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MERCEDES SOSA NO SE HA IDO


5 DE OCTUBRE: ANIVERSARIO DE LA MUERTE DE MIGUEL
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Lo había descrito en otros artículos, la técnica pictórica del sfumato, inventada por Leonardo da Vinci, "es un efecto vaporoso que se obtiene por la superposición de varias capas de pintura extremadamente delicadas, proporcionando a la composición unos contornos imprecisos, así como un aspecto de vaguedad y lejanía. Se utiliza para dar una impresión de profundidad en los cuadros del renacimiento. Este efecto hace que los tonos se difuminen hasta valores más oscuros como en la Mona Lisa y en el San Juan Bautista".
La figura-imagen de Miguel Enríquez, fundador y líder de la izquierda revolucionaria chilena, a 35 años de su muerte en combate, es a no dudarlo un cuadro de Leonardo.
Efectivamente sus contornos se han hecho imprecisos y el paso de las décadas son verdaderas capas de pintura, una sobre otra, que le da a Miguel un aspecto de vaguedad histórica y lejanía. Y a la vez una visualización exacta de la tremenda profundidad de su valor histórico y martirio.
Miguel murió por amor, pero no ese amor tan del Ché y de las actuales interpretaciones pop de su heroísmo. Miguel no es ni será probablemente, motivo de banderas europeizantes o canciones gringas.
A lo más ha sido el protagonista de una canción casi desconocida de Silvio Rodriguez cantada en París hace 35 años y de un poema perdido entre las obras completas de Gonzalo Rojas. Miguel murió, en el momento de su batalla final en calle Santa Fé, por el amor a una mujer, a Carmen Castillo, la Catita.
El podría haberse ido, no escapado, sino ido, como lo hizo en los días de los primeros enfrentamientos de 1973, en las distintas calles de Santiago. Puesto que se trataba de vivir, de proseguir, de continuar luchando. Pero el 5 de octubre de 1974, no lo hizo. Estaba en su casa, clandestina o no, era su casa, el perro Pillan aún daba vueltas por los patios y Miguel y Carmen aún persistían desde la lucha armada, en vivir el amor de pareja, como todas las parejas de aquel Chile o del actual. Miguel se enfrentó a la DINA, para salvar a su mujer embarazada.
El mayor revolucionario de todos los tiempos de este Chile gris y sin sentido, Scorpio en mano defendió a su amor a como diera lugar.
Esa figura-imagen que rescato, acaso ha sido pervertida por la agitación y la propaganda, para erguirlo como un cerebro implacable, atiborrado de racionalidad y estrategia, una especie, y que me perdone Miguel, de un Jaime Guzmán de izquierdas.
La figura-imagen del Miguel real se ha ido esfumando, se ha ido haciendo imperceptible a los ojos de los venideros, tanto de los que convivieron con él, como de aquellos que eramos niños y recordamos su fina estampa ardorosa y juvenil en los estadios, en los foros y en las calles de Chile o en la voz íntima y en los libros y películas hechas por Carmen Castillo.
Miguel era un hombre, que tontera tener que decirlo, era un hombre, de carne y hueso, de emoción y razón, de cerebro y espíritu, un hombre padre, un hombre hijo, un hombre amante, todo un hombre y sobretodo de acción. Acaso eligió una ideología y enarboló un discurso muy coetáneo a la época que le tocó vivir, pero todo aquello no era su ser profundo. El lenguaje y la armazón lógica de su hacer, fueron genuinos, los eligió, pero a la vez eran el ropaje perfecto para esos tiempos.
Es que Miguel en otros tiempos hubiera sido el mismo Miguel.
Ya prefiguraba su estadía en este mundo, una rebeldía a toda prueba, primero contra las formalidades estúpidas del conservadurismo cultural de la época. Pues como rebelde y lleno de amor, no dudaba justamente en amar a las mujeres con quienes compartió su vida, sin amarres ni ataduras propias de los convencionalismos de esa época.
No dudó en asaltar bancos o vivir como gitano, para hacer posible no sólo el objetivo de la revolución proletaria como algo ha obtener, sino como modo de vida. Puesto que los revolucionarios de verdad viven como piensan y arriesgan su modo de vida cotidiano en el intento, sin buscar falsas comodidades materiales o seguridades espirituales de buen señor.
No dudó Miguel, siendo Médico y el mejor de su generación (ya a los 30 años, poseía una especialidad), en dejar su profesión que le daría inmensos dividendos económicos, por vivir de acuerdo a sus convicciones más íntimas. No dudó en decirle a Salvador Allende que no aceptaría jamás el cargo de Ministro de Salud de la Unidad Popular, puesto que eso significa traicionarse.
Por eso Miguel murió como murió, porque murió como vivió.
No entonces sólo por defender una ideología, un discurso, un mero modelo de sociedad. Lo que defendía Miguel ese día y en los años que lo vieron como el más refractario de los líderes de un Chile que ya no existe, fue un camino donde la valentía como acto cognitivo, la verdad, el riesgo, la negación radical de un mundo que criticaba, la pasión y el amor debían ser puestas en marcha en la vida misma, en la lucha cotidiana y jamás ser levantados como discursos para otros o como una estética carente de poiesis, de acción misma.
Por eso Miguel leía antes de morir la cibernética de primer y segundo orden, a Freud y a Reich, e interpretaba y reactualizaba a Lenin, por eso el libro que "obligaba" a leer a Catita era el Anti Duhring y no necesariamente El Capital. Por eso prefería a Carrera que a O`Higgins y leía a Trotsky una y otra vez, para caracterizar la contrarrevolución y organizar la resistencia.
Era su ser completo que lo impelía a su radicalidad y no lo externo. Leyendo a Encina, observo con detención como el historiador rescata de Barros Arana, la definición de Carrera: "Su vida de joven fue agitada y borrascosa. La inacción le era insoportable (...) irresistible era el poder de atracción (...) que su inteligencia, su carácter franco y simpático y hasta la incansable movilidad de su espíritu ejercían sobre las personas que lo trataban de cerca".
Por otra parte el mismo Encina dice de Carrera: "(...) De un algo demoníaco imponderable arrancan esa simpatía y esa gracia con que conquistaba sin combate a las mujeres, el carácter festivo y travieso que unció a su carro a los ligeros de cascos y la llaneza y la generosidad canalizadas en la mofa y escarnio de la prosopopeya estereotipada de la aristocracia". Para terminar diciendo: "Su inteligencia estaba totalmente desprovista de sentido de la realidad política. No le interesaba tampoco".
Por que, digámoslo de una vez, en el discurso del Caupolicán, Miguel prefiguraba una realidad política futura, pero no era la realidad de ese presente. Pero que importaba aquello. Puesto que sólo cada 150 años o quizás más, se da en la historia el nacimiento, desarrollo y muerte de estos titanes de la vida como Carrera y Miguel Enríquez. Y siempre cuando aparecen, están desfasados, están adelantados a un tiempo y a la velocidad mediocre del entorno y de las relaciones sociales podridas, corruptas y llenas de eufemismos y normas absurdas, que impiden el desarrollo de las fuerzas sociales, políticas, espirituales y productivas del presente.
Miguel Enríquez, a no dudarlo fue nuestro José Miguel Carrera del siglo XX, y tal como la figura del primer presidente de Chile, se ha ido difuminando en discursos y programas, pero a la vez, con el paso de los años, se ha ido también mostrando en su verdadero ser, en su núcleo sagrado e inmutable.
Miguel murió por amor, por amor a la Catita, por amor a sus ideas, por amor al modo de vida que llevó durante prácticamente 15 años sin respiro, por amor a la velocidad del cambio, por amor a los mayoritarios y también a los minoritarios, a esos rebeldes, radicales, genios de una época, adelantados de su tiempo, incomprendido por siempre.
Miguel murió un 5 de octubre con las armas en la mano, arriba de un techo de una casa celeste, de un barrio obrero y en sfumato en nuestras pupilas, lo rescataremos de la estatua y de la ideología seca, de la fácil propaganda pop de una izquierda muerta, que no hace lo que dice, para reconstruirlo como el hombre que era, aquel que dio su vida por emocionada pasión que nacía de su ser, por amor y consecuencia.
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PUNTO FINAL CIBERNAUTA.
La coleccion de PF del año 1965 al 11 de septiembre:
Miguel Enríquez habla sobre Chile
Esta entrevista fue realizada a Miguel Enríquez a pocas semanas del Golpe de Estado de Septiembre de 1973.
Pregunta: A su juicio ¿por qué cayó el gobierno de Chile?
Respuesta: La crisis del sistema de dominación que hacía años venía desarrollándose en Chile, cristalizó en el ascenso al gobierno de la Unidad Popular, agudizando la crisis interburguesa y multiplicando el ascenso del movimiento de masas. Esto generó condiciones que permitían, si se hubiera utilizado el gobierno como instrumento de las luchas de los trabajadores, culminar en la conquista del poder por los trabajadores y en una revolución proletaria. Pero el proyecto reformista que ensayó la UP se encarceló en el orden burgués, no golpeó al conjunto de las clases dominantes, con la esperanza de lograr una alianza con un sector burgués, no se apoyó en la organización revolucionaria de los trabajadores, en sus propios órganos de poder, rechazó la alianza con soldados y suboficiales, y prefirió fortalecerse al interior del aparato del Estado capitalista y en el cuerpo de oficiales de las FFAA buscando sellar una alianza con una fracción burguesa. La ilusión reformista, permitió a las clases dominantes fortalecerse en la superestructura del Estado y desde allí iniciar su contraofensiva reaccionaria, primero apoyándose en los gremios empresariales, luego en la pequeña burguesía y finalmente en el cuerpo de oficiales de las FFAA entonces derrocar sanguinariamente al gobierno y reprimir a los trabajadores. La ilusión reformista la pagaron y pagan hoy cruelmente los trabajadores, sus líderes y partidos, que trágica y heroicamente la defendieron hasta el último minuto, confirmando dramáticamente hoy, la frase del revolucionario francés del siglo XVIII Saint Just: "Quién hace revoluciones a medias no hace sino cavar su propia tumba".
P: ¿El fracaso de la izquierda, en su opinión, cancela por un largo período la lucha por el socialismo en Chile?
R: No nos parece el momento de revivir antiguas diferencias en el seno de la izquierda, pero a la vez, nos parece necesario que los trabajadores y la izquierda obtengan todas las enseñanzas que la experiencia chilena entrega, para nunca más incurrir en errores. Por ello preciso: en Chile no ha fracasado la izquierda, ni el socialismo, ni la revolución, ni los trabajadores. En Chile, ha finalizado trágicamente una ilusión reformista de modificar estructuras socioeconómicas y hacer revoluciones con la pasividad y el consentimiento de los afectados: las clases dominantes. Ahora bien, la lucha lejos de cancelarse, recién comienza. Será larga y dura. El movimiento de masas y la izquierda no han sido aplastados. En las nuevas condiciones, la fortaleza de los trabajadores, del conjunto de la izquierda y de los revolucionarios, primero golpeados, recomponiéndose después, tiende otra vez a acrecentarse, al sumarse ahora sectores de la pequeña burguesía a la lucha contra la dictadura, ayer enardecidos en contra de la UP como reacción a la sangrienta represión fascista de la Junta y frente a las medidas antipopulares y regresivas impuestas por ella. Progresiva, pero sólidamente ahora, irá desarrollándose cada vez más una vasta resistencia popular a la dictadura fascista.
P: La Junta Militar dice haber intervenido después de que dos poderes del Estado declararon ilegítimo al gobierno de Allende, y en prevención a un "plan Z" con el cual la izquierda se proponía exterminar a todos los sectores democráticos, al cuerpo de oficiales e incluso a Allende. ¿Qué dice usted frente a ello?
R: En esas afirmaciones de la Junta Militar está el carácter trágicamente ridículo y bufonesco de la dictadura gorila. Después de haber bombardeado La Moneda, se preocupan de precisar que éste no es un golpe militar, sino un "pronunciamiento militar" para enseguida agregar que son "instituciones profesionales y no deliberantes". Afirman haber "intervenido" porque así lo exigía un poder del Estado fundamental, el parlamento, para inmediatamente clausurarlo, declaran como su objetivo "restaurar la legalidad" y crean decenas de campos de concentración a lo largo del país donde encarcelan a decenas de miles de chilenos por marxistas. Que el movimiento militar fue para terminar con el sectarismo que ahogaba a Chile, y acto seguido declaran ilegal y persiguen al 44% de la población, que era izquierdista. Que su objetivo es reconstruir la economía del país y lo hacen ametrallando las fábricas y despidiendo a miles de obreros por ser "marxistas". Afirman haber "intervenido" para prevenir un "plan Z" que quería asesinar a Allende el 19 de septiembre y ellos lo asesinaron por adelantado el 11. Que su acción militar fue para defender los derechos humanos y han fusilado por lo menos a un millar de personas, han causado la muerte de decenas de miles. Que lo fundamental de su acción es defender "los valores nacionales" y para ello hacen piras en las calles quemando libros, asaltan y saquean la casa de Pablo Neruda, intervienen militarmente las universidades y allanan con tropas la casa de Cardenales. Todo esto, según ellos, es por la defensa de los trabajadores y sus conquistas, y primero disuelven sus organizaciones, luego despiden a miles de ellos, suprimen el pago de horas extraordinarias, aumentan el número de horas de trabajo, un verdadero sistema de trabajo forzado, congelan los salarios, aumentan los precios, al menos en Linares devuelven fundos a sus antiguos propietarios y nombran delegados de gobierno en las fábricas del área social, a los antiguos dueños. Afirman buscar las armas de los "extremistas" que hacen peligrar la vida de los ciudadanos y ellos desataron el genocidio en las poblaciones, asentamientos, fábricas y universidades. Chile es hoy, un país sometido por sus FFAA a un régimen similar al de un país ocupado por Fuerzas Extranjeras. El país bajo "Estado de Sitio", todas las ciudades bajo "toque de queda" Tribunales Militares sin apelación, bajo el Código militar "en tiempo de guerra", encarcelamiento masivo de la población, pogrom (*) contra los extranjeros, etc. El cuerpo de oficiales de las FFAA de Chile ha declarado la guerra al pueblo de Chile. Asistimos en plena década del 70 y en América Latina, a una versión más grotesca y cavernaria aún del fascismo hitleriano. La diferencia entre estos gorilas fascistas y sus antecesores hitlerianos, si la hay, es que los primeros no tienen el valor de asumir sus crímenes y buscan encubrirlos detrás de falsedades y montajes publicitarios como el "plan Z" o mascaradas histriónicas de legalidad. (*) POGROMO: (Del ruso pogrom, devastación, destrucción.) .m. Matanza y robo de gente indefensa por una multitud enfurecida; en especial asalto a las juderías con matanza de habitantes suyos. (dicc. RAE).
P: ¿Cuál es, a su juicio, la perspectiva de este gobierno?
R: No será duradera. Chile no tiene una burguesía industrial pujante y expansionista como la alemana de décadas pasadas, ni tiene el potencial económico del Brasil. Las condiciones mundiales y latinoamericanas de esta década no son las mismas que las de décadas pasadas; hoy está fortalecido el campo socialista, el pueblo indochino ha infligido importantes derrotas al imperialismo en Vietnam, Laos y Camboya, la Revolución Cubana se ha consolidado en América Latina, la crisis interburguesa norteamericana y latinoamericana es cada vez mayor, el movimiento de masas va en ascenso en América Latina y es aún poderoso en Chile. La dictadura fascista chilena irá cada vez más manchando sus manos con sangre, cada vez irá tomando medidas más represivas y antipopulares, aumentará sus ya grandes contradicciones internas y de la Junta con otros sectores burgueses; a la vez que se irá fortaleciendo la RESISTENCIA POPULAR a la dictadura entre los trabajadores, lo que terminará por derrumbar la dictadura. Entonces, habiendo pasado la clase obrera y el pueblo por la más dramática escuela política: El conocimiento de la guerra de hierro de la dictadura burguesa imperialista, serán restauradas las libertades democráticas y se abrirá paso a un verdadero proceso revolucionario obrero y campesino.
P: A su juicio y según sus informaciones, ¿participaron o no los EE.UU. en este pronunciamiento militar, como se afirma?
R: Un mes antes del golpe de Estado denunciamos por cadena nacional de radios la participación de un miembro de la embajada norteamericana en una reunión en un crucero de la Armada en el puerto de Arica, el 20 de mayo de este año a la 1 A.M., con todo el Alto Mando Naval y varios oficiales de alta graduación del Ejército de las divisiones del Norte, y luego, en los meses de junio y julio en cada barco de la Escuadra se embarcó un oficial de la inteligencia militar norteamericana, lo que jamás fue desmentido por la Armada. Cada paso de la conspiración reaccionaria fue dirigido y planeado por la misión militar brasileña y la inteligencia naval norteamericana. P:
¿Qué tarea se proponen ustedes en la actual situación?
R: Sólo en general: Unir a toda la izquierda y a todo sector democrático dispuestos a impulsar la lucha contra la dictadura, reorganizar el movimiento de masas en nuevas formas y desarrollar la Resistencia Popular a la Dictadura en todas sus formas a lo largo del país. Quienes declararon la guerra fueron los altos oficiales fascistas de las FFAA y no nosotros. Ellos han puesto, las reglas del juego. Han llegado al extremo de establecer una norma, la más sanguinaria y no establecida en ningún tipo de guerra: todo el que resiste es ejecutado, que en otras palabras no es sino una guerra a muerte, una guerra sin prisioneros. Será una lucha larga y difícil pero con certeza la clase obrera y el pueblo, con sus vanguardias a la cabeza, triunfarán. Muchos ya han caído y seguirán cayendo, pero han sido y serán reemplazados, la lucha no terminará hasta no derribar la Junta fascista, restaurar las libertades democráticas y abrir paso a un proceso revolucionario obrero y campesino.
P: ¿Cuál es su apreciación de la solidaridad internacional que ha recibido la izquierda chilena y qué tareas ustedes le pedirían a los que fuera de Chile quisieran ayudarles?
R: La solidaridad internacional ha sido fundamental. El hecho de que distintos y numerosos países hayan rechazado el golpe de Estado, que sectores democráticos y revolucionarios de todo el mundo se hayan movilizado en contra del fascismo chileno, ha sido de enorme ayuda. En especial ha sido importante la solidaridad del campo socialista y de la Revolución Cubana. De sectores democráticos y revolucionarios europeos, como de los distintos sectores latinoamericanos y particularmente el del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) de Argentina, del Movimiento de Liberación Tupamaros (M.L.N.T.) de Uruguay y del Ejército de Liberación Nacional (ELN) Boliviano. La presión internacional, agudiza las contradicciones internas de la junta fascista y de ella con otros sectores, a la vez que logra neutralizar al menos algunas de sus aristas más sanguinarias y brutales. En cuanto a qué se puede hacer en el exterior por la lucha antigorila y antifascista en Chile, todo es útil: difundir al máximo los crímenes y las bestialidades del régimen, promover el apoyo político y material para la Resistencia, extender los mítines de protesta, multiplicar las campañas de solidaridad; en la medida de lo posible impedir que más gobiernos reconozcan al fascismo chileno, y en la medida de lo posible, impulsar el sabotaje exterior a la Junta fascista: no descargar en los puertos barcos chilenos y otras medidas. Hoy, una de las tareas prioritarias es exigir que no se ejecute y se libere de inmediato al Secretario General del PC chileno Luis Corvalán, en este momento encarcelado, y exigir que se ponga fin a las ejecuciones y torturas a los detenidos.
P: ¿Desea usted agregar algo?
R: Sí; hoy, en el día del guerrillero heroico, rendir un homenaje en primer lugar a Salvador Allende, que entregó su vida defendiendo sus convicciones y a los miles de héroes y mártires que en calles, plazas, fábricas, poblado nes y campos de Chile, de todas las organizaciones de izquierda y a los trabajadores que derraman su sangre, combatiendo al fascismo, y a los que siguen cayendo o son hoy torturados. En especial, rendir un homenaje al miembro del Comité Central y fundador del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), Jefe del Comité Regional de Valdivia, de 24 años Fernando Krauss y a nuestro militante y jefe del Comité Local de Panguipulli, José Gregorio Liendo, fusilados hace unos días por los gorilas fascistas en la Provincia de Valdivia, zona en la cual la resistencia armada en el campo continúa.
’Juro que si he de escribir o hacer algo en la vida, será sin temor ni pusilanimidad; sin horror al que dirán; con la franqueza que salga de mi cerebro y que ha de ser libre de prejuicio y dogmas.’ Miguel Enríquez
Chile – Aniversario de la muerte en combate de Miguel Enriquez
Por Víctor Toro Ramírez Rebelión 2005, Con algunas actualizaciones 2009. Querid@s herman@s de todas las latitudes donde se recuerde la caída en Combate del Camarada Miguel Enríquez. El 5 de octubre...
Desde el viernes 2 de octubre, 2009, Punto Final, edición Nº 695 en quioscos. Fundada en 1965, año 44 "La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para que sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar”.
(EDUARDO GALEANO) www.puntofinal.cl www.pf-memoriahistorica.org

AL LIDER SINDICAL GRAFICO DEL PARAGUAY A LOS 13 AÑOS DE SU FALLECIMIENTO (27 DE SETIEMBRE DE 1996
PROHIBIDO PENSAR
Homenaje a mi ex compañero de prision, obrero de la palabra y accion.
El conocido dirigente anarquista de Paraguay, Ciriaco Duarte, apresado por la Policía Política de Stroessner, llegó a la oficina de Investigaciones cargando sobre sus espaldas una bolsa repleta de libros anarquistas de su pertenencia.
Antes de pasar por la cámara de tormento por el grave delito de ser propietario de obras subversivas, permaneció 48 horas de plantón, es decir, de pie, mirando a la pared con las manos atrás, sujetadas con las metálicas esposas.
La guardia que lo controlaba no le permitía apoyarse en la pared y le impedía el mínimo movimiento corporal como parte de la estrategia de la pre-tortura.
Duarte, que tendría unos 70 años, sufría de varices y muy pronto se le hincharon las piernas y se le amorataron las manos, sin embargo, él no perdía la calma, ni el humor.
Creo que se trataba de su centésimo apresamiento por el mismo delito: tenencia de libros. La pieza estaba llena de prisioneros políticos e intentó comunicarse con el que estaba a su lado, también de plantón, pero mirando la otra pared. Intervino la guardia prohibiéndole hablar con nadie.
Un rato después, Duarte solicitó uno de sus libros para distraerse leyendo, o que, en última instancia, su guardián leyera, pedido también denegado.
Finalmente, con aire de seriedad y grandilocuencia, preguntó si podía pensar, y el verdugo, que ya estaba nervioso, perdió la paciencia, se le abalanzó y le propinó sendas trompadas.
Cuando cayó al suelo recibió patadas y golpes de sables "de los valientes, armados hasta los dientes"
Mientras Duarte gemía de dolor, el verdugo cual perro rabioso, gritaba desaforadamente que en una "sagrada institución policial" del general de ejercito Alfredo Stroessner estaba prohibido leer literatura diabólica y, sobre todo. estaba PROHIBIDO PENSAR...
Stroessner estaba rodeado de gentes de muy pocas luces porque la obscuridad venia de Washington
Dr. Martin Almada
-descubridor de los Archivos Secretos
de la policía política del ex dictador
Alfredo Stroessner, que contienen además
documentos del "Operativo Cóndor".
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REDH (Red Solidaria por los Derechos Humanos)
TEO HA MUERTO
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Se nos va otro obrero revolucionario…
En la madrugada del jueves 17 de septiembre, ha muerto nuestro querido compañero Teo, como herencia nos deja muy en alto las banderas de la lucha humilde, unitaria e incansable por el Socialismo, la democracia y la libertad.
Velaremos sus restos mortales en la Confederación de Empleados Particulares de Chile (CEPCH), ubicada en Valentin Letelier Nº 18, en Santiago Centro
Joaquín “Teo” Guzmán, nació en la zona norte de Santiago hace más de 63 años, hijo de un obrero panificador, que al participar en una Toma de Terreno abrio las puertas a la toma de conciencia de su hijo mayor.
A inicios de los 60 se vincula a través de Humberto Valenzuela con el Partido Obrero Revolucionario, iniciando una senda de luchas sociales, políticas e ideológicas que lo llevaron a militar en el Partido Socialista Popular (PSP), participar activamente en la fundación del Movimiento de Izquierda Revolucionaria, (MIR), a exiliarse brevemente, a organizar la Resistencia a la Dictadura, y en el ultimo tiempo, a fundar el MAP y jugársela por el MPT.
Teo fue un obrero de palabra y de hecho. Uno se sus primeros trabajos fue en la empresa de calzado Gracia, situada cerca de Santa Rosa, donde trabajaban más de tres mil personas. Por su nivel de compromiso, los obreros le asignan la tarea de contactarse con la Federación del Cuero y Calzado, para formar un sindicato.
Se entrevista con Ernesto Miranda, presidente de la Federación, quién le dice que tiene que arrendar una sede. En esa sede Miranda hizo clases de sindicalismo y allí se organizó el sindicato de la empresa Gracia.
El 69 entra a estudiar la secundaria, en una escuela nocturna, de las que se crearon con el gobierno de Frei. Allí, él como mirista y otros compañeros de la Unidad Popular, forman el primer Centro de Alumnos de la nocturna. El éxito de esta inicativa los lleva a organizar centros de alumnos en las escuelas nocturnas de Santiago, donde “los estudiantes” eran obreros y trabajadores muy combativos.
El año 1969, en solidaridad con sus compañeros trotskistas expulsados por la dirección del MIR, se automargina de éste e integra el MIR-FR. Como militante del MIR Frente Revolucionario participa en la formación del Frente de Trabajadores Revolucionarios FTR, impulsado por el MIR y otras organizaciones revolucionarias.
Durante la Unidad Popular participa en el Movimiento de Pobladores Revolucionarios MPR, y junto a Víctor Toro, Herminia Concha y otros grandes dirigentes populares.
Luego del golpe de Estado, es perseguido y el 75 se autoexilia por unos meses en Argentina., en donde y milita brevemente en el Partido de los Revolucionario de los Trabajadores y es enviado a realizar trabajo poblacional con los chilenos.
En un período en que la mayoría de los militantes optaban por un repliegue, o eran detenidos ante la feroz represión dictatorial, él decide volver a Chile y se integra activamente a la lucha de la Resistencia a la dictadura, formando comités, vinculándose nuevamente al MIR, hasta el año 79.
El 80, su hermano, que trabajaba de garzón en Chez Henry, lo lleva a trabajar con él. Pronto, por sus cualidades de gran sensibilidad social e inteligencia es electo dirigente de los garzones.
Participa en las protestas populares, y es detenido en varias oportunidades. Sobrevive a una represión que le deja con secuelas y en débil condiciones de salud. Por esos años encuentra a su compañera Olga Huenchunán con la cual tuvieron dos hijos Claudia y José Luis.
Participa en iniciativas diversas, como la formación del grupo Abya-Yala, y en la edición de su revista, donde muchos lo recuerdan vendiendo sus ejemplares en cuanta marcha y movilización se realiza.
Luego participa en el Foro por la Democracia, donde confluyen personas y corrientes que no estaban de acuerdo con el remedo de democracia que tenemos y llamaban a la Asamblea Popular Constituyente.
Desde allí va a concurrir en la formación del Movimiento por la Asamblea del Pueblo, participando activamente en su primer Congreso y sus dos Conferencias posteriores.
A lo largo de su vida consciente nuestro querido Teo ha estado en la vanguardia ideológica, apoyando siempre las ideas y corrientes que abren camino en la construcción de la unidad social y la herramienta principal con que cuentan los pueblos para su liberación, la organización política revolucionaria, que tan necesaria nos es hoy.
Como era multifacético, trabaja en diversas iniciativas de propaganda. Con su hermano Luis, muralista experimentado, desarrolla murales y actividades organizativas de los muralistas populares.
Valora el trabajo de las radios populares y por su participación en la Radio Villa Francia es electo su director.
Hasta su deceso es el responsable de la Comisión Sindical Metropolitana del MAP, haciendo importantes aportes en la política sindical, levantando siempre la importancia de que los trabajadores tengan una Plataforma que los oriente en sus luchas.
Cómo se preocupaba por el rescate de la memoria Histórica, fue impulsor junto a Herminia Concha y Margarita Peña, de la Historia del Movimiento Obrero, escrita por uno de sus protagonistas, el dirigente obrero Humberto Valenzuela.
No descansa en la solidaridad con los trabajadores en lucha, participando también en el apoyo a la lucha de los mineros de Tambillo. Cuando en Agosto nos enteramos de que un cáncer fulminante lo tiene a mal traer, una gran corriente solidaria quiso rendirle un merecido homenaje. Aunque ya estaba muy delicado de salud, concurrió a ese ultimo Encuentro con la vieja guardia troskista, la cultura MIR, los comunicadores populares, los mapsistas y los emepetistas, que pierden hoy no solo a un hermano de lucha, a un compañero inclaudicable… sino un pedazo de la historia viva de las luchas del pueblo y los trabajadores.
A su familia, nuestras condolencias. A sus compañeras y compañeros de lucha… a seguir el ejemplo del Teo, luchador social, obrero siempre, revolucionario integral!!
¿ADÓNDE VAN?
¿Adónde van…? Cuando el hilo de la vida se corta de repente, Dicen que el alma vuela hacia otras latitudes ¿Adónde van los albañiles de sueños Sino a crear fortalezas de justicia En otros sitios lejanos Pero ardientes? De esa Revolución heroica por la vida, Te nos alejas de cuerpo ¡Cuánto duele Que nos priven de tu presencia de gigante! Junto a Fidel, a Camilo, al Che Presentes En la magnificencia de una historia que no muere, Pues el día a día la engalana con vigencia Que no puede borrar la absurda muerte. Que la sonrisa se dibuje en esas bocas Que desde el alma van construyendo ideas. Ya tu misión, mi comandante Almeida Está cumplida Ahora comienzas a apilar ladrillos Que cubran todos los cielos De la tierra… Setiembre 12 de 2009
Dicen que tú, arquitecto de la historia
Más tú te quedas aquí, mi Comandante,
No llores Cuba, los grandes nunca mueren,
Ingrid Storgenhttp://www.kaosenlared.net
300 CANCIONES Y DOCE LIBROS, LA OBRA DE UN REVOLUCIONARIO
Fuente: La Habana, 12 de Septiembre de 2009
Nota de Prensa:
Falleció el Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque Con profundo dolor, la Dirección del Partido y del Estado comunica a nuestro pueblo que el Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque, miembro del Buró Político y Vicepresidente del Consejo de Estado, falleció en esta capital a las 11:30 de la noche de ayer 11 de septiembre, como consecuencia de un paro cardio-respiratorio. Tan pronto se produjo el golpe de Estado en 1952, se sumó a la lucha contra la tiranía vinculándose con el compañero Fidel. Era un obrero albañil hasta el asalto al cuartel Moncada en 1953, y el segundo de doce hermanos que ayudó al padre a mantener a su numerosa familia. En los 57 años transcurridos desde entonces, el Comandante Almeida estuvo siempre en la primera línea de combate junto al Jefe de la Revolución, valiente, decidido y fiel hasta las últimas consecuencias. Fue la actitud invariable del asaltante del Moncada, del prisionero político en Isla de Pinos, del revolucionario exiliado en México, del expedicionario del Granma, donde fue uno de los tres jefes de pelotones; del oficial en los días fundadores del Ejército Rebelde, que recibió dos heridas en el combate de El Uvero; del Comandante del Tercer Frente Guerrillero, y del jefe militar y dirigente revolucionario con numerosas y elevadas responsabilidades, luego del triunfo del Primero de Enero de 1959. Integró el Buró Político del Comité Central del Partido desde su fundación en 1965, responsabilidad en que fue ratificado en todos sus Congresos. Resultó electo Diputado a la Asamblea Nacional y Vicepresidente del Consejo de Estado, desde la primera legislatura de nuestro Parlamento. Su especial sensibilidad humana y artística hizo posible el difícil reto de simultanear su intensa, responsable y fecunda labor como dirigente revolucionario, con una valiosa y prolija obra artística, la cual incluye más de 300 canciones y una docena de libros que constituyen un invaluable aporte al conocimiento de nuestra historia. Asumió con particular amor y entrega la tarea de presidir la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana. Consagró sus últimas energías a garantizar que la organización fuera un sólido y efectivo baluarte de la Patria. El nombre del Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque permanecerá por siempre en el corazón y la mente de sus compatriotas, como paradigma de firmeza revolucionaria, sólidas convicciones, valentía, patriotismo y compromiso con el pueblo. Por sus muchos y relevantes méritos recibió múltiples condecoraciones y órdenes nacionales e internacionales, entre los que destaca el Título Honorífico de Héroe de la República de Cuba y la Orden Máximo Gómez de primer grado, otorgados el 27 de febrero de 1998, en ocasión del aniversario 40 de su ascenso a Comandante en la Sierra Maestra. Atendiendo a su voluntad, los restos mortales del compañero Juan Almeida Bosque no serán expuestos. Serán inhumados con honores militares, en fecha que se anunciará posteriormente, en el Mausoleo del III Frente Oriental Mario Muñoz Monroy, del que fue fundador y su único jefe, donde reposan los restos de los heroicos combatientes de ese aguerrido Frente. El domingo 13, entre las 8 de la mañana y las 8 de la noche en que será decretado Duelo Oficial, nuestro pueblo podrá rendir homenaje de reconocimiento y cariño a su memoria en el Memorial José Martí de esta capital que fue su cuna, y en el Salón de los Vitrales, en la base del monumento a Antonio Maceo de Santiago de Cuba —ciudad heroica a la cual amó entrañablemente, donde combatió a las fuerzas de la tiranía y posteriormente trabajó al frente del Partido, como Delegado del Buró Político en la antigua provincia de Oriente—, así como en las capitales de todas las provincias, incluyendo la Isla de la Juventud donde guardó prisión, tras el asalto al cuartel Moncada. :::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::: UN SALUDO DEL DR. INTI PEREDO
El compañero Almeida nació en la capital del país, el 17 de febrero de 1927. En medio de las privaciones de un hogar humilde y numeroso, con sus padres como guía se formó en los más altos valores patrióticos y aprendió en la misma vida que la lucha es el único camino de los pobres para conquistar sus derechos escamoteados.
Fidel lo describió junto a los Comandantes de la Revolución como : ” gente valiosísima, de los que sobrevivieron, estuvieron en el Moncada, estuvieron en el Granma, estuvieron en la Sierra, y vivieron los tiempos decisivos sin flaquear jamás”. Y es que para el Comandante Almeida “La Revolución es un hecho irreversible, tangente, que se concreta y materializa con nuestros planes de educación, servicios de salud, nuestra cultura, el desarrollo científico-técnico, mejoras en las condiciones de vida”.
Desde temprano se había identificado con la idea emancipadora de la gesta independentista y había hecho suyas las tareas inconclusas de Maceo y Marti, no hace poco el nos recordaba: “A quienes tienen el deber de dar continuidad a nuestro proceso les recuerdo, como eterno combatiente, un pensamiento de Maceo: ‘Quiero tener la gloria de haber contribuido al bien e independencia de Cuba, y llevar, con orgullo, el título de buen ciudadano, que da brillo y grandeza cuando se obtiene sin mancha’.”
Pero además con plena convicción de futuro , veía el futuro en manos del relevo revolucionario, veía a nuestra juventud como “motivo de inspiración para nuestra lucha, nos proporcionaron fuerza y vocación para llevar adelante la Revolución, que no es una obra perfecta, pero es nuestra, la hemos desarrollado con amor y a favor de nuestro pueblo “, confiado en el futuro y como marxista convencido, señalaba el vínculo revolucionario histórico de las diferentes generaciones y decía que “nuestra juventud tiene talento, capacidad creadora, ideas renovadoras, esperanzas, sueños. Con esas virtudes, movidos por los sentimientos patrios y educados en las enseñanzas de las generaciones que los precedieron, sabrán asumir la responsabilidad del momento que les toca vivir”.
El Comandande Almeida es ejemplo de los postulados del Apóstol quien señalaba que “así nuestros obreros se levantan de la masa guiada a la clase conciente: saben ahora lo que son, y de ellos mismos les viene su influencia salvadora”. La vida de Juan Almeida Bosque es la encarnación de tal precepto, lo decía el mismo: “sobran muestras de que trabajamos por un mundo mejor y de que no hemos dejado de soñar.”
Cómo saludo postrero y compromiso revolucionario te decimos Comandante: “Aquí no se rinde nadie” cómo no te rendiste ni en Alegría de Pío ni nunca. Caíste herido en aquella batalla y hoy caes herido en la batalla de la vida, pero no te rendiste antes ni te rindes ahora en la Inmortalidad de la revolución.
Patria o Muerte Comandánte. Nosotros tampoco nos rendiremos!
LA MEDICINA SIGNIFICA NEGOCIO ... PERO NO SIEMPRE
Aunque parezca increible, en Chile todavía hay médicos decentes. Son pocos, quizás demasiado pocos, es cierto, pero de haberlos, los hay, como el Dr. José Luis Contreras, a cuyo blog hace tiempo que tengo un enlace en el mio. Creo que no tengo el gusto de conocerlo personalmente, pero tengo la certeza de que es una persona consecuente con su profesión.
Por eso, con mucho agrado, reproduzco este email que me ha enviado informándome de las novedades de su blog.
Máximo Kinast
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José Luis Contreras
Blog SAPU
1-Turno 11 Septiembre:http://serviciodeurgenciapac.blogspot.com/2009/09/turno-la-noche-del-11-de-septiembre.html
2-Día Mundial Prevención del Suicidio:http://serviciodeurgenciapac.blogspot.com/2009/09/dia-mundial-para-la-prevencion-del.html
3-Niño en Paro Cardiorespiratorio:http://serviciodeurgenciapac.blogspot.com/2009/09/nino-en-paro-cardiorespiratorio.html
4-Gripe A:Ante todo mucha calma: http://serviciodeurgenciapac.blogspot.com/2009/09/gripe-ante-todo-mucha-calma.html
5-La TBC sigue siendo un Problema de Salud Pública en Chile. http://serviciodeurgenciapac.blogspot.com/2009/09/la-tbc-sigue-siendo-un-problema-de.html
6-Pasar Agosto: http://serviciodeurgenciapac.blogspot.com/2009/08/pasar-agosto.html
Portal CESFAM EEF
1-Inauguración CESFAM La Victoria: http://www.portalcesfam.com/index.php?option=com_content&view=category&layout=blog&id=1&Itemid=50
2-Inicio Celebración fiestas Patrias: http://www.portalcesfam.com/index.php?option=com_content&view=category&layout=blog&id=1&Itemid=50
3-Mes del Corazón:http://www.portalcesfam.com/index.php?option=com_content&view=article&id=610:mes-del-corazon&catid=36:novedades&Itemid=56
4-Aniversario Grupo Renacer:http://www.portalcesfam.com/index.php?option=com_content&view=article&id=650:7-aniversario-renacer&catid=58:informacion&Itemid=70
5-Libro En el Camino a Cesfam:http://www.portalcesfam.com/index.php?option=com_content&view=category&layout=blog&id=69&Itemid=85
6-Prevención de Riesgos Profesionales:
http://www.portalcesfam.com/index.php?option=com_content&view=article&id=615:prevencion-de-riesgos-profesionales&catid=87:informacion&Itemid=102
7-Usando las TIC en nuestro Trabajo:
http://www.portalcesfam.com/index.php?option=com_content&view=article&id=613:usando-las-tecnologias-en-nuestro-trabajo&catid=88:informacion&Itemid=103
8-Estudio Capacidad Cognitiva Adulto Mayor:http://www.portalcesfam.com/index.php?option=com_content&view=article&id=643:estudio-capacidad-cognitiva-am-cesfam-eef&catid=49:informacion&Itemid=63
9-normas TBC:http://www.portalcesfam.com/index.php?option=com_content&view=article&id=636:normas-tbc&catid=51:informacion&Itemid=65
10 Prevencion de Embarazos adolescentes:http://www.portalcesfam.com/index.php?option=com_content&view=article&id=639:prevencion-de-embarazo-en-adolescente&catid=62:informacion&Itemid=76
11-Pasantía en Toronto:http://www.portalcesfam.com/index.php?option=com_content&view=category&layout=blog&id=74&Itemid=92
12-Clases on line Lactancia Materna:http://www.portalcesfam.com/index.php?option=com_content&view=category&layout=blog&id=91&Itemid=106
13-Comité de Calidad:http://www.portalcesfam.com/index.php?option=com_content&view=category&layout=blog&id=90&Itemid=105
14-Ter4apias alter4nativas en CESFAM http://www.portalcesfam.com/index.php?option=com_content&view=category&layout=blog&id=85&Itemid=100
15-Orientaciones Programáticas 2010:
http://www.portalcesfam.com/index.php?option=com_content&view=category&layout=blog&id=83&Itemid=98
Dr. Josè Luis Contreras.
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SE HA APAGADO UN LUCERO
Estimados Socios y Socias
Con profundo pesar les comunicamos que en el día de ayer 22 de Agosto a las 20:18 (hora chilena) falleció nuestra socia y amiga Matilde Ladrón de Guevara.
Expresamos nuestro dolor y pena a la familia y a sus verdaderos amigos.
Como Sociedad de Escritores Latinoamericanos y Europeos nos enorgullece haberle dado el Premio a la Trayectoria 2009 en vida.
Con la pena y el dolor que significa perder a uno de nuestros miembros, les enviamos un abrazo fraternal a todos y todas.
DIRECTORIO DE SELAE
Julio Araya T. Director
Marcela Rodríguez V. Subdirectora
Juan E. García J. Consejero
Amparo Pilet V. Consejera
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Sociedad de Escritores de Chile
La Leona de Invierno ha partido, luego de cumplir, 99 años.
Santiago, 23 agosto 2009.- La Sociedad de Escritores de Chile (SECH), comunica a la comunidad literaria y a la opinión pública que a las 20:00 horas de ayer sábado, dado su frágil estado de salud, ha fallecido, a los 99 años de edad, la destacada escritora nacional, Matilde Ladrón de Guevara.
Sus restos aún se encuentran en la morgue del Hospital Militar, donde estuvo interna debido a una fractura de cadera que sufrió y donde se le constató un cáncer generalizado. A las 11:00 de la mañana del lunes, será trasladada a la sede de la Sociedad de Escritores de Chile (Almirante Simpson 7), donde permanecerá hasta las 17:00 horas, instancia en que se le brindará un último homenaje y se invita a todos quienes deseen despedirla. A continuación, el cortejo partirá rumbo al Cinerario de El Parque del Recuerdo.
En el año 2006, la SECH y el Centro de Estudios Lina Vera Lamperein, le rinde un sentido homenaje en reconocimiento a su trayectoria; fue una fiesta dedicada para ella, donde se la pudo ver radiante en compañía de un público caracterizado por el cruce de mundos que ella representaba, en los ámbitos de la literatura, el periodismo, la política, gremial y social.
Matilde, nació en Santiago de Chile, el 18 de agosto de 1910. Contrae matrimonio en 1932 con Marcial Arredondo Lillo, con quien tuvo dos hijos; Sybila y Marcial, a quienes la SECH desea expresar su cercanía y un fraternal sentimiento de pesar por la partida de quien fuera, además una prolífica escritora, una gran mujer de valentía y fortaleza admirable..
Fue una escritora de reconocida trayectoria, destacando como novelista, ensayista, cuentista y poetisa. La Crónica y el Testimonio fueron también actividad importante de su pluma. Estudió Sociología y Filosofía en La Sorbonne en París (Francia). Comenzó a publicar en el año 1947 y sus obras han sido prologadas por figuras de renombre internacional como Gregorio Marañón y Pablo Neruda.
Entre su producción literaria, destacamos: Amarras de Luz, Poesía, 1947; Pórtico de Iberia, Poesía, 1959; Mi Patria fue su Música, Novela, 1953; Gabriela Mistral, Rebelde Magnífica, Ensayo, 1957; Celda 13 (Junto a Juan Sánchez Guerrero), Novela, 1960; Desnuda, Poesía, 1960; Adiós al Cañaveral, Crónica, 1962; Madre Soltera, Novela, 1966; Muchachos de Siempre, Novela, 1970; Ché, Poemas, 1970; Los Moai Están de Pie, Novela, 1971; Testamento, Poesía, 1973; La Ciénaga, Novela, 1975; La Ultima Esclava, Cuento, 1979; Te Amo Rapa Nui y Diez Cuentos, Cuento, 1981; Destierro, Diario, 1983; Y Va a Caer, Testimonio, 1985; Sybila en Canto Grande, Testimonio, 1988; Antología Poética Desnuda, Poesía, 1989; Pacto Sublime (Junto a Gabriel Egaña), Diario, 1992; Por Ella, Sybila Viuda de José María Arguedas, Testimonio, 1995; Cubanía y Ché, Poesía, 1998; Leona de Invierno (Desmemorias), Memorias, 1998; Antología Poética (In) Completa de Matilde Ladrón de Guevara, Poesía, 2005.
Fue Corresponsal de la Revista Ecran, colaboradora de la Revista Zig-Zag, de los diarios La Tercera de la Hora, El Mecurio y de La Nación de Buenos Aires (Argentina) y La Marcha de Montevideo (Uruguay).
Realizó innumerables viajes alrededor del mundo, viviendo en las grandes urbes, experiencia que volcó en sus obras que, a la vez de entretener, muestran la amplia cultura alcanzada por la autora.
Obtuvo numerosos premios y distinciones, entre los cuales destacan: “Juegos Florales Gabriela Mistral” Ilustre Municipalidad de Santiago, por su libro de poemas “Desnuda”; “Luis Tello”, con su novela “Madre Soltera” y “Muchachos de Siempre”; el de la I. Municipalidad de Santiago por su conjunto de cuentos “La Última Esclava”; El Premio Nicomedes Guzmán, con los “Moais están de Pie”. También se le otorgaron amplios reconocimientos, en Chile y en el extranjero, en especial por diversas instituciones del ámbito literario.
Recientemente, por estos días, le llega la carta que le comunica que la Sociedad de Escritores Latinoamericanos y Europeos, SELAE de Italia, le otorga el “Premio a la Trayectoria 2009”, noticia que le provocó una gran felicidad.
A continuación recordamos un fragmento de su poema Hojas Muertas:
“Eran mis melodías cautelosas.
Era mi verbo un vano sentimiento
Era mi corazón un pulso lento,
Entre las hojas muertas silenciosas”
PRENSA SECH
Informa: Contacto con la cultura
Ximena Troncoso
8 2480464
"ASÍ LA POESÍA NO HABRÁ CANTADO EN VANO" (Aniversario de Pablo Neruda)
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Pronunciado por Pablo Neruda
con ocasión de la entrega del Premio Nobel de Literatura.
www.neruda.uchile.cl/discursoestocolmo.htm
Mi discurso será una larga travesía, un viaje mío por regiones lejanas y antípodas, no por eso manos semejantes al paisaje y a las soledades del norte. Hablo del extremo sur de mi país. Tanto y tanto nos alejamos los chilenos hasta tocar con nuestros límites el Polo Sur, que nos parecemos a la geografía de Suecia, que roza con su cabeza el norte nevado del planeta.
Por allí, por aquellas extensiones de mi patria adonde me condujeron acontecimientos ya olvidados en sí mismos, hay que atravesar, tuve que atravesar los Andes buscando la frontera de mi país con Argentina. Grandes bosques cubren como un túnel las regiones inaccesibles, y como nuestro camino era oculto y vedado, aceptábamos tan sólo los signos más débiles de la orientación. No había huellas, no existían senderos y con mis cuatro compañeros a caballo buscábamos en ondulante cabalgata -eliminando los obstáculos de poderosos árboles, imposibles ríos, roqueríos inmensos, desoladas nieves, adivinando más bien- el derrotero de mi propia libertad. Los que me acompañaban conocían la orientación, la posibilidad entre los grandes follajes, pero para saberse más seguros montados en sus caballos marcaban de un machetazo aquí y allá las cortezas de los grandes árboles dejando huellas que los guiarían en el regreso, cuando me dejaran solo con mi destino.
Cada uno avanzaba embargado en aquella soledad sin márgenes, en aquel silencio verde y blanco, los árboles, las grandes enredaderas, el humus depositado por centenares de años, los troncos semiderribados que de pronto eran una barrera más en nuestra marcha. Todo era una naturaleza deslumbradora y secreta y a la vez una creciente amenaza de frío, nieve, persecución. Todo se mezclaba: la soledad, el peligro, el silencio y la urgencia de mi misión.
A veces seguíamos una huella delgadísima, dejada quizás por contrabandistas o delincuentes comunes fugitivos, e ignorábamos si muchos de ellos habían perecido, sorprendidos de repente por las glaciales manos del invierno, por las tormentas tremendas de nieve que, cuando en los Andes se descargan, envuelven al viajero, lo hunden bajo siete pisos de blancura.
A cada lado de la huella contemplé en aquella salvaje desolación, algo como una construcción humana. Eran trozos de ramas acumulados que habían soportado muchos inviernos, vegetal ofrenda de centenares de viajeros, altos túmulos de madera para recordar a los caídos, para hacer pensar en los que no pudieron seguir y quedaron allí para siempre debajo de las nieves. También mis compañeros cortaron con sus machetes la ramas que nos tocaban las cabezas y que descendían sobre nosotros desde la altura de las coníferas inmensas, desde los robles cuyo último follaje palpitaba antes de las tempestades del invierno. Y también yo fui dejando en cada túmulo un recuerdo, una tarjeta de madera, una rama cortada del bosque para adornar las tumbas de uno y otro de los viajeros desconocidos.
Teníamos que cruzar un río. Esas pequeñas vertientes nacidas en las cumbres de los Andes se precipitan, descargan su fuerza vertiginosa y atropelladora, se tornan en cascadas, rompen tierras y rocas con la energía y la velocidad que trajeron de las alturas insignes: pero esa vez encontramos un remanso, un gran espejo de agua, un vado. Los caballos entraron, perdieron pie y nadaron hacia la otra ribera. Pronto mi caballo fue sobrepasado casi totalmente por las aguas, yo comencé a mecerme sin sostén, mis piernas se afanaban al garete mientras la bestia pugnaba por mantener la cabeza al aire libre. Así cruzamos. Y apenas llegados a la otra orilla, los vaqueanos, los campesinos que me acompañaban me preguntaron con cierta sonrisa:
-¿Tuvo mucho miedo?
-Mucho. Creí que había llegado mi última hora -dije.
-Ibamos detrás de usted con el lazo en la mano -me respondieron.
-Ahí mismo -agregó uno de ellos- cayó mi padre y lo arrastró la corriente. No iba a pasar lo mismo con usted.
Seguimos hasta entrar en un túnel natural que tal vez abrió en las rocas imponentes un caudaloso río perdido, o un estremecimiento del planeta que dispuso en las alturas aquella obra, aquel canal rupestre de piedra socavada, de granito, en el cual penetramos. A los pocos pasos las cabalgaduras resbalaban, trataban de afincarse en los desniveles de piedra, se doblegaban sus patas, estallaban chispas en las herraduras: más de una vez me vi arrojado del caballo y tendido sobre las rocas. Mi cabalgadura sangraba de narices y patas, pero proseguimos empecinados el vasto, espléndido, el difícil camino.
Algo nos esperaba en medio de aquella selva salvaje. Súbitamente, como singular visión, llegamos a una pequeña y esmerada pradera acurrucada en regazo de las montañas: agua clara, prado verde, flores silvestres, rumor de ríos y el cielo azul arriba, generosa luz ininterrumpida por ningún follaje.
Allí nos detuvimos como dentro de un círculo mágico, como huéspedes de un recinto sagrado, y mayor condición de sagrada tuvo aún la ceremonia en la que participé. Los vaqueros bajaron de sus cabalgaduras. En el centro del recinto estaba colocada, como en un rito, una calavera de buey. Mis compañeros se acercaron silenciosamente, uno por uno, para dejar unas monedas y algunos alimentos en los agujeros de hueso. Me uní a ellos en aquella ofrenda destinada a toscos Ulises extraviados, a fugitivos de todas las raleas que encontrarían pan y auxilio en las órbitas del toro muerto.
Pero no se detuvo en este punto la inolvidable ceremonia. Mis rústicos amigos se despojaron de sus sombreros e iniciaron una extraña danza, saltando sobre un solo pie alrededor de la calavera abandonada, repasando la huella circular dejada por tantos bailes de otros que por allí cruzaron antes. Comprendí entonces de una manera imprecisa, al lado de mis impenetrables compañeros, que existía una comunicación de desconocido a desconocido, que había una solicitud, una petición y una respuesta aun en las más lejanas y apartadas soledades de este mundo.
Más lejos, ya a punto de cruzar las fronteras que me alejarían por muchos años de mi patria, llegamos de noche a las últimas gargantas de las montañas. Vimos de pronto una luz encendida que era indicio cierto de habitación humana y, al acercarnos, hallamos unas desvencijadas construcciones, unos destartalados galpones al parecer vacíos. Entramos a uno de ellos y vimos, al claror de la lumbre, grandes troncos encendidos en el centro de la habitación, cuerpos de árboles gigantes que allí ardían de día y de noche y que dejaban escapar por las hendiduras del techo un humo que vagaba en medio de las tinieblas como un profundo velo azul. Vimos montones de quesos acumulados por quienes los cuajaron a aquellas alturas. Cerca del fuego, agrupados como sacos, yacían algunos hombres. Distinguimos en el silencio las cuerdas de una guitarra y las palabras de una canción que, naciendo de las brasas y de la oscuridad, nos traía la primera voz humana que habíamos topado en el camino. Era una canción de amor y de distancia, un lamento de amor y de nostalgia dirigido hacia la primavera lejana, hacia las ciudades de donde veníamos, hacia la infinita extensión de la vida. Ellos ignoraban quienes éramos, ellos nada sabían del fugitivo, ellos no conocían mi poesía ni mi nombre. ¿O lo conocían, nos conocían? El hecho real fue que junto a aquel fuego cantamos y comimos, y luego caminamos dentro de la oscuridad hacia unos cuartos elementales. A través de ellos pasaba una corriente termal, agua volcánica donde nos sumergimos, calor que se desprendía de las cordilleras y nos acogió en su seno.
Chapoteamos gozosos, cavándonos, limpiándonos el peso de la inmensa cabalgata. Nos sentimos frescos, renacidos, bautizados, cuando al amanecer emprendimos los últimos kilómetros de jornada que me separarían de aquel eclipse de mi patria. Nos alejamos cantando sobre nuestras cabalgaduras, plenos de un aire nuevo, de un aliento que nos empujaba al gran camino del mundo que me estaba esperando. Cuando quisimos dar (lo recuerdo vivamente) a los montañeses algunas monedas de recompensa por las canciones, por los alimentos, por las aguas termales, por el techo y los lechos, vale decir, por el inesperado amparo que nos salió al encuentro, ellos rechazaron nuestro ofrecimiento sin un ademán. Nos habían servido y nada más. Y en ese "nada más", en ese silencioso nada más había muchas cosas subentendidas, tal vez el reconocimiento, tal vez los mismos sueños.
Señoras y Señores:
Yo no aprendí en los libros ninguna receta para la composición de un poema: y no dejaré impreso a mi vez ni siquiera un consejo, modo o estilo para que los nuevos poetas reciban de mí alguna gota de supuesta sabiduría. Si he narrado en este discurso ciertos sucesos del pasado, si he revivido un nunca olvidado relato en esta ocasión y en este sitio tan diferente a lo acontecido, es porque en el curso de mi vida he encontrado siempre en alguna parte la aseveración necesaria, la fórmula que me aguardaba, no para endurecerse en mis palabras sino para explicarme a mí mismo.
En aquella larga jornada encontré las dosis necesarias a la formación del poema. Allí me fueron dadas las aportaciones de la tierra y del alma. Y pienso que la poesía es una acción pasajera o solemne en que entran por parejas medidas la soledad y la solidaridad, el sentimiento y la acción, la intimidad de uno mismo, la intimidad del hombre y la secreta revelación de la naturaleza. Y pienso con no menor fe que todo está sostenido -el hombre y su sombra, el hombre y su actitud, el hombre y su poesía- en una comunidad cada vez más extensa, en un ejercicio que integrará para siempre en nosotros la realidad y los sueños, porque de tal manera los une y los confunde. Y digo de igual modo que no sé, después de tantos años, si aquellas lecciones que recibí al cruzar un río vertiginoso, al bailar alrededor del cráneo de una vaca, al bañar mi piel en el agua purificadora de las más altas regiones, digo que no sé si aquello salía de mí mismo para comunicarse después con muchos otros seres, o era el mensaje que los demás hombres me enviaban como exigencia o emplazamiento. No sé si aquello lo viví o lo escribí, no sé si fueron verdad o poesía, transición o eternidad, los versos que experimenté en aquel momento, las experiencias que canté más tarde.
De todo ello, amigos, surge una enseñanza que el poeta debe aprender de los demás hombres. No hay soledad inexpugnable. Todos los caminos llevan al mismo punto: a la comunicación de lo que somos. Y es preciso atravesar la soledad y la aspereza, la incomunicación y el silencio para llegar al recinto mágico en que podemos danzar torpemente o cantar con melancolía; mas en esa danza o en esa canción están consumados los más antiguos ritos de la conciencia: de la conciencia de ser hombres y de creer en su destino común.
En verdad, si bien alguna o mucha gente me consideró un sectario, sin posible participación en la mesa común de la responsabilidad, no quiero justificarme, no creo que las acusaciones ni las justificaciones tengan cabida entre los deberes del poeta. Después de todo, ningún poeta administró la poesía, y si alguno de ellos se detuvo a acusar a sus semejantes, o si otro pensó que podría gastarse la vida defendiéndose de recriminaciones razonables o absurdas, mi convicción es que sólo la vanidad es capaz de desviarnos hasta tales extremos. Digo que los enemigos de la poesía no están entre quienes la profesan o resguardan, sino en la falta de concordancia del poeta. De ahí que ningún poeta tenga más enemigo esencial que su propia incapacidad para entenderse con los más ignorados y explotados de sus contemporáneos; y esto rige para todas las épocas y para todas las tierras.
El poeta no es un "pequeño dios". No, no es un "pequeño dios". No está signado por un destino cabalístico superior al de quienes ejercen otros menesteres y oficios. A menudo expresé que el mejor poeta es el hombre que nos entrega el pan de cada día: el panadero más próximo, que no se cree dios. El cumple su majestuosa y humilde faena de amasar, meter al horno, dorar y entregar el pan de cada día, con una obligación comunitaria. Y si el poeta llega a alcanzar esa sencilla conciencia, podrá también la sencilla conciencia convertirse en parte de una colosal artesanía, de una construcción simple o complicada, que es la construcción de la sociedad, la transformación de las condiciones que rodean al hombre, la entrega de la mercadería: pan, verdad, vino, sueños. Si el poeta se incorpora a esa nunca gastada lucha por consignar cada uno en manos de los otros su ración de compromiso, su dedicación y su ternura al trabajo común de cada día y de todos los hombres, el poeta tomará parte en el sudor, en el pan, en el vino, en el sueño de la humanidad entera. Sólo por ese camino inalienable de ser hombres comunes llegaremos a restituirle a la poesía al anchuroso espacio que le van recortando en cada época, que le vamos recortando en cada época nosotros mismos.
Los errores que me llevaron a una relativa verdad, y las verdades que repetidas veces me condujeron al error, unos y otras no me permitieron -ni yo lo pretendí nunca- orientar, dirigir, enseñar lo que se llama el proceso creador, los vericuetos de la literatura. Pero sí me di cuenta de una cosa: de que nosotros mismos vamos creando los fantasmas de nuestra propia mitificación. De la argamasa de lo que hacemos, o queremos hacer, surgen más tarde los impedimentos de nuestro propio y futuro desarrollo. Nos vemos indefectiblemente conducidos a la realidad y al realismo, es decir a tomar una conciencia directa de lo que nos rodea y de los caminos de la transformación, y luego comprendemos, cuando parece tarde, que hemos construido una limitación tan exagerada que matamos lo vivo en vez de conducir la vida a desenvolverse y florecer. Nos imponemos un realismo que posteriormente nos resulta más pesado que el ladrillo de las construcciones, sin que por ello hayamos erigido el edificio que contemplábamos como arte integral de nuestro deber. Y en sentido contrario, si alcanzamos a crear el fetiche de lo incomprensible (o de lo comprensible para unos pocos), el fetiche de lo selecto y de lo secreto, si suprimimos la realidad y sus degeneraciones realistas, nos veremos de pronto rodeados de un terreno imposible, de una tembladera de hojas, de barro, de nubes, en que se hunden nuestros pies y nos ahoga una incomunicación opresiva.
En cuanto a nosotros en particular, escritores de la vasta extensión americana, escuchamos sin tregua el llamado para llenar ese espacio enorme con seres de carne y hueso. Somos conscientes de nuestra obligación de pobladores y -al mismo tiempo que nos resulta esencial el deber de una comunicación crítica en un mundo deshabitado y, no por deshabitado menos lleno de injusticias, castigos y dolores- sentimos también el compromiso de recobrar los antiguos sueños que duermen en las estatuas de piedra, en los antiguos monumentos destruidos, en los anchos silencios de pampas planetarias, de selvas espesas, de ríos que cantan como truenos. Necesitamos colmar de palabras los confines de un continente mudo y nos embriagaba esta tarea de fabular y de nombrar. Tal vez esa sea la razón determinante de mi humilde caso individual; y en esa circunstancia mis excesos, o mi abundancia, o mi retórica, no vendrían a ser sino actos, los más simples, del menester americano de cada día. Cada uno de mis versos quiso instalarse como un objeto palpable: cada uno de mis poemas pretendió ser un instrumento útil de trabajo: cada uno de mis cantos aspiró a servir en el espacio como signos de reunión donde se cruzaron los caminos, o como fragmentos de piedra o de madera en que alguien, otros, los que vendrán, pudieran depositar los nuevos signos.
Extendiendo estos deberes del poeta, en la verdad o en el error, hasta sus últimas consecuencias, decidí que mi actitud dentro de la sociedad y ante la vida debía ser también humildemente partidaria. Lo decidí viendo gloriosos fracasos, solitarias victorias, derrotas deslumbrantes. Comprendí, metido en el escenario de las luchas de América, que mi misión humana no era otra sino agregarme a la extensa fuerza del pueblo organizado, agregarme con sangre y alma; con pasión y esperanza, porque sólo de esa henchida torrentera pueden nacer los cambios necesarios a los escritores y a los pueblos. Y aunque mi posición levantara o levante objeciones amargas o amables, lo cierto es que no hallo otro camino para el escritor de nuestros anchos y crueles países, si queremos que florezca la oscuridad, si pretendemos que los millones de hombres que aún no han aprendido a leernos ni a leer, que todavía no saben escribir ni escribirnos se establezcan en el terreno de la dignidad sin la cual no es posible ser hombres integrales.
Heredamos la vida lacerada de pueblos que arrastran un castigo de siglos, pueblos los más edénicos, los más puros, los que construyeron con piedras y metales torres milagrosas, alhajas de fulgor deslumbrante, pueblos que de pronto fueron arrasados y enmudecidos por las épocas terribles del colonialismo que aún existe. Nuestras estrellas primordiales son la lucha y la esperanza. Pero no hay lucha ni esperanzas solitarias. En todo hombre se juntan las épocas remotas, la inercia, los errores, las pasiones, las urgencias de nuestro tiempo, la velocidad de la historia. Pero, ¿qué sería de mí si yo, por ejemplo, hubiera contribuido en cualquiera forma al pasado feudal del gran continente Americano? ¿Cómo podría yo levantar la frente, iluminada por el honor que Suecia me ha otorgado, si no me sintiera orgulloso de haber tomado una mínima parte en la transformación actual de mi país? Hay que mirar el mapa de América, enfrentarse a la grandiosa diversidad, a la generosidad cósmica del espacio que nos rodea, para entender que muchos escritores se niegan a compartir el pasado de oprobio y de saqueo que oscuros dioses destinaron a los pueblos americanos.
Yo escogí el difícil camino de una responsabilidad compartida y, antes de reiterar la adoración hacia el individuo como sol central del sistema, preferí entregar con humildad mi servicio a un considerable ejército que a trechos puede equivocarse, pero que camina sin descanso y avanza cada día enfrentándose tanto a los anacrónicos recalcitrantes como a los infatuados impacientes. Porque creo que mis deberes de poeta no sólo me indicaban la fraternidad con la rosa y la simetría, con el exaltado amor y con la nostalgia infinita, sino también con las ásperas tareas humanas que incorporé a mi poesía.
Hace hoy cien años exactos, un pobre y espléndido poeta, el más atroz de los desesperados, escribió esta profecía: A l'aurore, armés d'une ardente patience, nous entrerons aux splendides Villes. (Al amanecer, armados de una ardiente paciencia, entraremos a las espléndidas ciudades).
Yo creo en esa profecía de Rimbaud, el vidente. Yo vengo de una oscura provincia, de un país separado de todos los otros por la tajante geografía. Fui el más abandonado de los poetas y mi poesía fue regional, dolorosa y lluviosa. Pero tuve siempre confianza en el hombre. No perdí jamás la esperanza. Por eso tal vez he llegado hasta aquí con mi poesía, y también con mi bandera.
En conclusión, debo decir a los hombres de buena voluntad, a los trabadores, a los poetas que el entero porvenir fue expresado en esa frase de Rimbaud: sólo con una ardiente paciencia conquistaremos la espléndida ciudad que dará luz, justicia, dignidad a todos los hombres.
Así la poesía no habrá cantado en vano.
EN MEMORIA DE CAROLINA WIFF SEPÚLVEDA
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"Prometamos Jamás Desertar"
(Juan Azócar Valdés)

Nació en San Javier de Loncomilla y era la segunda de cinco hermanas. Modesta Carolina Wiff Sepúlveda en 1945 inició sus estudios en la Escuela España de la cercana localidad de Villa Alegre. Tres años después, por la repentina muerte de su madre, se trasladó a la casa de sus abuelos maternos en San Javier y siguió allí sus estudios en la Escuela Superior de esa localidad. Los estudios secundarios los cursó en el Liceo de Talca, y luego de egresar, se matriculó en la carrera de Servicio Social de la Universidad de Concepción, la que abandonó en 1964 debido a que debía dedicarse a trabajar para contribuir al sustento familiar.
Un año antes se casó con Tulio del Campo Castillo. Del matrimonio nacerá su única hija, Paula Carolina.
Sus hermanas la recuerdan como una mujer que, desde niña, tuvo un carácter alegre y bondadoso, pero también algo desconfiado. Con los años, los temores desaparecieron y nació una capacidad para transformar cada hecho negativo en algo positivo y de valor para ella y su entorno. "Rebelde y tozuda", según su propia definición, no aceptaba la derrota ni las injusticias sociales, lo que gatilló desde muy joven una profunda sensibilidad social, que definirá su propia vocación profesional.
Le gustaba el canto, y a pesar de no tener ni voz ni oído para ello, solía cantar en veladas familiares o con amigos, interpretando las canciones de moda. Gustaba del baile y se destacaba en la cueca, los corridos y pasodobles, que ejecutaba con gracia y picardía femeninas.
Instalada en Santiago, se reincorporó a Servicio Social, ahora en la Universidad de Chile, en la que llegó a ocupar la presidencia del Centro de Alumnos, como abanderada de una lista presentada por la Democracia Cristiana Universitaria, y en la que enfrentó a Luisa Durán, candidata de la izquierda y actual esposa del ex presidente Ricardo Lagos.
Pese a su temprana proximidad con la DC, su vida pronto tomaría nuevos rumbos, de la mano de una especial práctica profesional.
El Centro de Demostración en Medicina Social era una experiencia piloto que la Escuela de Medicina de la Universidad de Chile implementaba, desde 1958, en un sector de la antigua comuna de Quinta Normal, en el marco de su Cátedra de Higiene y Medicina Preventiva, destinada a complementar la formación de sus alumnos de sexto año.
Bajo la dirección del doctor Benjamín Viel Vicuña, recordado maestro y formador de sucesivas generaciones de médicos chilenos, se echó a andar esta iniciativa con un grupo de profesionales que compartían una visión progresista respecto de lo que debían ser los principios orientadores de la salud pública. Entre otros, allí estuvieron Mariano Requena, Manuel Ipinza, Luis Weinstein y Oscar Soto, que llegaría a ser el médico personal del futuro Presidente Allende.
La iniciativa buscaba la generación de un espacio que permitiera trasladar a la práctica los planteamientos que se discutían en las aulas y los claustros. La idea de sus promotores era que la salud pública debía ser esencialmente preventiva e integral. La visión suponía la consideración del conjunto de los factores sociales y comunitarios que pudieran estar incidiendo en la salud de la población, por lo que al poco tiempo de ser puesto en marcha el proyecto, el doctor Viel consideró necesaria la incorporación de profesionales de otras disciplinas: abogados, educadoras de párvulos y, de manera especial, asistentes sociales.
Lucía Sepúlveda Cornejo, hoy presidenta del Colegio de Asistentes Sociales, era entonces la profesional a cargo de la implementación del trabajo comunitario en aquella experiencia piloto. Para optimizar la atención, se acotó la intervención a un territorio cuyos límites eran las calles Nueva Imperial, por el sur; Santo Domingo, por el norte y Apóstol Santiago, por el oriente. Al poniente, los campos y chacras de Barrancas definían el límite natural de la intervención.
El cuadrante fue subdividido en tres sectores, en los que comenzó a ser fundamental el trabajo y el aporte específico de las asistentes sociales, para la identificación de factores incidentes en la salud de los vecinos y en las tareas de promoción de la organización comunitaria. Pronto, al alero del centro y de la mano de las asistentes sociales en práctica, se habían formado centros de madres, grupos juveniles y de hombres con problemas de alcoholismo.
En esas circunstancias, Lucía recibió un llamado de la Escuela de Trabajo Social de la Universidad de Chile, en el que le pedían recibir en práctica a una alumna que, pese a sus buenas notas, suponía un cierto problema para la convivencia interna y la "imagen" de esa institución: la alumna en cuestión se encontraba embarazada, un hecho que no dejaba de ser bochornoso en una carrera que aún era vista como exclusiva para "señoritas".
Así, hacia 1964 Carolina se integró a una experiencia que sería determinante en su historia personal y profesional, y que al mismo tiempo, marcaría el inicio de la definitiva transformación de sus convicciones políticas. La mayoría de los profesionales y alumnos en práctica eran personas de posiciones progresistas, algunos militaban en partidos de izquierda, pero lo que realmente la impresionó fue la consecuencia entre el discurso que enarbolaban y la práctica concreta de sus ideas: se trataba de un grupo genuinamente motivado por el cambio social, que no tenía problemas en trabajar incluso los fines de semana y que demostraba un respeto y un compromiso profundo con los vecinos del sector.
El proyecto se fue consolidando y pronto el alcalde de Quinta Normal facilitó un terreno en el cual se habilitaron una sala cuna y un jardín infantil. Carolina trabajaba con entusiasmo, al tiempo que entablaba una profunda amistad con la joven doctora Gilda Gnecco, "la gringa", que pronto se transformará en la directora del centro, y con algunos de los futuros médicos que pasaron por él. Beatriz Allende, Ricardo Pincheira y Eduardo Paredes estuvieron entre ellos.
Gilda Gnecco recuerda nítidamente el carácter de Carolina durante su paso por aquella peculiar práctica profesional:
"Carola no fue una alumna más, fue especial desde el inicio; por su compromiso con las tareas indicadas, por su relación franca y clara con nosotros y con las familias de la comunidad, por su forma de plantarse ante el equipo cuando hacíamos "estudios de familia". Aparecía la futura profesional, armando su bagaje de contenidos teóricos y propuestas metodológicas. Pero le faltaba algo, algo que iba surgiendo del mundo de sus convicciones y valores personales: el componente político. Sin duda, su formación allí se estaba estructurando. De eso empezamos a hablar, sin casi darnos cuenta. De cómo veíamos y sentíamos lo que cada día llegaba a nuestro mundo docente y laboral. Empezamos hablando de casos concretos, de familias humildes y niños desnutridos, de maridos cesantes y conflictos familiares y del desafío para nuestras propias vidas como profesionales.
Nos molestaba la injusticia, la discriminación, las pocas oportunidades de la gente modesta; el arribismo de la clase media y la prepotencia de los ricos. Nos preguntamos, tantas veces, si bastaba el trabajo técnico, por bien hecho que estuviera. Ella lo tuvo más claro que yo, eso es evidente y se sumergió en la búsqueda de una opción política que le diera sentido a su búsqueda. Cuándo y cómo ocurrió, no lo sé, sólo sé que ocurrió y con el pasar del tiempo, ella ya egresada y trabajando, las conversas se fueron alargando y alargando."
Después de cumplir con su período de práctica profesional, Carolina se mantuvo en el centro (que a esa altura se había transformado en el Consultorio Ismael Valdés Vergara) hasta 1967, fecha en la que se incorporó a trabajar en el Departamento de Bienestar del Ministerio de Obras Públicas.
Un año más tarde, el viraje político de Carolina que ya intuía Gilda se haría explícito de una manera muy particular. En la Escuela de Trabajo Social, por primera vez en su historia, se realizarían elecciones para definir la jefatura de ese plantel. Las candidaturas que se confrontaban eran la de Pilar Alvariño, una destacada y antigua académica, y la de Lucía Sepúlveda, que regresó a dar clases a Servicio Social luego de terminar su relación contractual con la Escuela de Medicina. En el ambiente propio de la reforma universitaria, los estudiantes identificaron la postulación de Alvariño como una expresión más del conservadurismo político y académico, optando por Sepúlveda, que propiciaba innovadoras acciones de intervención y trabajo social "en terreno".
Entre los sectores que respaldaban la candidatura "oficial" se encontraban los profesores de la Democracia Cristiana. El día de las elecciones, buscando votantes por todos lados, el jefe de ellos, Rubén Michea, envió un taxi al Ministerio de Obras Públicas, para que trajera a Carolina, que podía votar en su condición de recién egresada. Lucía Sepúlveda se encontraba en su oficina cuando algunas alumnas le comentaron indignadas que Carolina había llegado "acarreada por la DC". Lucía contuvo su dolor, se sentía cercana a ella, por eso prefirió no hablarle cuando las mismas alumnas le dijeron que Carolina la estaba esperando para conversar. Al bajar, se la topó, afirmada en la puerta de la Escuela.
- "Oiga, hace rato que la estoy esperando", fue lo primero que dijo.
- "¿Para qué?" preguntó Lucía. La respuesta de Carolina la desconcertó:
- "Pues, para que me mande a dejar". Ofendida, Lucía le dijo que le pidiera eso a Michea. Carolina sonrío.
- "No creo que esa sea posible. De hecho, me acaba de preguntar por quién voté, y yo le dije que por usted".
No había nada más que hablar: alumna y maestra se fundieron en un abrazo y se quedaron hasta tarde conversando de lo humano y de lo divino al calor de un café que duró horas.
Durante el Gobierno de la Unidad Popular, Carolina se desempeñó como asistente social en la Junta Nacional de Jardines Infantiles, JUNJI, a cargo del Programa para Poblaciones Marginales de la institución, en el sector de Barrancas. También fue jefa del Programa de Capacitación para Mujeres Proletarias, actividades en las que se mantuvo hasta el 11 de septiembre de 1973.
A esas alturas, ya se había incorporado plenamente a las filas del PS, en un delicado y reservado ámbito del trabajo del Frente Interno: A través de los antiguos alumnos de medicina que conoció durante su práctica profesional, la joven asistente social se vinculó al P5, el Dispositivo de Inteligencia que operaba bajo la tutela de la Comisión de Defensa del Frente Interno. Una militancia sui generis y de máxima discreción de la que ni siquiera se llegó a enterar su familia. En esa tarea, militó en el mismo equipo que comandaba "Máximo", el alegre alumno de medicina que ella conoció antes como Ricardo Pincheira.
El 11 de septiembre Carolina estuvo temprano en el Hospital Barros Luco, cumpliendo con la tarea que le había sido asignada. El antiguo recinto asistencial atendía a una amplia población de escasos recursos, principalmente de San Miguel, pero ese martes, además, en sus pabellones y patios había militantes que cumplían un rol de apoyo y retaguardia de los combatientes que encabezaban la resistencia en el sector de La Legua y de las industrias colindantes, apenas a unas cuadras de allí. Nerviosa y corriendo por los pasillos del viejo hospital, Carolina esperaba la llegada de sus compañeros, al tiempo que con desazón comprobaba que entre los trabajadores del Barros Luco cundía el temor y que muy pocos de ellos se manifestaban dispuestos al combate. En su interior, no los culpaba, ya se sabía que el enfrentamiento era absolutamente desigual y las radios que aún no habían sido silenciadas informaban sobre el total copamiento de Santiago por parte de los golpistas.
Pronto llegó un vehículo acompañando a Oscar Landarretche, que venía con algo de armamento que acababan de retirar desde la residencia presidencial de Tomás Moro. Desconectados momentáneamente del grupo que combatía en La Legua y sin encontrar apoyo entre los funcionarios del hospital, "Eusebio" -jefe directo de Carolina en el P5- evaluó rápidamente la situación y ordenó el repliegue del grupo a una casa de seguridad. Carolina protestó enérgicamente, en su opinión había que combatir, con o sin el apoyo de los trabajadores. El sueño de un Chile socialista se desmoronaba y Carolina, desesperada, no podía entender la orden de su compañero. Ya en el vehículo –que enrumbó a toda velocidad hacia Macul- Carolina, con los ojos llorosos y en silencio, pudo ver a cientos de obreros y trabajadores que asustados regresaban a pié a sus hogares.
Luego del golpe, vino la dura subsistencia después de la razzia que barrió con todos los funcionarios de la administración pública sospechosos de ser partidarios de la Unidad Popular. Tras su exoneración de la JUNJI, la situación económica se le tornó cuesta arriba, lo que la obligó a inventarse distintas alternativas de autoempleo: desde la venta de huevos y ropa interior, hasta la confección de tejidos y bordados hechos a mano. En una carta fechada en marzo de 1975, dirigida a una de sus hermanas, Carolina reconoce su estado de ánimo y la importancia de su hija y de un sobrino en esos días aciagos:
"Estoy realmente cansada, de todo, del alma, del cuerpo. A veces, el cuerpo me pesa tanto que no quisiera darle orden de que ande. Pero el niño y la Paulita me han ayudado enormemente. Por un lado me distraen, hacen que les dedique tiempo, claro que con este cansancio eterno que llevo, con el cansancio de un siglo que me han hecho llevar. De plata, casi nada, pero siempre arreglándomelas: estoy de secre en una consulta, pero el alza de las cosas es tan grande que de los pichintunes de uno y otro lado nos alcanza ya casi apenas. Pero tú sabes que tu hermana tozuda y porfiada siempre va a salir adelante. Y el sol lo tengo, ahora se me alejó un poquito, pero aún tengo su calor".
La consulta a la que aludía en su carta era la que la doctora Gilda Gnecco había instalado en el departamento de unas psicólogas amigas en avenida Providencia con Antonio Varas. Después de un año de cesantía, Gilda instaló un centro de pediatría en donde Carolina oficiaba de secretaria. Durante un buen tiempo se atendió de modo casi exclusivo a hijos de los presos políticos y víctimas de la represión, cuyos padres muchas veces no tenían forma de pagar. Aún así, Gilda, que sabía que Carolina estaba colaborando en la resistencia, decidió repartir los ingresos en tres partes iguales: una para ella, otra para Carolina y la última para los requerimientos de quienes combatían desde las sombras.
Carolina colaboraba desde noviembre de 1973 en la reorganización del PS, bajo las órdenes de Carlos Lorca y Ariel Mancilla. Una de sus más importantes tareas, precisamente, se la encomendó Mancilla, que oficiaba como responsable de la Unidad de Logística del Comité Central. Su misión fue conseguir una casa en donde instalar una lavandería, que al tiempo que generaba algunos recursos, serviría como lugar de reuniones para los dirigentes de la Comisión Política en la clandestinidad. Carolina consiguió que una asistente social amiga –autoexiliada en Mendoza y que también había trabajado en el Centro Ismael Valdés- le prestara la suya. Esa casa estaba en Gutemberg Nº 78, a los pies del Cerro San Cristóbal, y tenía una gran ventaja: aparte de su acceso principal, se podía llegar por una discreta puerta trasera que daba al cerro. Precisamente por allí solían aparecer Exequiel Ponce y otros dirigentes para sus reuniones o contactos.
Gilda Gnecco recuerda que, en una ocasión, Carolina le pidió atender a un compañero enfermo, como ya lo había hecho en más de una oportunidad. En el departamento de la joven asistente social, Gilda reconoció al paciente, que tenía semi-infectadas unas heridas en sus piernas y una delgadez que la impresionó: Era "Sebastián" (Carlos Lorca), a quien conoció meses antes cuando su hermano, Italo Gnecco –detenido, torturado y luego liberado desde la prisión de lsla Teja en Valdivia–, le informó a Lorca y a Carolina sobre la situación de otros compañeros aún detenidos y la identidad de quienes los habían delatado.
El 20 de junio de 1975, Francisco Mouat (alias "Arturo") fue convocado a una cita urgente con Exequiel Ponce. La reunión se hizo en "la casa de las palmeras", una residencia en la calle Wenceslao Sánchez, en las inmediaciones de la ex Universidad Técnica del Estado. A la hora convenida, Mouat conversó brevemente con Ponce, quien le planteó que a partir de ese momento empezaría un fuerte apriete represivo en contra de los equipos que trabajaban en la rearticulación del PS. Ponce le informó que el sábado anterior había sido detenido uno de los militantes que oficiaba de enlace entre él y Ricardo Lagos Salinas, y que en un chequeo posterior hecho a la casa de Lagos en Las Rejas, esta aparecía con evidentes señas de haber sido allanada.
La situación se tornaba dramática y era necesario extremar las medidas de seguridad. Días después de ese inquietante encuentro con Ponce, Carolina Wiff llamó a "Arturo" para pedirle que le consiguiera los vinilos con los himnos del Partido y de la Juventud. Al parecer, Carolina estaba montando un mensaje de la Dirección del Partido en el interior que se enviaría fuera del país. Mouat se comprometió a responderle dos días más tarde. El 25 de junio, la llamó a su departamento y la mujer que trabajaba en casa de Carolina le comentó que ella no estaba. La llamó más tarde a la consulta médica, pero allí tampoco se encontraba. Intrigado, Francisco se acercó a chequear el departamento donde vivía Carolina, en Rodrigo de Araya con Macul. No le costó demasiado advertir el operativo que la DINA montaba en los accesos al edificio. Para confirmarlo, se alejó un par de cuadras y llamó desde un teléfono público. Una voz masculina respondió al otro lado del auricular. Mouat dio otro nombre, y dijo que era un cliente que debía recoger una ropa. El agente de la DINA, con una poco convincente amabilidad, le dijo que pasara a recoger su ropa sin problemas. La ratonera se había activado.
Confirmada la ratonera, Mouat se dirigió hasta el edificio de Providencia con Antonio Varas, en donde trabajaba Carolina. El acceso al edificio estaba "cubierto" por una pareja de pololos apoyados en una moto, a todas luces efectivos de la DINA. Armándose de valor, subió un par de pisos y enrumbó al pasillo en donde estaba la consulta médica. En el descanso de la escala y justo en la puerta de la consulta había dos hombres apostados de punto fijo. "Arturo" simuló buscar otro departamento, se devolvió sobre sus pasos y se echó a correr escalera abajo. En fracción de segundos, los hombres que cubrían el pasillo dieron la voz de alerta, gritándole al agente de la moto que le cortara el paso al que huía.
Días más tarde, Mouat logró retomar el contacto con "Gino" (nombre político de Luis Cuvertino, actual alcalde de Lanco) otro de los colaboradores de la Dirección Interior. Este le comentó, apesadumbrado, que hacía apenas unos días, Radio Moscú había dado la noticia de la captura de varios dirigentes y ayudistas del Comité Central del Partido Socialista en la clandestinidad, entre ellos, la asistente social Carolina Wiff.
Apenas unos días antes de su detención, Carolina llegó como otras veces hasta la casa de Gilda Gnecco y le dijo, "gringa, te traje un regalo". Sorprendida, la joven doctora recibió una caja de madera de cedro del Líbano y una pequeña muñequita húngara sentada en un diminuto columpio. Ese día no era ni su cumpleaños ni su santo. Intrigada, preguntó a su amiga la razón de ese obsequio. La respuesta de Carolina la desconcertó: "solo quería que tuvieras algo mío, algo personal, un lindo y sencillo recuerdo de esta loca que te quiere". Con el tiempo, Gilda repasó una y mil veces ese momento y hasta hoy se lamenta por no haberle preguntado qué era exactamente lo que pasaba. "La gringa" recuerda que por esos días varios miembros del Comité Central del PS habían sido detenidos y que tal vez su amiga intuía que ya se acercaban a ella.
Efectivamente, Carolina fue detenida el 25 de junio de 1975, mientras acompañaba a Lorca a una reunión en una casa de seguridad en Maule Nº 130. Al momento de su secuestro, tenía 34 años de edad. Por su vida se presentaron múltiples recursos de amparo provenientes del extranjero. Uno de ellos fue patrocinado por personalidades francesas, como el Cardenal Primado de Francia y el entonces senador Francois Mitterrand. La dictadura siempre negó que la joven asistente social estuviera detenida, y a través de sus voceros de turno esgrimió –como en tantos otros casos- que "los subversivos suelen abandonar el país de manera clandestina y con identidades falsas. Quizás sea el caso de la referida Modesta Carolina Wiff".
Gilda Gnecco recuerda que "nos conversábamos todo y aún yo le sigo conversando, aunque no me pueda responder. Le converso a su retrato en mi sala de estar; a veces la reto por haberme dejado sola, por no terminar conversaciones pendientes. Le converso siempre cada vez que hay elecciones, en que voto siempre en voz alta y en su nombre. Nos habíamos prometido caminar, correr, gritar y emborracharnos juntas cuando cayera la dictadura. Ese 5 de octubre de 1988, luego del triunfo del NO, en medio de las anchas alamedas por donde ella soñó que más temprano que tarde pasaría el hombre libre caminando, fui yo quien lo hizo en su nombre, en medio de la muchedumbre jubilosa. Sola, caminé junto a miles y lloré su ausencia y grité su nombre".
Según "La gringa", Carolina "no dudó en arriesgar su vida por sus ideales, por construir un país libre y solidario, en el que su hija, mis hijos y los hijos de mucha gente pudiesen vivir y cumplir sus sueños. Sueños de justicia social, de solidaridad, de paz y de muchas otras cosas que se encarnaban en ella".
Carolina Wiff continúa desaparecida. Gilda Gnecco, en las elecciones municipales del 26 de octubre, una vez más votó en su nombre.
DESPEDIDA A CARLOS LIBERONA
Palabras de Andrés Pascal en funerales de Carlos
Querida Ula e hijos de Carlos:
Queridas compañeras y compañeros:
Miguel Enriquez provocó no poco escándalo entre los dogmáticos cuando, en la década del 60, dijo que en Chile los pobres del campo y la ciudad tendrían papel protagónico en las gestas revolucionarias.
Carlos Liberona, nuestro querido Claudio, es la expresión hecha vida de esa profecía.
De familia mapuche y campesina, se crió en un barrio muy pobre de la ciudad de Chillán. Quien sabe, ya con infantil intuición del camino que le deparaba la historia, se forjó en la dureza como joven dirigente de los estudiantes secundarios de su ciudad. Luego, se abrió camino hacia la Universidad, lo que en esos tiempos en que la educación superior era sólo para una elite, fue no poca proeza para un muchacho hijo de la exclusión social.
Decía, con su característica sonrisa socarrona de campesino, e íntimo orgullo: … pero fue en el MIR donde yo me formé. En realidad, esa modestia que lo acompañó toda la vida le impedía decir la verdad. Efectivamente fue formado, fue hijo del MIR, pero también fue constructor del MIR, así como fue padre de sí mismo, constructor voluntario y conciente de su propia vida de revolucionario.
Empujado por ese tranquilo, pero poderoso fuego interno que lo acompañó toda la vida en el amor y en la lucha, fue joven agitador de las esperanzas de los suyos, de sus pobres del campo y la ciudad. Fue organizador revolucionario de la ampliación de la democracia desde abajo, y cuando con sangre y saña la dictadura uniformada de los ricos cercenó de raíz el germinal poder popular, no dudó en seguir resistiendo desde la clandestinidad. Dentro de estos mismos muros, testigos etéreos y mudos de los límites extremos de brutalidad humana que ha llevado la historia de la codicia y del poder capitalista en nuestra patria, siguió resistiendo la tortura de su cuerpo y mente.
Claudio conoció el miedo y el dolor, pero su profundo amor por los suyos, su pasión de justicia, lo llevó a vencerlo. Tampoco se dejó vencer, ni en su obligado exilio, ni cuando retornó a la patria cambiada, el mundo neoliberal y egoísta en que vivimos. Así como era él, quitado de bulla, perseverante, con sus heridas a cuesta, siguió dedicando su vida a las responsabilidades humanas.
En los periodos de conmoción social, en las coyunturas que abren oportunidades de cambios históricos subversivos, debemos enfrentar apasionados y sorprendentes retos. Pero los tiempos más duros, donde verdaderamente se demuestra el temple del revolucionario es en aquellos largos periodos en que la fortaleza de la dominación empuja el pensamiento y la acción libertaria a los márgenes de la historia e invisibiliza las posibilidades de un futuro mejor. En esta travesía del desierto, Carlos Liberona, mantuvo siempre encendida la llama generosa de su práctica solidaria y trabajó incansablemente para que no se perdiera la memoria histórica de su pueblo.
Para ello, junto a sus compañeros y amigos, creó la Corporación Ayún, que yo calificaría como su obra madura. Obra colectiva extraordinaria, y obra que expresa la luz del pensar genuino de Carlos que descartando de plano el ritualismo político, la conservación insensata de dogmas, volcó toda su energía a explorar la actual realidad local, a comprender las nuevas dinámicas revolucionarias que remecen hoy la historia de América Latina, a desentrañar las nuevas éticas de un cambio civilizatorio. Y así, ese joven y esforzado hijo de campesinos, sin abandonar nunca su modesto andar y la mirada cariñosa que presidía su hablar, llegó a ser un maestro, un verdadero maestro revolucionario de nuevas generaciones.
Hoy en la mañana, una joven militante popular, con lágrimas en su mirada, me dijo: mi dolor no es porque se vaya, eso lo sabíamos y esperábamos él y nosotros, es por el vacío que deja. Si … y no. Creo que en el malestar, en el ánimo transversal de protesta social, política y cultural que se extiende por nuestro país, florecerá con fuerza y se reproducirá exponencialmente y con vívidos colores la mística sabia y humana de Carlos Liberona.
Claudio seguirá con nosotros en el afecto y reconocimiento de sus compañeros miristas, pero sobre todo, seguirá viva su llama iluminando nuevas generaciones de pobres del campo y la ciudad en los tiempos de cambio que también se avecinan en nuestra patria.
No vemos, querido amigo.
Andrés Pascal Allende
LA SEÑORA TENCHA SE HA IDO
Todavía viendo a Tencha
El escritor chileno glosa la vida de la viuda de Salvador Allende
ARIEL DORFMAN 19/06/2009
La primera vez que vi a Tencha Bussi de Allende -la primera vez de veras, de veras la vi, verdaderamente comprendí quién era ella- fue en Roma, un día incierto de marzo de 1974. Por cierto, que mis ojos la habían divisado antes, en múltiples ocasiones: en su casa en Santiago, ya que era amigo de juventud de sus hijas Isabel y Taty; en la Moneda, cuando trabajaba yo con Allende y ella llevaba a cabo las funciones oficiales de primera dama; y durante las marchas y los mítines y las luchas de la revolución chilena. Pero esa era otra Tencha, la de Chile en democracia, la de un Chile pacífico, la de un Chile donde su marido estaba vivo y su país avanzaba hacia la justicia y la libertad.
La Tencha que conocí en Roma, en el Tribunal Russell que había organizado Lelio Basso seis meses después del golpe de septiembre de 1973, era una persona enteramente diferente. El dolor y la pérdida, lejos de haberla destruido, la habían agigantado. No sé en qué momento ocurrió la transformación. Tal vez fue el instante en que tuvo que enterrar a su esposo sin que la dejaran ver su rostro. Tal vez fue el instante en que se subió a un avión enviado por el presidente de México, partiendo a un exilio del que no volvería en muchos años y juró que no retornaría derrotada. Tal vez fue cuando se dio cuenta de que, ante la ausencia de Allende, era ella la que encarnaría para tantos la esperanza de un Chile ultrajado por Pinochet, era ella la que iba a tener que constituirse en el sitio de la unidad de la dispersa resistencia chilena, era ella la que iba a tener que representar ante el mundo un pueblo violado.
Estaba por cumplir ella los sesenta y se le podría haber perdonado que quisiera dedicar las próximas décadas de su existencia a los nietos, que optara por alguna tranquilidad ante tanta muerte y tanta noticia trágica y tanta vesania. Pero digamos las cosas como son, como fueron: el país se encontraba huérfano, el país estaba de duelo, el país podía desaparecer como si fuera un secuestrado en la noche. Y ella no lo iba a permitir.
Habló esa tarde en Roma con una voz que casi no reconocí. No era tan solo la sencillez, el pragmatismo, la clarividencia. Era sobre todo su enorme dignidad la que me llamo la atención, la certeza de que adentro de su garganta y desde adentro de sus labios eran millones los que hablaban, como serían millones quienes la escucharían.
Nos hicimos amigos
Me atrevo a decir que nos hicimos amigos. La volví a ver y a trabajar con ella en Ciudad de México, en París, en Ámsterdam, en Londres, una y otra vez, y nunca la vi cejar, y nunca la vi vacilar, y nunca la vi olvidar, y nunca la vi dejar de buscar la justicia para los más necesitados, y finalmente llegó ese día en 1988, cuando pudimos darle la bienvenida a un Chile donde se llevaba a cabo el plebiscito y ella retornó para integrarse a la campaña por el No a Pinochet que iba a terminar eventualmente con la dictadura, y de nuevo estaba la Tencha ahí, una y otra vez, en la lenta búsqueda de la democracia y llegó el día en que pudo ella, con el pueblo resurrecto, por fin enterrar a Salvador Allende, y ahí estaba Tencha cuando hacía falta una voz de cordura y hacía falta una voz de paciencia y hacia falta también una voz de absoluta convicción de que era posible un mundo diferente, siempre, siempre estaba nuestra Tencha durante estos años tan difíciles y complicados de nuestra transición eterna.
¿Con qué quedarme, entonces, de los múltiples recuerdos y sonrisas y epopeyas y lágrimas y viajes, con qué quedarme, ahora que me cuenta Julio Scherer desde México que Tencha ha fallecido? Con esto: cada vez que nos encontramos, lo primero que hacía Tencha -fuera cual fuera la ocasión, aunque el mundo se venía abajo y había que preparar un discurso o enfrentar alguna emergencia impostergable-, en cada oportunidad, lo primero que hacía era preguntarme por Angélica y mis hijos. No era tan sólo, creo yo, porque le importaba de veras, no sólo porque había visto a mi Rodrigo ir creciendo en cada visita a cada ciudad, no sólo porque estuvo con Angélica cuando mi mujer hizo huelga de hambre por los desaparecidos, no sólo porque Tencha conoció a nuestro pequeño Joaquín a los dos meses de haber nacido en una noche fría en el destierro de Holanda. Detrás de esa pregunta había, creo yo, algo más profundo. Ella que había perdido a su esposo y su patria y hasta la paz de su vejez, estaba, creo yo, enviando un mensaje secreto, detrás de esa pregunta se me ocurre que me estaba contando, como se lo fue susurrando a todos los otros exiliados y todos los que sufrían y luchaban en Chile, nos estaba asegurando de que éramos todos una sola gran familia, es lo que quiero recordar ahora que se ha ido esa mujer prodigiosa, ella nos estaba contando que en este mundo desolado, tan lleno de distancias y pérdidas, siempre tendríamos a la Tencha, la madre y hermana y abuela de un Chile que no ha muerto.
El País.com
[REDH] CARLOS LIBERONA ...
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DÉCIMAS: A MARIO BENEDETTI
y un mañana que es de todos,
el mío acaba mañana
pero sobrevive el otro.
-Yesterday y mañana-
(Mario Benedetti)
Partió el Maestro Mario
Benedetti al universo,
dejando aquí sus versos
de canto contestatario.
Bajo el poder del contrario
mostró el plural al gentío,
la fortaleza del río
que va abriendo camino,
construyendo así su sino
tengo un mañana que es mío.
Mostró el varios, en su prosa
el nosotros como causa,
entre un todos que se encausa
como vía poderosa.
Fustigó al que destroza
con verso y canto a su modo,
“en la calle codo a codo”
con su verbo y su palabra,
mostró un futuro que labra
y un mañana que es de todos.
“Que el Sur tambien existe”
“Y defensa a la alegría”,
son ejemplos de porfia
de su verso que resiste.
Ese, que hoy persiste
y repica cual campana,
mostrándonos la ventana
de esperanza que extendió,
ese que ayer escribió
el mío acaba mañana
Lloramos y no olvidamos
“preso que mira a su hijo”,
porque es el espejo fijo
de los años que pasamos.
Por todo los que soñamos
con respaldo del vosotros,
pues tu verso es de nosotros
redoblando en nuestro oído,
tu físico se ha ido
pero sobrevive el otro.
Beto
19 de Mayo 2009
BENEDETTI FALLECIÓ ESTE DOMINGO
Fuente: Rebelion El escritor uruguayo, Mario Benedetti, falleció este domingo en Montevideo a la edad de 88 años, tras padecer de una patología intestinal crónica que los últimos meses agravó su estado de salud. "Falleció mientras dormía en su domicilio y en profunda paz. De a poquito dejó de respirar", dijo su secretario Ariel Silva, minutos antes que los medicos firmaran el acta que certificaba su muerte. Luego de concerse la muerte del célebre escritor, el gobierno uruguayo decretó duelo nacional y dispuso que su velatorio se desarrolle con honores patrios desde las 12H00 GMT del lunes en el Salón de los Pasos Perdidos del Palacio Legislativo, sede del Congreso, señaló el vicepresidente de la República, Rodolfo Nin Novoa. El pasado 6 de mayo, luego de 12 días de hospitalización, el escritor fue dado de alta, ya que según informaron sus familiares, había "respondido excelentemente al tratamiento médico instituido, lo que determinó que se otorgara el alta a domicilio". En su última aparición pública, en diciembre de 2007, Benedetti fue condecorado con la Orden Francisco de Miranda por el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, en un acto que se celebró en la Universidad de la República, en Montevideo. Ese día Benedetti, que ya presentaba un estado físico deteriorado, fue saludado con una ovación de varios minutos en una abarrotada sala de actos de la universidad. Benedetti fue autor de más de ochenta libros de poesía, novelas, cuentos y ensayos, así como de guiones de cine, fue galardonado con el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana (1999), el Premio Iberoamericano José Martí (2001) y el Premio Internacional Menéndez Pelayo (2005). Al conocerse de la noticia de su muerte medios internacionales resumieron la noticia con estas palabras: "El escritor Mario Benedetti murió hoy en Montevideo y dejó huérfana a la literatura uruguaya y latinoamericana de uno de sus poetas y narradores más prolíficos, venerado por generaciones por su ética social y su melancólico canto a la vida". Benedetti abordó todos los géneros literarios, en los que reflejó una mirada crítica de izquierda que le llevaría al exilio y a ser, hasta sus últimos días, un firme detractor de la política exterior de Estados Unidos. Sus poesías fueron cantadas por autores como Joan Manuel Serrat, Daniel Viglietti, Nacha Guevara, Luis Pastor o Pedro Guerra, y sus novelas más famosas llevadas al cine, como "La tregua" (1974) o "Gracias por el fuego" (1985), a cargo del director argentino Sergio Renán. Este exponente por antonomasia de la llamada generación uruguaya de 1945, la "generación crítica", nació el 14 de septiembre de 1920 en Paso de los Toros, en el Departamento de Tacuarembo. En 1928 comenzó sus estudios primarios en el Colegio Alemán de Montevideo, donde, según contaba el propio Benedetti, gustaba de escribir en verso las lecciones e incluso sorprendió a sus maestros con un primer poema en ese idioma. Antes de dedicarse a la escritura, Benedetti hizo de taquígrafo, cajero, vendedor, librero, periodista, traductor, empleado público y comercial, oficios que supusieron un contacto con la realidad social de Uruguay que fue determinante a la hora de modelar su estilo y la esencia de su escritura. Entre 1938 y 1941 residió en Buenos Aires y en 1945 ingresó en el semanario Marcha como redactor y publicó su primer libro, "La víspera indeleble", de poesía. Residió en París entre 1966 y 1967, donde trabajó como traductor y locutor para la Radio y Televisión Francesa, y luego de taquígrafo y traductor para la UNESCO. En 1968 fundó en La Habana el Centro de Investigaciones Literarias de la Casa de las Américas, que dirigió hasta 1971, y encabezó el Departamento de Literatura Latinoamericana de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Universidad de Montevideo, entre 1971 y 1973. En los setenta desarrolló una intensa actividad política, como dirigente del Movimiento 26 de Marzo, del que fue cofundador en 1971 y al que representó en el Frente Amplio, coalición izquierdista que alcanzó el poder en 2005. Su obra En una época trepidante, el escritor uruguayo publicó obras como "Esta mañana y otros cuentos" (1949), "Poemas de oficina" (1956), "Ida y vuelta" (1958) y "La tregua" (1960). En 1949 Benedetti avanzó en su carrera periodística con su labor en la destacada revista literaria Número, compaginando al tiempo sus tareas de crítico con una carrera imparable como escritor. Con el golpe militar de 1973 renunció a su cargo universitario y se exilió, primero en Argentina y después en Perú, donde fue detenido, deportado y amnistiado. Benedetti se instaló en Cuba en 1976 y un año más tarde se trasladó a Madrid, donde permaneció hasta 1985, cuando, con el fin de la dictadura uruguaya, puso fin a doce años de exilio. Entre las obras de esta época aparecen "Letras del continente mestizo" (1967), "Inventario 70" (1970), "El escritor latinoamericano y la revolución posible" (1974) y "Con y sin nostalgia" (1977). Su obra teatral "Pedro y el capitán" (1979) fue representada en Madrid en 1981 y un año después aparecieron sus "Cuentos" y la novela "Primavera con una esquina rota". En 1984 publicó "Geografías" y "El desexilio y otras conjeturas" y tres años después, tras volver a Uruguay, se convirtió en miembro del Consejo Editor de la revista de izquierdas Brecha. De 1985 data su colaboración con Joan Manuel Serrat en el disco "El sur también existe". A partir de entonces su producción es imparable, con títulos como "Despiste y franquezas" (1991), "La borra del café" (1993), "Andamios" (1996) y los poemarios "Mas acá del horizonte" (1997) y "La vida, ese paréntesis" (1998). En la década siguiente aparecieron "El porvenir de mi pasado" (2003), "Memoria y esperanza, un mensaje para los jóvenes" (2004) y los poemarios "El mundo que respira" (2001), "Existir todavía" (2004) y "Vivir adrede" (2007), entre otros. Numerosas distinciones Benedetti recibió numerosas distinciones, entre ellas la Medalla Haydee Santamaría del 30 aniversario de la Casa de las Américas en La Habana (1989) y la Medalla Gabriela Mistral del Gobierno chileno (1996). Además, el premio León Felipe de España a los valores cívicos (1997), el Iberoamericano José Martí y el Internacional italiano de Literatura La Cultura del Mar, ambos en 2001, año en que también fue nombrado "Ciudadano Ilustre de Montevideo". El escritor, doctor Honoris Causa por universidades de España, Uruguay y Argentina, quedó viudo en 2006 de Luz López Alegre, con quien se había casado en 1946. En 2007 fue condecorado con la Orden Francisco de Miranda en grado de ’generalísimo’ por el Gobierno venezolano y en 2008 obtuvo el I Premio ALBA del Fondo Cultural de la Alternativa Bolivariana para las Américas en la categoría de Letras. =========== Carlos Laquinandi, redacción de SERPAL Sabíamos que tenía que ocurrir. El nos mandó varios avisos, en algunos de sus versos, o en su última y reciente internación. Pero hay partidas para las que nunca estamos suficientemente preparados. Eso nos ocurre hoy, cuando nos sentimos huérfanos de la poesía, de la ternura y de la proximidad de Mario Benedetti. Murió ayer domingo en su casa de Montevideo. Un aluvión de palabras, un manantial de sentimientos se vuelcan en las páginas de la prensa, en los foros de Internet. Frases sencillas pero que sobran para expresar esta soledad que Mario inauguró con su partida. Hasta sorprende comprobar el inmenso alcance que tiene su adiós, porque conmueve saber de pronto, que somos tantos los que compartimos un mismo sentimiento. Una pena unánime, porque "en la última asamblea del futuro, faltará sin aviso" . Lo único que ayuda, es saber que desde hoy, podremos atrincherarnos en sus versos, recorrer sus cuentos, sus relatos. Nadie nos los podrá arrebatar, porque ya son parte de nosotros. Pero sobre todo podremos evocar su compromiso con la Vida, su capacidad para decir lo que sentimos en palabras simples. Para no claudicar. Para seguir siendo nosotros, los que fuimos, los que somos. Porque Mario siempre supo que la derrota no era definitiva y que de todos modos, la derrota no invalida los objetivos de las causas justas. Así lo expresaba en las últimas páginas de "El Aguafiestas" la biografía de Benedetti que hizo su amigo el escritor argentino Mario Paoletti. - Y después de la derrota, y de la caída del Muro de Berlín, y del retorno del conservadurismo y de tanta ilusión maltrecha ¿ que vá a pasar ? - La derrota no prueba que luchar por la justicia sea un error o sea imposible. Solo prueba que se han cometido errores que llevaron a esa derrota. Derrota que ha tenido también, su parte buena y positiva. Después de todo hasta Borges ha escrito que "hay una dignidad que el vencedor jamás puede alcanzar"... - O sea... - Que ni colorín ni colorado. Este cuento no se ha acabado." Una vez más, como en sus versos, Mario tiene razón. Este cuento no se ha acabado. * Carlos Laquinandi, redacción de SERPAL. "La verdad es tan difícil de negarla como de esconderla" Ernesto Che Guevara Si Ud quiere recibir informacion en Castellano, mande un e-mail sin objeto a infoes-subscribe@vientosdelsur.org
En aquel momento, se informó que el escritor se retiraba "estable, lúcido y que no requería otras medidas médicas salvo a las que era sometido antes de ser internado".
El escritor estuvo hospitalizado cuatro veces el año pasado en Montevideo debido a diversos problemas físicos.
Su última obra publicada, el poemario "Testigo de uno mismo", fue presentada en agosto del año pasado.
Antes de su último ingreso, Benedetti estaba trabajando en un nuevo libro de poesía cuyo título provisional es "Biografía para encontrarme". Nos queda su palabra
HASTA SIEMPRE MARIO BENEDETTI
Ya no recuerdo la última vez que lloré, o quizás sí, y por lo mismo prefiero olvidarlo. Es que a veces las lágrimas son lluvias minúsculas que nos anegan el alma y obnubilan la mirada hasta el último rincón del horizonte para calmar la tormenta del dolor. Y algo de eso sentí cuando supe de la muerte de Mario, gran compañero y hermano que nunca conocí, pero que desde siempre, creo, iluminó mis noches de desvelo.
Era tal su simpleza, que era imposible no entenderlo y, acaso por eso, muchos alguna vez quisimos ser como él, a fin de cuentas era sólo asunto de sentarse a escribir las cosas sencillas de la vida y de la muerte y punto. Pero, su sencillez era una compleja estrategia que escondía una profunda sabiduría forjada a golpes de Uruguay, que son los golpes de América Latina, los exilios y desexilios, las dictaduras y democraduras. Y él ahí, al lado del pobre, del perseguido, del torturado, porque su palabra siempre irisó el vuelo de las mariposas, de aquellos que soñaban y luchaban por un mundo justo. Así estuvo solidariamente en las esperanzas y dolores de Cuba, Chile, Nicaragua, Argentina y todos los pueblos del mundo que bregaban por su libertad.
No es cierto que todos los muertos sean buenos, pero me asalta la impresión de que en el caso de Benedetti es verdad. Tal vez porque sus ojillos de duende parecían incapaces de odio alguno pero, sobre todo, porque jamás soportó la injusticia hasta el último suspiro. Y eso merece respeto en estos momentos infaustos cuando el faro de Alejandría es inútil para iluminar con su fuego ancestral el rumbo de los barcos extraviados en la niebla de este mundo al revés. Claro, porque pareciera que lo moderno, el progreso y el desarrollo van de la mano con el individualismo, la competitividad, la pobreza, la desigualdad, la marginalidad.
Un mundo que premia el robo y a los banqueros especuladores con el dinero ajeno; donde Estados Unidos se erige como el adalid de la democracia y la libertad a punta de bombas y masacres. En fin, el mundo que gira el torno al lucro en lugar del sol, pero –Mario– sobreviviste la suerte de ver al primer presidente indígena en la historia del continente. Y no me cabe duda que habrás sonreído por entre tus espesos bigotes de abuelo cuando Evo Morales fue ungido mandatario de Bolivia en la ciudad de Tiwanaku. También, seguro, esbozaste otra descomunal sonrisa por Venezuela, Ecuador, El Salvador, que se yo, por esta América Latina e indígena que comienza a despertar en búsqueda de su verdadera independencia.
Y nosotros de ahora en adelante tendremos que aprender a despertar sin ti: sin tu poesía, tus novelas y canciones. Pero presiento que no será tan difícil, por tu eterna sencillez, la feroz desnudez de tu verbo, el candor del amor de tu vida, que es la búsqueda del amor de todos. Y, de alguna manera, el amor de mi vida tiene que ver contigo Mario, pues en el profundo océano de sus ojos esmeralda se dibujaba un faro antiguo que parecía llorar colibríes en una garúa interminable que encendía la noche, a pesar de una pena escondida por siglos. Y fue la llamarada azul de su mirada la que atravesó mis sueños y me enamoré irremediablemente y para siempre.
Era virgen decía a quien quisiera escucharle y se alimentaba de luciérnagas para mantener viva la esperanza de un mundo más justo. Y yo le hablaba de Burkina Faso y de revoluciones remotas que nadie conocía o quería conocer. Y ella insistía que era virgen mientras hacíamos el amor en medio de la lluvia y yo sin creerle y ella sin importarle mientras nos besábamos con la ternura del amor de mi vida. Y la sigo queriendo, aunque poco se sabe de Burkina Faso y por eso te debo un café en algún rincón de Montevideo Mario Benedetti, hasta siempre.
Tito Tricot
Director
Centro de Estudios de América Latina y el Caribe
CEALC
Chile
MURIO MARIO BENEDETTI

www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-125129-2009-05-18.html
El pais › Nota de tapa
MURIO MARIO BENEDETTI
Por Silvina Friera
MARIO
Por Eduardo Galeano
El dolor se dice callando.
Pero me pregunto:
¿qué será de nuestra ciudad, sola de él?
¿qué será de Montevideo, mutilada de él?
Y me pregunto:
¿qué será de nosotros, sin su bondad inexplicable?
Por Juan Gelman
Es indecible el dolor de su pérdida. Fue poeta, fue novelista, fue ensayista y, sobre todas las cosas, fue un hombre bueno. Nunca se doblegó ante el Poder. Su muerte deja el vacío grande que dejan los grandes. De su obra nacerán otros poetas, como él siempre quiso, y seguirá vivo en el tiempo. El ya no sufre, descansa ya.
=========
EL PAIS › EN URUGUAY DECRETARON DUELO NACIONAL. SUS RESTOS SERAN VELADOS HOY EN EL PALACIO LEGISLATIVO DE MONTEVIDEO
“Por favor, no se olviden de mi bolígrafo”
El poeta uruguayo falleció en la tarde de ayer en Montevideo a los 88 años. Fue uno de los poetas más leídos y cantados en el mundo de habla hispana. Sufrió persecución y exilio por sus convicciones. En Argentina fue amenazado de muerte por la Triple A.
Por Silvina Friera
“Cuando me entierren / por favor no se olviden / de mi bolígrafo.” El poema pertenece a Rincón de haikus, publicado cuando el gran poeta uruguayo promediaba los 80 y la muerte era una sombra cercana con la que empezaba a dialogar para que no lo sorprendiera, para que no lo aplastara con el peso de su evidencia. Mario Benedetti murió ayer a los 88 años en su casa. Será velado hoy a partir de las 9 de la mañana en el Salón de los Pasos Perdidos del Palacio Legislativo en Montevideo.
En Uruguay se ha decretado duelo nacional. No sólo el Río de la Plata se despide con una infinita congoja de este hombre triste y cordial como un legítimo uruguayo, que supo conjurar el dolor de la finitud y escribió que había que vivir como si fuéramos inmortales. En cientos, miles y millones de almas, sin exagerar, garúa finito.
Pocos poetas han sido tan saludablemente plagiados como Benedetti. Sus poemas de amor fueron copiados “clandestinamente” por miles de jóvenes que se atribuyeron la autoría para sorprender a esas muchachas esquivas o para acortar las distancias e iniciar un romance. No le molestaba saber de estos plagios y menos le importaba que sonara cursi. Al contrario: él mismo contaba anécdotas de parejas que le confesaban que se habían conocido, por ejemplo, gracias a Inventario. Quién no habrá repetido o cantado alguna que otra estrofa de “Te quiero”, “Por qué cantamos”, “Una mujer desnuda y en lo oscuro” y tantos otros poemas que popularizaron más de cuarenta intérpretes.
Su apellido se ha convertido en sinónimo de la poesía hecha canción. La muerte del autor de La tregua se prolongó durante tres años. Comenzó en 2006, cuando murió su mujer Luz, con la que vivió toda la vida. Desde entonces, el impulso vital del autor de más de 80 libros de poemas, novelas, relatos, ensayos y teatro, así como de guiones de cine y crónicas de humor, se fue apagando. La voz del fiel compañero se apagó, finalmente, pero quedan sus poemas de amor y de resistencia.
Sería arriesgado y tal vez apresurado afirmar que su obra será inmortal, pero seguramente muchos de sus poemas ya han adquirido ese estatus porque supo anclar sus versos y textos en los puertos que inquietan a la condición humana: el amor, la muerte, el tiempo, la miseria, la injusticia, la soledad, la esperanza.
Sencillamente, fue el cómplice de varias generaciones de lectores y de militantes políticos que, como él, fueron amenazados y tuvieron que escapar, como pudieron, de la muerte.
Desde comienzos del 2008 la salud de Benedetti se resintió debido a sus problemas intestinales y a una enfermedad respiratoria crónica de larga evolución. Este año estuvo tres veces internado: en enero, durante casi un mes; luego en marzo, y finalmente en mayo. El ganador de tan preciados premios como el Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, nació el 14 de septiembre de 1920 como Mario Orlando Hamlet Hardy Brenno Benedetti en Paso de los Toros, departamento de Tacuarembó.
La costumbre italiana disparatada de adosar tantos nombres –el poeta siempre recordaba que tuvo un tío que tenía los nombres de todos los reyes que reinaban el día en que nació– fue la primera batalla que libró el escritor hasta que logró suprimir los cuatro nombres restantes en todos sus documentos.
Después de una quiebra de la farmacia que tuvo su padre, los Benedetti se trasladaron a Montevideo cuando Mario tenía cuatro años. El niño que se entretenía de la mano de Emilio Salgari y Julio Verne comenzó sus estudios primarios en el colegio Alemán, de donde fue retirado por su padre en 1933.
Tuvo una infancia y adolescencia poco amable y llena de privaciones por los problemas económicos. Vivían en un ranchito con techo de chapas de zinc; su madre tuvo que vender la vajilla, los cubiertos y los regalos del casamiento. A los catorce años Mario empezó a trabajar vendiendo repuestos para automóviles en la empresa Will L. Smith. Se ganó la vida de muchas formas –fue vendedor, taquígrafo de una editorial, cadete, oficinista, gerente de una inmobiliaria y periodista, entre otros oficios que ejerció– hasta que pudo vivir de la literatura. A los 18, en 1938, se vino a Buenos Aires a ver si podía torcer la mala racha familiar, mientras su vocación literaria se afirmaba durante sus lecturas en un banco de la plaza San Martín.
Siempre recordaba que sus dos primeros libros, ediciones que las había pagado Benedetti, no vendieron ni un ejemplar. Su primer módico éxito –módico porque la tirada era muy limitada– fue Poemas de oficina (1956), aunque antes había publicado los poemarios La víspera indeleble (1945) y Sólo mientras tanto (1950) y los relatos de Esta mañana y otros cuentos (1949). Le gustaba definirse como un poeta que además escribía cuentos y novelas.
Tenía la mano más habituada al poema, pero los cuentos lo hacían sudar. Montevideanos (1959) le llevó dieciocho años terminarlo. “El cuento no admite fallas, se construye palabra por palabra, cada una tiene que tener su rol, y los finales son muy importantes”, decía el escritor que en 1945 se integró al equipo del semanario Marcha, hasta 1974, cuando fue clausurado por la dictadura de Juan María Bordaberry.
Hacia fines de los años cuarenta fue miembro del consejo de redacción de Número, una de las revistas literarias más destacadas de la época, y participó en el movimiento contra el Tratado Militar con los Estados Unidos, su primera acción como militante. Sus viajes a Cuba fueron consolidando el despertar de su conciencia política. En 1968 creó y dirigió el Centro de Investigaciones Literarias de Casa de las Américas, cargo en el cual se mantendría hasta 1971. Junto a miembros del Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros, fundó en 1971 el Movimiento de Independientes 26 de Marzo, una agrupación que pasó a formar parte de la coalición de izquierdas Frente Amplio desde sus orígenes.
Ese año publicó Crónica del 71, compuesto de editoriales políticos publicados en el semanario Marcha en su mayoría, un poema inédito y tres discursos pronunciados durante la campaña del Frente Amplio. Después del golpe de Estado del 27 de junio de 1973 renunció a su cargo de director del Departamento de Literatura Hispanoamericana en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Universidad de la República.
Y llegó el exilio; lo arrancaron de cuajo de su ciudad. Primero cruzó el charco y trató de instalarse en Buenos Aires, en 1973. Fue aquí donde inauguró el “llavero de la solidaridad”: cuando las cosas comenzaron a ponerse oscuras acudía a ese manojo que le abría la puerta de las casas de cinco o seis amigos. Pero la Triple A le “concedió” un plazo de 48 horas para que se fuera y se dirigió a Perú.
La peste del terrorismo de Estado y las amenazas parecían seguirlo. En Lima fue detenido y deportado. Los brazos de Cuba lo acogieron en 1976, pero finalmente, Benedetti recalaría en Madrid, donde estuvo exiliado hasta 1983. Fueron diez largos años los que vivió alejado de su patria y su esposa, quien tuvo que permanecer en Uruguay cuidando de las madres de ambos.
En esa década que lo vio luchar contra el terror de los años ’70, la versión cinematográfica de su novela La tregua, dirigida por Sergio Renán, fue nominada al Oscar en 1974, a la mejor película extranjera (aunque el premio, finalmente, lo obtuvo la película italiana Amarcord).
Benedetti escribía, lo ha dicho, para esclarecer la mente de un individuo, del ciudadano de a pie. “Las causas en las que creo y que son derrotadas son las que me impulsan, porque gracias a que las defiendo puedo dormir tranquilo. No me siento derrotado en cuanto a mis creencias ideológicas y voy a seguir luchando por ellas. Sin éxito, eso sí”, aclaraba el escritor con los pies en la tierra, pero con la mirada siempre enfocada hacia ese horizonte de utopías que abrazó desde joven. “Siempre digo que los tres grandes utópicos que ha dado este mundo son Jesús, Freud y Marx; gracias a ellos la humanidad ha dado pasos positivos.
Aunque de cada utopía se realice un diez por ciento, gracias a ese diez por ciento la humanidad ha mejorado un poco. Yo soy un optimista incorregible.” Regresó a Uruguay, en marzo de 1983, un poco mejor de lo que se había ido, “más ecuánime, más tolerante, menos radical, pero sin perder mis obsesiones”. Fue nombrado miembro del Consejo Editor de la nueva revista Brecha, que sería la continuidad del proyecto de Marcha, interrumpido en 1974. En 1985 Joan Manuel Serrat grabó el disco El Sur también existe sobre poemas de Benedetti, contando con su colaboración personal. Con el “desexilio” llegan los reconocimientos en todo el mundo.
Las líneas no alcanzan para repasar la cantidad de títulos que ha publicado, son más de ochenta en todos los géneros que frecuentó. Se destacan, por mencionar un par, las novelas Gracias por el fuego (1965), La borra del café (1992) y Andamios (1996); los poemarios Inventario uno (1963), Cuando éramos niños (1964), Quemar las naves (1969), Letras de emergencia (1973), Viento del exilio (1981), El amor, las mujeres y la vida (1995), La vida ese paréntesis (1998) y Adioses y bienvenidas (2005) y Testigo de uno mismo (2008); los cuentos de La muerte y otras sorpresas (1968), Con y sin nostalgia (1971), Recuerdos olvidados (1988), Buzón de tiempo (1999) y El porvenir de mi pasado (2003); los ensayos Peripecia y novela (1946), El escritor latinoamericano y la revolución posible (1974), La realidad y la palabra (1991) y Vivir adrede (2007); y la obra de teatro Pedro y el capitán (1979).
En 1999 fue galardonado con el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana; en 2001 recibió el I Premio Iberoamericano José Martí; en 2002 fue nombrado Ciudadano Ilustre por la Intendencia de Montevideo; en 2005 obtuvo el Premio Internacional Menéndez Pelayo.
Mario, ese Cupido involuntario que no merece quedar libre de culpa y cargo por la cantidad de parejas que unió, sabía que la vida es un paréntesis entre dos nadas. “Yo soy ateo, no creo en Dios ni nada por el estilo. Hay gente que tiene sus creencias religiosas y tiende a sentir que después de la muerte está el Paraíso, o el Infierno, porque muchos han hecho mérito para ir al Infierno.
Yo creo en un dios personal, que es la conciencia”, afirmaba el poeta, que trabajaba en un nuevo libro de poesía cuyo título provisional es Biografía para encontrarme. “Muchos de mis poemas son producto de ser hombre de pueblo, y estar cerca del pueblo siempre ha sido una máxima para mí. Lo mejor que me pudo haber pasado en la vida es que lo que escribo le haya tocado el corazón a esa gente, a ese pueblo, a ese hombre de a pie.”
Las lágrimas, esta vez, no tienen tregua posible. Y por favor, pensarán muchos ahora que hay que despedirse del compañero, no se olviden del bolígrafo de Mario.
- Un poeta de su época
Por Oscar Ranzani y Facundo García - “Nunca escribí en función del éxito, escribí lo que me salió de las pelotas”
Por Juan Cruz * - “Una parte del Uruguay valiente”
- De memoria
Por Juan Sasturain - Uruguay poético
Por Uruguay poético
¡ TÁ !
El escritor Luis Sepúlveda publicó en su blogg, que mantiene en la página de Le Monde Diplomatique, este texto sobre Mario Benedetti
Sus columnas se puede leer en:
http://www.lemondediplomatique.cl/-Luis-Sepulveda-.html
Tá
Tá, se dice en uruguayo cuando se trata de afirmar con énfasis y Tá respondió Mario Benedetti cuando la decencia preguntó si había que jugarse por los pobres, por los débiles, por los condenados de la tierra, por lo que no tenían derecho a la alegría, por los que soñaban con una existencia justa, por la palabra mañana llena de sentido.
Tá, respondió Mario Benedetti cuando la vida misma preguntó si había que tomar partido y ser la voz de aquellos que se pudrían en un penal llamado tristemente “Libertad”. Ahí, entre tantos, estuvieron quince años el dramaturgo Mauricio Rosencoff y el poeta Carlos Liscano, pero durante esos quince años fueron nombrados cada día por Mario Benedetti, donde fuera que estuviese, sus primeras palabras eran para exigir la liberación de los compañeros.
A los poetas se les ama y admira, a los hombres como Mario Bendetti simplemente preguntábamos: “¿y si nos vamos al boliche dos del mercado de la abundancia para ponernos al día con la vida?” Y el tá de su respuesta era el inicio de una gran fiesta de recuerdos, de vino clarete, de preocupación porque Mario se preocupaba por todos y mientras alguien le informaba de “ese muchacho que sigue preso en Lima” sus ojos seguían los movimientos de una niña vendedora de jazmines.
Jamás he conocido a otro hombre tan sencillo, tan generoso, solidario y que, como dice el poema de César Vallejo, parecía vivir en representación de todo el mundo. A lo hombres como Mario Benedetti se les canta y sin que importe la rima de sus versos, se les encuentra en los barrios populares, en los boliches frecuentados por gentes de otras tierras, en el fragor de las luchas más justas, en las pancartas con faltas de ortografía, pero perfectas de razones, en los estudiantes que tras la barricada toman la mano de su novia, descubren entonces que no están solos, sin que importe la lengua que hablen sus corazones laten a ritmo uruguayo, se convierten en la flor de la banda oriental, y se miran a los ojos antes de la carga represiva para decir: si te quiero es porque sos/ mi amor mi cómplice y todo/ y en la calle codo a codo/ somos mucho más que dos.
Nunca un Poeta llenó los estadios de fútbol como los llenaba Mario Benedetti. Nunca otro hombre entró a un bar y a la pregunta respecto de qué quería beber respondió: un traguito, del más humilde. Nunca otro escritor nos convocó para que no perdiéramos el rumbo ni la alegría en los peores momentos de dudas y desilusiones: un torturador no se redime con el suicidio, pero algo es algo.
Escribo estas líneas con bronca, porque sé que ya la vida no será la misma con la ausencia de Mario Bendetti. Hoy por la mañana muy temprano sonó el teléfono, era otro Mario, el escritor Mario Delgado Aparaín. “El Negro”, gran amigo de Benedetti, me anunció simplemente: se nos fue Marito, hermano, con los muchachos estamos tomando unos mates y hablando de vos, porque a Mario le encantaba hablar de vos.
Sé que a Benedetti no le gustaban los homenajes, o mejor dicho, le agradaban ciertos homenajes, como que a su invitación a tomar unos mates respondiéramos llevando unas buenas facturas para acompañarlos. A los otros homenajes respondía escabulléndose, mostrando su carnet de tímido militante o exclamando; “déjense de macanas”.
Mientras escribo esto que no es un homenaje, sé que Montevideo no será la misma ciudad que amo cuando vuelva, sé que en Madrid me faltarán los paseos por El Retiro junto a un Mario Benedetti maravillado con los titereteros, sé que el café Rossi en Roma se quedará con una silla vacía y soportaré solo el atraso eterno de los compañeros de Il Manifesto, sé que un vacío infinito abre sus fauces y me sumo a la multitud de hombres y mujeres que lloramos apretando un atado de libros.
Pero una mano de Mario Benedetti me remecerá un hombro y habrá que salir a la calle, a defender la alegría como una trinchera.
Tá, Mario, ¡Tá!.
Luis Sepúlveda, Gijón 18 de Mayo 2009
CUANDO YO ME MUERA
Por Máximo Kinast

Me escriben dos grandes amigos y me piden, cada uno por su cuenta, que cuando les toque a ellos no los suba al blog, ni diga nada. Ambos son grandes luchadores, inteligentes, muy valientes y honestos. Les respondí que respetaré sus deseos, pero...
Cuando yo me muera quiero música de zamba. Fiesta y alegría. Quiero escuchar a Sinatra cantando My Way y a la Piaf cantando ’non, je ne me regrette rien’.
Que los momios de mierda se alegren, porque no podré volver a denunciarlos.
Que se diviertan los inverecundos, porque no seguiré acusándolos de su inverecundez.
Que los huesos del Innombrable General Pinchote bailen en su tumba de alegría.
Quiero que todos ellos disfruten... por muy poco rato, porque cuando me muera serán muchos más los que visitarán mis blogs y habrá muchos jóvenes que seguirán denunciándolos.
Y el General Pinchote se cagará de susto -si hay un más allá- porque lo juro por los huesos de mis antepasados que bajaré a los Infiernos (¡Cómo me gustaría que hubiera un Infierno al menos, aparte de La Tierra, claro está) y me lo encontraré cara a cara y todo lo que el demonio le haya hecho sufrir lo recordará como juegos de niños ante lo que yo le haré y le diré.

Ah, ¡NO! Que mi muerte no pase desapercibida. ¡Que haya fiesta hasta que las velas no ardan! ¡Que se lleven a las lloronas y me traigan a las cantoras y a las cantaoras! ¡Que traigan vino tinto y del otro! Y que se arme la juerga, que la vida es corta y dura y no hay tiempo para llorar a los muertos.
Cuando yo me muera y mientras exista Internet habrá gente que escribirá en mis blogs y denunciará a los felones y a sus felonías y no quedará inverecundo sin su funa virtual.
Amable compañera y amable compañero que visitas este blog, te invito a ser uno de los que continúen con esta lucha por la verdad y la Justicia Justa. Escríbeme:
MaximoKinast@gmail.com

NICOLÁS VEGA SE HA IDO
Estimados compañeros:
Con profundo pesar, trasmitimos a Uds. la sensible noticia del fallecimiento de nuestro querido compañero NICOLÁS TOLENTINO VEGA, editor de la página Web <www.unexpp.cl>.
Sus funerales se efectúan hoy sábado 2 de mayo, a las 11 horas, en Riachuelo (provincia de Osorno). Su deceso ocurrió el jueves 30 de abril en el hospital Sótero del Río de Puente Alto. Tenía 71 años de edad.
En 1973 era Vicerector de la Universidad de Chile, sede Osorno (hoy Universidad de Los Lagos). Era catedrático en Filosofía y Lingüística. Fue militante socialista y como tal fue prisionero político y torturado, condenado por un Consejo de Guerra de Osorno. Vivió un muy largo exilio en Alemania. Retornó a Chile hace sólo un par de años y vivía con su hermana Herta en La Florida, Santiago. Nuestro más sentido pésame a su hija Beatriz, residente en Bremen. Compartimos el dolor de sus hermanos y numerosos amigos.
Para la UNExPP de Chile y el movimiento por la defensa de los Derechos Humanos constituye una pérdida irreparable. Como él, muchos otros nobles compañeros se han ido con "el pago de Chile".
¡¡¡Gloria y honor para nuestro querido Nicolás, hermano de lucha e ideales!!!
Víctor Rosas Vergara
Abogado y Vicepresidente de la UNExPP de Chile
HÉCTOR ABARCA HA MUERTO
A veces sucede que no leo las noticias, pero el tiempo sigue y las cosas ocurren. Hace años que conozco a Héctor, desde cuando el Innombrable, (tu ya sabes quien) estuvo preso en Londres por genocida y Héctor pasó por España y fue a mi casa a llevarme una botella de vino y platicar una amistad que hasta ese momento había sido virtual.
Sólo esa vez lo vi y conversé con este viejo allendista que venía de Suecia. Me habló de su Radio Nueva América y me dijo que leía mis ’spams salvajes’ y nos separamos como hermanos.
Por eso me duele escribir estas líneas, porque ya no está. Hemos perdido un luchador, un activista del Derecho y de la Justicia. Un hombre que fue consecuente con sus ideas y que a pesar de su larga y dolorosa enfermedad continuó en la lucha por un mundo mejor hasta sus últimos días. No sé que decir, estoy llorando por uno de los últimos de Allende.
Espero que haya jóvenes que tomen sus banderas y que Radio Nueva América siga su huella.
Máximo Kinast
Adios a Hector Abarca Comunicador en Suecia |
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www.aicpch.com/index.php?option=com_content&task=view&id=73&Itemid=89
El miercoles 1 de abril a las 13.00 horas es el funeral de Hector en la GRIFTEGÅRD GÖRVÄLN PILGRIMSKAPELL en Viksjö comuna de Järfälla
Más que valorar su pasado, valoramos el presente activo de este compañero de siempre: Héctor Abarca
Que producto de su actvidad política en Chile tuvo que salir al exilio y vivió un corto periodo de él en Rumanía, es parte de ese pasado, pero que su presente empezó en el momento mismo que arribara a estas tierras es una verdad que es carne y sangre en la historia del exilio y la sociedad en general.
Un presente que se convirtió en activista social, deportivo, cultural, periodístico, político. El Club Deportivo Cóndor de los Andes se batió no sólo en las canchas con el activista Héctor sino que también en las veladas culturales organizadas por el mismo activista.
El Partido Socialdemócrata logró insertarse en la colonia latina también gracias a este incansable activista Esta colonia, más el reconocimiento de otros habitantes de Järfälla, le aseguraron su participación en el gobierno comunal de Järfälla desde 1985 a la fecha de su deceso.
También desde ese año fue director y principal e imprescindible motor de la Radio Nueva América, la radio cercanía más antigua de nuestro idioma. La solidaridad internacional, la lucha constante por la democracia y la justicia, la defensa inclaudicable de la Revolución Cubana así como la denuncia oportuna y valiente ante violaciones a derechos humanos y cualquier tipo de injusticias han sido los valores permanentes de las emisiones radiales de Nueva América,la radio del compromiso.
Cuando el 12 de octubre de 1985 salió al aire por primera vez la voz de Héctor a través de la primera radio de cercanía de habla hispana, quienes ya conocíamos a Héctor Abarca sabíamos que no lo detendría nadie en su labor periodístico radial.
Tu voz y tu labor están presentes compañero Héctor de ayer, de hoy y de siempre.
Expresamos nuestras más sentidas condolencias a su familia, a sus compañeros y amigos.
Asociación Nacional Víctor Jara
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In memorian de Héctor Abarca
www.liberacion.press.se/anteriores/090313/cartelera.html
Estimados/as Compañeros/as del trabajo político y solidario:
A pesar de que desde hace un tiempo sabíamos de la terrible enfermedad que sufría nuestro Compañero Héctor Abarca, hoy la noticia de su fallecimiento nos deja consternados y llenos de dolor.
Nos embarga el dolor porque Héctor,"el Negro Abarca" para muchos de nosotros, tenía aún mucho que darnos.
De él aprendimos, en sus programas radiales en Radio Nueva América, la consecuencia entre lo que se dice y lo que se hace. Héctor jamás sucumbió a la banalidad de vender su línea política a los intereses del mercado ni de los "mandatos papales", como él decía en sus slogans; la solidaridad la entendía en campañas directas, concretas de apoyo material efectivo.
Así fue que apoyó muchas luchas, podemos nombrar algunas: apoyo a la lucha del pueblo Mapuche en sus diferentes expresiones, presos políticos Mapuche; comunidades en conflicto. La lucha por la liberación de los 5 héroes cubanos prisioneros en las cárceles de Estados Unidos fue una de sus preocupaciones principales.
También fue Héctor un impulsor de las radios de cercanías en Chile con un apoyo irrestricto a la Radio Primero de Mayo. Sería muy largo ennumerar las diferentes acciones de solidaridad concreta que Héctor impulsó desde su trinchera de lucha. Los famosos "culebrones" de su lugar en La Mesa Redonda de los sábados fueron,además de noticiosos, entretenidos de oír.
Héctor formó cuadros en la conducción de programas radiales que hoy seguirán su legado de consecuencia, de eso estamos seguros. 23 años cumplió su Radio Nueva América. En ella realizó, junto a su Cra, Carmen Durán y a muchos colaboradores, infinidad de programas que marcaron a generaciones de latinoamericanos en el gran Estocolmo y como fueron sus deseos esa radio y esos programas, serán el mejor tributo que se le puede brindar a su memoria.
Una vez más nos corresponde despedir a un Compañero de luchas. Ésta vez convencidos que la congoja que hoy nos embarga la transformaremos en disposición de continuidad en la tarea que Héctor Abarca nos mostrara en su rica vida.
Compañero Héctor Abarca nos honra haberte conocido y haber compartido contigo momentos de lucha y sacrificio.
¡Compañero Hector Abarca! ¡Hasta la victoria siempre!
9 de Marzo de 2009,
Colectivo de Izquierda de Estocolmo.
LA VIDA POR SUS IDEALES
Arnoldo Camú Veloso

www.puntofinal.cl/010119/esp3txt.html
El 3 de enero de 2001 ingresó a la secretaría criminal de la Corte de Apelaciones de Santiago la querella número 203 contra el ex dictador Augusto Pinochet Ugarte por el asesinato de Arnoldo Camú Veloso, de 36 años, ocurrido el 24 de septiembre de 1973. Patrocinada por el abogado Sergio Hevia Larenas, pide investigar el homicidio e identificar y castigar a los culpables.
Arnoldo Camú fue un destacado dirigente del Partido Socialista, miembro de su comisión política y un valiente revolucionario que se inspiró en el ejemplo del Che Guevara. Fue líder del sector del PS conocido como los "elenos" que en los años 60 crearon la rama chilena del Ejército de Liberación Nacional (ELN), fundado en Bolivia por el comandante Ernesto Che Guevara.
El proyecto del Che buscaba desarrollar la lucha guerrillera en Bolivia con bases de apoyo en países limítrofes como Perú, Chile y Argentina. Algunos combatientes peruanos y argentinos participaron en la fase de adiestramiento y exploración del terreno en que se encontraba el destacamento del Che cuando fue descubierto por el ejército. La persecución -que incluyó combates y emboscadas- culminó en la región de Ñancahuazú. El comandante Guevara, herido, y algunos de sus extenuados compañeros cayeron en manos del ejército el 8 de octubre de 1965. Todos fueron asesinados y el Che murió acribillado por un sargento borracho en la escuela rural de La Higuera, al día siguiente.
En 1960 -cuando todavía era estudiante de derecho- Arnoldo Camú viajó a Cuba para conocer el proceso revolucionario que se había iniciado el año anterior en la isla. Su contacto con la experiencia cubana profundizó sus convicciones, abrazando la concepción continental de la lucha revolucionaria que preconizaban Fidel Castro y el Che. Sus vínculos con otros revolucionarios latinoamericanos lo llevaron más tarde a crear el ELN en Chile. La rama chilena del ELN la integraban sobre todo militantes socialistas, entre ellos la Dra. Beatriz Allende Bussi, hija de Salvador Allende.
En 1961, Arnoldo Camú se casó con la enfermera universitaria Celsa Parrau Tejo, con la que pololeaba desde la época de liceanos. Al año siguiente recibió su título de abogado en la Universidad de Chile con una tesis sobre "Estudio crítico de la huelga en Chile". Se había preparado para ejercer el derecho laboral en el estudio jurídico de Eduardo Long Alessandri, otro destacado socialista. Fue asesor jurídico de la Confederación de Trabajadores del Cobre, de los empleados bancarios, trabajadores de la CAP, Mademsa, Madeco, panificadores, cuero y calzado, sindicato orquestal, etc. Organizó cursos de capacitación para dirigentes y activistas sindicales que mostraron sus condiciones como un formador y organizador de trabajadores.
Los "Elenos"

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Arnoldo Camú con Inti Peredo
Los "elenos" chilenos, organizados secretamente por Arnoldo Camú al interior del PS, no alcanzaron a incorporarse a la guerrilla del Che. Pero contribuyeron a rescatar al grupo de cubanos sobrevivientes que lograron cruzar a Chile y que fueron acompañados hasta Tahiti por el presidente del Senado, Dr. Salvador Allende. Luego los "elenos" del PS brindaron apoyo a Inti Peredo Leigue, que reorganizaba el ELN en Bolivia. El hermano mayor de Inti, Coco Peredo, había caído en la guerrilla del Che.
Los "elenos" chilenos construyeron redes de trabajo fronterizo y el Inti estuvo clandestinamente en Chile. Al regresar a Bolivia lo acompañaron algunos "elenos" chilenos, entre ellos el periodista Elmo Catalán Avilés, que más tarde fue asesinado en Cochabamba. Inti Peredo también cayó. El último esfuerzo por rehacer al ELN lo encabezó otro de los hermanos Peredo, Osvaldo. Pero una desafortunada experiencia guerrillera en Teoponte, en que también participaron chilenos, fue el fin del ELN.
El ELN chileno también desarrolló vínculos importantes con revolucionarios de Argentina y Uruguay y les prestó su solidaridad cuando muchos se exiliaron en Chile.
Los "elenos" chilenos continuaron algún tiempo organizados al interior del PS.
Algunos de sus antiguos miembros participaron a comienzos de los 70 en la escolta del presidente Allende conocida como GAP. Otros fueron funcionarios, parlamentarios y dirigentes del PS. Participaron con entusiasmo en las tareas del gobierno popular.
Cayó en una trampa
Arnoldo Camú fue uno de los abogados asesores del presidente Allende y también participó en el directorio de la empresa periodística que editaba el diario "Las Noticias de Ultima Hora". En el momento del golpe militar era miembro de la comisión política del PS y junto con otros dirigentes de ese partido como Exequiel Ponce, Eduardo Charme, Ricardo Lagos Salinas, Gustavo Ruz Zañartu, Carlos Lorca Tobar, entre otros, tomaron la decisión de pasar a la clandestinidad y reorganizar el partido.
El hogar de Camú fue allanado varias veces, la última vez -el mismo día de su asesinato- el allanamiento lo dirigió el jefe del Servicio de Inteligencia de la Fach (Sifa), comandante Edgardo Ceballos Jones, actualmente procesado en varios casos de violaciones de los derechos humanos. Un testigo, Ernesto Gutiérrez Zegarra, presenció cuando Camú fue detenido el 24 de septiembre de 1973 por un grupo de civiles en la esquina de las calles Nataniel Cox y Santiaguillo.
Se ha logrado establecer que el dirigente socialista iba a juntarse con un compañero de su partido. Al parecer éste cayó preso y entregó el punto de contacto. Camú fue introducido en un vehículo con las manos atadas pero cuando el auto ya estaba en marcha intentó saltar a la calle. Sus aprehensores le dispararon dándole muerte instantánea. Su cuerpo fue llevado a la Posta Central y enviado luego al Instituto Médico Legal. Después de quince días el cuerpo fue encontrado en una fosa común del Patio 29 del Cementerio General.
Fue exhumado y reconocido por su hermano David (que más tarde murió en Nicaragua) y por su suegro, Oscar Parrau Escobar. Sus cenizas están sepultadas en el Memorial de los ejecutados políticos. La esposa de Camú, Celsa Parrau, estuvo detenida en tres oportunidades antes de decidirse a pedir asilo en la embajada de Venezuela. Junto con sus hijos, Bárbara y Alvaro, vivieron en Suecia, Alemania y Cuba hasta fines de los 80 en que pudieron retornar a Chile.
EN MEMORIA DE MAMÁ CORRAL
La madre (Memorias)
Concepción García Esparza 'Mamá Corral'
Mi nombre es Concepción García Esparza, nací el 2 de julio de 1917. Soy originaria de Corrales, Durango; del municipio de Tepehuanes. Este pueblito está casi al pié de la Sierra, está cerca del río Tepehuanes. Cuando vivíamos allá tenía poco más de cien habitantes; desde entonces mucha gente ha salido a Estados Unidos, unos han regresado, otros no. La única vida allí es la siembra, y a veces llueve y a veces no.
Llegué nada más hasta 4º grado, que en ese entonces era como el 6º de ahora. Desde chica tenía el espíritu de aprender. Cuando salí de la escuela tenía 14 años; la maestra era una señora enérgica, se llamaba Guadalupe Galavíz; ella fue la maestra que más influyó en mí, fue la primera maestra que mandaron de Durango allí al pueblito de Corrales. Después le dieron la comisión de que pusiera otras maestras por allí en los pueblitos contiguos porque no había.
Mi papá era de un pueblito cercano que se llama Sandías y como allí tenía mucha familia me dijo la maestra: “dile a tu papá que te deje ir a empezar la escuela en Sandías donde él tiene muchos familiares” pero no me dejaron porque decían que yo era muy joven. Entonces decidí casarme porque ya no me dejaron estudiar ni trabajar de maestra.
Mi esposo se llamaba Telésforo Corral Montenegro y también era originario de Sandías, como mi papá. Nació en 1909. Se dedicaba a la agricultura. Falleció el 28 de diciembre de 1980. Era siete años mayor que yo. Nos casamos en 1934.
Tuvimos 11 hijos, la mayor era María Luisa que nació el 21 de junio de 1935; Heliodoro el 19 de febrero de 1937; Adela el 17 de diciembre de 1938; Carlos el 5 de febrero de 1942; Roberto el 7 de junio de 1944; Salvador el 7 de marzo de 1946; José de Jesús el 13 de enero de 1948; Rosario el 1 de enero de 1950; Luis Miguel 5 de agosto de 1951; Eloy 1 de diciembre de 1953; y el más chico, Martín 5 de agosto de 1958.
Mi papá se llamaba Julián García. Ellos se vinieron de Corrales a Juárez mucho antes que nosotros. Mi mamá se llamaba Andulecia Esparza y vino primero con uno de mis hermanos. Después llegó mi papá pero cuando apenas tenía seis meses de estar aquí murió un 28 de diciembre de 1950.
En diciembre de 1957 llegamos nosotros de Durango directamente a Juárez, Chihuahua para que los hijos estudiaran aquí. En el rancho vivíamos con la misma modestia que toda la gente. No teníamos comodidades, pero tampoco nos faltaba nada; mi esposo se iba de brasero y venía.
A mí siempre me gustó leer todo lo que se me pusiera enfrente. Me gustaron los libros desde que empecé a aprender a leer. Cualquier cuentito que salía por allí, de “Sal de uvas picot”, o cualquier librito que me encontraba me gustaba leerlo. También me ha gustado la poesía, y de niña declamaba en público en las fiestecitas que había en la escuela.
Siempre procuré inculcarles a mis hijos el interés por la escuela. Heliodoro, el mayor de los hombres nada más estudió hasta 4º de primaria. Cuando Salvador terminó la preparatoria en Durango dijo: “yo me quiero ir a México a estudiar medicina”; y se fue a la universidad, lo mandamos con sacrificios. Jesús estudió la preparatoria, y después nos dijo: “si me dejan ir a México yo también me voy” y se fue al Politécnico.
Antes de que Salvador se fuera a México tenía como 17 años y un día se salió con una camarita a tomar fotos en las colonias de la periferia y cuando regresó me dijo casi llorando:
-Ay mamá, ¡cuánta miseria!, si usted viera cómo está allá.
Y le pregunté:
- y tú qué quieres hacer?
-pues que se acabe esto.
- ¿Y cómo se puede acabar? Esto nunca se va a acabar”.
- Pues se tiene que acabar.
-Pero tú no lo puedes hacer, si quieres ayudar a la gente sigue estudiando y así podrás ayudar a los que quieras, pero ahora ¿qué puedes hacer tú?
Él fue quien empezó con esas inquietudes. Era muy sensible y le dolía la pobreza de la gente, por eso se salió con la cámara, porque ya traía la inquietud.
José de Jesús terminó en el Politécnico y le consiguieron una plaza en Navojoa, Sonora en la Escuela Preparatoria. Luis Miguel terminó su carrera de ingeniería y empezó a trabajar en la maquila “Banda Grande”. En ese tiempo nada más Salvador andaba en la lucha. Tenía un compañero que se llamaba Mónico Rentería y cuando lo detuvieron le dijo todo a la policía, les dio las señas de como estaba la casa, de cuantos éramos de familia, de donde estaban todos.
El 15 de octubre de 1973 llegó la policía buscando a Salvador allá a la casa y como él no estaba se llevaron a Roberto al cuartel, lo esposaron, le taparon los ojos y le apuntaron con la pistola preguntándole dónde estaba su hermano. Ese mismo día vieron a José de Jesús en la escuela, en Navojoa. Fueron a sacarlo con mentiras. Sus alumnos se movilizaron muy rápido y lograron que lo soltaran pero él ya no se quedó allí, se fue a seguir a Salvador. Después también Luis Miguel el más chico se fue con ellos. Todo esto sucedió en el mismo mes de octubre de 1973.
El 2 de febrero de 1974 llegaron a la casa los que habían agarrado a Roberto y le dijeron: ya encontraron a tu hermano estaba tirado en una colonia de Monterrey y quizá lo mataron sus mismos compañeros, venimos a avisarles por si ustedes quieren irlo a recoger. El 7 de febrero de 1974 enterramos a Salvador en el cementerio “El Tepeyac” de Cd. Juárez.
En 1976, el 8 de marzo, agarraron a Jesús en Puebla y lo llevaron al Campo Militar Nº uno. A los pocos días, el 22 de mayo, a Heliodoro le explotó un tanque de gas en su casa, se quemó y murió el día 27. Se dijo que había sido un accidente.
Al siguiente año, en 1977, salió en el periódico la noticia de que habían detenido a Luis Miguel en Puebla y que se lo habían llevado al Campo Militar. Fui hasta Puebla y me lo encontré en mayo de 1977, no era cierto que lo habían detenido, estaba casado con Luz Elena Montoya y estaban a punto de tener un niño.
A mi hijo Luis Miguel lo mataron el 24 de junio, según la policía en un enfrentamiento en un restaurante. Cuando fui a recogerlo lo tenían tirado ya lo habían abierto y me dijeron que había recibido tres balazos. Lo mataron con uno de sus compañeros que yo había conocido en Puebla Me lo llevé a ciudad Juárez y cuando llegué a la casa exploté y con el llanto encima les dije a mis hijos que ya no aguantaba mas.
Entonces me dice Roberto
-Ay mamá si usted es muy fuerte.
-Si pero no soy de palo, déjenme descansar, desahogar un poco, aunque ya no tengo lágrimas… ya se me acabaron.
Su niño había nacido el 29 de mayo y muy chiquito nos lo mandaron a ciudad Juárez, él casi no lo conoció. Meses después, el 26 de septiembre también mataron a su compañera Luz Elena.
Después, cuando me repuse volví a México a buscar a José de Jesús, anduve buscando en el Campo Militar, en la Procuraduría y en todas partes, nadie me daba razón.
En agosto de 1978 el licenciado Rojo Coronado me recomendó que hablara con Rosario Ibarra. La localicé y me fui a México donde estaba ella, llegué sola a las once de la noche y días después estuve en la primera huelga de hambre que se hizo en 1978. Desde entonces no he recibido ningún indicio de que José de Jesús esté con vida.
En todos estos años yo he aprendido a sobrellevar todo esto, he cambiado en términos de pensamiento para enfrentar todo con valor, antes lloraba y ahora ya no lloro. No me avergüenzo de decir que mis hijos fueron guerrilleros.
En 1980, no recuerdo la fecha exacta, me hicieron una llamada; me dijeron:
- ¿Habla la señora Corral?
- A sus órdenes
- Le estamos llamando para decirle que pronto verá a su hijo
- Y me colgaron.
- Han pasado 17 años desde entonces y nunca he dejado de pensar que mi hijo Jesús está vivo y nunca dejaré de buscarlo.
(Ver completo en http://enlacezapatista.ezln.org.mx/varios/1382)
Difusión Cencos México D.F., 27 de enero de 2009
C O M U N I C A D O
Comité de Madres de Desaparecidos Políticos de Chihuahua
Doña Conchita se dedicó desde marzo de 1976, a buscar a su hijo José de Jesús Corral García, detenido desaparecido por la Brigada Blanca. En febrero de 1974, Doña Conchita ya había vivido en carne propia las consecuencias de la “guerra sucia” desplegada por el Estado mexicano, cuando tuvo que ir por el cuerpo de su otro hijo Salvador, ejecutado por la DFS y tirado en Monterrey.
En 1977, ya con un hijo desaparecido y otro ejecutado extrajudicialmente, Doña Conchita llevó a su casa en Ciudad Juárez el cuerpo de Luis Miguel, ejecutado en el Distrito Federal también por la DFS.
Doña Conchita vivió para ver el surgimiento y el derrumbe de la fallida Fiscalía Especializada en la investigación de los llamados “delitos del pasado”, única respuesta del Estado al cúmulo de violaciones a derechos humanos cometidas en los sesenta, setenta y ochenta.
Como otras madres, Doña Conchita denunció las violaciones cometidas contra sus hijos, aunque desde el inicio desconfió de la seriedad con que el gobierno foxista enfrentó la impunidad. El tiempo le dio la razón.
En el 2006, congruente con el aprendizaje de toda una vida, doña Conchita se declaró adherente a la Otra Campaña, y recibió en su casa al Delegado Zero. Después de ello, la mamá Corral preguntaba cotidianamente que pasaba con la Otra, tanto como por sus muchachos.
Junto a las otras madres, Doña Conchita fue combativa en su demanda de justicia. Sus ojos se iluminaban cuando hablaban de los muchachos, sus hijos. Pero también fue una abuela y bisabuela tierna, amorosa; alrededor de ella giraba la familia Corral García, a quienes hoy enviamos un abrazo solidario.
Hoy, tras la muerte de la señora Corral, del comité de madres sobrevive únicamente la señora Maria Luisa Fierro. Todas las demás madres se han ido: Laura, Eudelia, Carmen, Elodia, Socorro y Alicia. Murieron sin que la impunidad se hubiera revertido, pero con la tranquilidad de no haber descansado un solo día en su búsqueda de justicia y verdad.
Gracias doña Corral: no se preocupe por Jesús, los que nos quedamos seguimos exigiendo esclarecimiento y justicia para él y todos los desaparecidos políticos en el país. Nuestros corazones su esfuerzo amoroso, con el de todas las doñas, alimenta esta digna rabia.
Comité de Madres de Desaparecidos Políticos de Chihuahua.
Kloacaskomunikantes. Graciela Mijares, Familia de los Ríos Merino,
Francisco Barrios “El Mastuerzo”.
La Fragua de los Tiempos
Febrero 1 de 2009 # 803
VITALIA QUEZADA SCIARAFFIA
"Con mucha pena se recibio la noticia del fallecimiento de la Sra. Vitalia Quezada Sciaraffia, en la ciudad de Viña del Mar. Era hija de don Julio Quezada, contador y profesor del Instituto Comercial y de doña Isabel Sciaraffia. Muy conocidos en Iquique, pues eran dueños de la Quinta Sciaraffia, donde hoy están los mormones (Zegers arriba).Vitalia Quezada S., era casada con Marcial Henríquez, destacado deportista y dirigente del club Academia de Educacion Fisica. Además, Marcial Henríquez es el hombre que reúne en Santiago todos los años a los académicos radicados en la capital, en el día de su aniversario".
Escribe Máximo Kinast
Por una casualidad encontré este párrafo en un acta del mes de mayo del año 2008, del Club Deportivo "Tierra de Campeones", o sea de Iquique, para los que no lo sepan.
¡Qué poco queda de las personas cuando mueren! En mi cabeza suenan los versos de Jorge Manrique a la muerte de su padre, esa queja súblime del hijo que ve desaparecer de un plumazo la grandeza de su progenitor. O los de Gustavo Adolfo Bécquer... ¡qué sólos se quedan los muertos!
Tala era hermosa, simpática y muy inteligente. Morena, delgada, excelente figura. Era lógico que Marcial se enamorara de ella. Marcial, mi amigo campeón de natación, me pedía mi bicicleta para ir hasta la Quinta a ver a Talita casi cada día. Ambos nadabamos por la Academia.
Su padre, don Julio Quezada era contador de la Sindicatura de Quiebras, entre otras muchas actividades, y trabajaba con mi padre en Baquedano 837. Un hombre amable, con aspecto de sabio, serio pero simpático. Mi padre alababa la inteligencia de don Julio, algo que no era habitual ya que solía encontrar más estúpidos que inteligentes. Murio joven don Julio, y doña Isabel, la madre de Talita, se hizo cargo de la Quinta y de sus hijos, Tala y Miguel, que era un niño pequeño. Ibamos los fines de semana a comprarle verduras. El aniversaruo del Colegio de Abogados se celebraba -por influencia de mi padre- en la Quinta de doña Isabel, que organizando algunos eventos y vendiendo sus productos -hoy diríamos ecológicos- sacó adelante a sus hijos. Tala se recibió de abogado y entró a la Magistratura. De Miguel no he sabido desde hace muchos años.
Y todo esto sería una historia más o menos aburrida, con caracter muy local y sentimentaloide, si no fuese porque Tala heredó de sus padres la honestidad, la inteligencia y el valor a toda prueba. Como jueza ejerció su cargo con honestidad destacándose por su sentido de la equidad y por su valor a la hora de dictar sentencias.
Así es como llegó a sus manos en el Juzgado de Valparaíso el más terrible caso de cobardía y felonía de la Historia de Chile. El barco escuela de la Armada Nacional fue usado como cárcel y centro de torturas. Allí, en 1973 fueron violadas mujeres y asesinadas varias personas, entre ellos el cura católico Miguel Woodward. A Tala no le temblaron las manos cuando tuvo que juzgar a los marinos genocidas, encubridores y cómplices en estos crímenes. No la asustaron almirantes ni galones, ni amenazas ni insultos. Ella les obligó a confesar, a entregar pruebas que decían no existir, como la Bitácora de la Esmeralda. Gracias a ella, a su valor y a su honestidad los Derechos Humanos han logrado un gran avance en Chile.
Todo el país debería hacer duelo por ella. Al menos las organizaciones defensoras de los Derechos Humanos le deberían rendir un homenaje. Jueces justos, éticos y valientes casi no quedan en este planeta.
Hemos perdido mucho con la muerte de Vitalia Quezada.
Con todo mi cariño y mi respeto le dejo este modesto homenaje póstumo.
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UNA ACTUACIÓN DE SU SEÑORÍA, VITALIA ELIANA QUEZADA
www.terra.com.mx/articulo.aspx?articuloid=507559&paginaid=1
11/12/2007 | EFE.-Santiago de Chile, 11 dic (EFE).- La jueza chilena Eliana Quezada reconstruirá mañana las horas en que el sacerdote británico Miguel Woodward permaneció detenido a bordo del buque escuela ’Esmeralda’ después del golpe militar de 1973, informaron hoy fuentes judiciales.
La inspección se llevará a cabo en el puerto de Valparaíso, a 120 kilómetros al noroeste de Santiago, donde permanece anclada la nave.
Durante la inspección, la magistrado de la Corte de Apelaciones de esa ciudad estará acompañada de la hermana del sacerdote, Patricia Woodward, y su esposo de ésta, Fred Bennett.
El matrimonio ha sido incesante en la búsqueda de los responsables del crimen del religioso, que fue detenido por personal de la Marina en octubre de 1973, un mes después del golpe que encabezó Augusto Pinochet.
Según consta en el proceso, Woodward fue torturado y asesinado a bordo del ’Esmeralda’, que durante algunas semanas fue usado como cárcel de presos políticos.
Posteriormente, su cadáver fue llevado a un cementerio situado en el cerro ’Playa Ancha’, de Valparaíso, donde se perdió su rastro, sin que hasta hoy haya podido ser encontrado.
El proceso está en una etapa de avance importante, y, según trascendió, la magistrado dictaría próximamente los primeros procesamientos que recaerían en oficiales retirados de la Marina chilena, los que serían acusados como autores intelectuales.
Después la jueza se abocaría a tratar de determinar los autores materiales del secuestro, homicidio y desaparición del sacerdote de origen británico, indicaron las fuentes.
Las torturas en el navío a opositores a la dictadura militar (1973-1990) han convertido al ’Esmeralda’ en objeto de manifestaciones en todo el mundo durante sus viajes anuales. EFE
TELMO ANDRÉS CARRILLO RODRÍGUEZ
hoy...
LIMINARIZANDO* EL TEMA ‘PERSONAS Y PERSONAJES’
Por Máximo Kinast
Cuando era muy pequeño, recuerdo que mi padre compró un libro de Historia escrito por un amigo suyo. Luego de leerlo se rió y dijo: “Este ueón debió haberle puesto como título ‘Yo y la Historia de Chile’, porque lo único que hace es escribir anécdotas personales”.
Me impresionó mucho este comentario y me prometí que nunca escribiría un libro de anécdotas personales, y en el caso de que llegara alguna vez a hacerlo, no intentaría colarlo como un libro de historia. Hasta ahora, todavía no lo he escrito. Ganas no me faltan. Parece que los viejos necesitan contar sus ‘batallitas’ y les gusta hablar (a algunos, incluso, escribir) de sus historias o de lo que piensan, y yo no soy una excepción.
Afortunadamente, amable lectora y amable lector, me he encontrado con ustedes que tienen la paciencia de leer mis paridas y los temas que divulgo, aunque muchos son ácidos, tristes y hasta pesimistas. Con los años he ido comprendiendo a Sinuhé y compartiendo su pesimismo sobre la especie humana, aunque en el fondo soy un optimista. Todavía creo que pequeños grupos –con una cosmovisión andina- podrán sobrevivir a lo que viene.
Estoy tratando de explicar que gracias a ustedes soy feliz. Hay alguien al otro lado de esta pantalla que me lee y eso es bueno. Además, todavía me pagan por impartir clases y los estudiantes que asisten no se aburren. Suelen reír y hacer comentarios y yo me divierto porque debo de ser uno de los pocos viejos de este planeta al que le pagan por hablar.
Estoy tratando de darme valor para seguir con estas explicaciones y este derroche de vanidad absurda y decirles que quiero escribir de personas (seres humanos normales y corrientes) y de personajes (también seres humanos normales que por alguna razón se han distinguido de los demás) y a los cuales he conocido o visto de cerca.
Pero lo que quiero dejar bien claro es que no se trata de una lista de biografías, ni de apologías, sino de mis sentimientos y experiencias en relación a esos seres que de una u de otra forma me han impactado o enseñado.
Quiero decir que no voy a escribir sobre ellos, sino sobre mi vida, porque es imposible no hacerlo. Creo que cada historiador –incluso los más serios y objetivos- están determinados, limitados, empapados de su propia cosmovisión, de sus experiencias, de sus creencias y de su trascendencia. El historiador se autocensura o autolimita. Escribir una cosa y ‘olvidar’ otra, (algo que nadie puede reprochar), es una forma de limitar, dibujar, describir los hechos de forma diferente a como ocurrieron. Escribir siempre es un acto subjetivo.
Por eso, porque no soy un historiador, sino un escribidor panfletario, sólo compartiré con ustedes algunos recuerdos, tomando como excusa el nombre de una persona o de un personaje que haya tenido algún significado en mi vida.
* Si Darío pudo escribir unas ’Palabras Liminares’ ¿por qué yo no puedo liminizar lo que me pete? Me dirás que Rubén era el Cellini de las palabras y que yo no puedo pretender... No amigo, no pretendo nada, excepto ejercer mi derecho a usar las palabras que me salgan de ahí mismo, un derecho que tu también tienes.







