosamente su sangre, instigado por quienes hoy gobiernan al país, sino que prevaleció un acuerdo político impulsado por los mismos factores internacionales que provocaron la caída de Salvador Allende, es decir, EEUU, la CIA, la USAID, el Fondo Nacional para la Democracia (NED, su sigla en inglés) y las grandes corporaciones transnacionales, cuyos negocios de explotación de los recursos naturales mejoraron notoriamente en estos últimos 18 años, según todos los indicadores. Los sectores que producen mayores ganancias al capital local e internacional son la minería del cobre, que es 70% privada, y la industria de la celulosa que se extrae de los bosques del territorio indígena, entre muchos otros rubros.

Neo-derecha “progresista”

La dictadura sigue presente, pero con otra apariencia, en el exitoso modelo de “desarrollo democrático” que padece Chile, pero que se exporta como imagen envidiable para otros países. La carta magna de la dictadura, que data de 1980, ha sido legitimada por sucesivas reformas constitucionales “de parche” concertadas por el gobierno con la derecha parlamentaria. Cada vez que tienen la oportunidad, las organizacionales patronales de la derecha económica manifiestan su satisfacción por la marcha de sus negocios bajo la administración concertacionista, particularmente bajo el sexenio presidencial de Ricardo Lagos (2000-2006).

En estos 18 años de “transición a la democracia”, la Concertación se convirtió en una neo-derecha, con tintura socialista y social cristiana, como ocurrió antes con los partidos “progresistas” en Europa y en otras latitudes, donde la social democracia imitó a la democracia cristiana como nueva expresión partidaria renovada de la derecha tradicional. El socialismo de hoy no es el mismo de los tiempos de Allende.

El partido del presidente inmolado que pretendió realizar reformas sociales involuciona por el mismo camino que siguieron antes sus colegas socialistas de España y Francia, los laboristas del Reino Unido, el partido “trabalhista” de Brasil y tantos otros. El Chile de hoy se puede transitar libremente pero por carreteras privadas. Santiago tiene una red de autopistas urbanas que cobran. La gente se ve triste porque está endeudada, aunque existe algo de trabajo, pero precario y “flexibilizado”. Los empleadores no tienen que complicarse con la seguridad social de sus trabajadores. La educación, la salud y la previsión social se han privatizado, convirtiéndose en negocios o “industrias”.

Una nueva clase política de apariencia “democrática y progresista” se incrustó en la superestructura del poder del Estado para administrar la expoliación del pueblo chileno y de sus recursos naturales con mayor “eficiencia” que los militares y con pocos reclamos de los trabajadores, gracias al control de la Concertación sobre la Central Única de Trabajadores (CUT). Esa clase política también ha puesto en marcha un proceso de corrupción a expensas de los fondos públicos sin precedentes en la historia política republicana del país.

Los rebeldes son jóvenes

Los disidentes, incluidos cientos de miles de izquierdistas allendistas, no tienen cabida en esta democracia, porque el sistema electoral binominal les bloquea su acceso al Parlamento. Los jóvenes se niegan a inscribirse voluntariamente en los registros electorales. O sea, rehúsan adquirir el derecho al voto. Una vez inscritos tendrían la obligación de concurrir a votar a riesgo de severas sanciones. Si el derecho a voto no se ejerce, en Chile hay castigo. Y el gobierno pretende legislar una inscripción automática al cumplirse la mayoría de edad de 18 años, manteniendo la obligatoriedad del voto, en un esfuerzo desesperado por recuperar la representatividad perdida.

Paradojalmente, quienes se oponen a esta medida totalitaria son los propios herederos políticos del pinochetismo que ahora juegan al populismo electoral al mejor estilo del Partido Popular español.

Cuando algunos sindicatos que no están bajo el control de la Concertación y ciertos sectores de la sociedad chilena manifiestan su descontento con el nuevo modelo político-económico que favorece a los ricos, son brutalmente reprimidos por el gobierno nominalmente “socialista”, en nombre del sagrado sistema legal heredado de la dictadura que garantiza la expoliación neoliberal. Los más afectados han sido los sindicatos de trabajadores subcontratados –o tercerizados con empleo precario y “flexible”–, los estudiantes y la etnia mapuche, cuyo territorio permanece ocupado militarmente por años, sin nada que envidiarle a Palestina.

Y al igual que Israel, Chile hace caso omiso a las recomendaciones de los organismos de derechos humanos de Naciones Unidas. La región mapuche, con sus habitantes en extrema pobreza perpetua, es un territorio ocupado por Carabineros bajo permanente estado de sitio, mientras sus tierras son explotadas por las industrias madereras de los grupos económicos más ricos de Chile.

El gobierno de la socialista Michele Bachelet eligió el camino de la represión, hasta con 1.500 detenciones de jóvenes estudiantes en el mes de julio 2008. La policía militarizada de Carabineros ejerce una brutalidad sin restricciones, incluso en detenciones regulares ordenadas por algún tribunal. El fallecimiento del jefe policial en un accidente aéreo en Panamá, mientras andaba de compras con su familia y ciertos allegados, fue convertido en tragedia nacional por el gobierno y los medios de comunicación, con duelo oficial y un derroche propagandístico que elevó al difunto a la categoría de un santo.

El rol de los medios

Todo esto ocurre mientras existe una creciente criminalización de la protesta civil, que comenzó reduciendo a 14 años la responsabilidad penal de los jóvenes. Los estudiantes que protestan en las calles corren el riesgo de ser procesados como autores de crímenes, no de desórdenes públicos, como ya ocurre en países como El Salvador, que hizo suya la ley antiterrorista de EEUU, la Patriot Act. Sin embargo, cuando un estudiante de 15 años es detenido y apaleado por Carabineros en las calles de cualquier ciudad, debe permanecer detenido hasta que sus padres vayan a rescatarlo a la comisaría. Es decir, hay un doble estándar entre los derechos ciudadanos y la responsabilidad penal que siempre opera contra los jóvenes.

El debate parlamentario se realiza entre cuatro paredes, casi igual que en los tiempos de la dictadura, sólo que ahora la sala es más grande y hay más protagonistas de la clase política disfrutando de un salario que pagan “todos los chilenos”. Tampoco hay debate público democrático en la prensa, donde no hay acceso para todas las opiniones ni existe cabida para los críticos y disidentes.

Los grandes medios de comunicación –cuya propiedad está súper concentrada– apoyan las medidas represivas y demás políticas del gobierno que son del agrado de los grupos económicos y de los poderes fácticos. Los medios practican un doble juego de apoyo y crítica, aunque las portadas más populares se dedican a temas banales. Dos empresarios controlan la prensa escrita del país, Agustín Edwards y Álvaro Saieh, a través de sus diarios insignia El Mercurio y La Tercera.

La televisión exhibe el mismo signo ideológico, estigmatiza las protestas sociales, cultiva la banalidad y criminaliza peyorativamente a sus protagonistas a través de todos los canales. El candidato presidencial Sebastián Piñera, que es la versión local de Silvio Berlusconi, tiene su propio canal de televisión, mientras otro responde al Vaticano, un tercero pertenece al multimillonario Ricardo Claro, del Opus Dei, otros dos pertenecen al magnate mexicano Ángel González y el canal del Estado es co-gobernado por los intereses comunes de un directorio acordado en cuotas entre la derecha y la Concertación.

Diputados “elegidos” a dedo

Resulta imposible describir in extensu en una simple crónica al Chile de hoy, a 35 años de la muerte de Salvador Allende. Hay múltiples brochazos para pintar esta situación. Por ejemplo, en estos días los chilenos se enteraron de la asunción de un nuevo diputado que jamás fue sometido al voto popular. Se trata del reemplazante socialista del fallecido Juan Bustos, presidente de la Cámara. La ley permitió que el sucesor fuera designado a dedo por el partido del difunto. El premio recayó en Marcelo Schilling, que se hizo célebre como organizador de “La Oficina”, una instancia de espionaje interno creada por Patricio Aylwin (2000-2004) que Ricardo Lagos convirtió en la Agencia Nacional de Inteligencia (ANI), para vigilar a los disidentes domésticos.

Los empresarios exportadores de productos primarios como uvas, manzanas y peras llevan años quejándose de la devaluación del dólar, que es un fenómeno mundial, no chileno. Con dinero proveniente de las ventas del 30% del cobre que el Estado sigue poseyendo (Allende nacionalizó el 100% de ese recurso), el Banco Central destinó 8.000 millones de dólares para comprar dólares durante todo 2008, haciendo subir artificialmente el precio de la divisa extranjera en el mercado interno a fin de beneficiar a los exportadores. Con esta medida se desató una inflación que eleva dramáticamente el costo de la vida y de la energía, que es básicamente importada como gas de Argentina. De paso, se violó una de las sagradas normas de la economía neoliberal, al manipular “la mano libre del mercado”, pero esto no le importa a los diarios como El Mercurio, que defienden a sangre y fuego el neoliberalismo.

El ministro de Hacienda Andrés Velasco llegó a decir que las últimas cifras de aumento del desempleo son buenas porque indican que hay más gente buscando trabajo (¡sic!).

…Y echaron a mi vecino

Chile fue el país más golpeado por el retrógrado experimento neoliberal mundial que comenzó en los años 70. Precisamente para esa experimentación con un pueblo atado, encarcelado o asesinado, sin capacidad de reclamar, se estableció una dictadura militar. Hoy sus cifras macroeconómicas son buenas, se muestran como ejemplares para otros países, pero los números benefician exclusivamente a los que ya son ricos y al capital extranjero. Los grandes empresarios suelen decir por televisión que ahora sí el país va por “el camino correcto” del crecimiento. Pero crecimiento ¿para dónde? ¿Hacía qué?...

Mientras yo escribía esta historia en esta mañana de lunes, vino la policía, un tribunal y la fuerza policial a desalojar y lanzar a la calle a mi vecino de clase media porque no ha pagado su departamento… Como diría Bertold Brecht, ¿cuándo vendrán por mí?...

*Consejero nacional del Colegio de Periodistas de Chile; secretario ejecutivo de la Comisión Investigadora de Atentados a Periodistas (CIAP) de la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP) y miembro del movimiento Axis for Peace.

 

Tercera reflexión
A cien años del natalicio de Salvador Allende

Marcel Claude*

El 4 de diciembre de 1972, el entonces presidente de Chile, Salvador Allende, tuvo la oportunidad de presentarse ante la Asamblea General de Naciones Unidas en Nueva York y dar cuenta del país que presidía. Muchas cosas han cambiado en el curso de los últimos 35 años pero otras son muy similares e incluso, en algunos casos, se ha profundizado la distancia entre lo deseable y la áspera realidad.

En cuanto a los cambios de signo negativo, una actualización al 2008 debería decir, por ejemplo:

“Vengo de Chile, un país pequeño, en el que hoy cualquier ciudadano ya no es libre de expresarse como mejor prefiera, con una preocupante intolerancia cultural, religiosa e ideológica, donde la discriminación racial tiene cabida.

"Un país con una clase obrera atomizada en distintas y pobres organizaciones sindicales, donde el sufragio universal y secreto, es cada día menos participativo y cada vez más el vehículo para consagrar un régimen político excluyente, con un Parlamento que sufrió una severa interrupción en su funcionamiento desde su creación hace 196 años y que permanece como un poder limitado y de dudosa representatividad popular, donde los tribunales de justicia no son independientes del Ejecutivo y de los poderes económicos y militares.

"Un país que desde 1981 cuenta con una carta constitucional creada de acuerdo a las necesidades de una oligarquía representada en la dictadura de Augusto Pinochet y avalada por los presidentes Aylwin, Frei Ruiz-Tagle, Lagos y Bachelet, cuya vida pública está organizada en instituciones civiles bajo la tutela de las Fuerzas Armadas, con un extremadamente limitado espíritu democrático.

"Un país con cerca de diecisiete millones de habitantes que en los últimos 30 años no ha logrado ningún premio Nobel de Literatura, como si lo hicieron Gabriela Mistral y Pablo Neruda, ambos hijos de modestos trabajadores de un Chile menos pretencioso y soberbio pero también más humano y noble”.

Siguiendo la misma línea argumental, hoy no es posible decir que el pueblo de Chile “se encuentra plenamente entregado a la tarea de instaurar la democracia económica, para que la actividad productiva responda a necesidades y expectativas sociales, y no a intereses de lucro particular”. Menos se podría añadir que “los trabajadores están desplazando a los sectores privilegiados del poder político y económico, tanto en los centros de labor, como en las comunas y en el Estado”.

Más bien habría que decir que el proceso que vive el país es totalmente opuesto y no se dirige, como sostenía entonces Allende, hacia la superación del sistema capitalista, peor aún, se consolida un capitalismo cada día más salvaje y despiadado.

En su aplaudido discurso, Allende señalaba la necesidad de poner al servicio de las enormes carencias del pueblo chileno, la totalidad de nuestros recursos económicos, lo que tenía –según él– directa relación con la recuperación de la dignidad de Chile. Para Salvador Allende, debíamos acabar con una situación en la que nosotros, los chilenos, debatiéndonos contra la pobreza y el estancamiento, teníamos que exportar enormes sumas de capital en beneficio de la más poderosa economía del mundo, por lo que la nacionalización de los recursos básicos constituía una reivindicación histórica.

Nuestra economía no podía tolerar por más tiempo la subordinación que implicaba tener más del 80% de las exportaciones, en manos de un reducido grupo de grandes compañías extranjeras que siempre habían antepuesto sus intereses a las necesidades de los países en los cuales realizaban sus operaciones lucrativas. Tampoco podíamos aceptar la lacra del latifundio, los monopolios industriales y comerciales, el crédito para beneficio de unos pocos ni las brutales desigualdades en la distribución del ingreso.

Esta realidad denunciada por el entonces presidente Allende, no ha cambiado mayormente e incluso se ha agudizado, puesto que hoy los monopolios y la concentración de la riqueza son aún peores que en ese entonces; así también, la propiedad de la tierra y de los principales recursos naturales siguen siendo de usufructo del capital trasnacional y de los grupos económicos nacionales.

En relación al cobre, Allende denunciaba que “sólo en los últimos cuarenta y dos años se llevaron, en ese lapso, más de cuatro mil millones de dólares de utilidad…”. Cuánto más no habría que escandalizarse hoy en día cuando sólo en el año 2006, las compañías multinacionales que explotan el cobre chileno se llevaron la módica suma de 20 mil millones de dólares.

En ese entonces, Allende comparaba cifras y pedía tener presente que con sólo una parte de esa suma se asegurarían proteínas para siempre a todos los niños chilenos. Respecto a las sumas que hoy extrae el capital extranjero podemos afirmar –como lo hiciera Allende– que se podría asegurar por muchos años una educación apropiada para todos los niños de Chile. Lo grave es que esto no sólo ocurre con el cobre, sino también con el agua, el suelo, y todos los recursos pesqueros y forestales de que dispone el país para su desarrollo.

En ese entonces como hoy con Allende podemos afirmar que “Chile es también un país cuya economía sigue enajenada a empresas capitalistas extranjeras…; un país con una economía extremadamente sensible ante la coyuntura externa, donde millones de personas han sido forzadas a vivir en condiciones de explotación y miseria, de cesantía abierta o disfrazada”.

A tanto ha llegado el retroceso de Chile en casi todos los aspectos que hoy ni siquiera siguen siendo validas las conclusiones de Allende, cuando se refería al pueblo chileno como políticamente maduro. Hoy es todo lo contrario, ya que como pueblo, exhibimos una inmadurez política mayúscula que impide por falta de práctica, capacidad reflexiva, desidia, flojera y hasta mediocridad superior, una participación activa y decidida para hacer frente a los saqueos, robos y todo tipo de abusos de que somos víctimas.

La trágica actualidad de ese ovacionado discurso de Allende, se extiende también a las consecuencias que él anunciara como resultado del proceso de globalización y que hoy se hacen cada día más evidentes, cuando sostenía que las perspectivas para Chile, como para tantos otros países del Tercer Mundo, no eran más que estar condenados a excluir de las posibilidades de progreso, bienestar y liberación social a más y más millones de personas, relegándolas a una vida infrahumana.

Así y todo, confiamos tanto como Allende en que los grandes valores de la Humanidad tendrán que prevalecer y no podrán ser destruidos.

* Economista y Director de Arena Pública, Plataforma de Opinión de Universidad de Artes y Ciencias Sociales ARCIS-CHILE.


Cuarta Reflexión
Paradojas de la dictadura y democracia chilena

Eduardo Hurtado*


Las clases en la Escuela de Periodismo de la Universidad de Chile tenían mucho de paradojal. Mientras en sus aulas se leían textos sobre la libertad de prensa, el terror se expandía y se respiraba en cada una de sus instalaciones. La escuela reabierta en septiembre de 1974, un año después del golpe de estado, representaba la realidad que se vivía en todas las universidades públicas intervenidas por los golpistas.

Les había bastado un año para clausurar aquellas instituciones académicas de mayor prestigio intelectual. Sobre todo, las que históricamente habían representado los pensamientos más progresistas en Latinoamérica, y cuna de académicos de todo el mundo que llegaban a sus claustros a enseñar.

Periodismo no había sido la excepción. Por eso que las expulsiones masivas de académicos y alumnos de pensamiento de izquierda, en sus más variadas definiciones y doctrinas, tanto chilenos y extranjeros, había dejado a esos institutos acéfalos de sus mejores docentes y tan sólo habían logrado sobrevivir aquellos de menor relevancia. El miedo era cosa viva. Extraños personajes, muchos de ellos haciéndose pasar por alumnos que nadie reconocía como tales, se sentaban en las clases a observar al alumnado y grabar las opiniones que pudieran entregar en clases. El plantel de servicio y aseo también lo componían extraños individuos que ingresaban incluso a los baños de hombres y mujeres, revisando los muros para ver si había rayados contra la dictadura.

Pero, sin duda, la parte peor, era el miedo que invadía a la comunidad universitaria, luego que en varias oportunidades agentes de los servicios de seguridad –DINA de Pinochet–, ingresaban a clases y en presencia de todos detenían a los estudiantes y a veces también a profesores. Algunos de ellos integran hasta hoy las listas de detenidos desaparecidos o debieron marchar al exilio, luego de largas condenas en los campos de concentración del régimen.

Todos estos hechos no sólo no podían ser denunciados a través de los propios canales universitarios, sino que los medios de comunicación de la época los ignoraban completamente. “Autocensura”, era la palabra preferida entonces y que no significaba otra cosa que aquel que osara cualquier disenso en público, inexorablemente, terminaría en las mazmorras de la dictadura en calidad de preso político o asesinado. Por eso, era frecuente ver en los diarios murales de las escuelas o en los informativos centrales, únicamente noticias relativas a los torneos de fútbol interfacultades, o más triviales como saludos de cumpleaños, ventas de bicicletas o cosas así.

Así la libertad de prensa se proclamaba en los textos que se leían en las casas, al tiempo, que se ignoraba completamente la realidad. Ningún trabajo de investigación en periodismo, podía referirse a la realidad chilena. Lo común era investigar historias de Etiopía con Haile Selassie, o el conflicto árabe israelí desde una perspectiva pro estadounidense, etc.

A lo anterior había que agregar un clima altamente represivo en el Instituto Pedagógico –lugar donde estaba Periodismo y las escuelas de Sociología, Sicología, Antropología y todas las pedagogías– con reglas que prohibían que más de 3 personas anduvieran juntas por los arbolados patios, porque podía entenderse como una manifestación opositora.

Lo mismo para comer en los casinos. No se debían poner libros sobre la mesa a fuerza de ser considerado un acto subversivo por si alguien osaba dejar subrepticiamente panfletos o volantes denunciando las atrocidades de la dictadura. Agentes vestidos de civil vigilaban las instalaciones y era frecuente que ante cualquier sospecha se abalanzaran sobre el estudiante, lo patearan y tiraran al suelo, le trajinaran la ropa y la mochila. Era frecuente y común ver esas escenas en los patios. Nadie se detenía a observarlas. Estaba prohibido. Había además otras normas como que ninguna clase podía impartirse pasadas las 16 horas. Tras ello el campus universitario quedaba completamente clausurado y con vigilancia militar.

De ayer a hoy...

Hoy, 35 años después, en que aún se recuerdan estos hechos con escalofríos y espanto por parte de quienes los vivieron, los avances políticos en Chile si bien han sido importantes, aún subsisten contradicciones atentatorias a cualquier sociedad que quiera definirse como democrática. A pesar del tiempo transcurrido, Chile sigue siendo un país de grandes paradojas.

Como por ejemplo la libertad de prensa. Si durante la dictadura la censura y represión a la prensa parte esencial del modelo de dominación, hoy las circunstancias en cuanto a diversidad de pensamiento, pluralidad y el derecho a acceder libremente a la información, no son tanto más diferentes.

El modelo neoliberal impuesto desde la dictadura, de alta concentración económica y que se mantiene vigente en sus bases principales, ha permitido que subsistan a nivel de la prensa escrita dos duopolios de clara tendencia derechista y que durante la dictadura fueran afines al régimen de Pinochet.

Si bien es cierto no hay impedimentos legales para crear nuevos medios de comunicación, la gran mayoría de aquellos que han surgido en estos 18 años de democracia, han tenido corta vida.

Todos han sido estrangulados económicamente y, lo más paradojal, es que los propios gobiernos concertacionistas, que anualmente gastan alrededor de US$60 millones en publicidad estatal, principalmente la canalizan hacia estos dos duopolios. El Mercurio y La Tercera, que son estas empresas periodísticas, tienen un maná de recursos prácticamente garantizados por el estado y sus empresas públicas.

La situación no es diferente en la televisión, los canales públicos son un eufemismo con el criterio que deben autofinanciarse, así como en la radio, donde se han creado glandes conglomerados empresariales. Ellos no sólo controlan y vetan la información que no sea acorde a sus intereses económicos y políticos, sino además segregan aquellas noticias que contradicen los parámetros culturales que hoy dominan a la sociedad chilena, como el individualismo y el farandulismo y la banalización, con prescindencia en los grandes temas país que tengan relación con su cultura, las artes, sus pueblos originarios, etc.

Chile, es hoy una sociedad acrítica, incapaz de cuestionarse su realidad y que exhibe el triste récord de estar entre las diez sociedades del mundo con mayor desigualdad en los ingresos, según cifras y estudios de diversos organismos internacionales –incluido el Banco Mundial–. Se habla de los éxitos económicos, pero no se menciona la pobreza en sus más variadas expresiones y donde la delincuencia juvenil ha tenido un crecimiento gigantesco.

Se habla de los elevados ingresos de su población en relación a sus vecinos, pero no se menciona lo escuálidos ingresos que reciben los quintiles más pobres de la sociedad y la falta de oportunidades. Se sostiene que hay la libertad de emprender, pero todos aquellos que han intentado nuevos medios de comunicación alternativos, sucumben ante el complot de las grandes empresas matriculadas con su publicidad solamente con los medios que les son afines sumadas a la complicidad de los gobiernos concertacionistas, que optaron por el entendimiento con la derecha.

Es así como opiniones disidentes de grupos ambientalistas y políticos que se oponen a la construcción de grandes represas hidroeléctricas en la zona de Aysén, –que significará un desastre ecológico y medioambiental de una de las grandes bioreservas naturales de la Tierra en la Patagonia chilena– están casi completamente vedadas. La trasnacional Endesa de España, de los grandes avisadores publicitarios en Chile a través de sus empresas relacionadas, se encuentra cerca de lograr sus objetivos con la complicidad de los medios que fueron afines a la dictadura y que habitualmente bloquean cualquier disenso o las muestran reducidas a su mínima expresión.

Al igual que la trasnacional minera canadiense Barrick, que con su proyecto Pascua Lama en la zona norte de Chile, también está a punto de concretar la destrucción de uno de los más antiguos glaciares del mundo y arrasar de paso con una de las culturas precolombinas más antiguas como son los diaguitas.

El bloqueo informativo alcanza también a la región de la Araucanía, donde el sufrido pueblo mapuche subsiste cercado en sus comunidades por los grandes conglomerados forestales, que durante la dictadura se apropiaron de miles de hectáreas de esta etnia, que hoy lucha por su recuperación. Todas las manifestaciones y rebeliones de este pueblo a los abusos de las compañías son presentadas en la prensa oficial como propias de insurrectos y subversivos, negando cualquier reconocimiento a que se trata de la comunidad más pobre de Chile, segregada y atomizada, desde la época de la conquista española y a la que los sucesivos gobiernos chilenos le desconocieron todos sus tratados.

Los 35 años transcurridos desde el golpe militar de 1973, han marcado ya a varias generaciones de chilenos. Una de esas marcas es la dificultad de vivir en una nación donde todos los ciudadanos libremente puedan optar por medios de comunicación plurales y diversos. Una gran tarea por delante.

*Periodista.

TERMINÓ LA HUELGA DEL SIGLO

Comunicado Público

Sindicato de Trabajadores de El Siglo

Transcurridos once meses de huelga, hemos llegado al convencimiento que no hay nada más que esperar de nuestros empleadores, quienes han quedado retratados en cuerpo entero en su desidia e inconsecuencia con el manejo de este conflicto.

Paradojal resulta que, una de las huelgas más largas realizada en el país, sea contra una empresa dependiente de un partido que dice defender los intereses de los trabajadores. Sin embargo, hay que decir que nuestra intención no era cumplir ningún record en este sentido, sino que fuimos impulsados a defender nuestros justos derechos como asalariados, denunciando a la vez, la incoherencia entre el discurso y la práctica de nuestro empleadores para no hacernos cómplices de un engaño.

A un mes de cumplir un año de huelga legal, cuya vigencia está acreditada en la Inspección del Trabajo, resolvimos acogernos al articulo 369 del Código del Trabajo y bajar la huelga para que la empresa transparente su accionar en nuestra contra.

Según han dicho algunos funcionarios a cargo de la Editorial Siglo XXI, para ellos, el fallo de la Corte Suprema, ilegitima nuestro sindicato, la negociación colectiva, y por tanto, también la huelga que iniciamos el 2 de octubre pasado, por lo que habrían puesto una constancia en Carabineros por “abandono de deberes” de los trabajadores, tras lo cual estaríamos todos despedidos.

Cabe hacer notar que a pesar de estas declaraciones, ninguno de los socios del sindicato ha recibido notificación formal alguna de finiquito, tal como obliga la ley.

Este jueves 4 de acudimos a las nuevas oficinas de El Siglo, ubicadas en Alameda 232, Of. 204, para discutir nuestra situación con la empresa, siguiendo los pasos legales estipulados en estos caso, pero el conserje del edificio nos señaló que tenía  prohibición de dejarnos subir, por lo que se estampó la denuncia en la Inspección del Trabajo respectiva.

Tras estos activos meses de huelga, en los que no nos hemos desvinculado del quehacer periodístico, editando el semanario El Siglo en Huelga -cuya buena recepción agradecemos a todos los que nos han apoyado-, hemos decidido continuar en la senda escogida por la empresa, la que se ha negado rotundamente a llegar a un acuerdo digno con el equipo responsable por más de una década de la edición de El Siglo, y hemos decidido dejar en manos de la Justicia todos y cada uno de los abusos de los que hemos sido objeto.

Cómo todo empleador, los dueños de Editorial Siglo XXI están confiados en que los fallos los favorecerán, confianza sentada principalmente, en una lectura equivocada de lo estipulado por la Corte Suprema el 28 de enero pasado, la que postula que un Tribunal Laboral debiera determinar si Julio Oliva, Raúl Blanchet y Jorge Zúñiga son o no trabajadores dependientes. Este caso ya está en curso y para el es abundante el material escrito probatorio de esta dependencia, así como son muchos los compañeros y personalidades que se han ofrecido para dar su testimonio en tal sentido.

Si bien, la huelga se ha depuesto, el conflicto continúa y seguiremos informando de lo que vaya sucediendo a todos quienes nos han brindado su incondicional apoyo durante todo este tiempo.

Sindicato de Trabajadores El Siglo

2 de septiembre de 2008

Julio Oliva García, Presidente

09 5893617

SI ALGUIÉN VE A LA PRESIDENTA..

 

Difundido por Michele Drouilly Yurich y por Patricia 'Ardilla' Parga

Autor: Ricardo Candia Cares *

....avísenle que murió calcinada Juana María Pichinao y otras cinco personas que aún no han sido identificadas en el pueblo de Santa Bárbara en la Región del Bio Bio. Así, la autoridad podría entregar su pésame a las familias respectivas, y enviar el avión presidencial por si necesitan algo, tal como lo hizo, con justificada razón, para la tragedia de las estudiantes del Colegio Cumbres en días pasados.

Habría que decirle que la noticia de esta tragedia apenas ocupa algunas líneas de los diarios de hoy.

Si se entera de este hecho, la presidenta podría encomendar a la Ministra de Educación o a alguna otra autoridad, para acompañar a los deudos y poner cara de pena en las noticias de las nueve.

Habría que informarle también que se trata de familias muy pobres que vivían hacinados en una casa de madera y calentaban sus huesos con carbón y que eso incendió su carencia.

También decirle que no son nombres muy conocidos ni relacionados con las mayores fortunas del país, ni son dueños sino de su miseria. Y sugerirle que haga el mismo gesto que hizo con los familiares de las familias ricas y poderosas. E informarle que no se ha escuchado de ninguna autoridad algún mensaje de condolencias para las familias afectadas.

O será que no son suficientes seis muertos y que nueve sí lo son? Será que morir en un accidente de tránsito es distinto que achicharrados en una casucha de madera?

Habría que avisarle también que entre los muertos, hay un niño

Gracias.

* rcandia@colegiodeprofesores.cl

 

DÉCIMAS A UNA TV-FARANDULERA

Mi querido Beto:

Algo me decía que esta cuestión tenía algo chueco, pero tenemos tan lavado el cerebro por la mentira diaria y el cahuineo, que más parece chuchoqueo, que no había cachado la onda. Mis felicitaciones por tu intuición de poeta certero.

Máximo Kinast

Décimas

Elije el campeón del Bi-Centenario

(una grandiosa idea de tu TV-farandulera)

- 1 -

Venga a elegir, es bueno

escoja no más caserita,

póngale usted una rayita

cual es el mejor chileno

En este rincón sin freno

de liberal competencia,

juzgue usted con insistencia

quien de todos es campeón,

para quien será el blasón.

de esta insensata ocurrencia.

- 2 -

Que grande es la cultura

olimpiada-votación,

que linda educación

de esta tele basura.

Eliga literatura

política o cantautores,

Toqui, grandes luchadores

todos van de concursantes,

rebajados al farsante

de quienes son los mejores.

- 3 -

Se medirá un abordaje

con un “Gracias a la Vida”,

y un Toqui que no trepida

en luchar contra el ultraje.

Se disputara el coraje

de un Presidente inmolado,

con un Poeta laureado

que “Confiesa que ha vivido”,

y un Húsar perseguido

en Til-Til asesinado.

- 4 -

Quieren medir un santo

que socorrió al obrero,

con ese cantor sincero

que de patrones fue espanto.

Quieren probar el manto,

de un General Talavera,

con la Poeta certera

que nunca en Chile quisieron,

a todos ellos metieron

en final farandulera

- 5 -

En esta diversidad

de tan variados caminos,

de diez nombres y destinos

siembran la vulgaridad.

La individualidad

gana el Bi-Centenario,

ni el peor cavernario

pone tal mediocridad,

pero así es la realidad

d´este Chile extraordinario

- 6 -

Me voy con mi verso ducho

de esta olimpiada artera,

que ensarta la historia entera

como si fuera anticucho.

En un popurri calducho

saldan en votos la euforia,

con singular oratoria

defienden su adefesio,

mostrando un alto desprecio

por los hombres y la historia.

Beto
lugar_beto@yahoo.es

Libertad a todos los Presos Políticos Mapuche
¡¡ Abajo la Constitución pinochetista !!
¡¡ Por una Nueva Constitución, AHORA !!